Y llegó el 20 y con él, el primer capitulo de esta historia :3

¡Espero que sea de su agrado!

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Palabras: 3378


C'est la vie

I

.—…—…—…—…—.

El superhéroe vestido de traje oscuro recorría los techos de París con los puños apretados. El guardián de los Miraculous le había dado una misión y por confiado, había fallado considerablemente.

Proteger a Marinette.

No había entendido bien porque tanta insistencia de aquel hombre de camisa hawaiana en proteger a su amiga, pero por el correr de los días y la falta de akumatizados, debió sospecharlo.

Era un objetivo fijo de Hawk Moth.

Apuró sus pasos para no perder la colonia de mariposas blancas que habían creado una prisión para su amiga y se dirigían a la torre Eiffel.

Maldijo por no saber nada de su compañera por más que la llamara. ¿Dónde se había metido Ladybug en un momento como ese? ¿No era Marinette, alguien importante para ella?

Lanzó su vara como si fuera un boomerang tratando de desarmar aquella prisión, pero no lo conseguirlo.

¡Chat Noir! —escuchó la voz de Marinette, que se abrió paso entre las mariposas. Miró al superhéroe con mucha pena. No quería imaginarse lo que debía estar sufriendo en ese momento, porque eso dejaría que Hawk Moth la controlara y no podía permitírselo—. ¡Ve por ayuda! —le gritó, antes de que las mariposas volvieran a encerrarla.

Chat Noir observó como el hombre de traje morados y máscara plateada esperaba en lo alto de la torre.

Hawk Moth —gruñó, apretando la vara con toda la intención de subir a enfrentárselo.

He intentado más de quince veces akumatizar a esta jovencita estos días y no lo he conseguido —le explicó al rubio que lo miraba sumamente irritado—. Pero, hoy eso se acabó, crearé mi mejor campeón. Mi mejor súper villano con esta joven.

¡No te lo permitiré! —gruñó, pero antes de que pudiera saltar, Carapace y Rena Rouge llegaron a su lado para frenarlo— ¿Qué hacen? —protestó, irritado con los chicos— ¡Debemos salvarla!

Debemos usar una estrategia, Chat Noir —protestó Rena Rouge, soltándolo—. Ella no es solo tu amiga, ¿sabes? —el rubio sacó su mirada verde de la prisión de mariposas sobre él y miró a la chica del Miraculous del Zorro.

¿La conocen?

Claro —Carapace tomó la palabra mirando a su compañera que lucía muy afectada—. ¿Quién no conoce a Marinette Dupain-Cheng? —respondió, para despistar al chico de Plagg.

Pero no pudieron seguir hablando cuando el grito de la chica, los alertó.

¡Marinette! —volvió a gritar el superhéroe.

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Adrien abrió los ojos de repente y asustado. Llevó su ante brazo hacia el rostro para cubrirse la mirada que parecía querer soltar miles de lágrimas en cualquier momento. Los recuerdos de aquel día venían a su mente con mucha frecuencia y aunque todo había salido bien, no podía evitar sentirse culpable.

Culpable por orillar a Marinette a eso, por no notar como ella se fue alejando de él, como ella había dejado de hablarle por culpa de su padre, como éste había tramado todo, usándolo a él, para akumatizar a una de sus mejores amigas.

Se giró sobre su lado izquierdo, encontrándose con una pared rosada. ¿Pared Rosada? Se sentó de golpe en la cama observando a su alrededor, definitivamente esa no era su casa, ni tampoco su habitación.

Era el cuarto de Marinette.

Se dejó caer una vez más sobre la cama, volviendo a cubrir su mirada recordando que la había ido a buscar a pesar de la lluvia que aún se escuchaba a través de la claraboya, porque quería expiar su culpa. Y ella era la única que podía ayudarlo.

