¡Holaaaaa!

¡Ya estoy medio libreeeeeee! He acabado parte de los exámenes lo que me da algo más de margen para estar por este amado lugar *-* Hoy os traigo un capítulo cortito, pero si os portáis bien, mañana subiré otro :D

Por cierto, una chica "KeyTen" me ha pedido si podía traducir una historia de nuestra amada Colubrina "Rebuilding", ya sabéis que no puedo resistirme a ese tipo de peticiones y le he dicho que estaría encantada de hacerlo si Colubrina me daba el permiso, así que le he enviado un mensaje por privado y estoy esperando su respuesta, ¿qué pensáis? ¿Os gustaría?

Sí, sé que pensareis que siempre me estoy metiendo en berenjenales complicados, pero... ¿qué le hago? Sin esa emoción la vida es más gris jajajajjaj xD

Bueno... ¡a leer amores!

Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Rizzle (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


.- Una historia de Rizzle -.


Capítulo 31 – Begin (Comienzo)

Primero, se escuchó el ruido de cristal rompiéndose (vasos siendo arrojados al suelo). A esto le siguió una discusión en inglés – que implicaba a dos hombres, lanzándose algunos insultos y empujones obligados – y después arrojaron varias sillas plegables contra una pared, por si acaso. La guinda del pastel del señuelo fue un grito corto y agudo de una de las mujeres miembros de laboratorio.

Al poco tiempo, los cuatro guardias irrumpieron por las puertas del laboratorio para determinar qué demonios estaba sucediendo. Se enfrentaron a la confusa imagen de Draco y Blaise peleando en el suelo o, mejor dicho, como Blaise había clavado a Draco en el suelo y parcia estar estrangulándolo. Algunos otros miembros del laboratorio estaban alrededor del par de combatientes y parecían alarmados e impotentes.

Belikov se precipitó hacia adelante, con una estudiada expresión de resignación.

- Caballero, ¿podría detener a esos dos estúpidos dementes antes de que rompan cualquier otra cosa de mi laboratorio?

Las manos que se movían nerviosamente sobre las armas se relajaron. Claramente, Belikov no había entrado en pánico. Esto no era una emergencia. Esto era lo que pasaba cuando el estrés y la fatiga te alcanzaban. Ni los genios eran inmunes, al parecer. Los guardias lo sabían todo sobre los fusibles que se encendían después de semanas de tensión y fatiga.

- Hey, ya. – amonestó uno de los guardias. Colocó el rifle automático sobre su cadera y enterró las manos en la parte posterior de la chaqueta de Blaise. Y tiró – ¡Basta!

Los otros miembros del equipo de laboratorio estrecharon el círculo, acercando más a los guardias hacia los magos. Blaise se volteó bruscamente tan pronto como sintió las manos del guardia sobre él. Un trapo empapado en cloroformo fue inmediatamente presionado contra la cara del asustado hombre. Se desplomó en el suelo junto a Draco, quien estada propinando puntapiés, golpeando a un segundo guardia en la barbilla justo cuando estaba a punto de alcanzar su pistola. El hombre se tambaleó hacia atrás y fue rápidamente contenido con cloroformo por dos mujeres técnicas de laboratorio. Esto los dejaba con dos guardias restantes, que fueron asaltados por al menos una docena de científicos. Saltaron encima de los hombres, tirándolos al suelo y despojándolos de sus armas y walkie-talkie. Se escucharon varios gritos y una desafortunada mujer se llevó un puñetazo en la cara, pero la pelea con los guardias fue rápidamente remediada con cloroformo y el entusiasta recurso de la cinta aislante.

Después de terminar, Blaise lanzó el trapo a una de las esquinas, balanceándose ligeramente sobre sus pies. Draco lo agarró del brazo para estabilizarlo.

- Te dije que no lo respiraras.

- Sí, lo hiciste. – dijo Blaise. Sacudió la cabeza vigorosamente, para liberarse de la sensación de confuso mareo – ¿Cómo conseguiste hacer esto? – la pregunta iba dirigida a Belikov, quien se había encargado de preparar el cloroformo.

