¡Holaaaa bombones!
¿Qué tal la semana? Espero que bien y con fuerzas para afrontar esta parte del fic, porque va a haber unos caps sin Dramione, además de que se va a poner tensa la cosa, así que os pido paciencia y atención, mucha cosas están por venir ;)
Sin más preámbulos...
¡A leer!
Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Rizzle (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
.- Una historia de Rizzle -.
Capítulo 16 – Armada
Draco estaba parado en el muelle viendo la tormenta que se aproximaba. El aire era húmedo y pesado, con olor de lluvia. Ante él se extendía el Mar del Norte; del color del hierro carbonizado.
Contempló a sus nuevos compañeros.
A su derecha estaba Ivan, quien parecía vestir la tela sobrante de la clase de sofás que podías encontrar en un burdel; del tipo que se podía limpiar fácilmente. A su izquierda estaba Anatoli, quien era enorme, callado y nervioso. Había un tercero, un tipo cabreado y agitado que no le había dicho su nombre. Los detalles eran importantes en situaciones como estas, así que:
- ¿Cuál es tu nombre, amigo? – le preguntó Draco, en ruso.
El hombre abrió la boca para responder, pero fue interrumpido por Ivan.
- No hables con él, ni le mires. – le advirtió.
Draco respondió con sorna.
- Soy mago, no Medusa.
- Oh, conocemos a los magos. – respondió Ivan. Escupió en el suelo a los pies de Draco, en una declaración universal de "que te jodan". Su cara rechoncha estaba contraída en una mueca - ¡Eres un crimen contra natura!
- Ese traje sí es un crimen contra natura. – murmuró Draco, ahora en inglés. Le encantaría matar a alguien esa noche. Bueno, alguien que no estuviera ya entre los muertos vivientes.
Ivan dio unos pasos pavoneándose hacia Draco. Increíblemente, su traje logró hacer más ruido que el viento.
- ¿Qué has dicho?
En primer plano, Draco pudo ver las delatoras cicatrices en la cara de Ivan; antiguos cortes por encima de las cejas y la nariz deforme. Ivan no era ajeno al pugilismo. Todo lo que necesitaba era una excusa.
- He dicho que me gusta mucho tu cadena de oro. Muy de la mafia del Este.
Ivan llevó la mano hasta su pecho, tocando la mencionada cadena, pero entonces captó la mirada en la cara de Draco y la cautelosa confusión debido a su falta de inglés se convirtió en mueca.
- ¡Cállate, mago! Creo que no deberías ser tan valiente sin varita, ¿no? ¡Espera hasta que lleguemos al barrco!
Draco decidió dejarlo pasar. La fruta madura…
- ¿No hay varitas en la embarcación? – preguntó, cambiando sabiamente de nuevo al ruso.
Fue el hombre sin nombre quien respondió está vez.
- Sí. Reglas del señor Amarov. Tenemos muchos magos… y algunas brujas. – agregó, con un nivel de zalamería que logró que Draco quisiera empujarlo del muelle – Pero no varitas. La magia no impera nuestra flota, lo hace Alexander Amarov. – terminó, con el orgullo hinchándole el pecho.
- La magia siempre impera, mi obtuso amigo muggle. – dijo Draco – Simplemente nos contentamos con dejar que muchos penséis que habéis estado al mando todo este tiempo.
El hombre previsiblemente levantó una mano y Draco sintió el familiar y bienvenido aleteo de la adrenalina, junto con una agudeza y un enfoque que sólo se producían cuando naufragaba en la violencia. O cuando estaba a punto de hacer un gran avance que le había costado tanto esfuerzo en la investigación. Era una extraña manía que había visto perfectamente reflejada en los ojos de Hermione Granger.
- ¡Tu magia no puede ayudarte ahora, bicho raro! – el matón no identificado no era un hombre terriblemente grande ni tenia manos horriblemente grandes, pero el pesado reloj de oro que lucía probablemente podría hacer algún daño si impactaba.
- ¡Igor! – espetó Honoria, quien había terminado de hacer una llamada telefónica en el destartalado cobertizo de al lado del muelle y ahora se había unido a sus socios. Parecía preocupada y Draco no creía que fuera debido al sentido de la moda de Ivan e Igor.
