Holaa,
Hoy no iba a actualizar ninguna historia, porque estoy en esos días del mes, por lo que me encuentro bastante "chof" y no tengo ganas más que para quedarme tumbada en la cama viendo una serie/película... pero el cargo de conciencia se hacía más grande a cada rato que pasaba y he decidido que no podía no actualizar, sobretodo esta historia que lleváis una semana esperando.
Así que aquí lo tenéis.
Disfrutad de la lectura ;)
Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Rizzle (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
.- Una historia de Rizzle -.
Capítulo 35 – Strategy (Estrategia)
Hermione fue llevada varios pisos arriba. ¿Tres? ¿O habían sido cuatro? Harry, con su susceptibilidad hacia el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica, siempre le recordaba que debía tomar nota exactamente de ese tipo de detalles. Desafortunadamente, gran parte del mundo externo era un borrón en ese momento. Sin embargo, ella estaba decidida en su tarea. Todas sus energías estaban enfocadas en el plan que intentaría ejecutar.
La llevaron al baño en las habitaciones de Louis Renauld en el barco de los juegos y le ordenaron que se lavara. Un nervioso Doctor Prestin, esperaba detrás de la puerta bajo las ordenes de Amarov para examinarla una vez estuviera limpia. Hermione se quedó justo afuera del cubículo de la ducha, observando el vaho del agua caliente en el cristal. El espejo sobre el lavabo llamó su atención. Tal como lo había hecho hacía unas horas, se quedó mirando su reflejo; el rostro y el cabello manchados de suciedad y ensangrentado, los ojos inyectados en sangre y surcos de lágrimas en su rostro que dejaban caminos claros a través de la mugre.
El tocador estaba cargado de más lociones de afeitar de las que probablemente su padre había poseído en su vida. Había jabón que parecía caro y fabricado a mano. También un vaso de cristal cortado con casi un centímetro de whisky escoces todavía en su interior. Hermione lo cogió, abrió la mano y lo dejó caer en el lavabo. Se rompió. El sonido pareció amortiguado. Nada le era agudo, ni claro. Sus sentidos estaban apagados. Sabía que era su traumatizada mente intentando darle un respiro de emociones por cualquier cosa. Pero en ese momento necesitaba estar entera y en el presente.
La puerta se abrió. Prestin se apresuró a entrar, alarmado por el sonido del cristal al romperse. Apartó a Hermione del lavabo, tomó sus manos y las examinó.
- ¿Qué has hecho? – preguntó el médico de Amarov - ¡Me arrancaría la cabeza si hicieras algo!
- Estaba intentando mover un vaso para usar el lavabo y se ha caído. – respondió, sorprendida de lo normal y ajena que sonó su voz para ella.
Él utilizó una toalla de manos para barrer los trozos rotos de cristal en la basura, cuchicheando mientras lo hacía. Cuando terminó Prestin la miró con atención. Lo que vio debió reconfortare porque todo lo que dijo fue:
- Date prisa. – antes de encerrarla en el baño una vez más, llevándose los cristales rotos con él.
Hermione se sentó en el inodoro, ignorando la sinfonía de dolores y molestias que sufría su cuerpo. Con cuidado, se quitó una de las botas de goma y seguidamente la otra. El fragmento oculto de la hoja del machete se deslizó del interior, todavía manchado con la sangre de Padma. Cayó silenciosamente sobre la alfombra. Lo recogió, lo envolvió con medio rollo de papel higiénico y lo guardó en el bolsillo de una bata púrpura que colgaba de la parte interior de la puerta. Después se desabrochó el mono amarillo, se desprendió de él y se quedó de pie bajo el agua corriente.
Veinte minutos más tarde, Hermione hizo un simbólico esfuerzo para secarse el pelo, se puso la enorme bata y abrió la puerta. Prestin había estado sentado en el borde de la cama, pero se cuadró en cuanto la vio aparecer.
- ¿Quieres algo de comer? – le preguntó.
