Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Rizzle (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


.- Una historia de Rizzle -.


**¡Recomiendo que volváis a leer el capitulo anterior para retomar el hilo de la historia!**


Capítulo 65 – Hogwarts

Para la mayoría de las personas, la Aparición es confusa.

Es similar a un momento de vértigo o cuando te levantas muy rápido con un nivel bajo de azúcar en sangre. Para algunos, es una agradable sensación de la nada más absoluta por un breve momento; una fracción de segundo de completa paz porque acabas de diseminar cada átomo de tu ser y parte de tu cerebro mágico está intensamente enfocado en volver a unir tu cuerpo físico en una ubicación diferente en el espacio tiempo. Había informes de personas que sufrían depresiones severas que se Aparecían repetidamente en un intento por encontrar un descanso de su angustia mental.

La Despartición es, como es bien sabido, casi lo peor que puede suceder cuando falla la Aparición. Un pequeño lapso en la concentración puede ocasionar que aparezcas en tu destino en un estado de mutilación "no propicio para vivir" (esa era la respuesta oficial utilizada en esos casos en los informes forenses). O dentro de una pared. O, como en un famoso caso, a bordo de un submarino Soviético de clase S, casi causando el pánico nuclear.

Pero la transmutación corporal y el lanzamiento simultaneo del portal es avanzado, magia para adultos y existen pautas para su práctica segura. Algunas de ellas se especifican legalmente y son más o menos las mismas reglas que rigen la conducción, excepto que no es necesario que uses gafas cuando realizas el examen. No puedes Aparecerte bajo la influencia de sustancias que alteran la mente o si tus capacidades mentales o físicas están dañadas. Dependiendo de donde vivas, también existen leyes que indican lo lejos que puedes Aparecerte, donde puedes Aparecerte y a cuantas personas puedes llevar contigo. Los libros de historia dictan que lo más lejos que alguien ha viajado por Aparición (y vivió para contarlo) fueron aproximadamente mil quinientas setenta millas. Un joven aprendiz de impresor de libros de pociones desapareció en Norfolk en 1834, reapareciendo en Estonia. Todavía existe el debate de si eso se hizo a propósito. Que le faltara la mayor parte de la ropa y todo el bello del cuerpo era cosa aparte. El punto era que, técnicamente, se había logrado la Aparición transcontinental. En su juventud, Voldemort, había realizado varios viajes de ida y vuelta entre el Reino Unido y Berlín, por ejemplo. Pero era una hazaña que requería gran habilidad, concentración, intención e inmensas reservas de poder.

Harry tenía dos de las cuatro. El hecho de que carecería de concentración e intención no era enteramente su culpa, dado que era una emergencia inesperada. La Aparición de Hermione fue caer desde un punto casi cerca del techo. Aterrizó con fuerza de costado, sin aliento. Hubo un obligatorio momento de pánico porque no podía ver, pero entonces sus ojos se adaptaron a la poca luz. Estaba en interior. A pesar de eso, había nitidez en el aire; una frescura que era nueva y… antigua. Familiar, más bien.

No sabía cuánto tiempo había transcurrido hasta sentarse, tosiendo, debido a la nube de polvo que flotaba a través de las rendijas de luz solar que se filtraban sobre el oscuro suelo de madera desde las ventanas tapiadas de cristales coloridos. Se palpó el vientre, sin saber qué buscar, pero se tranquilizó cuando el bebé la gratificó con una serie de pataditas. Le llevó unos segundos más parpadear y examinar el lugar detenidamente antes de jadear conmocionada. El mismo pequeño rincón. Las mismas estanterías, aunque ahora en su mayoría vacías y cubiertas de telarañas. El olor a pergamino antiguo. Su estómago se retorció ante el recuerdo y algo más que el aire seco provocó que sus ojos se aguaran.

¡Hogwarts! ¡Estaban en Hogwarts!