- ¿Dónde está el barco? – exigió Igor. Golpeó ligeramente su horrible reloj.
En respuesta, Honoria señaló el agua. Un lujoso yate blanco apareció de la oscuridad, deteniéndose al lado del muelle. El piloto parecía agobiado de tener que navegar en condiciones tan atroces.
- ¡Rápido, antes de que llegue la tormenta! – gritó.
Draco fue llevado bajo cubierta, donde lo empujaron en un sofá de cuero tan suave como la mantequilla y bruscamente le preguntaron si quería algo de comer o beber. Declinó la oferta. Los matones, a excepción de uno que estaba callado – Anatoli – jugueteaban con numerosos controles remotos y, finalmente, Ivan aulló de alegría cuando presionó accidentalmente el botón correcto. Una enorme pantalla plana de televisión apareció desde el interior de un panel de caoba empotrado. Por supuesto, no se transmitía nada desde las cadenas comerciales que no fueran avisos de emergencia pre-grabados, por lo que los hombres seleccionaron la música de un centro multimedia.
Haciendo caso omiso de la música demasiado alta y de los estúpidos guardias, Draco se tomó un momento para hacer un adecuado balance de Honoria. A pesar de que todo el escenario parecía sacado de una novela de Ian Fleming, Honoria Cloot estaba lejos de ser la típica villana de Bond. Era sencilla, casi tímida. Fácilmente pasaría desapercibida en una casa que albergaba a mujeres tan formidables como la fallecida Elizabeth Kent, la doctora Kate McAlister, Padma Patil y Hermione Granger. Todo en ella era anodino, lo que esencialmente le hizo una espía ideal. No era Severus Snape, pero era natural. Eso también estaba bien, porque un espía incompetente era un espía muerto. Honoria apoyó los codos en una barra americana, pensativa, mirando hacia sus manos entrelazadas. Estaba apoyada en su pierna izquierda, observó Draco. Probablemente se había lesionado en la breve pelea con Potter.
Al poco rato, ella sintió el peso de la mirada de Draco.
- Tienes preguntas, Malfoy. – comenzó, teniendo que gritar un poco más que la música – Hazlas.
Él la complació.
- ¿Desde cuando trabajas para Amarov?
- Preguntas sobre mí no. – dijo Honoria con cansancio – Pregunta sobre tu nuevo cargo.
- Muy bien. Amarov tiene la Kunlun Mountain Peach, ¿verdad? ¿Justo como decía Longbottom?
Honoria asintió.
- Sí. Y dado que el agente Richards y Granger estaban intentando localizar a mi jefe, parecía ser el momento adecuado para mi despedida. Especialmente cuando parece que Amarov tiene en su poder precisamente lo que puede ayudar a la creación de una cura. Fue una gran casualidad, por así decirlo. – sonrió – Estará muy contento cuando se lo diga.
- ¿Tiene el melocotón, pero no tiene ni idea de lo que puede hacer?
Ahí estaba de nuevo; parecía preocupada.
- No ha estado disponible para hablar conmigo recientemente, pero pronto lo sabremos.
- Deduzco que Amarov tiene su propio equipo científico. – concluyó Draco – Lo cual significa que tu misión era infiltrarte y ver hasta donde llegábamos con una cura. Y sabotear el proyecto si nos acercábamos demasiado. ¿Todo eso es cierto?
Honoria ahora tamborileaba los dedos sobre la superficie de la barra.
- Basta decir que Amarov tiene los medios para controlar el suministro de la cura.
Draco resopló. Se echó hacia atrás en el sofá y apoyó la pierna derecha sobre la rodilla izquierda.
- ¿Quieres decir que le cobrara a la gente por ello?
Ella sonrió en respuesta. Por el rabillo del ojo, Draco pudo ver que Anatoli estaba observando y escuchando con más intensidad que sus compañeros.
- ¿Y si fracaso? – dijo Draco – No hay garantía de que lo vaya a hacer mejor que el equipo de Scrimgeour. O de Amarov, en este caso.
