Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Rizzle (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
.- Una historia de Rizzle -.
**¡Recomiendo que volváis a leer el capitulo anterior para retomar el hilo de la historia!**
Capítulo 66 – Offspring (Descendencia)
Harry se desmayó. Francamente, estaba sorprendida de que hubiera tardado tanto en el estado que estaba.
Hermione no tenía los reflejos de Buscador ni ninguna gran habilidad para volar, pero se podía contar con que respondiera cuando era necesario. Desafortunadamente, un vientre de embarazada era una nueva y molesta variable que debía tenerse en cuenta en todo tipo de incomodas ecuaciones espaciales. Actuar con rapidez, por ejemplo. Sintiéndose desequilibrada debido a su mucho más bajo centro de gravedad, la actual maniobra vio a Hermione deslizándose, prácticamente, por el suelo para atrapar a Harry, antes de que cayera en una vitrina junto al largo escritorio abandonado de la señora Pince.
– Uff. – gruñó ella, mientras colisionaban contra la pared de piedra, juntos. Gracias a Dios de los superpoderes absorbentes del líquido amniótico, pensó. Por supuesto, existía la posibilidad de que sus recientes aventuras hubieran dañado al bebé, pero las fuertes y frecuentes patadas y la inquietud general del bebé le decían que él o ella estaba bien. Por ahora, en cualquier caso.
Harry no era un hombre muy grande, pero había pocas cosas tan inamovibles como una persona inconsciente. Hermione lo dejó completamente en el suelo con suavidad antes de usar el Leviosa. Parecía dolorosamente joven y vulnerable mientras se alzaba flotando ante ella. Se había quedado en posesión de la única varita, incapaz de Desaparecerse mientras aún se encontraran dentro de los límites de las barreras Anti-Aparición del Castillo. Tendrían que hacerlo en el campo de Quidditch, de igual modo que hicieron ella y Draco hacía lo que parecía una vida entera. Era su responsabilidad encontrar a Draco, y obtener la ayuda médica adecuada para Harry lo antes posible.
Y había otras razones por las que un centro médico debía ser el próximo destino más lógico.
Otro dolor en el vientre - y si tuviera que ser sincera consigo misma, podría llamarlos por lo que eran; contracciones - la detuvo en seco. Hermione jadeó, cerrando con fuerza los ojos. Las internas e imaginarias tijeras metálicas desaparecieron. En ese momento, sentía como si una licuadora se hubiera encendido en su interior y estuviera azotándolo. Los dolores ahora eran terribles y mucho más seguidos. Por supuesto no tenía idea de qué esperar estando esperando, sin embargo, Hermione especuló que probablemente había estado en fase progresiva durante el último par de días. Cuando la contracción más reciente desapareció, tomó aire de manera temblorosa y descubrió que necesitaba más concentración de la habitual para lanzar un simple Lumos. Su enfoque mágico era vacilante y parecían totalmente oportunos esos malditos dolores de parto para acabar de complicar la situación.
– ¿Harry? – dijo mirando su pálido rostro, deseando que se despertara y no la dejara sola en esas terribles circunstancias – Harry, ¿puedes oírme?
Fue inútil. Estaba fuera de combate. Le revisó el pulso. Era errático, pero fuerte. Estaba a punto de echarle otro vistazo al brazo herido cuando un ruido en el pasillo la congeló.
– Nox. – susurró rápidamente.
Las respiraciones agonizantes a veces se conocían como "traqueteo". Hermione siempre había pensado que era algo extraño. Había estado alrededor de heridos y moribundos terminales y nunca había escuchado ningún traqueteo. Por lo general, se trataba de jadeos desesperados, gorgoritos o un silbido fino y enfisematoso. Ese ruido, sin embargo, era un traqueteo que encajaba con el estilo gótico Victoriano. Sonaba como si el aire estuviera siendo extraído desde las profundidades del infierno, en lugar de extraerlo del entorno más inmediato. Ese no era un sonido de vida. Era la muerte personificada y, en ese momento, estaba a escasos metros de Harry y ella, en la oscuridad.
El hedor de la criatura provocó que su cabeza empezara a dar vueltas. Curiosamente, no era la descomposición familiar a la que estaba acostumbrada. Este tenía unas cualidades más, ¿se atrevía a decir saludables? Era un olor almizclado, como el de un animal, decidió, reprimiendo la necesidad de vomitar.
La estancia estaba casi totalmente a oscuras, por lo que confiaba en su excelente memoria de la disposición del lugar para calcular su ubicación y la de Harry en relación con todo lo demás en la biblioteca y en el Castillo en general.
