¡Hola, holaaa amores!
¿Qué tal os ha ido esta semana? Espero que estupendamente. A mí, pues no puedo quejarme, además este fin de semana es la feria de mi pueblo que es una de las más grandes y antiguas de Cataluña y, sinceramente, es de lo mejor que pasa en el año xDD ¡Me comeré un algodón de azúcar a vuestra salud!
En fin, preparaos mentalmente y disfrutad de la lectura ;)
¡Nos leemos abajo!
Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Rizzle (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
.- Una historia de Rizzle -.
Capítulo 34 – Freedom: Part 2 (Libertad)
- ¡Gracias a Dios! ¿Ya estás en el barco de los juegos? – fue Belikov quien contestó cuando Draco les informó a través del walkie.
- ¿Qué pasa? – esta vez era la voz de Zabini – No suenas bien. – confiaba que Blaise lo notaría.
- Un ligero caso de apuñalamiento, pero nada grave. – Draco bajó el volumen y dejó que los dos hombres soltaran una diatriba por la radio, mientras vendaba la herida del bíceps con cinta aislante negra. Todo el lado izquierdo de su jersey estaba empapado en sangre. El temblor de su voz era inevitable, pero la adrenalina era más que suficiente para mantenerlo en marcha.
- Marina y sus hombres están a bordo. Hemos hecho la emisión a toda la flota. Han estado llegando mensajes sin parar desde entonces. Es un caos. – informó Blaise.
- Me he dado cuenta.
Tan pronto como se hizo el anuncio de la flota, los trabajadores del Morning Star habían estado peleándose para llegar a los botes de transporte, ansiosos por volver con sus familias a bordo de otros barcos. No había necesidad de ocultarse en ese punto. Draco se había puesto a correr por los pasillos, chocando ocasionalmente (y dolorosamente) contra alguien. Se lo quedaban mirando, pero nadie se inclinó a detenerlo ni siquiera a interrogarlo.
Con la herida ahora vendada, Draco se puso en pie. Se deshizo de la pistola, tomando un rifle de asalto automático en su lugar. Reposicionó la eslinga y comprobó que no tuviera el seguro puesto.
- Ahora me dirijo a la bodega de carga.
- Oye, no es demasiado tarde para volver…
Draco silenció la radio.
Sólo había un joven guardia apostado en la entrada de la bodega. Estaba gritándole a su walkie en francés. Draco reconoció la voz que respondió: era Renauld. El Gordo estaba en proceso de prometerle al guardia un aumento del 400% en sus raciones si permanecía en su puesto. El estúpido joven esperaba aún más.
Los prisioneros vieron a Draco antes que el guardia. Todos estaban detrás de una valla metálica que habían soldado en el suelo. Tenía una puerta estrecha, cerrada con un pesado candado. El momento de ocultación y silencio había llegado a su fin. Draco se acercó al guardia con el rifle en alto. El joven sudaba tan profusamente, que parecía recién salido de un aguacero.
- ¡Detente! – ordenó – Detente o…
Draco no sufrió ningún tipo de vacilación. Disparó al muchacho en la frente.
- Disparo. – terminó la frase por él.
El guardia cayó. Draco desenganchó un manojo de llaves ridículamente enorme del cinturón del hombre y abrió la puerta de la bodega. Los prisioneros permanecieron dentro, sin embargo, la incertidumbre estaba grabada en sus expresiones. Eventualmente, una persona emergió de entre la multitud, como un portavoz elegido. Draco la reconoció al instante, aunque era un esqueleto andante. Era Rosmerta, la antigua dueña de las Tres Escobas.
- Soy Draco Malfoy.
A pesar de su aspecto demacrado, todavía parecía estar en sus cinco sentidos.
- Oh sí, ya lo veo. Aunque por un momento pensé que era tu padre quien venía a visitarnos. – le dijo con una trémula sonrisa – Hemos visto a los otros guardias abandonando su puesto. ¿Vas a explicarnos que estás haciendo?
