Uzumaki's Strongest Weapon

Como siempre, empiezo con los reviews:

Elchabon: Sobre Rangiku, su estado de incertidumbre ante un nuevo mundo o tiempo en este caso, la hará vulnerable para esa influencia y falta presentar cierto detallito que también será clave… Sobre los Uzumaki de la isla, la verdad es que crecieron con la mentira como verdad y por ende no les pasa por la cabeza que su poderosa aldea no fuera destruida por mercenarios y bandidos, dado que no hay quien los desmienta. Naruto será más y más fuerte progresivamente, para que pues vaya subiendo de nivel de forma orgánica y no forzada, como quiero evitarlo en lo posible. Lo de Boruto, pues es en parte un desahogo por todas las incoherencias/falacias presentes en Naruto Next Generations. Lo de Obito lo trabajo como un núcleo, de hecho en el fic 'Naruto Zarya' ese es el eje central de la historia. Lo de Miss Mayumi será importante también, tanto por el asunto de Yoshino como por el hecho de a su manga origen Secret Plot, le tengo bastante aprecio. Y Tsume, pues sólo se puede decir que es una buena perrita entrenada, jo, jo, jo. Lo de Rias no lo tengo decidido, realmente hay muchas pelirrojas en la ficción y a Akeno no la tenía contemplada, pero tampoco la descarto.

x29: Sobre la llegada de Rangiku y el funcionamiento de ese Jutsu, lo iré revelando poco a poco para evitar problemas, aunque Naruto tenga todo bajo control. El rubio se prepara poco a poco para posarse en la cima del poder Ninja y necesita aumentar sus habilidades, pero lo que mencionas es algo de lo que estoy muy consciente. La historia que plasmé del génesis del mundo la tengo bastante trabajada y ofrece muchas posibilidades para aplicar en el Mundo Ninja. Obito lo sabe porque… Bueno, puedo decir por ahora que ha viajado mucho. Roulette es una forma visualmente agradable de mostrar que hay relaciones que son necesarias en un mundo con el Ninja, en este caso una jefa de la mafia con acceso a información valiosa y recursos que por la vía legal o buena, no se puede conseguir. A Mayumi la pienso incorporar de lleno en una forma similar a como actúa en su manga, más que como la muñeca sin voluntad que es actualmente en el fic. Hana tendrá una experiencia particular y que puede no ser agradable al principio, pero tendrá el buen ejemplo de su mamá… Los Exámanes, pues pienso darles un toque personal, aunque conservando algunas cosas del canon.

daniel2610994: Cuanod no hay rikura siempre se extraña… XD Bien, Tsunade y Tsume ya tienen sus ofrendas y pues sólo les falta entregar y recibir recompensa, si me entiendes, jo, jo, jo. Pues sí, poco a poco el rubiales se hace más poderoso para combatir a sus enemigos y acabar con los estorbos en el Examen y obvio, también irá sobre las Kunoichi.

OTAKUFire: Pues se verá más de Kagura y Taki, pero su caída todavía no está cerca… Y sí, la nueva perrita ya está lista para ser entrenada al igual que su mami, si bien el destino en general de los Inuzuka será algo distinto…

nadaoriginal: Pues sí, como dije previamente me gusta trabajar expandiendo el ya de por sí rico Mundo Ninja de Naruto para darle más posibilidades al fic y en el caso de Wan, es una buena historia para decir que más que sólo Kaguya y los marcianos, además de que permite justificar varias cosas. De Rankigu y Roulette no hay mucho qué decir, sólo que tenía ya la idea de introducirlas cada una en su espacio de desarrollo y su papel, principalmente Roulette como traficante e informarte indirecta para Naruto y las Uzumaki.

Ahora vamos al fic…

Capítulo 37: La orden silenciosa

Hiruzen Sarutobi lucía más cansado de lo normal…

Revisaba la lista de las aldeas que ya habían confirmado su participación en el Examen Chunin que estaba próximo y si bien faltaban bastantes asuntos por afinar, también era cierto que la participación de las aldeas era bastante mejor de lo que esperaba, puesto que todas habían aceptado.