- Con una combinación de cloro, acetona, hielo y, afortunadamente, la supervisión de unos rufianes que no saben nada de química. – respondió Belikov.

Draco estaba ayudando al equipo del laboratorio a atar a los inconscientes guardias. Enseguida se detuvo a contemplar el trabajo. Ahora venía la parte complicada. Se quitó la bata blanca y empezó a distribuir las armas robadas.

- Vamos a ir a la carrera, así que llevad sólo lo imprescindible. – dijo Draco a Blaise y Belikov – Ahora no sentiréis mucho el peso, pero lo haréis cuando estemos en movimiento. – se colgó un rifle sobre el pecho y metió una pistola en la cintura de sus pantalones. Sujetó uno de los walkies al cinturón. Belikov le enseñó como bajar el volumen y cambiar de canal. Entonces, Draco sacó una goma elástica de un cajón y se ató el pelo hacia atrás. Algunos mechones más cortos se le escaparon, pero se los metió detrás de las orejas – Quítate la bata de laboratorio. – le ordenó a Belikov – Nada brillante, blanco o similar que se nos pueda ver en las esquinas cuando estemos ocultos. Pronto nos descubrirán, pero cuando más tarde ocurra, mejor.

Uno de los tres walkie-talkie restantes crujió. Se escuchó un breve zumbido estático seguido de una larga corriente de acaloradas palabras en ruso.

- ¿Qué están diciendo? – preguntó Blaise. Se había quitado el abrigo y el jersey y ahora, como Draco, vestía con colores más apropiadamente oscuros. Un miembro del equipo del laboratorio le entregó una mochila cargada con cócteles molotov. Se la colocó muy cuidadosamente.

Draco escuchaba con el ceño fruncido.

- Los guardias están intranquilos. Están hablando de la imprevista pelea del Pozo. – hizo una pausa y luego miró a Blaise – Aparentemente hay dos combatientes.

- ¿Dos? – Blaise levantó la mirada con el ceño fruncido - ¿Quién es el segundo?

Pero la conversación cesó. Y ya no hubo más información.

- Dos contra muchos es mejor que uno contra muchos. – dijo Blaise. Claramente estaba recordando la ayuda inesperada de Draco en el Pozo.

- Le dará algo más de tiempo a la señorita Granger. – añadió Belikov.

Si todo eso estaba destinado a tranquilizar a Draco, no dio ninguna indicación de que lo hiciera o de que lo necesitara. Se dirigió a la entrada del laboratorio y comprobó el pasillo exterior. Estaba limpio.

- Avancemos.


La luz era penetrante.

Hermione instintivamente cerró los ojos y levantó un brazo para protegérselos del doloroso resplandor. Sentía el brazo sobrecargado, más pesado que de costumbre. Su muñeca desnuda rozó contra algo fino y suave, suspendido justo encima de su rostro. Con curiosidad, separó los dedos y sintió lo que parecía un mechón de pelo largo entre ellos. Confundida y aturdida, intentó sentarse, sintiendo que su cabeza estaba apoyada en… sí, eso era el regazo de alguien.

- Despacio. No tengo ni idea de lo que te han dado, pero era jodidamente fuerte.

- ¿Padma?

Hermione parpadeó rápidamente. Se incorporó para poder sentarse, usando los brazos de Padma de apoyo. Ese simple movimiento hizo que el escaso contenido de su estómago se moviera de un lado al otro. Tragó saliva, con la esperanza de sofocar la aguda sensación de mareo. Al mismo tiempo, la potente luz del sol quemaba sobre ellas. Sólo que no hacía calor. De hecho, hacía bastante frío. Cuando Hermione se recuperó, descubrió que no estaban al aire libre. El brillo del sol era el enorme foco que brillaba sobre el Pozo.

Oh no.

La mirada que le devolvía Padma era de gran preocupación.

- Me trajeron a mí primero. Y luego te dejaron a mis pies, inconsciente. De eso ya hace media hora.

