¡Hola pequeñuelas!

Veréis, ¿sabéis ese momento en que sientes que ya ni el oxigeno pasa a través de tus pulmones? Pues así me siento yo en estos momentos, saturadísima, entre organizar las cenas y fiestas navideñas, estudiar para los exámenes de enero, ir en busca de los regalos perfectos para amigos y familiares... eeeh, ¡necesito una hamaca en las Fiyi YA!

Así que he estado buscando un hueco para actualizar y responderos a los review, pero no lo encuentro, por lo que he decidido que si quiero actualizar más veces en estos dos meses caóticos pue no voy a poder responder reviews porque si no será imposible T-T Por lo tanto, hasta el 20 de enero o así acualizaré, pero sin responderos, me sienta fatal, pero no hay otra manera :( ¡Mil gracias por todo vuestro apoyo, me llega!

¡En fin, sin más dilación... a leer!

PD: próxima actualización... ¡Jueves!

Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Rizzle (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


.- Una historia de Rizzle -.


Capítulo 24 - Windows of Opportunity (Ventanas de Oportunidad)

12, Grimmauld Place, Londres

Al principio, sólo había uno; el solitario, tambaleante y casi cómico zombie de la sudadera roja con capucha y pantalones cortos. Se había convertido en una imagen familiar, un elemento de conversación. Una pequeña rareza segura en un mundo que se había vuelto demasiado extraño; irreconocible.

Pero, entonces, desde hacia una semana, ese uno había pasado a ser tres. Y luego pasaron a ser una docena. Cada día, uno de los miembros del Proyecto Navidad vigilaba desde la ventana del ático, anotando las idas (no había venidas, cuando llegaba un nuevo zombie, se quedaba) y los comportamientos asociados. Ese día, era el turno de Harry. Hasta ahora, no había mucho que informar aparte de la gran cantidad de fijas y espeluznantes miradas. Parecían conocer la ubicación de la ventana del ático y en ese momento, veintiún pares de ojos de muertos vivientes estaban observando ese punto exacto.

- Lo peor es su quietud. – dijo Harry, mientras él y Scrimgeour observaban la horda que actualmente estaba parada frente al cuartel de Grimmauld Place. Hacía tiempo que las farolas de la ciudad habían dejado de funcionar, pero esa noche había suficiente luz de la luna para poder ver al grupo, en toda su escalofriante gloria – Yo diría que es el momento de darles una fiesta de bienvenida. Ya sea matándolos o deshaciéndonos de ellos.

El Ministro estaba en desacuerdo.

- Prefiero no darles ninguna ventana de oportunidad. Cada vez que salimos de casa, creamos una grieta en la puerta y el velo creado por nuestras barreras protectoras provoca un brillo que ondula en toda la casa. Ahora, como ya sabes eso no está destinado a que los muggles lo vean. Por lo tanto, ¿tenemos claro que estos deben ser zombies magos?

Harry asintió.

- Hermione y Malfoy se encontraron con algunas evidencias bastante convincentes de eso en Hogwarts y si hubiera una ubicación privilegiada para encontrarlos, esas habrían sido los terrenos del colegio y Hogsmeade.

- Si reconocen esta casa como una vivienda mágica, entonces es posible que sepan que podrían llegar a entrar si una de las puertas se deja abierta el tiempo suficiente. Las barreras no serán capaces de distinguir si uno de nosotros sale o uno de ellos entra.

- O si muchos de ellos forzaran la entrada al mismo tiempo… - añadió Harry.

- Sí.

- Pero, ¿cómo pueden saberlo? – preguntó Harry – ¡Eso requiere que se den cuenta de que tanto ellos como nosotros somos magos y que estén organizándose hasta el punto de intentar asaltar el lugar!

- Esas son preguntas que sólo el Doctor Mercer podría haber respondido. – dijo Scrimgeour.

- Nunca deberíamos haberlo llevado… - dijo Harry, en voz baja. Esa no era la primera vez que planteaba esa cuestión y no era el único en pensar de esa manera.

- Hacemos lo que debemos, Potter, Mercer conocía los riesgos y creo que la doctora Patil se encargó de deletreárselos con finos detalles. Fuera lo que fuera que se encontrara el equipo de rescate en ese barco, fue tan inesperado como desastroso.

La ausencia de la formidable capacidad intelectual combinada de Mercer, Padma, Wallen y Hermione era como un puñetazo en el estómago colectivo para el Proyecto Navidad. No sólo estaban exhaustos, sino paralizados de manera efectiva. Y cuanto más pensaba en ello Harry, más se daba cuenta de que esa había sido la misión de Honoria todo el tiempo. El objetivo fue el sabotaje, el premio la cura.