Su aliado Suna, que buscaba seguramente mejorar sus fuerzas y también ganar prestigio ante potenciales clientes de naciones sin Aldeas Ninja, la distante Taki, que desde hacía décadas buscaba hacerse de un lugar entre las Cinco Grandes Aldeas, la pequeña Kusa, que quería mantenerse existiendo y necesitaba ser reconocida como una Aldea Ninja real a pesar de su pequeña población con su poco valorada capacidad y finalmente Oto, una aldea de reciente creación que obviamente necesitaba empezar a hacerse de un nombre…

Al parecer, cada una de ellas enviaría por lo menos a un equipo para intentar graduarlos como Chunin y como mínimo, serían un total de seis equipos Genin si Konoha participaba al menos con uno, pero dado que eran los anfitriones, eso le permitía participar con más equipos y posiblemente alguna de las otras aldeas enviaría a más competidores.

Pensaba incluir a los equipos de novatos dirigidos por Kurenai, Asuma y Anko, ya que tenían una combinación perfecta de clanes prominentes de la aldea, así como bastante de su poderío militar con Naruto como Jinchuuriki del Kyuubi. Tenía confianza en que harían un buen papel, ya que en el caso del equipo de la Jounin azabache, el equipo tenía la experiencia de haber tenido una escaramuza con una peligrosa mercenaria como lo era Ameyuri Ringo de Kiri, en tanto que el equipo de su hijo, durante sus misiones, ya había entrado en combate, aunque fuera contra bandidos y delincuentes de carretera, mientras en el caso de los dirigidos por la exalumna del renegado Orochimaru, el trío Ino-Shika-Chou siempre era garantía. Además, tenía en mente al equipo del reconocido Might Guy, quien se sabía, era un obsesivo con el entrenamiento…

Sin embargo, se mantenía intranquilo.

Iba a tomar todas las medidas pertinentes para que un incidente como el asunto Hyuga no volviera a repetirse. Estaba arriesgándose mucho al abrir nuevamente su aldea a otras, pero tenía la certeza de que podía confiar en Suna por su larga alianza y si bien las otras aldeas tenían fuerzas a considerar, no eran tan poderosas como las Cinco Grandes Aldeas y las posibilidades de que intentaran algo eran prácticamente nulas.

Tenía como hombre de confianza a Shikaku Nara, un Jounin reconocido como un gran estratega por todo el Mundo Ninja y una de las cosas que a posteriori dejaron a Hiruzen severamente desprestigiado como líder a los ojos de las demás aldeas, fue aceptar la petición que el Yondaime Raikage había hecho antes de la trágica cumbe entre Konoha y Kumo de mantener al Nara alejado de la planeación de la misma, argumentando seguridad para su comitiva según él…

Y las terribles consecuencias eran de sobra conocidas.

"Bien… Al parecer Suna solamente enviaría a un equipo, al igual que los demás participantes, eso nos dejarían un total de 8 equipos, 24 aspirantes a Chunin y por ende, un examen algo cerrado, pero está bien… En esta ocasión no se permitirán Ninja de otras aldeas o aspirantes independientes"

Sarutobi se puso de pie y se dirigió al enorme ventanal de su oficina con el fin de mirar su aldea, la cual bañada por la luz del sol, le daba una vista idílica que disfruto ampliamente, olvidando por un instante todos los problemas que tenía de tiempo atrás…

Entonces se juró a sí mismo que a pesar de todos los problemas y las dificultades, siempre vería por su amada aldea hasta el final, porque la Voluntad de Fuego que le había inculcado su Sensei Tobirama permeó hasta lo más profundo de su ser y estaba dispuesto a dar la vida por mantener esa voluntad ardiendo en los corazones de todos los habitantes de su hogar.

El Examen Chunin era la oportunidad para salir adelante y por su parte, daría todo porque saliera a la perfección, sin importar que sus antiguos amigos Danzou, Koharu y Homura tuvieran sus planes o que cualquier cosa pudiera suceder…

"Bien, creo que el descanso terminó, hay que continuar con el trabajo para el formato del Examen…" Suspiró y se dirigió de nuevo a su escritorio, para continuar con su labor como máximo líder de la aldea.

