¡Holaaaaaaaa!
Os traigo nuevo capítulo :D Pero os aviso que hasta el día 15 o así no voy a poder volver a actualizar (lo intentaré, pero no prometo nada) porque tengo que hacer unos cuantos trabajos y el tiempo va a ser muy justo.
Espero que disfrutéis de la lectura (creo que es el cap más largo hasta la fecha) ;)
Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Rizzle (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
.- Una historia de Rizzle -.
Capítulo 12 - The Necessary Things (Lo Necesario)
Él dijo que quería algo de tiempo para montar en escoba. Hermione consideró que era factible.
Seguidamente añadió que quería algo de tiempo para montar en escoba en el campo de Quidditch de Hogwarts. Lo había reflexionado durante un rato antes de decidir que sí, que también era factible siempre y cuando consiguiera que la agente Kent tomara la correa de Malfoy durante el viajecito. A pesar de que Malfoy ya hablaba con ella mediante frases completas, había dejado de ser críptico y no había tratado de estrangularla en las últimas tres semanas, seguía siendo un convicto asesino.
Hermione no era estúpida. Sabía que su vida corría peligro cada vez que estaba a solas con él. Ah, pero el riesgo era tan mínimo en comparación con lo beneficios si accedía a entregarle las restantes páginas del D.R.A.C.O. A ese ritmo, las tendría todas en cuestión de días.
Malfoy tampoco era estúpido. Su juego final tenía mucho sentido, si de casualidad fueras Draco Malfoy. No era como si alguien estuviera esperando que se convirtiera en la Madre Teresa de la noche a la mañana. Él daba si ellos se le devolvían, y en todos los sentidos, lo que les había pedido siempre era menos de lo que daba, hasta el momento. Sin embargo, la gran pregunta era la confianza. Hermione no confiaba en él, pero sí en su instinto y esos instintos le decían que el asesinato y el caos no estaban entre sus cartas actualmente.
Se aparecieron en mitad del húmedo césped escocés. El campo estaba previsiblemente desierto. Los meses de abandono hicieron que la hierba alcanzara las rodillas de Hermione. Se percató de que Malfoy ya no estaba a su lado. Estaba atravesando el verde césped, dirigiéndose deliberadamente hacia uno de los bordes del terreno de juego. Hermione se frotó los brazos para liberarse de la piel erizada. A pesar de las legendarias barreras protectoras del colegio ahora extintas, parecía estar inmensamente mal que se aparecieran casualmente en los terrenos de Hogwarts. Por supuesto, el castillo en sí era algo diferente. Las protecciones alrededor del edificio eran antiguas y a diferencia de los terrenos exteriores, no requerían un mantenimiento manual. Eran un elemento permanente y, como tal, seguía siendo imposible aparecerse directamente en el interior del castillo.
El campo estaba tan silencioso. El aire inmóvil. No se escuchaban cantos de aves nocturnas, ni había insectos que zumbaran desde las fangosas orillas del lago. Parecía que estuvieran dentro de algún tipo de clase de historia herméticamente sellada. Las banderas y estandartes de las casas que adornaban las gradas del campo de Quidditch yacían oscuras y lacias. La luna llena les proporcionaba luz, aunque a duras penas. El recuerdo de Hogwarts de Hermione estaba indudablemente embellecido. Recordaba el césped tan brillante que dolía mirarlo a pleno sol, mientras que el verde de Slytherin era un par de tonos más oscuro. Recordaba el profundo rojo y dorado de los colores de Gryffindor en las banderas que se dejaban mecer por la brisa con tanta energía que incluso hacían ruido. El terreno de juego no estaba destinado a ser visto así, desprovisto de color como estaba. Todo era monocromático.
Las botas militares de Malfoy crujían sobre la arena y la grava que bordeaba el campo.
- ¿A dónde vas? – le preguntó Hermione. No tuvo que gritar. El silencio hacia que su voz fluyera sin ningún esfuerzo.
Él respondió sin voltearse.
- A encontrar algo que montar.
Hermione no tenía ni idea de que el equipo de Slytherin mantenía su equipamiento separado de los demás en un armario en el cobertizo de escobas del colegio. Los últimos equipamientos de escobas seguían ahí. No le sorprendió. Mientras que los demás jugadores de Quidditch se conformaban con las viejas escobas del colegio en caso de que su palo estuviera aun esperándoles en la tienda, la Casa de Slytherin componía sus propias reglas. Ese había sido parte del dudoso encanto de Hogwarts; las pequeñas e inherentes incoherencias. Viéndolo a través de unos ojos menos idealistas, Hermione se preguntó por qué las demás Casas nunca armaron alboroto respecto a esas injusticias. Hufflepuff, por ejemplo. La Casa de Hufflepuff a menudo se encontraba al final de la poco fiable lista de puntos añadidos en último momento o por cambios en las reglas, a menudo en beneficio de Gryffindor o Slytherin. Pocas veces se quejaban y entonces comenzabas a entender que eso también era parte del sistema de caracteres asignado. Y si abandonabas la idea de que en muchos casos el libre albedrio era en realidad una ilusión, entonces, se hacía más fácil ver por qué Malfoy se había convertido en quien era, y no… y no en cualquiera de las innumerables variables que podría haber sido.