– ¿Draco? – jadeó, mirando a su alrededor, más temerosa a cada segundo que pasaba – ¿Harry? – pero estaba sola. No, no del todo. Podía escuchar pasos en el pasillo exterior. Eran rápidos, determinados y, decididamente, humanos – ¡Draco! – gritó esta vez.

Los pasos se detuvieron y, entonces, empezaron a correr. No podía ver las puertas principales de la biblioteca desde donde estaba tirada, pero las oyó abrirse. Tres profundas respiraciones más tarde y no fue Draco, sino Harry quien apareció. Parecía que salía de un combate de boxeo. Todo el lado izquierdo de su cara sangraba, tenía el ojo izquierdo hinchado y casi totalmente cerrado en una fina rendija. La manga izquierda de su abrigo estaba hecha jirones y manchada de sangre. Afortunadamente, aún conservaba la varita.

– ¿Qué ha pasado? – demandó Hermione.

– Me quedé atrapado. – dijo, claramente agitado. El esfuerzo por encontrarla le estaba costando caro.

– ¿Te refieres durante la Aparición? – preguntó ella, consciente de que prácticamente le estaba gritando. Hermione se había puesto de pie en ese punto, presionando cautelosamente sus heridas – Dios, Harry. ¿Casi sufres una despartición?

Él se tambaleó, probablemente por la pérdida de sangre. Hermione miró alrededor de la estancia, encontrando y arrastrando una silla hasta allí, obligándolo a sentarse. Harry temblaba como una hoja y notó que su piel estaba helada mientras examinaba sus heridas.

– ¿Dónde está Draco?

En silencio, Harry se sentó, parpadeando hacia ella desde debajo del pelo oscuro y un torrente de sangre que se filtraba desde una profunda laceración debajo del cuero cabelludo. Hermione tomó la varita del flojo agarre de la mano de Harry e inmediatamente empezó a sellar el corte. Ese hechizo de primeros auxilios relativamente simple prendió fuego a su sistema nervioso, dado que no había utilizado la magia durante muchos meses. La sensación fue casi insoportable; una extraña inquietud que zigzagueaba por su brazo de lanzamiento y el resto de su cuerpo. Dio un fuerte pisotón al suelo en un intento de aliviar una acumulación de algo que no sabía cómo describir. En el interior de su vientre, el bebé volvió a patearla, lo cual la inquietó. El horroroso calambre estaba de vuelta, solo que ahora lo sentía como si una garra de metal la hubiera agarrado desde adentro y la estuviera retorciendo…

– ¿Hermione? – preguntó Harry, preocupado.

El dolor fue disminuyendo y, eventualmente, evaporándose. Concentrándose en su tarea, usó la varita para cortar una tira del tejido de su manga y limpió suavemente la sangre de la cara de Harry.

– Harry, – dijo, con más fuerza esta vez – ¿dónde está Draco?

Harry parecía estar a punto de desmayarse. Rápidamente lo trasladó al suelo. Tenía que tener el brazo roto y tenía lo que parecía docenas de astillas de madera enterradas en la carne. Hermione estaba horrorizada, pero decidida en no demostrarlo. Estaba empezando a sospechar, que Harry se había Aparecido parcialmente en un objeto sólido, un mueble, muy probablemente. Debía de haberse desprendido por sí mismo, rompiendo huesos en el proceso. El cómo se las había arreglado para transportarse a través de los océanos, además con otros a remolque, era algo de lo que se maravillaría más adelante.

– Bien. – contestó Harry, tardíamente – Está bien.

– ¡Gracias a Dios!

– Dijo que viniera a por ti… es peligroso. Él se fue a buscar a Grey… está aquí.

– ¿Quién? ¿El Almirante Grey? – repitió Hermione, aturdida – ¿Está en Hogwarts?

Harry asintió.