Honoria se dirigió hacia una nevera y sacó una botella de champán. La destapó y seguidamente llenó un par de altas copas de cristal que obtuvo de un armario.
- Por supuesto que lo harás mejor. No darás todo lo que tienes y sé que lo harás porque como ya he prometido, eliminaré toda la operación en Grimmauld Place y a todos sus habitantes si no lo haces. Tan pronto como le dije a Amarov que Scrimgeour te tenía, decidió que quería el D.R.A.C.O para nuestra causa. La cura será nuestra invención. Mi prioridad más reciente ha sido encontrar el tipo adecuado de motivación para que trabajes con nosotros. – ella se acercó al sofá y le ofreció a Draco una copa de champán – Eres un mortífago. – dijo, con una sonrisa – Creo que entiendes la importancia de una adecuada motivación.
- Por fin. – dijo Draco, fingiendo un aliviado suspiro – Alguien que aprecia una buena amenaza de tortura.
- Oh, pero no estamos hablando de una amenaza de dolor. – se sentó en el apoyabrazos en el otro extremo del sofá, mientras bebía su copa de champán – Al menos, no del tuyo. Es curioso que un mortífago se preocupe tanto por las mismas personas que ayudaron a encarcelarlo. ¿O simplemente es uno de los miembros de ese equipo quien te hace participar en toda clase de estúpidos actos heroicos? – sus dedos jugueteaban con el cuello de la copa de cristal - ¿Sabes? Si hubiera tenido ayuda, podría haberme llevado a Granger junto a nosotros como un seguro adicional. ¿Qué dices a eso?
Ella intentó provocarlo con la mirada, incitándolo a responder, pero la mirada de Draco era inquebrantable. Él bebió un sorbo de champán muy lentamente, dejando que una medida de fría rabia contenida se filtrara en sus ojos.
- Eso está muy bien. – dijo, esas simples palabras impregnadas de maldad - ¿Methusaleh?
Honoria parpadeó. Apartó bruscamente la mirada y bebió profundamente de su copa hasta no dejar nada.
- Ambos lo deseamos. Tal vez Alexander nos obsequia con un frasco cuando hayamos descifrado la cura.
Él la miró con una genuina curiosidad ahora.
- Tú eres… uno o dos años más joven que yo, ¿a lo sumo? Lo que significa que estábamos en Hogwarts al mismo tiempo, ¿no es así?
Y parecía que para inquietar más a Honoria, era tan fácil como preguntarle sobre sus años de escolarización. Dejó la copa de cristal sobre una encimera de mármol, con demasiada fuerza.
Draco dejó su propia copa en una mesita de café que tenía enfrente, sin hacer nada de ruido.
- ¿A qué Casa pertenecías? Definitivamente a Slytherin no. No te recuerdo y he hecho un esfuerzo por recordar.
Una tensa sonrisa se extendía en la cara de Honoria.
- Tal vez para la gente como tú, algunos detalles no valen la pena percibirlos.
Draco también sonrió, pero la suya era depredadora.
- Oh, esto es simplemente maravilloso. Eres hija de muggles, ¿verdad? ¿Lo eres? Yo creo que sí. Y todo esto… – hizo un gesto a todo su alrededor – ¿se debe a que te sentiste despreciada en el colegio? ¿Qué pasó? ¿Te acosaban? ¿Nadie te pidió ir al Baile de Navidad? – sus ojos se estrecharon – ¿Es un caso de amor no correspondido hacia un sangre pura?
- Ivan. – siseó Honoria. Y aparentemente eso era todo lo que necesitaba decir.
Él se movió con rapidez, pero Draco lo había estado esperando. Ivan se inclinó para tirar de él desde su asiento por la parte delantera de su camiseta, pero Draco utilizó su baja posición a su favor. Lanzó un puñetazo y apuntó dos de sus nudillos a la garganta de Ivan. Los ojos del hombre se ensancharon mientas se agarraba el cuello con ambas manos articulando desesperados ruidos silbantes. Con el abdomen ahora expuesto, Draco lanzó otro duro puñetazo y, entonces, en el último momento, cogió su copa de champán antes de que Ivan cayera en la mesa de café, derrumbándola bajo su peso.