Como un dotado investigador científico, por ejemplo.
La huida de Malfoy del Reino Unido se había "salido de guión". ¿Tal vez vislumbró opciones que antes eran imposibles? ¿Tal vez consideró el por qué aparentemente tenía que librarse de la petulancia y el resentimiento de su juventud? Sin embargo, el maquiavélico instinto que le había hecho némesis de Harry en Hogwarts seguía ahí. ¿Quizás eso fuera siempre en él?
Hermione se subió a lo más alto de las gradas de Ravenclaw, porque eran las más cercanas. Fue un largo y sudoroso ascenso y acabó cubierta en una fina capa de sudor en el momento que se sentó en la primera fila de bancos. Padma le había recomendado ejercitar la pierna lesionada para prevenir la atrofia muscular y, hasta ahora, no había tenido muchas oportunidades de entrenar en Grimauld Place. Los rizos del nacimiento del cuero cabelludo se adherían a su húmeda piel. Hermione se echó el pelo hacia atrás, recogiendo la espesa masa en una cola. Tomó una de las botellas de ginger ale de la bolsa de tela y la abrió. Era perfecto para el clima; seco, cortante y muy frío. Se comió una manzana mientras veía a Malfoy volar, porque no había nada más que hacer y la visión del vacío castillo de fondo le hacía sentir todo tipo de melancolía. Fue realmente extraño percatarse que se acordaba de su estilo de vuelo, por así decirlo. Ese conocimiento le había sido transmitido de los mucho partidos que habían jugado Slytherin contra Gryffindor, donde solo era cuestión de tiempo (y de oportunidad) antes de que cometiera una falta contra algún miembro del equipo de Gryffindor; usualmente Harry. Después de años de observarlo con ojo agudo, no era de extrañar que recordara que Malfoy volaba como si estuviera montando a su caballo favorito. No se agazapaba sobre la escoba, como Harry, quien mantenía sus tobillos recogidos de manera apretada como un jinete sobre un alto caballo de carreras. Tampoco "colgaban" por los lados, el cual era el particular estilo de Ron montando en escoba.
No. Malfoy estaba sentado con la espalda recta; los talones fijos en un ángulo de cuarenta y cinco grados, como si estuvieran colocados en unos invisibles estribos. Su mano izquierda sostenía el cuello de la escoba, dirigiendo el palo con movimientos en gran medida imperceptibles, mientras que la otra mano descansaba sobre su muslo. Cuando Harry se elevaba, se agarraba a la escoba con ambas manos y la punta hundida hacia abajo, para subir una vez más. Cuando Malfoy hacia eso, lo hacía con una sola mano, tirando de la punta de la escoba casi hasta su nariz, de tal manera que él y la escoba quedaban casi en vertical en el aire. Harry le había señalado una o dos veces que se trataba de una maniobra complicada de manejar a gran velocidad, pero si conseguías dominarlo sin caerte de la escoba, lograbas hacerte un objetivo menor en el terreno. La mayoría de las colisiones y los besos a las Bludger (como Ron había dicho eufemísticamente) ocurrían cuando los jugadores volcaban las escobas.
Después de unos veinte minutos en el aire, Malfoy desmontó. Se subió a la parte superior de la barandilla de seguridad, antes de saltar hacia abajo para unirse a ella en los bancos. Sus piernas eran lo suficientemente largas como para apoyarlas contra la barandilla. Sin mediar palabra, ella le pasó la bolsa de tela. Él la tomó, sacando el ginger ale, bebiéndose la mitad de la botella de un largo trago. Estaban sentados – en lo contrario a un agradable silencio – observando las pocas nubes dispersas que atravesaban la luna. Hermione estaba tan tensa que fue casi decepcionante cuando él finalmente habló.
- ¿Cómo comenzó?
Por supuesto, sabía de lo que estaba hablando.
- Nadie lo sabe con seguridad. Pero localizaron el origen de la Infección en Londres. El paciente cero, fuera quien fuera, vivió y murió aquí.
Se inclinó hacia atrás, apoyando los codos en la posición elevada de la segunda fila de bancos detrás de él.
- Cuando él o ella llegó al hospital, los médicos que lo trataron le diagnosticarían encefalitis. Probablemente pensaran que era meningitis.
Hermione se lo quedó mirando.
- Sí.
- Y después, cuando se presentaran más casos, se habrían visto lo suficientemente motivados para llevar a cabo la PCR en muertas de cerebro post mortem. – especuló.
- ¿PCR?
