Uzumaki's Strongest Weapon

Contesto reviews:

UpTheIron: Gracias amigo, espero que la calidad de la historia no decaiga.

Krystyam091: Gracias, me agrada saber que la historia está gustando.

Elchabon: Je, je, je… Es que tenía que meter el fetiche de las porristas sí o sí.

Pues el castigo de Boruto va a ser sumamente cruel, porque le traigo ganas desde hace mucho tiempo y obvio tiene que incluir a la mamá y a la hermanita.

Lo de Karui y Chouchou… Tengo planes para Chouchou y pues en cuanto a su mamá, la verdad no entiendo por qué no se le considera Uzumaki, puesto que parece más Uzumaki porque su carácter se ve que es muy parecido al de Kushina.

Lo de la masacre, con los cambios en la línea temporal original, es de lo poco que casi no cambió fuera de lo del clon de Mikoto y la ausencia de Sasuke.

Pues lo de título, como de repente hay que darle sabor al fic, je, je, je…

OTAKUfire: Colega de afición por el control mental en Naruto, en verdad me cayó mal Boruto desde su primera aparición. Su padre fue huérfano y salió adelante, mientras que el tarado ese tiene todo de lo que su padre careció pero no sabe apreciarlo y apenas lo quieren como que componer en el nuevo manga… Pues el perro sí que va a sufrir como perro y en cuanto a su madre, ya en el futuro hablamos…

UltronFatalis: Gracias. La verdad me gusta jugar con la línea temporal para que no todo sea tan predecible en lo posible y de lo poco que me ha gustado de la nueva historia ha sido precisamente Sarada, en parte para que ella fuera contemporánea de Naruto fue que manejé la línea temporal de esta manera.

Bladetri: Visto… :v Y pues, en cuanto a lo de Samui… Pues ando trabajando en eso.

Loquin: Pues sí, tenía ganas de una porristas sexys y pues me agrada que mis locas ideas les gusten a los lectores. Yo la verdad también quiero llegar a los lemon porque tengo ganas de escribir eso, pero pues falta, aunque ya menos.

riohey sawada dragneel: Gracias, ya está listo.

- Probando, uno, dos, tres…- (Personaje hablando)

"Bah, que tontería" (Personaje pensando)

(Lo escrito entre puntos suspensivos en cursiva son recuerdos)

Lo escrito en cursiva sin comas ni guiones y centrado, son narraciones, de los personajes o mías o documentos.

"Si está escrito entre comillas, son pensamientos de los personajes…"

Capítulo 5: Un lugar soleado.

Mikoto se encontraba rígidamente sentada en una silla simple, en medio de una habitación que solamente tenía una lámpara colgando del techo. Se encontraba desnuda, mostrando sin resistencia su generoso físico, el cual no tenía nada que envidiarle a las otras esclavas. Sin embargo, la ventaja que Kushina, Konan, Tsunade, Shizune y Koharu tenían en relación a ella, era la firmeza de sus carnes resultado del estricto y constante ejercicio que las fieles sirvientas del Uzumaki realizaban a diario y complementaban con un riguroso régimen alimenticio, sin mencionar los baños frecuentes en aquél extracto herbal.

Naruto Alpha estaba detrás de la azabache, tomando las medidas del cuerpo Uchiha con ayuda de una cinta métrica. Luego, de uno de los bolsillos de sus pantalones sacó lo que parecía ser una pequeña libreta de pasta gruesa. Tomó un lápiz que estaba oculto en la pasta del pequeño cuadernillo y rápidamente escribió el nombre de Mikoto junto a los resultados de sus observaciones. Después de eso se posó frente a la atractiva hembra.

Mientras tanto, Naruto Omega hacía uso de los conocimientos Yamanaka para explorar con total impunidad todos los recuerdos de la bella azabache. Posándose a su espalda y tomando sus sienes con las palmas de sus manos, comenzó a ver todo…

Su infancia, su relación de amistad con Kushina, el compromiso forzado con Fugaku Uchiha incitado y favorecido por su hermano Sasuke, el nacimiento de Itachi cuando ella sólo contaba con 15 años y el posterior crecimiento de su hijo. También, por medio del recuento de la vida de la fémina Uchiha, se pudo dar cuenta de que la desconfianza y el resentimiento fueron factores claves que alentaron la insurrección del Clan del Sharingan. Casi todos los Uchiha compartían esos sentimientos y estaban dispuestos a todo para que la ofensa fuera retribuida. Acorralados, subcontratados y aislados de las oportunidades reales de crecimiento, no tenían nada que perder, excepto la vida…

Y por eso estaba Mikoto totalmente a su merced, porque la estupidez de los Uchiha los había llevado a la extinción. Itachi traicionó a su clan y por eso éste desapareció casi por completo de la tierra… Justo como parecía ser con los Uzumaki. La única forma cien por ciento segura de conseguir la lealtad absoluta en un grupo, creía Naruto, era condicionando dicha fidelidad y fanatizarla hasta el punto más alto posible…

Y lo que le había ocurrido al Clan del Sharingan solamente reforzó su convicción.

Por eso iba a reconstruir la memoria de la mejor amiga de su madre pelirroja de tal forma que renacería como una Uzumaki totalmente fiel a él, la personificación misma del Clan del Espiral…

- ¿Quién eres…?- Preguntó con voz severa mientras su otra parte dejaba su mente totalmente moldeable

- Yo soy Mikoto Uchiha… Esposa de Fugaku Uchiha, el líder del clan Uchiha…- Replicó con tono monocorde

- ¡No!- Dijo intensificando la dureza en su voz -Tú eres Mikoto Uchiha, una esclava fiel y devota de Naruto Uzumaki…-

- ¿Yo soy una esclava de Naruto Uzumaki?- Se cuestionó con aquella voz inexpresiva.

El asalto que estaba sufriendo con una intrusión tan directa con el intenso Chakra que utilizaba Omega, dejaba su mente más y más agotada, mientras las pocas defensas mentales que le quedaban caían una tras otra. Sus recuerdos finalmente fueron separados de sus sentimientos después de unos minutos y por el momento se había quedado vacía, por lo que su cerebro lavado estaba receptivo a ser llenado…

Y Alpha ya tenía el relleno perfecto.

- Tú eres una esclava fiel y devota de Naruto Uzumaki y sirves al Clan Uzumaki…- El rubiecito engrosó su voz

- Yo soy una esclava fiel y devota de Naruto Uzumaki y sirvo al Clan Uzumaki…- La mujer terminó por ceder al poder del Arma Definitiva

- Tú estás perdidamente enamorada de Naruto Uzumaki…-

- Yo estoy perdidamente enamorada de Naruto Uzumaki…-

- Desde que conociste a Naruto por primera vez, te diste cuenta de que era el hombre perfecto para ti…- El ojiazul sonrió en forma perversa

- Desde que conocí a Naruto por primera vez, me di cuenta de que era el hombre perfecto para mí…- La mujer replicó sin emoción, pero su rostro esbozó la misma sonrisa oscura de Saikyou Buki

- Tu matrimonio fue una farsa, solamente un disfraz para ocultar que siempre has sido una fiel y devota esclava de Naruto…-

- Si matrimonio fue una farsa, solamente un disfraz para ocultar que siempre he sido una fiel y devota esclava de Naruto…-

- Naruto es tu amo…-

- Naruto es mi amo…-

- Naruto es sexy…- La mujer poco a poco comenzaba a respirar agitada

- Naruto es sexy…- Dijo Mikoto, ya sonrojada aunque todavía con ese sexy tono inexpresivo

- Naciste para servirle fielmente a Naruto…-

- Nací para servirle fielmente a Naruto…-

- Desde lo más profundo de tu corazón, deseas tener a los hijos de tu amo…-

- Desde lo más profundo de tu corazón, deseo tener a los hijos de tu amo…-

En la entrada de la habitación, Kushina observaba el sometimiento de su mejor amiga…

De unos días a la fecha, los sentimientos que creía simple información sobre Mikoto, habían retomado fuerza en su memoria. Ella era una de las personas más cercanas que tenía y la quería mucho, por eso era inmensamente feliz de que su amo la salvó de la Masacre de los Uchiha para convertirla en una compañera esclava más. Comenzó a acariciarse la entrepierna mientras veía cómo su amiga caía más y más en el poder de Naruto. Luego comenzó a fantasear con una escena digna de una película porno donde ambas se besaban con pasión desbordada, mientras sus amos se apoderaban de ellas por detrás tomándolas firmemente de sus caderas…

Y esos pensamientos sólo la excitaron más.

