Que tal linda gente de FF, si ya sé que estaba retrasadilla pero ha pasado tanto en agosto que no tenía ganas de hacer nada. Tengo tanta tarea que apenas puedo respirar y creo que un día de estos me explotara el cerebro.
Hasta que eso pasé intentare subir un capítulo por mes.
Adilisa: No sé cómo contestar a un guest así que te pido perdón, y yo tampoco quiero que mi fic se vuelva muy cliché, la tendrán difícil estos dos.
LiLiCo: Está también es una de mis parejas favoritas, me encanta Darcy y amo a Loki jeje, y me agrada que te haya gustado mi historia hasta ahora. Espero que este capítulo también te guste y pronto volverá el Loki de malas intenciones.
Sueño
Darcy apenas si había dormido, pero aun así se levantó temprano, se bañó, se puso unos jeans despintados, una blusa blanca y su camisa favorita a cuadros con diferentes tonalidades de azul. Salió del baño cepillándose el cabello, entro a la habitación y vio que Loki aun dormía, con sigilo recogió sus cosas e hizo la maleta.
Se acercó a la que había sido su cama y vio su teléfono (o más bien lo que quedaba) en el piso, la caída había hecho que se desarmara y la pantalla se encontraba totalmente estrellada. Maldijo a Loki en silencio e hizo todo el esfuerzo que pudo para no llorar.
Loki estuvo despierto pero no quiso enfrentarse con Darcy, sintió como la puerta se cerró y abrió los ojos mirando la habitación y pensando en la chica que ya no se encontraba ahí, se sentó en la cama, su cabeza había sido un cumulo de emociones, se sentía estúpido, traicionado, pero también se sentía ruin, se había dejado engañar por la amabilidad de la humana, pero el enojo no cubría ese sentimiento de culpa.
Había querido castigar a Darcy, pero no pudo, en cuanto ella comenzó a llorar el no pudo seguir. Sintió las cálidas lagrimas agolparse en sus ojos se llevó una mano a la cabeza, era un maldito cobarde y sentimental. Esa mortal le recordaba tanto a la única mujer que había deseado, que cuando la sintió llorar no pudo hacerle más.
Cambio su atuendo y bajo las escaleras, ahí estaba ella hablando entretenidamente con su prima, como si no le hubiera pasado nada, era única y Loki la necesitaba, al menos para sobrevivir unos días. Darcy lo miro de forma indiferente.
― Nos vamos en media hora― dijo la chica con voz fría.
―De acuerdo― respondió Loki con un ligero tono de altanería saliendo al patio.
― ¿Se pelearon? ― pregunto Jena después de la pequeña escena.
―No― respondió Darcy volviendo la cara a su prima― fue solo pequeña discusión.
― ¿Por qué pelearon? ― volvió a interrogar la castaña.
―No fue pelea, ― aclaro de nuevo ― no soporta que alguien le gane en una discusión.
―Pero no me has dicho el tema de la discusión― insistió.
―A veces te pareces tanto a James― dijo Darcy con un sonrisa cansada y se levantó de la mesa dando por zanjado el asunto.
Jena la observo irse mientras fruncía el ceño, ella no se parecía (en la actitud) a su hermano gemelo.
Después de despedirse de la familia Lewis, Darcy y Loki iniciaron el camino de vuelta a Albuquerque, no dijeron nada, apenas si se volteaban a ver, Loki no sabía cómo hablar con ella sin disculparse, quería ella lo siguiera ayudando, aunque esperaba que no fuera por demasiado tiempo.
Temía que Darcy fuera a dejar huellas en su corazón como lo había hecho aquella pelirroja. No lo permitiría, Darcy podía ser necesaria, pero también podía volverse peligrosa, no había pasado por alto su belleza, y anoche se había dado cuenta del buen cuerpo que poseía.
―No requeriré tanto de tus servicios― dijo Loki al fin.
Darcy no respondió, lo miro unos segundos y luego volvió a ver hacia el frente. Que le sucedía a aquel sujeto, debía de ser bipolar, bueno su plan no había funcionado y además ya no tenía teléfono, resoplo por lo bajo, aun si Loki se iba al día siguiente ya había hecho lo suficiente para que la chica lo detestara.
Tras varias horas de viaje llegaron a su destino, Darcy aparco en el estacionamiento del edificio, bajo del auto y Loki también, se desperezo y se dispuso a bajar la maleta y la hielera, pero para su sorpresa Loki ya las llevaba una en cada mano. Se apresuró a abrir la puerta y entraron a un pequeño departamento, que constaba de una salita donde había un sofá largo y una mesa con algunos objetos, un librero con un televisor, muchos libros y discos.
