Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Rizzle (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
.- Una historia de Rizzle -.
Capítulo 47 – Insight
Hermione no vio a Draco durante el siguiente día y medio. Técnicamente, no era algo tan extraño dado el tamaño de la mansión, pero hacía mucho frío y estaba preocupada por dónde había estado durmiendo.
Sin embargo, había algunos tranquilizadores indicios de su presencia alrededor de la casa; retratos movidos de sitio, faltaban más sabanas en el cuarto de baño y huellas de sus botas en el suelo del polvoriento vestíbulo. Se dirigió al ático; preparándose para lo que se encontraría al empujar la puerta.
La habitación estaba vacía, salvo por el espejo de Chavín. El suelo no tenía nuevas perceptibles manchas y las sábanas habían desaparecido. Hermione se agachó para inspeccionar el artefacto. Tan pronto como acercó la mano a un metro de ello, la parte reflectante se transformó. Ya no era mate, sino vivo y ondulante. Parecía la brillante superficie de un estanque hecho de cristal líquido. El espejo emitió un sonido suave muy parecido a la estática. Era como si el artilugio todavía no estuviera sintonizado en una determinada "emisión" o "frecuencia" y esperara la manipulación de un usuario. Siguió el consejo de Draco con respecto a que se activaba con el tacto, teniendo cuidado de no tocarlo mientras se acercaba. Pasó experimentalmente una de sus manos a unos centímetros de la superficie cosechando los resultados deseados, por así decirlo.
Vio a Draco.
Estaba en las mazmorras. Por un momento, Hermione se sintió confundida con respecto a lo que estaba presenciando, pero entonces se percató que estaba viendo los acontecimientos que ocurrían a tiempo real. No había sonido, sólo imágenes.
Pero, ¿por qué el espejo le mostraba eso? Ah, debía ser porque estaba pensando en Draco en ese momento, por lo que el hechizo procesó eso como un deseo de llegar hasta él. Parecía una voyeurista al seguir mirando, pero no podía apartar los ojos de ahí. No era muy diferente a husmear el Pensadero de otra persona.
Draco sostenía una linterna mientras caminaba sobre la mugre de la celda de Narcissa. La luz que proyectaba iluminaba los restos humanos que cubrían el suelo. Ante él estaba la figura retorciéndose de su madre, todavía atada a las cadenas, pero sin bolsa en la cabeza. Draco dejó la linterna y, por un momento, simplemente la observó.
Hermione contuvo el aliento. Cientos, sino miles de personas, habían cometido el error de creer que podían convocar una cierta apariencia del recuerdo de lo que solían ser sus seres queridos en los reanimados cadáveres. No mucha gente sobrevivía a ese error. Era fácil pensar que seguramente… seguramente en alguna parte estaba la persona que una vez conociste. Y si alguna parte estaba ahí, entonces se podría razonar o comunicar con ellos, ¿verdad?
Error.
Apretó firmemente las manos mientras observaba a Draco acercarse al zombie, preocupada de que su sentido común se viera comprometido por sus emociones. ¿Tal vez fue así como mordieron a Lucius? ¿Un lapso momentáneo donde la esperanza cegó la precaución?
Pero entonces… de manera imposible, pareció producirse un cambio en Narcissa. Hermione lo observó con mórbida fascinación. Narcissa empezó a retorcerse con menos énfasis y después levantó su lechosa mirada. Gracias a la luz de la linterna, Hermione vio que parecía estar mirando a Draco, estudiándolo de una manera que sabía que los zombies muggles no podían hacer.
La luz también mostraba lo que era; un cuerpo humano muerto asaltado por un virus que ralentizaba la descomposición, que tomaba el mando de las funciones básicas del cerebro con el fin de reanimar a su anfitrión y maximizar la potencial propagación del contagio. La humedad de la mazmorra había afectado a su cuerpo. Narcissa se caía lentamente a pedazos. Sólo le quedaban unos cuantos mechones de pelo en el cuero cabelludo que ya empezaban a desprenderse. Parte de su rostro parecía que se estaba derritiendo, la pérdida de integridad estructural causaba que se hundiera en el interior del cráneo, arrastrando a uno de sus ojos hacia dentro. No tenía labios, probablemente debido a los daños infligidos por la incesante alimentación. Su boca se definía del resto de la cara por pedazos de carne alrededor de la parte superior de las encías, donde alguna vez había estado su verdadera boca. Todavía conservaba la mayoría de los dientes, pero eran estrechos y alargados debido al deterioro de las encías.
