Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Rizzle (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
.- Una historia de Rizzle -.
Capítulo 51 – Mercy (Misericordia)
La tripulación del barco había estado muy ocupada en el corto espacio de tiempo que Draco y Hermione habían estado ausentes. Ahora había un hospital adecuado, en el sentido de que dos grandes camarotes habían sido liberados de sus disgustados y privilegiados ocupantes y que ahora habían combinado para formar una enfermería. Los hombres eran tratados en una habitación y las mujeres y los niños en la otra.
Belikov los llevó a través de le enfermería femenina en primer lugar, que era luminosa, ventilada y también estaba completamente vacía.
– ¿No hay pacientes? – preguntó Hermione. Se alegraba de ello, porque significaba que la flota se estaba recuperando.
– Nada urgente en este momento. – respondió Belikov – Inmediatamente después de la revuelta, estábamos hasta arriba, desde desnutrición hasta muelas del juicio con absceso que teníamos que extraer. Aprovechamos bien al Doctor Prestin. Actualmente, todavía tenemos casos de neumonía. Eso es todo.
– Y piojos. – le recordó ella.
Él le sonrió.
– Y eso.
– ¿Confío en que tienes a Prestin muy bien vigilado mientras trabaja? – preguntó Draco.
Dada la expresión de Belikov, eso era claramente algo que se tomaba muy en serio.
– Con toda seguridad. – pareció momentáneamente enfadado – Voté en contra de que se quedara en la flota, pero el comité tomó la decisión. Los médicos hacen un juramento, como sabréis. Prestin se está aferrando a él.
– Estoy al tanto del juramento. – dijo Draco, refiriéndose al Juramento Hipocrático.
– ¿Lo hiciste? – preguntó Belikov – ¿Hiciste el juramento?
– Nunca terminé mi formación, ¿recuerdas?
Detrás de los cristales de sus gafas, los ojos de Belikov se entrecerraron ligeramente en una sabia contemplación.
– Lástima. Habrías sido un buen médico, Draco.
– Mi padre habría estado muy orgulloso.
– Seguramente sí. – Belikov hablaba con total sinceridad.
Draco le lanzó una mirada divertida a Hermione, ante la privada broma compartida.
Era inquietante cuando jugaban a la normalidad. Las conversaciones entre ellos que no eran sobre trabajo, supervivencia o palabras pronunciadas por mera necesidad eran pocas y distantes entre sí. Entre ellos había emociones volátiles, sí, pero Hermione no estaba segura ni siquiera si Draco y ella eran buenos amigos.
– ¿Qué hay en la habitación de al lado? – preguntó ella – ¿La tenéis cerrada por alguna razón?
La afable expresión de Belikov se disipó. Cogió una tarjeta de identificación de uno de los bolsillos de su pantalón y se dispuso a abrir la puerta.
En un marcado contraste con la estancia anterior, la enfermería de los hombres estaba cerrada y oscura. El ambiente estaba estancado y cargado, con la esencia del familiar ungüento mágico y el antiséptico común. Belikov encendió las luces, revelando una habitación idéntica a la otra, a excepción de un gran rectángulo de metal y vidrio erigido en una esquina. Hermione lo reconoció como la celda que había sido utilizada para albergar a la pequeña Eloise Withinshaw para la experimentación.
– ¿Has trasladado la celda hasta aquí? – preguntó Hermione.
– Sí. Gracias a su diseño modular fue sencillo desmontarla y volver a montarla.
Draco hizo la siguiente sensible pregunta.
– ¿Y piensas meter algo dentro?
– Depende. – respondió Belikov.
– ¿De qué?
Belikov se dirigió hacia una sección de la estancia que estaba oscurecida detrás de unas pantallas blancas y echó a un lado una de ellas para que Draco y Hermione pudieran ver la cama que yacía allí.
Y al paciente que descansaba sobre ella.
– De si sobrevive.
Hermione no se había dado cuenta de que se había alejado de la cama, hasta que sintió a Draco detrás de ella. Sus manos se posaron alrededor de sus brazos, estabilizándola. El agarre era casi doloroso.
Alexander Amarov entrecerró los ojos bajo el brillo de las luces. Podría haber levantado un brazo para taparse de la luz, excepto por que ambos brazos estaban sujetos a los rieles de la cama por unos cables envueltos con tiras de espuma. Para su comodidad, supuso Hermione.