Las noticias sobre la matanza que sufrió el clan Uchiha se dispersaban como fuego en un granero por toda Konoha. Fue impactante que uno de los clanes más poderosos fuera prácticamente exterminado en una sola noche, dejando únicamente a Sarada Uchiha como semilla para su futuro. El asesino, Itachi Uchiha, pasó a ser odiado y repudiado por todos en la aldea, cuando un día antes era un Ninja admirado por su habilidad y la dedicación que le tenía a su deber.

Fue un completo shock para la opinión pública de Konoha, ya que sin los Uchiha, la aldea perdía una fuerza muy significativa. Sin embargo, se decidió mantener la calma debido a que las otras aldeas estaban desgastadas por sus propios conflictos internos y algún ataque contra la aldea Ninja de la Nación del Fuego no parecía posible de momento.

Los demás clanes se mostraron intranquilos y comenzaron a suavizar las posturas con sus jóvenes para prevenir que surgieran chicos como Itachi: se les empezó a exigir menos para que no surgieran en sus corazones las raíces del rencor por el exceso de disciplina o la ambición por obtener más poder…

Y sin darse cuenta, estaban sembrando las semillas de su propia destrucción.

En la academia, también se relajaron los métodos de enseñanza para que hubiera más énfasis en la convivencia entre los estudiantes y no se produjeran masacres tan despiadadas como las del último gran prodigio de los Uchiha.

El alto mando de la aldea tenía noción de lo que esas medidas tomadas por miedo al interior de los clanes eran peligrosas a largo plazo, puesto que implicaban la disminución en la calidad de los Ninja… Pero era un precio a pagar por la atrocidad que acababan de cometer. Si los clanes algún día llegaban a enterarse de lo que realmente había pasado aquella noche: la aldea exterminando a un clan para evitar una insurrección, seguramente cada uno pensaría en evitar que eso les pasara independizándose de Konoha.

Eso podría significar la gradual desintegración de la aldea.

Especialmente, el consejo de ancianos, formado por el Sandaime Hokage, sus consejeros Koharu y Homura, así como el tenebroso Danzou Shimura, un veterano Ninja pelinegro vendando de buena parte de su cuerpo, tenían un acalorado debate sobre el proceder en relación a las consecuencias de la masacre. Por un lado, Hiruzen Sarutobi y la Utatane pensaban que lo mejor era mantener la traición Uchiha en secreto, ya que la actuación del alto mando contra los dueños del Sharingan podría generar reacciones desfavorables. La otra postura, mantenida por el Mitokado y el Shimura, era hacerlo público para evitarse potenciales problemas a futuro en relación a que otro clan intentara algo similar, como una muestra de poder e intimidación por parte de Konoha.

- Debemos hacerlo público- Dijo el viejo Homura, mientras se acomodaba los lentes con el dedo índice derecho -Así otros clanes no intentarán lo mismo al saber lo que les puede llegar a pasar-

- Pero si lo hacemos público, corremos el riesgo de que haya separatismo de los clanes, ya sea que abandonen Konoha o que intenten algo parecido a lo de los Uchiha…- Replicó la mujer bajo un Henge especial para parecer una anciana

- Eso no importa…- Contestó de forma sombría el viejo que todavía tenía el cabello de su color natural -Al final, lo importante es la lealtad a Konoha... Si tenemos que exterminar a más clanes, que así sea…-

- Lo importante es mantener la Voluntad de Fuego, esa forma de vida que consiste en ayudarnos unos a otros a lo largo de la vida y dar todo por las próximas generaciones a lo largo del tiempo- Recitó solemne el Sandaime Hokage.

Koharu, Homura y Danzou miraron a Hiruzen como si fuera un imbécil. Esa parafernalia de la Voluntad de Fuego para ellos era pura palabrería dogmática y carecía de validez real. Era el punto donde los tres originalmente estaban de acuerdo contra Sarutobi… Sin embargo, la Utatane esclavizada por Naruto sabía que la Voluntad de Fuego generaba mártires y si podía enviar a la muerte Ninja talentosos justificándolo con esas tonterías, bien valía la pena defender esas ideas para debilitar progresiva y discretamente a la aldea.

- Hiruzen tiene mucha razón- Replicó la mujer -La base ideológica de Konoha es la Voluntad de Fuego y sin eso, la aldea poco a poco se irá desintegrando paulatina e irremediablemente… De nada sirve intimidar a los clanes si terminan desertando de la aldea o tenemos que exterminarlos como a los Uchiha, al final Konoha se quedaría sin nada y todo lo que estamos planteando ahora carecería de sentido… Además, no podemos dar una señal de debilidad de ese nivel ante las demás aldeas…-

El Shimura y el Mitokado simplemente se quedaron sin argumentos ante tal planteamiento, mientras que Hiruzen agradeció silenciosamente el inesperado apoyo de la que alguna vez fuera su mejor amiga… Y su verdadero amor. Aunque como sintió que ese amor nunca fue correspondido, terminó uniendo su vida a Biwako Sarutobi, una mujer que se le fue asignada por su clan…

- Eso es cierto…- Tuvo que admitir Danzou a regañadientes -Muy bien, por ahora mantendremos todo esto como secreto de estado…-

- Pero qué hay en cuanto a las suaves posturas que están tomando los clanes a su interior, debemos aclararles que no hay riesgo de que surja un nuevo Itachi si se mantienen sus políticas firmes de entrenamiento y disciplina- Replicó Homura, todavía inconforme

- No- Contestó Koharu de inmediato -Esa baja en la calidad de sus Ninja, obligará a los clanes a asimilarse paulatinamente entre la población civil, además eso permitirá que así como quieren tú y Danzou, los clanes se sientan intimidados en cuanto a sus posibilidades de oponerse a nuestras decisiones para todo el colectivo…-

El tercer integrante del Equipo original del Niidaime Hokage, Tobirama Senju, se quedó hasta cierto punto conforme con el último planteamiento de su compañera. De momento, los cuatro ancianos parecían haber quedado tranquilos con la resolución final de la junta. Sin embargo, el viejo de lentes todavía no asimilaba del todo que de repente, su compañera se hubiera alineado nuevamente con Hiruzen, cuando llevaba décadas respaldándolo a él y a Danzou solamente por el placer de imponerse al Sandaime.

Y eso ya no le convenía a Homura Mitokado, sin importar que en su momento la anciana fuera su mejor amiga…

Si ya no estaba alineada con él, debía desaparecer del escenario.

