¡Holaaa!
¿Qué tal estáis? Yo, sinceramente, un poco estresada y constipada (en lugar de Charlie y la Fabrica de Chocolate, soy Alba y la Fabrica de Mocos, ¿queréis unos pocos? Ese es mi slogan... xDD Se me va la olla jajaja).
En fiiiin, sin más dilación y con el tiempo un poco en el cu... ¡os dejo con el capítulooo, disfrutadlo!
Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Rizzle (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
.- Una historia de Rizzle -.
Capítulo 5 – Understanding (Entendimiento)
A eso de las diez de la noche, después de media hora de búsqueda, el doctor Alec Mercer finalmente encontró a Hermione en el ático.
Estaba junto a la ventana, mirando hacia la calle. No había luces en las aceras, pero la luna estaba llena. Todos en la casa eran conscientes de ese hecho, porque Felix Wallen (brillante microbiólogo y ocasional licántropo), actualmente ocupaba una de las celdas del sótano inferior. Allí, esperaba que pasara su transformación con la ayuda de la poción Matalobos.
- ¡Aquí estás! – dijo Mercer, cerrando la puerta del ático detrás de él. Su bolsa de patatas fritas brillaba por su ausencia. Hermione sospechaba que Padma había tenido algo que ver en eso – He ido de arriba abajo por toda la casa buscándote. Patil estaba preocupada de que te hubieras ido volando para unirte a Potter.
Hermione habló sin voltearse a mirarlo.
- Poco probable. Realmente no sé volar… mucho. – o en absoluto, sería más acertado.
- ¿Oh? ¿Pensaba que toda la gente mágica tenía palos de escoba?
- Parece que me falta aptitud. – confesó ella - ¿Has dicho que Padma me necesitaba?
- Sí. Luthor pregunta por ti.
Le llevó un momento a Hermione recordar que Mercer se refería a Malfoy.
- ¿Qué es lo que quiere?
El científico australiano volcó una caja vacía y la arrastró hasta la ventana para sentarse junto a Hermione.
- No ha dicho nada que no sea, tráeme a la sangre sucia. – Mercer imitó con eficacia y calibrando finamente la manera imperiosa de hablar de Malfoy – Le he preguntado a Patil y me ha dicho que os conoce desde que teníais once años de edad. Por favor, ¿dime que tuvo una adolescencia horrible, que implicaba falta de estatura, problemas de piel, ropa heredada y acoso escolar?
Eso logró generar un resoplido por parte de Hermione.
- Tristemente, no. En cuanto al acoso escolar, basta con decir que él perpetraba la mayor parte.
Mercer parecía sombrío.
- Sí, he conocido chicos como él.
Hermione sacudió la cabeza.
- No, como Malfoy no. – finalmente miró a Mercer, quien frunció el ceño al ver la expresión de su cara.
- ¿Por qué estás aquí, de todos modos?
Elle le hizo una seña para que se acercara más a la ventana.
- Ven y echa un vistazo a eso. Dime qué ves.
Mercer se puso a su lado y miró hacia afuera, localizando rápidamente la fuente de su aparente preocupación.
Era el zombi con la sudadera roja otra vez.
Se quedaron en silencio por un minuto y, entonces, Mercer susurró en voz baja.
- Sí. No está simplemente mirando. Está observando.
- Sí. Antes también estaba ahí, cuando Harry se fue. Creo que debió haber visto la ventana abrirse. Supuse que el movimiento simplemente había llamado su atención. Pero ahora ha vuelto. – se cruzó de brazos y miró a Mercer con una expresión preocupada – Alec, tú eres el experto en el cerebro, ¿qué crees que significa eso? – aparte del hecho de que estemos haciendo referencia a eso como "él", pensó Hermione. ¿Cuándo ha pasado esto?
Mercer parecía estar teniendo en cuenta las posibilidades.
- Si está observando y esperando, entonces parecería ser algo más que memoria implícita en funcionamiento. Esa es la memoria declarativa. Es un procedimiento semántico; esta ventana se ha abierto y se las ha arreglado para combinarlo con el hecho de una experiencia pasada personal caminando por Grimauld Place, recordando que repentinamente apareció una ventana entre medio de los números once y trece…
Hermione frunció el ceño.
- ¡Pero eso significa que recuerda! ¡Pensaba que eso era imposible!
- Debe de ser dado al nivel de deterioro que hemos visto en el hipocampo y en la corteza prefrontal lateral.
- Entonces, ¿qué? ¿Están evolucionando?
