Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Rizzle (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
.- Una historia de Rizzle -.
**¡Recomiendo que volváis a leer el capitulo anterior para retomar el hilo de la historia!**
Capítulo 64 – Faith (Fe)
Hermione no se encontró con una lluvia de balas. Era mejor así, ya que el suicidio no entraba en sus planes.
Harry, pensó, sintiendo una extraña calma diluir la espesa maleza del pánico inicial. Encuéntrame.
Parecía estar de vuelta en Grimmauld Place de nuevo, cuando Honoria Cloot le había lanzado el Imperio y el nombre de Harry había sonado como un mantra dentro de su cabeza.
El Almirante Titus Grey estaba parado junto a su falange de verdugos, pareciendo positivamente apopléjico.
– ¡Quietos! – gritó a sus hombres – ¡Maldita sea, bajad las armas!
El último rifle apuntó al suelo justo cuando Hermione se encontró con Draco. No perdió ni un segundo para mirarlo e inmediatamente se giró para enfrentar al Almirante. A su espalda, Draco era enorme, sólido y mucho más firme de lo que debería haber estado, dadas las circunstancias. No habló y Hermione se alegró por ello. No creía poder controlar sus emociones una vez escuchara su voz.
Grey se dirigió hacia el centro del claro cubierto de arena, deteniéndose a unos tres metros de ella, con las manos descansando sobre sus caderas. Se sintió aliviada al ver que no se había molestado en armarse.
– Hermione Granger, – enunció, logrando trasmitir grandes cantidades de frustración en esas cinco sílabas. El Almirante parecía estar mucho más demacrado de lo que lo recordaba. Supuso, que los últimos ocho meses tampoco habían sido fáciles para él. Esperaba que ella fuera la razón. Él le frunció el ceño, bajando la mirada hasta su vientre y luego subiéndola otra vez – ¿Cómo demonios has llegado hasta aquí?
Hermione ignoró la pregunta, no estaba dispuesta a implicar a Harry.
– No puedes dispararle.
Una de sus espesas cejas se arqueó.
– Por supuesto que puedo.
Hermione se echó hacia atrás para agarrar el mono de Draco, como si eso fuera suficiente para frustrar cualquier intento de separarlos.
– ¡Exijo saber por qué vas a ejecutar a este hombre! – en la parte baja de su abdomen, comenzó a florecer un extraño calambre. Un pequeño movimiento en la periferia de su visión atrajo momentáneamente su atención. Miró de reojo a Amarov, quien no estaba del todo de pie, sino más bien colgado. Aun así, era un milagro que estuviera vivo. Ahí estaba una prueba fehaciente de que la cura funcionaba.
Harry, en cualquier momento estaría bien que aparecieras.
– Este hombre, – dijo Grey, sonando más molesto que cualquier otra cosa – ha sido encontrado culpable de facilitar el desarrollo de armas biológicas, cuya prohibición figura en el Artículo 1 de la Convención de Ginebra. – esa frase estaba bien utilizada.
– Hay circunstancias atenuantes, Almirante. Y una de ellas es el hecho de que es el responsable de la cura.
– Lo sé. – espetó Grey, impaciente.
Hermione empleó el tono más condescendiente de Premio Anual.
– También tiene derecho a un juicio.
Grey puso los ojos en blanco.
– Oh, ya tuvo un juicio. Y un abogado.
– ¿Tuvo asesoría legal? – preguntó, inmediatamente escéptica – ¿De quién?
– Tuya.
Esa confesión la pilló completamente desprevenida. Sus cejas arqueadas casi desaparecían en el interior de su flequillo.
– ¿Qué?
– Puede que no hayas reparado en eso, pero no hay mucho donde elegir cuando se trata de abogados. Fuiste su asesora legal cuando decidiste que nadie más en la base era lo suficientemente competente o imparcial como para desempeñar dicho papel.
Hermione estaba sorprendida y al mismo tiempo… no. Bueno, tenía sentido. Eso era, totalmente, algo que ella haría, ¿no? Aparentemente, había defendido a Draco, aunque inútilmente. Sin embargo no tenía ninguna duda de que la balanza ya estaba inclinada, y no a favor de Draco. Su mente se aceleró.
– Verás, si estás tan interesado en seguir las reglas, debería haber una apelación que yo pueda presentar en su nombre.
– No habrá ninguna apelación. ¡Ya te he explicado esto y me estoy cansado de que corretees por mi base ordenando a mis hombres como si fuera tu maldito apocalipsis personal!
Eso tampoco fue una sorpresa. Por Merlín, sonaba como algo que ella habría hecho.
Grey se acercó y comenzó a preocuparse de que intentara agarrarla.
– Ya no estás en el Reino Unido, señorita Granger. Este país está bajo ley marcial. Estamos intentando reconstruirlo, pero antes de que podamos hacerlo, tenemos que restaurar algo similar a la ley y el orden. Cientos de miles de supervivientes cuentan con lo que estamos produciendo en esta misma instalación. Ahora administramos las cosas de manera acelerada, extrayendo la cura y lidiando con los saqueadores y demás escoria que salió a la superficie por este hirviente desastre. No hay espacio para los aprovechados ni criminales de guerra que esperan en las celdas de la cárcel usando los recursos. No me importa mucho como manejáis las cosas en tu flota, pero aquí hacemos las cosas de manera diferente.