La doctora Kate McAlister era todo lo que quedaba del banco original de expertos y trabajaba durante todo el día, sobreviviendo a base de tibios Red Bulls y barras de Mars. Ginny ayudaba a la única enfermera que quedaba, Aisha Malik, mientras se preocupaba por el inconsciente agente Richards y del arreglo de la pierna rota de Neville.

- ¿Hay algún cambio en el estado de Richards?

El Ministro sacudió la cabeza.

- La señorita Malik nos lo hará saber tan pronto como los haya. Está estable por ahora y eso es ser muy afortunado. Si Longbottom no hubiera encontrado a Barnaby cuando lo hizo, habría perecido con toda seguridad en el agua.

- Hemos perdido a Mercer, – comenzó Harry – pero los demás están vivos, señor. Lo sé. ¡Lo siento! ¿Todavía no hay noticias del Senado?

Harry estaba desesperado por enviar un equipo de búsqueda para encontrar a Hermione, Padma y Wallen. Scrimgeour había sido firme al decir que no volvería a enviar a otro miembro del equipo hacia lo desconocido. Puso una mano en el hombro de Harry.

- El Senado no responde, Potter. – dijo, en voz baja – No hay nadie en el otro extremo que responda a la Red Flu. Es posible que hayan tenido que abandonar sus puestos.

- Merlín, ¿somos el único equipo gubernamental que queda?

- Eso parece. El plazo del Proyecto Navidad y las comunidades de refugiados en todo el Reino Unido son todo lo que se interponía en el camino de un ataque sin restricciones por parte de los Estados Unidos. Y si McAlister no llega con algo viable pronto, yo diría que la destrucción será inminente y garantizada. Quizás tengamos que empezar a preparar a los supervivientes para la evacuación.

- ¿A dónde? – demandó Harry.

Scrimgeour no tenía una respuesta para darle.


- Hmm. – murmuró Draco. Estaba mirando a través de un microscopio. A su lado se encontraba un ansioso, profesor Belikov.

- ¿Y bien?

El joven se enderezó, metiendo un mechón errante de pelo detrás de la oreja. Su pelo era lo suficientemente largo para atarlo (cosa que hacía), pero algunos mechones se las arreglaban para escapar y ponerse en medio.

- ¿Creo que el termino técnico es Eureka?

Belikov estaba radiante mientras palmeaba con entusiasmo la espalda de Draco.

- ¡Entonces, en efecto, hemos mejorado el ReGen! ¡Debemos decirle a Amarov que la incorporación del extracto del Kunlun Peach funciona como se esperaba!

- Yo me guardaría este avance para nosotros, si fuera tú. – le aconsejó Draco.

- ¿Por qué?

- Mantenlo en la base de "saber lo necesario".

Belikov no lo escuchaba.

- ¡Incluso podríamos decirle que el D.R.A.C.O está completo y listo para ensayos en humanos!

Draco le disparó una incrédula mirada.

- ¿Quieres decir mentir sobre las grietas de la cura? ¿Por qué demonios querrías hacer eso?

- ¡Piensa en ello, Malfoy! Podría permitir la inoculación de los magos cautivos. Si cree que están a salvo de convertirse, podría dejarlos de nuevo en tierra firme. ¡Consumen demasiados de sus recursos, no habría ninguna razón para mantenerlos aquí si no tiene por qué!

- Sí, pero no estarían a salvo porque el suero no está listo todavía. Sería una farsa.

- Alexander no lo sabe. Somos sus expertos. Si me apoyases y verificaras los resultados, ¿cómo sabría que le estamos mintiendo? ¡Tienen mejores posibilidades fuera de la flota que dentro de ella!

- Sabrá que le mientes porque en eso es en lo que es bueno. No puedes mentirle, Vadim. – le advirtió Draco – Es una idea ridícula que hará que te maten. No lo intentes, ¿entendido?

Belikov estaba a punto de responder, pero fue interrumpido por la entrada de Anatoli al laboratorio, seguido de cerca por Blaise.

- ¡Prepárate, Malfoy! Nos vamos de excursión. – anunció Zabini. Era lo más animado que Draco le había visto, en días.

Draco se quitó los guantes.

- ¿A dónde?

- ¿Ya sabes que hemos discutido pasar a escondidas medicamentos esenciales a los cautivos? ¡Bueno, por Merlín, está noche tenemos la oportunidad!

Anatoli asintió.

- Llevar la medicina y volver rápido, mago. ¡Hay un pequeño agujero de oportunidad!

- Ah, eh… ¿qué, ahora? – preguntó Belikov, parpadeando detrás de las gafas con montura dorada.