Mercer se frotó la mandíbula.
- Ellos no, el virus. Hablaré con McAlister. Es probable que el virus haya mutado y que no se esté comportando como la primera vez. Por cierto, hablando de aterradoras perspectivas, he oído hablar de una excursión a un hospital.
- Has oído bien. He discutido con Scrimgeour la idea de llevar a Ron a practicarle una resonancia magnética. – Hermione le dedicó a Mercer una tímida mirada – Si vamos…
- Tendré que ir. – dedujo él – Residente experto en el cerebro y todo eso.
- Mira, entendería si tú…
- ¡Diablos, sí, iré! Y ya que estaremos allí, he pensado que también podría ser buena idea echarle un vistazo a uno de los Infectados, si podemos manejarlo.
Los ojos de Hermione se ensancharon levemente.
- ¿Quieres meter a un zombie en una máquina de resonancia magnética?
Mercer asintió; con un familiar destello maníaco en sus ojos. Hermione sabía que ella misma lucía esa expresión a veces y vagamente se preguntó si la expresión de su cara reflejaría ahora mismo la cara que ponía Harry en esos momentos de Eureka que tenía.
Oh, Harry. No podía controlar el pensar en él y que su estómago no diera un gran vuelco en su interior.
- ¡Piensa en todo lo que podríamos aprender! – estaba diciendo Mercer.
Entonces, se puso a enumerar, cuidadosamente, todo detalle neurobioquímico, de lo que podían descubrir. En realidad no había necesidad de esto; la había captado al decir: "Podría ser la clave para ayudar a Ron."
Poco antes de medianoche, Hermione bajó las escaleras hacia las celdas de contención. Gastó cinco minutos en ver a Ron (sin cambios) y un minuto más en comprobar a un durmiente doctor Wallen (quien hacía unos escalofriantes gruñidos en sueños), hasta que finalmente se detuvo en la celda de Malfoy.
Estaba dando vueltas – no – merodeando por su celda. Hermione detectó una extrema molestia. También detectó que iba dirigida al retraso en su petición de verla.
Sacó la varita.
- ¿Qué quieres, Malfoy?
Él no sonrió. Oh sí, definitivamente estaba molesto.
- ¿Qué quiero? Déjame ver… ¿Una ciudad? ¿Una casa? ¿Una habitación? ¿Tal vez una cama? – se pausó - ¿Qué tal una mujer?
La brillante alegría y joya de todo mi reino, Hermione silenciosamente completó la última línea del poema Sánscrito al que había aludido. Y entonces, rápidamente, quiso patearse a sí misma. La poesía romántica y Draco Malfoy eran una combinación de locura. Era un experto en desestabilizarla inquietantemente a unos niveles a los que no quería darle un pensamiento más.
- Se nos acaba de terminar todo lo mencionado. ¿Qué más quieres?
Malfoy se acercó a los barrotes y Hermione comprobó por segunda vez que estaba fuera del alcance de su mano. Él vio ese pequeño destello de preocupación y, por supuesto, el bastardo la recompensó con una pequeña y conocida mirada. Estaba notablemente menos presentable que hacía cuatro días, ahora lucía una oscurecida sombra rubia hasta más de la mitad de la cara y seguía vistiendo el mismo conjunto negro de la prisión. Sólo que ahora estaba polvoriento y arrugado en las rodillas. Padma le había dado un poco de ungüento y un vendaje para la mano herida.
En ese momento jugaba distraídamente con el vendaje.
- Quiero un baño. – dijo y ella, le creyó.
- Eso puedo dártelo, pero me gustaría obtener la sección que falta en la fórmula del D.R.A.C.O.
Él resopló.
- Apenas un trato justo.
Ella encaró una ceja.
- ¿Oh? ¿Cuánto tiempo hace desde que tuviste un baño?
Seis años, apostaría. Hermione había leído las especificaciones de la celda automatizada de Seamus. La magia de la prisión hacia que un hechizo de limpieza diaria refrescara la ropa de cama y la del prisionero. También eliminaba el polvo, la mugre y la suciedad de todo tipo; incluida la del encarcelado. Había establecido unos hechizos de aseo básicos que operaban al inicio de cada día; el cabello y las uñas mantenidos a una longitud pre-programada. La única fuente presente de agua en el interior estaba en el inodoro, sin cisterna. Los residuos se transferían automáticamente a una instalación de gestión séptica fuera de la prisión.
