¡Holaaaaaaa!

He de advertiros de que a partir de ahora empieza lo bueno, estad preparados porque esto se empieza a poner verdaderamente interesante ;) Mañana publicaré el siguiente capítulo, porque entiendo que sería una desalmada si lo dejara ahí... y ya entenderéis por qué. También contestaré a los reviews mañana porque pienso pasarme todo el día encerrada en casa y tendré tiempo de sobra :D

Hasta entonces, disfrutad del capítulo ;)

Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Rizzle (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


.- Una historia de Rizzle -.


Advertencias: Gore, horror gráfico, palabras malsonantes y RedShirts (un camisa roja (del inglés redshirt) es un personaje de menor importancia que muere o es asesinado violentamente poco después de ser presentado con el fin de dramatizar la situación de peligro que están viviendo los personajes principales.)

Capítulo 8 - Best Laid Plans (Los Mejores Planes)

Treinta y cinco minutos después de que el equipo de seguridad llegara al Hospital Welwyn, el resto del equipo de ocho personas, más Ron y el zombie capturado, se reunieron en la clínica de resonancia magnética.

Alec Mercer ya estaba configurando los equipos que procesarían las exploraciones. Dentro de la sala de RM Mira Khan preparaba la zona para recibir primero a Ron, seguido del zombie. Tal como estaba previsto, indujeron a Ron a una Petrificación. Tanto Ron como el zombie habían sido transportados en camillas, vía Leviosa, aunque notablemente con un mayor cuidado cuando movían a Ron.

Malfoy estaba apoyado contra una pared, tenía una pierna doblada sobre esta y su bota dejó una marca negra en la polvorienta pared azul. Sus dedos inútilmente tamborileaban contra la culata de la escopeta. Hermione esperaba sinceramente que se hubiera acordado de ponerle el seguro.

Ella se acercó a Ron, quien estaba cubierto por mantas. Estaba pálido y muy quieto, pero visiblemente respiraba.

- ¿Ha dicho Padma cuanto tiempo es seguro mantenerlo así? – le susurró a Honoria.

- Tres horas. – contestó Honoria.

- Eso debería ser tiempo más que suficiente para llevarlo de vuelta a casa tan pronto como el doctor Mercer realice el escaneo. – dijo Jason Lam. El estudiante de medimagia conjuró un par de tijeras y empezó a cortar la ropa del zombie. Era una tarea difícil, desagradable y pegajosa.

- Bueno, ese es el plan. – confirmó Richards. Se volvió hacia Elizabeth Kent y Hermione – Estaré en el vestíbulo. Como se ha discutido, os quiero a vosotras dos en el hueco de las escaleras en cada extremo de esta planta. Si algo se mueve, me lo hacéis saber. Si cualquier cosa intenta subir hasta aquí, los mandáis derechos al infierno, ¿entendido? Si salís del hueco de la escalera, no uséis el Incendio o acabareis perseguidas por ardientes piñatas…

Esa imagen requirió un momento de silenciosa contemplación para verdaderamente apreciarla.

- ¿Qué es una piñata? – preguntó Honoria Cloot.

Hermione se lo explicó.

- Oh. – susurró Honoria, arrugando la nariz – Bueno, eso no suena nada parecido a un zombie.

En ese momento, Jason Lam había conseguido despegar los pantalones del zombie. El sonido fue casi tan malo como el hedor que le siguió. Aparentemente, el gran cuerpo de la criatura se había escapado de los confines de sus pantalones y se había inflamado alrededor y entre la tela. Retirarla provocó que se desprendieran algunas pequeñas láminas de piel.

- Guau. Puedo olerlo desde aquí. – les informó Mira Khan, desde el interior de la sala de escaneo.

Mercer salió de la sala de observación para hablar con Jason.

- Que no se te olvide comprobar si tiene ferromagnéticos. Puede tener piercings que hayan sido cubiertos por la carne inflamada o mutilada. Mientras esperas que Ron termine, vuelve a pasar un detector de metales por el tío enorme. Sólo para asegurarnos por partida doble.

- Mira este corte de pelo. – dijo Jason – Parece que va al mismo barbero que Richards. Si es militar, no creo que los piercings sean un problema.

Hermione fruncía el ceño hacia la hinchada y supurante parte inferior del torso del zombie.

- ¿Será eso un problema cuando lo escaneemos? ¿Aparte de dejar la cámara realmente pegajosa?

Mercer se puso sus gafas, dedicándole una mirada más cercana.

- Nop. Su cabeza está perfectamente intacta. Las lesiones en la mitad inferior parecen un traumatismo de alto impacto. A juzgar por el posicionamiento, probablemente fue atropellado por un coche. ¿Ves aquí? Sus caderas están desalineadas.