- Creo que ha querido decir "ventana de oportunidad". – aclaró Blaise – Un "agujero de oportunidad" es lo que hay después de que Pansy Parkinson haya consumido casi todo el contenido del mini bar de la habitación de Goyle.

Draco ya estaba saqueando los armarios de suministros, lanzando medicamentos y demás artículos en una bolsa abierta. Se volvió hacia su viejo amigo del colegio y encaró una ceja.

- Oh, no juegues al sonrojado colegial conmigo, Malfoy. Mis nervios pueden dispararse, pero mi memoria es prístina, gracias. Creo que intentaba ponerte celoso en esos momentos, ¿no crees?

- Un caballero no besa y luego cuenta. – fue el reproche poco entusiasta de Draco. Cuando la primera bolsa estuvo llena de medicinas, empezó a llenar otra.

- De lo que recuerdo de Pansy, los besos no eran lo más destacado… - murmuró Blaise.

Draco le lanzó una bolsa vacía a su viejo amigo.

- Échame una mano, ¿quieres? ¿Qué más podrían necesitar? – la pregunta iba a dirigida a Belikov.

- De todo. – respondió Belikov – Antibióticos, antisépticos, gasas estériles, vendas, insulina, Ventolin, analgésicos…

- Comida. – añadió Anatoli.

Eso logró mitigar contrariamente el buen ánimo de los hombres.

- Ya lo has oído. – dijo Draco – Mete todo lo que no vayan a echar de menos.

Los cuatro terminaron con dos bolsas grandes llenas de medicamentos y cuatro cajas de alimentos, ropa y mantas. Blaise hizo un rápido viaje hasta la habitación que compartía con Draco, volviendo con un pequeño Tupperwere con piezas de Lego de Star Wras que Anatoli le había conseguido a Henry.

- ¿Henry no echará en falta esto? – le preguntó Draco, coloquialmente.

- Henry se las arreglará. – fue la corta respuesta de Blaise.

- ¿Exactamente cómo se nos proporcionará esta "ventana de oportunidad"? – le susurró Belikov a Blaise, mientras se abrían paso por el oscuro pasillo, hasta el ascensor. Tendrían que capturar al equipo de enlace del Morning Star, donde Amarov tenía almacenados a los zombies a los magos cautivos.

- Hay luna llena está noche. – fue la críptica respuesta de Blaise.

Salieron del barco atravesando una puerta lateral, una salida de emergencia a través de la cual Anatoli ya había desplegado una trenzada escalera de nylon.

- Cuidado. – dijo Draco, mientras Blaise y luego Belikov bajaban primero a un deslucido bote. Draco y Anatoli les pasaron las bolsas y cajas.

- ¡Buenas noches, caballeros! – les saludó el capitán del bote, Desmond el mayordomo - ¡Cuidad donde pisáis! Tendremos que viajar bajo el amparo de la oscuridad, esta noche. Hay una gran luna, así que agachaos, intentad no hacer ningún ruido y es posible que salgamos de esta sin terminar en el Pozo.

- Gran hombre, Desmond. – dijo Draco palmeando en la espalda a su mayordomo de cabellos plateados - ¿Te has presentado voluntario para esto?

- En efecto. – respondió Desmond – Es bueno ser de utilidad, muchacho, viendo que no parece haber mucho de lo que ocuparme, con respecto a ti. – agregó con sequedad.

- Mi madre no estaría de acuerdo contigo en eso. – dijo Draco, con la sombra de una sonrisa.

Se dirigieron hacia adelante, en una línea recta hasta el barco de los juegos; El Morning Star. El agua estaba tranquila esa noche, aunque había demasiada luz de la luna reflejada en la superficie, como para que ellos se tranquilizaran. Se quedaron en silencio mientras Desmond y Anatoli remaban, evitando ser vistos por los barcos más pequeños.

- ¿Crees que ella lo hizo? – preguntó Draco, un rato después.

Blaise había estado arrastrando los dedos sobre la negra y fría superficie del agua.

- ¿Te refieres a Pansy?

- Sí.

- No lo sé, pero espero que sí.


Conseguir entrar y moverse por el Morning Star fue cuestión de eludir las patrullas en el momento adecuado. Eso fue posible debido a que había una reducida tripulación en servicio. Cada uno de ellos llevaba un recipiente de suministros, lo que hacía difícil moverse sigilosamente. Afortunadamente, no había gran necesidad de ello.

- ¿Dónde demonios está todo el mundo? – le preguntó Belikov a Blaise, mientras subían la escalera de metal hacia la bodega de carga - ¡Generalmente hay tres veces más guardias en este barco!