—¿Buenos días? —dijo la voz cantarina de Marinette, haciéndolo sentar en la cama. Su mirada verde se fijó en la celeste de ella y sintió que su corazón se apretaba. ¿Cómo podía estar así? Sonriéndole, como si no hubiera pasado por tanto sufrimiento las semanas anteriores.

La envidiaba.

—Buenos días —dijo, la chica elevó un poco la bandeja con desayuno que traía en sus manos— ¿Eso es para mí?

—Para ambos —respondió, aún con una enorme sonrisa. Adrien corrió la mirada, flexionando las piernas, esto iba a ser difícil para él— ¿Podrías ayudarme? —salió de sus pensamientos viendo como la chica extendía la bandeja hacia la cama, pero la altura no ayudaba mucho.

—C-claro —se movió hasta la punta de la cama para tomar la bandeja y volvió a sentarse en el extremo para darle espacio.

—¡Gracias! —agradeció, finalmente sentándose en la punta de la cama con una de sus piernas en la escalera y la otra flexionada bajo ella— ¿Tienes hambre? —preguntó, recuperando la bandeja. El rubio afirmó y ésta sacó la campana que protegía la comida, dejando ver dos tazas de chocolate caliente y cuatro croissants— Espero que no te moleste este desayuno, últimamente necesito algo dulce para comenzar el día.

—Lo siento —dijo, tomando la taza de chocolate y rosando el borde con su pulgar—. Debió ser muy duro para ti…

Marinette se permitió quitar esa sonrisa forzada que portaba y desvió la mirada.

—Fueron una variedad de sabores, por momentos fue amargo, otras muy salado y por ocasiones ácidas… pero no puedo decir que todo era malo, porque cuando estaba a punto de sucumbir a esa oscuridad, alguien misterioso fue muy dulce conmigo, ayudándome a no caer —ante aquello, la mirada verde del rubio se fijó en su compañera—. Nunca me hubiera imaginado que aquel que apareció en mi balcón por una misión especial, fuera quien me había llevado a estar tan deprimida.

—Lo siento, Marinette…

—Tranquilo, Adrien —apretó sus labios y miró el croissant de su mano derecha—. Ambos nos dejamos engañar por tu padre, al menos, una parte de nosotros se afirmó más —y cuando ella lo miró, Adrien sintió que su corazón dejaba de latir por un par de segundos.

—My… —trató de estirar su mano para tomar la izquierda de ella, pero se arrepintió a medio camino, ella de todas formas reconoció su intención, así que acercó su mano a la de él—… lady.

—No voy a decir que no estaba asustada —dijo, afianzando su mano contra la de él—. Pero cuando te vi ahí, luchando por alcanzarme sabía que debía confiar, confiar en mi leal compañero iba a rescatarme, aun sin saber que era la compañera que esperaba que llegara a ayudarle en cualquier momento.

—¿Es por eso que no lo lograba? —preguntó, cerrando sus ojos aliviado de que la oración le hubiera salido completa.

—Así es —Adrien la observó mirar hacia abajo y guiñar el ojo a algo, inmediatamente ese algo flotó junto a Marinette y se puso a su lado.

—Hola, Adrien —saludó la Kwami roja con una gran mota en su frente.

—Tikki —susurró, con eso, sí había una posibilidad de duda de que Marinette era Ladybug, se disipó para no volver más.

—Tikki me protegía —le informó—. Así como Plagg usa su cataclismo para destruir cosas cuando tenemos una emergencia, Tikki puede purificar los Akumas en una situación de emergencia. El guardián le enseño a perfeccionarlo cuando mis ataques comenzaron.

—Y así te liberaste de la prisión de Akumas… —ella afirmó con la cabeza.

—Se podría decir que sí —tomó a su Kwami entre sus manos—. Tikki ha sido la voz de mi conciencia ante cada uno de los Akumas que me han atacado, desde el segundo hasta el último.

—¿Desde el segundo? —preguntó confundido— ¿Y el primero?

—Zombiezou —respondió con una sonrisa nerviosa, para bajar la mirada a su taza y beber de su chocolate—. Ahí fue la profesora Bustier quien me protegió.