- Ni siquiera puedo ver dónde están sus caderas. – murmuró Hermione.

- La sala está preparada. – dijo Mira Khan. Tenía el ante brazo tapando sus fosas nasales para combatir el olor – Ya podéis traer a Ron.

- Muy bien, gente. Todos sabemos lo que tenemos que hacer. – dijo Richards – Cuanto antes salgamos de aquí, mejor.

Hermione se dirigió a su final del pasillo. Volvió la cabeza para ver al Vaquero hablando con Malfoy. Richards debía haber desactivado temporalmente su conexión con el sistema de comunicación, ya que Hermione no podía oír lo que estaba diciendo. Sin embargo, en su debido momento Malfoy levantó las cejas y después la mirada hacia Hermione, desconcertado. Si ella fuera una persona que apostara, pondría dinero a que Richards simplemente estaba amenazando a Malfoy con el desmembramiento y la muerte si intentaba cualquier cosa furtiva.

Preocupantemente, Malfoy le dedicó una pequeña sonrisa y un alegre gesto justo antes de que ella cerrara la puerta de la escalera.


Al final resultó que, Richards había enviado a Malfoy a la azotea.

- Porque necesitamos un par de ojos ahí arriba, y no se necesita varita para eso. – fue todo lo que dijo el Vaquero, cuando Hermione le cuestionó la decisión.

Tenía opiniones al respecto a esa idea en particular, pero confiaba en que Richards sabía lo que estaba haciendo. En el sistema de comunicación, Mercer estaba hablando con Jason Lam, los dos hombres discutían rápida y silenciosamente términos, funciones y otras cosas que iban más allá del entendimiento de Hermione. En la sala de exploración, Ron ya estaba posicionado sobre la mesa, con la cabeza en una bobina y los audífonos de anulación de sonido en los oídos para protegerlo del fuerte tamborileo del interior del escáner.

- Informad. – ladró Richards a través de los auriculares.

- Está tan silencioso como un ratón meando en algodón, señor. – dijo Kent.

Hermione informó lo mismo, aunque con menos talento para un símil. Por un momento, Hermione no pensó que Malfoy fuera a contribuir, pero entonces dijo:

- Creo que puedo ver mi casa desde aquí.

- ¿Quieres decir la de Wiltshire? Eso es tener buena vista, Malfoy. – dijo Hermione.

Hermione pensó que podía escuchar la sonrisa en su voz.

- Una de mis muchas casas, Granger. Tengo una casa aquí en Londres, pero echo de menos la Mansión.

- Todavía sigue ahí. – dijo Hermione, mientras miraba por la escalera y una vez más tomaba nota de la agradecida recompensa de la nada.

- Un bien adquirido por el Ministerio, ¿presumo? – preguntó Malfoy – Es un milagro que no se haya desmantelado y vendido, pieza por pieza.

- Bueno, hubo toda una operación del Departamento de Ley Mágica en enviar a catalogar la extensa colección de juguetitos de Artes Oscuras de tu difunto padre. El equipo desapareció durante tres días y aparecieron, comprensiblemente angustiados, en Jamaica. Después de eso, el DLM puso el equivalente a la cinta policial muggle alrededor del lugar hasta poder averiguar qué hacer con ello.

El sistema de comunicación transmitió su risa baja y suave.

- Escuchar eso es gratificante.

- A todo el mundo, estamos preparados. – interrumpió Mercer – Comenzando el escaneo ahora.

Elizabeth Kent habló casi al mismo tiempo.

- Señor, tenemos algo de movimiento en el extremo oeste. Puedo oírlo, pero no puedo ver qué es. Parece que viene de la planta baja, sin embargo. ¿Recibes algo?

A través de su audífono Hermione pudo escuchar el sonido de una puerta abrirse y cerrarse en algún espacio cavernoso, y pensó que podría haber sido Richards yendo a investigar el hueco de la escalera del vestíbulo.

- Te tengo. – dijo Richards. Seguido de un hechizo con el que Hermione no estaba familiarizada. Sin embargo, los efectos eran lo único que importaba. Hubo un breve momento de gritos de pánico, un ruido sordo y luego de nuevo la voz de Richards – Gente, el hospital está desierto, pero podemos encontrarnos con algún visitante suelto vagando por los pasillos. Manteneos alerta y bajad la voz un poco, ¿de acuerdo? No hagáis ruidos fuertes.

Los restantes cuarenta minutos pasaron sin incidentes y Hermione se sintió aliviada al oír la actualización de Mercer:

- Hemos terminado con Ron. Richards, a menos que se requiera algo más, a Honoria le gustaría Evaporar a Ron de vuelta a Grimauld Place ahora.

Mira rió entre dientes. Hermione no pudo evitar sonreír.