Tenía casi el mismo aspecto que cuando lo vio por primera vez, atado en el barco pesquero de los secuestradores. Lo que venía a decir que no estaba en buen estado. En su globalidad. Tenía uno de los brazos vendado hasta el hombro. Ahora volvía a tener los ojos cerrados y su respiración era aguda y superficial.
La conmoción de verlo vivo dio paso a la urgente necesidad de respuestas. Se volvió hacia Belikov, notando que se había puesto entre Draco y el paciente.
– ¿Debo asumir que este es un claro ejemplo del Juramento Hipocrático en acción? – la fría formalidad de la pregunta de Draco hizo que Hermione se estremeciera. Por su parte, el anciano científico parecía miserable por tener que decirles eso.
– No habrá asesinatos en mi enfermería.
Hermione se sorprendió ante la misma sugerencia, pero seguidamente echó un vistazo a Draco y se apartó cautelosamente de él. Había sacado su pistola. Era irónico que lo más aterrador de la habitación en ese momento no fuera el asesino psicópata que reposaba en la cama, sino alguien que técnicamente estaba destinado a ser uno de los "buenos".
– Entonces es bueno que intentara matarlo en la misma arena que él diseñó para ese propósito. – rugió Draco – ¿Por qué lo sacaste?
– Yo no lo salvé.
– ¿Qué quieres decir con que no lo salvaste? – preguntó Draco, con el ceño muy fruncido – ¿Quién lo hizo?
La respuesta de Belikov fue una mirada irónica.
Draco soltó un ruido exasperado, apartándose de ellos por un momento. Levantó su mano izquierda, presionando el puño contra su frente. Seguía sosteniendo la pistola en un rígido agarre.
– Zabini. – concluyó él mismo.
Hermione quedó conmocionada al enterarse de eso. Blaise tenía más razones que la mayoría para querer ver a Amarov muerto.
– ¿Qué le hiciste a Amarov y a Honoria? – preguntó ella.
Ya era hora de saberlo. Lo que les había hecho, Hermione se sentía parte de ello y quería compartir el conocimiento, sino la responsabilidad.
Cuando Draco no respondió de inmediato, se acercó a él, colocando suavemente una mano sobre su brazo.
– ¿Draco?
– Él hizo lo único que tenía sentido en ese momento. – respondió una voz floja y áspera.
Amarov estaba despierto ahora y parecía dirigirse solo a ella.
Si su sola imagen era suficiente para dispersar temporalmente sus recién equilibradas emociones, el sonido de su voz casi la inclinó al borde del precipicio. En ese momento, Hermione sintió como si pudiera volver a caer de nuevo. Luchó contra el impulso de aspirar grandes bocanadas de aire. La luz en la habitación comenzó a adquirir una cualidad muy brillante. Repentinamente, estaba mareada.
Y, entonces, sintió a Draco tomarla de la barbilla con su mano libre y levantarle la cabeza para que se viera obligada a mirarlo o a cerrar los ojos. Así que lo miró. No dijo nada, simplemente la atravesaba con una mirada intensa y plateada que le quitó el aliento por todas las razones equivocadas.
Era como el momento robado que habían compartido en el camarote vacío, después de haber salvado a Belikov y a Wallen del Pozo. Ella supo, en ese justo momento, que todo lo que tenía que hacer era darle la más sutil indicación y él dispararía una bala entre los ojos azules y febriles de Alexander Amarov.
Era una locura para cualquiera tener esa clase de influencia, poder hacer ese pedido.
Sin embargo, no podía negar el lejano y silencioso grito que aún estaba enterrado en su interior. Que se alimentaba de venganza y sed de sangre. Aun no podía pronunciar el nombre de Padma sin sentir un puñetazo en el estómago.
Hermione apartó la mirada de Draco, sin querer ser tentada por la oscura promesa que allí la aguardaba.
– Señor Malfoy, – dijo Amarov, llenando el pesado silencio – me alegra verte de nuevo bajo circunstancias mucho más… civilizadas. Vadim, ya puedes dejar de ir con pies de plomo. No creo que me vaya a matar en tu enfermería. – Amarov miró el arma que todavía estaba en la mano de Draco – Al menos, no por el momento.
Draco le dirigió a Belikov una altiva mirada.