Sarada Uchiha tenía una rara mezcla de sentimientos. Ciertamente era una Uchiha, pero realmente nunca estuvo vinculada al clan fuera de su tía Mikoto. Hermana de su padre, fue la única que siempre se acercó simplemente para pasar tiempo con ella y era su persona más querida después de su madre y su padre…

Y la había perdido.

La confusión en sus sentimientos radicaba en que ella no era cercana a otros Uchiha del clan, ni siquiera a su primo Itachi. Cuando un ANBU llegó a su vivienda para notificar sobre lo que había acontecido en el complejo de los Uchiha, ella y su madre quedaron visiblemente desconcertadas con la noticia. Lloraron principalmente a su tía y cuñada respectivamente, pero no se sentía desoladas por la destrucción del clan.

Entonces la joven Uchiha pensó en su padre…

Desde que recordaba, Sasuke Uchiha estaba confinado a una silla de ruedas y era imposible para ella saber si él sabía quién era. Según su madre, cuando ella estaba encinta sucedió una épica batalla contra una entidad desconocida que dejó a su padre así, con la espina dorsal destrozada y por ende, paralítico, además de que perdió el brazo izquierdo ese día, su ojo izquierdo estaba sellado con Fuinjutsu desconocido y el ojo derecho, en teoría su única ventana al mundo, estaba cerrado en todo momento porque parecía ser que su Chakra se consumía continuamente y lo mantenía en un estado de agotamiento perenne. Sus días familiares consistían en ver cómo su madre alimentaba a su padre y en ciertos momentos atendía sus necesidades básicas de higiene. Por eso, entre muchas otras razones más, la pequeña pelinegra admiraba mucho a su madre, ya que se notaba el amor casi fanático que sentía por ese hombre.

Le hubiera gustado tener una relación normal con su padre, pero evidentemente eso era imposible.

- ¿Y cómo estás, Sarada-chan?- Chouchou interrumpió los pensamientos de su amiga

- Estoy triste por la tía Mikoto…- Respondió con evidente pesar

- ¿Quieres un chocolate?- Ofreció la gordita con una sonrisa -Te sentirás mejor…-

- Sí… Gracias-

Las dos jovencitas se encontraban en clases, aunque sus mentes estaban en otros lugares: La Uchiha se sentía culpable por no estar desolada por la destrucción del clan. Creía que debía estar profundamente entristecida, pero la realidad era que solamente le dolía el haber perdido a su querida tía, mientras que la Akimichi trataba de consolar y apoyar a su amiga en lo posible, si bien su atención estaba puesta realmente en el rubio Uzumaki…

La mente de Chouchou tenía la singularidad de interpretar ciertas cosas al revés, ya que desde el día en que él la había salvado de aquellos bravucones, creía que Naruto estaba perdido de amor por ella. La realidad era que ella era la que había quedado prendada del chico y el Arma Definitiva había aprovechado eso para encontrarse en ciertas ocasiones con ella e instruirla de forma un poco distinta al resto de sus esclavas, para que cumpliera las órdenes que le había implantado en su subconsciente cuando se dieran las situaciones ideales para tal propósito…

Fuera de eso, no había comenzado con su condicionamiento. No era necesario de momento.

- Mira a Naruto-kun- Murmuró la morena -Está tan enamorado de mí, que no puede disimularlo…- Las dos niñas enfocaron su mirada en el chico, que miraba con marcado aburrimiento la clase impartida por el Jounin Asuma Sarutobi

- Sí, puede ser…-

Acostumbrada a la forma de ser de su amiga, Sarada sonrió suavemente en medio de su pesar. Por eso le agradaba tanto la castaña, ya que podía arrancarle una sonrisa incluso en el más oscuro de los momentos y sus ideas raras eran simpáticas en la mayoría de los casos. Volteó con indiferencia hacia el Jounin castaño de barba, que continuaba con su explicación sobre el Ninjutsu elemental, para poner atención nuevamente a la clase.

Un par de mesas arriba, Boruto miraba a su vez a la pelinegra de los Uchiha y le molestaba que siguiera juntándose con Chouchou. Sarada era demasiado genial como para juntarse con esa gorda, según el rubio Hyuga… También veía de reojo y con molestia a su hermana, ya que por alguna razón, le gustaba sentarse cerca de ese perdedor Uzumaki que tanto le desagradaba.

La razón de ello era que a diferencia de Himawari, él conocía su origen bastardo como hijo ilegítimo del Yondaime Hokage. No sabía la historia a grandes rasgos, pero lo averiguó un día que estaba escondido en su casa después de fugarse de la academia y sin querer escuchó una conversación que su madre tuvo con el Sandaime: los dos revivieron lo que sucedió en aquellos tiempos debido a que el secreto posiblemente se descubriría durante su educación en la Academia Ninja porque Naruto y Boruto eran sumamente parecidos, así que lo mejor era que Hinata se hiciera a la idea de que tenía que convivir con Kushina, algo que la hermosa mujer Hyuga temía bastante debido a que sabía del temperamento explosivo de la Uzumaki y no sabía cómo podría reaccionar. La esperanza que la peliazul tenía, un tanto ingenua, era que el parecido de los rubios fuera atribuido a la casualidad…

Si bien no lo odiaba, desde ese momento el rubio Hyuga le tomó desprecio al rubio Uzumaki, ya que se consideraba mejor que él, pero al final el hijo legítimo del famoso Minato Namikaze era el rubio Uzumaki. Sin embargo, al final se terminaría imponiendo a ese perdedor de ridículas marcas en las mejillas.

Y Boruto sentía que debía darle el mensaje…

- ¡Tú eres la esclava caliente de Naruto…!- Gritó con autoridad Naruto Omega

- ¡Yo soy la esclava caliente de Naruto…!- Replicaron al instante las sumisas zorras.

Naruto Omega estaba en la sala subterránea principal, reforzando el condicionamiento de sus fieles mujeres. Después de haber manipulado adecuadamente y a consciencia la mente de Mikoto, la incorporó con las demás y las seis ya se encontraban corriendo en bicicletas fijas recién compradas para tonificar sus piernas y darles gusto a sus amos, aunque sólo uno estuviera presente en ese momento.

- ¡Eres una zorra enamorada perdidamente de Naruto!- El rubiecito sonrió en forma perversa

- ¡Soy una zorra enamorada perdidamente de Naruto!- Las mujeres sonrieron a su vez de forma pervertida.

Saikyou Buki se mantenía desnudo, sabiendo lo que más de un año de condicionamiento le había hecho a las mentes de sus madres, su abuela, su tía y la ya no viejita del consejo… Para ellas era muy difícil pensar con el chiquillo objeto de su devoción fanática, amor y deseo justo frente a sus ojos y como había llegado al mundo, por lo que las muy pocas defensas que todavía tenían sus cerebros cedían muy fácilmente. Debido a la práctica y las observaciones, podía profundizar más y más en las mentes de sus mujeres…

Ciertamente no era necesario porque las tenía en la palma de su mano, pero nunca estaba de más estar cien por ciento seguro, además, la casi inmaculada mente de la Uchiha en comparación con las demás, era terreno fértil para la investigación.