Hermione tiró de sus tobillos para situarse con las piernas cruzadas. En ese momento, no estaba tan indispuesta como para ignorar el hecho de que había fragmentos de gente cubriendo el suelo. Miró fijamente hacia sus ropas, apenas notando que la sensación de agobio era debida a que iba vestida con una especie de mono de obrero, con botas de goma. No había señal del albornoz. Al menos le habían dado algo de ropa.

- Fui abordada en mi habitación por Renauld y el doctor Prestin. Me dieron algo y… me noquearon.

- Sí, bueno, creo que también querían hacer eso conmigo. – Padma levantó las manos para que Hermione pudiera ver la sangre y pedazos de piel adheridos bajo sus uñas, probablemente de los hombres que habían intentado atraparla – He oído hablar de los Juegos, por supuesto. Vimos impotentes como se llevaron a Wallen y después lo traían de vuelta. Pero nunca he podido ser testigo de ninguno de los combates. ¿Tú sí? – la desolada mirada de Padma era desgarradora.

- Sí.

- ¿Nos van a obligar a luchar contra zombies? – preguntó Padma, en un tono de voz que Hermione sintió la rabia elevándose dentro de ella.

La pregunta era una locura. Pertenecía a un universo alternativo.

Usando una de sus manos para protegerse de la luz del foco, Hermione se puso en pie y levantó la mirada hacia las gradas. Allí, en el primer nivel, estaba la conocida figura del gordo.

Renauld estaba solo. Hermione no se sorprendió. No tenía ninguna duda de que el combate no estaba autorizado. Amarov estaba en tierra, probablemente sin estar al tanto de esto. ¿Y dónde estaba Honoria? Seguramente Renauld no habría tomado medidas tan drásticas sin su participación, ¿no?

- Piensa en esto. – gritó Hermione. Sin público, el Pozo estaba tan silencioso que no había necesidad de gritar. Su voz se movía fácilmente.

Renauld se acercó a la barandilla y soltó una risa burlona.

- Ya lo hemos pensado mucho. Eres un peligro para la flota.

- ¿Y, exactamente, cómo soy un peligro? – preguntó Hermione - ¡Amarov me tiene encerrada casi veinticuatro horas al día!

- Es precisamente por Alexander que estamos haciendo esto. Desde tu llegada, ha estado… distraído.

- ¡¿Por distraído te refieres a que se ha reencontrado con su jodida humanidad?! – Hermione extendió los brazos para señalar el Pozo, dejando que la triste realidad de la situación tiñera su expresión y su tono - ¿Qué demonios cree que es esto, señor Renauld? Esto no es un medio para mantener el orden o repartir justas sanciones. ¡Esto es una monstruosidad! ¡Es tortura y sadismo! ¡Llamarlo de otra manera es un delirio!

- El delirio funciona, señorita Granger.

Hermione se echó a reír. Fue una carcajada que transmitía la profundidad de su incredulidad.

- Funciona para gente como tú, ¿quieres decir? – asintió mientras decía esto - ¿Para la elite de esta flota que hace las reglas? La historia te juzgará por como trates a los más vulnerables a tu cargo.

- ¡Tampoco estamos exentos de las reglas! ¡Ya ha visto lo que pasó con Vadim! – la voz de Renauld se quebró.

- Eso te asustó, ¿verdad? – dijo Hermione, con otro asentimiento – Ya veo. Amarov se atrevió a meter a uno de vosotros al Pozo, condenando el rango, el puesto y la utilidad. Si tienes un problema con el tipo de coherencia de Amarov, ¿por qué lo pagas conmigo? Es con él con quien tienes problemas. Habla con él. Aconséjale, si es necesario.

- Tú eres el problema, Hermione, no Alexander. – contestó una voz femenina. Era Honoria. Apareció en el cuarto nivel de la galería, llevando una bolsa de lona. Renauld se sintió aliviado al verla. Bajó por la escalera metálica para unirse a él. Claramente, Honoria acababa de embarcar. Iba vestida para el exterior con pantalones y un abrigo grueso y oscuro. Su cabello castaño, largo y recto era arrastrado por el viento.

- Has vuelto antes de lo esperado. ¿Dónde está él? – preguntó Renauld.