- La Reacción en Cadena de la Polimerasa. – explicó – Es una técnica que se utiliza para detectar la presencia de enfermedades infecciosas.
Ella tenía que preguntarlo.
- ¿Qué demonios provocó tu interés por la virología?
Malfoy se inclinó ligeramente hacia la derecha, de modo que ahora quedaba cara a ella. Estaba demasiado oscuro para distinguir la expresión de su rostro.
- No estoy interesado en la virología.
- ¿Entonces…
- Entonces, ¿por qué me pasé varios años de formación en Rusia aprendiendo sobre ello?
Hermione asintió.
Malfoy tomó otro trago de ginger ale, observándola por encima de la botella.
- Ya te lo dije.
Ella recuperó el recuerdo en cuestión, del día que lo habían liberado de Azkaban.
Encontramos un mercado lucrativo, sin explotar.
- Por el dinero. – concluyó la castaña – También por el desafío.
Inclinó la botella hacia ella felicitándola burlonamente por su deducción. Esperó la inevitable explicación. No fue una larga espera.
- Los muggles temen la mortalidad en formas que nosotros no.
Hermione dejó escapar un sonido burlón.
- No somos inmortales.
- La esperanza media de vida de un mago de la Europa Occidental es de ciento veinte años. En Japón, es de doscientos cinco. ¿Qué edad te parece que tiene el profesor Yoshida?
- Yo diría… ¿unos ochenta y cinco?
Él sonrió, tomó un sorbo y se lamió los labios. Brillaban brevemente con la escasa luz.
- Prueba con doscientos. Ha estado creando pociones desde que mi bisabuelo usaba pañales. Compara ese tipo de longevidad con la de esperanza de vida media de los muggles y, para ellos, no es un asunto trivial.
- ¿Qué hay de Voldemort? ¿Aprobaba tus pequeños proyectos paralelos?
Ante la mención de Voldemort, el aire entre ello se enfrió significativamente. La sonrisa de Malfoy seguía ahí, pero ahora sólo era de adorno.
- Digamos que lo que el Señor Oscuro no sabía, no debería tener que molestarlo.
- Ah, pero sí lo descubrió, y sí le molestó. Te delató a las autoridades antes de que Harry lo matara. Así fue cómo finalmente te atraparon.
Dio otro trago a la botella.
- Tomé el riesgo. Me pareció que valía la pena en el momento. Espero que entiendas que los riesgos valen el precio que tienen, ya que estás desperdiciando las primeras horas de la mañana con un hombre que te podría dañar de cien maneras diferentes antes de la salida del sol.
Ella sintió una punzada de ansiedad en su vientre, pero intentó controlarla.
- Si pensara que ibas a matarme, no estaría aquí.
- Pero matar no es dañar, ¿verdad?
- Tengo varita.
- Y eso es algo bueno. Vamos a necesitarla.
Hermione se tensó cuando él cogió la bolsa, localizando la otra manzana, empezando a devorarla a grandes mordiscos. Malfoy nunca hacía nada tentativamente; en su mayoría eran acciones concretas y precisas.
- ¿Así que cuál es tu historia, entonces? – le preguntó, haciéndole un gesto con la manzana - ¿Por qué estás aquí?
- ¿Aquí contigo?
Utilizó una sonrisa que no había visto antes. Esta no era tan fría.
- No, kiska. Ya sé por qué estás aquí conmigo. Lo que no sé por qué estás ayudando al equipo.
- Los estoy ayudando porque necesitan ayuda. ¿Y eso era ruso? ¿Lo hablas fluidamente? Es posible que tengamos un intercambio de suministros con un convoy pronto.
- ¿Sabes lo que creo? Creo que estás ayudando a este equipo por tu equivocada necesidad de ayudar a Potter. No creo que ni siquiera sepas lo que es tener un proyecto propio. – dijo él – Y mi ruso es tan fluido como mi francés.
Sabía que su propósito era pincharla respecto a ser la perpetua acompañante de Harry. Era un viejo insulto.
- Realmente, el ReGen es de mi propia cosecha. Estaba trabajando en ello antes del brote, por lo que estuvo disponible para usarlo.
Era evidente que Malfoy no había sido consciente de ese hecho y ahora parecía verdaderamente impresionado.
- El ReGen es una maldita obra de arte, ¿espero que te hayas dado cuenta?
Ella se encogió de hombros.
- Sinceramente, Granger. No sé si tu problema es una falta de imaginación, pero hay cerca de una docena de aplicaciones para algo como el ReGen.
- Ahora mismo, la única aplicación que me interesa es que pueda combinar exitosamente con el D.R.A.C.O.
Malfoy lanzó el corazón de la manzana por encima de la barandilla, se tomó el resto de la botella de ginger ale y dejó la escoba de Quidditch apoyada contra la misma.