- ¿Si me permitieras una bañera, tal vez mi estado de ánimo mejoraría tan significativamente que simplemente podría proporcionarte otra de esas página? – levantó ambas cejas con avidez y esto le quitó unos cinco años a sus facciones - ¿Qué me dices?
Probablemente podía decir que realmente debía querer ese baño. Después de muchas "limpiezas en seco", un baño o una ducha caliente tenían que estar en lo alto de la lista de cualquiera de los deseos superficiales.
- Francamente, no creo que me diera cuenta o prestara atención si tu estado de ánimo mejorara.
Él la miro con una sugestión casi divertida.
- No te recuerdo tan impertinente.
- No te recuerdo tan completamente a mi merced.
Malfoy se carcajeó; corto y penétrate.
- Touché, sangre sucia.
- No me llames así.
La observó cuidadosamente.
- Pero no te molesta, ¿verdad? Qué curioso. Te has dado cuenta de que puedo ver que no te molesta. Los demás se ponen morados y apopléticos. Tú simplemente ruedas los ojos. Dime, ¿Es la palabra o es sólo conmigo? ¿No me digas que he perdido mi toque desde Hogwarts?
- No, es más probable que yo haya mejorado el mío. – Hermione tomó aliento, dio un paso adelante y se dispuso a abrir la puerta.
Él permaneció dentro de la celda, observándola con la evaluativa mirada de un ave de presa. Era ahora o nunca. Con el tiempo, tendría que estar lo suficientemente domado para aventurase arriba y trabajar con los demás en el laboratorio. El anterior intento de convencerla de que debía confiar en su compromiso con la autoconservación había proporcionado a Hermione mucho material con el que reflexionar los ultimo días. Esperaba no vivir para lamentar la decisión, o el hecho de que ahora estuviera atado a ella.
Como tantas otras cosas, Draco Malfoy se había convertido en su responsabilidad.
- Que quede claro, Malfoy. Escapa y el perdón será retirado. Hazme daño a mí o a cualquier otra persona y el perdón será retirado. Hay ley marcial en las calles; tanto para los muggles como para los magos. La aplicación de la ley y las turbas vigilantes son conocidas por ejecutar a los saqueadores. Así que considera lo que le harían a un asesino convicto y terrorista.
La puerta se abrió
- Eso si no te matan los Infectados. ¿Lo entiendes?
Él dio un paso fuera de la celda, rodeándola, presionándola. Hermione sospechaba que podría estar en el otro extremo de la estancia y aún conseguiría presionarla. Apretó el agarre de su varita y se mantuvo inmóvil. Malfoy caminó a lo largo del pasillo, deteniéndose en las celdas de Wallen y Ron, respectivamente. Después de haber estado cuatro días encerrado en el sótano, probablemente era consciente de la condición de Ron.
Allí, tumbado en esa cama, estaba su talón de Aquiles. Hermione podía armarse contra cualquiera de las pullas que Malfoy le lanzara sobre su sangre, su intelecto, su mérito, pero no sobre Ron. Ahora, con Harry en Taransay, se sentía aún más vulnerable, más expuesta, menos… fuerte. Sin embargo, curiosamente, no se sentía sola. Al ser hija única y estar atrapada entre dos mundos durante tanto tiempo; sólo era una situación a la que estaba acostumbrada. Le hacían más fuerte los calculados comentarios y crueles burlas.
Pero no llegaron.
Lo que fuera que pensara Malfoy sobre Ron, o incluso Wallen, guardó los pensamientos para sí mismo. Hermione no era tan ingenua para pensar que lo hacía debido a algún tipo de consideración por sus sentimientos. Más bien, sospechaba que él sabía que su caridad y paciencia habían llegado al límite ese día.
Con la curiosidad sobre el entorno inmediato apaciguada, Malfoy finalmente se acercó a ella. La cabeza de Hermione apenas alcanzaba sus hombros.
- Lo entiendo. – dijo él.
A pesar de haber estado cuatro días sin lavarse, no apestaba exactamente; no como Ron o Harry lo hacían. Supuso que simplemente olía más fuerte a él mismo. No era desagradable. No sabía cómo, pero ella parecía consciente de ello, de todas formas. Probablemente eran sus desgastados nervios. Francamente, parte de ella todavía esperaba que Malfoy le partiera el cuello a la primera oportunidad que tuviera.