– ¿Podemos hablar, Profesor? ¿En privado?
– Claro. – respondió Belikov, como si lo hubiera estado esperando.
– La llevaré primero a ella al camarote. – dijo Draco. No sonaba como una sugerencia.
Hermione se molestó inmediatamente.
– A "ella" le gustaría quedarse por el momento, gracias.
– Me gustaría hablar con Vadim. – enfatizó Draco. Lo que quería decir me gustaría hablar con Belikov de temas sensibles, relacionados con Amarov, sin una mujer emocionalmente frágil en la habitación.
– Entonces, hazlo. – respondió ella con frialdad.
Draco no se dejaba influir tan fácilmente.
– ¿Querrías esperarme fuera?
– No. Me gustaría hablar con Amarov, realmente.
Draco la miraba como si le hubiera crecido una segunda cabeza.
– No te voy a dejar sola en una habitación con él. – Hermione se preguntó si Draco sabía que la estaba señalando con el arma.
– "Él" no está en condiciones de hacer daño a nadie. – dijo Amarov. Tosió por el esfuerzo. El sonido fue enfermizo y hueco – Vadim puede verificarlo.
Tres pares de ojos se volvieron hacia Belikov, quien simplemente dijo:
– Alexander se está muriendo.
– ¿Por qué demonios Zabini lo dejó salir? – preguntó Draco a Belikov, quien se alegraba de que el joven volviera a enfundar su arma.
Estaban parados en la salida de la enfermería, intentando (y fallando) contener sus voces. La gente pasaba frente a ellos de camino hacia el laboratorio o hacia las demás plantas, lanzando alarmadas y furtivas miradas principalmente en dirección a Draco.
Belikov se encogió de hombros.
– Tu suposición es tan buena como la mía. Si estoy en lo cierto en la apreciación de los motivos del señor Zabini, diría que no estaba totalmente de acuerdo con tu plan de ejecutar a Alexander y a la señorita Cloot. Decidió que hablar contigo de eso en ese preciso momento sería, ehm bueno, espectacularmente improductivo, ¿diría yo?
– Entre otros muchos atroces crímenes, ese loco genocida con el que estas malgastando tu valioso tiempo, es el responsable de la muerte de decenas de los tuyos y muchos más de los míos, incluida la propia esposa de Blaise. Te metió en el pozo para que fueras despedazado por Felix Wallen, quien antes de eso, había sido torturado por los hombres de Amarov. No entiendo en que estaba pensando Blaise.
– Tengo otra teoría que podría explicar sus acciones. ¿Una más aceptable, tal vez?
El ceño de Draco se profundizó.
– Adelante.
– Necesitábamos un sujeto de pruebas viable que estuviera recientemente infectado, pero no íbamos a convertir a nadie. Tú tenías uno en el laboratorio de Londres. ¿El señor Zabini era consciente de ese hecho?
– Sí, se lo mencioné. – el joven mago parpadeó – Nuestro sujeto era un mago llamado Ronald Weasley.
– He leído las notas. – dijo Belikov – Fuisteis capaces de probar el ReGen en ese señor Weasley.
– Hasta que dejó de funcionar. – Draco entrecerró los ojos – Dijiste que no tenías medios para probar el suero, no el ReGen. ¿Por qué no se lo has administrado a Amarov?
– Ten en cuenta que no pensábamos que necesitáramos un sujeto infectado vivo para probar el suero hasta hace poco. Antes de eso, habíamos estado utilizando simulaciones y las muestras de la Infección de tu equipo en Londres. Te hago saber que el señor Zabini sólo fue a recuperar a Alexander después de saber que necesitábamos un anfitrión vivo. Alexander fue severamente mutilado en el Pozo. Las lesiones eran considerables y la propagación de la infección se había acelerado enormemente en él. El ReGen está haciendo lo que puede, pero a menos que se estabilice, finalmente se convertirá. Sin embargo, darle la cura antes de que esté lo suficientemente preparado para recibirla casi seguramente lo matará.
A Belikov no le gustó la expresión de Draco.
– ¿Seguro? – dijo Draco, levantando una de sus doradas cejas – Que absolutismo para un hombre de ciencia. ¿Cómo puedes estar tan seguro?
– Estoy seguro.
– Y yo estoy decidido a probar esa certeza.