- ¿No es asombroso pensar que nuestras respectivas invenciones puedan realmente tener la capacidad de salvar el mundo? Vamos.
- ¿A dónde? – preguntó ella, recogiendo la bolsa.
- A la biblioteca. Es bueno volver a montar en escoba después de todos estos años, pero estamos aquí por negocios, no por placer.
La oscuridad en el interior del castillo era muy pesada. Se establecía alrededor de Hermione y entorno a los dos metros cuadrados de luz que producía el Lumos. Se quedó parada en mitad de ese círculo de luz, utilizando los recuerdos del castillo para encontrar el camino. El perímetro de la esfera de luz no disminuía en la oscuridad, era absorbido por ella. Así que a pesar de estar dentro de Hogwarts, atravesando sus pasillos y escaleras, todo lo que Hermione podía vislumbrar de su amado y antiguo colegio eran pequeñas porciones del espacio iluminado. Malfoy revoloteaba al borde de la esfera, ocasionalmente por delante en la espesa negrura. Tenía que pararse para que ella lo alcanzara y casi terminó chocando con él una o dos veces.
- Tal vez esta no es la mejor idea que has tenido. – comentó Hermione.
- He tenido muchas peores. Estoy bastante seguro que el séptimo año fueron doce meses de malas ideas.
Hermione se detuvo un momento para orientarse. En esos momentos tenían que estar en el pasillo del tercer piso. No podía verlo, pero podía escuchar sus pasos si mantenía el ruido de los suyos al mínimo.
- Nos hemos pasado la escalera a la biblioteca.
Él dejó de caminar. Hubo una breve pausa.
- Creo que tienes razón. Deberíamos retroceder.
Un segundo después, entró en los confines del Lumos. Cuando habló, su aliento agitó los rizos de la frente de Hermione. Ella pudo oler a manzanas verdes. Su cabello claro y sus ojos brillaban con el fantasma del resplandor dorado del hechizo.
Hermione dio un paso hacia atrás para poner distancia entre ellos. Sin embargo, había algo en el suelo. Su talón izquierdo quedó atrapado en eso y se hubiera caído de espaldas si Malfoy no la hubiera agarrado alrededor de la cintura. Él se echó hacia atrás, mientras ella apuntaba con la varita hacia abajo, revelando los restos disecados de lo que la había hecho tropezar. La impresión fue tan pronunciada que momentáneamente se olvidó que estaba agarrando la camisa y el brazo de Malfoy.
No fue tanto lo que era, sino quién.
- ¿Eso… eso es…?
Malfoy suavemente se desprendió de su fuerte agarre y se agachó en cuclillas para apreciarlo mejor.
- Luz. – requirió.
Ella apuntó con su varita más hacia el suelo.
Era el conserje de Hogwarts, Argus Filch. O lo que quedaba de él. De la Señora Norris no había ninguna señal. Con un poco de suerte se habría escapado hacia el bosque cuando la infección llegó al colegio. Hermione ya había visto una cuota justa de restos a medio comer, pero esto era diferente. Se unió a Malfoy para hacer un análisis más cercano del cadáver.
- Mira esto. – susurró Hermione, señalando el lugar donde tendría que haber estado la parte superior de la cabeza de Filch. Su cerebro no estaba, había sido arrancado – Es un corte limpio. Esto no ha sido por el frenesí alimenticio. Algo abrió su cabeza como un huevo y se llevaron exactamente lo que querían.
Malfoy agarró la muñeca de la castaña y dirigió la luz de la varita más abajo hasta el torso del cadáver. Él sostenía la luz, pero todo el cuerpo de Hermione retrocedió. Si se percató, estaba demasiado ocupado para comentarlo. Le soltó la mano y luego se volvió hacia uno de los lados del cuerpo tieso.
- Mantén la luz justo ahí.
- ¿Qué estás haciendo?
- Tener un buen suministro de artículos usados pasados de moda…
Malfoy frunció el ceño de concentración mientras palpaba el abdomen del cadáver. Parecía intacto, lo cual era extraño ya que las vísceras eran un éxito de masas para los zombies, pero pronto volvió a reevaluar esa hipótesis cuando vio desaparecer la mano de su acompañante en el interior. definitivamente había una herida.
- Realmente deberías utilizar guantes para eso.
- Está bien. Está más bien seco. Y… ah sí, parece que también le falta el hígado. – Malfoy sacó la mano, procediendo a limpiarla sobre la ropa de los restos de Filch.
- Hmm. – murmuró Hermione – Así que tomaron el hígado y el cerebro. ¿Y dejaron todo lo demás?
- Se comieron el hígado y el cerebro. – enfatizó Malfoy.
Hermione se quedó perpleja durante un momento, antes de unirse a Malfoy en su aparente conclusión.
- Los zombies magos deben de haber hecho esto, con una maldita precisión quirúrgica. Recogieron lo que más les apetecía.
