Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Rizzle (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
.- Una historia de Rizzle -.
Capítulo 57 – Hope (Esperanza)
Hermione estaba vomitando en una bolsa de plástico cuando Draco entró en la enfermería. Cuando terminó, ató la bolsa, la colocó cuidadosamente dentro de un recipiente de Materiales Peligrosos y luego tomó un sorbo de agua de una botella de plástico. Ligeramente abrumada por los dolorosos calambres en el estómago, solo pudo apretar los dientes y esperar que los espasmos se calmaran, mirando con cautela a Draco en todo momento.
Yoshida, Wallen y McAlister estaban haciendo preparativos con los demás científicos en el laboratorio del piso de arriba. Belikov había decidido quedarse ahí para vigilar a Hermione, mientras Harry todavía estaba buscando a Draco por el barco.
Belikov posó una mano en el hombro de Draco.
– Creía en la posibilidad de verte otra vez. – parecía inmensamente aliviado – Ha estado preguntando por ti. – si el hombre había notado el enrojecimiento de los ojos de Draco, tuvo el tacto de no mencionarlo.
– Me encontré con el Vaquero. – le explicó Draco.
– Sabes, no estoy muy seguro de por qué todos lo llaman el Vaquero.
– Tenía un sombrero.
El profesor asintió. Le dedicó una cordial sonrisa a Hermione, mientras simultáneamente se inclinaba más hacia Draco, para susurrarle:
– Se está deteriorando rápidamente. Debe tener que ver con el método de infección particularmente directo que usó. Se extiende a un ritmo acelerado. Ese hechizo, o como sea que lo llaméis que nos mantiene alejados, durará una hora y cuarto más. No me gusta.
– Nada de esto puede gustarte, Vadim.
–Me refiero a que no me gustan las posibilidades de estar en tan mal estado como para administrarse el suero ella misma cuando se le acabe el tiempo. – le explicó Belikov – ¡A este ritmo, ni siquiera estoy seguro de que vaya a estar consciente!
Draco vio como Hermione se agachaba y se metía en su nido de mantas, cubriéndose con las sábanas. Estaba temblando.
– Yo le administraré el suero.
Belikov ensanchó los ojos.
– ¿Crees que te dejará entrar?
Draco le respondió con una petición.
– Déjanos la enfermería. Diles a los demás que vuelvan en una hora.
– ¿Tan tarde? ¡No estoy seguro de poder mantener alejado a Potter tanto rato! ¿Estás seguro?
– Afirmativo.
– Bien. – admitió el profesor – Si algo cambia, házmelo saber de inmediato.
Después de que Belikov cerrara las puertas de la enfermería detrás de él, Draco fue a los armarios de suministros médicos y extrajo varios frascos y jeringas, guardándoselas en el bolsillo. Sabía que Hermione lo estaba observando. Cuando se acercó a la celda, estaba hecha un ovillo. Draco se posicionó a su altura en el suelo, recostándose para quedar uno frente al otro, pero separados por quince centímetros de vidrio reforzado, a prueba de balas, a prueba de hechizos. Podía ver la varita de Ronald Weasley justo al lado de ella.
La Infección estaba haciendo estragos en su sistema nervioso. Pequeños espasmos sacudían su cuerpo. Sus labios tiritaban y estaban teñidos de azul.
– Has vuelto. – dijo, tragando saliva. Sus ojos se detuvieron en la chaqueta de Draco – ¿Ibas a algún sitio? – era, principalmente, una pregunta retórica. Ella sabía perfectamente lo que había intentado hacer.
Draco encogió uno de sus hombros.
– Pensé en ir a dar un paseo. Estirar las piernas. Tomar un poco el aire.
– ¿En m-mitad de los Estrechos Daneses?
Él arrugó la nariz.
– Ya me conoces. Me gustan los retos.
Hermione sonrió, pero seguidamente cerró los ojos cuando, momentáneamente, un espasmo le robó el aliento.
– ¿Harry… te encontró?
– Richards me encontró. – la corrigió Draco.
Hermione lo miró fijamente y arrugó la frente.
– No voy a salir todavía, Draco. Tenemos que esperar.
– No te estoy pidiendo que salgas.
– Estás enfadado conmigo. – dijo una obviedad.
– Sí.
– Pero entiendes por qué tenía que… hacerse.
Draco flexionó un brazo, apoyando la cabeza en su mano.
– No tenía que hacerse, pero entiendo por qué lo has hecho.
– Lo estoy haciendo para salvar… vidas. Innumerables vidas. La tuya, la de Henry…
– Con el posible riesgo de tu propia vida y la de nuestro hijo.
