¡Holaaaaa bombonees!
Espero que hayáis tenido una semana fantástica y siento haber tardado tanto en publicar el cap, pero hasta enero o así voy a estar más ocupada así que las actualizaciones van a pasar a ser semanales o un poco más... no me matéis (seguro que alguna cae más seguida xD)
Sin más, a leer :D
Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Rizzle (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
.- Una historia de Rizzle -.
N/A: Este capítulo es un poco más corto que el anterior, pero es la calma antes de la próxima tormenta. Agradezco vuestra paciencia y comprensión, especialmente en cuanto a la falta de Dramione en estos últimos capítulos. Creedme, está por venir.
Capítulo 20 - Altogether now
La vigilancia por satélite proporcionada por la división de inteligencia del Senado Mágico de Estados Unidos les reveló la probable ubicación de Alexander Amarov.
Si bien no había pruebas visuales concluyentes, había suficiente actividad sospechosa para especular que el multimillonario ruso estaba detenido en un pesquero de arrastre a varios kilómetros del este de Cardiff. Y muy cerca, justo al lado de la costa de Avonmouth, estaba la flota de Amarov. El estado actual de la flota era desconocido. Lo que se sabía era que había varios buques petroleros en mitad de la flota de Amarov que anteriormente (y felizmente) había negociado el suministro con militares o cualquier persona capaz de poder pagar el precio. Pero en esos momentos la flota no respondía a ningún intento de comunicación. También estaba estática, después de haber mantenido la misma posición durante todo el mes pasado.
La constante proximidad del pesquero de arrastre a la flota había sido una pista importante.
- Creemos que la gente de Amarov están intentando negociar un rescate. – dijo Richards al reunido equipo – Es por eso que han cerrado todo comercio con los forasteros. La radio estará en silencio hasta que su jefe esté de vuelta.
- ¿La flota también sabe dónde está? – preguntó Harry.
- Posiblemente. – admitió Richards – Pero puede que no tengan los medios para lanzarse en una misión de rescate. Mi conjetura es que están negociando un precio.
- ¿Realmente merecen la pena todos esos problemas? – se preguntó Harry. Era una valida preocupación - ¿Por qué simplemente no se han alejado?
Scrimgeour consideró la pregunta.
- Lealtad, ¿tal vez?
Richards estaba observando el mapa que había extendido encima del escritorio de Scrimgeour.
- O tal vez tiene las llaves del…
- ¿Llaves? – preguntó Harry.
- No puede ser el caso de que la flota permanezca al margen por lealtad, sino más bien por necesidad.
- ¿Qué quieres decir? – preguntó Scrimgeour.
- No lo sé. – dijo Richards, acariciándose la mandíbula – Hay muchas cosas que no podemos saber hasta que hablemos con Amarov. Personalmente, no me gusta ninguna de las ideas. Si está al mando de tal cantidad de poder o de lealtad o, incluso miedo, él es peligroso. Y si de alguna manera está conectado a la movilidad de la flota, eso sería aún peor.
Hermione había permanecido en silencio hasta ese momento.
- Estamos arriesgando mucho para ir a buscar a ese hombre. Todo por un objeto mágico que puede o no tener, que puede o no darle al ReGen el impulso que necesita.
Neville tomó la palabra.
- Apostaría mi vida a que el melocotón está guardado de manera segura en algún lugar dentro de esa flota. Amarov es un tipo particular de coleccionista, Hermione. Conozco ese tipo. No habría abandonado la obra de su vida.
- Bien, dices que tiene el melocotón, ¿y si no quiere desprenderse de él?
- Oh, se desprenderá de él, de una manera u otra. – le aseguró Richards – Y si tiene recursos adicionales para ayudar a esta misión, también nos los llevaremos.
- Esto cada vez suena menos a un rescate y más a piratería de alta mar. – murmuró Hermione.
- ¿Tienes algún problema con ello, señorita Granger? – preguntó Richards.
Todos los ojos se volvieron hacia Hermione, lo que la enfureció. Nunca tuvo la intención de ser la brújula moral de equipo. Era una agotadora responsabilidad que no quería. Le sostuvo la mirada al Vaquero. Era evidente que ambos estaban pensando en la reticencia de ella a forzar a Malfoy a cooperar con el grupo.
Hermione suspiró.
- Hemos intentado jugar limpio. Ahora lo haremos a tu manera.