Tenía una varita, pero la magia sería tan buena como su capacidad para ver contra qué la aplicaba. Convocar cualquier tipo de luz quedaba fuera de discusión por si acaso todavía no los habían descubierto. Pero entonces, tan repentinamente como había aparecido, el traqueteo se detuvo. Los zombies no necesitaban respirar, se recordó a sí misma, su mente empezó a girar en torno a las posibilidades. ¿Quizás el espécimen no lo sabía?
Hermione se quedó completamente quieta, agarrando al pobre Harry, probablemente con demasiada fuerza. Sentía como si estuviera suspendida en una telaraña. El más leve estremecimiento haría vibrar los pegajosos y sedosos filamentos, alertando al depredador que aguardaba conocer su paradero. Podría haber pasado desapercibida si Harry no se hubiera sacudido en sus brazos. Era demasiado esperar que el zombie pasara de largo, sin percatarse.
Tuvo la astucia de dejar al inconsciente Harry y hacerlo flotar hacia la seguridad del techo, antes de comenzar a lanzar hechizos.
Con lo que no había contado era con el hecho de que el zombie acechador pareciera blandir una varita propia.
El calamitoso ruido fue casi suficiente para convencer a Draco de que todo un ala del Castillo se había venido abajo, tal fue la magnitud de la onda expansiva y la resultante nube de polvo que descendía de los pisos superiores. Draco corrió en dirección a la biblioteca. Cuando encontraba escaleras, las saltaba de dos o tres a la vez. Se detuvo bruscamente frente a los restos de la entrada de la biblioteca con la única razón de que Alexander Amarov estaba parado en un halo de polvo de lo que alguna vez había sido la puerta, con una antigua pistola en sus manos libres.
– Hola, Malfoy. – dijo el hombre más malvado del actual mundo – Tenemos un problema.
Era culpa suya que hubieran terminado en Hogwarts. Simplemente había soñado con la biblioteca, ¿no? Había anhelado la sensación y el recuerdo de su hogar y tal vez había afectado involuntariamente en la localización de Aparición de Harry. Era culpa suya que el plan de rescate de Harry se hubiera ido a la mierda, pero ¿qué más podría haber hecho ella? ¿Quedarse a mirar como ejecutaban a Draco? ¿Cómo había llegado hasta ese punto, de todos modos? ¿Por qué no había hecho lo que siempre hacía; encontrar formas imposibles de escapar de cárceles imposibles? ¿Por qué simplemente… se había dado por vencido? ¿Cómo se atrevía? Estaba enfadada con él, con Harry y con ella misma.
Lágrimas caían por el rostro de Hermione. Estaba preocupada por Harry, aunque siguiera a salvo, flotando en algún lugar elevado cerca de las vigas de la biblioteca. Hizo todo lo posible por evitar hechizos ofensivos que podían, potencialmente, brotar hacia arriba y herirlo. Su agresor no tenía tales preocupaciones, por lo que Hermione decidió que probablemente también estaba llorando por las docenas, sino cientos de libros preciados e irremplazables que acababan de arrojar al olvido.
Sin embargo, también lloraba porque sus dos muñecas estaban fracturadas y dolía tanto que, por un momento, todo lo que vio fue un resplandeciente blancor. Sus manos habían sido dobladas hacia atrás como consecuencia de un hechizo ofensivo que ninguna persona en su sano juicio hubiera lanzado en un espacio tan reducido y forrado en piedra. El zombie mágico no estaba ni en su sano juicio ni era una persona, por lo que no se preocupaba por el bienestar de la misma manera. Por lo tanto, la magia defensiva de Hermione provocó que a la criatura se le abriera el torso, dejando al descubierto unas amarillentas costillas y unos ennegrecidos y viscosos intestinos que amenazaban con derramarse de su interior a cada paso. Tenía una rodilla doblada hacia adentro en un ángulo antinatural, lo que significaba que su pierna izquierda era un leve apoyo con el que soportar su peso al caminar. No obstante, todavía tuvo la capacidad de arrancarle la varita a Hermione de sus inútiles manos, ponerla en pie y arrastrarla.
Se desplazaron, lenta y dolorosamente, hacia las cocinas. La agonía por sus huesos rotos era casi una bienvenida distracción a las continuas contracciones. Sinceramente, no sabía cuánto más podría soportar.
– ¿Quién eres? – preguntó Hermione. Escudriñó su entorno, haciendo una lista mental de todas las rutas de escape posibles. Había muchas, si estaba dispuesta a salir corriendo para escapar. Hogwarts era su territorio. Incluso en su estado, la criatura no podía esperar retenerla por mucho tiempo en este lugar y menos con esa pierna. Incluso podía arrebatarle la varita, aunque se preguntaba si el dolor de utilizar sus manos sería su final – ¿A dónde vamos? – no hubo respuesta – ¡Eh! ¿A dónde me llevas?