- ¡Y las buenas zorras escuchan, obedecen y obtienen placer…!- El Uzumaki comenzó a menear sus caderas suavemente tras poner sus manos en la cintura, para que su pene comenzara a balancearse de un lado a otro

- ¡Y las buenas zorras escuchamos, obedecemos y obtenemos placer…!- Las féminas recitaron en perfecta sincronía mientras observaban totalmente embobadas el miembro de su amo ir y venir

- ¡Las buenas zorras no necesitan pensar…!- El rubiecito sonrió cuando vio que era tal el deseo de sus esclavas, que pequeños y sexys hilillos de saliva surgían de las comisuras de sus labios escandalosamente pintados de carmín

- ¡Las buenas zorras no necesitamos pensar…!- Sus rostros visiblemente ruborizados y la humedad que se notaba en sus entrepiernas eran la mejor señal de que todo iba perfectamente

- ¡Las buenas zorras necesitan un amo…!- El chico se llevó las manos a la nuca para dejar totalmente visible su cuerpo para sus hembras

- ¡Las buenas zorras necesitamos un amo…!- Las féminas aumentaron el ritmo de su carrera en la bicicleta para controlar aunque fuera un poco el desenfrenado deseo que les estaba excitando sus sexos y devoraba sus cerebros

- ¡Tú necesitas a Naruto…!-

- ¡Yo necesito a Naruto…!-

El chico dejó a sus esclavas realizando su ejercicio en silencio durante poco más de 20 minutos tras ver que ya estaban en trance total, con su imagen desnuda totalmente grabada en las retinas de esas seis sensuales mujeres. Aquellas esculturas de carne y hueso continuaron su labor con dedicación, sin intercambiar palabra alguna entre ellas, totalmente dominadas y subyugadas por el deseo…

- ¡Auch…!-

Los pequeños alumnos empezaron a reírse de un Naruto que lloraba graciosamente, con una marca en forma de punto justo al centro de su frente…

- ¡Pon atención…!-

El rubiecito se llevó la mano al punto donde había recibido un golpe con una tiza blanca y se sobó cómicamente. Se encontraba visiblemente aburrido al escuchar el balbuceo inútil de Asuma Sarutobi sobre el control básico de Chakra porque él tenía el conocimiento ya en su cabeza para dominar dos poderes legendarios como el Mokuton y el Kinton, además de poder utilizar su Shikotsumyaku y su Senninka para poder reconstruir su cuerpo cuando fuera necesario…

Un Jounin un poco mejor que el promedio no iba a aportarle nada nuevo a su vasto conocimiento, por lo que simplemente no hizo por hacerle caso y poco a poco comenzó a ganarle el sueño. Cuando apenas había cerrado los ojos, el Ninja de barba se dio cuenta y le lanzó el gis para despertarlo, ya que le enojaba mucho que los mocosos se durmieran en las clases especiales de Ninjutsu que impartía.

- ¡Lo siento…!- Replicó graciosamente apenado el rubio Uzumaki, haciendo graciosas reverencias a modo de disculpa

- ¡Discúlpate por ser un perdedor!- Gritó burlonamente Boruto

- ¡Ja, ja, ja….!- Empezó a reírse el Inuzuka -¡No sirves ni para tomar clases…!-

- ¡Tarado!- Exclamó otro chico

- ¡Pon atención!- Le hizo segunda el que estaba a su lado.

Pronto la mayoría de los chicos del salón y varias chicas se reían del rubio Uzumaki, que simplemente comenzó a pasarse la mano derecha por su cabellera, visiblemente ruborizado y avergonzado…

Sin embargo, el Arma Definitiva ya comenzaba a planear la forma de desquitarse de ese patético Ninja… Buscaría la forma de vengarse por la humillación que le había hecho pasar por semejante tontería como no prestarle atención a su repetitiva e inútil clase. Encontraría la forma de darle justo donde más le doliera, aunque tardara años en encontrar su Talón de Aquiles…

- ¡Que te quede claro!- Bramó un triunfal Boruto -Siempre seré mejor que tú-

El mismo grupo que días atrás acorralara a Chouchou Akimichi a la salida de clases, había hecho lo mismo con Naruto. Para el Arma Definitiva fue sumamente fácil darse cuenta de las intenciones de esos mocosos estúpidos, pero como todavía estaba latente el asunto de la masacre Uchiha, no podía matar al hijo de la líder del Clan Inuzuka sin que hubiera consecuencias que desestabilizaran la aldea o peor aún, que pusieran en alerta a los clanes. Koharu ya hacía bastante consiguiendo que se aprobaran medidas para debilitarlos indirectamente como para que él simplemente lo arruinara asesinando a un niño idiota y fanfarrón…

Por otro lado, si acababa con Boruto no habría tanto revuelo… Pero eso tampoco era recomendable, porque bastardo o no, al final era un Hyuga.

Eso podría prender las alertas de la aldea tras la masacre del Clan Uchiha y lo que menos necesitaba era que se abriera una línea de investigación que potencialmente pudiera llegar a él y al naciente clan. Se dejó acorralar y un tanto resignado, sabiendo que con el poder regenerativo del Mokuton la paliza que recibiría no dejaría secuela alguna en cuestión de minutos, se dispuso a ponerse en el papel de niño incapaz de defenderse ante un grupo de cinco chicos encabezados por el Inuzuka y el Hyuga.

- ¡Ya déjenme!- Gritó el rubio Uzumaki con fingida impotencia, tratando de zafarse del agarre de dos chiquillos que lo detenían de los brazos

- ¡Cállate…!- Boruto le volteó el rostro de un derechazo, provocando que un hilillo de sangre surgiera de la comisura de sus labios

- Kh…- Naruto apretó los dientes para fingir indignación -¡¿Por qué me hacen esto?!-

- ¡Porque eres un perdedor!- El Hyuga entonces le dio un rodillazo en el estómago a su medio hermano.

Kiba y los otros niños, en un principio se sintieron entusiasmados por la encerrona al rubio, ya que como no lo conocían, les caía bastante mal y siendo Boruto el más talentoso de todos, lo seguían con cierta inercia. Sin embargo, el rubio Hyuga comenzó a golpearlo en el rostro con los puños, ensañándose en cada impacto. El castaño de marcas en las mejillas y los otros chiquillos poco a poco fueron borrando las sonrisas de sus rostros conforme el rostro de Naruto se inflamaba con los golpes… Fueron varios minutos donde Boruto golpeó sin consideración alguna a su medio hermano hasta que le cerró el ojo izquierdo. Finalmente el rubio Uzumaki fingió perder el conocimiento, para no terminar por perder el control y acabar con todos esos seres inferiores.

- Oye…- Kiba interrumpió a su amigo, quien sostenía al desvanecido chico de las solapas de su ropa

- ¿Qué?- Cuestionó con fastidio el Hyuga, tomando vuelo con su puño derecho para darle otro golpe a Naruto

- Creo que ya es suficiente… ¿No? No hay que meternos en problemas- Dijo el niño Inuzuka

- Hm…- El rubio sin marcas en las mejillas miró por un momento a su medio hermano.

Por el rostro del Uzumaki corrían varios hilillos de sangre desde su frente y su ojo izquierdo estaba cerrado debido a la inflamación en la ceja. Respiraba con un poco de dificultad. Entonces Boruto lo soltó para que cayera al suelo pesadamente.