- El cerebro es el típico tentempié de los zombies. Pero como sabrás, el hígado está lleno de nutrientes; hierro, potasio, zinc, vitaminas A, D Y C, buenas cantidades de tiamina y riboflavina. Algo que no encontrarían en cantidades similares en ningún otro lugar.
- Todo lo necesario para el funcionamiento cognitivo. – conjeturó ella - ¿Estás diciendo que el hígado humano es como una piedra de sal de inteligencia para zombies, o algo así?
Malfoy asintió.
- Plantéale esta cuestión a Mercer. A ver lo que dice.
Hermione se puso en pie. Repentinamente, la oscuridad que los rodeaba era diez veces más siniestra.
- Hm, me sentiría mejor si nos diéramos prisa con esto.
- Estoy de acuerdo.
Procedieron a dirigirse hacia la biblioteca a un ritmo mucho más acelerado.
Su destino era el ala de Herbología de la biblioteca, que ocupaba un gran hueco en una alcoba descendente en la cuarta sección, al oeste de la Sección Prohibida. Algunos de los libros de referencias más valiosos habían desaparecido y varios más cubrían el suelo. Hermione suponía que los profesores habían cogido todos los que pudieron cuando Hogwarts fue evacuado. Los estantes disminuían en altura gradualmente mientras más se adentraban en la alcoba. Malfoy observaba varios volúmenes, sacando finalmente un libro. Lo abrió, componiendo una mueca ante la nube de polvo que se levantó, visible ante la dorada luz de la varita.
- Este era el lugar favorito de Neville en Hogwarts, el segundo eran los invernaderos. – comentó Hermione.
- ¿Oh? – murmuró él, escaneando rápidamente las páginas - ¿Y cuál era el tuyo? Imagino que también era la biblioteca. Acércate más, necesito más luz.
Hermione caminó hasta él, sosteniendo la varita justo por encima de la altura de sus ojos.
- El mío era el Baño de Prefectos. ¿Qué estamos buscando, exactamente?
Malfoy dejó de pasar páginas, mirándola con una ligera sonrisa danzando en sus labios. Arqueó una ceja.
- ¿El baño?
La oscuridad ocultó su rubor. Por supuesto él tenía que ponerle la lascivia a ello.
- Una hora inmersa en una ininterrumpida fragrante bañera, llena de burbujas donde podrían caber doce personas, sería la idea de cualquiera que quiera relajarse. – dijo ella, con remilgo.
La sonrisa de Malfoy se amplió.
- ¿Doce personas, eh? ¿Es simplemente un número al azar o te basas en la experiencia?
Hermione rodó los ojos.
- Cállate, Malfoy. Eras Prefecto. También usabas el baño.
Él volvió la atención al libro.
- De hecho lo hice. Y cómo mucho ocho personas.
Continuó pasando páginas.
- Cómodamente.
Ella lo ignoró, mientras al mismo tiempo intentaba ver que había en el libro que estaba hojeando.
- Máximo diez, diría. Depende de la cantidad de chapoteo que tengáis la intención de hacer.
Hermione gimoteó.
- Que tengas la confianza de ser lascivo en este momento…
- Siempre soy lascivo. Realmente nunca hemos llegado a conocernos el uno al otro antes de este momento.
Hermione lo miró con cautela. Estaba tan cerca como para poder contar sus pestañas y mientras Ginny hubiera sabido que decir, ella…
- ¿Qué hay en ese libro que tanto necesitamos?
- Una lista de hierbas que si se preparan correctamente, deberían incrementar la resistencia del ReGen aún más. Si Longbottom es tan bueno en Herbología como dices, me gustaría hacerle unas consultas respecto a esto, por mucho que me duela.
- ¡Excelente! Déjame ver. – dejó caer la bolsa de tela y cogió el libro, pero él lo alejó de ella.
- El libro lo tendrás por cortesía. Mi trabajo en el ReGen también es tuyo, gratis.
Esta vez, fue ella la que encaró una ceja. Sin embargo, su voz fue plana.
- Dios, tu generosidad no tiene límites.
Malfoy ignoró el sarcasmo.
- Y también podrás obtener otra página de la formula.
¿Dos páginas en un día? De hecho, una generosidad sin límites. Pero como siempre, habría un precio. Hermione lo observó mientras se palpaba los muchos bolsillos de los pantalones, antes de preguntarle si tenía una pluma. Ella le respondió que no.
- No importa. – Malfoy levantó el dedo índice izquierdo – Lánzame un Scribbulus aquí.
Hermione hizo lo que le pidió, observando como la punta de sus dedo empezaba a brillar. Sería un error durante el resto de los tiempos si no lo decía. Así que lo hizo.
- Llama a casa E.T
Malfoy se detuvo en el acto con la mano alzada, mirándola con una confusa expresión.
- ¿Puedes usar un telescopio electrónico y no tienes ni idea de E.T? – murmuró ella.
