¡Holaaaaaa!

Sé que dije que podría actualizar el día 13, pero se me ha hecho imposible hasta ahora. Y hoy una amiga mía acaba de dar a luz esta mañana a una sanísima niña y ha sido una noticia maravillosa para empezar el día, estoy pletórica. Por esa misma razón no voy a poder responder a los reviews porque quiero ir a verla al hospital, pero he pensado hacer doble actualización, ¿qué os parece? Bien, ¿no?

Pues sin más dilación y con una sonrisa de oreja a oreja, os dejo los capítulos ;)

¡Disfrutad!

Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Rizzle (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


.- Una historia de Rizzle -.


N/A: Nos estamos acercando a la segunda gran cantidad de capítulos de terror (ya estáis advertidos). Se pondrá muy, muy mal durante algún tiempo antes de que la cosa vuelva a mejorar. Pero soy, ante todo, escritora de romance. Por lo que os aseguró que también habrá un montón de eso. Más adelante.


Capítulo 14 – Land of the Living (Tierra de los Vivos)

Neville Longbottom no quería estar en Grimauld Place.

La pequeña comunidad de refugiados en Taransay acababa de pasar por el infierno, y necesitaban cada varita en funcionamiento disponible para ayudar a poner de nuevo las cosas en orden. La reciente partida de Harry y Ginny de la isla ya había sido lo suficientemente dura para todos. Él no sabía muy bien cómo, pero después de que se hubieran ido, Neville parecía estar tomando más decisiones que siguiendo órdenes.

No estaba acostumbrado a ser el hombre detrás del portapapeles, pero si Taransay quería… no, lo necesitaba para coordinar y dirigir, entonces él sería ese hombre. Esa fue la razón por lo que la inesperada visita de Rufus Scrimgeour y su posterior petición de volver con él a Londres en una misión de asesoría Herbológica, de entre todas las cosas, fue recibida con cierta resistencia.

- No. – le dijo Neville a Scrimgeour, creyendo que no era una palabra que el Ministro escuchara muy a menudo.

Los labios de Scrimgeour se apretaron. Y luego habló, muy razonablemente (maldito fuera).

- Dime de otro magibotánico que pueda ayudarnos.

Neville pensó largo y tendido. Probablemente demasiado largo y no lo suficientemente tendido porque Scrimgeour finalmente gruñó, como si hubieran llegado a la misma conclusión.

- Recoge tus cosas, muchacho. Partirás hacia Londres dentro de una hora.

- Ministro, no puedo simplemente dejar a estas personas en estos momentos.

Scrimgeour no estuvo de acuerdo con él con un movimiento de cabeza, que fue bastante desconcertante

- Sí, puedes. Me quedaré atrás cuidando de Taransay hasta que hayas terminado en Grimauld Place.

Una pequeña multitud de tentativos curiosos, ya se congregaba en la improvisada "plaza" en el centro de las tiendas de campaña, donde Neville estaba hablando con Scrimgeour. Ese espacio era utilizado para encuentros ocasionales de futbol o cricket y un desafortunado experimento de bádminton. Ni siquiera un volante de bádminton encantado podía soportar la versión de "brisa" de las Hébridas.

La gente mágica se adelantó entre los curiosos reunidos, reconociendo a su Ministro. Varias personas de avanzada edad parecían tener los ojos llorosos al verlo allí. Todo el mundo seguía ligeramente emocional, pensó Neville. Molly Weasley había sufrido un caso agudo de barbilla temblorosa cuando Harry había llegado y se había llevado a Ginny con él. Al igual que su madre, la pequeña de los Weasley tenía una habilidad especial con la gente, siendo una de las favoritas tanto de muggles como de magos y brujas. Ginny se había comprometido a mantener al resto de los Weasley actualizados sobre el progreso de Ron.

Había otro hombre de Grimauld Place que había acompañado a Scrimgeour; un hombre mayor a quien Neville no conocía. Llevaba un sombrero de vaquero, botas de vaquero y estaba apoyado en un árbol con los brazos cruzados, observándolos. Lo único que le faltaba era una placa de sheriff y un revólver en el cinto. Un niño muggle se acercó a él, señalando su sombrero, momento en el cual el hombre se lo quitó y lo posó en la cabeza del niño. Cubrió los ojos del muchacho, pero aún era observable la radiante sonrisa justo debajo del borde del sombrero.