Richards no sonreía muy a menudo, pero cuando lo hacía, no tenía nada de agradable o amigable. Enrolló el mapa.
- Muy bien, gente, ya tenéis vuestras instrucciones. Manos a la obra.
El sofá modular en el que estaba durmiendo era demasiado duro. También era demasiado resbaladizo, debido a un excesivo entusiasmo de mantenimiento con el acondicionador de cuero, probablemente. Dos veces durante la noche, Draco casi se había deslizado fuera del sofá y había tenido que sujetarse a sí mismo con las palmas contra el suelo para evitar rodar sobre la alfombra, con la cara en primer lugar. En algún momento, el sueño se impuso, ayudado por el suave sedante que le había proporcionado el medico después de la charla con Honoria (probablemente a petición de ella). Draco no podía culparla. Había dejado que la rabia se diera un pequeño paseo y Honoria había estado allí para provocarlo.
Un ruido lo despertó. Era confuso, pero lo suficientemente fuerte para sacarlo del sueño inducido por las drogas. Los ojos de Draco aún estaban cerrados, cuando escuchó el ruido de sábanas y luego el roce de pisadas cortas que significaban que Henry también estaba despierto. Draco abrió los ojos tan pronto como sintió el suave, pero persistente tirón de camiseta. Henry estaba parado en mitad de la oscuridad en la habitación de Draco. El mayordomo, Desmond, les había abastecido cuidadosamente de ropa para el niño. El pijama que llevaba parecía nuevo, todavía con las marcas de los pliegues del paquete original. Le venía demasiado grande y había doblado las mangas al menos tres veces por los puños.
- ¿Qué pasa? – le preguntó al chico, con la voz ronca por el sueño y los anteriores gritos en la arena.
Henry vaciló, pero parecía decidido a hablar.
- Papá está teniendo un mal sueño. – susurró el niño. Su pequeña mano apuntaba hacia la cama que Draco había prestado a Blaise y su hijo. La otra mano de Henry agarraba con preocupación el dobladillo del jersey de su pijama.
Blaise gimoteaba. Draco observó durante un minuto, tanto para comprobar el alcance de la angustia de Blaise (y de Henry), como para dar a sus ojos un momento para adaptarse a la oscuridad. Ahora, vio a Blaise lanzar disparado un puñetazo, como si estuviera defendiéndose de un ataque invisible. Y luego murmuró; presa del pánico, agonizante y sin aliento. Transcurrió otro minuto y los sonidos que siguieron al murmullo eran inconfundibles.
- Ves. – susurró Henry, con la voz rota por las lágrimas.
Draco puso los pies descalzos sobre el suelo. Los músculos de las piernas, los bíceps y los hombros se contrajeron con una punzada y protestaron; como recordatorio del reciente esfuerzo en el Pozo. El lado positivo era que habían estado limpios de la Infección. Los análisis de sangre habían dado negativo. A decir verdad, Draco no se había preocupado demasiado por eso, ni tampoco Blaise. Blaise ya había soportado el Pozo antes de que Draco se uniera a la flota y era consciente de los riesgos que no incluían la muerte inmediata por zombies hambrientos. Como endémica que era la Infección, el virus no sobrevivía mucho tiempo fuera de un cuerpo. Como tal, habría sido extremadamente difícil contraerla por salpicaduras de sangre o fluidos por sí solos. Por el contrario, una mordedura era otra historia.
Un vistazo a la pantalla digital del reloj despertador junto a la cama de Draco le indicó que estaban lo suficientemente cerca de un nuevo día como para agilizar el comienzo del mismo. Se puso en pie y recogió las mantas para Henry. La improvisada cama aún mantenía el calor del cuerpo de Draco. Henry claramente había logrado dormir poco junto a su agitado padre. El niño lo miró, inseguro. Henry se parecía a Blaise en su mayoría, a excepción de una mata de rizos negros como la tinta que llevaba el inconfundible sello Greengrass, con remolino y todo.
- Sube. Duérmete. Yo iré a ver a Za… a tu padre.
Draco esperó hasta que Henry se tapó con las mantas hasta la barbilla y se giraba hasta quedar cara al respaldo del sofá. Esperó unos minutos más hasta escuchar la respiración del niño profunda y regular, antes de atravesar la habitación hasta donde ahora mismo Blaise estaba ocupado en un sonámbulo combate.