A la derecha de la puerta había una cocina, una barra que a la vez hacía de mesa, con dos bancos de madera. Había un pasillo después de la cocina, donde se encontraba la recamara de Darcy y al otro lado del pasillo se encontraba el baño.
Darcy le indico a Loki que dejara la hielera en la cocina y ella tomando la maleta se encamino a su cuarto, dejo la maleta caer en el piso a un lado de la cama, se sentó en el borde de esta y se dejó caer hacia atrás. Miro al techo, tenía miedo de vivir bajo el mismo techo que Loki, luego se le ocurrió algo.
Fue a su camioneta, abrió la guantera y ahí estaba, su amada taser, ¿Por qué no lo había pensado antes? Si Loki intentaba lastimarla se las vería con su querida arma de autodefensa, se la puso en el bolsillo del pantalón y la cubrió lo mejor que pudo con la camisa. Entro de nuevo a la casa.
―Loki ― dijo ella apenas entro en la casa― si vamos a vivir aquí tendremos que poner algunas reglas.
―No se me da mucho eso de obedecer las reglas. ―respondió el dios con una sonrisa desafiante.
―Como te dije, debemos de tener ciertas reglas para que no te encuentren. ―volvió a repetir Darcy dejando pasar el comentario de Loki.
― ¿Qué reglas? ― pregunto el ahora aparentemente fastidiado. Darcy escondió una pequeña sonrisa de victoria.
―Veras, mi departamento es pequeño, pero podrás dormir en el sofá, es muy cómodo.
―si es tan cómodo duerme tú en el ―espetó Loki.
―No haces nada fácil― murmuró ella― mira la casa es mía y la habitación también.
― ¿Qué tal si compartimos la cama? ― dijo él con voz seductora.
―No, ―Casi chilló, sonrojada ― tú te quedas en el sofá y el cuarto es mío. Deberías tener algo de consideración después de lo que me quisiste hacer…
―Eso fue tu culpa por quererme traicionar― interrumpió. ― Pero si es tan necesario para ti, quédate con tu estúpida habitación, como si no hubiera dormido en lugares peores.
Darcy bufó exasperada, era tarde, estaba cansada y tenía hambre. Abrió la nevera y preparo unos sándwiches de jamón con queso. Le ofreció unos al dios en silencio y se comió un par ella. Se dirigió a su habitación
Se metió en su cama y cayo dormida antes de tocar la almohada, ya soñando olvido a Loki, y su miedo hacia este.
Era un sueño eso era seguro, porque aquel lugar no lo conocía, era una especie de bosque, pero todos sus árboles estaban desnudos y blancos, el suelo estaba cubierto de hojarasca café-anaranjada. Era invierno, no tenía idea de porqué lo sabía. Ahí en medio de un claro cubierto de nieve, está él, quieto, sentado en la posición de loto, le da la espalda, y la cual luce desnuda, su cuerpo solo está cubierto por un diminuto bóxer negro.
Su cabello azabache contrasta con su blanca y esculpida espalda, no se gira, ni aun cuando escucha sus pasos, cuando esta unos centímetros del claro, habla.
―Te esperaba― dice y ella se detiene. ― Me encanta ese vestido.
Mira por primera vez su atuendo, trae un vestido de seda y chifón verde esmeralda, vaporoso, que se sujeta en unos delgados tirantes y adornados con joyas doradas. Ambos guardan silencio. Ella, después de unos minutos, toma valor y se aproxima nuevamente al hombre.
― ¿No tienes frio? ― es lo primero que atina a decir después de colocarse frente a él en la misma posición.
―No, ― responde con simpleza, tiene los ojos cerrados. ― ¿Tienes frio?
―No― responde al darse cuenta de ello, ni siquiera lleva suéter pero no siente frio.
― ¿Ahora? ― vuelve a preguntar poniendo una mano en el brazo de la joven, aun sin abrir los ojos.
―Un poco― confiesa al sentir el frio tacto sobre su piel.
― ¿Qué tal ahora? ― vuelve a preguntar, pasando su mano hasta el hombro recorriendo el brazo en el trayecto. Sigue con los ojos cerrados y eso comienza a inquietarla.
― Frio― solo eso puede articular, porque nota que su cara está a escasos centímetros de aquel afilado rostro travieso.
― ¿Y ahora? ― sin previo aviso la besa en los labios, siente como si besara hielo, pero no le molesta, abre su boca y permite la intromisión de aquella gélida lengua. Poco a poco la recuesta en la cómoda hojarasca y siente sus manos en sus piernas, no supo en qué momento le subió el vestido, pero se lo agradece, siente sus frías manos entre sus muslos y no hace más que excitarla.
