¡Holaaa amores!
Espero que estés teniendo una semana estupenda y mil gracias por la acogida de la nueva traducción, ¡Sois un amor! Como dije, el miércoles será el día de actualizar esta historia.
No tengo mucho más que añadir, más que estoy bastante ocupada y eso os la trae al pairo... porque es la misma cantinela de siempre xD Pero, bueno... soy así de pesada.
¡A leer!
Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Rizzle (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
.- Una historia de Rizzle -.
Capítulo 33 – Freedom: Part 1 (Libertad)
Blaise miró sus manos, que temblaban tan violentamente que parecía un milagro que no hubiera dejado caer el arma. Sus oídos aun resonaban por los disparos. Por un momento se dedicó simplemente a intentar calmar su respiración. Se tragó la bilis que le había subido hasta la parte posterior de la garganta y empezó a retirarse de la carnicería del puente hasta que su espalda chocó contra la pared donde se encontraban las puertas. Las persianas automáticas del puente se habían accionado, protegiendo las actividades del interior de miradas indiscretas. Blaise se deslizó hacia el suelo, posando los antebrazos sobre sus rodillas. Oía su propia respiración; irregular, inconsistente y de alguna manera el sonido más ruidoso de la estancia. Eso reforzaba el hecho de que estaba vivo.
Parecía imposible, pero los tres lo estaban.
Otros no habían tenido tanta suerte.
Entremezclados con los gorgoteos ahogados por la sangre, algunos de los guardias gemían y pedían ayuda. Blaise miró fijamente el suelo, a los pequeños y viscosos charcos de sangre que se acumulaban en la alfombra. A la luz ahumada y parpadeante de la sala, parecían inofensivos y oscuros charcos de aceite de motor. Era fácil distinguir a Belikov simplemente por su andar, a pasos nerviosos, hacia adelante y hacia atrás sobre los muertos y moribundos, extinguiendo los focos de los cócteles Molotov. Había un olor químico de tejido y plástico quemado. Los extintores dejaron una bruma polvorienta en el aire que parecía polvo de tiza en los pulmones cuando inhaló profundamente.
También escuchaba la voz de Draco – baja y cortante – hablando con el guardia conocido como Sasha: el que la criada del ascensor había dicho que estaría ahí. Y ahí estaba. Lo habían atado con cinta adhesiva a una silla giratoria. El hombre le debía la vida a la criada, porque habían salvado a Sasha de la matanza porque necesitaban al menos a un guardia que ordenara un bote para llevar a Draco hasta el Morning Star.
Se escucharon disparos de un arma. Aunque no era el fuego rápido de minutos antes. Estos eran tranquilos, si es que tal cosa era posible. Sonaban a intervalos casi irregulares, a veces precedidos de unas débiles súplicas.
Bang.
- ¡No… no! Por favor…
Bang.
- P… Pozhaluysta*.
Bang.
La mirada de Blaise aún seguía fija en el suelo cuando un par de robustas botas negras se detuvieron ante él. Draco se acuclilló, con la pistola todavía en la mano y el fresco olor de pólvora recién quemada. Esperó hasta que Blaise levantara la mirada. El líder no oficial del golpe tenía un reguero de sangre en todo el lado izquierdo de la cara y manchas del extintor en sus oscuros pantalones, pero Draco se comportaba como si no hubiera hecho nada más que exterminar una plaga en su hogar.
No le costó demasiado recordar al niño malcriado y después al inmaduro joven egoísta que había sido Draco alguna vez. Blaise recordó la feroz y ardiente inteligencia que jugó un papel secundario ante la sangre y la ambición familiar. Pero algo cambió en su último año. Era un mal momento para pertenecer a Slytherin o para estar asociado con cualquier aspecto de la vieja nobleza mágica. El mundo había ido cambiado alrededor de ellos. El diverso cuerpo estudiantil, el profesorado de Hogwarts y el cambio de gobierno en el Ministerio eran testimonio de ese hecho. Era sencillo ver que Voldemort y sus semejantes nadaban contracorriente en una piscina que estaba llena de mestizos, nacidos de muggles y muggles, con su tecnología y modernidad ineludibles y seductoras. Sin embargo, era mucho más difícil expresar algunas opiniones, dependiendo de tu apellido. Por mucho que Blaise hubiera envidiado a Draco mientras iban creciendo, no envidiaba la carga de Goliat que venía con ser el hijo de Lucius Malfoy. Era una vida de inmensos privilegios, pero también era el peor tipo de prisión; de ese tipo que es como un desafortunado derecho de nacimiento.