- Tienes razón, vámonos de aquí antes de que nos vean…- El chico sonrió de forma maliciosa -Mejor hay que ir a espiar a las aguas termales-

- Esa voz me agrada- Replicó el Inuzuka con naciente sonrisa -¿Y qué hacemos con él?-

- Déjalo ahí, alguien va a verlo tarde o temprano…- Boruto se dio media vuelta, dispuesto a dirigirse a su siguiente 'misión' del día

- Ya oyeron- Kiba volteó a ver a los otros chicos -¡Vamos a las aguas termales!-

Los otros niños se voltearon a ver confundidos, pero finalmente se encogieron de hombros al ver que los líderes del grupo le restaban importancia al hecho de que Naruto estuviera inconsciente y sangrando a sus pies. Se fueron, dejando al rubio Uzumaki en ese lugar como si no significara nada… Minutos después de que se marcharan los bravucones, el Arma Definitiva dejó de fingir que estaba inconsciente y se reincorporó parcialmente, recargándose en un muro del callejón donde se encontraba.

"Vas a llorar sangre, bastardo inmundo…" El rubio reflexionaba, tratando de tranquilizarse para iniciar su recuperación

- Oh, dios mío…- Justo cuando estaba por realizar los sellos de mano que liberarían el poder curativo de su Mokuton, escuchó ese lamento y se detuvo

- ¿H-Hm?- El chico enfocó orientó su mirada lastimada hacia el origen de esa voz "Vaya… Qué devenir tan interesante" Sonrió para sus adentros al darse cuenta de quién estaba frente a él.

La bella Hinata Hyuga caminaba de regreso a su casa. Sabiendo que su hijo le había pedido permiso para dormir ese día en el complejo de los Inuzuka y a su vez, su pequeña se quedaría con los Akimichi esa noche, tenía por primera vez en mucho tiempo un día libre y pensaba relajarse un poco… Caminaba rumbo a las aguas termales de la aldea para darse un relajante baño cuando pasó por ese lugar y vio de reojo al niño tirado en ese lugar. Se horrorizó y fue en ayuda del rubiecito de inmediato.

- ¡Naruto-kun!- La mujer corrió rápidamente hacia el pequeño para arrodillarse junto a él y posar su cabeza entre sus pechos para confortarlo…

Hinata Hyuga siempre fue una Kunoichi tímida y en su generación era de las más introvertidas…

Miraba de lejos a Minato Namikaze, un chico huérfano y que deseaba convertirse en Hokage. Era amable, alegre y sumamente diestro en el Ninjutsu, por lo que ella se enamoró de él prácticamente desde que lo conoció. Sin embargo, ella nunca tuvo el valor de acercarse a él y vio desde lejos cómo Kushina Uzumaki, una chica que se le simpatizaba bastante debido a su carácter desinhibido, se llevaba el premio mayor del amor del rubio…

- ¡Vamos, te llevaré a casa…!- La mujer sostuvo en brazos al pequeño y se lo llevó rápidamente tras posarle la cabeza en su hombro derecho.

En esa posición no pudo ver la siniestra sonrisa que esbozó el rostro lastimado de Saikyou Buki.

Naruto se encontraba sentado en la sala de la casa de Hinata, mirando con curiosidad el lugar mientras de forma discreta usaba su Chakra para curarse poco a poco y estar listo. En la cocina de la casa, la mujer se encontraba calentando un poco de agua para hacerle unas compresas al chico y curarlo en lo posible antes de llevarlo a su casa…

La Hyuga perdió muchas cosas después de su affaire con Minato, ya que fue exiliada de su clan tras quedar embarazada para evitar que sus hijos fueran sellados para incorporarlos al Bonke (Familia Secundaria) de los Hyuga. Además de eso, vivió con bastante temor de que la gente terminara enterándose de quién era el padre de Boruto y Himawari. Sólo el Sandaime Hokage conocía el secreto y era imposible que se lo sacaran a él, pero uno de sus miedos se hacía cada vez más y más marcado cuando Naruto creció e iba adquiriendo más parecido con sus hijos…

Era una vida estresante, pero no se arrepentía porque amaba los frutos del amor que le tenía al Yondaime. Y el pequeño Uzumaki se parecía más a su padre que el propio Boruto. Por eso le llamó la atención desde la primera vez que lo vio.

- Te voy a curar, Naruto-kun…- La bella ama de casa llegó cargando un par de recipientes humeantes, de los cuales se asomaban varias toallas.

La mujer tomó al pequeño y lo extendió a lo largo del sofá que ocupaba para colocar aquellas toallas calientes en las zonas golpeadas. Antes de eso tomó uno de los paños húmedos y con cuidado se sentó junto al pequeño, colocando la rubia cabeza sobre una de sus piernas a manera de almohada. A continuación comenzó a limpiar el rostro del pequeño con dedicación y una bella sonrisa en el rostro.

Entretanto, Naruto miraba a la mujer con sorpresa discreta, pero real…

No esperaba que la madre del imbécil de Boruto fuera tan bondadosa en comparación con ese gusano. Ese momento idílico en que ella le daba esa suave caricia con aquella dulce expresión le recordó aquellos momentos previos a su despertar como el Arma Definitiva, cuando sus mamás lo cuidaban con todo el amor desinteresado del mundo…

Y entonces decidió que esa mujer era perfecta para ser parte del Clan Uzumaki. Desquitarse del patético Boruto usándola pasó a ser simplemente un extra.

- G-Gracias, Hinata-san…- Murmuró el rubiecito, llorando conmovido

- De nada, Naruto-kun…- La mujer cerró los ojos, feliz de que el niño apreciara su gesto ya que a su propio hijo le desagradaban esas muestras de afecto.

La bella peliazul continuó cuidando al pequeño hasta que le quitó el último rastro de sangre de su rostro. Entonces lo apartó suavemente de su pierna para recargarlo en el sofá, luego pasó a quitarle su playera para curarlo en su cuerpo… Por un momento, su mente la traicionó al notar ese esbelto cuerpo con los músculos sutilmente marcados y ver a un joven Minato en vez de Naruto, sonrojándose marcadamente.

- B-Bueno, ahora vamos a colocarte las compresas- La Hyuga pudo controlarse y recuperar la razón

- G-Gracias, Hinata-san…-

La mujer colocó meticulosamente las compresas calientes en la piel del pequeño donde encontraba las marcas de los golpes que desconocía, su hijo le había hecho. El rubio se dejaba conseguir, pensando con regocijo que en poco tiempo ella estaría cuidándolo así, en su casa y con su cuerpo, su mente y su alma totalmente rendidos a él. El procedimiento duró varios minutos en los que el poder regenerativo del chico aceleró el proceso bastante y aquellas marcas desaparecieron del cuerpo ante la sorpresa inicial de la Hyuga. Luego recuperó la tranquilidad al atribuirle esa impresionante capacidad de curación a ser el contenedor del Kyuubi.