– Seguramente él te serviría de ayuda. – insistió Hermione, confundida ante tales medidas innecesarias y extremas – ¿No es mejor mantenerlo con vida?
– Oh, ya nos ayudó lo suficiente, entonces, tuvo el juicio y lo encontramos culpable. – Grey se volvió hacia Amarov, como si repentinamente le disgustara encontrarlo ahí. Su rostro se retorció con una mueca de desprecio – Justo como a ese hijo de puta.
La siguiente pregunta que salió de su boca era retórica y la pronunció casi en un susurro. Las palabras se sintieron frías y secas.
– También defendí a Amarov, ¿verdad?
– Y también hiciste un trabajo decente, aunque lo odiaras a cada segundo. – le informó Grey.
Merlín, Harry. Encuéntranos, por favor.
– Escucha… – comenzó Hermione, pero Grey levantó una mano. Su poca paciencia se había agotado. Se inclinó hacia ella, pudiendo escupirle en la cara la próxima vez que hablara. Podía sentir la tensión que irradiaba del cuerpo de Draco y le preocupaba lo que podía intentar hacer. Aunque no es que estuviera en posición de poder hacer algo.
– Este no es nuestro primer rodeo. – siseó – Cada vez que escapas de tu represiva memoria, tengo que recordarte todas las maneras en que intentas, casi todos los malditos días, joderme. Tengo claro que tú y tu espectáculo de fenómenos flotante estáis acostumbrados a sentiros realmente especiales, pero ahora mismo, yo soy el maestro de ceremonias, ¿entiendes?
– ¿Joderte? – contraatacó ella, consciente de que se estaba quedando rápidamente sin tácticas disuasorias. Si Harry había llegado a la celda de Draco, se tendría que haber dado cuenta de que lo habían trasladado – ¡Me tienes aquí contra mi voluntad! – entrecerró los ojos – ¿Dónde está mi varita? Supongo que llegue hasta aquí con ella desde la cabaña de Beaumont.
Grey no perdía el ritmo.
– Nos la entregaste.
– Tonterías. – escupió Hermione – Después de lo que le sucedió a la gente mágica que capturó Amarov, no encontraras un individuo mágico que alguna vez ceda voluntariamente su varita a los muggles, sin importar cuán razonada o diplomática sea la petición. Rompiste nuestro acuerdo mediado por Rebecca Beaumont y, luego, para colmo, me borraste la memoria, ¡quién sabe cuántas veces! ¡Me despierto embarazada hasta los topes y descubro que estás a punto de ejecutar a la persona responsable de crear la cura!
Grey resopló.
– Fue idea de tu marido barrerte la memoria.
Ahora sintió un definido dolor, era más que un endurecimiento, más que un calambre. Resistió el impulso de agarrarse el abdomen, pero había comenzado a inclinarse contra Draco, para utilizarlo como apoyo. Le había cambiado la respiración. Antes había sido áspera, pero ahora apenas podía escucharlo.
Cielos. ¿Draco había sugerido que utilizaran el Imperius contra ella? Iba a matarlo, si Grey no se le adelantaba. Hermione tenía muchas preguntas, pero todas palidecían en comparación con la que soltó.
– ¿Mi marido?
El Almirante Grey parecía deleitarse con su conmoción.
– Nunca pasa de moda. Para que conste, esta será la segunda vez que te digo que acepté casaros a ambos. Y sí, borramos algunas de las partes más problemáticas de tu memoria. Pero solo recurrí a eso después de que intentaras sacar el culo de tu hombre de la cárcel no menos de seis veces. Maldita sea, casi consigues que te maten con la tontería.
– ¿Y cuéntame que hizo Rebecca Beaumont para ganarse ese destino? La mataste, ¿verdad?
Grey parecía realmente arrepentido.
– Se le advirtió.
No era necesario ser un genio para adivinar lo que podía haber pasado.
– Intento sacarme de aquí, ¿no es así? – preguntó Hermione, en voz baja – Porque rompiste el acuerdo. ¿Cuándo te someterás a juicio, Almirante Grey? ¿Me pregunto quién será tu asesor legal? ¿O estás por encima de la ley?
El Almirante se inclinó todavía más cerca.
– Por el bien de los ciudadanos supervivientes que juré proteger hasta mi último aliento, en esta base, en este edificio y en cualquier asunto que te preocupe, ¡yo soy la ley!
– Tienes la cura. No nos necesitas a ninguno de nosotros.
Él suspiró, con un remordimiento aparentemente genuino.
– Ojalá fuera cierto. Necesitamos un plan de contingencia en caso de que la cura deje de funcionar.
– Y ese es mi bebé, ¿verdad?
El Almirante no dijo nada y eso fue respuesta suficiente.