Ciertamente, el Hokage ya estaba agotado de tantos años en el cargo. Añoraba aquellos días en que con un poderoso y confiable Minato Namikaze a la cabeza, la aldea había disfrutado de estabilidad y respeto por parte de otras aldeas. Cuando él sólo tenía que ser un consejero y podía relajarse cuando no era requerido.

Algo que a veces lo ponía a pensar profundamente en el agotador desgate que sufría como líder de Konoha desde hacía varios años, era el hecho de que su Sensei, Tobirama Senju, lo hubiera elegido a él como su sucesor, cuando la realidad era que siempre se mostró más empático con su querida amiga Koharu y era la Kunoichi del Equipo Tobirama la que tenía más afinidad en la corriente de pensamiento con el afamado líder del mismo. Por ello, a veces se ponía a reflexionar el por qué al final su Sensei se decantó por él para sucederlo como Hokage…

Dejando de lados sus pensamientos para concentrarse en su trabajo, tomó asiento en su escritorio y se dispuso a continuar con los numerosos trámites y solicitudes de misiones entre otros documentos que como Hokage debía supervisar diariamente y como llevaba haciendo a lo largo de los años desde que salvo el mandato del finado Yondaime, llevaba gobernando como el Hokage más representativo en la historia de Konoha…

Boruto se dirigía a su casa luego de la agotadora sesión de entrenamiento que tuvo con su Equipo. Se les había notificado sobre el Examen Chunin y la posibilidad de ascender de rango era realmente tentadora…

Como Ninja de Konoha, al ascender a Chunin se le reconocería como todo un adulto y entonces tal vez, podría pedir la mano de su querida Ino en matrimonio, para hacer 'cositas' todos los días, aunque últimamente su novia no era tan receptiva a la idea como tiempo atrás, cuando no había 'pero' alguno para ello.

Se sentía como todo un experto en el sexo, dado que no se había enterado de algún chico de su generación que ya hubiera dado ese paso así como él e Ino, así que como siempre, era el primero y por ende el mejor, según sus pensamientos.

Sólo faltaban un par de cuadras para llegar a su casa y disfrutar de una deliciosa hamburguesa con ensalada para cerrar con broche de oro su día, en el que con ayuda de Asuma fue capaz de realizar un nuevo Jutsu que en palabras del Jounin 'era demasiado avanzado hasta para un Genin prodigio'.

Entonces los vio…

Una cohibida Hinata hacía el camino de frente a su casa, seguida por un Naruto que caminaba detrás de ella con los brazos cruzados y expresión aburrida.

¿Por qué?

Era humillante para él saber que su madre hacía quehacer en la casa de su medio hermano, como si de una sirvienta se tratase, más aún en tiempos recientes que estaba retomando su posición como heredera al mando del Clan Hyuga y si él no había hecho nada para cambiar ese hecho, era porque nadie en el Clan del Byakugan parecía saber eso y muy a su pesar, desde que ella tenía ese trabajo, años atrás, le pagaban bastante bien y por eso tenía su equipamiento Ninja en excelente estado y podía financiar bastantes lujos para su querida Ino…

Entonces se dio cuenta de que ese bastardo le estaba mirando descaradamente a su madre su generosa retaguardia a pesar de la discreta y elegante yukata blanca que vestía, seguramente para alguna de sus importantes reuniones con su abuelo, el líder Hyuga.

Finalmente el rubio y la peliazul llegaron a la entrada y la bella ama de casa abrió la puerta para luego indicarle al chico que entrara, quien lo hizo de inmediato y luego, tras dar miradas furtivas a los costados, la bella madre de Boruto y Himawari, cerró la puerta…

"¿Qué estará pensando?"

El rubio Hyuga pensó de inmediato en entrar a su casa para no dejar solo a su madre con ese perdedor…

Pero no lo hizo.

