Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Rizzle (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


.- Una historia de Rizzle -.


Capítulo 58 – Brave New World

La primera vez que despertó, los ojos que la miraban eran grises y su expresión era a la vez feroz y tierna. Él le habló, pero su voz se escuchaba débil y distante. Las maquinas emitían pitidos y se sentía restringida por los parches adhesivos adheridos a varias partes de su cuerpo y por los cables que salían de ellos.

Había olvidado dónde estaba y el por qué estaba ahí. No le importaba. Podía llegar a apagarse lentamente, entonces ya no tendría que preocuparse.

La muerte solo preocupa a los que se quedan atrás.


La segunda vez que despertó, no había nadie allí. El pasado se convirtió en un mosaico de horror mientras hiperventilaba.

Azkaban era una tumba sellada y un campo de juego para monstruos. Draco Malfoy era su secreto bien guardado. Los ojos muertos de Mira Khan estaban abiertos en una cabeza casi partida en dos por la metralla. Su mano no dejaba de temblar. Jason Lam gritaba y gritaba el nombre de Hermione. Elizabeth Kent fría y tirada en el suelo del laboratorio de Grimmauld Place. Era una macabra bella durmiente, porque el Avada Kedavra no dejaba señales físicas. Ron la quería y Hermione lo quería a él desde que era una niña. La saboreó con su lengua ennegrecida y ella aspiró el enfermizo hedor a muerte en su aliento. Ron lloraba mientras se convertía. Alec Mercer era bobalicón, dulce y valiente. Su ambiente era el laboratorio, no un barco, no las armas. Padma… tal vez la más valiente de todos. Padma gimoteaba mientras la hacían pedazos, contra la reja metálica del Pozo. Amarov pesaba demasiado cuando se subió encima de Hermione, sus ojos azules, como piedras preciosas, iban a ser lo último que viera mientras la estrangulaba. Draco Malfoy parado frente a ella, mostrándole los brazos empapados hasta los codos con la sangre de su padre. Henry sentado sobre una pila de cuerpos desmembrados en las mazmorras de los Malfoy, sosteniendo un bebé recién nacido retorciéndose, todavía cubierto por la blanca vérnix caseosa. Él dijo algo, pero no se escuchó nada.

– Va todo bien, Kiska. Estás a salvo.

Esa voz la devolvió a la tierra. Era un lazo a la realidad. Hermione la siguió hasta la calma y volvió a quedarse dormida.


La tercera vez que despertó, no se escuchaba el pitido de las máquinas. Intentó ayudarse a sí misma a levantarse porque realmente necesitaba ir al baño. Se sentía desorientada, pero extrañamente llena de energía. Ya no había dolor. Ya no respiraba trabajosamente. Repentinamente, un par de familiares ojos verdes se cernieron sobre ella.

– Vas a hacer que me salgan canas. – la acusó Harry – ¿Dónde crees que vas ahora?

Hermione se lo dijo.

– Oh.

La ayudó a levantarse y ella ni siquiera tropezó al cruzar la habitación hacia el baño.


La cuarta vez que Hermione despertó, consideró que Henry Miles Greengrass Zabini tenía los ojos de topacio más hermosos del mundo, con unas largas pestañas que proyectaban sombras en su cara de duendecillo.

Aparentemente alguien le había dado otro cuaderno para dibujar. Estaba arrodillado precariamente sobre una silla y había abierto la liberta sobre las mantas que cubrían a Hermione. Ella bostezó, acariciándole el cabello.

– Henry, baja de la cama. – le reprendió Belikov. El profesor estaba ordenando estanterías.

– No pasa nada. Ya he dormido suficiente. – dijo Hermione, sonriendo y se incorporó – ¿Qué estás dibujando? – le preguntó al pequeño, aunque ya lo sabía.

– Zombies. – respondió, sin levantar la mirada. Tenía el ceño adorablemente fruncido por la concentración.

Belikov y Hermione compartieron mirada. No dibujaba nada más desde que le informaron de la muerte de su padre. Ella se aclaró la garganta.

– ¿Puedo verlo?

– Ajá. – le dio la vuelta al cuaderno para enseñárselo, mientras hablaba con la forma levemente ceceante y tosca de los niños pequeños – Estos somos tú, yo y el Hombre y esos son los Zombies.

El color rojo predominaba en el dibujo.

– Henry, – dijo Hermione, tirando de él para que se tumbara a su lado – Sabes que todos estamos muy seguros aquí, ¿verdad? Ya no hay zombies en la flota.

– Vale. – respondió y fue tan superficial como todos los demás "vale" que les había dado como respuesta a afirmaciones similares. Lo que Henry necesitaba era tiempo y evidencia de seguridad. Unas simples palabras no podían llegar a él. El reconocimiento de patrones dominaba. Henry aprendería a relajarse un poco cuando sus cuidadores dejaran de caer como moscas.