- ¿Ya te sientes mejor, Naruto-kun?- Preguntó expectante la mujer al ver que la inflamación en el rostro del chico prácticamente había cedido

- Sí, muchas gracias, Hinata-san…- El chico fingió una enternecedora sonrisa y bajó la mirada para darle un mayor efecto

- ¿Y qué te pasó? ¿Quién te hizo eso?- Preguntó dejando ver la preocupación, creyendo el responsable había sido su querido hijo

- N-No lo sé- El rubiecito adoptó una expresión triste -Iba a caminando a mi casa… Y desperté cuando me encontró- Mintió descaradamente para esperar y guardarle ese golpe mortal a su medio hermano en el futuro

- Ya veo…- Por dentro, la Hyuga suspiró aliviada al pensar que Boruto no había tenido nada que ver

- P-Por cierto, Hinata-san…- El chico se mostró ruborizado de forma enternecedora para la peliazul

- ¿Qué sucede, Naruto-kun?- Preguntó la bella mamá con curiosidad

- Y-Yo, quería darle algo…- De un bolsillo, el pequeño sacó aquél dije de metal y se lo mostró a la mujer

- Naruto-kun, es muy bonito, pero no puedo aceptarlo…- La mujer se sintió alagada, pero creía que el colgante era bastante valioso

- Por favor, Hinata-san, mírelo…- El chico colocó el dije a escasos centímetros de los ojos de la bella peliazul -Mantenga sus ojos sobre la gema, sigua la gema con sus ojos- El chico comenzó a liberar su Chakra a través de la joya de metal -Usted se siente relajada con cada aliento que toma- El Arma Definitiva notó que la mirada de Hinata rápidamente quedó atrapada en los destellos oscilatorios que liberaba el dije -Se siente flotando sobre una nube, una nube tan cómoda que la relaja totalmente, llevándose todos sus pensamientos…- Posó el dije delante del rostro de la voluptuosa Hyuga -Usted ya no tiene que preocuparse de nada, porque ya no piensa en nada…- Activó su Sharingan cuando vio que los ya opacos ojos de la mujer se entrecerraron como señal de que estaban totalmente en sus manos -Y como no piensa en nada, tiene que dejar que yo piense por usted…- Acarició delicadamente el rostro de Hinata al saber que ya la tenía en sus manos.

Contrario a otros casos, el dúo Naruto profundizó en los recuerdos de la ama de casa Hyuga con el fin de saber la historia detrás de su amorío con Minato…

Asaltó despiadadamente la mente de la bella peliazul y pronto tuvo acceso a todas esas memorias, donde vio a la mujer incapaz de acercarse al rubio durante su juventud debido a su timidez y vio cómo la Hyuga no pudo nunca superar ese rasgo de su personalidad en todos los aspectos de su vida, siendo menospreciada en su clan. Naciendo heredera al liderazgo de su clan, perdió su título debido a la aparente debilidad que mostraba y finalmente su padre, el prestigioso Hiashi Hyuga, decidió dejarla de lado y continuar manteniendo el poder, exiliándola después de que quedó embarazada sin estar casada.

Pero… ¿Cómo fue posible que una chica insegura y débil de carácter se metió con un hombre casado a pesar de pertenecer a un clan tan poderoso y prestigioso como el Hyuga?

Alcohol.

Mientras él estaba siendo gestado dentro de Kushina, casi al mismo tiempo que Sakura, Karui y Tsume también cargaban con sus futuros hijos, apenas por meses de diferencia, las tres mujeres estaban de mal humor y en la reunión de los compañeros de generación para celebrar la reciente asignación del Namikaze como Yondaime Hokage, cumpliendo su sueño por fin, simplemente no soportaron el ambiente festivo debido a sus cambios de humor y la incomodidad, por lo que regresaron a sus casas. Hinata fue la única mujer que se quedó y bebiendo con discreción, vio a sus compañeros de generación caer en estado de ebriedad poco a poco. Como Minato tenía una gran resistencia debido a que bebía con cierta frecuencia cuando su maestro, el famoso y poderoso Ninja Jiraiya, visitaba la aldea, resistió mucho más que los demás…

Pronto llegó el momento en que en aquél bar los dos se quedaron en teoría solos, ya que los demás estaban totalmente inconscientes. Hinata si bien no ebria, estaba bastante desinhibida por efecto del sake que consumió, mientras que el rubio estaba ya considerablemente bebido. Entonces ella probó un poco de la última botella que les habían llevado y pudo percibir que estaba adulterado…

Pero cuando quiso decírselo a Minato, vio atemorizada cómo el Shinobi bebía de la botella como si fuera agua, empinándola totalmente hasta que fácilmente se acabó más de la mitad. Miró horrorizada cómo su amor platónico comenzó a tambalearse segundos después y pensó que lo mejor sería irse antes de que hiciera un desfiguro ya que eso podría provocar que se le fuera revocado el puesto que tantos años le tomó conseguir, considerando el hecho de que oficialmente no había sido envestido todavía.

Con esfuerzo, la mujer pudo sacar al afamado Ninja del lugar.

Pensó en llevarlo de inmediato a su casa, pero seguramente Kushina lo recibiría mal, ya que previamente le había hecho la recomendación de que no bebiera mucho y si normalmente sus cambios de humor eran muy intensos, embarazada realmente llegaba a estallar y pensó en llevarlo a su casa para que al día siguiente regresara con la Uzumaki, así al menos podría defenderse de las legendarias rabietas de la pelirroja…

Una vez que llegaron al departamento de la Hyuga, la mujer recostó a su amado en el sofá para finalmente descansar, puesto que el alcohol en su sangre comenzaba a afectarle.

Cuando vio que el Namikaze se había quedado dormido, comenzando a sentirse mareada, se dirigió a su habitación para descansar. Se quitó su ropa para ponerse una bata holgada con el fin de estar cómoda y regresar a darle una última revisada a su amor platónico para comprobar que no fuera a tener algún accidente. Cuando comprobó que se encontraba bien, se dispuso finalmente a dormir… Sin embargo, la firme mano de Minato la detuvo.

Un súplica para que no lo dejara solo… El rubio poniéndose de pie con dificultad para abrazarla por la espalda pegando su cuerpo al suyo y la pobre mujer sintió derretirse mientras su inquilino comenzaba a recorrer con sus firmes manos el cuerpo que ella había decidido que no sería para nadie más que para ese hombre.

El alcohol en su sangre y su inmenso amor reprimido por años simplemente nublaron su cabeza y creyendo su sueño cumplido, se entregó a la pasión y la lujuria, consumando el acto carnal en su sala con el futuro Hokage, dándose media vuelta y abrazándolo del cuello para morrease durante un largo rato y luego simplemente hacerlo por toda la habitación…

Cuando Minato despertó, al día siguiente, no recordaba absolutamente nada. Hinata tanteó el terreno con cautela, ya que si bien tenía una intensa resaca, podía recordar casi todo lo de la noche anterior y culposamente miraba al rubio de sus sueños mientras llevaba su simiente en lo más profundo de sus entrañas.

Una vez que un confundido y agradecido Namikaze se retiró del lugar, la voluptuosa mujer se soltó a llorar después de enterarse que aquella intensa noche de amorío sólo fue resultado del licor y que realmente para su amado no había significado nada porque no tenía recuerdo alguno de aquella inolvidable noche.

El embarazo resultante fue evidente para Hinata, ya que siempre recibió dentro la semilla de su 'Minato-kun' durante el intenso sexo que tuvieron. Era su consuelo, ya que a pesar de que jamás tendría el amor del rubio, por lo menos tendría el fruto del sentimiento que ella tenía por él en forma de un hijo… O al menos eso pensó en un principio, ya que como se le fue confirmado después, en realidad esperaba mellizos…

Naruto invadió por completo la intimidad y los recuerdos más profundos de su nueva adquisición en el mismo cuarto donde previamente había comenzado el sometimiento de Mikoto… Entonces comenzó a desvincular y modificar esos atesorados recuerdos de la voluptuosa Hyuga para convertirla en otra más de sus fieles esclavas con el plus de que también iba a transformarla en el azote perfecto del estúpido de su medio hermano…

Escarbando más profundamente en la vida de Hinata, se dio cuenta de que Boruto era un mocoso maleducado y estúpido. Acomplejado por no tener padre, necesitaba llenar ese vacío emocional viéndose a sí mismo como un hombre a pesar de ser apenas un infante ignorante. Todos los mimos que su madre le hacía con cariño y amor, el rubio Hyuga los tomaba como símbolo de debilidad por lo que le hacía dolorosos desplantes a su madre, quien tenía que esperar a estar sola para soltarse a llorar…

Ella quería llenar de amor a sus hijos, pero Boruto era simplemente un malagradecido. Himawari era una hija tierna y amable, que ante la falta de su padre, simplemente quería rodearse de cariño, por lo que era amable y amistosa con la gente, todo lo contrario a su hermano. La peliazul mayor podía sanar su lacerado corazón de las groserías de su hijo con el amor inocente y tierno de su adorada hija. Eso irritó aún más al Uzumaki.