Algo lo impulsó a asomarse por la ventana, donde entre las cortinas había una pequeña ranura donde una persona desde afuera podía ver hacia la sala de forma amplia. Entonces vio a su medio hermano sentarse a sus anchas en el amplió y cómodo sofá de la sala, mirando de reojo la casa de la familia con claro desinterés y únicamente para esperar al parecer…

"Ototensou no Jutsu (Técnica de la Transmisión de Sonido)…" Realizó un sello de manos y sin apartar la mirada para posar su mano derecha en el cristal y escuchar lo que estaba por ocurrir

- G-Gracias, gracias por venir, Naruto-kun- Hinata regresó a la sala, sutilmente ruborizada y tomó asiento junto al Uzumaki, quien la volteó a ver de reojo con curiosidad

- ¿Qué quiere, Hinata-san?- Replicó el chico, expectante -¿Para qué me pidió venir a su casa a ésta hora?-

- B-Bueno, me gustaría hablar contigo sobre, H-Himawari…- Replicó cohibida la peliazul, dándose ese toque de timidez un aire sumamente sexy

- ¿Qué ocurre con Hima-chan?- Naruto se mostró confundido -Probamos y si bien era especial, terminé por elegir a Chou-chan, por eso ahora ella es mi novia oficial y pronto vamos a formalizar con el Clan Akimichi…-

- Es que, me da pena decirte esto, pero…- La madre Hyuga suspiró y miró a los ojos al rubio -La verdad Himawari lleva varios días mal… No come bien, no duerme adecuadamente y se nota siempre triste y pensativa…-

Boruto ahogó una expresión de sorpresa, al no percatarse de que su hermana se encontraba así y creer que sólo estaba cansada por su preparación de cara al Examen Chunin.

- ¿Y qué puedo hacer yo?- Naruto parecía extrañado -La verdad creía que Hima-chan se veía así por el estrés del Examen Chunin, está muy ilusionada por ello…-

- B-Bueno, yo… Yo- Hinata hizo una pausa con el fin de reunir la fuerza de voluntad necesaria para lo que estaba a punto de decir -Quisiera pedirte… No… Suplicarte, que le des otra oportunidad…-

- ¿Eh?- Desde sus respectivas posiciones, los dos rubios ahogaron expresiones de sorpresa

- S-Sé que ella está mal por ti, en verdad te adora y nada la haría más feliz que estar a tu lado...- Acercó sutilmente su turgente pecho al rubio al tiempo que tomaba las manos Uzumaki entre las suyas, para mirarlo suplicante -Hima sufre de depresión por perderte y no quiero que se hunda… Por favor, te lo ruego, Naruto-kun…- Comenzó a derramar sutiles lágrimas

- Lo siento, Hinata-san- Replicó el rubio, sonrojado por la cercanía de esa belleza -Pero le digo que quiero a Chouchou y cuando formalicemos, pediré su mano para hacerla mi esposa en cuanto sea posible…-

- Aunque sea como una amante…- Replicó lastimeramente la peliazul -Mi Hima será feliz con un poco de tu amor y te ama tanto, que aceptará el amor que le des por muy poco que sea… Te lo imploro…-

- Lo siento, pero en verdad quiero a Chouchou y no podría hacerle eso…- Naruto se mostró algo más serio

- Por favor, Naruto-kun…- Hinata bajó la cabeza, dejando que el líquido salado recorriera sus mejillas -Para una madre ver a su hija así es horrible… Haré lo que sea para que le des eso que tanto añora…-

Boruto estaba atónito por lo que estaba presenciando y escuchando a través del cristal…

Su hermana estaba deprimida y en su afán de sacarla de ese estado, su madre le rogaba a ese infeliz que le diera migajas de amor a su hermana, aunque ese bastardo fuera indigno siquiera de la atención de Himawari…

- ¿Lo que sea…?- El rubio sonrió casi imperceptiblemente

- Lo que sea- La expresión determinada que se formó en el rostro de la Hyuga dejó boquiabierto a su vástago

- La verdad, Hinata-san…- La actitud del rubio cambió, mostrando una expresión maliciosa en su rostro -Usted es muy guapa…- Naruto acarició suavemente la mejilla de la ama de casa suavemente, a lo que la bella mujer respondió cerrando los ojos -A veces me pajeo pensando en usted, porque a pesar de usar esa ropa de anciana cuando va a casa a trabajar, usted es realmente hermosa…-