La respuesta a esa pregunta llego en forma de un largo y profundo aullido, que pareció viajar a lo largo y ancho del barco.

- Wallen. – dijo Draco. Se quedó mirando a Blaise y después a Desmond - ¿Has dicho que había luna llena está noche?

- Eso es. Grande como un plato.

Blaise los condujo por las escaleras, pasando por una sala de control totalmente desierta. Las luces estaban encendidas, pero no había nadie. Abrió la puerta con cautela, componiendo una ligera mueca cuando las bisagras crujieron. En el interior, había dos sillas giratorias, copias manoseadas de la revista Penthouse y otras de la misma intelectualidad y una gran cantidad de envoltorios de comida basura.

Señaló los numerosos monitores de seguridad.

- Los cautivos se encuentran dos pisos más abajo, en estribor.

En efecto, ahí estaban. Las imágenes del primer monitor revelaban una enorme bodega de carga que se asemejaba a unas instalaciones médicas de triaje. Había cientos de personas hacinadas en la zona. Unas pantallas móviles separaban la bodega en secciones. Algunas personas dormían en camastros. La mayoría tenían sacos y mantas en el suelo para dormir. Draco casi podía oler y saborear la inmundicia en el aire sólo con ver el inhumano panorama.

Había otros once monitores, cada uno de ellas enumerado, y Blaise explicó que estaban observando habitaciones cerradas que habían sido convertidas en cedas de contención y otras áreas restringidas. Una mostraba el Pozo, pareciendo desarmadamente inocente al estar desprovisto de público y combatientes.

El monitor número dos estaba en negro.

- ¿Dónde es esto? – preguntó Draco, tocando la pantalla.

Blaise lo observó más de cerca. Había una desteñida y pelada etiqueta adhesiva en el monitor. Era cirílico.

Belikov se puso las gafas y miró la etiqueta.

- Ahí dice "Zona Muerta". Debe ser donde guardan a las criaturas. Así, en relación con el Pozo, la Zona Muerta está dos pisos más abajo que los cautivos y debe dar directamente en el Pozo.

Draco archivó esa información. Observó más de cerca la pantalla. Parecía estar completamente en negro, pero cuando la observabas el tiempo suficiente, era posible discernir movimiento en la oscuridad.

- Haremos todo lo posible por evitar entrar en esa zona, ¿de acuerdo?

- Eso no voy a discutirlo. – dijo Blaise.

- ¡Alguien se acerca! – advirtió Anatoli. Había estado apostado en la puerta de la sala - ¡Agachaos!

Se agacharon detrás de la mesa de monitores. Belikov señaló la caja de suministros que había dejado en una de las mesas de trabajo, la cual era claramente visible a simple vista para cualquier persona que pasara por fuera de la sala. Draco sacudió la cabeza y se llevó el dedo índice a los labios.

Afortunadamente, los pasos siguieron más allá de la sala de control, parando en lo debía ser una máquina de café al final del pasillo. Hubo un breve sonido de silbante vapor y el tintineo de una cuchara sobre una taza de cerámica. Entonces, los pasos volvieron a sonar y siguieron adelante.

Anatoli caminó de espaldas hacia la puerta para echar un vistazo fuera, hasta que les hizo un gesto con el pulgar hacia arriba.

Observando los monitores, una vez más, Blaise señaló el número siete. Ahí estaba la respuesta al misterio de dónde se habían metido los guardias. No se podía ver a Wallen en la habitación, pero era evidente que la transformación en su forma de licántropo, sin Poción Matalobos, había sido un evento muy esperado. La habitación tenia barras metálicas y había hombres agarrándose a esas barras, brincando y gritando.

- Debe haber una treintena de personas ahí mirando. – dijo Draco. No estaban sólo mirando. Dos de los guardias parecían tener porras eléctricas. Otros lanzaban proyectiles. Estaban azuzando a Wallen y lo hacían de una manera bastante estridente.

Aunque la imagen era desgarradora, fue el décimo monitor lo que ahora llamó la atención de Draco.

- Zabini, rápido, ¿dónde está eso?

Blaise pestañeó hacia la pantalla. Inmediatamente entendió la urgencia.

- Esa parece la clínica que el doctor Prestin utilizaba para tratar a los cautivo antes de que Patil se hiciera cargo. Está en el piso de abajo, pasillo abajo, en paralelo al que tienes ahí fuera. Giras a la derecha y, entonces, debería ser la primera o la segunda habitación. Iré contigo.

- No, conoces esté barco como ninguno de los que hay aquí. Es necesario que guíes a los demás. – le dijo Draco a Blaise. Le entregó la caja y la bolsa que había llevado a Anatoli - ¿Podrás llevar todo esto?