- ¿Cómo vamos? – le preguntó Draco, en un prístino inglés como su Majestad Muggle.
- Bien, creo. – dijo Blaise. Asintió, aunque no estaba seguro del por qué – Disparad a todos en la cabeza, nos dijiste. Fallé bastantes… cabezas.
Draco se encogió de hombros.
- Aun así les diste. Ya me he encargado de ello.
- Has matado a los heridos, querrás decir.
Esa vez fue el turno de Draco para asentir.
- No podíamos dejarlos así, Zabini. Muchos tenían quemaduras graves.
- No comprendes lo que quiero decir. Lo entiendo completamente. Sólo desearía tener mayor… fortaleza.
Draco enfundó su arma y le ofreció la mano a Blaise para levantarlo.
- Has sobrevivido hasta ahora. Yo diría que es mucha fortaleza.
Blaise no estaba de acuerdo. Localizó a Belikov al otro lado del puente. Si el viejo científico parecía haber tenido un color verdoso antes, ahora era un fosforescente. Intercambiaron un tenso asentimiento. Ese movimiento de cabeza parecía ser el gesto comunicativo menos emocionalmente agotador.
- ¿Ahora qué? – preguntó Blaise.
Draco revoloteaba sobre la mesa de mandos del puente, haciéndole una seña a Belikov para que girara a Sasha.
- Seguir con el plan. Bloqueamos el barco, transmitimos un comunicado a toda la flota y después me doy un paseo hasta el Morning Star. Asegúrate de que el bote me encuentre en la salida oeste. Contactaras con Marina y su capitán y les dirás que pongan el Cassiopeia al lado. Entonces, lo abordaran. Después de que este barco esté asegurado, esperareis mi confirmación antes de enviar al Cassiopeia hasta el Morning Star.
Belikov se acercó.
- Hay barcos que dejaran la flota, ¿has pensado en ello? Algunos de estos barcos se llevaran provisiones y no tenemos medios para detenerlos.
- Ese es el tema, profesor. – dijo Draco – La gente ejercerá el derecho a libertad bajo sus propios términos, incluso aunque sea en nuestro detrimento. Pero tenemos este barco, así que permaneceremos con el laboratorio.
Blaise se les unió junto a la mesa de mandos.
- ¿Crees que la mayoría se quedará atrás?
- No lo sé. – admitió Draco – Supongo que dependerá de la dirección que tomemos. – comenzó a caminar alrededor del puente, despojando de sus armas a los guardias muertos. Cuando les proporcionó pistoleras a Blaise y Belikov y el mayor número de armas que podían llevar, se quedó parado junto a las pesadas puertas del puente de mandos. Blaise le tendió la mochila.
Era surrealista, decidió Blaise. Todo esto era jodidamente surrealista. Estaba observando a un compañero mago, pertrechado con suficiente armamento muggle para derribar a un pequeño ejército y, de alguna manera, todo lograba encajar en la colectiva definición de "normalidad".
Draco probó su aparato de comunicación. Belikov le confirmó que funcionaba a la perfección.
- Haced una barricada aquí hasta que la gente de Marina se acerque. – dijo Draco, mientras volvía a cargar una de las pistolas – Incluso después del bloqueo, algunos de los residentes locales probaran suerte.
- Voy contigo. – se ofreció Blaise.
En ese oscuro momento, en ese horrendo lugar lleno de cadáveres a su alrededor, algunos de los cuales todavía filtraban sangre caliente sobre la alfombra, la divertida sonrisa de Draco Malfoy parecía una obra de arte.