- Zabini. – dijo Draco, sacudiéndole el hombro con firmeza. Draco se quedó completamente sorprendido cuando Blaise se incorporó en una posición vertical en la cama, instantáneamente alerta. Sus manos volaron hacia el espacio vacío junto a él.
- Henry.
- Baja la voz. Tu hijo se acaba de dormir.
Blaise parpadeó rápidamente, con la respiración agitada a causa del pánico, pero finalmente fue calmándose cuando se percató de que Henry estaba profundamente dormido en el sofá que atravesaba la habitación. Draco examinó discretamente el horizonte teñido de naranja más allá de los ventanales, mientras Blaise se secaba con la manga algunas lágrimas que corrían por su rostro.
Cuando él mismo se recompuso, Blaise se quedó mirando la colcha de la cama.
- Lo siento. ¿He hecho mucho… ruido?
- No el suficiente para despertarme, – mintió Draco – pero tu hijo estaba preocupado.
Una risotada carente de humor fue la respuesta de Blaise.
- ¿Él estaba preocupado? Un niño de cuatro años, preocupándose por el bienestar emocional de su padre. Vivimos en un mundo patas arriba, Malfoy.
La pregunta ya estaba atrasada y este parecía un momento tan bueno como cualquier otro.
- ¿Dónde está su madre, Blaise?
Blaise levantó la mirada hacia Draco en ese momento.
- Está muerta.
Era lo que Draco había temido.
- ¿Cuándo?
- Hace cinco días.
Eso no se lo esperaba, aunque más piezas del reciente rompecabezas de Blaise y Henry comenzaron a encajar en su lugar. Pasó demasiado tiempo antes de que Draco volviera a hablar. Lo lamentó. Blaise cada vez parecía más incómodo en el ínterin.
- Siento tu pérdida, Blaise. ¿Cómo murió?
La mirada de Blaise regresó a la colcha.
Draco se pasó una mano por el pelo. Se puso en pie y se acercó a la elegante cocina instalada en una de las esquinas de la habitación. Desmond había creído conveniente llenar el frigorífico con alimentos envasados básicos y licor filtrado en botellas de plástico. No había vasos, ni vajilla, ni cubertería; nada que pudiera romperse con facilidad y, sin duda, nada afilado. Haciendo una mueca, Draco destapó una de las botellas de plástico y olisqueó tentativamente el contenido. Tomando una firme decisión, arrastró una butaca de cuero sobre la alfombra hasta uno de los lados de la cama y se sentó en ella.
- Un buen whiskey, creo. Sería bueno que nos lo bebiéramos antes de que el plástico lo profane. – Draco le tendió la botella a Blaise, pero el hombre ignoró la oferta. Sin desanimarse, Draco tomó varios tragos ardientes, antes de volver al tema principal, aunque las primeras palabras con una voz un poco jadeante y los ojos llorosos - ¿Así que fue Daphne? ¿O Astoria?
Blaise no respondió, pero la expresión de agudo dolor que se apoderó de su rostro ante la mención de Daphne respondió la pregunta por él.
Draco encaró una ceja.
- Recuerdo a Daphne, por supuesto. Ella, Pansy y Millicent fueron inseparables durante un tiempo. No recuerdo que le prestaras atención. Realmente no parece tu tipo, ¿sabes?
Ahí estaba. Los músculos de la mandíbula rígida de Blaise se contrajeron.
- ¿Y cuál es mi tipo?
Draco se encogió de hombros.
- Guapas.
- Malfoy, deja de hablar antes de que me vea obligado a golpearte.
Satisfecho con ese progreso, Draco gruñó y le tendió una vez más la botella de whiskey.
- Bebe, entonces.
Bebieron en un incómodo silencio mientras la sala empezaba a llenarse gradualmente con la luz del amanecer. Henry siguió durmiendo y, ciertamente, no había prisa por despertarlo. El suave zumbido de los motores del barco, bajo sus pies, era relajante.
- Ella no se Infectó, ni la metieron en el Pozo, si era lo que estabas pensando. – dijo finalmente Blaise, tan inesperadamente que Draco se percató que había estado peligrosamente cerca de quedarse dormido – Estaba sana y salva, cuando nos trajeron a la flota.
- ¿A la fuerza?