Ella sacudió la cabeza. Y él le tendió una botella de agua.
- Bebe.
Bebió.
- Quítate la bata.
Hizo lo dicho. Prestin procedió a examinarla con las manos delgadas y frías, revisando sus extremidades, levantando su pelo largo y mojado buscando abrasiones ocultas, cortes, heridas y señales de que había sido infectada. Su cuerpo era un mapa de contusiones, pero no tenía laceraciones. Pareció satisfecho, pero aun así insistió en tomarle una muestra de sangre para las pruebas rutinarias.
- Alexander quiere que te presentes ante él lo ante posible. – murmuró Prestin – Está esperando en el comedor.
Sin decir palabra, Hermione se agachó para recoger la bata.
- Ahí tienes ropa para ti. – le indicó el doctor.
Hermione lo ignoró. Se puso la bata de nuevo. Era voluminosa, teniendo en cuenta que pertenecía a Renauld, así que Hermione primero dobló los bordes, acortando su anchura, antes de enrollar las mangas y finalmente atársela con fuerza. Sin embargo, dejó una larga y estrecha línea de piel expuesta a lo largo del escote.
Prestin abrió la puerta de la habitación contigua, donde Amarov estaba junto a una mesa, hablando con dos guardias sobre un mapa. Los tres la miraron cuando apareció. Amarov vestía ropa prestada, ya que no tenía acceso a su antiguo armario. En lugar de hacerlo parecer más accesible, el jersey de punto gris y los pantalones vaqueros parecían fuera de lugar, dado que Hermione sólo lo había visto en traje. Su cabello negro todavía estaba húmedo por el sistema de extinción de incendios de la arena.
- ¿Y bien? – le preguntó Amarov a Prestin.
- Está deshidratada y exhausta. Probablemente tenga dañado algún tendón y músculos desgarrados, pero debería estar bien eventualmente.
- Gracias, Prestin. Dejadnos. Los hombres ya tienen órdenes. Creo que Renauld tiene un buen Dom Pérignon enfriándose. Traédmelo con él.
Los dos guardias y el médico salieron de la habitación, cerrando la puerta detrás de ellos. Se hizo el silencio, roto sólo por el zumbido del aire acondicionado reversible; un lujo limitado en el Morning Star. Ahora estaban solos.
Amarov la miró fijamente, con los ojos inmersos momentáneamente en el escote de la bata.
- ¿Hay algo que no puedas hacer? – preguntó él – Tienes magia, eres científica, erudita, superviviente, protectora y luchadora.
- No puedo montar en escoba. – admitió ella. Era la verdad. Inclinó la cabeza hacia el mapa - ¿Qué estás planeando?
- Simple, aceptaré mis perdidas y me largaré. – respondió – Saldremos dentro de una hora. Todos los prisioneros están fuera de este barco, gracias a los rebeldes. Puede que haya perdido la flota y los laboratorios, pero al menos viviremos para luchar otro día.
- ¿Cómo… – comenzó, pero luego tragó saliva, parpadeando rápidamente para transmitir una confusión que no necesitaba ser fingida - ¿Cómo puedes dejar la flota sin activar los detonadores de proximidad de tu dispositivo de bioretroalimentación?
- Ah… - dijo Amarov, parecía súbitamente vacilante. Se sacudió un trozo invisible de pelusa del regazo, antes de apoyarse en el borde de la mesa – Mientras estabas en el Pozo, te perdiste el anuncio de tus amigos rebeldes, usando el canal de toda la flota.
- No son mis "amigos rebeldes". – escupió Hermione, con un temblor en la voz – No tenía conocimiento y sigo sin tenerlo, de lo que está pasando aquí. Parece que me han dejado atrás.
- No había bombas. – dijo Amarov, con simpleza – Nunca existieron.
Hermione contó hasta diez antes de hablar, clavando las uñas en la carne de las palmas de sus manos para interrumpir la conmoción y la incredulidad que estaba experimentando.