—Vaya… y todo eso… —bajó la mirada—, pasaba frente a mí y…

—Shh —lo silenció, volviéndole a tomar la mano, le sorprendía como era capaz de cruzar sus dedos con los de Adrien sin morir de combustión espontánea—. Ya pasó…

—¿Carapace encontró el Miraculous de Hawk Moth? —Marinette bajó la mirada con negación—. ¿Qué haremos?

—Por ahora, seguir buscándolo, no nos queda de otra.

—Todo es mi culpa —dejó la taza en la bandeja y se peinó su cabello hacia atrás con la mano izquierda—. Debí quitárselo de las manos antes, no debí destranformarme frente a él.

—Y, ¿cómo está? —preguntó, con algo de pena, mordiendo su croissant. Adrien volvió su mirada a ella, ¿realmente se preocupaba por su padre?

—¿Realmente te importa? —Marinette no respondió, pero afirmó con la cabeza dándole otro mordisco a su croissant. No la entendía, ni él que era su hijo se había puesto a pensar cómo debía estar y ella, ella que era la victima aquí… Negó con la cabeza para quitar esos pensamientos de su mente—. No sé, no lo he visto desde ese entonces —respondió, dándole una mordida a su croissant para evitar decir algo más.

Marinette tampoco no dijo nada más, ambos terminaron de desayunar en silencio, solo se escuchaba la lluvia pegar contra la claraboya con fuerza.

—Por cierto —dijo, mientras Marinette juntaba las tazas y los platos en la fuente—, ¿Cómo llegué a tu cama? —preguntó avergonzado.

—Un poco tarde para preguntar eso, gatito —se burló la chica, como solía hacerlo con Chat Noir—. Pero, tranquilo, no lo hice yo. Fue mi papá —ante aquello, el rubio se encogió más, sintiendo que la vergüenza se extendía por cada rincón de su cuerpo.

—¿Saben que estoy aquí? ¿Qué dormí en tu cuarto?

—Afirmativo —dijo, bajando la escalera con la bandeja para dejarlo a un lado de su monitor—. Lo supieron cuando te quedaste desmayado en mis brazos, alguien tenía que ayudarme a moverte.

—Qué vergüenza —volvió a murmurar tapándose con la sábana de la chica—. ¿Cómo le veré la cara ahora a tus padres?

—No te preocupes, te imaginaras que tuve que explicarles que eras Chat Noir —respondió, haciendo que el chico la mirara, por un hoyito que hizo con las sábanas.

—Dime que es una broma.

—Era la única forma de que me creyeran. ¿Qué probabilidades habría de que me creyeran de que mi crush estaba desmayado en mi habitación sin acusarme de haberte secuestrado? —comentó divertida, pero luego, fue presas de sus propias palabras, pues pudo ver la sonrisa maliciosa del rubio, asomar entre las sábanas— Digo —se giró para que no la viera—, no me quedó de otra, así que mi papá te acostó en mi cama y yo me fui con mi mamá.

—¿Dormiste con tus padres? —preguntó, sacando la cabeza completa de debajo de las sábanas. Marinette afirmó con la cabeza— Lo siento.

—No te preocupes, me gusta dormir con mi mamá —explicó—. Mi padre durmió en la sala.

—¿En la sala? —el joven se sentó en la cama confundido, no se imaginaba a Tom dormir en el sillón de la sala. Luego, sus mejillas se tiñeron un poco… sería que…— ¿Marinette? —ella volteó a verlo, ruborizada.

—No te creas, no lo hicieron por ti, lo hicieron porque no confiaban en mí.

Y sin darle tiempo a procesar, ni responder, la de coletas bajó las escaleras que conducían a la sala de forma rápida.

Adrien se volvió a acostar mirando la pequeña claraboya que daba al balcón.

—¿Estás bien? —la voz de Tikki, hizo que la buscara con sus ojos, estaba muy cerca de él.

