Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Rizzle (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
.- Una historia de Rizzle -.
Capítulo 63 – Saving Grace
Toda la zona subterránea del complejo militar de cuatro niveles del Almirante Titus Grey estaba sujeto a una barrera de repelente mágico impulsada por unas protecciones originarias del nivel más bajo. Harry había estado en concienzudo contacto durante dos meses con los civiles que trabajaban en el lugar, para poder intercambiar ese tipo de información.
Esa inestimable y privilegiada información había costado a la flota varias semanas de comida y combustible y promesas de santuario. Harry habría cambiado eso y mucho más por la garantizada seguridad de Hermione.
Las barreras protectoras eran tales que abarcaban toda la instalación, extendiéndose desde un punto original que medía tan solo un metro cuadrado. Desmantelar las barreras sin disparar una serie de alarmas demostraba ser un asunto complicado. Sin embargo, si Harry era algo era ser ingenioso y con la ayuda del Vaquero y la experiencia de Scrimgeour con tales medidas de seguridad, eventualmente desarrollaron una solución alternativa.
– Lo que no pudimos desarmar, lo movimos. – le explicó a Hermione.
– ¿A qué te refieres con "lo movimos"?
– Me refiero al pequeño espacio en el que estaba el mago original cuando él o ella erigió las barreras. Resulta que el efecto del espacio del lanzamiento es fijo, pero su posición es variable. Es el único defecto en un sistema, de lo contrario, inteligente. Desanclamos ese espacio y lo movimos, colocándolo lo más cerca posible de las puertas externas sin llegar a tocar el límite de la barrera. Está lo suficientemente lejos como para seguir dentro de los límites de la barrera y no hacer sonar ninguna alarma, pero también está lo suficientemente cerca como para que una persona sana pueda llegar al límite de la frontera anti-aparición y salir de aquí cuando se necesite.
Hermione procesó esa información, impresionada. Y así se lo hizo saber a Harry.
– Gracias. – respondió él – Pero, a decir verdad, habría sido mucho más rápido con tu ayuda. – ahora, todo lo que tenían que hacer, explicó, era escabullirse entre tres o cuatro guardias que se encontraban en sus puestos a lo largo de los tres pisos subterráneos, antes de llegar al cuarto al nivel del suelo.
Hermione tragó saliva audiblemente.
– ¿Eso es todo?
– Puedes hacerlo.
Hermione no estaba tan segura. Se sentía lenta y floja; su mente estaba confusa por la siniestra presión de los destrozados recuerdos. Y luego estaban sus emociones. La útil adrenalina era un impulso casi inútil que la hacía querer salir corriendo gritando, romper cosas y herir a las personas que se lo merecían. Aunque no es que tuviera tiempo para complacer tales impulsos. El estómago revuelto de temor por la seguridad de Draco la estaba amenazando con quitarle el poco coraje que le quedaba.
– ¿Qué hora es? – preguntó. No tenía ni idea de si era de día o de noche. La iluminación venia de los fluorescentes y no existían ventanas en los niveles inferiores. De alguna manera, sentía que era importante saberlo. Era importante recuperar el control y dominio sobre su entorno.
– Justo antes del amanecer. – respondió Harry, manteniendo la puerta abierta para ella.
Que apropiado, pensó Hermione, mientras caminaba.
Tres o cuatro guardias finalmente resultaron ser unos seis, y era inquietante observar que eran poco más que adolescentes; todos ellos desgarbados y flacuchos, vestidos con uniformes unas tallas de más. Harry, que había estado vigilando subrepticiamente las patrullas durante mucho tiempo, los conocía a todos por sus nombres o apodos. Sin embargo, eso no significaba que sintiera simpatía ninguna hacia ellos. Metió a Hermione en un armario de la limpieza lleno de papel higiénico y se puso entusiastamente manos a la obra con una pistola eléctrica.
– ¿De dónde diablos has sacado eso? – preguntó Hermione, cuando finalmente la sacó de en medio de una cascada de rollos de papel higiénico.
– Anatoli. Sin magia, las armas convencionales habrían sido muy ruidosas.
– Y letales. – añadió ella. No había evidencia de los soldados caídos. Harry ya había arrastrado sus inconscientes cuerpos a una habitación vacía – ¿Qué tipo de operación está ejecutando Grey aquí? – era imperativo formular esa pregunta. Ese hombre la había estado reteniendo contra su voluntad y prácticamente usaba niños para proteger su base.
Evitaron los ascensores, tomando las escaleras. Hermione esperaba que cualquier soldado doblara una esquina y tropezara con ellos, pero Harry le aseguró que dos semanas enteras de vigilancia le habían permitido memorizar más o menos la lista de turnos. Además, parecía haber menos guardias patrullando de lo esperado.
– El Almirante Grey no es Amarov, si es lo qué estás preguntando.