- ¿Qué?
- Cuando uní por primera vez la flota, fue una locura. Un caos total. La gente peleaba, sembrando el pánico, agrediéndose mutuamente por los alimentos más básicos. Necesitaba control… un incentivo para el orden. La amenaza de unos explosivos ocultos proporcionaba todo eso y más. Disuadió los atentados contra mi vida.
El fragmento metálico estaba ahí mismo. Justo en su bolsillo y Amarov acababa de decirle que era tan vulnerable como cualquiera. Hermione dejó que la conmoción la atravesara, disolviendo parte del entumecimiento inicial, dejando una nueva sensación, una rabia dirigida acababa de despertar. Cuando volvió a mirarlo, no mostró más que asombro en sus ojos.
- Sorprendente. – dijo ella – Todo era un farol. ¿Y el aparato de tu pecho?
- ¿Esto? – dijo Amarov, golpeando la placa de metal bajo el jersey – Obra de Prestin. Está implantado quirúrgicamente y, de hecho, responde a mis signos vitales, pero es tan peligroso como un teléfono móvil.
- ¿Quién más lo sabe?
- Sólo Prestin, por supuesto.
- ¿Qué hay de Honoria?
- Ella no tenía ni idea. – dijo Amarov.
- Bueno, donde quiera que esté, probablemente ya lo sepa.
- Seguramente. – estuvo de acuerdo él.
- Así que renunciamos a la flota y tu partida no hará saltar todo por los aires, ¿por qué no nos hemos marchado ya? – preguntó Hermione.
- ¿Nos? ¿Eres una de nosotros ahora?
- Casi toda mi gente está muerta. La cura es una quimera porque has perdido el laboratorio. Me he quedado atrás en este supuesto golpe y no quiero que me dejes en el continente. Está claro que Harry no va a venir a buscarme y preferiría estar lo más lejos posible de Londres cuando caigan las bombas… – suspiró, envolviendo sus brazos alrededor de su propio cuerpo – No soy inútil, como tú mismo has dicho. Puedo trabajar. Puedo contribuir. – sus ojos se encontraron con los de Amarov – Iré contigo, si me dejas. Pero sólo si me permites ser de utilidad.
Él la observaba atentamente.
- ¿Por qué el repentino cambio de parecer? No recuerdo que te sintieras muy caritativa conmigo antes.
Hermione le disparó una incrédula mirada.
- Bueno, parece que no eres el maníaco homicida que alguna vez pensé que eras. Además, ¿te has dado cuenta de que una de tus tenientes de confianza nos metió a mí y a mi amiga en el Pozo para ver cómo nos comían los zombies, sólo porque estaba celosa? ¿Puedes pensar en otras razones por las que sentía que no era seguro comprometerme contigo?
Él se puso serio.
- De las muchas cosas que no deberían haber ocurrido hoy, esa sigue estando en la parte superior de la lista.
- ¿Perderme sería peor que perder la flota?
Amarov parpadeó, aparentemente sorprendido por la pregunta.
El rostro de Hermione enrojeció.
- Lo siento. Eso ha sido presuntuoso por mi parte.
Él se aclaró la garganta.
- No, está bien. Supongo que dado los tiempos en los que vivimos, merece la pena ser directo. No siempre tenemos oportunidad de decir todo lo que queremos decir.
Ella sonrió con una sonrisa triste.
- Sí.
La puerta se abrió mientras los guardias empujaban a Louis Renauld con el rostro púrpura al interior de la habitación, llevando una botella de champán y unas copas de cristal.
- Tres copas. – observó Amarov, con un resoplido. Se volvió hacia Hermione – Esto, querida, es presuntuoso.
Renauld dejó la botella sobre la mesa, las manos le temblaban tanto que casi dejó caer las copas.
- ¿Quieres… ¿quieres que la descorche?
- Sí, por favor.
La tensión en la habitación era espesa y amarga. Renauld logró llenar las tres copas sin derramar una gota. Cuando terminó, entregó un vaso a Amarov y a Hermione y se apartó de la mesa.