La criatura se giró hacia ella y, para su consternación, abrió la boca. Empezó a soltar ruidos confusos, pero ininteligibles. Hermione vio, incluso con poca luz, que la lengua le había desaparecido. ¿Arrancada? ¿Tragada ¿Cortada? No importaba. Eso le decía que no tendrían conversación. El simple hecho de que estuviera intentando decirle algo ya era increíble.
Mientras que el resto del mundo había estado luchando por la supervivencia en los centros urbanos muggles, los zombies en Hogwarts y sus alrededores habían sido dejados a su suerte. Con el incipiente conocimiento de que los zombies mágicos eran una raza en sí, Hermione solo podía suponer que estos especímenes habían evolucionado. Se habían marinado en los densos y antiguos alrededores mágicos de Hogwarts, Hogsmeade y el Bosque Prohibido. Incluso habían retenido o, posiblemente, recuperado la capacidad de empuñar varitas. Sin embargo, ¿qué quería de ella? No había intentado comérsela. Eso era algo.
En ese momento, entraron en las cocinas y el hedor se volvió diez veces peor. Hermione miró con horror y asombro la congregación de no-muertos parada frente a ella. Tenía que haber al menos un centenar, quizá más. Había suficiente luz natural en las cocinas para iluminar la situación. Vestían de forma extraña, no con harapos manchados de supurante sangre incrustada. No. Esas criaturas, claramente, habían adquirido nuevas prendas y aunque fuera de manera descuidada y torpe, quedaba claro que habían intentado vestirse ellas mismas. Además había una jerarquía. Había una apariencia de orden donde no había habido más que inconsciencia y caos en todas las anteriores hordas que se habían encontrado.
Su captor la empujó hacia adelante, presentándola ante quien, Hermione solo podía asumir, era el líder de esa comunidad.
O líderes, al parecer. Había dos de ellos; lo que alguna vez fueron un hombre y una mujer. Habían sido jóvenes cuando murieron y estaban bien conservados como zombies. La mujer - menuda y con un vestido blanco ondulante y rasgado - acunaba un pequeño bulto envuelto en un sucio chal. Se acercó a Hermione, su paso era terriblemente rápido y apresurado a pesar de que el vestido fuera demasiado largo. Seguidamente la empezó a inspeccionar de manera no muy diferente a lo que Ron había intentado hacerle momentos antes de que Draco terminara con él permanentemente. Hermione se quedó estática y temblorosa, sus manos lesionadas se mantuvieron rígidas a sus costados mientras la hembra la olfateaba y tocaba.
Cuando estuvo satisfecha, dejó escapar un bajo gemido a su contraparte masculina, antes de empujar el bulto que acunaba hacia Hermione. Incapaz de sostenerlo con sus manos partidas, Hermione lo sostuvo contra su pecho con los antebrazos. Una parte del chal cayó a un lado y le pareció apreciar una expresión expectante e impaciente en el marchito rostro de la mujer muerta.
No había demasiadas cosas que todavía pudieran impresionar a Hermione, pero eso casi lo hizo. Era un bebé. Muerto, pero recientemente. Su carita estaba gris e hinchada, pero aún conservaba los ecos de lo que alguna vez había sido un querubín de buena salud. Una rápida ojeada entorno a la horda le confirmó que el bebé no podía haber pertenecido a ninguno de ellos, los cuales debían haber muerto muchos meses, sino años atrás. Ese bebé había sido de los vivos. Un gorro de punto color rosa con cintas de raso desatadas debajo de la barbilla, el bodi y el chupete aun unido por una cadena de plástico a una chaquetita amarilla adornada con diminutas perlas, le decía que había sido amado. Talvez incluso había sido amado por su madre adoptiva muerta, quien no tenía esperanza posible de mantenerlo vivo.
– No puedo… – Hermione tragó saliva, desviando la mirada desde el bebé muerto hasta la mujer muerta, con los ojos anegados en lágrimas – No puedo arreglarlo. Lo siento.
Pero oh, Hermione lo había malentendido. No buscaban una solución. La mujer zombie parpadeó y miró a Hermione con sus lechosos ojos, de un color blanco azulado. Alguna vez había sido rubia, pero ahora solo unos débiles mechones de pelo color paja se aferraban a una cabeza casi calva y deforme. Abrió sus delgados y morados labios, revelando unas encías de similar color que habían retrocedido, dejando unos dientes largos y puntiagudos. Lanzó un lento y grave grito, al tiempo que posaba una mano esquelética en el vientre de Hermione. La garra repentinamente se crispó, desgarrando la tensa piel de Hermione, incluso a través de las capas de ropa. La mujer muerta gruñó. Desde algún lugar en la parte posterior de la horda, una de los otros miembros femeninos se adelantó y sacó un enorme y sucio cuchillo de cocina.