Hermione lo condujo escaleras arriba y más allá del laboratorio, donde varios miembros del personal seguían trabajando. La música los arrastró. Alguien había puesto a Michael Bublé. Una de las medimagas más jóvenes apareció, echándole una mirada a Malfoy antes de desaparecer en el interior del laboratorio. Hermione pensó que podría incluso haber detectado un chillido. Un momento más tarde, había cinco personas paradas a la entrada del laboratorio, todos embobados.
Los miembros magos del personal eran muy conscientes de quien era Draco Malfoy. Los que no lo sabían – esto comprendía a los expertos muggles y extranjeros – ya habían sido informados.
- Buenas noches, a todo el mundo. – dijo Hermione, escuetamente. Sinceramente, esperaba un poco más de profesionalidad.
Hubo asentimientos distraídos y algunos murmullos. El grupo se abrió para dar paso a Elizabeth Kent, una de las agentes de inteligencia mágica de USA. Salía de los laboratorios y se detuvo ante Hermione y Malfoy. Hermione suspiró, sintiendo la inminente aplicación de liberales cantidades de burocracia.
- No estás autorizada para liberar al Sujeto. – dijo Kent a Hermione, como había predicho.
Hermione no estaba de humor para ser diplomática.
- Al Sujeto le gustaría tomar un baño. Ve corriendo a Scrimgeour si tienes algún problema con ello. Estoy segura de que estará encantado de que lo despierten en mitad de la noche después de haber estado despierto durante dos días seguidos.
- Tú debes de ser Debutante. – dijo Malfoy, con voz melosa y acanelada que hizo a Hermione rodar los ojos – He oído hablar un poco de ti.
Kent era alta, esbelta, rubia y severamente correcta, además de poseer la calidez y el carisma de un taburete de metal. Sin embargo – y ante la fascinada resignación de Hermione – la agente se sonrojó bajo el calculado escrutinio de Malfoy. Era un punto completamente superficial, pero Hermione se sentía dos veces más bajita y gorda, parada junto a ese par.
- Malfoy, ella es una de nuestras asociadas del Senado Mágico de los Estados Unidos, la agente Elizabeth Kent. Elizabeth, este es Draco Malfoy. O el "Sujeto", como prefieras llamarlo.
- ¿No debería estar esposado? – preguntó Kent. Había recuperado su tez de alabastro y miraba por encima de su perfecto hombro a Hermione.
Hermione contó hasta cinco antes de responder.
- No será capaz de trabajar en el laboratorio si está esposado, ¿verdad?
- ¿Y qué hay de la correa? ¿Cómo va a funcionar si Potter no está aquí?
Maldita sea. Hermione no había tenido la intención de contarle a Malfoy que estaba atado a ella, ni que Harry había salido de Londres. Oh, bueno, era inevitable que lo averiguara.
- Está atado a mí ahora. – explicó Hermione.
- ¿Lo estoy? – dijo Malfoy arrastrando las palabras, casi en un susurro.
- Sí.
Se puso muy cerca de Hermione, dedicándole una sonrisa.
- Interesante.
- Creo que la palaba sería necesario.
Hermione se dio cuenta de que todos los estaban observando. Especialmente, Kent.
Se aclaró la garganta.
- Agente Kent, si no hay nada más, me gustaría enseñarle el baño a Malfoy.
Había un baño en la planta del laboratorio, a pesar de que rara vez se usara, excepto en el caso de que alguien prendiera fuego a algo (un fascinado Mercer había pedido a Harry que le hiciera una demostración del Incendio) o cuando era necesario limpiar grandes piezas del equipo. La bañera con patas de garra que había en medio de la sala de azulejos verdes y negros era grande y por lo tanto se le adaptaría bien. No había ningún espejo en el baño. Gastó un minuto más en comprobar que no hubiera tampoco nada afilado, puntiagudo, contundente, ni pesado, que se encontrara en el único armario. Sólo había toallas, jabón y una lata de betún. Hermione se guardó el betún. Tomó el jabón y una toalla del armario, se detuvo, y se volteó para tomar una segunda toalla. Malfoy, probablemente, necesitaría dos, decidió.
Ella le entregó el jabón y las toallas y él las cogió con un brazo, sin darle las gracias.
- Te encerraré. – dijo Hermione, su voz hacía eco en los azulejos de la cavernosa estancia – ¿Una hora será suficiente? – miró su reloj de pulsera. Era casi la una de la madrugada.
- Una hora es suficiente. – respondió Malfoy. Ya había desabrochado los puños de las mangas y estaba haciendo rápidamente lo mismo con los botones delanteros de la túnica.