Ahora Igor blandía una previsible arma de fuego hacia él, pero Draco era muy consciente de que nadie iba a dispararle. Y una pistola sólo era amenazadora como la voluntad de su propietario a usarla. Honoria no parecía preocupada tanto como resignada. Comenzó a gritarle a Anatoli que ayudara a Ivan a levantarse de los restos de la mesita de café, pero se detuvo cuando la aborrecible música paró abruptamente. Hubo un corto y agudo crujido estático, y luego la aliviada voz del piloto se escuchó sobre el sistema de comunicación.
- Ya hemos llegado.
Todavía con su copa de champán, Draco fue empujado bruscamente hasta la cubierta por Igor. Ivan tenía un brazo alrededor de los hombros de Anatoli, enviando dagas con la mirada a Draco. Honoria estaba junto al rubio mientras el piloto maniobraba el crucero junto al casco de un barco más grande. El océano debería haber sido un manto de oscuridad, pero estaba intensamente iluminado por las parpadeantes luces de lo que parecía ser una estática flota.
Honoria saboreó abiertamente la mirada en la cara de Draco. Ella le agarró la copa de cristal sin que él opusiera resistencia y se bebió lo que quedaba de contenido.
- ¿Cuántos bracos tiene la flota? – susurró.
- Dieciséis, y eso no incluye los trescientos barcos más pequeños que navegan con nosotros. Tenemos cinco superpetroleros cargados del suficiente petróleo para que un jeque árabe sufra un ataque cardíaco. Dos buques de carga, un buque de guerra acorazado fuera de servicio y el resto son transatlánticos. Éste, sin embargo… - miró hacia arriba afectuosamente al enorme crucero que estaban a punto de abordar – este barco es nuestra casa. También es el lugar donde trabajarás.
- A salvo de la Infección. – dijo Draco, mirando al resto de distantes buques; la ciudad flotante de Alexander Amarov.
Honoria asintió.
- Hombres han vendido a sus propios hijos por un billete.
Se escucharon intencionados gritos desde el crucero. El motor del barco más pequeño los aislaba. Igor y Anatoli comenzaron a transportar cajas desde donde estaban almacenadas bajo la cubierta. Draco reconoció la caja de datos y la investigación que se había visto obligado a llevarse de Grimmauld Place.
Se volvió hacia Honoria.
- ¿Esa es la clase de compañía que Amarov prefiere conservar? Yo tendría vigilada mi espalda, si fuera él.
Hubo un destello de… algo en sus ojos. No era miedo, no del todo.
- Señor Malfoy, le concedo que es un hombre peligroso que mantener, pero no has conocido a nadie como Alexander Amarov. – dijo ella, con una frágil sonrisa.
- Todavía no he conocido a nadie que consiga sorprenderme. – dijo Draco.
- Eso no es del todo cierto. Hermione te sorprendió, ¿no es así? – preguntó Honoria, mientras caminaban por el tablón que se extendía desde un barco hasta el otro.
Si tenía la intención de presionarlo para una respuesta, la oportunidad se perdió ante la conmoción del embarque. Pasaron por unos oscuros pasillos enmoquetados con olor a pintura fresca, a suavizante de ropa y en algunas zonas a humo de cigarrillo. Eventualmente, se detuvieron en un recibidor con una deslumbrante escalera curvada con doble ramificación y una enorme lámpara de araña. Como no había luz suficiente para ver el interior, todo estaba inundado de dorado y sombras, atravesando el papel en relieve de la pared, el terciopelo y la tapicería. Había un misterioso silencio en el barco. A Amarov parecía gustarle su lugar.
- Aquí es donde nos separamos, señor Malfoy. – le dijo Honoria. Seguía sosteniendo la copa de champán que le había quitado a Draco – Desmond atenderá tus necesidades. – le dedicó un cansado gesto de despedida antes de desaparecer por las escaleras.
Un hombre mayor de pelo gris emergió de un oscuro pasillo. Vestía un traje a rayas tan sutilmente elegante como Ivan escandalosamente vulgar. El anciano se inclinó en señal de saludo, recordándole a Draco al profesor Yoshida. Sus nublados ojos azules catalogaron el mapa de manchas de sangre en la ropa de Draco y, luego, con una voz tan suave como el pasar de una página, dijo:
- Si necesitas algo, sólo tienes que pedirlo y veré si puedo conseguírtelo.