Realmente deseaba poder garantizárselo.

Draco entró a zancadas a la enfermería, llevando consigo una bolsa de lona llena de cosas que Belikov le había pedido para reponer los menguantes suministros de la clínica. Hermione sintió una punzada de culpa. Ella era la razón por la cual la reposición era necesaria.

– Buenos días. – dijo él, mirándola con atención. Después de dejar la bolsa, se acercó a la cama para coger a Henry y, entonces, se sentó en la silla. Henry reanudó el dibujo, ahora apoyado en el regazo de Draco.

Probablemente, las hormonas del embarazo estaban jugando con su mente, decidió Hermione, pero la imagen de Draco y Henry la hizo querer sonreír y llorar al mismo tiempo. Un año atrás, la idea de que Malfoy cuidara a un niño podría considerarse una especie de chiste. Intentó imaginárselo sosteniendo a un bebé entre sus brazos y fracasó.

– Pareces estar mucho mejor. – dijo él. Necesitaba un buen afeitado, pero ella esperaba que no lo hiciera a corto plazo. La barba recortada de color dorado oscuro le sentaba bien. Era injusto. Los hombres exhaustos aun podían verse atractivos, mientras que las mujeres exhaustas parecían demacradas.

– Me siento realmente bien. – eso era verdad. Tenía una persistente tos y debilidad en las articulaciones, pero por lo demás, Hermione se sentía mejor que en semanas. La única razón por la que estaba en la cama era para recuperar el sueño. Acababa de despertarse después de quince horas de descanso – ¿Harry tiene listo el espejo?

La única repuesta de Draco fue fruncir los labios.

– Malfoy…

No se molestó en disimular la frustración.

– Todavía no estás en estado para trasladarte.

– Estoy perfectamente bien ahora.

– Has estado muy cerca de morir.

– Pero no he muerto. – replicó ella – Me diste el suero y funcionó, justo como dije que pasaría. Ahora tengo que llegar hasta el Senado Mágico.

– No tenemos absolutamente ni idea de lo que te espera al otro lado.

– Tendré varita, ¿recuerdas?

– La varita no te servirá de nada si el portal te deja en medio de una horda.

Hermione sacó las piernas de la cama, buscando la ropa de bolsa que había traído.

– Draco, tengo que irme. Lo que tengo dentro de mí, – dijo, colocando una mano abierta sobre su pecho – es importante.

– ¿A qué te refieres? – el tono de voz de Draco era glacial. Ella se maravilló de la habilidad que tenía para bajar la temperatura de la habitación usando solo su voz.

Repentinamente, Belikov se materializó a los pies de la cama, con una artificial sonrisa en su rostro.

– Vamos Henry, vayamos a ver que está tramando el tío Anatoli.

– Está durmiendo. – informó el pequeño.

– Lo despertaremos. – dijo Belikov imperturbable – ¡Venga, vamos!

Hermione le lanzó una mirada de gratitud al profesor.

– Henry. – dijo ella. El niño ya había tomado la mano de Belikov. Se giró para mirarla. Esperaba no tener los ojos anegados en lágrimas – Nos veremos pronto, ¿de acuerdo?

Ahí estaba otra vez, esa mirada de desconfianza nacida en lo más profundo de su alma.

– Vale.

Cuando ambos se hubieron marchado, Draco permaneció sentado, mientras Hermione localizaba y recogía la bolsa que había traído. Ella desapareció detrás de los biombos para cambiarse. No tenía sentido hacerle la ley del silencio a Draco. Era propenso a permanecer en silencio durante tiempos indefinidos. No era un juego que pudieras ganar.

– Podemos hablar de eso cuando vuelva. – le dijo, mientras se abrochaba unos de gruesos pantalones.

– "Eso" es el bebé que llevas dentro.

Bueno, por supuesto, se había dado cuenta de que estaba intentando no apegarse demasiado al embarazo, por temor a que sucediera algo malo mientras estaba con los estadounidenses. Ni siquiera sabía lo que sentía sobre estar embarazada, más allá de la inesperada utilidad de ello. Las terribles circunstancias del último mes no le habían permitido que ningún sentimiento se incluyera en sus planes. ¿Eso la convertía en una persona horrible, interesada e insensible? ¿Una persona incapaz de ser la madre de nadie?

Hermione salió de detrás del biombo, completamente vestida con unos pantalones y una camisa, debajo de dos jerséis. Los zapatos que llevaba eran dos robustas botas de suela gruesa prestadas por Ginny. Llevaba un voluminoso abrigo de invierno con capucha y una gruesa bufanda en sus brazos. Draco también le había conseguido un par de guantes térmicos aislantes, que estaban metidos en los bolsillos del abrigo. Habría nieve en el DC.

– Ven aquí. – dijo Draco, poniéndose en pie.