Draco asintió.
- Hemos tomado la flota, Madam.
- ¿Quién es ese hemos? Tú no eres más que una persona, un mortífago y se rumorea que estás cómodamente secuestrado en el barco de Amarov.
- Hay otro barco ayudándonos. Hemos neutralizado los explosivos que retenían a muchos muggles en esta flota como rehenes y ya hemos tomado el barco de Amarov.
A pesar del masivo éxodo del personal del barco, el guardia muerto y la puerta abierta, Rosmerta permaneció escéptica. Draco no podía culparla. Sacó el walkie talkie.
- Zabini, ¿estás ahí? Envía el Cassiopeia ahora.
La respuesta de Blaise fue casi instantánea.
- ¿Qué está pasando, Malfoy?
- Estoy en la bodega, pero necesito que le asegures a Madam Rosmerta que no soy parte de ningún tipo de juego retorcido de Amarov. – Draco le pasó el walkie a Rosmerta.
- Rosmerta, aquí Blaise Zabini. Escucha a Malfoy. Es como él dice.
Al oír su voz, Rosmerta se llevó una temblorosa mano a la boca. Sus ojos se llenaron de lágrimas.
- ¡Blaise! ¿Estás bien? – le habló al walkie – Asumimos lo peor cuando se te llevaron.
- Estoy bien.
- ¿Y Henry?
- Ambos estamos a salvo. Por favor, ayuda a Malfoy si puedes. El éxito de nuestra misión muy bien podría depender de ello.
Ella le devolvió el aparato de comunicación a Draco, habiendo reemplazo la incertidumbre por determinación.
- ¿Qué necesitas de nosotros?
Draco ya estaba vaciando su mochila, tendiendo armas y municiones en el suelo.
- He traído armas muggles y me gustaría que tú y tu gente os defendieras con ellas.
Varios prisioneros se acercaron; hombres, en su mayoría. Las expresiones de sus rostros iban del miedo a la rabia. Los que tenían mayor confianza de entre ellos recogieron las armas.
- Consigue que todo el mundo vaya a cubierta rápidamente. Disparad a cualquier cosa que se interponga en vuestro camino. Cuando sea seguro, el Cassiopeia vendrá a por vosotros. A por todos vosotros.
Se dirigió hacia la salida, pero Rosmerta lo cogió del brazo. Parecía afligida.
- Se llevaron a Padma Patil hace varias horas. Los guardias han dicho que había empezado un nuevo juego en el Pozo.
- Lo sé.
Ella vaciló, pero luego continuó.
- Entiendo que ella es sólo una entre muchas que salvar, pero Padma ha hecho mucho por nosotros en las últimas semanas. El señor Zabini y su esposa cuidaron de nosotros lo mejor que pudieron, pero entonces se fueron. Nos trajeron a Padma y hemos estado muy agradecidos de tenerla. Ha salvado muchas vidas…
- Voy a ayudarla, Rosmerta.
Ella se lanzó a abrazarlo, torpemente.
- Gracias.
Cuando Draco salió por la puerta abierta, cerca de un tercio de los prisioneros más capacitados ya se encontraban en fila y se dirigían hacia las escaleras que los llevarían a cubierta. Draco caminó hacia el extremo opuesto de la bodega, donde estaban las celdas de contención.
Felix Wallen estaba esperando.
- Oh, Dios. Cambio de plan, creo.
- Sí. – Hermione estaba de acuerdo, uniéndose a Padma en el extremo opuesto del Pozo, alejándose de la escotilla. El Once y el Doce habían sido las criaturas típicas; muy deterioradas, implacables, pero lentas. Las dos siguientes que salieron eran marcadamente diferentes. Se movían más rápidamente y con lo que parecía (preocupantemente) un claro propósito. A diferencia de las criaturas anteriores, que salieron tropezando y vulnerables por el aislamiento, estas salieron a la arena, esquivando el ataque inicial de Hermione y Padma. Por supuesto, habían estado esperando especímenes más lentos.