Él procedió a escribir en el aire; un párrafo flotante de ecuaciones químicas, símbolos rúnicos y un diagrama que explicaba la confluencia. Hermione dio un paso atrás para observar mejor las notas. Incluso después de dos décadas viviendo en el mundo mágico, con todas las maravillas concomitantes de las que había sido testigo regularmente, siempre había algo nuevo y muchas veces bastante simple, que momentáneamente la dejaba sin aliento. En esta ocasión fue la plateada escritura suspendida en una brumosa nube de luz dorada, rodeada por la aparentemente interminable oscuridad. Tocó una de las runas que osciló ligeramente en el aire. Era lo suficientemente hermoso para que sus ojos acaramelados brillaran con reverencia, pero su utilidad superaba con creces su belleza. Se volteó en su posición y quedó consternada al darse cuenta de que Malfoy estaba a su espalda. Él la miró; a la cara y luego el brillo de sus ojos, por el cual se sintió estúpida en ese momento.
- ¿Cuánto quieres esto? – le preguntó, con voz ronca.
- Mucho. – contestó ella – Quieres algo por ello, ¿no?
Él no respondió, simplemente la miraba. Hermione pensó que parecía ligeramente contrariado.
- ¿Qué quieres? – susurró. Esa era la segunda vez que le hacia esa pregunta desde que se había unido al equipo.
- Quiero que me beses.
Hermione era demasiado autoconsciente para engañarse con el pensamiento de que esa nueva petición era inesperada o chocante. No habría una moral indignada ni un "¿Cómo te atreves?", porque Hermione sospechaba que ella y Malfoy tenían conocimiento mutuo con respecto a esa nueva y extraña relación. Por mucho que quisiera insistir en que él estaba fuera de sus cabales y que la petición era completamente poco ética, sabía que sería una pérdida de tiempo.
Y el tiempo era muy escaso.
Lo miró, directamente a los ojos.
- Realmente no te importa lo que piense de ti, ¿verdad? Pedirme esto es invitarme a pensar lo peor de ti.
Hermione contuvo el aliento mientras él levantaba la mano para meter un rizo suelto detrás de su oreja. Como de costumbre, la humedad causaba estragos en su pelo. Observó el progreso de su propia mano, mirando todo menos sus acaramelados ojos.
- Dudo que pueda hacer mucho más para manchar mi ya de por sí negra reputación.
Ella atrapó su mano, alejándola. El corazón le latía dos veces más rápido.
- Entonces, ¿por qué no intentas mejorarla?
Él encogió un solo hombro.
- Cuesta mucho trabajo mantener una buena reputación.
- Eres insufrible.
- Y tú me estás evitando. – dijo, con una sonrisa en los labios.
Hermione se apartó por un momento, con las manos hechas puños. Maldito fuera. Todo era un juego con él.
- Bien. – espetó ella, sin ganas de esperar el ataque de histeria que tendría Harry cuando se enterara – Un beso a cambio de esa página.
Entonces, Hermione se percató de que él aun sostenía el pesado y complicado de manejar tomo de Herbología entre ellos. Y, repentinamente, ante ese detalle, se abrió la puerta de una nueva perspectiva. Malfoy no hacía nada sin precisar. El trueque por algo tan ambiguo como "un beso" significaba que, efectivamente, le estaba relegando a ella los parámetros del mismo.
¿Qué era un beso, entonces? ¿Un beso en la mejilla? ¿Un beso en la frente? ¿Un beso en la mano? Técnicamente, todos ellos valían. Él esperaba que eligiera la opción que le pareciera menos desagradable. Malfoy esperaba, observando. Y la irritó ver la autosuficiencia en su rostro. Él sabía que estaba dándole vueltas a sus opciones y se deleitaba con ello. Este era un ejercicio para desestabilizarla y tomar poder.
Malfoy esperaba que le diera un beso en la mejilla.
Hermione sintió una oleada de adrenalina. Oh, sí. El poder podía perderse, pero Malfoy la subestimaba si pensaba que iba a ceder. No necesitaba fingir su nerviosismo mientras se acercaba a él, todo era demasiado real. Él observaba, petulante y en silencio, mientras el libro de Herbología seguía reveladoramente entre ellos. Respirando con dificultad, con los brazos y la varita sostenidos rígidamente a sus costados, Hermione se puso de puntillas e inclinó la cabeza para que pareciera que le iba a propinar un rápido beso en la mejilla. El bastardo estaba tan seguro de sí mismo que incluso inclinó levemente la cabeza para darle mejor acceso a uno de los lados de su cara. Hermione experimentó un destello de dudas, pero el plateado brillo de la fórmula flotando detrás de ellos la aguijoneaba.