- Con engaños. – dijo Blaise, con una mueca – Cuando supimos de su existencia, otros magos y yo vinimos aquí para comerciar magia por suministros. Ofrecimos el trabajo que podíamos proporcionar a Amarov y sus muggles, a cambio de un período de descanso del continente. O por un paso seguro a las zonas menos Infectadas. No conocíamos la particular… aversión de Amarov a la magia.
- Amarov os encarceló a todos. – conjeturó Draco.
- No pudimos negociar con él ni sobornarlo. No había nada que pudiéramos ofrecerle para que él aceptara el trato. – dijo Blaise, con una furiosa incredulidad. Levantó la mirada hacia Draco – Y como sabes, soy bastante hábil encontrando lo que la gente aún no se ha dado cuenta que quiere.
Draco resopló.
- Lo recuerdo bastante bien. – la botella estaba casi vacía y sentía un agudo dolor de cabeza acercándose. Él y Blaise iban a tener un espectacular día de mierda por delante, pero la historia de Blaise bien valía el precio de la resaca.
- No debería haber traído a Daphne y a Henry conmigo. – continuó, con voz vacilante – Eso fue el principio y el final, realmente. Si simplemente los hubiera dejado en Cheshire… - Blaise cerró los ojos – Ella murió de neumonía, Malfoy. ¿Puedes entenderlo? En estos tiempos, mi esposa murió en mis brazos. De neumonía. Las condiciones en la bodega son indescriptibles. El ganado destinado al matadero está en mejores condiciones que la población mágica de esta flota. Después de que se llevaran todas nuestras varitas, no hubo nada que pudiéramos hacer. Pedí ayuda. Yo… rogué por ella. Dije que haría cualquier cosa si le daban las medicinas.
- Te ofreciste voluntario para el Pozo. – dijo Draco, con voz muy suave.
Blaise asintió.
- Pero fue demasiado tarde. Daphne estaba muy enferma. Ni si quiera sé si finalmente le dieron el medicamento que necesitaba. No sirvió de nada. Murió un día después de mi primer combate. – miró a Draco y ahora tenía un alentador brillo de maldad en sus ojos – Basta decir que estuve poco colaborativo después de eso.
- Espero que sigas jodidamente así. – dijo Draco, y la rabia salió a la superficie esta vez, tóxica y cansada de esperar su momento.
- No soy el único. Hay muchos como yo retenidos aquí. Y como yo, algunos fueron tan estúpidos como para traer a sus familias con ellos. Estamos furiosos y desesperados. Somos el combustible que necesitas, Malfoy. Sólo se necesita una chispa.
La mirada de Draco era penetrante.
- Necesitaré más detalles cuando te sientas dispuesto.
- ¿Por eso saltaste al Pozo? ¿Para aliarte conmigo?
- ¿Importaría si esa fuera la única razón? – preguntó Draco.
- No. E incluso si lo fuera, seguirías teniendo mi eterno agradecimiento. Salvaste nuestras vidas.
- Nuestras vidas todavía no están a salvo, Zabini. Queda un largo camino por recorrer.
- Sí. – dijo Blaise, asintiendo - ¿Me contarás cual es el plan? Porque sé que tienes uno y por Merlín, realmente necesito ser parte de él en este momento.
- No sabrás nada hasta que no sea necesario. – Draco encogió las piernas bajo su peso y las cruzó sentándose sobre ellas, sosteniendo ligeramente la botella, equilibrándola en la rodilla – Eso es todo lo que puedo decir.
- ¿Por qué? ¡Conozco bien la flota! ¡Puedo ayudar!
- Y ayudarás respondiendo a la multitud de imprecisas y molestas preguntas que te haré sin preguntarme ni una vez por qué son importantes esas respuestas. No puedo contártelo, Blaise, porque no puedo confiar en ti.
Blaise no se ofendió por eso. Parecía simplemente resignado y un poco hosco. Miró al otro lado de la habitación, a la inmóvil y silenciosa figura de su hijo.
- Es por Henry, ¿verdad? Si se lo llevaran, haría y diría cualquier cosa para garantizar su seguridad.
Draco asintió. Era tan simple como eso. No era que Zabini no pudiera guardar un secreto, simplemente era que, desgraciadamente, cargaba con la debilidad más profunda que se podía tener.