– Los traje a todos. No era mi intención. No…

– Shh. Está bien, Harry. Descansa. – dijo, con la cabeza de Harry sobre su regazo. Aunque no tenía mucho espacio debido a su abultado vientre – Lo siento, lo siento mucho. – y así era, porque ella era la razón del cambio en los planes cuidadosamente elaborados de Harry. No estaba segura de qué hacer con ese brazo. Los cortes eran una cosa, pero reparar huesos rotos era algo que mejor dejar a un practicante real de medimagia. Draco podría hacerlo. También pensó en Padma y eso no mejoraba las cosas. Hermione deslizó suavemente la cabeza de Harry de su regazo. Uso la varita para cortar el cojín del asiento de un sillón acolchado y lo usó como almohada para su amigo.

– Voy a encontrarlo.

Los ojos cerrados de Harry se abrieron de golpe.

– ¡No! ¡No es seguro! ¡Dije que me quedaría aquí contigo!

– Harry, tengo tu varita. ¡Y si Draco está la mitad de lo mal que estás tú, no lo dejaré cerca de Titus Grey!

Sus ojos verdes estaban nublados por el dolor. Hermione quería lanzarle un hechizo analgésico, pero no se atrevía hasta saber el alcance de la pérdida de sangre. De lo contrario, bien podría matarlo. Harry la agarró de la mano, componiendo una mueca cuando se apartó de él.

– No… no es solo Grey…

– Tengo que irme. – insistió ella – Volveré tan pronto como pueda, te lo prometo, Harry.

– ¡No es solo él! – dijo, con tanta fuerza, que Hermione tuvo que sostenerlo – ¡Amarov también está aquí!


Estaban en Hogwarts. No solo dentro de los terrenos, sino dentro del Castillo. Potter no podía explicarlo. Le había dicho a Draco que había apuntado al almacén del muelle donde Ginny Weasley estaba confinada con Neville Longbottom. Las altas tierras escocesas, por decirlo suavemente, estaban muy lejos de ahí.

Aparecer en el interior del Castillo debería ser imposible mientras sus formidables protecciones, obsoletas por el tiempo de abandono, permanecieran en pie. Se les ocurrió pensar que las protecciones podrían haber sido desmanteladas cuando Draco y Hermione habían visitado el Castillo por última vez hacía más de un año, pero Draco lo dudaba. Potter era el tipo correcto de mago para poner a prueba tales imposibilidades. Habían viajado desde la costa este de los Estados Unidos, cruzando el Atlántico Norte, cubriendo una extensión de más de mil millas. Había sido algo difícil para Potter transportar a Hermione y a Draco con él, pero si a eso le añadimos a Amarov y Grey. El campo de Aparición debía de haber sido realmente considerable y debía haberle requerido un inmenso poder transportarlos a todos. Desafortunadamente, le sobraba poco para cualquier intento de precisar el punto exacto y esa era la razón por la cual los cinco se habían dispersado a los cuatro vientos al llegar.

Draco tuvo la buena fortuna de ser depositado de pie, directamente dentro de las enormes puertas dobles del Castillo, casi como un invitado. Sin perder el tiempo había utilizado una losa de piedra rota y dentada para cortar las ataduras de cables que sujetaban sus muñecas. Había tres gigantescas vigas de metal en las puertas, una encima de la otra. Las vigas no habían sido instaladas durante la permanencia de Draco en el colegio. Eran una adición más reciente y hablaba de la desesperación que debía haber afectado a los residentes del colegio, durante los peores momentos del brote.

Harry había Aparecido con un gran estruendo en el Gran Comedor. Estaba entrelazado de la peor manera posible con una de las largas mesas de madera esparcidas por la gran estancia. Pasaron unos dolorosos minutos resolviendo como liberar a Potter de la mesa sin causarle muchos daños. Su brazo había quedado en mal estado y requería estratégica manipulación y tratamiento.

– ¡Suéltame! – siseó Potter, empujando a Draco. Tenía el rostro contorsionado por el dolor – Estoy bien.

No estaba bien, pero Draco se alegró de evitar cualquier excusa que lo distrajera de localizar a Granger. Conociéndola, seguramente ya se había metido en problemas.