Merlín. No querían que le devolviera la vida al bebé muerto. Buscaban un reemplazo.
Ambos hombres se encontraban a unos cinco metros de distancia el uno del otro, vestidos de manera idéntica con los monos negros de prisionero.
– Preciosa, ¿verdad? – comentó Amarov. Pasó un dedo por el nácar incrustado en el mango de la pistola – Me pregunto cuántos muggles despacharía en su momento.
– ¿De dónde la has sacado? – preguntó Draco, casi acusatoriamente.
– He encontrado está reliquia bastante bien conservada en una vitrina en una de las aulas. Junto con pólvora y munición, por si te lo estás preguntando.
– Necesitarías saber cómo cargarla.
Un destello de diversión cruzó el rostro de Amarov.
– Un hecho poco conocido es que tengo una extensa colección de armas de chispa del siglo XVII. Mosquetes principalmente, pero también algunas pistolas de duelo iguales a esta belleza.
– Probablemente no se dispare. – replicó Draco, con una mirada inquebrantable.
Amarov ladeó la pistola y apuntó el arma a la cabeza de Draco.
– ¿Quieres apostar?
– Solo tienes un disparo.
– Es todo lo que necesito. – Amarov sonrió, pero entonces bajó el arma – Por suerte para ti, estoy reservando el tiro. Hermione tiene problemas.
Draco frunció el ceño.
– ¿Cuándo no los tiene? ¿Dónde está?
– Lamento haber llegado varios minutos tarde para haberle servido de ayuda. Tu ingeniosa y pequeña esposa se vio envuelta en una feroz pelea a varita contra un zombie. – Amarov miró alrededor de la biblioteca en ruinas, pareciendo impresionado por la magnitud de la destrucción – Evidentemente, no se quedó de brazos cruzados.
– Una pelea a varita contra un zombie. – repitió Draco – ¿Acaso te has dado un golpe en la cabeza cuando Potter nos dejó aquí?
– ¡Ah, así es como nos rescataron! ¡Potter nos transportó! Pero una vez leí que era imposible hacer eso dentro de los terrenos de Hogwarts, ¿no? – encaró una de sus oscuras cejas – Es donde estamos, ¿verdad? ¿Esto es el Antiguo Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería? – desvió la mirada a las paredes, con cierta reverencia – No podría decirte las veces que he intentado encontrar este lugar. Está muy bien escondido.
– En primer lugar, sí, estamos en Hogwarts y sí, es imposible encontrarlo y mucho más Aparecerse dentro del Castillo en sí, pero aparentemente Harry Potter ha encontrado la manera de eludir unas protecciones que se han mantenido en pie durante diez siglos. Y en segundo, Granger y yo hemos sido rescatados. – le corrigió Draco, con una claridad glacial – Tú y Grey habéis sido un desafortunado accidente.
– ¿Grey también está aquí? – preguntó sorprendido Amarov.
– En cierto modo. ¿Dónde está ella?
Amarov volvió a recuperar la seriedad.
– Escaleras abajo. Esa… cosa se la llevó. Tiene una varita, Malfoy. La estaba usando. Tenía control sobre sí mismo, no estaba hambriento. – aseguró apresuradamente, ante la asesina expresión de Draco – No parecía tener interés en alimentarse de ella. La quería para Dios sabe qué otro propósito.
Draco estaba en silencio.
– ¡Mira, te estoy diciendo la verdad! No hay tiempo para discutir sobre esto. ¡Tenemos que encontrarla!
– Zombies mágicos. – dijo Draco – ¿Estás sugiriendo que parecen haber evolucionado aún más aquí?
– Eso es lo que me parece. – Amarov lo miró con ojos entrecerrados – Dios, tú no tienes varita, ¿no?
– Se la di a Potter, quien se la debe haber dado a Hermione. – Draco se pasó una mano por el pelo – ¿Dónde cojones está Potter?
– Yo sé dónde está. – dijo Amarov, cuidadosamente.
Draco lo fulminó con la mirada.
– Bien. Dímelo y haré que tu muerte sea relativamente dulce.
Amarov rio, aunque había poca emoción auténtica en el sonido.