—¿Puedo ser sincero contigo? —la Kwami afirmó—. Me siento muy mal, no puedo creer que mi padre haya hecho todo esto, que Nathalie le haya ayudado y que hayan complotado para lastimar a Marinette.

—Pero ya viste, Marinette es muy fuerte.

—Sí —sonrió de lado, que su querida amiga fuera Ladybug era un bálsamo en su herida—, creo que es lo único bueno de esto —suspiró profundamente—. Por cierto, ¿Dónde está Plagg?

—Pues… —respondió Tikki, corriendo la mirada.

.—…—…—…—…—.

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Panadería Dupain-Cheng.

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—Y ¡guala! —exclamó Tom, portando en una de sus palas para el horno, un pocillo de greda que dejó sobre la mesada. El Kwami oscuro veía emocionado el burbujeo del queso fundido.

—¿Y dice que así sabe mejor?

—Y sabrá aún mejor, con esto —exclamó, entregándole un trozo de baguette. Plagg no se hizo de rogar, tomó el pan y se acercó al pocillo, el olor era delicioso y… ¡sabía aún más!

El pequeño ser de la destrucción giró sobre sí mismo antes de empezar a comer, sin preguntar si alguien quería un poco, era de él, solo de él.

—Come tranquilo —dijo Tom riéndose de aquel actuar. Realmente era como un lindo gatito. En eso, su mirada verde se fijó en su hija que entraba a la panadería roja y con las manos golpeándose las mejillas.

—¡¿Marinette?! —la llamó, ella se detuvo estática y volteó, tal cual un robot, a ver a su padre— ¿Adrien despertó? ¿desayunó?

La chica afirmó con la cabeza a ambas preguntas y siguió con su camino hacia la tienda. Estaba por salir de la misma, en dirección a la casa de Alya, cuando, frente a ella, apareció Nathalie. Retrocedió muchos pasos, asustada, pudo notar el momento incomodo en el rostro de la mujer de lentes, tosió para acomodar su voz y se paró erguida frente a ésta. Ya no se dejaría intimidar.

—¿Qué necesita?

—Sé que Adrien se encuentra en esta casa —Marinette extendió los brazos para impedirle el paso.

—Sí, está aquí, pero no dejaré que lo vea —respondió desafiante.

—No es eso a lo que vengo —comentó, acomodándose los lentes, para correrse de la puerta, Marinette notó como el guardaespaldas de su amigo, cargaba una pequeña maleta y el bolso de la escuela—. Dígale que estaremos esperándolo en casa, cuando él decida regresar.

Le hizo una pequeña reverencia y se retiró. Marinette tomó ambas cosas y se miró con sus padres, confundida.

—¿Alguno de ustedes habló a la mansión? —preguntó.

—Sí —Sabine levantó la mano, un poco incomoda—. Somos padres, Marinette. No queríamos generar más problemas entre ustedes, así que llamamos a su padre para avisar que Adrien estaba aquí.

—Ya veo —comentó apretándose el labio inferior con los dientes. Observó la maleta y el bolso del colegio de Adrien. ¿Eso significaría que lo tendría en su casa por varios días? Rápidamente, buscó la mirada de sus padres que sonreían.

—El cuarto de tu abuela está desocupado, podremos dejar que se quede ahí —comentó Sabine—. ¿Qué te parece?

Marinette observó fijamente a sus padres, a las maletas y luego, sintió como sus mejillas se ponían rojas, sobre todo por la risa de Plagg que se puso en su hombro.

—Me encanta la idea de vivir aquí, ¿a ti, no? —le preguntó.

—Iré a subir esto —dijo Tom tomando la maleta y el bolso para irse al departamento.

Sabine se acercó a su hija y la abrazó.

—¿Te incomoda? ¿Debimos preguntarte antes?