- Vas a ir con tu hijo, Zabini.
- Vas a morir, Malfoy. – protestó Blaise.
- Hoy no.
Belikov estaba parado junto a Blaise.
- No, hoy no. – estuvo de acuerdo el profesor – Buena suerte, joven. Trae de vuelta y a salvo a la señorita Granger.
Draco asintió de nuevo y, seguidamente, se marchó.
Cinco zombies hasta ahora.
Antes de que la escotilla se cerrara por segunda vez, otra criatura se había arrastrado con esfuerzo hacia la libertad tirando de lo que quedaba de su torso a lo largo del suelo enrejado. Todavía vestía la mayor parte de un uniforme de guardería; un vestido de delantal azul y verde. No tenía ojos; arrancados, por lo que parecía, pero había perseverado guiándose por las vibraciones del suelo, haciendo su camino muy lentamente hasta donde Hermione se encontraba atrapada bajo un enorme ex policía. Esa criatura en particular era fácilmente tres veces su tamaño y apestaba terriblemente debido a la gran cantidad en descomposición que tenía. Hermione ya le había golpeado en la cabeza, pero desgraciadamente, había caído sobre ella y no podía moverse, ni siquiera ayudándose de la gran cantidad de fluidos viscosos que salían del cuerpo de la criatura como lubricante. Padma estaba ocupada a cierta distancia, balanceado un hacha contra dos criaturas que gruñían, una de las cuales estaba tan desesperada por alimentarse que se había mordido la propia lengua de la excitación.
- ¡Hermione! – gritó Padma.
- ¡Estoy bien! – giró la cabeza para localizar al pequeño zombie que se arrastraba. Todavía estaba a unos cuantos metros, pero ganaba terreno. Ese era el objetivo de los zombies; el absoluto compromiso de perseguir a su presa. Los humanos se cansaban; las condiciones físicas y emocionales finalmente se cobraban un peaje. Los zombies no. Provisto de un adecuado incentivo, el zombie promedio seguiría persiguiendo, intentando romper una barricada, subir, alcanzar, buscar. Seguiría adelante, implacable, sin cargas de fatiga por el hambre o el dolor, durante días enteros, hasta que se le rompieran los tendones o se le consumieran los músculos. E incluso entonces seguiría intentando llegar hasta ti, deteniéndose sólo cuando el cerebro dejara de funcionarle.
El hacha de Padma golpeó a uno de los zombies atacantes en mitad de la frente, que rápidamente se abrió como la parte superior de un huevo. Los ojos lechosos de la criatura giraron haca dentro mientras caía sobre…
Seis.
… su compañero, tropezando con él. Padma alzó los brazos, poniendo el hacha en ángulo, decapitando a la otra criatura. La cabeza salió disparada, deteniéndose a centímetros del rostro de Hermione. En su momento había sido una mujer joven. Cuando murió, llevaba unos pendientes de esmalte rojo en forma de diminutos chiles.
Siete.
Les llevó el esfuerzo de ambas empujar y tirar del cadáver que tenía encima Hermione.
- ¿Estás bien? – preguntó Padma. Estaba doblada por la fatiga, apoyándose con una mano en el muslo.
Hermione se apartó el pelo de la cara húmeda, haciendo una mueca ante la tensión de sus hombros y cuello por intentar levantar a la criatura. Y tenía un calor sofocante con ese mono amarillo.
- Por ahora.
Padma estaba examinando los restos del suelo.
- Esto está hecho un desastre. Creo que deberías volver a ponerte las botas.
- Son demasiado grandes. – dijo Hermione.
- Si te cortas los pies con este metal y terminas pisando los restos…
Una parte de Hermione quería argumentar que realmente eso no debía ser una preocupación apremiante para ellas. Era la misma parte que se mantenía intrusa en su mentalidad de supervivencia para decirle que la muerte era inminente y que si había alguna pequeña posibilidad de luchar el tiempo suficiente para sacar de allí a Padma, deberían tomarlo. Eso significaba no molestarse por cosas como, bueno, el calzado. Pero no podía decírselo a Padma. Simplemente conseguiría enfadarla.
