¡Holaaaaaaaaa, al fin he podido leer vuestros comentarios!

¿Qué tal estáis amorees? Yo estupendamente, esta semana es la fiesta mayor de mi pueblo y me lo estoy pasando teta ^^ Así que siento haber estado unos días sin actualizar, pero bueno, ¿me perdonáis verdad? Además, este finde subiré el siguiente cap porque la semana que viene tengo que entregar varios trabajos y voy a estar más ocupadilla...

Y sin más dilación...

¡A leer!

Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Rizzle (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


.- Una historia de Rizzle -.


Capítulo 10 – Suspicion (Sospecha)

Hermione abrió los ojos.

Encima de ella estaba el techo. Despintados trozos de cemento con los conductos de ventilación y cables expuestos, ya que no habían tenido la intención de ganar ningún premio en diseño de interiores cuando se erigieron los adicionales sótanos de Grimauld Place. Sintió el ritmo de los sonidos cercanos y el familiar zumbido de la maquinaria médica, al igual que el olor del estéril antiséptico. Hermione flexionó la mano izquierda y, después, la derecha, sintiendo la rigidez de la cinta que sostenía la cánula en su lugar en esta última. Era más complicado mover las piernas, lastradas por una generosa cantidad de mantas.

Oh, Dios. Sus piernas todavía estaban… bueno, ahí.

Una pesada y medida parte de su cerebro había trabajado con esmero en las profundidades, incluso cuando el infierno se desató completamente, había registrado la posibilidad de perder las piernas debido a las heridas de la metralla.

Heridas de metralla causadas por… por…

La información estaba ahí, uniéndose lentamente.

Por la explosión de la granada que se presentó desde el interior del zombie que habían tenido la intención de examinar mediante la máquina de resonancia magnética.

Ahora estaba de vuelta en Grimauld Place, estaba en una cama de hospital en una de las celdas de contención del sótano. Eso era fácil de asimilar. El resto era… el resto podía esperar. Volvió la cabeza hacia la derecha, desde donde escuchaba un suave ronquido.

Felicidad; una explosión brillante y espumosa se disparó dentro de ella mientras observaba a un durmiente Harry. Estaba sentado en una silla con la barbilla cayéndole contra el pecho. Por un momento, se lo quedó mirando, absorbiendo su bendita visión. Harry, con una camisa limpia, pero arrugada y unos vaqueros desgastados. La única notable diferencia en él era que se había afeitado. Parecía terriblemente joven sin barba. A veces, Hermione se preguntaba si se la dejaba crecer por esa misma razón.

- Harry. – dijo. No salió ninguna voz, sólo un ronco susurro, no obstante, él se despertó dando un pequeño salto.

Arrastró la silla hacia la cama, se quitó las gafas para frotarse los somnolientos ojos antes de volvérselas a poner y mirarla atentamente.

- ¿Cómo te encuentras?

- Como si pudiera dar piruetas de alegría. – contestó ella, sonriendo. Intentó incorporarse. Pero Harry la empujó hacia abajo – ¿Cuándo has vuelto? ¿Qué pasó?

- Acuéstate. – le dijo – Deberías estar recuperándote.

- ¿Cuánto tiempo llevo aquí?

- Casi cinco días.

- Merlín. ¿Tanto?

- Hermione, estuviste a punto de morir. Llegué hace tres días. Basta con decir que la casa estaba en un estado agitado.

La felicidad se evaporó, arrastrada por el vacío de los recuerdos. Sin embargo, el espacio que dejó se llenó con Mira Khan y Jason Lam en los cerrados ojos de Hermione. Un nudo se instaló en su garganta. Harry parecía comprenderlo. Él apretó su mano, procurando no mover la cánula.

- No fue tu culpa.

- Lo sé.

- Ajá. – dijo él, con un medio resoplido – Que lo sepas y que lo sientas son dos cosas muy distintas. Repito, no fue tu culpa.

- ¿Qué hay de Richards y Kent? Perdimos el contacto con ellos. ¿Y cómo está Ron?

- Están todos bien. Kent se desapareció de vuelta primero. El Vaquero llegó a la sala de RM para encontraros a ti y a Mercer, pero Malfoy ya había conseguido sacaros a ambos en ese entonces.

Prácticamente se desinfló del alivio.

- ¿Así que Mercer y Malfoy volvieron de una sola pieza?