—No —negó con la cabeza, abrazando a su madre—, después de todo, yo le dije que viniera a buscarme cuando necesitara ayuda —cerró sus ojos al suspirar—. Y si confió en mí, voy a darle esa mano que necesita.

—¿Qué planeas? —preguntó Plagg, pues la sonrisa que se dibujó en los labios de la muchacha, lo intrigó.

—Acompáñame —dijo, soltando a su madre para perderse dentro de la cocina de la panadería—, tengo algo que hacer.

.—…—…—…—…—.

Adrien se había levantado y estaba en la sala de la casa de Marinette apretando sus manos, nervioso. Había salido de casa sin pensar en nada, por lo que, ni siquiera, había tomado su teléfono celular. Suspiró con pesadez, elevando sus manos entrelazadas para golpearse la frente. ¿Qué haría? El solo hecho de pensar en ir por su bolso a la mansión para ir a clases mañana, le revolvía el estómago.

—Así que, Chat Noir —la voz del papá de Marinette hizo que abriera los ojos y se parara de golpe—. ¡Tranquilo! —se rio jocoso, por el actuar del rubio—. Toma, vinieron a dejarte esto.

—¿Mis cosas? —el hombre robusto afirmó, para luego, sentarse al lado del chico que volvió a sentarse en el sillón para revisar el bolso del colegio. Adentro encontró su celular, lo revisó sin encontrar llamadas perdidas en él, hizo una mueca. ¿Por qué aún seguía ilusionándose? Era claro que su padre solo quería mantenerlo encerrado para que no fuera lastimado por sus Akumas, nada más.

—Nosotros llamamos a la mansión, anoche —le informó, al ver la mirada de tristeza del muchacho, quien lo observó, sorprendido—. Marinette no nos había querido contar, pero ambos suponíamos que algo había pasado cuando su asistente la vino a buscar en su nombre —Adrien solo confirmó lo que ya sabía, bajó la mirada aún con más culpa—. La veíamos triste y muy ocupada a la vez, perdida en su cuaderno. Pero, también la notábamos melancólica, siempre mirando hacia la ventana; cuando nos gritó que fuéramos en su ayuda, pensamos lo peor, pero solo te encontramos a ti, desmayado en sus brazos. Luego de dejarte descansar, Marinette llorando en los brazos de su madre nos contó todo lo sucedido, que tu padre es Hawk Moth y planeaba hacerla una de sus súper villanos, pero que tú la protegiste, aun sabiendo esa verdad.

—Yo… —Adrien sintió que su estómago se contrajo, su boca se puso muy ácida. ¿Marinette lo estaba protegiendo?

—Por eso, cuando Marinette se quedó dormida, Sabine y yo decidimos llamar a tu padre, no quería que ella se metiera en más problemas con él por esto.

—No deberían ser así conmigo, mi padre…—empezó a decir el chico, pero se interrumpió cuando sintió la mano de Tom apretar su hombro— ¿Qué?

—No te preocupes —le dijo con una sonrisa—, eres una persona muy importante para Marinette, Marinette es lo más importante en nuestras vidas, así que eso te convierte en alguien importante también para ambos. Y que mejor saber que has protegido a mi hija con todo tu ser.

—Marinette también es muy importante para mí —exclamó, haciendo sonreír más al dueño de casa—. Por eso me siento tan mal por todo lo que ha tenido que pasar…

—Pero lo pasaron, ya lo superaron. ¿Por qué quedarse en el pasado?

—Yo…

—Mira, no sé si Marinette te habrá contado alguna vez, pero yo también tuve una rencilla con mi padre cuando era joven, fue tanto el orgullo de ambos que ninguno dio el brazo a torcer, para aclarar todo —Tom suspiró—. Aquel orgullo solo hizo que nos perdiéramos cosas importantes, él perdió ver crecer a su nieta, Marinette perdió el apoyo de su abuelo, incluso pensó que había fallecido en un inicio…

—Conocí al señor Roland —comentó, recordando al abuelo de su amiga—, se parece mucho a Marinette en el carácter.