Abrió la boca de par en par, no para soltar un gruñido ni atacar, sino para producir un sonido. Hermione no pudo oírlo, pero se imaginó que era un largo y profundo gemido. Sin agresividad, por lo que parecía. Si no lo supiera, diría que era un intento de comunicación. Parecía haber unas crecientes evidencias que sugerían que los zombies mágicos realmente lograban retener algunos de sus recuerdos y facultades; como lo demostraba el uso de herramientas que ella y Draco habían visto en Hogwarts y en los ataques casi coordinados de estos especímenes en el Pozo de Amarov. Y luego estaba el inquietante zombie de la sudadera roja que deambulada a las afueras de la casa de Grimmauld Place, una silenciosa baliza que atraía a otros de su clase para unirse a esa misteriosa vigilia.
La mano enguantada de Draco se alzó. Apuntó su arma a la cabeza de la criatura.
Narcissa cerró la boca. Hermione observó como el zombie se inclinaba hacia adelante y lentamente presionaba la frente contra el cañón de la pistola. Una mente más escéptica podría haber atribuido esa acción a una mera coincidencia, una confluencia accidental de acciones, pero para Hermione, parecía deliberada. Y si era así, el significado era fácil de resolver.
Probablemente la peor parte de todo fue que Draco no disparó inmediatamente. Hermione no podía distinguir su expresión y estaba agradecida por ello. Esa visión como si fuera una mosca en la pared ya era suficiente invasión a la privacidad. Madre e hijo permanecieron así durante un rato y Hermione estaba empezando a sospechar que Draco no iba a apretar el gatillo. Y para su horror, se acercó más a la criatura, casi lo suficiente como para abrazarla y, tal vez, esa era su intención.
– No, Draco… – se escuchó decir a sí misma. Por Merlín, si lo hiciera, ella pasaría a través del Espejo en ese mismo instante, gastando el preciado y único viaje del Traslador para detenerlo.
Fue Narcissa quien decidió el desenlace. Echó la cabeza hacia atrás, alejándose del arma y lanzándose contra él. Esa vez, sus dientes estaban al descubierto, a centímetros de hundirse en Draco. Hermione se estremeció cuando la pistola se disparó; el sonido resonó a través de toda la mansión. La cabeza de Narcissa se desplomó hacia adelante.
Hermione tardó varios minutos en recobrar la respiración. Conocía a Draco lo suficiente como para sospechar que no había estado a punto de sucumbir a la misma esperanza que había albergado su padre; que Narcissa seguía siendo viable. No, más bien, no había querido matarla mientras quedara en ella una chispa de humanidad. Necesitaba matar al monstruo. Y ella había cumplido esa necesidad, consciente o inconscientemente, nadie podía estar seguro. El resultado seguía siendo una bala en el cerebro.
Hermione se puso en pie para pasear por la habitación. Sentía que de alguna manera había envejecido una década en los últimos diez minutos. Lucius y Narcissa estaban muertos y Draco estaba soportando esa monumental carga por su propia cuenta. Ya era suficiente. Decidió bajar y encontrarse con él, quisiera verla o no. Sin embargo, estando sola en el ático, había algo importante que necesitaba verificar antes de ir a buscarlo.
Se sentó frente al espejo una vez más, soltó un largo suspiro y, entonces, sostuvo la mano de nuevo cerca de la superficie.
Harry. ¿Dónde estás?
Si el Traslador sólo podía llevarte a lugares desprotegidos, entonces no podría mostrarle la comunidad de Taransay, si es que Harry estaba allí. Hermione le dio una oportunidad de todos modos.
Pensó en la gente de Taransay, imaginando el mar de tiendas de refugiados ondeando ante el fuerte viento Hebrideano. El espejo se agitó, intentando hacer conexión, pero no produjo nada. Intentó lo mismo con la casa de Grimmauld Place, pero extrañamente, el espejo seguía sin registrar nada en absoluto. Se mantuvo liso y sin vida, como si ese lugar en particular ni siquiera existiera. Hermione frunció el ceño. Eso no era muy tranquilizador. ¿Tal vez se debía a la particular conglomeración de barreras protectoras de la casa?