Hermione dejó escapar el aliento que no sabía que había estado reteniendo.
– Eso explica por qué todavía sigo de una pieza. ¿Draco está bien, entonces?
Harry la miró con solemnidad.
– Sí, de lo contrario, te lo habría dicho. Lo último que escuché es que estaba detenido en una celda del segundo nivel. Hablaban de someterlo a alguna especie de tribunal.
– ¿Qué especie de tribunal?
– Procedimientos criminales.
Hermione estaba horrorizada.
– Si alguien iba a ser juzgado, ¡pensaba que sería Amarov!
– No te preocupes, aparentemente Amarov ya ha pasado su día en la corte.
Eso no se lo esperaba.
– ¿Qué? ¿Con asesoría legal y todo eso?
Harry se encogió de hombros.
– No lo sé, no me importa. Por lo a que a mí respecta, pueden arrojarlo a una celda para que se pudra por el resto de su miserable vida.
– ¿Cómo vamos a llegar hasta Draco?
Harry la tomó de la mano y tiró de ella hacia la escalera.
– Tú no lo harás, lo haré yo. Vas a dirigirte hacia el espacio seguro. Allí hay una varita para que te Desaparezcas de aquí. Podrás ver a Ginny más allá del límite de la barrera. Ve hacia ella. No intentes Aparecerte a larga distancia en tu estado, ¿me comprendes? Ve hacia Ginny. Estará a la vista, esperándote. Y Neville está a la espera por si acaso algo sale mal.
Hermione se detuvo en seco.
– ¿Y tú y Draco?
– Ginny vendrá a por nosotros después de que hayas desocupado la zona segura. Solo cabe una persona a la vez. Es probable que las alarmas se activen tan pronto como Malfoy y yo ingresemos en la zona debido a la falta de espacio, pero estaremos a una corta distancia hasta el límite de la barrera. Fácilmente podremos recorrer los pocos metros restantes donde Ginny nos recogerá. – miró fijamente su vientre – No estás en estado de correr hacia ningún lado. Ergo, tú vas primero.
Hermione sabía que eso no era un simple plan; sino que había sido pensado y diseccionado a la perfección, y no solo por Harry. Pero eso no significaba que le gustara.
– Maldita sea. – exclamó, en voz baja.
– Hermione. ¡Llegaré a él, no te preocupes!
Hermione estaba incrédula.
– ¿Cómo no voy a preocuparme por ambos? ¡Te dispararan si te ven! No tengo ni idea de lo que son capaces estás personas. – se le quebró la voz.
La mirada que Harry le dedicó era desgarradora. Levantó una mano para limpiar una lágrima en la mejilla de Hermione.
– Desgraciadamente, es probable que tengas la mejor idea de lo que se cuece. Pero no puedes recordarlo.
Ya estaban en el último piso, a punto de salir del oscuro hueco de la escalera.
– Si me dices que mi pérdida de memoria es lo mejor que me pudo haber pasado, te golpearé.
Harry suspiró.
– Todo lo contrario. Siempre he sentido que el Obliviate debería ser la cuarta Imperdonable.
Hermione observó casi con un hosco silencio cómo Harry abría la puerta de la escalera, componiendo una ligera mueca ante el crujido. Tenía la necesidad de usar un baño de manera tan urgente que temía mojar los pantalones.
– ¿Despejado? – susurró ella.
– Sí. – respondió Harry – La salida al patio trasero es la cuarta puerta a tu izquierda. Atraviésalo y no te atrevas a detenerte hasta que llegues a la base de la antigua torre de vigilancia. La zona segura está marcada con spray rojo. Encontrarás la varita enterrada en la tierra. Ahí podrás usarla.
– Harry…
– ¡Hermione, por el amor de Merlín, vete!
Y eso hizo.
Hermione al fin sintió que estaba caminando, no dando tumbos en la piel de otra persona. Esa disociativa sensación era horrible. Sus pies se sentían blandos y tensos al mismo tiempo, probablemente, a causa del edema provocado por muchos días de reposo en cama. La piel alrededor de sus manos y muñecas era parecida al papel; seca y pálida. Llevaba mucho tiempo en el interior, a menos que le hubieran suministrado suplementos intravenosos, era probable que tuviera deficiencia de Vitamina D. Eso no era lo ideal para una futura madre.
El bebé parecía estar asentado muy abajo, pero sin embargo, no parecía haber casi espacio para sus costillas. Hermione se maravilló que pudiera haber espacio para sus pulmones. El corto recorrido desde la enfermería hasta el nivel superior la había dejado jadeante; su cuerpo no estaba acostumbrado a tal inesperado esfuerzo físico. Mientras tanto, su vejiga a rebosar era un desastre a punto de desbordarse.
No era así como quería experimentar el embarazo.