- Toma tu copa. – dijo Amarov. Las palabras eran inofensivas, pero el tono hizo que la cara púrpura de Renauld se vaciara de color - ¿Por qué brindamos?
- Por la revolución. – sugirió Hermione.
Amarov encaró una ceja.
- Cuidado, querida.
Ella estaba enviándole dagas con la mirada a Renauld.
- Lo que sobrevive a una limpieza a menudo es más fuerte y resistente que lo que había antes.
- Mejor. – dijo Amarov – Por lo que viene después.
Brindaron y bebieron, aunque Hermione estaba segura de que Renauld estaba tan aterrorizado que se habría ahogado con el champán si se lo hubiera tragado.
Amarov vació su copa y la dejó en la mesa.
- Tengo una pregunta para ti, Louis. Y creo que ya sabes cuál es.
Renauld ya no pudo contener el burbujeante pánico. Su pronunciado acento aumentó en dos.
- ¡No fue idea mía! ¡Fue Honoria! ¡Dijo que la bruja estaba envenenando tu mente, corrompiéndote!
- Incluso si eso fuera cierto, ¿por qué no viniste a mí?
- ¡No creíamos que atenderías a razones! Después de lo que pasó cuando metimos a Vadim en el Pozo… ¡Alexander, tu palabra se supone que es la ley, pero todos vimos lo que ella tenía el poder de hacer!
- ¿Y qué poder es ese, Louis?
Renauld tragó saliva.
- El de engañarte.
- Ya veo. – dijo Amarov. Se acercó a una chaqueta colgada de una de las sillas del comedor y sacó una pistola del bolsillo – Hermione, dime. ¿Me estás engañando?
Hermione lo miró directamente a los ojos.
- No. Me han dicho que soy una horrible mentirosa, si eso ayuda. Después de Hogwarts, fui evaluada por el DALM junto a Harry Potter. Ambos contemplábamos inscribirnos como Aurores. A Harry le fue brillante, por supuesto, pero a mí me dijeron que no tenía aptitud para el trabajo encubierto.
- Ahí lo tienes, Renauld. – dijo Amarov, levantando las manos – No tiene aptitud.
Renauld se secó el sudor que le caía de la cara. Sus abultados ojos estaban clavados en la pistola.
- Perdóname… debí estar, es decir, Honoria debió estar equivocada. Nunca debí permitir que me convenciera.
- ¿Sabes dónde está Honoria? – preguntó Amarov. Se volvió hacia Hermione, respondiendo tardíamente a su pregunta anterior – Ella es la razón por la que aún no nos hemos alejado de la flota. Si está en este barco o en cualquiera de la flota, la encontraré.
Era evidente que Renauld deseaba con todas sus fuerzas saberlo. Pero sacudió la cabeza.
- Lo siento.
Amarov agitó el arma en dirección a Hermione.
- No importa. Sabes, entiendo que sólo me traicionaste porque te preocupaba mi bienestar. Y supongo que hay una manera de saber si la señorita Granger será un miembro productivo y leal de esta nueva tripulación. – se acercó a Hermione y por segunda vez en ese día, puso una pistola en sus manos – Hermione, quiero que dispares a Renauld. Entendería si…
Ambos hombres no habían esperado el disparo, al menos no inmediatamente. Hermione disparó a Renauld en mitad de la frente. Estuvo muerto antes de que su enorme cuerpo tocara el suelo. La puerta se abrió al instante. Los dos mismos guardias que habían estado allí minutos atrás entraron en la habitación, sin sorprenderse de encontrarse a Renauld muerto. Arrastraron el cuerpo hacia el exterior.
Hermione sintió que Amarov le quitaba suavemente el arma de las manos.
- Siento lo de la doctora Patil.
Una lágrima se deslizó por el rostro de Hermione.
- Gracias.