- Sigue en Avonmouth cargando la unidad de desalinización al barco. No tenemos mucho tiempo.

Renauld frunció el ceño ante Hermione y Padma. Le habló a Honoria de nuevo, pero esta vez en ruso e intentaba susurrar.

Hermione no podía distinguir lo que decía, pero reconocía una discrepancia cuando la veía. Sintió que Padma se posicionaba junto a ella.

- ¿Qué crees que está pasando?

- Disensión dentro de la disensión, al parecer. – respondió Hermione – Lo que decidan hacer, tendrán que hacerlo pronto antes de que Amarov se entere.

- ¿Cuál es tu relación con ese hombre? Corrígeme si me equivoco, pero parece que no quiere que estés aquí.

- Seguramente no te equivoques.

- ¿Tienes un plan, entonces?

Hermione suspiró.

- ¿Distraer a estos dos hasta que Amarov vuelva?

Padma parecía estar pensando.

- Sabes, no es tan grande la flota. Las palabras se mueven con rapidez, especialmente entre los guardias. Si alguien más sabe de estos inminentes Juegos, es probable que la noticia ya haya llegado a los laboratorios…

- Él no vendrá. – dijo Hermione, dedicándole una mirada escéptica a Padma – Ni siquiera Malfoy podría luchar contra los guardias de ambos barcos para llegar hasta nosotras. Y no se arriesgaría tanto. No cuando hay tanto en juego.

- Ahora, ¿quién está delirando? – siseó Padma – Y no creo que tengas plena comprensión de lo que ese hombre es capaz de hacer. ¿Sabías que él y otros aliados han estado dejando suministros furtivamente a los cautivos magos de este barco?

Eso era nuevo para Hermione. Maldita sea, todo era nuevo para ella. Había estado encerrada durante demasiado tiempo.

- ¡Y si vas a referirte a lo que es importante para Malfoy en términos de sus prioridades, me atrevería a decir que tú estás por encima del bienestar de esos cautivos!

- Padma…

- No, nada de Padma. – dijo una enfadada Padma. Espiró algo de su frustración – Todo lo que he dicho es que si Draco Malfoy sabe que estamos aquí, es muy probable que vaya a intentar hacer algo al respecto.

A Hermione le aterrorizaba esa perspectiva.

- ¿Qué podría hacer?

Padma sacudió la cabeza.

- No lo sé. – miró alrededor de la arena. Hasta dejar caer la mirada sobre sus pies – Hermione, no quiero morir aquí hoy.

No. Padma no iba a morir ahí hoy.

Con una renovada determinación, Hermione dio un paso adelante y se dirigió a Honoria, que aún seguía sumergida en un acalorado debate con el Gordo.

- Honoria, dime por favor, ¿cómo matar a Padma resolverá el problema de mi supuesta influencia sobre Amarov? ¿Eres tan rencorosa que estás dispuesta a deshacerte de una de las pocas doctoras de la flota sólo porque tienes un problema conmigo?

Claramente Renauld se sentía igual de perturbado ante esa perspectiva. Le dedicó a Honoria una afilada mirada.

- Padma está aquí porque es importante para ti. – fue la simple respuesta.

Hermione no creía que pudiera seguir horrorizándose.

- ¿Eres realmente tan malvada?

- Supongo que debo serlo.

- ¿Por qué nos has metido en el Pozo? – preguntó Hermione - ¿Por qué molestarse con todo esto cuando podrías dispararnos?

- ¡Porque encontrarte aquí le recordará a Alexander la responsabilidad que asumió cuando creo esta flota! – gritó Honoria. Se sostenía con las dos manos en la barandilla, inclinándose hacia adelante y gritando – ¿No lo ves? ¡Necesita recordar! Se lo he dado todo. ¡He hecho cosas en su nombre que te revolverían el estómago! ¡He actuado contra mi propia gente por él! ¿Qué habría sido de todo eso si le permitiera cambiar de opinión por un capricho? ¡Por una bruja, de entre todas las cosas! ¡Aquí es donde juzgamos! ¡Así es como lidiamos con cualquier cosa que amenace nuestro orden! ¡Tiene que recordar eso!