Ambas mujeres permanecieron juntas, armas en mano, avanzando a lo largo de las paredes de la arena, calculando y observando, alternativamente. Las criaturas también permanecieron muy juntas, lo cual era un comportamiento inusual en zombies. Uno de ellos había sido una mujer, todavía vestía una camisola que probablemente había sido blanca en su momento. Ahora, estaba teñida de un color marrón oxidado. El otro era joven; había sido un adolescente antes de su muerte. Era grande y estaba en tan buena forma, que podría haber pasado como recién fallecido. Todavía estaban sobrenaturalmente quietos, lo cual era increíblemente misterioso, tenían los ojos intensamente enfocados en Padma y Hermione de manera que un zombie normal nunca podría haber hecho.
- ¿Qué están haciendo? – susurró Padma – No atacan.
- Están observando. – concluyó Hermione, lúgubremente.
- ¿Zombies mágicos?
- Seguramente.
- Hermione, la puerta no se cierra.
Era cierto, todavía seguía abierta. Tres criaturas más entraron pesadamente, lentas y vacilantes, antes de que la escotilla finalmente se cerrara.
- Merlín, ¿qué hacemos?
Hermione se acercó a una de las criaturas más lentas, se agachó bajo sus agarrotados brazos y apretó la punta de su machete contra la barbilla de la criatura. La hoja metálica asomó por la parte superior de su cabeza.
Trece.
- Seguir vivas.
Tenía las llaves de la celda, pero pensó que Wallen podría obtener cierta satisfacción viendo cómo se deshacía de las cerraduras a disparos.
Wallen había estado en mal estado, frecuentemente. Era una bendición y una maldición que la Licantropía le permitiera una rápida recuperación de las agresiones infligidas sobre él (sólo para seguir recibiendo agresiones). Draco vio las peores cicatrices que estaban tardando en desaparecer. Le habían cortado, golpeado, quemado. La inusual forma de las marcas que parecían envolver sus extremidades probablemente significara que gran parte de la tortura se la habían infligido mientras estaba transformado en hombre lobo. Había algo de misericordia en eso, suponía Draco. Wallen estaba vestido nada más que con sucios harapos. No tenía cama, ni sillas ni siquiera una manta. Había alimentos arrojados en el interior de la celda, al igual que se alimentaria a un animal enjaulado. En el exterior, estaba la evidencia de los instrumentos utilizados en la tortura; una picana eléctrica, trozos de cuerda y cadena, algunas de las cuales estaban manchadas de sangre. Toda esa extraña habilidad, toda esa utilidad y Amarov sólo pensaba en utilizar a Wallen como nada más que un espectáculo de circo.
Con las manos hechas puños Draco abrió la puerta con más fuerza de la necesaria.
- ¿Puedes caminar?
- Podría volar. – suspiró Wallen, observando a su antiguo colega con un asombro sin adulterar – ¿Eres real?
Draco sacó un revólver. Después de recargarlo y amartillarlo, lo puso en las manos de Wallen.
- Tan real como esto. – el plan de arrebatarle la flota bajo las narices de Amarov fue rápidamente retransmitida, así como la alta probabilidad de que Hermione y Padma estuvieran actualmente en el Pozo.
- Así que sigue vivo, entonces. Es una lástima. – murmuró Wallen - ¿Vas a ir a por las chicas ahora?
- Granger querría tu pellejo si te oyera refiriéndose a ellas como "las chicas".
Wallen se puso serio.
- Hermione Granger puede coger mi pellejo y todo lo que quiera. Sé lo que hizo por mí y por Vadim Belikov, en el Pozo. Fue… fue más que valiente.
- Más bien, esa mujer tiene un don para la valentía imprudente. Ahora, les he dicho a los prisioneros que se abran camino hasta la cubierta. La tripulación del Cassiopeia transferirá a todo el mundo en breve. ¿Podrías vigilar que lo hagan con seguridad? El resto de los hombres de Amarov podrían resultar un problema. Al igual que él mismo.