A veces, la verdad era la mejor broma que podías decir. Y Draco siempre había sido un gran admirador del humor negro.
- Me gustaría mucho tener una varita ahora mismo, Desmond.
El hombre sonrió.
- Comencemos con el alojamiento, ¿de acuerdo? Y, después, un baño caliente, comida y una gran cantidad de horas de sueño. El recorrido por las instalaciones puede esperar a mañana. Perdona mi brusquedad, joven, pero parece que una fuerte brisa podría doblarte en este momento.
- Ha sido un día excesivamente largo, Desmond.
- Todos los días son largos, en estos momentos. Por favor, sígueme.
Draco lo siguió. La anterior lucha de la tarde y el vuelo dio paso a un agotamiento extremo. Tal vez era una aceptación de las inevitabilidades actuales. O tal vez sólo era la contagiosa tranquilidad de Desmond. Draco pensaba que si parpadeaba durante un momento demasiado largo, probablemente se quedaría dormido a mitad de un paso. No ayudaba el que hubiera bebido demasiado con Hermione en el laboratorio, justo antes de que comenzara todo el caos.
Un piso más arriba le fue asignado el camarote a Draco. Manteniéndose en la línea con todo lo demás que Draco había visto antes, los camarotes eran opulentos y enormes. Había incluso una cúpula de cristal; moderno y extrañamente minimalista en comparación con el barroco esplendor del resto de la habitación. Desmond le indicó un vestidor con una pila de ropa doblada sobre un canapé de terciopelo color borgoña. La mayoría de prendas eran de color oscuro y, por lo tanto, aceptables.
- Haré que te envíen la cena. – anunció Desmond.
Draco se quedó parado junto a la cama de matrimonio y observó como Desmond ignoraba la bañera de hidromasaje que estaba empotrada contra los panorámicos ventanales. Abrió los grifos de la hexagonal ducha de mármol blanco en su lugar. El vapor inundó el baño.
- Un baño no, sino una ducha por esta noche, creo. – una vez más Desmond tomó nota de las salpicaduras de sangre en la ropa de Draco – Para desprenderte de las fatigas del día, como suelen decir.
Draco se sentó rígidamente en el borde de la cama y empezó a desatarse las botas de combate. Sus manos estaban manchadas de sangre… la sangre seca de Ronald Weasley. Flexionó la mano derecha por un momento, sintiendo la tensión de la sangre desprendiéndose a escamas.
- No todas las fatigas se pueden limpiar.
- No, no todas, – dijo el hombre – pero creo que el ritual es lo que cuenta. Ahora, ¿hay algo más que pueda hacer por ti antes de darte las buenas noches, señor Malfoy?
- ¿Cuándo hablaré con Amarov?
- No lo harás. – dijo Desmond, desapasionadamente – Alexander Amarov ha sido secuestrado.
Draco se detuvo con la bota izquierda en la mano.
- ¿Todo este esfuerzo por traerme aquí y el hombre ha sido jodidamente secuestrado?
- Me temo que sí. Es fortuito que la señorita Cloot haya regresado. Las cosas han ido bastante mal, me temo.
Draco tenía una gran variedad de preguntas (sub-preguntas, observaciones puntuales y, posiblemente, uno o dos diagramas), pero no confiaba en tener la resistencia mental para formular las preguntas correctamente. Todo eso tendría que esperar.
- Buenas noches, Desmond.
Una vez más, volvió a inclinarse ante él y, seguidamente, el anciano se marchó. Y si Draco no estaba equivocado, el suave chasquido y roce que se oyó más allá de las puertas significaba que el camarote era una prisión de lujo. Eso estaba bien. Draco sabía cómo estar en una prisión de lujo. Lo había practicado durante la mayor parte de su vida.