Scrimgeour lo presentó como "Agente Richards", del Senado Mágico de los Estados Unidos.

Y por si eso no fuera suficiente interés general, el Ministro procedió a explicar que lo mejor era que Neville y el agente Richards volvieran rápidamente a Grimmauld Place, tan pronto como fuera posible.

- Preferiría no dejar a mi equipo a solas con Draco Malfoy más de lo necesario.

Draco Malfoy, pensó Neville y luego resopló.

- Ja-Ja. Muy buena, Ministro.


Una semana más tarde, Neville estaba sentado con las piernas cruzadas sobre la descolorida alfombra en mitad de la oficina temporal de Scrimgeour en Grimmauld Place. A su alrededor pilas de libros y varios pergaminos; uno de los cuales estaba teniendo problemas para mantener desenrollado. Después de varios frustrantes minutos, echó un vistazo a su alrededor buscando un pisapapeles y finalmente lo arregló utilizando unos de sus zapatos. La chimenea chisporroteaba, las llamas se volvieron verdes durante un momento y, entonces, una Ginny Weasley agazapaba apareció en la estancia. Se enderezó, se sacudió el hollín de la ropa y se dirigió hacia Neville. En sus manos portaba una enmarcada acuarela china con un paisaje montañoso cubierto de árboles.

- ¿Es esto? – preguntó ella, sin preámbulos.

Neville tomó la pintura. Conjuró una lupa y escrutó más de cerca la obra.

- ¡Oh, bien hecho, Ginny! ¡Parece serlo! ¿Fue difícil conseguirlo?

Ginny se sentó en el suelo junto a él.

- Afortunadamente no. La Kew Gardens Library es un pueblo fantasma.

Neville le dedicó una mirada compasiva, observando lo abatida que sonaba.

- Harry dice que nunca habías estado en el Garden antes.

- No. – confirmó ella – Tampoco Ron. Ambos hemos querido ir siempre. Y créeme, no querrías verlos en el estado actual. Que está cubierto de vegetación es decir poco. Sin embargo, el Herbario y la biblioteca están impecables.

- ¿Y el Millennium Seed Bank? – susurró Neville, incapaz de ocultar el temblor de su voz.

- Intacto, por lo que pude ver. – dijo Ginny – Como debe ser. Se supone que debería ser capaz de soportar una de esas explosiones nucleares muggles, ¿no?

Él parpadeó aliviado. Era embarazoso de admitir, pero de vez en cuando Neville tenia pesadillas sobre que algo malo le pasaba al banco de semillas. Como que alguien dejara la puerta abierta y la humedad se introdujera dentro, por ejemplo. Para los botánicos (y los magibotánicos por igual) el banco de semillas era como un Arca de Noé botánica. Sólo que él no era magibotánico, no realmente. Sólo era un hobby, por el cual verdaderamente tenía que concentrarse en lo que tenía frente a él en ese momento. Por supuesto, la profesora Sprout, habría sido la persona ideal para llevar esta operación en Grimmauld Place, pero no estaba disponible. Tendría que hacerlo Neville. Era casi gracioso el número de veces que se había visto involucrado en unas responsabilidades involuntarias.

A diferencia de Hermione, pensó Neville, que parecía ser inherentemente responsable de las cosas más importantes.

- Es muy bonito. – dijo Ginny, inclinando la cabeza hacia un lado para observar la pintura.

- Lo es. – Neville estuvo de acuerdo. Ambos se quedaron en un estático y apreciativo silencio.

Entonces Neville recogió el zapato y golpeó el cristal protector del cuadro.

Ginny hizo una mueca, pero parecía impaciente por ver si allí estaba lo que andaban buscando. Neville retiró los cristales rotos y luego sacó con mucho cuidado la pintura de donde reposaba. Giró el pergamino y allí, con una escritura diminuta, pero claramente visible, había una inscripción en inglés.

- Ajá. – Neville respiró. Colocó la inscripción en la luz, pasando su lamentable pulgar sucio suavemente sobre la escritura – Esta inscripción se suma a la docena de otras referencias similares que hemos recogido sobre cómo extraer el néctar de nuestra muestra.