- Por supuesto.
- Ten cuidado. – le dijo Draco. Ignoró el pasillo que conducía a las escaleras y a los otros niveles del barco y se adentró aún más en la bodega, donde Padma lo había llevado una vez.
- ¡Malfoy, espera! – gritó Wallen - ¡Si vas hacia el Pozo, por ahí no llegarás a la arena!
Draco respondió sin mirar atrás.
- Voy al Pozo, pero no llegaré allí a través de la arena.
Catorce, quince, dieciséis.
Padma estaba en el suelo, jadeando. El número dieciséis estaba junto a ella, decapitado, pero ese último encuentro le había costado caro. Sus reservas se habían agotado. Padma estaba tan exhausta que lloraba.
- ¡Padma! – gritó Hermione, aunque su garganta estaba ronca. El nombre apenas se escuchó. Ella había logrado apuñalar a uno de los zombies mágicos (la mujer) en el pecho con la barra de metal, pero todo lo que logró fue ralentizarla. Seguía caminando, gruñendo y arañando ferozmente la prominente barra alojada en su esternón. Y cada vez que Hermione volvía su atención a eso, el otro zombie mágico, el joven enorme, atacaba simultáneamente. Llegaba hasta ella desde uno de los lados, intentando agarrar su pelo o el mono amarillo.
Sería un suicidio darle la espalda a cualquiera de ellos, así que Hermione permitió ser acorralada, balanceando el machete salvajemente cada vez que una de las criaturas se acercaba. Tenían el sentido común de permanecer fuera de su alcance, a diferencia de los zombies normales que se meterían en el fuego si pensaban la presa estaba al otro lado. Los músculos de sus brazos agonizaban. Cada vez se le estaba haciendo más difícil mantener el agarre sobre el mango, casi todas sus fuerzas se estaban agotando.
- Hermione… - dijo Padma. Se puso en pie.
- ¡Padma, no te muevas! ¡No van a por ti!
El macho se adelantó, casi deliberadamente hacia el balanceo del machete de Hermione. Era un balanceo débil, que apenas penetró el grueso torso de la criatura. Tal y como siempre era el caso, la cuchilla quedó momentáneamente atascada. Hermione tiró del machete con toda la fuerza que pudo reunir. La hoja de mala calidad rasgó los huesos de las costillas de la criatura, rompiéndose inesperadamente, desprendiéndose en piezas que saltaron hacia diferentes partes de la arena, dejando a Hermione sosteniendo el inútil mango.
Lo dejó caer.
Padma volvió a decir su nombre. La mente de Hermione todavía podía estar dispuesta, pero su cuerpo estaba en las últimas. Sin embargo, morir era algo que sí podía hacer. Y en la situación actual, había una posibilidad de que pudiera salvar a Padma.
Hermione cerró los ojos. Sintió como una de las criaturas tiraba violentamente de su cabello hacia atrás, exponiendo su garganta. Las garras de unas manos le desgarraron el mono amarillo, con frustración ante esa gruesa barrera que le impedía llegar hasta la carne. Sin embargo, lo romperían pronto y la despedazarían.
Pero eso no pasó. Las manos que la rasgaban se alejaron de ella y cayó a un lado. A través del sudor, las lágrimas y la confusión, vio que Padma había conseguido toda la atención de los zombies. Lo había logrado haciéndose un largo y profundo corte en el brazo, usando uno de los fragmentos rotos de la hoja del machete de Hermione. Se había situado junto a la escotilla, lo más lejos posible de Hermione, y goteaba constantemente un chorro de sangre sobre el suelo.
- No. – graznó Hermione – No, no, no…
Padma la miró a los ojos.
- Sigue viva. – no dijo las palabras, las compuso silenciosamente con sus labios. Y entonces los dos zombies se abalanzaron sobre ella y Padma no tenía ningún mono protector para frustrar el salvajismo.