- Es Desaparecerse, Doc. Pero sí, Cloot, lleva al chico a casa.

- Buena suerte a todos. – dijo Honoria, y entonces ella y Ron se fueron.

- Bien, traed al grandullón. – dijo Mercer.

Sólo la muestra ya era difícil de mover. El hechizo de levitación inicial, lanzado por el doctor Wallen y el profesor Yoshida se estaba agotando, causando que la camilla bajo el zombie cediera ligeramente del inmenso peso de la criatura. En la sala de espera fuera de la habitación de exploración, Mira lanzó de nuevo el Leviosa con el fin de estabilizar la carga, pero entonces comenzó a tener dificultades para alejarse de la camilla, ya que se había adherido a la carne expuesta del zombie. El equipo escuchó por varios minutos la dificultosa respiración de Mira antes de que Mercer hablara.

- Jason, creo que será mejor que le eches una mano.

Lam, presumiblemente, se unió a la joven medimaga, pero después de unos diez minutos, dijo:

- Richards, vamos a necesitar a una tercera persona que ayude a Mira a moverse y a colocar la muestra, mientras preparo el escáner.

Richards gruñó su aprobación.

- Granger, ve. Yo me moveré hasta tu ubicación.

Hermione abrió la pesada puerta de la escalera y suavemente la cerró detrás de ella. Se dirigió velozmente hacia la sala de espera y asistió a Lam y a Mira eliminando la camilla en primer lugar. Eso logró que aún se desprendiera más piel de la muestra, pero no tenía importancia. Entonces, Lam se marchó hacia la sala de escaneo para preparar la mesa y la bobina de la cabeza. Hermione observó lo realmente difícil de manipular que era el gran zombie a través del estrecho pasillo que conducía a la sala de exploración.

- ¿Jason? – preguntó Mercer - ¿Cuál es la situación?

- Casi estoy allí. – dijo Lam. Él abrió las puertas dobles por Hermione y Mira, mientras despacio levitaba al zombie hasta la sala.

Una sustancial cantidad de fluido se derramaba del torso de la criatura, creando un desastre viscoso y resbaladizo en el suelo alfombrado. Mira pisó uno de los charcos, haciendo una mueca.

- Mis zapatillas deportivas. – gimoteó.

- Espera. – Hermione se detuvo en seco. Fruncía el ceño hacia el zombie.

- ¿Qué pasa? – susurró Mira. Pero ahora incluso ella podía ver el problema. El zombie se movía, aparentemente convulsionando en plena levitación.

Lam estaba de pie junto a la máquina, observándola.

- Vamos allá.

- ¡Jason, quédate donde estás! – le ordenó Hermione - ¡Petrificus!

No funcionó. La Petrificación no era el problema. El zombie se sacudía hacia arriba, mientras que en su mayoría aun permanecía en horizontal. Empezó a tener violentos espasmos, su enorme cuerpo luchaba contra los límites de los hechizos de levitación y petrificación. Más fluidos se escapaban del cuerpo, cayendo al suelo en una viscosa cascada de color amarillo. Fue como tirar del tapón de un barril de cerveza.

- ¿Qué está pasando ahí? – preguntó Richards.

El abdomen del zombie se distendió hacia arriba; su piel se tensó hasta formar un gran bulto en su barriga. Hubo un siseo de escape de gases internos y entonces algo pequeño se desgarró de su estómago, saliendo disparado hacia el imán de doce toneladas alojado en el extremo opuesto de la habitación. La pequeña cosa evitó incrustarse en la cara de sorpresa de Jason Lam.

Clin.

- ¿Qué demonios… - dijo Jason, mientras se acercaba al objeto, que intentaba desesperadamente introducirse dentro de la máquina.

Mira se dejó caer contra Hermione.

- Eso ha sido espantoso…

- ¡Maldita sea, Granger! ¿Qué está pasando? – exigió Richards.

- Parece que había algo metálico atrapado en el interior del espécimen. Salió en cuanto entraron en la sala de escaneo. Nadie ha resultado herido. – dijo Hermione, con un suspiro de alivio. Se dirigió a Lam – Jason, ¿qué era?

Él estaba escudriñando muy de cerca el objeto en cuestión.

- No estoy seguro. Parece… ¿algún tipo de aro de metal? ¿Cómo la anilla de un llavero roto? Un…

Eso no significaba nada para Hermione, pero repentinamente Richards empezó a gritarles a todos.

- ¡Salid de ahí! ¡Corred! ¡Moveos! ¡GRANADA!

Hermione agarró a Mira y prácticamente la derribó hacia el pasillo.

Mercer gritaba. Richards gritaba.

El mundo explotó.


Referencias: Está tan silencioso como un ratón meando en algodón es de Heist (2001).