Ni siquiera se dio cuenta cuando desnudo sus pechos. Solo le gustaba sentir sus caricias, sus ávidos besos en su piel descubierta, en la forma en que consentía sus pechos. El frio era tan estimulante.
― ¡LOKI! ― grita, está cerca del clímax. Por primera vez él abre los ojos. Son rojos. ROJOS. Se desconcierta por unos segundos y luego le importa un comino. Se arquea. Siente cada vez más cerca el orgasmo y luego una fría sensación recorre su espina dorsal.
Despierta jadeante y se sienta rápidamente en la cama, mira a su alrededor y luego comienza a serenarse, mira la ventana y una fría ráfaga se cuela por la abertura de esta, pronto lloverá, deduce al mirar las nubes. Mira el reloj en su mesilla de noche y marca las 5:00 a.m. No tiene caso volver a acostarse, la alarma sonara en media hora, además no quiere que se repita la pesadilla que acaba de tener. ¿Pesadilla? A quien engaña fue uno de los mejores sueños que ha tenido, y si hubiera terminado, posiblemente el mejor orgasmo de su vida. Suspira y se dirige al baño.
Salió vistiendo un pantalón de sastre gris oscuro y una blusa lavanda, su cabello húmedo estaba enredado en una toalla y rápidamente busco el secador. Veinte minutos después se encontraba con el cabello seco atado en una alta coleta y maquillada sutilmente, salió con dirección a la cocina llevando sus tacones negros colgando de su mano derecha, los dejo a un lado de la puerta y procedió a preparar desayuno.
Loki despertó de un sueño extraño, pero no quiso darle importancia aunque la tenía, había soñado un recuerdo; pero en vez de ser la protagonista original, se topó con que Darcy le había sustituido, cuando le escuchó gritar su nombre despertó, el cielo aún estaba oscuro pero la poca luz anunciaba que amanecería en cualquier momento. Miró hacia abajo se avergonzó de aquello que sobresalía de sus pantalones. Bufó molesto.
Escuchó a la muchacha levantarse abriendo y cerrando puertas, el sonido del agua cayendo, no se movió de su sitio, ni siquiera cuando la sintió entrar en la estancia, escuchó como dejaba algo caer con un sonido sordo. Luego un delicioso aroma comenzó a emanar de algún lugar, su estómago gruño y decidió dejar de lado el sueño y se levantó ya sin un problema tan notorio.
Darcy lo saludo con un leve asentimiento y le tendió un plato con huevos y tocino, luego le ofreció una taza de un líquido oscuro y humeante del que provenía aquel apetitoso aroma, comió con ganas mientras observaba a la humana remover desinteresadamente su desayuno.
― Me voy al trabajo― Anunció Darcy recogiendo su plato casi intacto.
Salió sin más, Loki solo observó la puerta cerrarse con un ruido sordo, aun podía oler el perfume a gardenia que ella se había colocado.
Un segundo después parpadeó, no se había sentido tan solo desde que se dejó caer por el Bifrost. Y luego su mente formuló la siguiente pregunta: ¿Qué demonios sigue? La única respuesta es que tenía demasiado tiempo para pensar en una.
Difícilmente Darcy se desconcentraba en su trabajo, la oficina era tranquila, el café y las galletas bastantes buenos y sus compañeros eran increíbles. Pero aquel día se había equivocado varias veces en cosas que podría hacer con los ojos cerrados y había derramado su café en el pasillo. Ese no era su día.
― ¿Te encuentras bien Darcy? ― Preguntó Hanna, la castaña del cubículo contiguo, seguramente le llamo la atención que Darcy se encontrara con la cara escondida en las manos y suspirara cada diez segundos.
―Es solo que hoy me levante con el pie izquierdo― Dijo descubriéndose el rostro ―No he dormido bien.
Omitió el hecho de que en su casa estaba un villano intergaláctico que había intentado esclavizar a la humanidad y casi destruye toda Nueva York, si es razonable que ella tenga un mal día. Espera un segundo, ella estaba lejos de él, si llamaba a Jane él no se enteraría. Busco en su bolso y luego recordó la triste realidad, no tenía su teléfono y no recordaba el nuevo número de Jane.
Busco en internet el teléfono de los laboratorios y oficinas de la Torre Stark para llamar. La amable secretaria le dijo que la astrofísica se encontraba en un viaje de investigación y no volvería hasta la siguiente semana, también se negó a proporcionarle el número de teléfono de la científica ya que por políticas de privacidad no daban información personal a personas no autorizadas.
"Genial" pensó al colgar el teléfono de la oficina. "Ahora tendré que vivir con ese psicópata una semana.
Espero que les haya agradado. Agradezco a quien me deja review, me pone en favorito o me sigue (también a los fantasmitas) los quiero.
Sin más nos vemos pronto.
Besos Linnetask