- Malfoy, ¿cómo diablos te las arreglaste para salir de Azkaban? Lo último que supe, era que el lugar es una tumba sellada.
- Eso, amigo mío, es una historia de suerte, brillantez y astucia que me guardaré hasta después de terminar el turno de hoy en los laboratorios. – Draco le entregó la botella a Blaise y gimió suavemente mientras se levantaba y rodaba los hombros – El día de trabajo me llama. Duerme un poco más, si es posible. Todos lo vamos a necesitar.
Fue justo después de la cena cuando se convocó a los siete miembros del grupo de rescate en el despacho de Scrimgeour.
Padma y Hermione fueron las primeras en llegar. Iban vestidas completamente de negro, incluyendo chalecos y cascos protectores. Ambas mujeres tenían el largo cabello cuidadosamente trenzado y esas trenzas enrolladas estrechamente a ambos lados. ("No les deis nada que puedan agarrar en una escaramuza" fueron las instrucciones de Richards). De hecho, había muchas instrucciones dadas al equipo. No eran consejos, ni sugerencias, ni recomendaciones. "Ignorad esto bajo vuestro propio riesgo.", les había gruñido Richards. Un Neville con la cara más pálida que la leche le había preguntado si podía anotar todo eso en una hoja.
Las dos mujeres se detuvieron a mirarse la una a la otra y fue Hermione quien esbozó una sonrisa en primer lugar.
- Me siento como una tonta.
- Excelente. – dijo Padma, con una sonrisa en los ojos. Caminó varios metros hasta un sofá tapizado de satén y se sentó, haciendo una mueca por la silbante fricción creada por su ropa contra él – Siento lo mismo.
Hermione levantó uno de lo que parecía una docena de bordes con velcro en sus pantalones. Los uniformes se habían hecho claramente para el combate mágico, dado que había una funda específicamente para una varita.
- El problema de tener tantos bolsillos es que olvidas donde has puesto cada cosa…
- Creo que se llama tu "equipamiento". – dijo Padma. Palmeó el espray de pimienta – Menos un arma de fuego, por supuesto.
Harry se unió a ellas en la estancia. A diferencia de las chicas, él parecía estar completamente a gusto en lo que podría describirse como un equipo mágico de los SWAT. Sostenía los descuidados restos de un sándwich de último minuto.
- ¿Por qué no tenemos armas? Ciertamente hay suficientes en la bóveda de arriba.
- Porque no hemos tenido tiempo de entrenar con ellas. – le recordó Hermione, todavía absorta en sus bolsillos. Ah, ahí estaba su espray de pimienta.
- ¿Qué entrenamiento se necesita? Apuntas y disparas.
- Antes de la misión a Welwyn, Mercer pasó dos horas con el Vaquero aprendiendo eso y seguía sin poder disparar bien al final. – informó Padma.
- Y, sin embargo, tendrá de nuevo una pistola hoy, ¿verdad?
- Sólo porque no tiene varita, Harry. – dijo Hermione. Pasó un momento contemplando si sentarse junto a Padma en el sofá, pero le preocupaba no ser capaz de volver a levantarse sin ayuda debido al peso de sus pantalones llenos de equipamiento. Sería un viaje rápido hasta el fondo del océano si tenía la extrema desgracia de caer en él.
Padma estaba disgustada.
- Mercer y Wallen no deberían venir en absoluto a esta misión. No puedo entender por qué Scrimgeour accedió a cualquiera de sus desconsideradas peticiones. Mercer estuvo a punto de morir la última vez. Ambos son civiles.
- Tú no eres precisamente Rambo tampoco, Padma. – murmuró Harry.
Padma le dedicó a Harry una mirada altanera.
- Y dime, ¿qué o quién es exactamente Rambo?
- Él, al parecer. – dijo Harry, con diversión observando como el Doctor Alec Mercer entraba en el despacho. Al igual que sus colegas, iba vestido con el mismo equipo militar negro que Richards les había proporcionado. Pero él era el único que, además, se había puesto un pasamontañas negro.
- Dios, se te ve con ganas. – dijo Padma, ensanchando ligeramente los ojos. El neurólogo normalmente vestía con camiseta y pantalones normales, pero parecía una figura bastante intimidante en su actual atuendo. Sin embargo, la bolsa de patatas fritas lo delataba.