Observaba a Hermione de manera penetrante, con una mirada astuta en sus oscuros ojos.
- Ponte esas botas de nuevo, Hermione Granger. – dijo Padma, empuñando el hacha.
Hermione se puso las botas.
- No sé cuánto tiempo vamos a poder aguantar con esto.
- Hasta que no podamos, espero.
- No debemos pensar así.
- ¿Por qué no? – preguntó Padma – Han dicho que sólo una persona saldría viva de aquí.
- Sí. No… espera, ¿a dónde quieres llegar?
- ¡Apostaría que a lo mismo que estás pensando tú! – respondió Padma con rabia.
- Mira, una de las dos es médico. Una de las dos conoce y tiene la confianza de los cautivos mágicos de este barco y ha estado cuidando de ellos durante las últimas semanas. En realidad, es una decisión simple.
- ¿Es simple? Ilumíname. – dijo Padma, con una frialdad afiliada que le recordó a Malfoy.
- ¡Te necesitamos! Yo ya he hecho mi parte. Malfoy tiene el ReGen y está en las últimas etapas de la cura. Estamos hablando de supervivencia a largo plazo. Los médicos no son prescindibles.
Padma la agarró por los hombros.
- Hermione, escúchame. ¡No podemos confiar en nada de lo que nos digan estas personas! ¡Están locos! ¿Quién dice que incluso mantendrán su palabra y dejaran que cualquiera de nosotras salga de aquí cuando… ¡Cuidado, detrás de ti!
El zombie que se había estado arrastrando llegó hasta ellas. Hermione levantó el pie derecho, dejándolo caer con fuerza sobre la diminuta cabeza de la criatura. El cráneo se rompió, logrando que algunos fragmentos de hueso perforaran el cerebro.
Siete y medio.
- Supongo que las botas han sido útiles después de todo. – dijo Hermione, con indiferencia.
Se escuchó un zumbido y la escotilla se volvió a abrir.
El sol comenzaba a ponerse cuando Draco observaba el bote acercándose al barco principal con el piloto ajeno al cambio de mandos. Aunque había varias maneras de desembarcar, Draco escogió una salida comprendida de una escotilla y un pequeño puente que se extendía, flotando sobre el agua. Orientado a mar abierto, alejado de miradas indiscretas de otras embarcaciones y, gracias al gran tamaño del barco de Amarov, bañado por las sombras.
- ¡Ahoy! – gritó el piloto, en ruso, empezando seguidamente a quejarse por el inusual punto de desembarque, porque su bote gastaba más preciado combustible viajando alrededor de todo el barco.
Draco se subió a bordo, colocando la pesada mochila que le había entregado Blaise en la cubierta, mientras apuntaba con su pistola al piloto.
A diferencia de los guardias de Amarov, a este hombre no le pagaban lo suficiente como para oponer mucha resistencia. Levantó las manos.
- No quiero ningún problema.
- Sé de buena tinta que el problema tampoco tiene ningún problema contigo, amigo. – dijo Draco, mientras registraba el atuendo del hombre por si tenía algún arma oculta. Todo lo que encontró fue una bolsa de tabaco y una pipa – Sólo necesito tu barco.
El hombre se quedó boquiabierto, como un pez fuera del agua.
- ¿Qué hay de mí?
Draco se puso a un lado, extendiendo el brazo hacia la enorme embarcación.
- Bienvenido a bordo.
Increíblemente, el Morning Star olía mucho peor de lo que Draco recordaba.
El hedor de la podredumbre pesaba en el aire, debido al mal sistema de ventilación y al hecho de que un Juego estaba en curso en el Pozo. Los pasillos estaban en su mayoría desiertos y apenas iluminados, lo cual era una suerte porque no había alfombra para amortiguar sus pasos o mobiliario para mitigar el sonido de los disparos. La idea era evitar disparar un arma en esa parte tan temprana.