- Bueno, técnicamente dos piezas. – confirmó Harry – Lo que es un alivio teniendo en cuenta los riesgos de Desaparecerse cuando un tercio de la carga está inconsciente, la otra es un muggle y se está usando la varita de otra persona. Hablando de eso…

Harry metió la mano en la funda para varitas y sacó la de Hermione, que se encontraba contra la suya propia. Se la colocó en la mano izquierda.

- Creo que esto te pertenece.

Hermione bajó la mirada hasta ella y luego de vuelta a Harry. No sabía que decir. Tampoco Harry, al parecer. Él tomó aire audiblemente, antes de hablar.

- Pocas cosas logran sorprenderme ya. Que Malfoy realmente hiciera lo que hizo es muy sorprendente.

- Esperabas que saliera corriendo. – no era una pregunta.

Harry asintió.

- ¿Tú no? Francamente, he estado esperando que saliera corriendo desde el momento que llegó aquí.

Sinceramente, no sabía que esperaba. En cualquier caso, el sentido común evidentemente prevalecía. No necesitaba nada como epifanías morales, expiaciones ni nada tan cliché como eso. ¿Quizás está vez Malfoy simplemente había decidido apostar por el caballo ganador? La luz iluminó tal promesa. Más que cualquier incertidumbre o cualquier plan de escape tenían que ofrecer.

- ¿Qué pasó en Taransay? – preguntó Hermione a Harry – Enviamos lechuzas. Todas volvieron con las cartas sin leer.

Harry se sentó pesadamente en la silla.

- Esa es una conversación que tenemos que tener con Scrimgeour presente. Y, tal vez, Mercer también. – él le dirigió una mirada de reproche cuando abrió la boca para protestar – Créeme. Ellos me ayudaran a explicártelo mejor que de la manera que se lo he contado a ellos la primera vez. Hay bastante que contar. Por ahora, todo lo que jodidamente importa es que los Weasley están a salvo, al igual que tú. Oh, y Ginny está aquí.

Eso explicaba la falta de barba, entonces.

- ¡Ginny! ¡Me muero por verla! – Hermione balanceó las piernas hacia uno de los lados de la cama, pero ni siquiera llegó tan lejos. El esfuerzo requerido simplemente para desplazar las gruesas mantas la dejó mareada – Oh. – exclamó, viendo como unas negras manchas comenzaban a oscurecer su visión. Sintió las manos de Harry sobre sus hombros y, después, no sintió absolutamente nada.

Cuando Hermione recuperó la consciencia por segunda vez en ese día, abrió los ojos para encontrarse a Padma Patil mirándola; sus oscuros ojos almendrados la miraban con reproche. Aunque parecía que no estaba enfadada con Hermione, exactamente.

- Dije que no se sobre-esforzará, Harry. – lo amonestó Padma.

- Lo siento. – respondió Harry. Revoloteaba la puerta, con semblante lastimero.

Hermione se lamió los labios. La boca le sabía a fibra de algodón. Una pajita articulada se posó suavemente en el borde de sus labios y ella con agradecimiento absorbió la fresca agua que le ofrecía Padma.

- Gracias. – le dijo, con un suspiro – No culpes a Harry. Ha sido culpa mía. Quería ver a Ginny.

- Y Ginny quiere verte a ti, – le aseguró Padma – pero viendo que recientemente te he puesto dos litros de sangre, preferiría que te quedaras en cama un tiempo.

- ¿Tan malo ha sido?

Padma arqueó una ceja. Sin pronunciar palabra, se dirigió hacia un mueble de cajones metálicos en una de las esquinas de la sala y sacó una bolsa de plástico pequeña, con cierre de cremallera. En el interior Hermione reconoció el ema que el profesor Yoshida le había dado para asumir la misión Welwyn. La madera de un color amarillo claro estaba teñida de un sucio marrón de lo que Hermione supuso era su sangre. Apenas a un lado del centro de la placa había un agujero del tamaño de un tapón de botella. Padma metió la mano en uno de los bolsillos de su bata de laboratorio y sacó un tornillo de acero desconcertantemente grande.

- Me tomé la libertad de limpiar esto para ti. – dijo Padma. Deslizó el tornillo en el agujero en mitad del ema. Se introdujo fácilmente hasta la cabeza – Gracias a este pequeño trozo de madera, esta monstruosidad de tornillo solamente logró un pequeño corte en tu arteria femoral, por eso Malfoy estaba prácticamente bañado en tu sangre cuando te dejó en la mesa de operaciones. Unos centímetros más y… - Padma parpadeó rápidamente, con los ojos demasiado brillantes. Le sonrió suavemente a Hermione.