Anatoli asintió.

- Draco, date prisa. – dijo Blaise, frunciendo el ceño hacia el monitor – Y ten cuidado.

- Nos encontraremos de vuelta en el bote. Si no estoy allí en una hora, marchaos sin mí.


Había sido un error ir a la sala de tratamiento ella sola, aunque fuera a buscar más sal y glucosa en polvo para hacer un nuevo suministro de hidratación líquido. Había varios niños pequeños con disentería que no sobrevivirían una semana sin él. No obstante, Padma quería patearse a sí misma por ser tan estúpida.

Resultó que, el guardia llamado Igor estaba en el lugar pateando. Y abofeteando. Había sido una presencia aduladora desde su primer día en el Morning Star. En su mayoría los otros guardias simplemente la miraban – todas las mujeres jóvenes de la bodega habían recibido una atención similar – pero Igor… bueno, Igor era un poco más ambicioso, ¿verdad? Más que nada habían sido frecuentes y manseados encuentros cercanos en las escaleras, pero Padma, sinceramente, no pensaba que sería tan estúpido para probar cualquier otra cosa que pudiera herirla. Ella era una de los únicos dos médicos de la flota.

- Chica guapa, – canturreó él – vuelve aquí.

Padma se pasó el dorso de la mano sobre su labio partido. Agarró lo primero que pudo alcanzar, que resultó ser un orinal.

- Estás cometiendo un gran error.

Él se carcajeó mientras se desabrochaba la hebilla del cinturón, el horrible reloj de oro en su muñeca capturaba la exigua luz de la estancia.

- No hay error. Ven y dale un beso a Igor, hermosa bruja.

Igor estaba borracho. Ese era el problema. Bueno, aparte de probablemente ser un jodido violador en serie. Todos los otros guardias estaban esperando la transformación del pobre Wallen. Era lo único que había escuchado de ellos durante los últimos días. Habían traído vodka y una increíble sed de sangre esa noche. Igor era el resultado final de todo ese entusiasmo.

- ¡Soy doctora, idiota! ¡Amarov me ha colocado aquí para visitar a esas personas y tratarte a ti y a tus colegas si lo necesitáis! ¿Qué te parece que dirá cuando se entere de esto?

- Amarov no importa.

Estaba equivocado, pero no había ningún raciocinio en el hombre. Padma tomó aliento de manera fortalecedora. Siempre fue más fácil en su cabeza. Podía imaginar cómo sería que alguien la asaltara, podía imaginarse a sí misma pateando, mordiendo y causándole todo tipo de daño. Pero la realidad era muy diferente. Borracho, corto e incapaz, Igor aún seguía siendo más rápido y tres veces más fuerte que ella. El orinal que arrojó sobre su cabeza sólo consiguió enfurecerlo más. La agarró de la cintura cuando ella intentó dejarlo atrás y la arrojó contra una de las paredes. La frente de Padma colisionó contra el hormigón y se tambaleó hacia atrás, aturdida. Igor aprovechó la oportunidad para envolver su antebrazo en el largo cabello y utilizarlo de palanca para arrastrarla hasta la camilla de reconocimiento. Padma se vio tirada contra la mesa de metal. Unos carnosos e imprecisos dedos empezaron a estirar de su ropa.

- No… - susurró ella, arañando esas manos. Tenía las uñas cortas, pero se las arregló para rasgar la piel en tiras, recompensada con un aullido de dolor por parte de su agresor. La golpeó en un costado de su cabeza. Padma le mordió la mano justo antes de que la retirara. Otro golpe en la cabeza estaba a punto de llegar. Lo anticipaba. A través de su visión borrosa, lo vio encoger el brazo y se llevó los antebrazos a la cara para proteger la cabeza.

El golpe nunca llegó y el aplastante peso y apestoso aliento de Igor desaparecieron. Escuchó un poderoso estruendo, lo que sospechaba era Igor estampándose contra las estanterías de metal en el lado opuesto de la sala. Cuando consiguió sentarse para echar un vistazo, su salvador fue totalmente inesperado.

Draco Malfoy muy podía haber estado una máscara de mortífago, porque así era la expresión de su cara.

- Hola, Igor. Cuanto tiempo sin verte.

El guardia se tambaleó alejándose de los estantes, pareciendo apopléjico de ver a Draco ahí. Estaba demasiado cabreado para hablar en inglés, por lo que casi todo lo que siguió fue en ruso. Amenazas y obscenidades, lo más probable. Sin embargo, algunas palabras en inglés se deslizaban de su boca. Eran el viejo incondicional "¡Que te jodan!" y el siempre encantador "¡Coño!" y Padma se preguntó si Igor sabía que esas iban a ser sus últimas palabras, porque no había manera que Draco Malfoy lo dejara salir de esa sala para informar sobre lo que había ocurrido.