Dio un paso adelante, ya no sólo frente a él, sino contra él. Antes de que tuviera la oportunidad de percatarse de sus intenciones, lo tomó de la cara con su mano libre, sintiendo el áspero crecimiento de la barba en la línea de su mandíbula, antes de sellar su boca con la de él. La longitud total de su cuerpo se quedó rígida. Hermione sintió su deseo de retroceder, tan agudo como el suyo propio. Pero, por supuesto, también se daría cuenta de que si lo hacía, sería el primero en retirarse y, como resultado, quien perdiera el juego.
Besar a Draco Malfoy fue un asunto bastante unilateral. Tenía los labios tensos, la respiración ahora más aguda, con la boca cerrada herméticamente. Ella pasó la punta de la lengua contra la costura de sus labios, que se separaron con el suave susurró de la inhalación. Un beso en la boca era un cosa, pero un beso francés otra. No creía que este último fuera necesario, por lo que se centró en meter su labio inferior entre los suyos propios, antes de hacer lo mismo con el labio superior. Fue una breve y rápida incursión. Hermione notó un agudo y suave sabor a manzana y ginger ale y se preguntó si él sentiría lo mismo. Se apartó y la adhesión natural de los labios parcialmente húmedos mantuvo sus bocas conectadas un segundo más. La mano de la castaña descansaba sobre su pecho, donde pudo sentir el salvaje martilleo de su corazón. Sólo por eso era una victoria que debía ser disfrutada.
Hermione abrió los ojos. A pesar de la torpeza de sus manos y la sensación de hormigueo que recorría su cuero cabelludo y otras terminaciones nerviosas, no pudo contener una propia mirada de suficiencia al mirarlo.
Ahí, pensó ella, ahí tienes tu beso, maldito bastardo manipulador.
Pero entonces vio su expresión. Vio que contenía algo más que la constatación de que había quedado fuera de juego. Tenía las pupilas dilatadas y su respiración era suave, pero irregular. Hermione instintivamente levantó la varita para rechazarlo. No funcionó porque no la utilizó.
El libro cayó al suelo. Él pasó una de sus cálidas manos alrededor de la nuca de Hermione, deslizando dos dedos sobre su pelo, justo por debajo de la cola que se había hecho, mientras que posaba el pulgar junto a su pómulo. Su otra mano la agarró por la cintura y la acompañó de nuevo hacia la estantería. La boca de Hermione se abrió, pero él atrapó la protesta en un beso que hacía que su intento previo pareciera casto en comparación. Ella lo empujó por el pecho, pero era como empujar una pared. La parte posterior de su cabeza se encontró con la estantería, por lo que no había ninguna manera de apartar la boca del beso sin romperse el cráneo. Uno de los muslos de Malfoy separó sus rodillas para que pudiera presionarla con más eficacia contra el estante. Ni siquiera podía levantar las rodillas si quería. No era lo bastante estúpido como para meter la lengua en el interior de su boca, o de lo contrario se la habría mordido. En cambio, pasó la boca a lo largo de su mandíbula, bajando por la garganta y parándose a chupar el punto donde el frenético pulso de Hermione golpeaba uno de los lados de su cuello. Su mente se tambaleaba.
- Tienes tu varita, sangre sucia. – le recordó, con voz ronca y cálida contra su cuello.
Hermione temblaba de pies a cabeza. Colocó la punta de la varita contra su pecho, ahogando levemente la luz del Lumos.
- Vamos, úsala. Termina con nuestro pequeño beso y tendré que devolver la página, gracias.
- Bastardo. – dijo ella entre dientes. El pánico casi la desbordaba, pero aún no capitularía – No soy yo la que lo está obstaculizando. Termina de manosearme.
Él sonrió contra su cuello y después presionó la cadera contra la de la castaña. Se quedó sin aliento al sentir la dura longitud de su excitación apretarse sobre su vientre.
- No, no creo que vaya a terminar ni aquí, ni ahora. No mientras todavía queden muchas más páginas que puedas adquirir…
A pesar de sus palabras, las leves sacudidas de Hermione habían progresado a un fuerte temblor. Estaba agarrando la varita con tanta fuerza, que era un milagro que aún no se hubiera partido por la mitad. Una docena de hechizos se agolparon en la punta de su lengua, pero ninguno de ellos salió de allí. La bruja no tenía ni idea de lo seria que había sido su amenaza de quedarse la página, pero ya no se atrevía a jugar a su juego por más tiempo.
Hermione detestó lo insignificante que sonó su voz cuando habló.
- Draco, por favor. Por favor, para.
Probablemente esa fue la primera vez que lo había llamado por su nombre de pila. Él se detuvo, tan repentinamente que ella se dejó caer contra la estantería. Cuando la castaña se puso en pie, vio que estaba completamente furioso. Era la exhibición más fuerte de una emoción que le había visto desde que se había unido al equipo. Malfoy cogió el libro y la bolsa y luego dejó que ella lo guiara de vuelta a los terrenos del colegio, más allá de la barrera anti-aparición del castillo. No hablaron entre ellos. Cuando se desaparecieron desde el medio del campo de Quidditch, esta vez, él no la tomó de la mano.