- ¿E-Eso es lo que quieres?- Preguntó apenada la peliazul -A-A cambio de mi… ¿Aceptarías a Hima-chan de nuevo?-

- Bueno…- El chico entrecerró los ojos con deleite -Si voy a fallarle a Chouchou… Debe valer la pena… ¿Qué dice?-

El Hyuga mirón negaba sutilmente con la cabeza lo que estaba escuchando…

¿Su madre estaba dispuesta a entregarse a ese desgraciado? Claramente el Uzumaki se había dado cuenta de que la peliazul estaba dispuesta a llegar literalmente a las últimas consecuencias para que Himawari fuera la amante de ese maldito oportunista. Naruto se estaba aprovechando de la desesperación de Hinata, quien parecía no tener problemas en ello con tal de ayudar a su hija.

- E-Está… Está bien…- Aquellas palabras de la Hyuga dejaron boquiabierto a su hijo

- Pero hay que dejar las cosas en claro- Replicó el rubio para extrañeza de la Hyuga -Esto no será de sólo una vez… Yo iba a serle fiel a Chouchou y procurarla hasta el final, porque la quiero y ahora que voy a fallarle, usted será mía junto con Chouchou…-

Boruto no pudo evitar taparse la boca con su mano libre.

Un odio ciego crecía más y más por ese hijo de puta, que claramente se había dado cuenta de que por la desesperación e impotencia de no poder ayudar a su amada hija por sus propios medios, su amada madre iba a ceder a todo lo que ese canalla le pidiera, pero eso de que ella también fuera su amante fija, simplemente era demasiado y tenía esperanza en que Hinata rechazara esa aberración, porque en la práctica, madre e hija estarían en manos del infeliz de Naruto…

Quería entrar a su casa para darle la golpiza de su vida a ese perdedor que obviamente iba a aprovechar ese inesperado golpe de suerte que seguramente no iba a volver a tener en toda su vida.

Pero, por algo que escapaba a su propio entendimiento, sólo podía mirar ahí, impotente, inmóvil y silencioso, como si su cuerpo se hubiera desconectado de su mente…

- D-De, de… De acuerdo…- Hinata se ruborizó a tope, agachando la cabeza en señal de la clara vergüenza que sentía -S-Será como tú digas, Naruto-kun…-

- Muy bien…- Asintió el rubio, sabiéndose ganador en ese inesperado golpe de suerte que acababa de recibir -Entonces, Hinata-san…- Respiraba con creciente agitación, como señal de la excitación que sentiría cualquier chico de su edad ante esa oportunidad -Me gustaría verla desnuda para cerrar el trato y ver que está comprometida de verdad con la idea…-

- E-Está, está bien…-

La apenada Hinata se puso de pie y se posó frente al Uzumaki, desatando la cinta en la cintura de su atuendo, para luego retirarse la prenda suavemente y dejarla caer al suelo, dejando ver un conjunto de ropa interior bastante anticuado de encaje, que en el caso del sostén, la copa cubría casi por completo sus pechos mientras que su braga era ancha y bastante sobria.

- Oh, vaya…- El rubio no pudo evitar sentirse decepcionado -Qué pena que su ropa interior no le haga justicia a ese bello cuerpazo que tiene-

- Tú… ¿Tú crees eso?-

Hinata no pudo evitar el sentirse halagada ante ese indirecto cumplido, ruborizándose todavía más de lo que ya estaba a pesar de la desconcertante situación en la que se encontraba con hijo legítimo del padre de sus hijos…

- Desde luego- El chico asintió, sonriente -Y estoy seguro de que se verá todavía más bella sin esa fea ropa… Quítesela-

- D-De acuerdo…-

Boruto ya ni siquiera se movía, limitándose a llorar silenciosamente al ver cómo su madre levantaba sus tonificadas piernas, una a la vez, para sacarse su braga y mostrarle su depilada intimidad a su invitado. Luego, se llevó las manos a la espalda para desabrocharse el sostén y liberar esos turgentes pechos que incluso rebotaron por el movimiento de forma sexy…