Después, imaginó el barco principal de la flota en su mente. Pensó en el profesor Vadim Belikov, que era sinónimo de los laboratorios de la flota. La superficie reflectante del espejo se agitó salvajemente, recalibrada y enfocada.
Hermione dejó escapar un pequeño sonido.
Harry estaba parado junto a Belikov en el prístino laboratorio del barco principal, con una mano en la cadera, escuchando atentamente algo que el anciano le estaba diciendo. Draco había estado en lo correcto. ¡Harry estaba, en efecto, con la flota! Hermione quería correr a sus brazos y estrujarlo. En ese momento, se quitó las gafas, las limpió y se las volvió a poner; algo que tendía a hacer cuando estaba intentando asimilar una lógica particularmente complicada. Parecía cansado, pero por lo demás bien. ¿Acaso se había incorporado a la flota? Hermione escaneó el resto de la escena. No había señales de Neville o el resto. ¿Estaban todos juntos o algún miembro del equipo ya se había marchado a Taransay? Eso parecía mucho más probable, dados los planes de apoyo de Scrimgeour.
Belikov parecía demacrado. ¿Era por el estrés de manejar la flota? Era una empresa enorme, pero ahora que Harry estaba allí, tenían la ventaja de la magia. Hermione pensó en lo fácil que sería tocar esa imagen parpadeante de la cara de Harry y ser instantáneamente transportada al laboratorio, sin duda sorprendiendo y deleitando a Harry. ¿Qué pensaría él de su decisión de irse? Probablemente no lo creería. Tampoco lo hubiera tolerado. Desconfiaría de la parte en la que aparece Draco y exigiría escuchar las razones de Hermione.
Lo que significaba que Harry iba a venir a la Mansión Malfoy…
¡Harry iba a venir! Hermione podía apostar su vida en ello. Cerró los ojos y agradeció a cualquier deidad que estuviera escuchándola, la monumental previsibilidad de Harry Potter.
La imagen del laboratorio comenzó a deformarse y Hermione sintió que una presión distinta empezaba a erigirse detrás de sus ojos. Tenía que tener cuidado de no gastar demasiado el encantamiento en caso de que ese aspecto del espejo fuera un recurso tan finito como el Traslador.
Una última ojeada.
Hermione invocó en su mente una imagen de sus padres.
– Oh, papá. – susurró, llorando y riéndose al mismo tiempo.
Hermione vio a su padre metiendo en una caja de plástico lo que parecían bollos recién horneados. Hermione sólo había visitado ese lugar una vez. Puede que no hubiera electricidad en ese momento, pero fue la ausencia de otros detalles lo que, realmente, era digno de mención. No había barras o tablas sobre las ventanas. De hecho, increíblemente, una de las ventanas estaba abierta, la veraniega brisa australiana revolvía las cortas cortinas de encaje que su madre había cosido. Mientras Hermione lo observaba, su padre se giró para hablar con su madre.
La señora Granger entró en la cocina cargando un manojo de coles, todavía salpicadas de barro. Su padre hizo un comentario, al que su madre contestó rodando los ojos. Empaquetaron los suministros en una caja y, entonces, dejaron la casa por la puerta de la cocina, sin prisas y completamente imperturbables.
Si era la seguridad lo que anhelaba, Draco había estado en lo correcto al querer mandarla con sus padres. So podía hacer algo más que sobrevivir en Australia, se podía vivir.
Hermione ya había visto suficiente. Quería compartir con Draco lo que había presenciado a través del espejo, pero cuando bajó a las mazmorras, ya se había marchado. Igual que Narcissa. La ausencia de los cuerpos de los padres de Draco probablemente significaba que había dejado la mansión para enterrarlos. Estuvo tentada a volver al espejo y simplemente convocar su ubicación, pero sintió que ya se había entrometido lo suficiente en sus asuntos privados por un día. Hermione no se quedó inmóvil esperando que él volviera a aparecer, sino que empezó a proceder como si pronto fueran a dejar la Mansión juntos.
Si él quería o no, no venía al caso. No iba a abandonarlo.