– Sé que soy hombre muerto. No me habéis salvado del pelotón de fusilamiento de Grey, pero he conseguido un respiro momentáneo. Es un tiempo prestado. Déjame disfrutarlo.
– ¿Sabes dónde está Potter? – exigió Draco – Si está en condiciones, necesitaré su ayuda para recuperar a Granger.
– Vas a matarme, ¿verdad? – preguntó Amarov, un tono más suave – Si Grey no lo hace, terminarás el trabajo. No hay un final en esta historia en la que sigo vivo en un mundo en el que todavía podemos respirar.
– ¿Dónde está, Alexander?
Amarov llevó a Draco entre los restos de la biblioteca y señaló hacia el techo, donde un inconsciente Harry seguía flotando.
– Inteligente. – dijo Draco – Probablemente le ha salvado la vida.
– ¿Imagino que han dado mucho el uno por el otro?
– Repetida e incuestionablemente, desde que tenían once años. – murmuró Draco, de una manera un tanto sufrida – Ahora, ayúdame a encontrar algo para llegar hasta él y bajarlo.
Tomaron dos barras de cortina de latón, atadas con la cinta de borlas. Cuando Harry finalmente descendió ante ellos, Draco se apresuró a examinarlo. Su brazo sangraba a través del cabestrillo improvisado que Hermione debió haber diseñado para él antes de que los atacaran. Draco rompió una tira de cortina y rápidamente volvió a tapar la herida. A lo largo de todo ese proceso, el Leviosa seguía manteniéndose con fuerza.
– ¿Por qué está así? – preguntó Amarov – Es decir, ¿por qué sigue flotando?
– Por la mejor de las razones. – respondió Draco – Significa que está viva y bien. El hechizo dejaría de funcionar si estuviera gravemente herida o inconsciente. O muerta.
Amarov parecía exultante.
– ¡Te he dicho que no estaban interesados en comérsela!
Draco no era tan optimista.
– Sí. No obstante, son las otras razones lo que me preocupan.
¡Holaaaaa! Sé que el capítulo ha terminado de una manera muy tensa y sé que vais a querer matarme xD Lo bueno, que todavía queda un capitulo para alcanzar a Rizzle. Lo malo, que no voy a poder actualizar hasta que vuelva de vacaciones. Lo que deseamos, que Rizzle se apiade de todas y actualice la original antes de que vuelva...
¿Qué le pasará a Hermione con esa particular horda que se alberga en las cocinas? ¿Llegaran Draco y Amarov a tiempo de salvarla? ¿Se apiadarán de Amarov, finalmente? ¿Y el parto de Hermione pa cuando? Por lo que parece está a punto de caramelo, pero menuda situación ha decidido para salir...
Gracias por comentar el capítulo anterior a: *Loonydraconian: Sí el pobre Grey a quedado un poco incrustado… xD* *AliceMlfy: Bueno... no son elfos zombies lo de las cocinas, pero vaya telita con esta horda, siento dejarte de nuevo así xD* *SALESIA: Sí... una lástima que Rizzle no dé señales de vida T-T Si cuando vuelva de vacaciones no sabemos nada de ella, intentaré ponerme en contacto como sea. Harry es un grande, aunque creo que de manera inconsciente, su magia está ahí, pero no sabe sacarla, solo cuando corre peligro, mi opinión xD Se descubrió el pastel en la cocina, ¿qué te parece?* *Mantara: Gracias por tus palabras, son gratificantes, pero ojalá Rizzle se anime pronto a continuar, sino me sentiré fatal, tanto por mí como por vosotras* *marfelton: En esta historia, Draco es más Draco que nunca, ni un ápice de piedad para los que le han hecho sufrir...* *Carmen: yo también espero esa actualización con todas mis fuerzas...* *johannna: en mi opinión, creo que es uno de los fics mejor narrados que hay en el fandom… ojalá Rizzle escuche nuestras suplicas* *Liz* *AnaelDeNottZabinni: Eso dicen que la esperanza es lo ultimo que se pierde, pero no, finalmente no eran elfos... xD La verdad es que de los elfos no se ha dicho absolutamente nada en el historia, que yo recuerde, quizás se los comieron... ni idea xD* *Zhallytha: Lo siento, pero yo siendo la traductora no puedo hacer nada por actualizaciones más largas, solo podemos esperar que Rizzle actualice pronto...* *Selene1912: Me alegra saber que siguen llegando nuevas lectoras, pero es una pena ya que todavía la historia no está completa y no sabemos cuando actualizará Rizzle, aun así únete a nuestra causa y vemos si le llega la fuerza a la autora para que siga xD ¡Bienvenida!*
¡Besos y nos vemos a la vuelta!