– Si lo matamos ahora, sin otra razón que el rencor, ¡quizás nunca tengamos otro sujeto con el que trabajar!
– No te pido que lo hagas por rencor. – siseó Draco – Tenemos tres semanas para entregar el ReGen y una cura eficaz a los estadounidenses, o esas bombas caerán. ¡No tenemos tiempo!
– ¡Joven, soy consciente y siempre tengo presente la fecha límite! ¡Créeme cuando te digo que no pienso en otra cosa!
– Entonces, ¿cuánto tiempo estás dispuesto a esperar?
– Danos una semana. – dijo Belikov, exasperado y ligeramente desinflado – Entonces reevaluaremos la idoneidad de Alexander. Si se recupera ligeramente, tendremos un sujeto prácticamente viable para probarlo.
Se quedaron en silencio por un largo momento, mientras Draco contemplaba la idea.
– No. – dijo finalmente – Te traeré a alguien antes de esa fecha.
Belikov estaba horrorizado.
– ¿Vas a volver al continente para… para encontrar un voluntario entre los que aún viven? ¿Estás loco?
– No estoy loco. – espetó Draco, sorprendentemente (y casi graciosamente a la defensiva) – Me hicieron pruebas en la cárcel.
El profesor intentó darle un enfoque diferente.
– Incluso si lograras encontrar voluntarios adecuados a tiempo, apenas sobrevivisteis a la última excursión a Londres. ¡El señor Zabini no lo consiguió!
– No cometeré los mismos errores que Blaise.
– Ahora eres tú quien está muy seguro de sí mismo. Zabini dejó a su hijo huérfano. ¿Y tú estás proponiendo arriesgarte a hacerle eso a Henry otra vez?
La mención de las responsabilidades de Draco con respecto a Henry Zabini claramente lo pilló desprevenido. Belikov supuso que eso se debía a que Draco no estaba acostumbrado a tener que preocuparse por otras personas.
– Henry tiene a Hermione. – fue la cortante y helada respuesta.
Ya era hora de quitarse los guantes de seda.
– ¿Y a quién tendrá ella si tú no vuelves?
El mejor momento de Hermione era cuando estaba ocupada y se sentía útil. Como Draco, la ociosidad no iba con ella. Durante la guerra, sus superiores sabían que siempre era una buena idea darle una tarea a Hermione Granger. De no haber sido así, ella se habría impuesto una. Y muy a menudo, esas tareas de investigación inicialmente modestas de Hermione Granger se convertían en grandes misiones que requerían a Harry Potter y un equipo de Aurores y que, al menos, tenían un ochenta por ciento de posibilidades de éxito.
En consecuencia, no se quedó parada, esperando que Draco y Belikov volvieran, ni que los inevitables golpes en el estómago la atacaran mientras estaba a solas en la habitación con Amarov. Padma la había entrenado bien en cuanto al cuidado de Ron. Hermione se puso a trabajar leyendo el cuadro adjunto al pie de la cama de Amarov, para obtener más información sobre el protocolo de tratamiento que se le estaba administrando. Lo que leyó dio crédito a la afirmación de Belikov de que Amarov estaba realmente en las últimas. Tenía un brazo lacerado. De hecho, Hermione se preguntó por qué simplemente no habían amputado el miembro parcialmente devorado.
El doctor Prestin y Belikov habían hecho todo lo posible por estabilizar los signos vitales de Amarov, pero fluctuaban. Sus órganos probablemente estaban fallando. La primera dosis de ReGen se le había administrado mucho tiempo después del recomendado (que estaba dentro de las primeras doce horas de ser infectado). Eso indicaba que Amarov había estado en el Pozo durante varios días.
Casi una eternidad cuando te estaban devorando vivo.
Hermione se deshizo del empapado jersey, quedándose solo con una camiseta azul que tenía debajo. Amarov la observaba mientras ella trenzaba su pelo apresuradamente y la aseguraba con un pedazo de hilo. Se puso dos guantes, una máscara facial y una bata quirúrgica limpia de los armarios de suministros. Él se quedó en silencio mientras ella repasaba sus observaciones, anotándolas en el cuadro.
– ¿De qué crees que están discutiendo? – preguntó Amarov, eventualmente. Su voz carecía del vigor y la claridad que Hermione recordaba de antes del golpe. Pero en su mirada no había carencias. Todavía tenía una cualidad depredadora.