Hermione se giró para mirar el techo, parpadeando para reprimirlas lágrimas. Tenía las pupilas dilatadas y Draco podía divisar la red de diminutos capilares sanguíneos rojos atravesándole piel, ahora anormalmente pálida, de su rostro.
– Fue mi… decisión.
– ¿Y qué pasa conmigo? – preguntó él – ¿Tengo algo que decir? ¿Asumo que soy el padre?
Hermione soltó un quejido.
– Otra vez no. Harry ya ha atacado con eso.
Draco pareció reflexionar sobre las posibilidades.
– Has sido terriblemente amistosa con el pobre y viejo Vadim. Anatoli piensa muy bien de ti, aunque creo que etarias preocupada de que Marina lo descubriera y te matara con ese machete suyo. Wallen comparte turno contigo en el laboratorio. También está ese chico joven al que vi cómo le dabas instrucciones el otro día. He oído por ahí que un momento de indiscreción es todo lo que se necesita.
Hermione comenzó a toser y luego puso los ojos en blanco.
– Hilarante.
– Permíteme discrepar. – dijo Draco, mientras la veía luchar por respirar – Nada de esto tiene ninguna gracia.
– Lo sé. – respondió ella, con resuello. Compuso una mueca cuando la atacó otro espasmo.
Draco se giró para mirar el reloj de pared.
– Sé paciente. – le susurró.
– No creo que lo sea, si no te importa.
– No… v-voy a… sa-salir.
– Lo sé. Así que entraré yo.
Hermione frunció el ceño.
– ¿Qué? No.
– Déjame entrar, Granger. Vuelve a colocar después las barreras si quieres.
Ella miró con suspicacia el bulto en el bolsillo de su chaqueta.
– No voy a dejar que me administres el ReGen.
– Eso está bien, porque no llevo. – sacó los frascos y jeringas del bolsillo – ¿Ves? Analgésicos. Anticonvulsivos. Y cuando sea el momento, yo mismo te administraré el suero. Déjame entrar. – podía ver lo mucho que Hermione quería creerle. Antes me pediste que confiara en ti, ahora te pido que hagas tú lo mismo conmigo. – le dijo – ¿Recuerdas cuando me encontraste en Azkaban?
Ella tosió.
– Sí. Es algo difícil de olvidar.
Draco miró a su alrededor.
– Fue en circunstancias bastantes similares. Solo que era yo quien estaba al otro lado del cristal. ¿Y recuerdas cuando te agarré en esa celda en el sótano de Grimmauld Place?
Hermione asintió, bruscamente.
– Me dijiste que debía confiar en tu sentido de la auto-preservación.
Draco se acercó aún más al cristal, logrando que los límites de la barrera crepitaran.
– Te contaré un pequeño secreto. Generalmente, tomo las decisiones que me benefician. Y en este momento, me conviene ayudarte. Porque si te desmayas y pierdes el plazo para administrarte el suero, morirás. Y si me dejas entrar y te administro el ReGen a la fuerza, nunca volverás a confiar en mí y te perderé. No dejaré que ninguna de esas cosas pase.
Sus ojos marrones estaban muy abiertos, llenos del mismo sentimiento que Hermione le había infectado a él desde hacía meses; esperanza.
– ¿Por qué? – preguntó con voz ronca.
– Porque te quiero y soy terriblemente egoísta.
Hermione enterró el rostro entre las sábanas y sollozó.
– Déjame entrar para que pueda ayudarte. No hagas esto tu sola. No dejaré que Henry crezca pensando que sufriste sola en esa maldita celda, porque no tenías la suficiente fe en mí como ara dejarme estar contigo. – Draco se puso en pie, apoyó la mano en el cristal y apretó los dientes con frustración cuando fue repelido – Hermione. – susurró, con un nudo en la garganta – Por favor…
Las barreras protectoras se vinieron abajo.
Draco se quedó estático y aturdido por un momento, antes de rápidamente abrir la puerta y entrar. Se quitó la chaqueta y fue hacia Hermione. Estaba ardiendo.
– Me du-duele todo. – dijo ella, contra su pecho – Me cuesta… re-respirar.
– Lo sé. – respondió Draco, mientras la colocaba en una posición sentada y le administraba medicamentos para el dolor y la fiebre. Y cuando empezó a sacudirse nuevamente, le puso una inyección intramuscular para aliviar las convulsiones.
Después de unos minutos, parecía poder respirar con mayor facilidad. Estaba sentada en su regazo, con la cabeza apoyada en su hombro.
– Solía pensar cosas poco amables sobre ti en el colegio.
Esa inesperada confesión le hizo encarar una de sus cejas.
– Es decir… durante nuestros últimos años en Hogwarts no, cuando intentabas matarnos de vez en cuando. – aclaró – Estoy hablando de primer y segundo año. Realmente te odiaba.