- Admito que toda esa farsa con Renauld no fue sólo en tu beneficio, pero, ¿te ha hecho sentir mejor?
- Algo, pero encuentra a Honoria Cloot y me sentiré mucho mejor.
Él se echó a reír, deslizando un nudillo por su mejilla, atrapando la lágrima.
- Sinceramente, no sé qué hacer contigo. Eres la mujer más intrigante que he conocido.
Ella se apoyó en su mano y cuando él no la rechazó, colocó el rostro contra su pecho, con la mejilla apoyada contra el panel de bioretroalimentación.
- Dios mío, estoy tan cansada que ni siquiera puedo pensar…
- Por supuesto. Descansa. Pronto nos iremos. Ha sido un infierno de día para todos nosotros. Te despertaré una vez estemos en aguas internacionales.
Hermione se apartó, dirigiéndose hacia el dormitorio. Subió a la cama de Renauld, abrió las mantas y se metió en el interior.
Amarov se quedó al pie de la cama, con sus contemplativos ojos azules.
- Te iba a llevar a tu propia habitación. Estos son mis nuevos aposentos.
Pareciendo ligeramente insegura, Hermione levantó las mantas.
- Personalmente te detesto, pero no quiero estar sola ahora mismo.
Él no se movió.
Hermione suspiró.
- ¿Eso me hace débil?
- Tú no eres débil. – dijo Amarov. Y entonces, se quitó los zapatos, colocó su arma en la mesita más cercana a él y se metió en la cama con ella. Hermione colocó el cuerpo junto al suyo, situando su rostro contra su pecho una vez más. Sintió como aumentaba el ritmo de la luz intermitente que destellaba en el panel de bioretroalimentación.
- ¿Alexander?
- ¿Sí?
- Sé sincero, ¿no te alegra un poco que los prisioneros hayan sido liberados?
Él pareció estar considerando la cuestión.
- Esa situación era insostenible a largo plazo, supongo. Y digamos que creo que estoy desarrollando un nuevo… aprecio por el mundo mágico. – su mano acarició el pelo de Hermione – Tal vez es como Honoria y Louis temían.
- ¿Oh, de verdad crees que te estoy engañando?
Él posó sus labios en la parte superior de su cabeza.
- Engañando no. Hechizando.
Anatoli cerró las puertas del puente del Morning Star y procedió a bajar al piso inferior, donde se encontraba el centro médico del doctor Prestin y los aposentos de Renauld. Lo abordaron al pasar por el desierto comedor. Bueno, abordado tanto como una persona de su tamaño podía serlo. Cuando Anatoli vio quien lo tenía agarrado, apartó el arma.
- ¿Se darán cuenta de que te has ido? – le preguntó Draco Malfoy, en ruso.
- No. – respondió Anatoli – Tenemos tiempo.
Malfoy se adentró más en la oscuridad de las cocinas del comedor, dejando caer dos rifles sobre la encimera con menos cuidado del que normalmente habría empleado. Anatoli lo siguió al interior. Era evidente que Malfoy estaba en mal estado. Tenía el cabello mojado echado hacia atrás y manchado de hollín y la manga izquierda de su jersey había desaparecido, arrancada. Había intentado cerrar una herida con cinta aislante, pero el adhesivo ya no se pegaba a su piel. Algunas partes de la cinta parecían deformadas y derretidas. Las quemaduras en los pantalones de Malfoy y las solapas del arnés indicaban una reciente cercanía al fuego.
Anatoli sabía que estaba mirando directamente a la persona responsable de iniciar el incendio en las celdas de los zombies, cuatro pisos más abajo. Se apreciaba un corte a través de un agujero en el jersey de Malfoy, en el lado izquierdo. Goteaba sangre a un ritmo preocupante. Otro desagradable corte por encima del ojo derecho de Malfoy, había hecho que todo ese lado de su rostro quedara cubierto de sangre seca. Estaba ligeramente encorvado, sujetando un Clot IAR a su abdomen por el codo, en lugar de usar las manos. Anatoli conocía ese rifle. Había pertenecido a uno de los guardias que patrullaban los pisos inferiores. Finalmente, Anatoli se estremeció cuando vio las manos de Malfoy. Los guantes estaban tan quemados, que probablemente el cuero se había fundido con la piel.