No soy tu mascota, quiso replicar, incluso mientras se dirigía hacia él. En su lugar, dijo:

– ¿Podemos no discutir sobre esto ahora mismo, por favor? Necesito centrarme y ya es lo suficientemente difícil…

Draco se había duchado y se había puesto una camiseta y unos pantalones marrones desgastados. Su olor era increíble. Su nuevo superpoder le permitía oler cualquier atrocidad cargada de repollo que Anatoli había estado comiendo recientemente. Quizás no era sorprendente que una de las pocas cosas que calmaran sus facultades olfativas hiperactivas fuera el olor de Draco. ¿Eso tenía alguna explicación biológica?

Ignorando el desacuerdo, Hermione lo abrazó y acarició con la nariz la calidez de su áspero cuello, inhalando lenta y profundamente. Podía sentir el calor de su cuerpo, las duras curvas y líneas debajo de esa delgada camiseta.

– Escúchame, Granger. Apoyaré cualquier decisión que tomes, pero esta vez lo haremos juntos. – apretó la parte superior de sus brazos para enfatizar sus palabras.

– ¿Te refieres a nuestro… a otras opciones? ¿A no tener el bebé después de todo esto?

– Hay alternativas.

– Simplemente… ¿cómo podemos decidir no seguir adelante o dárselo a otra persona, cuando este bebé es la razón por la que ahora tenemos un tratamiento viable y una cura para la Infección? ¿Cuán horriblemente ingrato es eso?

– ¿Así que tendrías el bebé solo por gratitud? ¿Sentido de obligación? – Hermione podía sentir el retumbar de la voz de Draco, a través de su pecho.

– Sí y haces que suene horrible.

– Y sin embargo, también tienes miedo de tener el bebé, incluso con todo mi apoyo. ¿A qué le tienes tanto miedo?

Hermione quería contarle su pesadilla, la advertencia que le había hecho Padma en sueños, pero no pudo. Aunque sonara ridículo, temía que al contársela la oscura predicción tuviera incluso una probabilidad más de hacerse realidad.

– ¿A qué no le tengo miedo? – replicó ella – ¿Quién trae un bebé a un mundo destrozado donde los muertos devoran a los vivos? ¿Dónde hasta los vivos se tratan con barbarie unos a otros?

– Ese mundo cambiará para mejor ahora, gracias a lo que hiciste ayer.

Hermione inclinó la cabeza hacia arriba para mirarlo.

– ¿Qué quieres hacer?

Era imposible leer la expresión de su pálido rostro, lo que significaba que estaba ocultándole deliberadamente sus verdaderos sentimientos.

– No quiero que nada de lo que diga influya indebidamente en tu decisión.

– Pero acabas de decir que también es tu decisión.

– Mi decisión se adaptará a la tuya.

Hermione le frunció el ceño.

– ¡Eso suena como si no te importara!

Draco estaba perdiendo la paciencia.

– ¿Preferirías que fuera menos razonable?

Hermione solo quería que él sintiera, maldita sea. Hablaban de tener un bebé juntos y no estaba ni emocionado, ni titubeante. ¿Cómo le ayudaba eso a saber qué hacer? ¿Qué se suponía que debía pensar?

– Malfoy, apenas nos llevamos bien o estamos de acuerdo en algo. No hemos convivido juntos verdaderamente. Nunca hemos estado con niños antes de Henry y ambos nos criamos sin hermanos. ¿Cómo vamos a estar cualificados para esto?

Draco parecía estar considerando seriamente la pregunta. Cuando respondió, Hermione esperaba algo profundo.

– Hay libros.

Ella parpadeó.

– ¿Libros?

– Sí. – asintió con contundencia – Libros sobre el cuidado de bebés.

– ¿Cuidado de bebés? Haces que parezca que tenemos planeado criar pollos. – Merlín, no pudo contener la risa. Era la tensión reprimida buscando una válvula de escape. La risa no acompañó a la seria expresión de Draco.

– Estoy diciendo que no somos estúpidos. Podemos aprender.

Eso era cierto.

– Bien. – Hermione asintió, aleccionándose – Haremos algunas investigaciones.

Tener una relación amorosa con Draco Malfoy era la definición de extraño. Hermione suponía que no debería sorprenderla que cuando no estuvieran ocupados sobreviviendo, comenzarían la tarea de conocerse mejor. Pensándolo bien, no sabía realmente nada de él que no fuera relevante para la vida en un apocalipsis zombie. El hecho de que, casi por sí solo, se las ingeniara para llevar a cabo un golpe de estado contra un despótico y loco genocida no significaba que pudiera confiar en él para cambiar pañales o ser voluntario en el comedor de la escuela. La imagen de Draco con un delantal de plástico y una redecilla, sirviendo salchichas y puré para los niños casi la hizo reír otra vez.