– Hey, probemos esto. – sugirió Harry, lanzando un hechizo de Localización. Explicó que era similar al que Hermione y él habían utilizado para encontrar a Draco en Azkaban.

El hechizo mostraba todas las personas que actualmente figuraban en el Castillo. Les dijo que Hermione estaba en la biblioteca y que había Aparecido, afortunadamente, completa, sana y parecía estar moviéndose. Con cierta sorpresa, el hechizo también les dijo varias cosas más, todas ellas no deseadas. Una figura cautelosa y sigilosa, etiquetada con el nombre "Alexander Sebastien Piotr Amarov", estaba en el segundo piso. Una mancha de forma extraña bajo el nombre "Titus Robert Grey" estaba al pie de las escaleras que conducían a la Torre de Astronomía. Grey, a diferencia de Hermione y Amarov, no se movía en absoluto.

– Mierda. – dijo Potter, pasándose la mano ilesa por su cabello incrustado de sangre – Esto complica las cosas.

No terriblemente, pensó Draco, pero estaba acostumbrado a guardar esos pensamientos para sí mismo.

Otras revelaciones fueron igualmente inquietantes.

– ¿Pero qué demonios? – exclamó Potter, entrecerrando los ojos ante los planos traslucidos y tridimensionales del Castillo – ¿Qué es eso que se ve ahí? Esto no puede estar bien.

Parecía que no eran las únicas personas en el Castillo, aunque "personas" probablemente no era la palabra correcta. Las figuras sin nombre, que sin duda tenían forma humana, parecían estar agrupadas en las cocinas. Se movían de manera extraña, retorciéndose como una masa de gruesas lombrices.

– ¿Por qué están todos amontonados de esa manera?

– Parece un nido. – le ofreció Draco.

– ¿De qué?

Pero ambos lo sabían.

– Eso es imposible. – dijo Potter – Este hechizo te muestra personas. ¡Personas vivas y reales! ¡No zombies!

– Los zombies mágicos parecen tener capacidades verdaderamente únicas. – dijo Draco. Recordó el cadáver de Argus Filch y los órganos ausentes de su cuerpo – Y estos llevan aquí, potencialmente, mucho tiempo, atraídos sin duda por toda la magia.

– ¿Y qué, crees que han estado evolucionando o algo así? ¿Formando una especie de demente comunidad zombie? ¿Anidando?

– Tenemos que encontrar a Granger antes de que otra cosa la encuentre antes. – dijo Draco, a modo de respuesta.

– No tenía intención de traer a los otros dos. – dijo Potter, parpadeando para apartar la sangre de sus ojos.

Draco frunció el ceño ante el corte de su cabeza.

– Siéntate para que pueda echarle un ojo a eso.

Pero Potter le golpeó la mano con fuerza.

– ¡No hay tiempo! ¡Encontremos a Hermione y salgamos de aquí! Ahora.

Estaban de acuerdo en que Potter no estaba en condiciones de deambular por el Castillo, en caso de toparse con un Grey armado, con Amarov, o los horrores que albergaban las cocinas. Potter acordó ir directamente a la biblioteca para localizar a Hermione y allí esperaría con ella. Hubo una breve discusión sobre quien se llevaría la única varita disponible.

– No voy a enviarte a vigilar a mi mujer e hijo nonato con solo tu ingenio, el cual me apresuro a agregar, está incluso más embotado de lo habitual. – espetó Draco.

Potter estaba demasiado indispuesto para registrar el insulto. Aunque no estaba tan ido como para pasar por alto otras notables noticias.

– ¿Tu mujer? – preguntó, alzando la voz una octava.

Draco suspiró con impaciencia.

– Idea suya. Se estaba quedando sin opciones para protegerme de la misión de Grey de condenarme como criminal de guerra. Pensó que casándose conmigo podría ofrecerme algo de protección. No tuve otra opción en ese asunto.