Hermione descubrió que no podía molestarse en poner una fachada.
– De muchas cosas, probablemente. – dijo, mientras tomaba su presión arterial – Pero me imagino que Vadim está haciendo un gran esfuerzo por convencer a Draco de que no te dispare.
– ¿Qué harías tú conmigo?
Ella se encogió de hombros.
– Utilizarte para probar el suero. Si es que aún no tienen intención de hacerlo.
– Me ofrecí voluntario para eso.
– ¿De verdad? – respondió Hermione con un resoplido – Que noble por tu parte echarnos una mano con la cura cuando ya estás Infectado.
– Lamentablemente, Vadim me ha informado de que estoy demasiado débil para sobrevivir.
Eso explicaba por qué Belikov haba dicho antes que todavía no tenían medios para probar adecuadamente la cura, pensó Hermione, con el ceño levemente fruncido. Eso debía ser lo que ambos hombres estaban discutiendo fuera. Era una mala noticia. Más tarde, presionaría a Belikov para más detalles. ¿Y si el ReGen fuera capaz de estabilizarlo lo suficiente? Pero había tan poco tiempo…
– ¿Puedo tomar algo de agua? – dijo Amarov con voz ronca, mirando un vaso que había sobre una mesilla.
Habría sido tan fácil infligirle todas las pequeñas dosis de sufrimiento que pudiera, pero no había satisfacción en torturar a un hombre que ya estaba enfermo de muerte. Además, ella no era así.
Había una jarra cubierta de agua sobre la mesa. Llenó el vaso y levantó la cabeza de Amarov para que pudiera beber. Bebió un poco, pero le sobrevino un ataque de tos. Hermione le limpió el agua de la boca y esperó que se recuperara. Incluso a través de los guantes, podía sentir la fiebre. El cuadro médico indicaba que ya le habían suministrado una gran cantidad de drogas para reducir la temperatura, lo adecuado para matar a un caballo, de hecho. No era suficiente. Sacó unos pequeños trapos de un cajón y se puso a buscar y encontró unas bolsas de hielo de primeros auxilios en el congelador. Después de envolver las bolsas con los trapos y de amasarlos para que fueran lo más maleable posible, colocó dos a lo largo del cuello del paciente. Colocó otro sobre su frente y dos más bajo sus rodillas. Recordó lo que había sufrido Ron con un dolor insoportable en las articulaciones cuando le subió la fiebre los primeros días de Infección. El hielo le había aliviado, un poco.
Amarov se estremeció. Sus ojos se cerraron.
– Gracias. Eso es… ah, gracias.
– ¿Qué le pasó a Honoria? – preguntó ella, con voz plana.
Él aspiró una vibrante bocanada de aire. Eso hizo que Hermione se sintiera muy incómoda, ya que típicamente se asociaba ese sonido a estar muy cerca del de un zombie.
– Me salvó la vida.
– ¿Cómo?
Amarov sonreía ahora. Era una sonrisa arrepentida. Hermione podía discernir su belleza anterior, aunque ahora estaba hecho un desastre.
– Al ser devorada primero. ¿Alguna vez has visto a un zombie alimentarse, Hermione? No, no quiero decir que hayas luchado o escapado de ellos, sino, ¿si alguna vez te has parado realmente a observarlos…
Percibió adecuadamente que la pregunta era retórica y no respondió.
Él continuó.
– Pensamos en ellos como criaturas sin cerebro, pero cuando no están en pleno frenesí, realmente son bastante, bueno, metódicos. El señor Malfoy no hace nada por error, ¿te has percatado? Honoria y yo estábamos atados a unas sillas y colocados exactamente a la misma distancia de la criatura. En todo caso sería cuestión de azar a quien devoraría primero.
Hermione se sintió aliviada al sentir que seguía horrorizándose ante los detalles de la intencional ejecución de Amarov, aunque hizo todo lo posible por no dejar que se filtrara a través de su voz.
– ¿Y supongo que Honoria perdió?
Amarov asintió.
– Te amaba. – dijo Hermione, pensando que tal vez sí tenía un lado sádico en su interior, después de todo – ¿Alguna vez te lo dijo?
Fue notable lo poco que pareció sorprenderle. O tal vez las apariencias engañaban.
– Sí.