Padma nunca lloraba. Probablemente nadie, excepto, obviamente, su difunta gemela, Parvati, podría recordar haber visto a la formidable ex Ravenclaw derramando ni una lágrima. Padma era tan estoica como Parvati sentimental. Hermione salvó el orgullo de su amiga cambiando rápidamente de tema.

- ¿Dónde está Malfoy?

- Lo he puesto a trabajar en el laboratorio. Es hilarante. Bueno, tanto como cualquier cosa puede serlo en este momento. Ha estado en flagrante delito con nuestro telescopio electrónico desde que le informamos de que teníamos uno. Malfoy está muy dispuesto a compartir, pero domesticado o no, nadie se ha arriesgado lo suficiente como para a estar a menos de tres metros de él.

Desde la puerta, Harry resopló.

- No necesitas preguntar por qué. Alerta permanente, como Moody solía decir.

Hermione tuvo que estar de acuerdo. Incluso en los momentos que pensaba que podía leer a Malfoy, siempre había algo más detrás de sus ojos que le ponía nerviosa. Era como un lobo en cautividad que Hermione había visto una vez en un documental de la BBC. El criador del animal lo había criado desde que era un cachorro. Jugaba, perseguía, le encantaba que le rascaran la barriga e incluso te hacia caso, pero Dios no permitiera que intentaras llevarte algo de lo que había cogido o estaba comiendo. Había una fiereza que era parte del animal que ninguna domesticación a corto plazo eliminaría. Malfoy era así; como un lobo cautivo.

- Ya puedes irte, Harry. Voy a comprobar los puntos de Hermione. – dijo Padma mientras se ponía un par de guantes de látex y empezaba a revisar un corte cerca de la sien de la castaña – Estoy segura de que vi a Ginny ayudando a Honoria en el jardín.

- ¿Te refieres a nuestro jardín de arcilla? – dijo Hermione – Scrimgeour dijo que probablemente la única cosa que crecería ahí era una urna.

- Mira nunca se rindió en el cultivo de Matalobos para Wallen. – dijo Padma en voz baja – Por lo tanto, vamos a seguir intentándolo.

Harry obedientemente se marchó. Hermione se quedó en un reflexivo silencio mientras Padma terminaba de aplicarle un ungüento sanador de fabricación casera que había hecho Yoshida en el corte antes de ponerle un limpio vendaje de mariposa. Hizo a un lado las mantas para comprobar la herida en el muslo de Hermione, que declaró que se estaba recuperando satisfactoriamente.

- Te garantizo que soy muy buena cosiendo a la gente, pero me temo que ese corte en la frente te dejará cicatriz. No mucho, pero se verá ligeramente.

Hermione tentativamente se tocó el corte e inmediatamente después se sintió culpable de hacerlo.

Padma debió haber captado la expresión de su cara. Chasqueó la lengua.

- Tienes derecho a preocuparte, Hermione.

- Hay otras cosas más urgentes por las que afligirse que una cicatriz.

Padma sacudió la cabeza.

- No tiene por qué ser una cosa o la otra. Tienes derecho a reconocer lo jodida que has estado los últimos cinco días. Con nuevas cicatrices incluidas.

Hermione estaba impresionada. Padma nunca decía palabras malsonantes.

- ¿Al menos hemos obtenido los datos que necesitábamos?

Ante eso, Padma se iluminó.

- De hecho, sí. No toda la misión fue en vano. Mercer ha estado observando los datos desde que llegasteis. Algo es algo, dijo. Enviamos muestras a los colegas del Vaquero para que la gente de los Estados le echara un vistazo.

- ¿Y sabemos porque el espécimen tenía una jodida granada en el estómago?

- No tengo ni idea. – confesó Padma – Harry intentó preguntarle al Vaquero, pero hasta el momento Richards ha guardado silencio.

Era evidente que el agente Richards era el hombre que tenía la mayor parte de las respuestas que Hermione buscaba. Tal vez había otra manera más fácil.

- Necesito ver a Scrimgeour. – le dijo Hermione a Padma.

Padma resopló.

- Ponte a la cola. Tendrás que esperar hasta mañana, por lo menos. Actualmente no tiene permitido salir de la cama.

- ¿Qué? ¿Qué le pasa? ¿Está enfermo?