El Espejo era engorroso, pero ligero. A pesar de que el Traslador sólo fuera un viaje de ida, su valor seguía siendo incalculable. Tendrían que llevárselo con ellos a la flota. Hermione lo envolvió con un mantel y lo bajó hasta la biblioteca. Peinó toda la casa en busca de los retratos cargados de comida, reuniendo los que eran lo suficientemente pequeños para transportar. Comprobó y cargó las armas, aunque fracasó con algunos de los rifles más complicados que venían con todo tipo de accesorios. Recogió la ropa, la dobló y la metió dentro de las bolsas. Empaquetó artículos de tocador y recogió todas las velas que pudo encontrar. Aunque los retratos contuvieran multitud de bebidas, se estaban empezando a quedar sin agua limpia y potable. Así que llevó todas las botellas de plástico vacías que tenían al baño y las llenó.
No fue hasta que salió al coche para comprobar que no hubiera nada en el maletero, que vio el humo en la distancia.
El sol empezaba a ponerse. Incluso con la inminente oscuridad, todo lo que Hermione tuvo que hacer para encontrar a Draco fue caminar hasta la columna de humo gris y negro que se elevaba sobre la línea de los árboles. Y a falta de eso, siempre habría podido seguir el sonido de los disparos. Lo único que se había llevado de la casa con ella era su arma. Se detuvo ante las grandes puertas de hierro de la entrada a los terrenos de la Mansión, consciente de que no podría volver a entrar en la propiedad sin Draco.
Oh, bien. Empujó las puertas y corrió por la colina hacia el pueblo, su imaginación pintó todo tipo de horribles escenarios. La realidad no fue menos terrible, sino algo decepcionante.
En mitad del pueblo, Draco había encendido una pira funeraria dentro de la cual se quemaban dos cuerpos; Lucius y Narcissa, presumiblemente. Hermione todavía podía ver los restos de las sábanas que había utilizado para envolverlos. La hoguera era enorme. Las puntas de las llamas llegaban más allá que mucho de los tejados de las casas de la aldea. Sentado en el frío suelo a cierta distancia del fuego, estaba Draco. Vestido completamente de negro, con la capucha de su chaqueta puesta cubriendo su pelo rubio. Había un rifle semiautomático a su lado. Tenía una rodilla levantada, sobre la que balanceaba el brazo. En su mano había una jarra, casi vacía, de cristal con whisky o brandy.
Había por lo menos quince o veinte zombies que Hermione pudiera ver, los cuales habían sido atraídos por el fuego y los anteriores disparos. Algunos se dirigían hacia Draco. Otros se tabaleaban fueras de las casas y tiendas, despertados por todo el ruido y el rugiente fuego. Hermione vio a un zombie con lo que parecían lanzas de pesca sobresaliendo de su torso. Otro zombie todavía llevaba un traje de negocios, con el alfiler de la corbata y el pañuelo en el bolsillo. Podría haber parecido bastante elegante, sino fuera por el hecho de que sus dos manos terminaban en sangrientos muñones.
Draco lo observaba todo con una expresión desinteresada. Disparó el rifle al azar, sin dar a ninguno de los zombies que se le acercaban y, seguidamente, volvió a beber de la pesada jarra.
– ¡¿Qué estás haciendo?! – gritó Hermione. Corrió hasta él, disparando su propia pistola contra las criaturas más cercanas. Le tomó cuatro disparos eliminarlos.
– Hey. – dijo Draco.
Estaba ebrio. Hermione no se sorprendido, dado lo vacía que estaba la jarra.
– ¡Malfoy, levanta tu culo del suelo ahora mismo! – se adelantó varios pasos para encargarse de más criaturas. Uno de los zombies se tambaleó haca la pira funeraria. Hermione recordó el comentario del Agente Richards sobre ser perseguidos por ardientes piñatas en el Hospital Welwyn. Disparó a la criatura de la hoguera antes de que causara más daños en la aldea. Varios zombies más emergieron del bosque que bordeaba la carretera. Hermione mató a tantos como pudo, hasta que el cargador quedó vacío.
Y Draco seguía sentado en el suelo, con la mirada fija en el fuego y, ocasionalmente, dando un trago más a la jarra.