Hermione sintió los gritos de su amiga. Sintió que cada grito de agonía atravesaba todas sus propias terminaciones nerviosas. Cuando se incorporó sobre sus rodillas; la sensación de desolación, el shock y la impotencia eran tan afilados, que sentía como si estuviera fuera de su cuerpo, viendo esos horrores desplegándose sobre otras personas.
Esta vez, fue mucho más fácil atravesar los conductos de ventilación, sin tener que cargar con el cadáver de Igor y su ridículamente grande reloj de oro. El dolor de su brazo lesionado era intenso, pero soportable. Hasta el momento, no se habían escuchado disparos procedentes de las cubiertas superiores, lo cual era una tremenda buena noticia. Significaba que ninguno de los prisioneros se había sentido obligado a disparar las armas todavía. En ese punto, sólo el personal mejor remunerado permanecería leal a Amarov. Cualquier persona con familia se apresuraría a ir con ella y cualquier persona que hubiera permanecido anteriormente a la flota bajo amenazas y coacción era ahora un potencial aliado. Draco no dudaba de que esos individuos fueran cientos.
Llegó a la zona de los conductos de ventilación situados directamente encima de la Zona Muerta, sin necesidad de que la linterna que estaba usando le dijera que había llegado a su destino. Los sonidos y el hedor eran suficiente referencia. El compartimento crujía ominosamente como lo hizo anteriormente, pero esta vez sólo tenía que soportar su peso, en lugar de los pesos combinados de él mismo, Padma y el fallecido Igor. No era de extrañar que los zombies estuvieran haciendo una cantidad ensordecedora de ruido. Sin duda, la apertura y cierre intermitente de la escotilla del Pozo los estaba desenfrenando.
Cuando se acercó cuidadosamente a la sección derrumbada de los conductos, metió la mano en la mochila y sacó los cócteles Molotov restantes. Ese siempre había sido su propósito adicional. Sin saber cuántos guardias estaban apostados en la arena, entrar por las gradas y abrir fuego tenía una alta probabilidad de fracaso. Por el contrario, la forma más sabia de ayudar a Hermione y Padma era erradicando su actual amenaza; los zombies.
Por supuesto, existía la posibilidad de que ya fuera demasiado tarde… pero distraerse con esos pensamientos no beneficiaría a nadie, sobre todo si Hermione y Padma seguían vivas y necesitaban toda ayuda que pudiera proporcionarles.
La pendiente en el compartimento del conducto colapsado hizo el trabajo resbaladizo y peligroso, pero apoyó la espalda y los pies contra las paredes de metal y las usó como ancla. Sintió la herida en el brazo abriéndose, haciendo que la sangre se deslizara por su piel. A varios metros por debajo de él, los zombies más cercanos a los conductos gruñeron, percibiéndolo, pero incapaces de verlo. El familiar zumbido de la arena sonaba justo cuando Draco lanzaba los cócteles Molotov. Inmediatamente, casi toda el área de contención estaba envuelta en llamas. Las criaturas tropezaban entre sí, ayudando a la propagación del fuego. Los sonidos cambiaron, los gemidos se convirtieron en agudos quejidos y se escuchaban ruidos repugnantes, viscosos, chisporroteantes y chasqueantes, mientras el intenso calor acababa con varios especímenes por completo.
El zumbido se detuvo y la puerta de la escotilla se abrió.
A lo lejos, en la arena llena de restos humanos, Draco vio a Hermione. Estaba de rodillas, vestida con un mono amarillo y grueso. Su rostro y largo cabello estaban húmedos y cubiertos de suciedad. Observaba la situación con una expresión desapasionada, completamente derrotada, mientras dos especímenes desorientados y ardiendo salían de la bodega de contención y entraban en la arena.
La escotilla se cerró de nuevo instantes después.
Volvió a sonar el zumbido, está vez como si estuviera muy lejos. Hermione no podía prestarle atención. No quedaba nada en ella; nada que se sintiera reconociblemente humano. La escotilla se abrió y sólo pudo observarla, sintiéndose entumecida hasta el fondo de su alma, mientras lo que parecían ser zombies llameantes, se tambaleaban hacia la arena.