- ¿Es demasiado? – preguntó, sonando avergonzado. Se quitó el pasamontañas, haciendo que Harry resoplara en su sándwich.
Richards entró en la estancia, llevando varias bolsas largas de color verde. Arrojó las bolsas al suelo y estuvo a punto de acuclillarse junto a ellas para descomprimirlas, cuando vio a Mercer.
- No recuerdo haberte dado ningún tipo de pintura de camuflaje para la cara, Doc.
Mercer se quedó impávido ante su entusiasmo.
- Improvisé. – dijo, un poco a la defensiva – Es betún.
En ese momento, Harry se terminó el sándwich. Se limpió una mancha de mayonesa que había caído en su chaleco antibalas y luego inclinó la cabeza hacia las bolsas de asas.
- Espero que sean armas. Si Mercer se pone a usar pintura de guerra, yo puedo llevar un arma.
Revoloteaban a unos cincuenta metros sobre el pesquero de arrastre.
Fortuitamente, el tiempo estaba en calma. Por debajo de ellos estaba el Canal de Bristol de un color negro agrisado destellando en la oscuridad con el chapoteo de las espumosas olas que ocasionalmente chocaban contra el barco. El pesquero no parecía estar haciendo una gran función de ocultamiento, ya que tenía todas las luces encendidas. Por el momento. El plan de Richards implicaba el uso de gafas de visión nocturna y un hechizo bastante desagradable que ni Harry ni Hermione habían odio nunca. Cada miembro del equipo tenía una precisa parte que desempeñar en el rescate, incluso Mercer, y todos ellos esperaban pacientemente la señal de Richards.
- ¿Aun te escuece que Richards no te haya permitido llevar una pistola? – le susurró Hermione a Harry.
Harry sabía que estaba nerviosa. Hermione siempre se ponía habladora cuando lo estaba. Y se ponía nerviosa cada vez que se montaba en una escoba. No le gustaban y Harry sabía de buena tinta que el sentimiento era mutuo. Movió la escoba un poco, con la esperanza de animar a Hermione y facilitarle el agarre sobre su abdomen. Sus brazos parecían un par de boas constrictoras. Harry tragó saliva. Tal vez ese sándwich de atún a última hora no había sido una buena idea…
- Sí. – respondió Harry – No lo sé. Parece como si tuviéramos una injusta ventaja ante eso.
- Ese es el punto. – dijo Hermione – Las armas son desordenadas.
Harry giró la cabeza para mirarla.
- Has visto mi hechizo motosierra, ¿no?
- Hay movimiento en popa. – se escuchó la voz del Vaquero a través de los auriculares – Patil, ¿me copias?
- Sí. – dijo Padma, quien llevaba a Mercer en la parte trasera de su escoba – Acaban de salir dos de la cabina. Están fumando, cerca de popa. Ugh. Un hábito desagradable.
- Así es un secuestro. – agregó Neville.
- ¿Tienen armas? – preguntó Harry. Hermione rodó los ojos.
- Si las tienen, no veo ninguna. – respondió Padma – Creo que simplemente han salido a fumar y a tomar un poco el aire.
Richards era el único miembro del equipo que volaba en solitario esa noche. Se acercó más a la posición de Padma y Mercer, mirando a través de unos binoculares.
- Tened paciencia, gente. Necesitamos que vuelvan a la cabina o el hechizo no funcionará.
- ¿Te gusta el helado? – preguntó Mercer.
No se escuchaba más que estática a través del aparato de comunicación, aparentemente porque todo el mundo estaba esperando que Padma respondiera la pregunta. Y por qué no respondía la maldita pregunta, pensó Hermione. Sí, estaban en mitad de un apocalipsis zombie y colgados en el aire sobre el océano, a punto de irrumpir en un barco de mercenarios que les importaba poco el cáncer de pulmón y probablemente tenían armas de fuego. Pero, maldita sea, si no estaban dispuestos a luchar por un torpe romance (y helado), entonces verdaderamente nada tendría ningún sentido.
- ¿Qué?
Hermione compuso una mueca en nombre de Mercer. Padma Patil era intimidante en sus mejores días. Podía imaginar, con la suficiente precisión, la helada expresión de incredulidad de Padma.
- El helado. ¿Te gusta?
- Mercer, realmente no es momento…
- Le encanta. – Hermione respondió por su amiga – De ron y pasas, especialmente.