- No me equivoqué, es una mujer preciosa…- A pesar de ese extraño escenario de encontrarse desnuda delante del interés amoroso de su hija, la Hyuga se sintió alagada por los cumplidos del chico

- G-Gracias, Naruto-kun…- Murmuró apenada y con una discreta sonrisa, posando sus manos delante de su tonificado abdomen, una sobre otra

- En verdad es hermosa, Hinata-san- El rubio se puso de pie, para quedar frente a frente con la peliazul, con el rostro de bigotes a la altura de los turgentes pechos Hyuga -Y la verdad no me hubiera importado ser su amante sin Himawari de por medio…-

- E-Esto…- La mujer se mostró temerosa, ya que el rubio la abrazó suavemente de la cintura, permaneciendo inmóvil por la vergüenza -Esto es por Hima-chan…-

- Je, je, je…- El rubio liberó su mano izquierda, la cual llevó a la nuca de la peliazul con lentitud, pero firmeza -Yo empiezo a dudarlo…-

Se dio cuenta de las intensiones del Uzumaki, pero sabiendo lo que estaba en juego, ni siquiera hizo el intento de resistirse.

Hinata sintió cómo su cabeza era suave pero firmemente empujada hacia el rostro de bigotes, mientras dócilmente colocaba sus brazos a los costados de su cuerpo y se inclinaba poco a poco, mientras miraba la sonrisa triunfal Uzumaki. Cerró los ojos, un tanto resignada y finalmente se unió con el rubio en un beso…

El comienzo fue suave, simplemente juntando los labios, pero ante la docilidad de la Hyuga, Naruto comenzó a introducir su lengua en la sexy boca de Hinata, quien la abrió lentamente para darle acceso a su ahora amante. La mano derecha del rubio pasó de la cintura a la concha de la ama de casa, quien tembló cuando sintió los dígitos diestros del rubio invadir su interior. Para entonces el sobrio beso había derivado en el Uzumaki explorando libremente la cavidad de la peliazul, quien se dejaba hacer dócil, puesto que la habilidad del rubio para recorrer su cuerpo era simplemente irresistible.

La danza de lenguas continuaba incluso sin que la mano de Naruto la forzara, puesto que en una mezcla de sentimientos entre saber que su hija pronto estaría bien, la inesperada destreza de su joven amante y el parecido que éste tenía con el padre de sus hijos, el único hombre que la había hecho suya, derribaron sus inhibiciones y la entregaron totalmente al Arma Definitiva en una estado de adictiva docilidad, aferrándose a su cuello como la sumisa mujer que era por naturaleza a ese firme y dominante macho, que claramente tenía la iniciativa, mientras él recorría con sus activas manos sus generosas curvas y su sexo liberaba sus mieles…

- Realmente… Es hermosa y sexy, Hinata-san…- Los amantes separaron sus bocas después de varios minutos solamente ante la necesidad de oxígeno -Hima-chan tendrá toda la suerte del mundo si tan sólo es la mitad de bella que usted cuando sea mayor…-

- N-Naruto-kun…- Murmuró la peliazul, con la mirada enturbiada por el placer -Y tú… Eres muy guapo también…-

Se tapó la boca visiblemente apenada luego de esas palabras.

No podía evitar sentirse atraída al chico conforme él iba explorando su cuerpo, recorriendo suavemente su cintura y tanteando sus generosas nalgas, con ella sujetando su cuello tiernamente, como una niña enamorada. No podía evitarlo, no sabía qué era, pero algo la atraía a ese chico como mosca a la piel y poco a poco, ella empezaba a dudar sobre su convicción original de que todo eso era por su adorada Himawari, casi como si eso sólo fuera un pretexto para unirse al hijo del hombre de su vida…

- Bueno, ya que me mostró su precioso cuerpo, creo que debemos estar iguales…- La ruborizada madre observó confundida al chico, que la soltó súbitamente y con facilidad liberó su cuello del abrazo.