Un recuerdo se desprendió del oscuro remolino de su mente. Era en el Hospital Welwyn, cuando el Vaquero les dijo que no prendieran a los zombies.
"o acabareis perseguidas por ardientes piñatas…" les advirtió.
"¿Qué es una piñata?" preguntó Honoria y Hermione se lo explicó.
Parecía que el difunto Agente Richards se había equivocado. Los zombies ardientes eran zombies incapacitados. Los dos que entraron en la arena sólo lo hicieron varios pasos antes de caer al suelo, entre quejidos y temblando mientras se quemaban. De lo contrario, Hermione no habría sobrevivido a ellos.
La escotilla se cerró, cortando el paso al Pozo de lo que parecía un remolino de fuego en el interior de la zona de contención de las criaturas. El calor era tan intenso, que parecía que podía cocer la piel de su rostro. ¿El mundo entero estaba ardiendo?, se preguntó. Las alarmas sonaban y el sistema de extinción de incendio se activó sobre la arena. La escotilla no se abriría de nuevo, ni para ella ni para nadie más.
Hermione se sentó con las piernas cruzadas, sobre la húmeda rejilla, vagamente consciente de que alguien más había entrado en el Pozo. Ella se quedó ahí, mirando fijamente sus manos, mirando como la suciedad y la sangre desaparecía de ellas. No había suficiente agua en el mundo para limpiarla del todo, pensó.
Alexander Amarov disparó a varios zombies que seguían alimentándose de Padma y dos más a las criaturas que se mecían en el suelo, antes de atravesar la arena hacia Hermione.
La agarró y la puso en pie.
- ¿Te han mordido? – preguntó, sacudiéndola ligeramente.
Ella lo miró fijamente.
- ¡Contéstame! ¿Estás herida?
El agua había empapado la camisa de Amarov, adhiriéndola a su piel. Pudo distinguir el contorno del dispositivo de bioretroalimentación en su pecho.
- Tú has hecho esto. – susurró Hermione, levantando los ojos hasta los de él – Todo esto.
Volvió a sentarla, minándola con lo que a ella le pareció alivio y preocupación. Ridículo, pero ahí estaba. Ese hombre se preocupaba por ella, con su propio estilo retorcido.
- Esto no es cosa mía. He perdido mi barco y la mayor parte de la flota. Parece que alguno de nosotros ha estado bastante ocupado mientras yo estaba ausente.
Había muchas cosas que quería decir, pero no podía evocar el vocabulario. Todo lo que podía hacer era mirar el arma en las manos de él. Amarov se percató.
- ¿No me crees? – le preguntó suavemente. Algo poderoso se movió tras su mirada azul oscura - ¿Crees que te metería aquí para que murieras así?
Un gemido llamó la atención de ambos. Hermione no tuvo que mirar para saber que era Padma. Se mordió el labio, reprimiendo el grito que temía nunca terminaría si lo dejaba escapar.
- Podría ayudarla… si quieres que lo haga. – dijo Amarov.
Siempre se trataba de poder e influencia con personas como él. Y Malfoy, incluso. Si Padma pudiera ser salvada, entonces debería serlo. Lo que nunca debería ser, era una herramienta para negociar.
La atención de Amarov estaba enteramente ocupada en Hermione. Él maldijo, antes de coger su pequeña mano y envolverla alrededor del arma. Colocó el cañón contra su propio pecho, su corazón.
- Confía en mí. – susurró.
Todo lo que Hermione tenía que hacer era apretar el gatillo. Era muy simple. Matar al monstruo que había dañado a la gente que amaba, que había traído tanto dolor y miseria a un mundo que ya estaba atrapado en una vívida pesadilla. El dispositivo de bioretroalimentación parpadeaba rápidamente. El piloto rojo tintineaba a un ritmo que nunca había visto antes. Amarov tenía miedo. Sin embargo, ¿por qué? Sabía que no iba a hacer estallar a miles de personas inocentes sólo para satisfacer la necesidad de verlo sufrir.