De hecho, ni siquiera estaba segura de querer experimentar un embarazo, pero decidió que esos pensamientos eran el probable resultado de sus actuales circunstancias. Era difícil contemplar cualquier tipo de conexión con el bebé que crecía dentro de ella cuando para ella todavía era un sentimiento tan… bueno, nuevo. Sin duda, se reubicaría una vez Harry, Draco y ella estuvieran a salvo y se reunieran con Henry. Haría lo que sabía que podía hacer por el momento, profundizaría en sus reservas y reuniría la fuerza necesaria para dar el siguiente paso, y el siguiente. Podía hacerlo. Después de todo, había un precedente amargamente ganado.
Pasó por delante de la tercera puerta - a tan solo una puerta más de la preciada libertad que Harry le había prometido - y se detuvo.
Esa tercera puerta era el baño de mujeres.
Hermione sintió un histérico impulso de reírse de lo ridículo que era ese lugar. ¿A quién le importaban las instalaciones civilizadas en tiempos como esos?
A ella, esa era a maldita verdad.
El pasillo estaba completamente despejado. Harry se lo había asegurado. No había nadie a punto de descubrirla y no estaba dispuesta a orinarse en los pantalones cuando ya había soportado tantas otras indignidades. Tan rápido como pudo, Hermione se metió en el baño, eligiendo el cubículo más alejado de la puerta, por si acaso alguien entraba. Dejó la puerta discretamente entreabierta, arrojó casi un rollo de papel higiénico en la taza del váter para disimular el inminente ruido de lo que seguramente sería un épico torrente y casi lloró de satisfacción al poder aliviarse. Cuando terminó, se sintió de nuevo medio humana.
Con renovada confianza y un notable mejor paso, Hermione salió del cubículo y fue entonces cuando notó las ventanas con barrotes. El atractivo de la luz solar era intenso, después de pasar tanto tiempo en un perpetuo y artificial día. Se detuvo momentáneamente para observar lo que inicialmente parecía ser un patio vacío.
Solo que no estaba tan vacío.
Dios mío. Hermione se aferró a los barrotes de la ventana con tanta fuerza como para dejarse los nudillos blancos antes de que sus piernas cedieran.
Reconocería ese familiar paso en cualquier lugar. No era de extrañar que toda la base estuviera tan convenientemente desierta. Estaban sucediendo más cosas en ese lugar que simplemente el meticuloso plan y la suerte de Harry. Todos se habían desplazado hasta el patio para presenciar lo que parecía una ejecución inminente.
Amarov y Malfoy estaban vestidos con idénticos monos negros. Ambos tenían las muñecas atadas con cables y los ojos cubiertos con vendas. Amarov ya estaba atado a un poste de madera, frente a una hilera de soldados armados que parecían incómodos incluso desde la posición de Hermione. La conmoción de ver a dos soldados escoltando a Draco hasta un segundo poste justo al lado de Amarov casi logró que Hermione cayera de rodillas.
No caminaba tambaleándose ni desgarbado. Casi parecía pavonearse y Hermione podía haber llorado por esa faceta tan Malfoy.
Los soldados comenzaron a atarlo al poste, enfrentando lo que iba a ser su pelotón de fusilamiento.
No es que Hermione se fuera a quedar a observar esa eventualidad. Ya había salido del baño, había recorrido el pasillo y había abierto las puertas del patio. Harry se había equivocado al suponer que no podía correr.
Había corrido como el viento.
Ya no podía esperar más para publicar el siguiente capítulo y más después de ese pedazo de salto temporal. Además ahora se ha quedado en el momento más tenso de todos xD ¡Ahhhhhhhhh! ¿Qué va a pasar ahora? ¿Hermione llegará a tiempo? ¿Va a terminar en drama? ¿O todavía hay tiempo para un milagro? ¿Harry? ¿Habrá llegado el momento de Amarov?
¡Necesito saber vuestra opinión!
Y de verdad, que le pido a las fuerzas del universo y a Merlin, que, por favor, Rizzle no tarde mucho más en actualizar... T-T ¡POR FAVOOOOOOOR!
Gracias por comentar el capítulo anterior a: *Carmen-114* *QUEENBLUEVAMPIRE-V* *NarradoraNueva* *Carmen* *AliceMlfy* *mariapotter2002* *johannna* *Loonydraconian* *guiguita: Sí, tengamos fe en Rizzle* *SALESIA: Sí, pobre Henry debe de haber sentido esa situación como una replica de lo de sus padres, me da una penita ese pobre niño... T-T En el siguiente capítulo tendrás respuestas sobre el Almirante Grey ;)* *Yuu Valentine* *Doristarazona: El siguiente capítulo traerá respuestas sobre la situación de Hermione, poco a poco ;)* *marfelton* *Monsther Malfoy: A este fic todavía le queda mucho que dar, así que paciencia mientras rezamos para que Rizzle actualice* *annie* *LaChicaDark*
¡Besos!