- Mago… - empezó Anatoli, pero fue acallado.
Malfoy terminó usando las manos de todos modos, aunque le costó. Agarró a Anatoli por las solapas y lo acercó a él. El guardia pudo ver las blancas líneas de dolor alrededor de sus ojos y una furia que rayaba en la desesperación. Después de semanas de indiferencia, calma y un científico control, ese espectáculo de emociones era desconcertante.
- He oído a los otros guardias diciendo que una de las mujeres no ha salido del pozo. Dímelo.
Anatoli tenía muchas cosas malas, como a su esposa le gustaba enumerar, pero cruel no era una de ellas. Así que aplacó inmediatamente los temores del otro.
- Ella está bien… está bien, amigo. Lo ha logrado. Prestin acaba de terminar de examinarla y tu joven dama ha sobrevivido al Pozo sin ningún mordisco u otros signos de infección.
Malfoy retrocedió, parecía desarmado y aturdido. Sacó una silla de una de las mesas del comedor, la giró, cruzó los brazos sobre el respaldo y dejó caer la frente sobre ellos. Anatoli apartó la mirada discretamente cuando Malfoy soltó un estremecedor suspiro.
- Lo has logrado, mago. – dijo Anatoli, sin molestarse en disimular el profundo asombro – Has tomado la flota de Alexander en pocas horas.
Malfoy lo miró con ojos rojos.
- Lo hemos logrado.
- ¿Vadim y Zabini, están bien?
Malfoy asintió.
- ¿Y la tripulación del Cassiopeia? – preguntó Anatoli.
- Todos bien.
Fue el turno de Anatoli de sentirse aliviado.
- Me alegra escuchar eso.
- ¿Sigues con nosotros? – preguntó Malfoy, cuidadosamente. Y la pregunta fue seguida de un extenso y pesado silencio durante el cual Anatoli pudo ver como la mano izquierda de Malfoy se movía muy lentamente hacia el rifle.
- Siempre apuesto por el lado ganador. – dijo Anatoli con igual cuidado – Y creo que ahora ese es tu lado.
- Entonces terminemos con esto. ¿Cuántos guardias quedan?
- ¿Incluyéndome? Dieciséis. Renauld está muerto. Le han pegado un tiro hará diez minutos.
- Ah, ese fue el disparo que escuché.
Anatoli asintió.
- Pero antes de que hagamos algo más, déjame ver tus heridas.
- No hay necesidad.
- Si me disculpas, mago, no voy a asaltar el puente con un hombre que no puede ni sostener su propia polla para mear en este momento, ¡y mucho menos un arma! Déjame ver tus manos.
Malfoy maldijo en algún idioma que no era familiar para Anatoli, pero cedió. El guardia silbó. Como había adivinado, el cuero se había fundido. Para poder quitarle los guantes tendría que despegar la piel. Esto era algo que intentar sólo para aliviar el grave dolor de las manos.
O con un montón de Vodka.
- Espera aquí, mago.
No había ni una jodida botella de vodka que encontrar. Había sido una tontería pensarlo en cualquier barco tripulado por rusos.
Anatoli volvió momentos después con un pequeño botiquín de suministros médicos. Se sentó en una silla y observó a Draco metiendo el rifle en la bolsa, sacando vendajes y varios frascos. Con manos temblorosas, Malfoy aplicó un vendaje adhesivo sobre el corte del costado.
- No hay morfina…
- ¿Quieres que vuelva y mire? – preguntó Anatoli.
- No, no nos arriesgaremos a que Prestin te haga preguntas si te ve. Hay algo de fentanilo. Mejor aún. – quitó la tapa de una jeringuilla con los dientes, la cargó con la droga y se la hundió en el músculo del muslo.