Hermione se volteó discretamente, salió por la puerta y la cerró detrás de ella. Echó el cerrojo y luego se apoyó en la superficie, cerrando los ojos. No era posible que el día fuera más largo.
Se equivocaba.
Hubo tres golpes rápidos desde el otro lado de la puerta. Sus ojos se abrieron de golpe. Con el ceño fruncido, quitó el hechizo de la puerta y la abrió.
- Los grifos no funcionan. – dijo él.
La túnica y la parte superior del atuendo de Malfoy estaban en el suelo, dejándolo sólo con los pantalones negros y el cinturón ya desabrochado. Su cuerpo estaba tan pálido como el resto de él, con una ligera capa de bello dorado sobre el pecho y los antebrazos. Tenía una sorprendente cantidad de músculo, teniendo en cuenta el hecho de que había estado confinado en una habitación durante seis años.
Pero fue el entrecruzamiento de cicatrices a lo largo de su abdomen y espalda lo que llamó la atención de la bruja. Tenía, literalmente, docenas de bien formadas líneas blancas diagonales dividiendo la piel de su vientre y espalda. Las más largas pasaban por encima de los músculos de la cadera, desapareciendo bajo la cintura de los pantalones. Ahora las cicatrices estaban obviamente curadas, pero por el gran número de ellas, significaba que en algún momento, su torso debía haber sido un crudo y sangriento desastre. Tal vez, un desastre que amenazó su vida. La excelente imaginación de Hermione le proporcionó probables imágenes de la lesión fresca y no pudo evitar una mueca de dolor. Ella esperaba que no se hubiera dado cuenta, pero lo hizo.
Para su molestia, la expresión de Malfoy era ilegible, aunque creyó percibir cierta resignación. Siendo Hermione, tomó la vía rápida para apaciguar la curiosidad.
- ¿Qué te pasó? – un probable sospechoso le vino a la cabeza - ¿Fue Voldemort?
Él se quedó en silencio por un momento, y entonces:
- ¿Qué preferirías que fuera? – preguntó, en voz muy baja. Aun así su grave voz resonó en el baño.
Hermione no entendió la pregunta.
- Preferiría una respuesta honesta.
Casi ausente, Malfoy bajó la mirada hacia su vientre, frotando uno de sus largos dedos sobre el relieve de una de las cicatrices. Hermione se preguntó si probablemente se olvidaba de ellas la mayor parte del tiempo.
- Tenía diecinueve años. Tres Aurores nos capturaron a mí y a otro Mortífago. A diferencia de mi colega, yo no era de ninguna utilidad para ellos, por lo que compartiendo una botella de ginebra, se turnaron una afilada navaja.
Hermione se sintió un poco aliviada al notar que no estaba tan desensibilizada por el horror y la sangre de esos últimos cuatro meses y que no le afectara lo que Malfoy le estaba diciendo. Incluso si era el mismo Malfoy el que se lo narraba.
Siempre había habido rumores de huevos podridos dentro del Departamento de Ley Mágica, pero era lo que pasaba con los arraigados sistemas antiguos, tendían a desarrollar vida propia. Después de un tiempo, el sistema se convertía en algo que vivía, respiraba y se defendía de cualquier intento de cortarle una gangrenosa pierna o brazo, incluso a riesgo de que se extendiera en el resto del cuerpo. Era un tipo de Infección más lenta, insidiosa.
- ¿Has dicho que no eras de ninguna utilidad para ellos? ¿Quieres decir que no tenías ninguna información que fuera lo suficientemente importante como para lograr tenerte bajo custodia?
- No. – dijo – Yo no era de ninguna utilidad para ellos, porque a diferencia de mi desafortunada colega, no era una chica.
Hermione se sintió enferma. Por un momento miró hacia sus manos, que las había estrechado alrededor de la varita, antes de mirar hacia arriba de nuevo.
- La mala gente se encuentra en cualquier lugar, si te preocupas en mirar. – no parecía haber nada adecuado que decir.
Él le sonrió. No había nada de amistoso en esa mueca. Era una sonrisa fría, llena de remolinos potencialmente oscuros.
- En efecto. Hay una de esas personas aquí, en esta habitación.
En ese momento la compartida humanidad entre ellos se disipó como el humo. Hermione supuso que sólo debía haber ocurrido en su propia mente. El siniestro aspecto había desaparecido y volvió a ser el mismo impaciente de antes.
- ¿Vas a solucionar lo del abastecimiento de agua?
Oh. Cierto.