– No me sorprende. Había muchas cosas que no me gustaban de mí mismo, en aquel entonces.
– ¿Cómo?
– Era un pequeño cachorro escuálido, media cabeza más bajo que tú. – se encogió de hombros – Empecé a ser popular entre las chicas después de cuarto año.
Hermione inclinó la cabeza hacia atrás para poder mirarlo. Alzó una mano para posarla contra su mejilla sin afeitar y Draco tuvo que dominar el pánico al sentir lo fría que tenía la mano. Belikov estaba en lo cierto; todos los síntomas de la Infección estaban avanzando a un ritmo acelerado.
– Eras tan guapo. – dijo, frunciendo el ceño como si estuviera desconcertada.
– ¿Era?
– Eres. – se corrigió, agitando una mano con desdén. Aunque ahora estés lleno de cicatrices y asustado. Pero, realmente, nunca fuiste detrás de las chicas, ¿verdad? Siempre parecías… absorto. ¿Es extraño que admirara eso? Creo que te odiaba menos cuanto más peligroso eras. Creo que a medida que fui creciendo, comprendí lo complicada que era la política de todo eso.
– Nuestros tres últimos años en Hogwarts fueron un momento preocupante y complicado para todos.
– Harry se las arregló para exprimir un romance mientras luchaba contra Voldemort. – le informó Hermione.
– El día que tome una hoja del libro de jugadas románticas de Potter será el día que le pida a Anatoli consejo sobre moda.
Los párpados de Hermione comenzaron a cerrarse.
– Mu gusta Anatoli. – dijo arrastrando las palabras – Incluso si disparó a Mercer. – eso parecía molestarle mucho – Estuve ahí. Lo vi. No creo que tuviera otra opción en ese momento…
– A Anatoli le gusta el terciopelo negro y las cadenas de oro. Y sí, no tenía muchas opciones en ese asunto.
– Tú vistes mucho de negro. – intentó tocar la manga de su oscuro jersey, pero su mano no cooperaba. Draco la agarró y entrelazó los dedos con los suyos, consciente de que sus uñas comenzaban a teñirse de azul.
– El negro va bien para esconderse y… cazar. – le dijo, con la garganta apretada.
– Es eso lo que hemos tenido… ¿un romance?
– Creo que el termino técnico es "estar enamorados", Granger.
Hermione comenzó a llorar de nuevo.
– Tenía la impresión que no acogías esas… pasiones.
Draco asintió, su barbilla rozaba la cabeza de la chica.
– Tenía la misma impresión. Parece que estaba equivocado. – con la mano le tomó la barbilla e inclinó el rostro para poder besarla. Ella intentó girar la cabeza.
– No… por favor. Podrías… contagiarte.
– Si es así, he escuchado que hay un equipo de genios rabiosos preparando una cura mientras hablamos.
Hermione no tenía la fuerza para protestar. Gimió cuando Draco tomó su boca en un beso suave, pero completo. Se quedó sin aliento por algo más que la sobrecarga emocional cuando él se apartó y, finalmente, sus ojos se cerraron.
– Te quiero, Malfoy. – fue lo último que susurró.
Draco la atrajo hacia sí y le dijo que la amaba de todas las maneras que pensó que le gustaría escuchar. Directo. Florido y extravagante. Usando metáforas y símiles. Y sin poder detenerse, incluso recitó algo de Shakespeare. Las clases de Estudios Muggles que Lucius le había impuesto a menudo le eran útiles en los momentos más inesperados.
Hermione logró apretarle la mano antes de desyemarse.
Draco miró el reloj. Quedaban veinte minutos.
Cuando Harry y los demás ingresaron en la enfermería poco después, Hermione yacía en una cama, conectada a las maquinas que previamente habían usado para monitorear a Amarov. Belikov fue el primero en llegar junto a la cama.
– ¿Cuánto tiempo lleva inconsciente? – preguntó, levantándole los parpados para comprobar la repuesta de las pupilas.
Draco se pasó una mano por el pelo.
– No mucho. Menos de diez minutos. Acabo de terminar de conseguir estabilizarla.
Harry estaba fuera de sí.
– ¡No es demasiado tarde para administrarle una dosis de ReGen!
– ¡No! – exclamaron Wallen y Draco, al unísono.
– ¿Qué mierda pasa contigo? – voceó Harry. Estaba muy angustiado – ¡Mírala! ¡Se está muriendo!
Cuando vio que nadie se movía, Harry corrió hacia el botiquín.
– ¡Al infierno con todo! Lo haré yo mismo… – comenzó a sacar medicamentos del armario, leyendo las etiquetas hasta que encontró lo que estaba buscando. Abrió un paquete de jeringas con los dientes, la llenó con ReGen y corrió hasta la cama de Hermione.