Entonces Naruto tomó su playera de tirantes y se la quitó despacio, mostrándole poco a poco su esculpido cuerpo resultado de años de ejercicio y entrenamiento apoyado por sus esclavas, con las varias cicatrices de combate por su anatomía, una visión que dejó embobada a la ama de casa puesto que en su momento, ni siquiera su amado Minato tenía la musculatura tan definida y debido a su aterradora habilidad, el Namikaze estuvo prácticamente con su cuerpo inmaculado y ausente de marcas a lo largo de su carrera Ninja.

- Bueno, Hinata-san…- El chico comenzó a desabrocharse el pantalón -Creo que es hora de que sellemos nuestro acuerdo… ¿De acuerdo? Deje saco mi pluma para firmar…-

Estaba dándole la espalda a la ventana desde la que el inconsolable Boruto observaba todo sin poder apartar la mirada, por lo que su medio hermano no pudo ver la siniestra sonrisa que se formó en su boca…

Durante aquella pelea de exhibición durante la conferencia Konoha-Kumo, en el breve momento en que cruzaron miradas, plantó esa semilla de sufrimiento y desesperación en la mente de su medio hermano: una orden plantada en lo más profundo de su subconsciente para que no pudiera apartar la mirada por más que lo deseara cuando lo viera a él teniendo sexo y más importante aún, no importaba de quién se tratara, no podría compartirle a nadie lo que le tocara ver en ese aspecto, así su dolor, furia y sufrimiento tendría que tragárselo solo y no podía compartir con nadie el inmenso dolor que a partir de ese momento regiría su vida…

Se quitó las botas Ninja y se bajó los pantalones al tiempo que ladeaba un poco su cuerpo, para que Boruto tuviera una vista perfecta de su perfil.

Y tanto la madre como el hijo ahogaron expresiones de sorpresa al ver el mástil del Arma Definitiva izarse para que su bóxer pareciera una casa de campaña, revelada al bajarse el pantalón…

Finalmente, aquella verga semierecta hizo su aparición cuando luego de retirarse el pantalón, el rubio se quitó su ropa interior. Hinata se mostró incluso intimidada por las dimensiones de aquél pene ausente de vello sobre él, que apenas parecía estar alcanzando su plenitud bajo ese delicioso abdomen tonificado, mientras que el otro rubio sólo se pudo morder el labio inferior por la envidia, dado que él se había medido su propio miembro y creía ingenuamente que por sólo superar los 9 centímetros de Kiba con sus 110 milímetros, ambos en plena erección, ya era un superdotado.

Era claro que no, puesto que el todavía blando pollón de Naruto era casi el doble tanto en grosor como en longitud y todavía sin llegar al máximo de sus dimensiones…

- Por cierto, creo que ya no deberíamos ser tan respetuosos, ya nos conocemos bastante bien ahora…- El chico sonrió pícaro

- E-Eh, e-está bien…- Replicó la peliazul, embobada en la enorme virilidad Uzumaki

- Je, je, je, tienes la misma reacción que Chouchou al verla, Hinata- La mujer se ruborizó de vergüenza, al saberse descubierta cuando el rubio empezó a mover su cadera para que su polla comenzara a agitarse hacia los lados

- Y-Yo, yo no…- La mujer estaba totalmente roja y avergonzada, puesto que aunque quería, no podía dejar de ver esa verga y sin darse cuenta, abrió levemente la boca cuando vio que su joven amante comenzaba a hacer una paja con su mano derecha -T-Tu pene, tu pene… Es enorme-

- ¿Te gusta entonces, Hinata?- Replicó el chico, sonriendo malicioso mientras continuaba masturbándose

- Yo, e-eh…- La mujer finalmente bajó la mirada, apenada y ruborizada por no poder negar lo que parecía demostrar en su expresión

- ¿Qué te parece esto?- Naruto detuvo su paja, sin soltar sus 25 centímetros ya duros como el acero -Quiero que seas tú la que me folle…- Para confusión de la peliazul, se dejó caer de espaldas sobre la alfombra, mientras su erecta verga se balanceaba hacia delante y hacia atrás por unos segundos, para luego apuntar hacia el techo, mientras posaba sus manos detrás de la nuca en una pose de descanso, quedando con las plantas de los pies orientadas hacia la ventana -Dejo a tu elección si me cabalgas o no…- El Uzumaki afiló su sonrisa ante una Hinata cuyo corazón latía tan rápido que parecía salirse de su pecho -La cosa es, que esto ha sido tan caliente, que no me importa si no hacemos nada, le daré a Hima-chan lo que quiere de todas formas, Hinata…-

Boruto vio un rayo de esperanza entonces.