- Pobre y triste hijo de puta. – le dijo Draco. Avanzó hacia Igor, inclinando la cabeza a un lado para esquivar el puñetazo que le había lanzado. La superior altura de Draco le permitió un ángulo perfecto para soltar una baja patada con su bota a la rodilla derecha de Igor. Seguramente se le debía haber partido la rótula con el impacto. El guardia dejó escapar un lamentable y agudo grito, antes de desplomarse de lado como un árbol talado. Draco se puso junto a él – De todas las malas decisiones que has tomado en tu lamentable y desperdiciada vida, esta merece ser registrada para la posteridad, para que otros tipos como tú aprendan de ella. – Draco lo levantó por las solapas de la camisa y volvió la farfallosa cara de Igor para que mirara a Padma.

"Ahora presta atención, sucio muggle. Sé que es difícil porque tienes el cerebro muy pequeño y, probablemente, tu indiferente y drogadicta madre te dejó caer de cabeza un par de veces, pero intenta seguir el ritmo.

Igor intentó liberarse, así que Draco golpeó con la rodilla en mitad de la columna vertebral del hombre, logrando que la cara del guardia se tornara completamente pálida. Se había quedado sin aliento por el dolor. Draco le agarró ambos brazos haciéndole un bloqueo y lo sacudió brevemente.

- He dicho, presta atención.

El forcejeo se detuvo y un afectado Igor no tuvo más remedio que mirar a Padma, con la boca abierta.

- ¿Qué ves delante de ti?

- Una… una bruja. – fue la vacilante respuesta. Ahora estaba llorando.

- Casi. – dijo Draco, con una sonrisa en la voz – Lo que ves ahí, pedazo de mierda insignificante, es una descendiente directa de la dinastía Pratihara y de los reyes y caciques que fueron antes. El linaje de Padma es más puro que el mío. Sus antepasados negociaron los términos de comercio y el paso por el Jáiber, en tiempos de Darío, mientras que los tuyos estaban ocupados con el jodido ganado y la decoración de los establos con piedras.

- ¡Lo siento! ¡Lo siento! – vociferó Igor. Tal vez no era tan estúpido después de todo – Por favor…

- Tienes que hacer más que sentirlo. – dijo Draco en su oído. Tiró con más fuerza de los brazos de Igor y el hombre gritó de dolor – Una mujer como esta no es para ti. Nunca lo será para gente como tú. Aunque imagino que ninguna otra mujer querría serlo, ¿no crees? Así que decides utilizar la fuerza, para aterrorizar y herir a la única persona que podría salvarte.

- ¿Sal-salvarme?

- De esto. – dijo Draco. Llevó ambas manos a la cabeza de Igor y la retorció bruscamente. Se escuchó un desagradable crujido y el guardia cayó muerto al suelo.

Draco pasó por encima del cuerpo y extendió las manos hacia Padma. Ella se irguió un poco, echó el pelo largo hasta la cintura por encima del hombro y aceptó su ayuda para salir de la camilla de exploración. No le echó a Igor casi ni un vistazo. Draco siempre había encontrado a los Ravenclaws fácilmente tan resilientes como a los Slytherins, a pesar de acercarse más al sentido de la justicia de los Gryffindors de lo que era práctico.

- Soy buena, pero dudo que pueda traer a un hombre de entre los muertos.

Draco se encogió de hombros.

- Llámalo exageración.

Padma gimoteó ante su humor negro, pero luego se puo seria.

- ¿Qué haces aquí, Malfoy? Si te encuentran, te matarán. Y cuando lo encuentren a él, bloquearan todo el lugar.

- De nada. – le dijo él. Arrastró una silla de plástico y Draco le pidió que se sentara – He venido con un pequeño grupo de ayudantes. Hemos traído suministros. Inclina la cabeza hacia atrás, le echaré un vistazo a tu cara.

La escena era una reminiscencia de cuando Padma limpió las heridas de Draco después de la pelea con Harry, a pesar de que parecía en una vida anterior.

- Au. – se quejó Padma cuando Draco le tocó el labio. Buscó en los estantes vacíos algo para tratarle el corte. No había nada que encontrar; ni siquiera esparadrapos.

- Parece que hemos traído los suministros a tiempo.

- Por favor, no te preocupes por mí, sobreviviré. ¡Oh, Malfoy, no puedo decirte lo mucho que necesitamos los medicamentos! ¡O lo agradecidos que estamos!