La mayoría de las personas a las que se encontraba eran obreros, aunque podía evadirlos fácilmente por las sombras y esperar a que pasaran de largo. La primera pareja de guardias armados que se encontró estaban al pie de las escaleras que conducían a la bodega de los prisioneros. Se agachó detrás de una pared y pidió ayuda, débilmente.
Los dos guardias se pusieron instantáneamente alerta. Sacaron sus armas y fueron a investigar. El primer guardia se encontró con un cuchillo en la garganta, pero esto le permitió tiempo suficiente a su colega para empuñar su arma. Draco pateó las piernas del hombre desde abajo, pero no pudo alcanzar el arma a tiempo. Lucharon por ella, batallando en el suelo por un minuto antes de que Draco se conformara con patear el arma. Se dirigió hacia las escaleras y comenzó a caer por los escalones. El guardia se puso en pie con una agilidad impresionante, reevaluando la situación. Cuando se hizo evidente que Draco no tenía intención de usar sus propias armas de fuego, el guardia dejó de sentirse intimidado por haber perdido la suya.
Sacó una navaja de mariposa de su bolsillo, la sacudió de un lado a otro hasta convertirla en un borrón plateado en el aire y luego sonrió maníacamente a Draco. Parecía que el hombre no iba a seguir adelante con – ah, no, espera, ahí estaba – un gesto arrogante y llamativo.
- Brillante. – dijo Draco, con un suspiro. Apretó con más fuerza su cuchillo con mago de plástico y avanzó.
Ocho, nueve, diez.
Encontraron útil esperar justo a las afueras de la escotilla y despachar a los zombies emergentes antes de que tuvieran la oportunidad de entrar en la brillantemente iluminada arena.
- Se están acumulando. – dijo Padma, después de que la escotilla se cerrara de nuevo.
Con un gruñido, Hermione sacó un machete del cráneo de una de las criaturas caídas, haciendo que la materia del cerebro se desprendiera de la herida abierta.
- Bien. Con un poco de suerte, constituirán un obstáculo temporal para los demás.
Honoria y Renauld observaban desde la galería.
- Inteligente. – comentó Renauld.
- ¿Esperabas menos de esas dos? – dijo Honoria – Abre de nuevo la compuerta. Durante más tiempo, esta vez. Me gustaría que nuestros especímenes más especiales comenzaran a salir.
¿No tenéis la sensación de que las cosas están yendo demasiado bien y que no falta mucho para que algo se joda? ¡Sólo nos queda tener la esperanza de que no sea así! Y pedirme que actualice desesperadamente... obviamente xD Pero vais a tener que esperar al miércoles que viene... ¡que mala soy!
¡Nos leemos más tarde con nueva actualización de Rebuilding!
Respuesta a los reviews sin cuenta:
Merihan: ¡Me alegra muchísimo que tengas tantas ganas de Rebuilding y espero que te esté gustando! Y por supuesto, espero que hayas disfrutado de este capítulo. ¡Besos y gracias!
Carmen: JAJAJA Entiendo que desesperes con la tensión al final de estos últimos capítulos, pero supongo que eso es lo que hace emocionante a una historia, que te quedes con ganas de saber que más pasa, así que me alegra :D Por supuesto, no voy a responder a la pregunta de si alguien va a morir jajajajja sería demasiado spoiler y no tendría gracia... jejejej Y a mí también me encanta y fascina a partes iguales ese Draco asesino a sangre fría... ufff xD ¡Espero que hayas disfrutado del capítulo! ¡Besoooos!
SALESIA: ¡¿Una jodida semana entera sin internet?! Yo he estado un fin de semana y casi me da algo, ya sentía el hormigueo en las manos como Draco por la falta de varita... xD No te preocupes por el review, lo que pasa que si que ya me estaba preguntando si estabas bien o qué pasaba, tu ausencia me perturba xD En cuanto al fic, esperemos que las misiones acaben bien por ambas partes, menos para Honoria y cia, en los siguientes caps veremos que pasa ;) Y por supuesto que me encantaría leerte por la otra historia, siempre es un placer ;) ¡Muchos besotes zombibicadooooooos!