– Que romántico. – murmuró Potter. Su mirada se congeló súbitamente – Fuiste tu quien sugirió que la Desmemoriaran, ¿verdad?

– Sí.

– ¿Por qué?

– Es una historia larga y demasiado complicada para que, en este momento, tu cabeza herida pueda procesarla.

Harry enfureció.

– Jodido bastardo. Ella merece algo mucho mejor.

La sonrisa de Draco podría haber cortado el granito.

– En este momento, soy la principal alternativa a Amarov. Él no debe encontrarla antes que tú, Potter. O antes de que yo lo encuentre a él.

Harry se marchó sin más problemas. Según lo acordado, Draco esperó. Diez minutos, después veinte. Como no volvía, Draco supuso que Harry había logrado localizar a Hermione. Si había sucedido cualquier otra cosa… bueno, no quería ni pensarlo. Y había mucho en qué pensar.

En primer lugar se dirigió hacia Titus Grey. Localizar al Almirante no requirió gran habilidad o astucia ya que el hombre estaba mayormente incrustado en el interior de una pared de piedra maciza. A Draco no le sorprendía. La imagen del hechizo de localización le había proporcionado una pista sobria sobre el destino del hombre muggle. Solo quedaba al descubierto, aproximadamente, un tercio de su rostro, la parte superior de uno de sus hombros y la apunta de los dedos de una mano. Una lástima que no fuera la mano con la que sostenía el revolver. El resto de su persona estaba enterrado en el interior de la piedra caliza. Su rostro hinchado y morado era una máscara de cruda agonía. La esquina de su boca semienterrada se abría y cerraba y el único y abultado ojo que tenía libre se ensanchó, encontrándose con Draco.

– P… ffffvr… P… ffffvr…

Draco rebuscó en el único bolsillo accesible del uniforme del Almirante. Dentro, encontró un cuaderno pequeño y desgastado, un lápiz y un cargador extra de munición. Eso último era inútil sin la pistola, aunque se lo llevó de todos modos. El mono de prisionero no tenía bolsillos, así que deslizó el cuaderno y el cargador en el interior de sus botas. Despreocupadamente, se preguntó si la política de Grey era reciclar las botas después de ejecutar a los prisioneros. Probablemente.

Cuando Draco se alejó, sintió que algo lo agarraba. Eran los dedos del Almirante. Agarraban desesperadamente la tela del mono.

– P… ffffvr… – suplicó Grey.

Draco ni siquiera lo miró, giró sobre sus talones y se alejó.


¡Hola! De verdad que me da una rabia actualizar esta historia sin tener noticias de la original y sin saber cuando habrá una nueva actualización que nos acerque más al final... ¡Lloroooooooooo! ¿Pero bueno, qué podemos hacer, más que esperar? Al menos, todavía quedan dos capítulos más hasta llegar al ultimo que hay actualizado T-T

Espero que os haya gustado el cap, creo que este fic es uno de los que mejor trama y mejor narración tiene - lo que es una lastima que Rizzle todavía no haya dado señales de vida, pero no voy a hurgar más la herida... (soy algo masoquista) - Que Harry era un mago poderoso lo sabíamos, pero eso de esta pedazo de Aparicion que ha logrado, ¿qué opináis? Al menos, tenemos la certeza de que nuestros tres personajes han llegado mayormente ilesos (pobre Harry), pero ¿y Amarov? ¿Y qué es eso que hay en las cocinas? Creo que el Almirante lo tiene algo crudo, creo que va a sufrir una larga agonía, ¡punto para Draco! xD

Gracias por comentar el capítulo anterior a: *Doristarazona* *And-18* *Carmen-114* *Loonydraconian* *guiguita* *SALESIA* *AliceMlfy* *Ginaevans6* *johannna* *marfelton* *Carmen* *LluviaDeOro* *Pau* *Kattypocket* *Liz* *AlenDarkStar*

¡Besos!