¿Te refieres a Majestic Mountain Peach como ese libro que trajeron Malfoy y Hermione de Hogwarts? – preguntó Ginny.

- La Kunlun Mountain Peach. – la corrigió Neville con una sonrisa – Y sí, el texto menciona que esos melocotones contienen el conservante más potente que la magia conoce. Su famoso néctar es exactamente lo que Hermione y Malfoy necesitan para aumentar el ReGen. No hay nada más potente. A parte de la Piedra Filosofal, por supuesto.

- E imagino que sería mucho más complicado de adquirir ya que las Piedras Filosofales no crecen en los árboles. – comentó Ginny frunciendo el ceño – Así que, ¿dónde encontramos ese árbol de melocotones especiales? ¿Supongo que en la montaña Kunlun?

Neville sacudió la cabeza.

- La montaña Kunlun es tan real como el Monte Olimpo. Y sospecho que la planta en cuestión no es, de hecho, del genero Prunus en absoluto. Creo que realmente es una especie de tubérculo; como las Mandrágoras.

Ginny dejó escapar un sonido para transmitir su creciente impaciencia.

- ¿Dónde lo buscamos, entonces? ¿Hay incluso una muestra que buscar? ¿Cómo va a ayudar a Ron si ni siquiera sabemos dónde está ni que aspecto tiene?

- Oh, sé exactamente dónde encontrar la única Kunlun Mountain Peach que todavía existe. – dijo Neville. Y entonces pareció claramente turbado.

- ¿Y bien?

- Verás, aquí es donde se pone un poco difícil.


Hermione lanzó el viejo ejemplar de la revista Time sobre la mesa de la cocina, donde el Vaquero actualmente parecía enfrascado en una pila de solicitudes de suministros; una tarea que tenía que asumir durante la ausencia de Scrimgeour. Richards recogió la revista, le echó un vistazo y luego le dedicó una curiosa mirada a Hermione. Trasladó la mirada hacia Neville, que estaba situado en la entrada, comiendo un pedazo de pan tostado.

- Prefiero el Cosmo, pero gracias por pensar en mí, señorita Granger.

Hermione rodó los ojos y después señaló con un dedo de uñas mordidas la imagen de la portada.

- Neville dice que este es el hombre que tiene nuestra Kunlun Mountain Peach.

Richards frunció el ceño hacia la imagen de un hombre de llamativo pelo negro de poco más de treinta y cinco años. Estaba sentado lateralmente en un sillón barroco, con una corona ladeada sobre la cabeza y un cetro en las manos. La sonrisa en el rostro del hombre tenía un inquietante parecido a la de Malfoy.

- ¿Este… pavo real? – preguntó Richards, incrédulo - ¿Estás seguro?

- Sí. – dijo Neville, untando mermelada en la tostada. Taransay lamentablemente era una zona libre de mermelada – Alexander Amarov es el más importante coleccionista de rarezas mágicas del mundo. Entre los que lo conocen, se rumorea desde hace muchos años que logró adquirir el melocotón.

- Bien. – dijo Richards – Es un excéntrico multimillonario muggle, ¿verdad? ¿Para qué demonios quiere eso?

- Creo que sabe lo que es, pero que no tiene ni idea de qué hacer con él. Originalmente su familia hizo su fortuna en productos farmacéuticos botánicos, y en algún momento de la historia, Amarov desarrolló una fascinación con la flora mágica.

- Aparente flora mágica. – corrigió Hermione. Estaba hojeando el articulo – Antes de la Infección, nunca pudo probar ninguna de sus afirmaciones sobre la existencia de la gente mágica. O de lo contrario estoy segura que el Ministerio habría tenido algo que decir al respecto.

- Bien, así que probablemente Alexander Amarov tiene el melocotón. – dijo Richards, poniéndose en pie – Vamos a hacerle una visita al hombre.

- ¿Sabemos dónde está? – preguntó Hermione – Es decir, incluso podría estar muerto, ¿verdad?

Richards ya se estaba dirigiendo hacia las escaleras de la cocina.