– Traicionó a su propia gente por ti.
– Sí. – él apartó la mirada por un momento – Parecía que iba a estar gritando para siempre. Todavía puedo oírla.
La voz de Hermione fue dura y quebradiza cuando habló.
– Estoy bastante familiarizada con ese sonido.
– Me imagino. – susurró Amarov, con los ojos ahora brillantes – Y cuando la criatura pareció satisfecha, cayó en una especie de hibernación.
– Solíamos llamarlos "desconectados". – dijo Hermione, ¿por qué se estaba molestando en tener cualquier tipo de conversación práctica con él? – Una vez saciado, o lo que se entiende por saciedad, es contraproducente para las criaturas mantener la caza o la alimentación hasta reventar. Se quedan inmóviles y silenciosos.
Él tragó saliva de manera audible.
– En ese momento, pensé que era mi salvación, pero era simplemente una suspensión temporal de mi ejecución. Dos días después se despertó y vino a por mí. – soltó una risotada corta y sin gracia – Y entonces fui yo el que empezó a gritar.
– Hasta que llegó Blaise.
– Hasta que él llegó. – asintió Amarov. Su voz ahora era casi un susurro. Tenía que esforzarse para oírlo.
– ¿Te dijo algo? – preguntó. Hermione sabía que Draco querría saber las circunstancias exactas por las cuales su amigo había actuado en contra de sus deseos.
Amarov vaciló.
Hermione acercó una silla a la cama y se sentó en ella. Esa era información potencialmente valiosa y quería sacársela.
– Dímelo. – dijo ella, suavizando la voz.
– Me dijo algo, pero no se lo he dicho a Vadim.
Tenía que inclinarse para poder escucharlo bien. Había diminutas venas rotas rasgando su pálido rostro. La piel alrededor de sus ojos era fina y estaba hundida. Había visto las mismas secuelas en Ron.
– ¿Por qué?
– Me convenía que Belikov pensara que Blaise Zabini me había salvado por su conciencia.
– ¿Cómo sabes que no fue por eso?
– Lo sé, mi querida Hermione, porque cuando Zabini me arrastró fuera del Pozo, mientras veía pedazos de mi carne desgarrada desprendiéndose de mí, me dijo: "Esto no es misericordia". Supongo que sentía que Malfoy había sido demasiado blando conmigo, ¿entiendes? Pensó que merecía un destino mucho peor por lo que le había hecho a él, a su familia, a su gente. Quería que fuera una rata de laboratorio, en el mejor de los casos, o que me convirtiera lentamente, en el peor. – Amarov contemplaba la idea – Aunque puede que lo haya interpretado mal…
Otra serie de toses lo atravesó. Hermione ya estaba preparada con el vaso de agua, para cuando él se lo indicara.
– Gracias. – dijo, cerrando los ojos. Y continuó con más suavidad – Hueles a lluvia. – cuando volvió a abrir los ojos, vio allí una codicia familiar, sólo que ahora estaba templada por el sufrimiento – ¿Alguna vez has visto a alguien convertirse ante tus ojos?
– Sí. – dijo, en contra de su mejor juicio.
– Cuéntame. – ahora había miedo en su mirada.
Hermione pensó en como describirlo mejor. Pensó en el hercúleo conflicto, la batalla que había visto enraizarse dentro de Ron y el terror desgarrador en su rostro al darse cuenta de que estaba perdiendo. Había estado tan cerca de él cuando sucedió, que podría haber contado las pecas de su nariz.
– Puedes verla salir de sus ojos. – dijo al fin, con una voz que sonaba lejana.
– ¿Ver qué? – preguntó él – ¿La vida?
Ella asintió.
– La humanidad.
Amarov reflexionó sobre eso. Un momento después, dijo:
– Lo siento.
– ¿Por?
– Todo. Sé que significa menos que nada para ti ahora, pero quiero que lo sepas; lo siento.
– Eso no va a cambiar nada. – respondió ella.
– Lo sé. – aceptó Amarov – Sin embargo, me pregunto, ¿tu opinión sobre Malfoy ha cambiado? ¿Ahora qué sabes lo que nos hizo a Honoria y a mí?
– No. – respondió y supo que él podía ver a través de esa mentira. Era uno de sus grandes talentos, o tal vez una habilidad particular que había desarrollado con respecto a ella, específicamente.