- Puedes agradecérmelo ayudándome a encontrar un lugar donde deshacerme de eso. – dijo Draco, señalando el cuerpo del suelo.


Un cuerpo muerto era algo tremendamente pesado e inconveniente para transportar bajo una escotilla escalonada y unos pasadizos de mantenimiento donde un hombre adulto tendría que agacharse para pasar. Probablemente Draco era unos cinco centímetros más alto que el promedio de hombre adulto. Se las arregló para golpearse la cabeza al menos tres veces. Padma abría la marcha, mientras que Draco se encargaba de llevar, tirar y empujar del fallecido Igor.

Debían estar acercándose a los conductos de ventilación que pasaban por encima de la celda de Wallen, ya que empezaron a oír jadeos y gruñidos, así como aplausos y alaridos de los guardias. Padma compuso una mueca ante otro de los aullidos de Wallen.

- ¿Hay algo que hacer al respecto? – preguntó Draco.

- No, a menos que te creas capaz de enfrentarte a treinta y seis guardias. – miró a Igor – Menos uno. No serán tan tontos como para herir a la atracción principal en los próximos juegos. – dijo – Ya le he dicho a Amarov que los hombres lobo no tienen inmunidad natural a la Infección, así que si Felix se mete en el Pozo en su forma de licántropo, lo más probable es que salga mordido y que después tengan que matarlo. Por lo que si quieren que siga siendo su bestia de circo, es mejor que no le hagan luchar contra zombies en absoluto.

- ¿Así que sólo lo retienen para que se transforme en público, una o dos veces al mes?

Padma asintió.

- Como un pre-espectáculo, supongo. Pero ya se ha acabado por este mes. – dijo – A menos que haya una segunda luna llena mañana, Wallen está a salvo otro mes.

Continuaron caminando por el pasadizo, llegando eventualmente a un cruce. Un giro a la derecha los llevó a una gran sala de almacenaje con contenedores marítimos. Todos estaban vacíos, excepto uno, que curiosamente, estaba soldado. Abrieron una rejilla que había en el techo y dejaron caer a Igor en primer lugar, antes de bajar. Padma se agachó para limpiar la pequeña mancha de sangre que había dejado Igor en el suelo.

- A veces se utilizan para atrapar y capturar zombies. – explicó, tocando uno de los contenedores – Pero en este momento, las criaturas están en una bóveda de almacenamiento más adelante. Sellada, obviamente. Pero podemos atravesarla por los conductos de ventilación. Una vez allí, tenemos que ser capaces de lanzar el cuerpo directo al frenesí. Dudo que la tripulación encuentre nunca sus huesos.

Draco observó el gran dorado reloj del muerto. Se lo quitó y lo guardó en su bolsillo.

- Podrían encontrar eso. Ni siquiera los muertos vivientes tienen tan mal gusto.

Padma rio, aunque era el sonido del agotamiento teñido de histeria. Draco la observó.

- Has hecho un notable trabajo aquí. Y eso no ha pasado desapercibido por los miembros de la flota que todavía se preocupan por lo que está pasando.

- ¿Hay gente que todavía le importa?

Él asintió.

- He recibido ayuda para llegar hasta aquí, ¿verdad?

- ¿Cuán cerca estás de una cura?

- Muy cerca. – le contó el gran avance con el ReGen.

- ¿Y cómo está Hermione? He oído que se ha recuperado por completo, pero hay todo tipo de locos rumores revoloteando. Dicen que Amarov la tiene retenida en su habitación con él, en el buque madre.

- Ella está como era de esperar. Y, afortunadamente, no la retiene con él. Tiene su propio camarote justo encima del mío.

- ¿La has visto? ¿Cara a cara, quiero decir?

- No. – mintió. No sería bueno cargar a Padma con secretos que podrían arrancarle por la fuerza.

- Si la vieras, dile… dile que Felix y yo estamos bien y que no haga nada precipitado.

Draco pensó en la situación a la que Padma iba a volver y a lo que estaba siendo sometido Wallen. Era una suerte que él fuera el experto en decir mentiras.


Les llevó casi media hora llegar a la posición más óptima por encima de la Zona Muerta. El hedor del lugar era suficiente para aguar los ojos. Situados por encima, dentro de los conductos de ventilación, retiraron cuidadosamente una rejilla y miraron hacia abajo. Estaba oscuro. No había luz en la bodega, pero Draco había traído la suya propia. Sacó una linterna de uno de los bolsillos del pantalón y la dirigió hacia la oscuridad.