- No, él es RH negativo, justo como . Y debido a que tiene tres veces nuestra edad, no se recupera tan rápido de la donación de varias bolsas de sangre durante los últimos días. Así que por el amor a Merlín, túmbate, descansa, saca el máximo provecho de su generoso regalo y recupérate.

Ese fue un argumento mucho más persuasivo.


Richards encontró a Harry en el jardín. El antiguo héroe del mundo mágico británico le sonreía beatíficamente a la hermana pequeña de Ronald Weasley; una descarada pelirroja que Richards le había tomado inmediatamente el gusto momentos después de que se la presentaran. Le recordaba a su hija menor.

Ginny Weasley, ayudada por Honoria Cloot, intentaba clavar una paleta en el compacto suelo. Las mujeres tenían unos cuantos paquetes de semillas para sembrar y parecían delirantemente optimistas sobre las perspectivas.

- Pásame la regadera, ¿quieres, Harry?

Potter hizo lo que se le pidió (Richards no tenía ninguna duda de que probablemente hacia la mayoría de cosas que la señorita Weasley se dignaba a pedirle) y el pequeño grupo de adultos observó el agua que Ginny vertía en el abrevadero para flores sin que fuera absorbida por el congestionado suelo arcilloso.

- Hmm. – murmuró Ginny. Sin embargo, no iba a frustrarse - ¿Tal vez podríamos hacer algunos agujeros para que se filtrara el agua en el interior?

Richards ya se había demorado suficiente.

- Potter, ven conmigo.

Harry Potter hubiera preferido quedarse al sol con su novia que había traído de Taransay, pero reconoció el tono de Richards.

Los dos hombres se limpiaron los pies en el rellano antes de volver a entrar en la casa. Richards dirigó a Harry por las escaleras, haciendo una pausa en el camino para inclinar su sombrero a modo de saludo a la viróloga, Kate McAlister, antes de seguir hasta la oficina de Scrimgeour.

Rápidamente cerró la puerta detrás de Harry.

- ¿Qué quieres decirme?

- Esto. – dijo Richards. Se acercó hacia la esquina de la habitación que albergaba el gran armario, de donde había salido la Remington 870 de Malfoy. Sacó una llave colgada de una cadena de oro que tenía en el cuello y abrió la puerta del armario lo suficiente como para que entrara una persona.

Procedió a dar un paso al interior.

Un momento después, se encendió una luz y un sorprendió Harry se unió a él en lo que parecía ser una bóveda de almacenamiento de munición. Harry se quedó boquiabierto durante un minuto o dos. Había mucho más que escopetas. Había una gran variedad de pistolas semiautomáticas y rifles, todo tipo de trajes blindados que parecían de los escuadrones antidisturbios, máscaras de gas y bidones de lo que Harry podía suponer era algún tipo de gas para dispersar multitudes.

Richards se agachó para sacar una gran caja negra de debajo de un estante. La abrió y dio un paso atrás, permitiéndole a Harry ver el interior. Harry se encontró contemplando las hileras de granadas de mano embebidas por una espuma hecha a medida. Había cuatro filas que contenían cinco granadas cada una.

Sólo que…

Harry se acuclilló para tener una visión más cercana.

- La lista de artefactos que traje conmigo cuando llegué a Londres indica que teníamos veinte granadas de fragmentación M67 individuales. – dijo el Vaquero.

- Falta una. – concluyó Harry. Frunció el ceño hacia Richards - ¿Por qué no nos dijiste que había un maldito arsenal en la casa durante todo este tiempo?

Richards esbozó una sonrisa.

- Estos suministros están aquí por una conocida necesidad y lo más importante, es la necesidad de utilizar esos fundamentos.

- ¿Pero Scrimgeour lo sabía?

- Él fue quien insistió en que había que traerlos.

El asombro de Harry se registró claramente en su rostro.

Richards suspiró.

- Entiendo que las armas muggles no tengan casi nada de popularidad entre muchos de los magos británicos.

- Comprensiblemente. – dijo Harry, con un poco de rabia – La mayoría cree que las varitas son una opción mucho más civilizada.

La mirada que le devolvió el Vaquero era afilada.