Él tenía que cargar con el destino de reconstruir a los Uzumaki y sabía que en el futuro el tener a muchas concubinas lo dejaría totalmente satisfecho, pero el amor real y desinteresado de sus madres lo había perdido para siempre y él era consciente de eso. Ciertamente lo amaban y con los cambios en sus mentes se acercaría bastante a que Kushina y Konan tuvieran esos sentimientos por él, pero jamás sería como el original. Y el estúpido de Boruto que lo tenía al alcance de la mano, lo despreciaba…

Eso iba a pagarlo muy caro…

Con una nueva resolución, Alpha clavó su mirada carmesí en los ojos perlados de la bella peliazul, mientras Omega trabajaba con sus recuerdos para adecuarlos a lo que había pensado para Hinata Hyuga, además el trabajo tenía que ser mejor, ya que a diferencia de sus madres, de su abuela, de su tía, de la viejita y de Mikoto, Hinata de momento seguiría habitando su propio hogar… Al menos hasta que se dieran las condiciones adecuadas para que las dos peliazules Hyuga se integraran de lleno al clan.

"Ahora, vamos ultimar los detalles de tu castigo, Boruto Hyuga…" Naruto entrecerró los ojos de forma siniestra mientras comenzaba a moldear a la bella fémina a su merced.

Chouchou, Sarada y Himawari se encontraban en el cuarto de la gordita. La reunión que llevaban días planeando por fin se había realizado, aprovechando que Chouji tenía una reunión en el Consejo de Clanes y Karui se iba a quedar cuidándolas… Aunque realmente la pelirroja les dio plena confianza a las niñas y se retiró a su habitación, aclarándoles que podían ir con ella cuando necesitaran algo. Las niñas con potencial de obtener los Doujutsu de sus clanes, estaban sentadas cerca de la cama de la morena, vestidas con holgadas pijamas.

- ¡Vaya!- La azabache estaba emocionada -Ahora sí podremos desvelarnos juntas-

- ¡Es cierto!- Complementó la peliazul -Esto será genial, jugaremos y nos contaremos secretos-

- Nos la pasaremos genial…- La castaña se acercó con una charola con gran variedad de bocadillos para las tres

- Es cierto, en mi casa está el aire extraño con mi papá…- La Uchiha hizo un puchero -Y a pesar de que mi mamá siempre nos cocina sus deliciosas galletas, nunca estamos cómodas-

- Y qué decir de Boruto- La Hyuga esbozó un rictus similar al de la pelinegra -En mi casa nunca nos deja estar a gusto-

- Eso no va a pasar aquí, chicas…- Chouchou bajó la charola delante de sus amigas para sentarse entre ellas -Podremos contarnos todo lo que queramos sin que nadie nos interrumpa o moleste, ya que mi mamá me prometió que ella se iba a encargar de eso…-

Las tres platicaron por un largo rato sobre cosas triviales, como los entrenamientos respectivos en las artes de sus clanes que sus madres les impartían de distintas maneras. También hablaron bastante sobre las clases en la academia… Pero gradualmente su charla derivó en las cosas comunes, como ropa, sus pasatiempos favoritos y demás. Finalmente, llegaron a una cuestión clásica en ese tipo de reuniones entre chicas: los chicos.

Si bien las tres tenían apenas 6 años, debido a que cuando cumplieran 13 años y se graduaran como Ninja, las niñas que querían ser Kunoichi tenían que crecer rápido para que la vida Ninja no las rebasara en cuanto a sus vivencias… Por eso el prematuro interés en los muchachos.

- Bueno…- Sarada murmuró pensativa -Pues Boruto es guapo, pero tiene un genio del demonio…-

- Es cierto, a mamá la pone triste muy seguido- Himawari complementó con un gracioso puchero de enojo -Yo lo quiero porque es mi hermano, pero si no lo fuera…-

- ¿Y tú Hima-chan?- La gordita preguntó curiosa -¿A ti no te gusta nadie?-

- Pues…- La peliazul adoptó un gesto pensativo -Naruto se parece mucho a mi hermano, pero no es grosero, eso me gusta…-

- Eso es cierto- La Uchiha sonrió suavemente -Naruto me simpatiza mucho…-

- ¿Entonces a ti también te gusta Naruto-kun, Sarada?- Preguntó la Akimichi con curiosidad

- Yo no dije eso- La azabache desvió la mirada, levemente sonrojada y apenada

- Siento decirles esto, chicas…- Chouchou sonrió orgullosa -Pero Naruto-kun está loco por mí…-

Después de pronunciar esas palabras, las pupilas de la castaña se dilataron y se quedó callada por unos segundos, pero reaccionó para cerrar los ojos con orgullo de creer que el Uzumaki estaba prendado de ella.

- ¿En serio?- Preguntó Himawari ingenuamente

- Al menos eso dice- Replicó Sarada con gracioso escepticismo

- ¿Quieren pruebas?- La chica se quitó una cadena que llevaba colgando del cuello -Miren, esto me lo regaló Naruto porque me ama, aunque yo no le he confirmado nada- Chouchou le mostró a sus amigas un bello dije con una gema de brillo plateado

- ¡Wuauh!- Exclamó una sorprendida Hyuga -Es muy bonito-

- Es cierto- Agregó la Uchiha, tan maravillada como la peliazul -¿En verdad Naruto te regalo este dije?-

- Así es…- La Akimichi acercó el objeto a los ojos de sus amigas -Mírenlo… ¿No son bonitos los destellos que produce? Son muy bonitos, solamente pueden verlos y no desean dejar de hacerlo… Poco a poco se pierden entre las luces, los diversos colores llenas sus mentes borrando todo lo demás- La morena sonrió suavemente -Y pronto, todos sus pensamientos son reemplazados por las luces… Sus mentes están en el cristal, sus voluntades están en el cristal…-

Las dos niñas pronto comenzaron a perderse entre aquellas luces multicolores… Totalmente incapaces de darse cuenta del Jutsu del que estaban siendo víctimas, sus mentes rápidamente fueron subyugadas debido a que el asalto fue tan inesperado y las chicas con el potencial para tener Doujutsu ni siquiera intentaron resistirse. Sus miradas perdieron todo el brillo y sus ojos se entrecerraron al tiempo que sus pupilas se dilataban.

"¡Naruto-kun estará orgulloso de que pude usar el Jutsu que me enseñó!" Pensó feliz la gordita, al ver a sus amigas totalmente indefensas delante de ella "Y ahora…" Su sonrisa se tornó perversa "Vamos a ver quién es el que dejar de juntarse con Sarada y Himawari, Boruto…" Se deleitó en la sensación de que tenía toda la noche para influenciar a sus queridas amigas contra el rubio Hyuga y de paso, a favor de su querido rubiecito Uzumaki.