No había nada más que hacer, excepto coger su rifle y usarlo. Nunca había disparado uno de esos, pero en ese momento, no podía darse el lujo de ser exigente. El arma era potente. El retroceso del primer disparo hizo que la culata del rifle golpeara contra su rostro, sin mencionar que la bala se perdió en la distancia, lejos de su objetivo.
– Maldita sea. – gruñó y lo intentó de nuevo. Separar los pies la ayudó a contrarrestar el retroceso, pero sólo lo justo. Esa vez, apretó el gatillo y logró apuntar el tiro contra uno de los lados de la cabeza del zombie de negocios. No hizo caer a la criatura. Un colgajo de piel se le desprendió sobre los ojos. Pero continuó, sin titubeos.
Fue en ese punto que Draco se dignó a levantarse. No tenía demasiada estabilidad, se percató.
– Lo estás haciendo mal.
Hermione se volvió hacia él, fulminándolo con la mirada.
– ¡¿Tú crees?!
Las cosas que ese hombre podía hacer todavía la sorprendían. Actuando como si tuvieran todo el tiempo del mundo, él procedió a envolver los brazos alrededor de ella, asentando sus manos enguantadas en cuero sobre las suyas, reposicionándolas en el rifle. Se sintió diminuta en comparación a él. Draco apretó la parte posterior del muslo en su trasero. Hermione podía sentir el calor de su cuerpo incluso a través de las cuatro o cinco capas de ropa.
– No lo sostengas tan alto, sino te golpearas con el retroceso. Deja que tu hombro aguante el peso.
No había tiempo para más disputas, aunque hubiera una gran demanda de ellas. Disparó el arma y se alegró de mantenerla lo suficientemente firme como para dar a los objetivos en el torso. Sin embargo, la precisión requerida para acertar en las cabezas parecía que se le escapaba.
– Estás apretando demasiado fuerte el gatillo. – dijo en su oído. Olía a alcohol y cenizas – Suéltalo hasta aflojarlo casi del todo y, entonces, aprieta.
Seis, no, siete zombies estaban a tan solo unos veinte metros de distancia.
Hermione se retorció en sus brazos para dedicarle una mirada de incredulidad.
– Draco…
– Puedes hacerlo. – insistió él.
Hermione volvió la atención al arma, sosteniéndola como le había enseñado, permitiéndole que le corrigiera la postura, intentando ignorar el hecho de que lentamente estaban siendo rodeados por las criaturas. Puso a uno de los zombies en el punto de mira, tirando suavemente del gatillo, dejando que la baja saliera disparada.
Golpeó a la criatura en mitad de la cara.
– Bien hecho. – la elogió Draco – Mi turno.
Hermione cedió de buen grado el arma, con la que Draco eliminó a los zombies restantes en una rápida sucesión. No había nada de incierto o impreciso en eso. Ella le lanzó una furiosa mirada. Más criaturas avanzaban hacia el pueblo, pero aún estaban a muchos minutos. En ese momento, Draco ya había recogido la jarra y regresaba a la mansión.
– Deberíamos irnos. – dijo, casi como un comentario pasajero.
Hermione le fulminó la espalda con la mirada. No sabía si quería preguntarle si estaba bien o lanzarle una piedra a la cabeza.
¡Hola! Llevo una semana o así sin actualizar ninguna de mis historias porque la ola de calor que hay en España no es ni medio normal. ¡Se me quitan las ganas hasta de vivir! Por favor, que horror.
En fin no quiero daros mucho la chapa, así que espero que hayáis disfrutado el cap y fue un alivio y un consuelo saber que muchas más de vosotras sentisteis la muerte de Blaise como una patada en el cu... en el alma xD
Vemos que Draco también tiene una gran carga emocional que soportar, ¿le ayudará Hermione a aligerar el peso? (Como intentó hacer él con ella).
Mañana intentaré hacer una actualización triple de "Rebuilding". ¡Lo intentaré!
Agradecer los comentarios del capitulo anterior a: *Antares. Riddle. Malfoy* *Doristarazona* *LadyBasilisco220282* *Carmen-114* *Mantara* *guiguita* *FeltonNat88* *Loonydraconian* *Kary* *SALESIA* *Carmen* *Sally Elizabeth. HR* *AliceMlfy* *Florr Nott* *And-18* *Keziah Arkham* *Guest* *valitos* *NerakLime*
¡Besos!