- ¿Funciona? – preguntó Anatoli.
Malfoy cerró los ojos.
- Dale un minuto.
- No me has preguntado por la chica que murió. – dijo Anatoli, llenando el silencio – Era tu amiga, ¿no?
Draco abrió los ojos.
- Sí. Su nombre era Padma.
Anatoli asintió.
- No estuve en la arena, pero Renauld me contó lo que pasó.
- Lo que pasó es que no llegué a tiempo. – dijo Malfoy. Se puso en pie, fue a recoger los dos rifles adicionales y comenzó a cargarlos.
- No comprendo cómo podrías haber llegado antes. Los prisioneros de la bodega tenían que ser liberados. Si no, Amarov los habría usado como rehenes incluso si hubieras logrado llegar primero hasta Granger. El fuego que encendiste le salvó la vida, ¿sabes? Y antes de eso, las dos chicas se salvaban entre ellas. Amarov llegó al final, después de que se enfrentaran a lo que ni incluso tú ni Zabini tuvisteis que hacer frente.
- ¿Y eso es?
- Ocho rondas en el Pozo.
Malfoy dejó la pistola sobre la mesa y la contempló durante un momento.
- ¿Dónde está Honoria Cloot?
- No lo sabemos. Mis hombres y yo tenemos órdenes de encontrarla si todavía sigue en el Morning Star y entregársela a Amarov.
- ¿Y Granger? ¿Dónde la retiene exactamente?
- Ha estado con Alexander en las habitaciones de Renauld desde que Prestin la examinó. – confirmó Anatoli. Se volvió en la silla para observar a Malfoy abriendo y cerrando los armarios de la cocina.
Encontró un paquete de seis zumos en uno de los armarios, arrancó dos botellines de la envoltura de plástico y dijo, en inglés:
- ¿Manzana o tropical?
Anatoli tardó un momento en procesar la pregunta.
- Yabloko.
Malfoy le lanzó el zumo de manzana. Anatoli señaló que se movía con mayor fluidez ahora. El alivio del dolor estaba surtiendo efecto y Anatoli se tranquilizó al reconocer al mago con el que estaba familiarizado; estratégico, mordaz y, a veces, francamente siniestro.
- Alexander les pidió a los hombres… nos pidió que le trajéramos…
- ¿Qué le trajerais qué?
- Champán. – dijo Anatoli con un suspiro.
Las cejas de Malfoy se arquearon.
- ¿Champán? Qué manera más civilizada de celebrar la caída de una dictadura.
Después de vaciar la botellita de zumo, Malfoy la estrujó entre sus manos y la tiró sobre el fregadero.
- Vamos, Anatoli. Vamos a arruinar una fiesta.
- Nos superan en número, estamos heridos y ninguno de nuestros aliados está a bordo. ¿Tienes un plan?
Después de un momento de reflexión, Malfoy aparentemente lo tenía.
- ¿Cuánto cariño te tienen tus amigos?
Draco cada vez está más cerca de Hermione, la verdad que el pobre las está pasando un poco canutas, lo han apuñalado y ahora se ha chamuscado las manos... y encima no ha llegado a tiempo para salvar a ambas T-T Aunque Anatoli tiene razón en eso.
¿Qué os ha parecido? ¿Qué esperáis del siguiente capítulo? ¡Porque es brutal!
No voy a responder rewiews porque realmente porque de verdad lo que aguantamos las mujeres cada mes ¡no tiene nombre!... eso sí quiero agradecer a aquellas personas que dejaron un comentario en el capítulo anterior: *guiguita* *AliceMlfy* *Doristarazona* *KarenRomA* *SALESIA* *The Lady Annabelle* *Loonydraconian* *johannna* *YyessyY* *LluviaDeOro* *Dulcehp7* *Carmen*
En el siguiente os respondo como hay que hacerlo, ¡lo prometo!
¡Besos y abrazos zombificados!