- ¡Ya vine…!- Gritó Boruto al entrar a su casa

- ¡Ven a desayunar, se te va a hacer tarde!- Se escuchó desde la cocina de su casa.

El rubio recién llegado de la casa de Kiba se dirigió a la cocina para desayunar antes de irse a la Academia Ninja. La noche con el Inuzuka había sido muy entretenida husmeando en las cosas de la hermana mayor de su amigo, Hana. La chica del Clan de los Perros tenía 13 años y era divertido hurgar en sus cosas, ya que estaba en crecimiento y a veces dejaba ropa interior sin guardar…

Pensó en que le robó unas bragas de encaje mientras tomaba asiento delante de un surtido plato con ensalada de vegetales frescos, su comida favorita. Tomó los palillos y se dispuso a comer…

- ¡Ese plato no es para ti!- Grito enérgica su madre al tiempo que le lanzaba una cuchara a su mano izquierda para que soltara el palillo

- ¡Auch! ¡Eso me dolió!- El chico se sobó la mano -¡¿Qué te pasa mamá?!- Replicó visiblemente enojado

- ¡Para qué no llegas temprano!- Contestó a su vez la Hyuga con marcada molestia

- ¡Es cierto, eso es para mí!- Sin previo aviso, su hermana quitó el plato de su lugar y lo colocó frente a ella una vez que tomó asiento

- ¡Oye Himawari!- Replicó el rubio -¡Sabes que a mí me gustan los vegetales!-

- ¡Y a mí también, además yo regresé primero!- Y tras decir eso, la pequeña peliazul comenzó a devorar con entusiasmo la comida -¡Esto está delicioso, mami!- Declaró tras terminar el primer bocado

- Te preparé la ensalada justo como te gusta, querida- La peliazul mayor le sonrió a su hija con cariño

- ¡Oye mamá, yo también quiero vegetales!- Replicó el Hyuga

- ¡Cállate Boruto!- De un instante a otro la mujer cambió su expresión afable por una frialdad casi aterradora -Ya me harté de tus desplantes, toda la vida te he cuidado y tú siempre has sido un ingrato, pero se acabó… ¡Estoy harta de tus estupideces!-

Boruto Hyuga era un chico desinhibido y quería mucho a su madre… Sin embargo, le tenía cierto resentimiento por el asunto de su padre. Por eso no se rendía a su cariño y le replicaba casi todo por el simple hecho de chocar con ella, pero los conflictos nunca estallaban ya que la paciencia de Hinata era enorme…

Pero al parecer había alcanzado su límite y ante esa intimidante mirada no tuvo el valor de seguir replicando, por lo que agachó la cabeza. Al darse cuenta de que había ganado, la madre de los mellizos sonrió suavemente y se dirigió a la estufa para servirle la comida a su hijo, soltando de forma hosca el plato delante de él.

- ¡¿Ramen?!- Replicó Boruto, ya que era la comida que más le desagradaba -¡Sabes que odio el Ramen!-

- Si no te gusta, puedes largarte sin comer- La mujer sentenció cruelmente para luego sentarse a comer como si nada junto a su hija

- Kh…-

El rubio Hyuga notó que por primera vez en su vida veía segura de sí misma a su madre. Siempre terminaba cediendo a sus caprichos y en casos así terminaba por volver a cocinar comida exclusivamente para él…

Pero estaba claro que eso no iba a pasar ese día. Resignado y haciendo muecas de evidente desagrado bocado a bocado, comenzó a comerse esa cosa que tanto asco le daba, mientras miraba molesto cómo madre e hija compartían un agradable momento como si él no hubiera sido regañado y todo estuviera bien en la casa. Hinata le daba de comer sus vegetales en la boca a Himawari para luego degustar su humeante Ramen…

Cuando los dos niños terminaron de comer, subieron a lavarse los dientes para dirigirse a la academia. Boruto intentó hacerle plática a su hermana sobre el comportamiento tan contrastante que tuvo su madre con ellos… Generalmente la peliazul se ponía de su lado, pero su hermana simplemente parecía ignorarlo mientras terminaba de asearse para finalmente salir hacia la Academia Ninja.

- ¡Hazme caso Himawari!- El rubio se mostró dolido por aquella actitud -¡¿No te importa cómo me está tratando mamá?!-

- Es lo menos que te mereces- Replicó la chica, ya fastidiada -¡Siempre eres caprichoso y ya hartas! Sólo te hablo es porque eres mi hermano… ¡En verdad eres insoportable!-

El rubio se quedó atónito con la respuesta tan cruda de su hermana, quien simplemente se dirigió a la salida de la casa…

Tenía ganas de llorar, porque le dolía la mano que su madre le había lastimado… Y más que nada, porque el trato de su familia había sido bastante duro. Acostumbrado a ser el rey de su casa, no pudo evitar sentirse triste y dolido por la actitud de las peliazules. Reaccionó cuando escuchó la puerta de la entrada cerrarse, por lo que corrió precipitadamente para alcanzar a las mujeres…

Notas

Bien, este capítulo fue un poco distinto a los anteriores, ya que si bien hubo material de control mental y condicionamiento, me enfoqué a otras cosas, como las consecuencias de la Masacre Uchiha y las maquinaciones posteriores de los viejos así como los nuevos oponentes para el Arma Definitiva.

En el caso de Asuma, eso tiene connotaciones específicas que se llaman Kurenai y Yuuhi. No tengo realmente nada contra el Ninja, pero en la planeación de los siguientes acontecimientos que se darán en el fic pues pensé en cierta trama y pues alguien tiene que llevar el triste papel que en el futuro tendrá el hijo del Sandaime.

Las puteadas para el tornillo apenas comienzan y por eso hice la advertencia previa de lo que le depara a ese rubio en el futuro de la historia. En cuanto a su desagrado por el Ramen, debo decir que busqué cuál es la comida que le desagrada o le gusta, pero como no encontré nada en relación al tema, decidí en este aspecto que todos los gustos de Naruto le desagradarán a Boruto y a su vez, lo que le moleste al Uzumaki será del agrado del ahora Hyuga.

Y también avisé lo de Chouchou, que será una pieza destacada en eventos posteriores. A ella la pienso manejar en el concepto de chica 'Chubby' para dar variedad a las chicas en el fic. También trataré de manejar a las mujeres en sus alturas reales y en lo posible de sus proporciones corporales, basándome en la medida de los 106 de pechos que tiene Tsunade, único dato oficial en esa área.

En cuanto a las edades, lo explicaré brevemente:

Actualmente Naruto tiene 6 años al igual que los chicos de su edad; Kushina, Konan, Shizune, Hinata y demás personajes de su generación, tienen 28 años. Para este grupo de edad me baso en los datos de Konan en el canon: en Shippuden cuenta con 35 años al tiempo que Naruto tiene 16 y este último ya durante el curso de la historia termina por cumplir 17 años al final de la guerra.

Tsunade cuenta actualmente con 44 años mientras que Koharu tiene 62 años. La base es la edad de la Senju, que en la primera parte del canon cuenta con 51 años mientras que el rubio Uzumaki contaba 13 y a partir de eso me basé para manejar las edades. En varios casos, tuve que adaptar sus edades para que estuvieran acordes al entorno del fic.

Y si bien de repente pierden un poco de protagonismo como en este capítulo, Kushina y Konan siguen y seguirán siendo la número 1 y la número 2 respectivamente.

Con eso termino por el momento.