- Puedo averiguarlo con bastante facilidad. Déjame hablar con mi gente por Red Flu.

Cuando el Vaquero se esfumó, Neville empezó a preparar lo que era su cuarto o quinto trozo de pan tostado. Había perdido la cuenta.

- ¿Quién es "su gente", de todos modos? – le preguntó a Hermione.

- No lo sé Neville. Pero parecen tener montones y montones de armas de fuego.


Las luces del sótano parpadeaban.

No había suministro eléctrico que obtener fuera del sistema, pero hasta el momento habían utilizado un generador de segunda mano para el suministro de Grimauld Place alimentando todos los sistemas no esenciales. La clínica y el laboratorio habían sido manipulados para que funcionaran con un suministro menor e ininterrumpido que operaba mágicamente y como tal, no fallaría. A pesar de su avanzado estado de abandono, el generador mayor había estado funcionando correctamente los últimos seis meses, pero últimamente había comenzado a desarrollar problemas. Harry estaba investigándolo, o eso había prometido.

La sala se quedó en una momentánea oscuridad, salvo por las parpadeantes luces rojas, azules y amarillas y las pantallas numéricas del equipo en la celda de Ron.

- Malditas luces. – se quejó Padma. Estaba a punto de salir al pasillo para apagar el interruptor principal y volver a encenderlo, cuando las luces del techo volvieron.

Emily Finch estaba sentada en la silla junto a la cama de Ron, aparentemente imperturbable por los intermitentes apagones.

- Pareces una muerta viviente. – dijo Padma y luego compuso una mueca – Ups. Mala elección de palabras… - Padma tenía suficiente energía en su risa – Cierto. En ambos sentidos. – estaba a punto de comenzar el chequeo de Ron de las nueve de la noche. Emily tenía un descanso en el laboratorio, pero había bajado a hacerle una visita a Ron cuando Padma había llegado.

- Ve a tomarte una taza de té o algo. – le dijo Emily – Yo me encargo de esto.

- Tienes que analizar su CSC*. Y Mercer señaló que su presión arterial se elevó ligeramente ayer, también…

- Jesús, Padma, puedo leer las notas. No te preocupes. Tómate un descanso o se lo diré a Granger.

Ante eso Padma resopló. Se quitó el estetoscopio de alrededor del cuello y gimió cuando las luces parpadearon de nuevo.

- Hermione parece ser la Santa Patrona de las Horas Extras.

- Sí, pero se molesta mucho cuando cualquiera de nosotros hace doble turno sin consultarlo con ella en primer lugar.

Padma meditó eso.

- Creo que podría tener más que ver con arruinar su minucioso horario. El mundo ideal de Hermione es un mundo que funcione mediante horarios. Pero tomaré tu especie de oferta. – empezó a recoger su botiquín – Una taza de té estaría genial. Y estás luces me están dando una maldita migraña.

- Ya sabes, el doctor Mercer también está en un descanso. – le dijo Emily, con una sonrisa de complicidad. La estudiante de enfermería tomó un par de guantes de látex del dispensador colgado en la pared y comenzó a ponérselos – Estoy segura de que le encantaría tu compañía. La última vez que lo vi estaba en la cocina intentando beberse el café con algo llamado Tim Tam*.

Los ojos de Padma se ensancharon.

- No juegues conmigo, Emily. ¿Dices que hay Tim Tams en esta casa?

- Ajá. – dijo Emily – Aparentemente Neville Longbottom tenía algunos escondidos en Taransay.

- Merlín, se acabó. ¡Definitivamente me estoy quedando sin tiempo para conseguir mis Tim Tams! – Padma cogió su botiquín, pero se detuvo justo detrás de la puerta de barrotes corredera - ¿Segura que estás bien aquí con Ron?

- ¡Afirmativo! ¡Ve!

Padma se fue. Emily aún lucía una leve sonrisa en los labios mientras se dirigía a realizar el control rutinario del equipo, antes de acercarse a Ron. Le quitó la sabana completamente y dejó a un lado la bata de hospital para poder inspeccionar su vía central, tal como le había informado Padma.