¿Cuál era su color favorito? ¿Novela? ¿Comida? ¿Tenía algún hobby antes de que ser Mortífago le ocupara todo el tiempo? ¿Qué opinaba sobre el matrimonio homosexual o el cambio climático? ¿Mac o PC? ¿Era de gatos o perros? ¿Cómo tomaba el té? ¿Qué pensaba sobre que las ramas ejecutiva, legislativa y judicial del gobierno mágico no estuvieran delimitadas? ¿Creía en el castigo físico?

Dios, ¿cuál era su posición sobre los derechos de los Elfos Domésticos?

– Me estás mirando raro. – comentó Draco.

Las potenciales revelaciones fueron interrumpidas por Harry, quien se Apareció en mitad de la habitación.

Tenía un sombrío aspecto.

– Belikov me dijo que ya estabas despierta y en pie.

– Sí, ya me he recuperado. – respondió ella – Estoy lista para irme.

– Muy bien, entonces. Richards te está esperando con el Espejo.


Sé que muchas de vosotras no estaréis de acuerdo con las dudas que tienen ambos sobre lo que está pasando, pero en mi opinión creo que son totalmente razonables, sí ya es difícil traer a un niño a este mundo en el que vivimos, imaginaos en el que viven ellos... se me pone mal cuerpo nada más pensarlo. Yo soy de las que piensa que hay que estar muy seguros para quedarse embarazada, tienes que poder darle la mayor estabilidad, cuidado y cariño. Complicado.

¡Pero el suero ha funcionado! ¡Y Hermione lleva, literalmente, dentro la deseada y maldita CURA!

¡¿Que más puede pasar yaaaa?!

Siento anunciaros que voy a tener que reducir las actualizaciones de esta historia a una vez a la semana T-T Intentaré actualizar además dos veces a la semana Rebuilding, pero no os lo aseguro...

Gracias por comentar el capítulo anterior a: *opposition: ¡Suerte en los exámenes!* *AliceMlfy: Ha sobrevivido, pero ¿y ahora qué?* *guiguita: Me sabe fatal que odies a Hermione con todo lo que ha tenido que pasar, pero entiendo que ames a Draco... es irresistible, aun así puedes empatizar con ambos, ¿no? xD* *Doristarazona: Me ha hecho mucha gracia la consternación en tus reviews por lo que ha pasado xD* *Yuu Valentine: Sííí, te has fijado en ese pequeño detalle de Amarov al oler a Hermione estando embarazada, ¿qué pasaría si hubiera llegado a infectarla? Interesante ;)* *johannna: Jajaj Sí me fijé que algunas de vosotras habíais olvidado ese memorable momento en la mansión Malfoy xD* *Cote: Espero que este capítulo te haya dejado algo más tranquila xD* *AKAmart: Sí, estoy de acuerdo que fue una locura lo que hizo Hermione, pero es una chica muy inteligente y todas lo sabemos, deberíamos haber tenido más fe en ella, ¿no crees?* *NarradoraNueva: Ha funcionado, ¿pero y ahora?* *marfelton: Yo también respiré cuando leí y después traduje los párrafos donde las barreras caen... buff, fue un gran momento. Me alegra que te guste y te transmita tanto como a mí está historia* *Loonydraconian: JAJAja Sí, al final parece que el amor puede con cualquier obstáculo xD* *Carmen: Yo también creo que fue uno de los mejores capítulos, aunque tiene muchos que rivalizan en este historia xD* *Sally Elizabeth. HR: Sí Draco está sufriendo ahora, pero recordemos que la que lleva todo el fic haciéndolo es Hermione...* *Florr Nott: De momento todo está saliendo bien y no ha tenido que sacrificarse nada... veremos que pasa ahora* *SALESIA: Sinceramente me sorprendió que no lo recordaras, ya que sueles tenerlo todo muy bien hilado, que hasta pensaba que te hacías esquemas de las historias para que no se te pasase ningún detalle xD ¡Eres una leyenda en fanfiction! Sí, el Vaquero es un personaje mportante para la historia de ambos... Creo que Harry echa de menos la época en que eran un trío y todas las decisiones y acciones a seguir eran de los tres. Esos tiempos pasaron* *Nepomucena:¡Bienvenida a esta dura y fascinante historia!* *lal1999: ¡Gracias por darle una oportunidad a la historia! Y me alegra que te haya gustado tanto. Es normal que tengas la tentación de leer la original, yo no sé si aguantaría xD Y también creo que después de todo lo que han pasado merecen un final feliz...* *PrincesaMestiza394: ¡Gracias por tus palabras!* *Monsther Malfoy: JAJAJAJJAJAJ Me encantan todas tus referencias a películas de zombies xD Espero que el cap te haya dejado más tranquila, aunque ahora queda esperar la llegada a USA ;)*

¡Muchísimas gracias y besos zombificados!