– Él es como yo, ¿sabes? Un producto de la necesidad. Somos monstruos. – sonrió – La otra cosa que tenemos en común… eres tú.
– Tú no me tienes. – dijo Hermione, odiando el temblor en su voz.
– Cierto. – él asintió, nunca lo había visto tan serio o intentando ser tan serio – No es por falta de intentarlo. Y, desgraciadamente, intenté tomar lo que no tenía derecho. – le dedicó una mirada evaluativa – ¿Y él? ¿Te tiene?
La pregunta no debería haberla perturbado tan profundamente, pero lo hizo. Repentinamente, se arrepintió mucho de haber entablado esa conversación. Incluso a las puertas de la muerte, seguía siendo un depredador. Había estado intentando desestabilizarla todo el rato.
Él procesó su silencio, mirándola con algo que se parecía inquietantemente a la compasión.
– Ya veo. No es algo fácil, ¿verdad?
– ¿El qué? – consiguió decir ella.
– Ser igual que Honoria. Que yo. Amar a alguien que no te quiere.
¡Holaaaa! Siento estar tan inestable con las actualizaciones, pero está siendo un mes de locos, en todos los sentidos. Dentro de unas dos o tres semanas empezaré las prácticas y tendré mucho menos tiempo tanto para traducir como para actualizar, así que hasta entonces intentaré hacerlo con algo más de regularidad puede que un día sí y otro no.
En primer lugar, adoro ese guiño a Sheldon en The Big Bang Theory con el "me han hecho pruebas en la cárcel" xDD Algunas pensabais que probablemente podía ser Amarov el que podía ser ese "sujeto" de pruebas y sí, queridas, Amarov sigue dando por culo... Incluso a las puertas de la muerte tiene un guantazo en toda la cara de los grandes, ¡Argg, asco! Pobre Hermione, se está llevando cada palo en este fic que para no estar traumatizada, a penas. Os digo que la cosa se pone, muy, muy, intensa en los siguientes caps.
¿Deseando saber qué va a pasar? ¡Pronto!
Gracias por comentar el capítulo anterior a: *NarradoraNueva: si hubieran llegado sin problemas no estaríamos hablando de este fic donde las desgracias van agarradas de la mano en cadena xD* *Loonydraconian: Bueno, tienen casi un zombie jajajjaa Lo único que te puedo decir es que te agarres los machos para lo que llega... Besazos ;)* *SALESIA: Bueno, creo que la situación entre nuestros protagonistas está un tanto tensa y la situación va a ir a más... Como ha dicho Belikov la cosa está chunga porque necesitan un sujeto infectado vivo... así que Blaise estaba descartado y la pequeña Eloise también, solo les quedaba Amarov y no está en el mejor estado para ello, ¿qué pasará entonces? Teoriza, pequeña Salesia ;) Besazos* *Carmen-114: Sí, esa ventisca pudo sentirse en carne propia, me alegra que así lo vivieras ;)* *AKAmart: Si tuvieran un día tranquilo no sería está maravillosa historia xD Pronto leeremos a Henry ;)* *marfelton: Me alegra que te haya encantado la historia, y esto todavía no acaba ;)* *guiguita: Sí he tenido unos meses complicados, lo siento, pero espero que puedas seguir disfrutándola ;)* *Sally Elizabeth. HR: Sí, finalmente están todos en la flota, aunque eso no significa que la cosa se va a calmar jajaja* *Carmen: Sí, tienen la cura tan cerca pero tan lejos al mismo tiempo que la cosa se tiene que complicar por narices... veremos ;)* *Doristarazona: Uff Doris, gracias por advertirme de las faltas y errores, en cuanto tenga un momento las corregiré, pero tengo el teclado del ordenador totalmente roto, me faltan teclas y otras están a punto de saltarse, así que hago lo que puedo y no tuve tiempo de revisar el cap... Si ves muchos errores en este avísame también e intetnaré editarlos en otro ordenador xD Mil gracias y besos* *Kary: Espero que te haya gustado ;)* *AliceMlfy: jajaja sí en este fic los momentos de paz están sobrevalorados, para qué dejarlos tranquilos si Rizzle puede hacer sufrir a nuestros protagonistas de millones de maneras posibles? xDDD ¡Besazooos!*
¡Besos zombificados!