Hermione bajó la pistola, pero no renunció a ella. En lugar de eso, se arrastró hasta donde yacía Padma, en mitad de dos criaturas inertes que todavía agarraban su carne desgarrada entre sus manos. Padma no podía hablar. Lo que le había sucedido era inexpresable. No había forma de arreglarlo, ni con el ReGen, ni siquiera con magia.
"Una vez más, Granger." Le había dicho una vez Malfoy cunado falló al sacrificar a Jason Lam "Con sentimiento."
Hermione se forzó a encontrarse con la suplicante mirada de Padma. Colocó el arma en la sien de su amiga y apretó el gatillo. Tenía que ser el disparo de arma de fuego más fuerte que había escuchado en su vida. Todavía agachada, Hermione cogió la hoja del machete que Padma había usado para cortarse el brazo y lo metió dentro de una de sus botas de goma. Cerró una de sus manos en un puño sobre su rodilla. Y entonces, con un poco de esfuerzo, se puso en pie, le devolvió el arma a Amarov y permitió que la sacara de la arena.
¡Dios, cuanta intensidad! Creo sin lugar a dudas que este es uno de los mejores y peores capítulos del fic... madre mía, hasta para corregir dedazos y alguna falta suelta me estaban dando taquicardias...
¿Qué pensáis? En el fondo de nuestros corazones sabíamos que no todo podía salir bien T-T, pero aun así, ¡me ha dolido, joder!
Espero vuestros comentarios.
¡Nos vemos el miércoles que viene!
¡Besoteeeees!
Respuesta a los reviews sin cuenta:
Lobita17: ¡Hola guapaaa! Me alegra verte por aquí aunque sea de vez en cuando :D Espero que estés disfrutando de la historia. ¡Gracias y besos!
Carmen: ¡Hola guapaa! JAJJAJA me ha hecho mucha gracia tu comentario y todas esas preguntas que obviamente no puedo responderte porque se perdería la emoción, pero sí te voy a decir que la cosa no va a estar fácil y que a medida que pasen los cpaítulos todas tus preguntas se van a ir contestando solas, sólo un poco de paciencia, entiendo que es complicado porque las actualizaciones semanales hacen que sea más lento el avance, pero paso a paso ;) Espero que disfrutes del cap y nos leemos pronto. ¡Besos!
SALESIA: ¡Hola cielooo! JAJAJAJAJJA no me puedes decir esas cosas porque tengo una imaginación muy fértil y ya te he visto comentando en estado zombie, aporreando las teclas y arañando la pantalla cuando aparece el nombre de Ron en la otra historia… Vale, creo que es suficiente xD Sí, Padma captó las intenciones de Hermione y tienes razón al pensar que seguramente Honoria no iba a cumplir su palabra de dejar a una de las dos salir con vida… los celos son irracionales, seguramente en su pensamiento no cree que ninguna vaya a sobrevivir… como para hacerlo xD Aunque ya has visto que ha pasado en este cap… no quiero decir mucho por si a alguien le da por bajar antes de leer el capítulo xD Y no, Lunita no era el zombie con esos pendientes ;) Y sí, como ha dicho Draco, aunque la mayoría de barcos abandonen la flota se quedarían con el barco principal que tiene el laboratorio, así que esa parte la tienen asegurada, genial, a ver qué pasa a partir de ahora. Espero que hayas disfrutado del nuevo capítulo, aunque haya sido difícil… ¡Nos leemos pronto! ¡Mil besotes zombificados y GRACIAS!
Guest: JAJAJAJAJAJAJAJ Yo también pensé que crack la señora, no se anda con tonterías, ¿quién no querría que la atara el bombón de chocolate (y mejor con unos azotes)? Por cierto, ¿eres la Chicadelasfrases? xD Me he quedado con la mosca detrás de la oreja… ¡Besos y gracias por el review!