- Genial. Después de terminar aquí, todos nos tomaremos un helado.
La ansiedad en la voz de Mercer era evidente. Hermione también la sentía, junto con un ácido sabor a dolor que ni ella ni Harry tenían tiempo para procesar correctamente. Mira, Jason, Emily, la agente Kent y Ron no podría unirse a ellos a disfrutar de ese helado de celebración.
- Doc, después de terminar aquí, los compraré. – dijo la voz ronca de Richards.
Ahora fue Felix Wallen quien habló a través de los auriculares, tranquilo y serio.
- Agente Richards, los hombres se han acabado los cigarros. Están volviendo a entrar.
Richards lo confirmó a través de los binoculares.
- Varitas fuera, gente. – dijo.
Hermione estuvo muy agradecida por el rápido y tranquilizador apretón que le proporcionó la enguantada mano de Harry sobre la suya. Su propia mano temblaba ligeramente mientras deslizaba la varita de la funda y la agarraba con fuerza.
Allá vamos.
Espero que lo hayáis disfrutado y como dice Rizzle este capítulo es la calma antes de la tormenta, así que os sugiero que para los siguientes caps os preparéis mentalmente ;) Yo también os doy las gracias por la paciencia que estáis teniendo en cuanto a la falta de Dramione, pero como se suele decir: lo bueno se hace esperar y os aseguró que merecerá la pena ^^
Por cierto, los que habéis leído Parenting Class recordareis que dije que tenia una secuela que estaba parada desde hace muchos años, pues bien, desde que finalicé la traducción he visto que IcyPanther (la autora) ha actualizado dos veces ya la secuela; One Step at a time. Sé que ha muchísimos de vosotros os encantó la historia y aunque no es de mis favoritas si Icy termina la historia antes que yo está traducción, ¿os gustaría que la tradujera después? Sino la termina antes, sé que en algún momento esa historia estará terminada y la podré traer para compartirla;)
¡Mil gracias por el apoyo!
Un besoteee.
Respuesta a los reviews sin cuenta:
SALESIA: ¡Hola cieloooo! Espero que hayas tenido una semana estupenda y que estés genial, tú y tu familia ;) En cuanto al cap: sí, esperemos que Draco cumpla sus amenazas y que deje a Honoria para criar malvas... y también creo que Renauld la ha cagado en esos juegos al meter a un padre y un hijo en el Pozo, al contrario de lo que pretendía, sólo han visto a un padre haciendo lo imposible por salvar a su hijo y como otro de esos "magos" arriesgaba su propia vida saltando en la arena para ayudar a su amigo a proteger lo suyo... así que no creo que vuelva a ser tan insensato. El virus lo único que quiere es propagarse y supongo que un cuerpo con propiedades mágicas tiene más posibilidades de que eso pase, así que tiene su lógica que el virus actue así en ellos, veremos que pasa y si la cosa se complica o que... y espero que hayas disfrutado de este nuevo cap ;) En cuanto a lo de Tom, es una tontería, pero a ver te lo resumo: Tom empezó a seguir a Emma por Instagram (de la nada y repentinamente) la gente que no sabe controlar sus emociones se vuelve totalmente loca, especulando sobre una posible relación entre ellos, hasta ahí todo iba normal, hasta que Tom publica una nueva foto con sus gafitas nuevas poniendo "Al fin puedo ver" a lo que al poco rato, Jade, con nada de rencor (léase el sarcasmo) le pone un comentario que dice "Y no puedes ver lo horrible que es ese gorro?" y ahí la gente si que se volvió loca, empezando a insultar a Jade y demás mierda y entonces Tom decide dejar de seguir a Emma y borrar la publicación de la foto con el comentario de Jade y todos los insultos hacia ella... En mi opinión, creo que Tom debía de imaginarse que algo así pasaría que la gente está muy aburrida y que si le das un mínimo motivo se aferran a él con uñas y dientes. En fin cielo, que disfrutes del cap y del día! ¡Muchooooos besos y abrazooooooooooooss!
Carmen: ¡Holaaaaaa! Me alegra que te quedaras con ganas de más, eso es un buen síntoma, y espero que siga así hasta que terminemos la historia jejeje Espero que algunas de tus dudas se hayan resuelto con este capítulo y el Dramione aun quedan unos caps, pero sí, se acerca ;) ¡Un besooo!