- Una varita puede destripar tan bien como una granada de mano, pero si es la muerte y las heridas son lo que quieres, no hay nada más inmejorable que la precisión de una varita. Lanzas una granada, esperando lo mejor. O lo peor, en este caso. Tal vez toca que un montón de gente caiga a sus pies o tal vez simplemente la cabeza de alguien. ¿Quién sabe? Tal vez incluso no haga nada de eso. Pero cuando lanzas un Laceratus, por ejemplo, el objetivo es… simplemente ese. – Richards deslizó la mano por el abdomen de Harry, sólo rozando su camisa – Lo que quieres hacer es abrir a alguien en canal. Sin estupideces. Así que no digas que las armas son más brutales. Simplemente dejan más variables desconocidas.

Aún en cuclillas, Harry contempló la caja de granadas.

- ¿Estás sugiriendo que alguien robó una de estas granadas y la metió en el interior del zombie que explotó sobre Jason, Mira y Hermione? ¿Te das cuenta cómo suena eso? Es una locura. Es un sabotaje.

La mirada de Richards era ahora penetrante.

- No lo estoy sugiriendo, hijo. Te estoy diciendo qué es lo que ha pasado.

Harry se puso en pie, con una expresión de dolorosa incredulidad en el rostro.

- No. ¡No puede ser alguien de esta casa! ¿Quién más tiene acceso a esta sala? – miró fijamente la cadena alrededor del cuello de Richards – A parte de ti.

- Scrimgeour, la agente Kent y yo.

- Fantástico. – murmuró Harry – ¡Como si la perspectiva de que hubiera un segundo conspirador y asesino entre nosotros no fuera nauseabunda, me entero de que nuestros principales sospechosos son el personal de seguridad que está destinado a protegernos en primer lugar!

- Te ampliaré el grupo de sospechosos, si te hace sentir mejor. – dijo Richards – El día de la misión, cinco personas se encontraron dentro de la sala en algún momento; Scrimgeour, la agente Kent, el doctor Mercer, Draco Malfoy y yo.

La boca de Harry se abrió ligeramente.

- En el nombre de Godric Gryffindor, ¿qué estaba haciendo Draco Malfoy en nuestra cámara de munición?

- El consenso en el grupo fue que a Malfoy no se le permitiría llevar varita. Le dimos una escopeta en su lugar…

- Porque las escopetas son menos precisas a la hora de causar la muerte. – lo interrumpió Harry, con sequedad.

- … y un adecuado equipo de protección. – continuó Richards, imperturbable – Estuvo aquí con Alec Mercer durante unos diez minutos. Supervisado por la agente Kent, por supuesto.

- ¿Mercer también obtuvo una escopeta? – preguntó Harry, ligeramente incrédulo de nuevo.

Esto parecía divertir levemente a Richards.

- No, pero no fue por no pedirla. Decidimos que para el buen doctor era mejor algo más pequeño.

Harry se pasó una mano por el pelo.

- ¿Sabe Scrimgeour que falta una granada?

- Sí, pero esto queda entre tú y yo. Lo último que necesitamos ahora es que se filtren estas palabras y que la sospecha empiece a extenderse sin control. Acabamos de perder a dos personas. Si la moral decae un poco más, tendremos problemas.

- ¿Qué quieres que haga?

- Sólo soy una persona, Potter. Necesito un par de adicionales ojos y oídos. Especialmente ojos que no estén ocupados observando las placas de Petri y tubos de ensayo. Y necesito que mantengas un ojo sobre Granger.

- ¡No es posible que Hermione tenga nada que ver con esto! ¡Casi muere en esta misión!

- Puede que no tenga nada que ver con el sabotaje, - dijo el Vaquero – pero va a trabajar estrechamente con Malfoy, ¿no?

- Sigo pensando que fue un error traerlo aquí. – dijo Harry, con una oscura expresión.

- Podrías tener razón. – le concedió Richards – Lo que me lleva a esto; tu creciste con el chico, ¿no? ¿Cómo era entonces?

Harry esbozó un sonido para expresar su disgusto.

- Era un bastardo consentido e intolerante. Al igual que su padre.

- ¿Es realmente como el señor Malfoy? – preguntó Richards – Verás, he visto en su expediente y en todas sus cuentas, y llevaba una vida muy privilegiada hasta graduarse en Hogwarts.

- ¿Y?

- Por lo que cuando lo miro, no veo una historia de riquezas y privilegios. Veo pragmatismo. Veo a un hombre jugando una larga partida. Veo paciencia. Y no me gusta porque no cuadra con lo que he leído en su archivo.