– ¿Cómo puedes hacer esto? – preguntó Hermione, aunque también sabía la respuesta. La breve y terrible asociación con Alexander Amarov la había proporcionado información útil sobre lo que hacían ciertos hombres con poder cuando no había control ni equilibrio. Era casi posible sentir compasión por el Almirante Grey. Era como Amarov, a su propia y demente manera, decidido a forjar su versión de orden y caos, completamente convencido de que lo hacía por el bien común.
– No he sido cruel contigo, señorita Granger. También te he recordado esto, repetidamente.
– Encarcelarme aquí, amenazar la vida de mi hijo y ejecutar a mi marido no es un acto bondadoso, Almirante. – Hermione se mantuvo firme – No me voy a mover de este sitio.
– Sí lo harás. No tengo el hábito de matar mujeres embarazadas desarmadas. – dijo, con cansancio.
– No. – otro calambre se apoderó de ella.
– Apártate.
– Vete al infierno.
Grey suspiró mientras sacaba un arma, apuntándola en mitad del pecho y amartillándola.
– Muévete y mantente de una pieza o quédate donde estás y enviaré la bala directamente a través de ti. De cualquiera de las dos maneras, Draco Malfoy no vivirá para ver otro amanecer.
Harry estaba llegando. Sabía que era así.
Hermione alzó la barbilla, esperando que no se notase que le temblaba.
– No vas a matarme.
– La bala no tiene por qué matarte. Solo a él.
Hermione abrió la boca para hablar, pero tardíamente se percató de que no podía. De hecho, no parecía poder mover un músculo. Era imposible incluso pestañear. Repentinamente sintió que estaba encerrada dentro de un bloque de hormigón invisible. Luchó por expandir sus pulmones para tomar aire. Directamente frente a ella, Grey parecía estar experimentando las mismas dificultades. Su rostro se tornaba de un enrojecido púrpura, con ojos saltones. El extraño calambre en su vientre se agudizó hasta el punto que estaría gritando de dolor si hubiera podido. Se preguntó si el bebé estaría atrapado en el mismo y doloroso estado de parálisis.
Para el profundo alivio de Hermione, Harry apareció en el pequeño espacio entre ella y Grey. Su expresión era casi aterradora en su ferocidad. La luz que los rodeaba empezó a curvarse y deformarse en la inconfundible figura de un cubo, como si las ondulantes ondas de un espejismo térmico hubieran sido enhebradas en líneas rectas. El cubo se contrajo y, repentinamente, comenzó a sonar una antigua bocina, originada en algún lugar dentro del edificio. Era ensordecedora.
Sin ya nada que perder, Harry había apagado los detectores mágicos del edificio arrancando la zona de seguridad con magia del patio trasero, reposicionándola ahí y ahora, para cubrirlos a ambos.
– ¡Draco! – gritó, recordándole a Harry que no se olvidara de él. Creyó haberlo visto rodar los ojos.
Harry envolvió sus brazos alrededor de ella. Hermione cerró los ojos cuando sintió el conocido tirón de la Aparición.
Hola, siento mucho haber tardado tanto en actualizar el siguiente, pero estoy desmotivada, cabreada y rallada por la ausencia de Rizzle y la conclusión de la historia. Sigo teniendo fe en que va a terminarla, pero la espera se está haciendo eterna y me está entrando la mala leche, tanto por mí como por quien lea la historia... ¡Nunca más empezaré una traduccion sin que la historia original este completa! ¡Solo puedo pediros disculpas y que tengáis aún más paciencia!
Pero es que con lo fascinante que es este fic, ¿cómo no voy a estar así? Este capítulo te tiene al borde del colapso nervioso durante todo el rato, ya sea por la tensión creada en el ambiente, por las cosas que descubre Hermione y por la esperanza de la aparición de Harry en escena, pero ¿Y AHORA QUÉ?
¡RIZZLE ACTUALIZA PRONTO, POR FAVOR!
Aunque todavía tenemos 3 capítulos más, que obviamente ya tengo traducidos, ¿cuándo os gustaría que los publicara?
Gracias por comentar el capítulo anterior a: *Loonydraconian* *Carmen* *NarradoraNueva* *Zharytha* *guiguita: Sí, todavía quedan tres capítulos más que ya tengo traducidos, siento haceros esto... yo también estoy como tú, aunque sigo teniendo fe en Rizzle* *SALESIA: Espero que todavía tengas tiempo de leer tranquilamente los domingos ;) ¿Qué te han parecido las revelaciones de las que se ha enterado Hermione?* *joss-12* *AnaelDeNottZabinni* *LaChicaDark* *Guest (Mel): ¡Muchisimas gracias por tus palabras, me has derretido el corazón! Y yo espero que sigas disfrutando de todas las historias que tengo ;) Por cierto, Pesadillas no está abandonada, solo un poco olvidada, puede que la retome este verano* *Doristarazona: Toda la planificación de Harry y el Vaquero no ha servido para nada xD* *johannna* *Sokoe: A mí también me va a dar algo si Rizzle no actualiza pronto T-T* *marfelton: Tus peticiones han tenido respuesta jajajaj xD Espero que hayas disfrutado del cap y que tu hija pueda hacerlo algún día, recemos porque Rizzle no tarde en terminar la historia;)*
¡Besos!