Zombies. Alrededor de un centenar en distintos estados de descomposición. Ante la ausencia de cualquier estímulo, estaban parados en estado latente, con el fin de conservar energía. Sin embargo, la linterna llamó su atención. Casi al unísono, muchos pares de ojos miraron hacia el techo, levantando los descompuestos brazos y comenzando el familiar gemido silbante.

- Esa puerta de la izquierda se levanta de forma remota cuando empiezan los juegos. – explicó Padma – Lleva a un pasadizo que se abre directamente a la arena de juego. Hay otra puerta al otro lado del pasadizo. Intentan obtener las criaturas más capacitadas físicamente, ya que contribuye a un mejor combate. Pero, a veces, los combatientes tienen suerte y salen algunos de los ejemplares menos impresionantes; algo que hace la lucha más fácil.

- ¿Y esa otra puerta? – preguntó Draco, dirigiendo la luz de la linterna hacia una puerta azul de hierro cubierta de arañazos y manchas de sangre.

- Esa es para la alimentación. Cuando muere alguien en la flota, lo lanzan ahí. Nada se desperdicia.

El compartimento donde se ocultaban crujió ominosamente. Se tambaleó hacia adelante cuando se soltaron unos tornillos, causando que la sección debajo de ellos se doblara. Padma jadeó.

- Muévete hacia atrás. – siseó Draco – Despacio.

Ella hizo lo que le había pedido. El inferior peso de Padma era casi insignificante en comparación al peso combinado de Draco e Igor, quien yacía entre ellos. Se escuchó el sonido de más tornillos aflojándose.

Draco intentó pasar por encima de Igor, pero simplemente no tenía espacio. La sección bajo Draco se derrumbó. Sintió como la rejilla de la ventilación volcaba, enviándole a él y a Igor hacia el suelo. Draco apoyó las manos y los pies a los lados del hueco de la rejilla, levantando el cuerpo hacia arriba para permitir que Igor se deslizara debajo de él y cayera sobre los zombies que lo estaban esperando. La linterna rodó hacia abajo en primer lugar, seguida de Igor.

- ¡Malfoy! – exclamó Padma.

No había nada más que hacer que impulsarse hacia arriba y atravesar la sección de la rejilla de ventilación de Padma, lo más fuerte que pudiera. Lo hizo mientras el compartimento en el que estaba caía. Apenas hizo ruido, ya que cayó sobre los zombies que estaban desgarrando el cadáver de Igor. En mitad de los gruñidos, se escuchaba el breve sonido del rasgar de las ropas y luego el misterioso y viscoso murmullo procedente de las criaturas que habían tenido la suerte de estar dentro de la zona de alimentación.

Draco sintió como Padma lo agarraba de las solapas de la camisa y tiraba de él, alejándolo del hueco de la rejilla de ventilación.

- Merlín, – susurró ella – Casi me provocas un ataque al corazón.

Había movimiento donde la linterna había caído. Draco y Padma escudriñaron la oscuridad para ver mejor. El haz de luz de la linterna se movía hacia adelante y atrás, probablemente al ser pateada por los zombies que acudían al cadáver. Pero entonces, curiosamente, el haz de luz se levantó, alzándose por encima de la refriega, eventualmente iluminando a Padma y Malfoy.

Ella se protegió los ojos del resplandor. Cuando volvió a enfocar la mirada, parecía incrédula.

- ¿Qué está haciendo? – susurró.

- Nos está señalando a sus… amigos. – respondió Draco, aunque el tono sugería que hasta él estaba creyendo que tenía problemas de visión.

- ¡Eso es imposible! ¡Los zombies no tienen amigos! ¡Tampoco cogen linternas y las utilizan!

Pero eso era precisamente lo que estaba ocurriendo. Y eso no era todo lo que la luz revelaba. Había un grupo de zombies separado de la multitud, y estas criaturas no estaban centradas en comer. Permanecían muy juntos, casi en línea de formación, ocupando una esquina de la habitación. Todos ellos estaban en buena forma, luciendo la extraña herida por la mordedura, pero por lo demás parecían tener un control total sobre la mayor parte de sus miembros. Lo verdaderamente horrible de ellos es que miraban con interés a Draco y Padma; no necesariamente como alguien potencial para arrastrar los pies, sino como algo nuevo que había aparecido en los oscuros confines de la bodega y por lo tanto digno de investigación.

- Zombies magos. – conjeturó Draco – Había evidencias de su existencia en Hogwarts, pero en realidad nunca llegué a ver ninguna de sus acciones hasta hace poco.

- Probablemente era lo mejor. – dijo Padma, con un estremecimiento. Tiró del brazo de Malfoy - ¡Vamos, será mejor que regresemos!