Quitó el hechizo que racionaba el agua por defecto sobre la instalación de las cañerías y luego giró el grifo de latón del agua caliente. Las tuberías rugieron por un momento, antes de que brotara el agua.
- Ahí lo tienes.
Una vez más, no hubo ningún "gracias", sólo su siempre enervante, constante y condenable mirada. No había mucha diferencia con el zombie de la sudadera roja, pensó Hermione, con un estremecimiento mental. Ya tenía las manos en la cintura del pantalón cuando Hermione se apresuró a cerrar la puerta del baño detrás de ella, encerrándolo por segunda vez. Frunció el ceño hacia sus propias manos, que temblaban ligeramente. Con una hora para matar, Hermione pensó que podría echar uno o dos muy necesarios tragos del equilibrado suministro restaurador de la doctora Kate McAlister (es decir: whiskey añejo) de los armarios de la cocina.
Era ese tipo de noches.
N/A:
El poema al que hace referencia Draco, lo tenéis aquí en su totalidad, es uno de mis favoritos y no tiene un autor atribuido.
Although I conquer all the earth, (A pesar de haber conquistado la tierra)
Yet for me there is only one city. (Para mí solo hay una ciudad)
In that city there is for me only one house; (En esa ciudad para mí solo hay una casa)
And in that house, one room only; (Y en esa casa, una sola habitación)
And in that room, a bed. (Y en esa habitación, una cama)
And one woman sleeps there, (Y allí una mujer durmiente)
The shining joy and jewel of all my kingdom (La brillante alegría y joya de todo mi reino)
¿Qué os ha parecido el capítulo? A mí me parece fascinante y se nota como dentro de poco las cosas se van a poner tensas... ¿El virus ha evolucionado? ¿Saldrán bien parados de esa "excursión" al hospital? Y Malfoy... ¿Qué os parece este Malfoy? A mí, me vuelve completamente loca.
Espero que os haya gustado el capítulo, pronto tendréis el siguiente ;)
¡Besooootes!
Respuesta (breve, no tengo tiempooo) a los reviews sin cuenta:
SALESIA: Me alegra saber que tu internet siga vivo, y que puedas seguir leyendo, a mí me entra el mono si no tengo internet, es la droga del siglo XXI... que tragedia sería que ahora mismo se apagara la Red de tooodo el mundo, no sé cuales serían las consecuencias, pero... ufff, prefiero no imaginármelo xD Por ahora, no vamos a tener noticias de Harry y Taransay... recemos porque estén medianamente bien. Como muy bien has dicho parece ser que el virus está evolucionando de alguna manera... esperemos que no pase de ahí y que averigüen lo que necesitan, para que la raza humana siga prevaleciendo, en esa excursión al hospital... ;) Supongo que lo del Napalm Zombie si debe de ser algo parecido a lo que se usó en Vietnam y sí, supongo que si tienes que estar a diez metro de distancia los efectos de ese napalm afectan a humanos y zombies por igual, porque si es letal para un zombie para un humano diez veces más xD En fin, cielo, espero que hayas disfrutado del cap y nos vemos pronto, besitos y abrazos zombificadooooos jajajjaa ;)
Lectora en las Sombras: Hola guapaa! JAJAJAJ me ha hecho mucha gracia que te convenciera mi argumento sobre la abstinencia de Draco... y aunque en el capítulo anterior no saliera nuestro dragón, en este... ¿qué te ha parecido? A mí va a matarme jajajaja Y sí, este apocalipsis ha puesto el mundo conocido patas arriba y ahora magos y muggles han tenido que unirse contra una amenza mayor... veremos como va la cosa, y si averiguan algo trascendente en la excursión al hospital. Espero que te haya gustado el capítulo y muchas gracias por tus palabras de ánimo, eres un amooor *-* Y en cuanto a Pesadillas, pronto me pondré a escribir el próximo cap, pero poco a poco ;) Besoteeeeees!
Carmen: ¡Holaaaa! Me alegra mucho que te haya encantado la trama de esta historia y es verdad que no se encuentran historias de este estilo, aunque es una pena porque me parece fascinante. JAJAJJA yo también hacia lo de poner a mis historias favoritas en marcadores cuando no tenia cuenta en FF, aunque he de decir que es facilísimo hacérsela y es muy practica porque te avisa cada vez que una historia o autora esta en favoritos o en alertas. Yo siempre recomiendo que se haga. En fin, espero que hayas disfrutado del cap y nos leemos pronto!