Emily frunció el ceño inmediatamente. Algo iba muy mal. La piel alrededor de la sonda era del color de un viejo hematoma – amarillo, negro y morado – y parecía que empezaba a supurar. Y la carne alrededor del esternón estaba tomando un brillo viscoso. Y allí estaba… el olor. Todos conocían ese hedor perfectamente ahora. Emily pasó a toda prisa las notas del historial para comprobar cuando había recibido Ron la última dosis de ReGen.

¿Podía ser que alguien se hubiera olvidado de administrársela?

No. Hacia sólo tres horas de la última dosis y se la había suministrado nada menos que Hermione.

Hermione y Draco Malfoy habían hablado de los límites del ReGen como si fuera una especie de hombre del saco que estaba al acecho en un futuro no muy lejano. Ellos mismo estaban trabajando hasta el agotamiento actualmente para encontrar un medio para evitar lo inevitablemente temido. Todo para nada, porque Emily estaba bastante segura que estaba observando esos límites ahora mismo. Y esa era una mala noticia para el resto de los que estaban ahí fuera que sobrevivían gracias al ReGen.

- Mierda. – siseó Emily. Corrió hacia el pasillo para ver si Padma seguía ahí.

Pero no estaba.

Emily regresó a la celda. Aparte de la apariencia externa de Ron, nada había cambiado, además de su presión arterial. El susurrante, suave y rítmico pitido del equipo la calmaba ligeramente. No iba a conseguir nada si salía corriendo por las escaleras llamando a todos a la celda de Ron. En breves Kate McAlister estaría en servicio con el profesor Yoshida. Emily decidió tomar una muestra de sangre para el virólogo y estar absolutamente segura de sus sospechas antes de que Harry, Hermione o Ginny Weasley fueran informados. Sería lo más prudente.

Con manos temblorosas, tomó una jeringa del armario de provisiones y la acercó a Ron. Había dejado la carpeta de notas al borde de la cama. La cadera de Emily la golpeó y cayó al suelo con un ruido plastificado. Ella instintivamente se agachó para recogerla.

Las luces parpadearon de nuevo y seguidamente la sala quedó a oscuras.

La carpeta había caído en algún lugar bajo la cama. Emily se arrastró sobre manos y rodillas, sosteniendo todavía la jeringuilla. Estiró el brazo libre tanto como pudo, moviendo la mano sobre el suelo para sentir el tacto de la dichosa carpeta. Sus dedos la rozaron mientras su mejilla entraba en contacto con la mano de Ron. La cual estaba colgando sobre el borde de la cama.

No estaba en absoluto donde Padma la había dejado. Su piel estaba caliente…

Muy lentamente, conteniendo la respiración, Emily se arrastró hacia atrás, alejándose de la cama y de Ron. La chica tenía los ojos muy abiertos y su boca se había secado por completo. Estaba demasiado aterrorizada para siquiera pensar en tragar por el ruido que podría hacer. Se puso en pie, incorporándose centímetro a centímetro, chocando desafortunadamente con un soporte de goteo intravenoso en desuso colocado en una esquina. El cual rodó por el suelo brevemente. En respuesta, hubo un pequeño y suave ruido en la cama; como ruido de sabanas rozando abruptamente sobre el colchón. Emily quería correr y lo podría hacer malditamente rápido, pero no en esa oscuridad, podía chocar con una pared o un pilar o cualquier otra cosa que estuviera en su…

Otro ruido; una larga y ruidosa respiración que pareció durar eones.

Luces. Porfavorporfavorporfavorporfavor….

Ella no tenía magia, no llevaba la luz encima como Padma, Hermione o Harry.

Repentinamente, todo se iluminó de nuevo. Demasiada iluminación. Emily compuso una mueca y se cubrió los ojos con el antebrazo, antes de ver la alta y encorvada figura junto a la cama. Le tomó varios segundos que sus pupilas se ajustaran, pero cuando lo hicieron, destapó la jeringa con manos temblorosas y la tendió defensivamente frente a ella.

Los ojos de Ronald Weasley estaban abiertos. No eran de color marrón, como los de su hermana. Emily había olvidado que eran azules.

Y la estaban mirando directamente a ella.


**Los Tim Tam son una especie de barritas de chocolate que tienen muy buena pinta, si lo googleais lo encontrareis muy fácil.