—Así es —confirmó—. Esa jovencita es más fuerte y más decidida que todos nosotros. Ella siempre va a tratar de encontrar una solución a cualquier problema que se presente, así que deberías tomar eso de ella. Aprovecha tu instancia aquí para pensar, analizar y acércate a tu padre.

Adrien sonrió. Su lady era una persona maravillosa con o sin máscara. Observó a Tom una vez más y afirmó.

—Y dime —el joven de ojos verdes notó el cambio en el adulto, inmediatamente, haciendo que casi le susurra—, ¿Ladybug sabe lo que ha pasado? ¿Qué estás aquí?

Adrien sonrió aún más, eso significaba que Marinette solo había revelado su identidad, no la de ella. Miró al hombre que esperaba ansioso la respuesta, ¿quizás quería volver a unirlo a su hija? ¡Aceptaba gustoso!

—Sí —afirmó—. Ella sabe que estoy aquí. Incluso me pidió que fuera a un lugar donde me sintiera seguro y —observó la sala con su mirada— aquí es uno de esos lugares.

—Me alegra ese voto de fe, muchacho —comentó Tom, y tras buscar algo, le pasó un control de video juego.

—¿Eh?

—Como es domingo, la panadería cierra a medio día, ¿qué te parece si jugamos un poco mientras tanto? Oí que mi Sabine quiere preparar Quinche de Espinaca y Salmon —la cara de Adrien se transformó en emoción, mientras tomaba el control que le ofrecían—. Juguemos antes de que vengan las verdaderas guerreras de esta casa y nos muelan a golpes.

Adrien rio con ganas por primera vez en días, mientras elegía el personaje en la pantalla.

Solo podía pronunciar un silencioso Gracias en su mente.

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Rinconcito de la que escribe:

Y al fin liberado el primer capitulo de este fic, ¿Qué les pareció? ¿Cuáles de todas las preguntas que les dejé planteadas en este capitulo esperan conocer primero?

Les comenté que este fic, a contrario de Viaje de Sanación, se enfocará más en Adrien. Espero que les haya gustado!

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Este capitulo no tiene la lectura previa de mi beta, así que si encuentran algún errorcito, me avisan nomás :)

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Muchas Gracias por sus reviews y las palabras que pusieron en ellos a: laurenImprincess /-/ paulayjoaqui /-/ Nao-K /-/ Rebecasz /-/ SpeedNoon /-/ Zara /-/ darkdan-sama /-/ karen Agreste /-/ Neko lila /-/ Hinaru16241 /-/ Dessirenya /-/ sofihikarichan /-/ maestro jedi /-/ Arashi Shinomori /-/ deisy320

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Próxima actualización: 30 de Agosto.

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Preview del segundo capitulo:


Adrien acomodaba sus libros en la pequeña habitación en donde se iba a quedar por unos días y, aunque no le gustaban los sitios muy encerrados, no tenía ninguna sensación de pánico por estar ahí, al contrario, se sentía acogedor, incluso su ventana tenía vista al río Sena y a Notre Dame. Aquello parecía un sueño dentro de su pesadilla.

Los padres de Marinette se habían encargado de hacerlo sentir parte de su familia, lo habían integrado como si siempre hubiera sido uno más y Marinette… Una sonrisa se formó en sus labios sentándose en la cama. Marinette había actuado como si nada hubiera pasado, barriendo el piso con él en los videojuegos, como si no hubiera pasado un mes alejada de él, como si no hubiera descubierto en la cima de la torre Eiffel que su fiel compañero era esa misma persona. ¿Qué estaría pasando por su cabeza? La cabeza de Ladybug siempre fue un misterio para él, ella solo se dejaba ver o interpretar cuando así lo quería y ahora veía que eso era una de las características de Marinette que se potenciaba con la máscara.

Realmente, ¿Confiaría en él?


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Estamos leyendonos!

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Aquatic.

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20 de Agosto de 2019