- Merlín montado en escoba, está rematadamente loca. – murmuró Padma.

- Realmente no crees eso. – imploró Hermione – Sabes que esto está mal, que siempre ha sido un error. Sólo haces esto porque lo amas.

Honoria estaba apopléjica. Parecía que la hubieran golpeado en la cara.

Hermione volvió la atención hacia Renauld, mirándolo con una intensidad inquebrantable.

- Amarov podría matarte por esto. ¿El valor de tu vida es digno de sus celos?

Renauld palideció, pero no dijo nada. Se las arregló para lanzarle una mirada de reojo a Honoria, pero fue sofocada por la locura al rojo vivo en sus ojos.

- Abre la escotilla. – le ordenó, esta vez en inglés. Renauld se retiró hacia la oscuridad. Poco después, se escuchó el familiar y temido zumbido.

- ¡Eres una perra cobarde! – gritó Padma con toda la ferocidad que había cautivado a Alec Mercer - ¡Si quieres acabar con nosotras, ven aquí y hazlo tú misma!

Hermione pensó que era una gran idea.

Honoria sonrió.

- No os iría tan bien, os lo aseguro. Pero supongo que sería más digno que ser desmembradas por zombies.

- ¡No lucharemos contra ningún zombie hoy! – rugió Hermione.

- En parte tienes razón; no lo haréis sólo contra zombies. – dijo Honoria – Veréis, sólo una de las dos saldrá viva del Pozo. Tan pronto como una de las dos muera, el Juego termina. Pensad en ello.

Se agachó para desatar la bolsa que había traído con ella. Unas cuantas armas fueron arrojadas al Pozo, esparciéndose por el lugar el ruido de metal al chocar contra el suelo; machetes, un hacha y una barra de hierro.

- Que no se diga que no juego con las Reglas de Amarov. Buena suerte, señoritas. Que gane la mejor bruja.


¡Wow! Este capítulo me fascina, por muy corto que sea. Empieza a vislumbrarse el plan de Draco y el de Honoria... ¿cómo va a acabar esto? La cosa pinta chunga xD

Mañana sabremos algo más, esta vez si que actualizaré, lo prometo jeje

¡Mil besoteeeeees!

Respuesta a los reviews sin cuenta:

SALESIA: ¡Holaaa cieloooo! Cuanto tiempo sin poder dirigirme a ti personalmente, a sido como una especie de tortura... con lo que me gusta hablar y debatir tus teorías, ahhhavsduvasud muy frustrante. En fin, espero que hayas tenido unas fiestas maravillosas y una entrada de año espectacular, estoy segura de que será un gran año ;) Y sí ya le tenias manía a Honoria en capítulos anteriores, ¿qué me dices ahora de ella? xD Veremos si Malfoy cumple su promesa, estoy deseándolo ;) La cosa se está complicando, veremos que se encuentra Amarov cuando vuelva de su paseíto. El plan de Draco está en marcha, sólo falta que llegue a buen puerto y pueda conseguir TODO lo que se propone, salvar a las chicas entre ello... ¡ahhhhhh tengo muchas ganas de que leáis ya los siguientes caps! A mí me sorprendió mucho que lo de las bombas de Amarov fuera un farol, un ardid para tener controlada a la gente por un miedo totalmente infundado y que nadie haya siquiera sospechado de ello, ¡wow! Es todo un manipulador de pies a cabeza. Pero nuestro Draco lo es más que él, a si que le ha salido un poco el tiro por la culata jajajjaja Veremos que pasa a partir de ahora y espero que hayas disfrutado del capitulo, aunque haya sido corto a mí me parece uno de los más interesantes. ¡Mil besos y abrazos zombificadoooos!

Carmen: Pues creo que el nivel de odio hacia Honoria va a aumentar hasta niveles nunca antes vistos... xD Esperemos que el plan de Draco pueda ser llevado a cabo con la mayor precisión posible... ¡Nos leemos pronto, gracias y un besooo!