N/A: Pensé que había "creado" el Scribbulus, pero haciendo una rápida búsqueda en Google me reveló que ya se había utilizado en otros lugares, pero principalmente en el foro The Leaky Cauldron, para que los lectores presenten sus ensayos y artículos de opinión.
Aiiiiiis este Malfoy y su abstinencia sexual... está más salido que el pico de una plancha, necesita un buen meneo (yo me ofrecería voluntaria... xD) ¿Qué os ha parecido este capítulo? ¿Os ha dejado con ganas de más? Sehhh, pero sólo puedo deciros que en breves la historia va a empezar a complicarse... así que estad preparadas ^^
¡Un besazoooo!
Respuesta a los reviews sin cuenta:
Malaka black: JAJAJAJA No os hago esperar mucho, porque ante todo soy lectora y sé lo que fastidia estar esperando una actualización durante bastante tiempo, aunque también es porque tengo bastante tiempo libre y me puedo dedicar a ello, aunque estás semanas vaya a estar un poco más saturada, aun así intentaré actualizar, pero no prometo nada ;) Me alegra mucho que la historia también te este fascinando (ya somos dos que amamos los zombies y el Dramiones y cuando se juntan...) Y me encantaría escuchar tus conclusiones sobre quien ha sido quien ha puesto la granada en el interior del zombie... ;) En fin, espero que hayas disfrutado del cap y nos leemos prontoo! ¡Un beso!
SLAESIA: Holaaaaaa! JAJAJAJA Sabía que si te decía que había una sutil pista en el capítulo del hospital irías a leerlo para intentar encontrarla, ¡me encantas! Y como también te dije no te voy a decir nada sobre ello, sólo que pronto lo sabremos y que no vas muy mal desencaminada... y ya he dicho demasiado, aun así me fascina leer tus teorías *-* Yo también creo que si el virus afecta diferente a magos y a muggles creo que la cosa se complica, por obvias razones y en mi opinión me parece fascinante y totalmente lógico que pueda llegar a afectar de diferente según tu procedencia, sabemos que los magos tienen muchas ventajas de vida y no es de extrañar. JAJAJA Me hace mucha gracia que aunque Ron ni siquiera haya abierto la boca en esta historia y sigas llamándolo pelitonto, lo vuestro no tiene solución eehh xDDD Y en cuanto a las criaturas mágicas, sabemos que hay un hombre lobo en el equipo... no tengo ni idea de si el virus también podría afectarles a ellos, pero de ser así... uff, sería muy chunga la cosa xD Espero que te haya gustado el capítulo y que haya saciado tus dudas sobre lo que encontrarían en Hogwarts ;) Y sí, entiendo lo que quieres decir con el termino usado se "sangrándome" respecto al D.R.A.C.O, pero no sé si era una manera de hablar o tenia un trasfondo subliminal... pero me encanta la teoría de que el D.R.A.C.O se tuviera que crear mediante la sangre de Draco, aunque de momento no tengo ni idea y tampoco te lo diría, ya que no tendría ninguna gracia, pero sí, sería fascinante xD Y me encantan tus teorías lo vuelvo a decir, espero que hayas disfrutado de la lectura y nos leemos pronto! ¡Mil besotes y abrazos desgarradores zombificadosss!
Daenerys Black: JAJAJAJAJ Yo también soy de las que piensa que haría si hubiera un apocalipsis zombie y lo primero sería reclutar un grupo de elite con el que sobrevivir, con armas, recursos y compañerismo (¿te apuntas? xD) Espero que hayas disfrutado de este capítulo enteramente Dramione ;) Gracias por el review y nos leemos pronto! ¡Un beso!
Lecotra en las Sombras: Holaaaaa cielooo! Y sí, parece que alguien está saboteando al equipo desde dentro y como era de esperar Draco es el principal sospechoso, ¿pero si no ha sido él quién ha podido hacerlo? Normal que quieran pensar que ha sido él, es el camino más fácil, pero ya veremos que pasa ;) JAJAJA Sí, cuando vi que iban a Hogwarts me fascinó, ¿Quién no querría dar un paseo por los oscuros, abandonados y tétricos pasillos de un abandonado Hogwarts? Amo cada vez más esta historia y espero que te haya gustado este capítulo ;) ¿Han avanzando o al contrario? UOO me alegra que te gustara tanto Turncoat, para mí es de mis historias favoritas y siempre le tendré un aprecio especial, además de que me descubrió la posibilidad de que Frank Longbottom y Bellatrix tuvieran algo en un paso que llevo a la tortura de Bella en su época como mortífaga, sí, soy de parejas imposibles, ¿pero que le hago? xD Espero que hayas disfrutado del capítulo y nos leemos pronto guapaa, ¡Mil besoteees!