Draco lo agarró del brazo.
– No le vas a dar nada. – siseó – Voy a inyectarle el suelo, como ella había planeado. Eso es lo que va a pasar.
Harry tomó su varita con la mano libre, pero Belikov lo interceptó.
– ¡Harry, escúchalo! – miró desesperadamente a Wallen – Felix, por favor, ve a llamar a la señorita Weasley. ¡Date prisa!
– No es necesario. – dijo Draco. Ya estaba apuntando con la varita de Ron a Harry – Immobilus. – susurró y Harry se quedó estático, con una congelada expresión de furia y miedo.
Yoshida tocó el brazo de Draco. Llevaba un frasco sin etiquetar con un líquido color ámbar. Era el suero.
– Tiempo. – dijo, señalando el reloj.
Duda que las estrellas sean fuego;
Duda que el sol se mueva;
Duda que la verdad sea mentira;
Mas nunca dudes de mi amor.
- Hamlet, Acto II, Escena 2
Es tenso el capítulo, eh, por Merlín. Por favor, no odiéis a Hermione, recordad el dicho "Tiempos desesperados requieren medidas desesperadas", no tenia otra opción y lo tenia en bandeja de plata con el embarazo. ¡Draco al fin ha declarado sus sentimientos! Hubiera pagado por ver el momento en el que le dice que la ama de todas las maneras posibles... xD El que me da más lastima es Harry, pobrecillo, lo está pasando verdaderamente mal.
Un apunte importante: he visto en los comentarios que alguna de vosotras está confundida por el embarazo de Hermione, pensando que es fruto de la relación íntima que mantuvieron en la ducha hace pocos capítulos, pero no, para eso hemos de remontarnos a la etapa en la Mansión Malfoy, donde tuvieron el primer contacto más físico, en el cual ni se les pasó por la cabeza protegerse, ya que fue en un momento complicado para Draco. Entiendo que muchas hayáis olvidado ese encuentro porque pasé unos meses sin actualizar... ¡lo siento, mea culpa! Aunque espero haberos refrescado la memoria, sino es así, es en el capítulo 48 Living.
¡Intentaré actualizar el fin de semana!
Gracias por comentar el capítulo anterior a: *Sabaana* *johannna* *SALESIA: Cuando te dije que se te había pasado un detalle me refería al hecho de no haberse protegido en aquel encuentro en la Mansión Malfoy, lo malo es que no recordabas ni el encuentro jajajaja* *AliceMlfy* *MaRu-chan MKV: Por favor, lee el apunte importante de arriba donde aclaro lo del embarazo de Hermione, gracias!* *Cote: Pues tendrás que seguir subiéndote por las paredes porque todavía no sabemos si ha funcionado o no el suero ;P ¡Bienvenida!* *Loonydraconian: Si Hermione no se lo dijo a Draco era obviamente porque sabía cual iba a ser su reacción, como dice el Vaquero ella tuvo las pelotas de hacerlo aun a sabiendas de como iba a reaccionar Draco... tiempos desesperados... me repito xD* *guiguita: ¡No la odieeees, porfii!* *mariapotter2002* *Sally Elizabeth. HR: ¡Me alegra que comprendas a Hermione!* *Dreiana: Me alegra que aun a sabiendas que tienes las respuestas ahí en la historia original decidas soportar la angustiosa espera de cada nueva actualización, yo no sé si podría xD* *Mantara: El apocalipsis zombie puede aniquilar el instinto maternal de cualquiera, ¿no crees?* *Malaka Black: Tenía que llegar el momento en el que Draco se romera y dejara sacar todo lo que llevaba tiempo guardando, una persona no puede retener unos sentimientos tan fuerte mucho tiempo sin explotar* *PrincesaMestiza394* *AKAmart: Pues eres de las pocas que acertó totalmente en sus suposiciones, pero seguro que no esperabas que el embarazo fuera la clave para el posible éxito del suero, verdad? ;P* *marfelton: JAJAJAJJAJA Uno no tiene que fiarse de las traducciones de Google, creo que lo hacen a propósito xD* *NarradoraNueva* *Carmen: Yo creo que Amarov si ama a Hermione, aunque a su retorcida y perturbadora manera... Yeeees, de las pocas que acertaste donde se produjo el embarazo de Hermione xD* *Monsther Malfoy: Entiendo perfectamente la sensación que te produce el fic, y ese es el encanto que tiene esta historia. JAJAJJA Sí he visto la peli del Amanecer de los muertos y recuerdo ese momento... sería el acabose si pasara xD ¡Fuerza para la universidad!*
¡Besos zombificados!