Se quitó la ropa, que abandonó pieza por pieza en el suelo mientras se dirigía a la ducha. Se desprendió de algo más que la ropa. La presión del agua era fuerte. Draco bajó la cabeza, dejando que cayera por su cuello y espalda. Cerró los ojos mientras apoyaba la frente contra el frío mármol de la pared de la ducha. Tomó un largo y tembloroso suspiro, antes de encoger el brazo hacia atrás y soltarle un puñetazo al mármol.
La pared salió ilesa, pero la fina piel de los nudillos de Draco se abrió. Allí permaneció, hasta estar seguro de que las manchas de sangre – viejas y nuevas – habían desaparecido; que el agua no se arremolinara roja entre sus pies.
¿Qué os ha parecidooo? Espero que hayáis comprendido un poco más a Draco y que entendáis que no le quedó más remedio que irse con Honoria porque lo había amenazado con cargarse todo (literalmente) lo que había en el interior de Grimmauld Place... Aunque parezca impasible, yo diría que más bien es un frío calculador y que intenta tenerlo todo bajo un estricto control lo que le hace parecer apático y casi impasible a lo que pasa a su alrededor, ¿qué pensáis?
¡Un besooo!
Respuesta a los reviews sin cuenta:
Daenerys Black: ¡Holaaa guapaaa! JAJAJ Entiendo que la primera impresión es pensar que si Draco se ha vuelto loco en el anterior capítulo, pero espero que en este haya quedado aclarado que no tenia otro remedio. ¡Un saludoooo!
Valkiria Gh: ¡Holaaaaa! Me alegra que te esté sorprendiendo eso es señal de que la historia es buena jeje ¡Gracias y un saludoo!
Katt: ¡Holaaa! Mucha gente me dice que no les gustan las historias de zombies y sin embargo está les está encantando, así que me alegra muchísimo que la estéis disfrutando y saliendo de vuestra zona de confort. ¡Un saludoo!
SALESIA: ¡Holaaaaa cieloooo! Sabes, creo que estás en posesión de un giratiempo ilegal y sin registrar, porque no es posible que tengas ese trabajo de locos y además saques tiempo para leer, escribir y teorizar como lo haces... ¡Admítelo! xD JAJAJAJA Sigues empeñada en desentrañar quien y cómo se creó la Infeccion, me encantaaaas *-* Pero sigo sin poder decirte nada, aunque eso sí me encanta leer tus locas conspiranoias, veremos si el dueño del "melocotón" tiene algo que ver o que pasa, sólo puedo decirte que prepárate mentalmente jajajaj Y tienes razón en cuanto a tomar más medidas con respecto a Ron... pero supongo que seguían humanizándolo con la esperanza de que en algun momento llegara la esperada cura, una lastima que acabara como acabó. Espero que este capítulo haya aclarado algunas de tus dudas respecto para quien trabaja Honoria y que consiguen saboteando al equipo de Scrimgeour. Y otras de esas dudas las resolveremos en los siguientes capítulos jejejej y hasta aquí puedo leer ;) Espero que tengas unos días de relax entre tanto trabajo y que estés estupendamente bien ^^ Nos leemos pronto, ¡miles de besotes y abrazotes zombificados y viscosos!
Lectora en las Sombras: ¡Hola guapaaaaaa! Se te echaba de menos ya por los comentarios jejeje ;) Aunque me alegra que hayas podido disfrutar de tres capitulazos de golpe, eso me encantaba que me pasara jajaja Sí, tienes razón que en el cap anterior se nota cierta química y complicidad a un nivel superior entre Draco y Hermione, pero también es una putada (perdón xD) que justo ahora tengan que separarse y en esas circunstancias, aunque espero que los motivos de Draco hayan quedado claros con este capítulo. Aunque esperemos que sirva para que se den cuenta que se echan de menos *-* jajaja Espero que te haya gustado el cap y nos vemos prontitoooo ¡Besoteeees!
Mr. Carrot: ¡Holaaaa y bienvenida a esta aventura! Me alegra muchísimo que te haya enganchado tanto la historia, es algo que me llena de satisfacción porque no es un fic muy común y podría no haber gustado, así que contentísima estoy :D Y gracias por tus palabras, siempre es halagador que reconozcan que tu trabajo está bien hecho y que te esfuerzas. Espero que sigas disfrutando, ¡un saludoo!