Parecía que Harry iba a proporcionarle unos insultos más específicos para Malfoy en respuesta, pero entonces pareció considerar adecuadamente lo que Richards le estaba pidiendo.

- A ver… cuatro años en busca y captura y después seis años en régimen de aislamiento. – Harry se encogió de hombros – Creo que es tu respuesta.

- Sufrimiento. – postuló Richards. Acariciándose la barbilla.

Harry asintió.

- No hay nada como un prolongado combate de sufrimiento para poner las cosas en perspectiva.

- Hmm. Eso es lo que me temía. ¿De qué tipo de perspectiva estamos hablando? ¿Qué le importa a alguien que lo haya tenido todo y después lo perdiera?

- ¿A qué te refieres? – preguntó Harry, frunciendo el ceño.

- Todavía no estoy seguro, pero algo se no escapa. Algunos aspectos de su motivación para ayudarnos que no puedo explicar. Pero me pondré a trabajar en ello. – Richards llevó a Harry hasta la puerta. Se detuvieron justo en el umbral – Oh, y Potter, una cosa más. Si alguna vez vuelves a salir de esta casa sin el permiso, ya sea, de Scrimgeour o mío, te trataré como el desertor que eres. Y de dónde soy, disparamos a los desertores. Todos nosotros tenemos familia ahí fuera. Y ninguno de nosotros nos damos el lujo de salir en misiones personales cuando nos da la gana. No tienes derecho a un trato especial sólo porque te las arreglaste para acabar con vuestro Señor Oscuro, una vez. ¿Me has entendido, hijo?

Harry se mantuvo en silencio por un momento, su turbulenta mirada fija en algún punto a la izquierda de la cabeza del Vaquero.

- Debería haber estado aquí para esa misión a Welwyn…

- Sí, deberías. Pero entonces tal vez estarías muerto como Khan y Lam. Por si sirve de algo, me alegra que no fueras. Tenemos una casa llena de inquietos científicos, dos agentes del gobierno agotados, un supuesto genio ex convicto que juega a los héroes cuando no juega a juegos mentales, un Ministro de magia actualmente fuera de servicio… y a ti.

- ¿Y yo qué soy?

- Tú, Potter, eres un vivo recordatorio de que se puede triunfar sobre obstáculos insuperables. Necesitamos eso en estos momentos.


Así que ya sabemos como co** fue a parar una granada a la panza del zombie gigante. Ahora la pregunta es ¿quién ha sido el valiente? ¿Creéis que Draco es el culpable como sospecha el Vaquero? Esto se complica... y más que se va a complicar aún... animalicos, vais a sufrir xD

¡Nos vemos este sábado o domingo!

¡Besoteees!

Respuesta a los reviews sin cuenta:

Guest: ¡Me alegra mucho que te esté gustando la historia! Y como aquel que dice; esto todavía ni ha comenzado, así que a prepararse mentalmente para lo que viene... ¡Gracias y un abrazo!

Carmen: ¡Holaaaaaa! JAJAJAJ me hacen mucha gracia tus comentarios porque me transmites tu entusiasmo por la historia y es genial. Tienes razón que el aire huele un poco a Dramione, pero la historia todavía ni ha comenzado, así que prepárate jojojojo ;) ¡Gracias y un abrazoooo!

SALESIA: ¡Holaaaa cielooo! Todos lo comentarios han llegado sin problema, finalmente, pero esos días que iba mal, no me llegaban ni la mitad de las notificaciones de los comentarios y no podía leerlos enteros, además, como los tuyos suelen ser tan largos en el correo que me mandaban hay un momento donde el comentario se corta y te dice que si quieres seguir leyendo el contenido vayas a la pagina de FF a hacerlo... y no podía y me estresaba jajaja pero ya está solucionado :D Lam murió a manos de Malfoy y Hermione porque ella sostenía la varita y él le estaba pasando su magia a través de la varita... así que fue una muerte conjunta... que trágico y poético, ese trozo me encanta y me pareció una de las situaciones más duras para una persona. Y sí, Draco finalmente consiguió sacarlos de ahí con vida que ya era complicado, veremos como avanza la historia desde aquí, pero te puedo decir que aun no ha ni empezado la verdadera trama... espero que te prepares mental y emocionalmente para ello jjojojo sí, soy mala xDDDD En fin cieloooo, espero que hayas disfrutado del capítulo (tengo ganas de leer tus teorías ^^) Y nos vemos prontooo! ¡Besotes ya abrazotes zombificadoooos!