Podía perdonarle a su madre lo que había pasado, después de todo sólo había sido un beso pasional, seguramente provocado por las circunstancias y su madre recobraría el juicio y mandaría al carajo a ese hijo de puta. Ante cualquier reacción adversa de Naruto, entraría y destrozaría al Uzumaki como tenía ganas de hacerlo desde hace mucho tiempo…

- E-Está bien…-

Aquellas palabras dejaron descolocado al joven. Incrédulo, boquiabierto, atónito. Boruto Hyuga simplemente no podía asimilar la afirmación de su madre, ruborizada, cohibida, apenada y temerosa, pero que caminó con inesperada seguridad hacia el Arma Definitiva mientras se abría los labios de su depilada conchita con los dedos medio e índice de la mano derecha.

- N-Naruto-kun…- La mujer sonrió lujuriosa -Y-Yo… Yo quiero follarte…- Se acercó más, posando sus pies a los costados de la cadera del rubio, con su ya húmedo sexo sobre el pollón Uzumaki -Y-Ya no resisto…- Cerró los ojos -En tu casa, a veces te espiaba cuando te masturbabas… Y ya s-sabía sobre tu anormal pene…-

- ¿En serio?- El chico miraba con regocijo la imagen de las tetas Hyuga cubriéndole la vista del techo

- S-Sí…- Apenas susurró Hinata, comenzando a descender lentamente flexionando las rodillas -Voy a follarte- Gimió cuando sintió el contacto entre los sexos -P-Porque eres hermoso…- Levantó su cara hacia el techo mientras posaba sus manos en los pectorales de Naruto y la polla Uzumaki la invadía deliciosamente, poco a poco -O-Oh… E-Es… Es enorme…- Aquél invasor conforme entraba, le provocaba gemidos que la peliazul ahogaba mordiéndose el labio inferior y gimiendo de forma sexy -N-Naruto-kun…- Finalmente, la Hyuga se arrodilló con sus rodillas a los lados del marcado torso de su amante -O-Oh…-

- Hm…- El rubio gimió cerrando los ojos -Aprietas muy rico, Hinata…-

- N-Naruto-kun…- La mujer sonrió suavemente, mirando al rubio a los ojos -D-Desde que eras un bebé… Eras tan guapo…- Su cuerpo comenzó a ascender -Y-Y… Hm… Te deseaba…- Gimió sonriente, conforme su interior recuperaba su forma poco a poco al desalojar la verga del rubio

- ¿En serio?- El chico sonrió triunfal, tomando con ambas manos las firmes caderas Hyuga mientras casi al salir de su interior, la madre de Boruto y Himawari comenzaba a descender nuevamente

- S-Sí…- Dijo entre sutiles suspiros -Y ahora… -E-Eres… ¡Eres mío!- Bajó de golpe, dando un firme sentón contra la cadera de su amante

- ¡Claro que no!- El rubio le dio una sonora nalgada en su glúteo derecho, dejándole marcada la mano -¡Tú eres mía!- Grito, mientras la tomaba de la cadera para levantarla de nuevo -¡Te ensartaste sola en mi polla!- Al tiempo que la jalaba nuevamente hacia abajó, empujaba su cadera hasta lo más profundo de la hermosa peliazul

- ¡Oh, sí!- Hinata comenzó a gemir como posesa, mientras con ayuda de su amante comenzaba el sube y baja de sexo, justo como una vaquera a todo galope -¡Eres enorme, Naruto-kun…!-

- ¡Y tú te caes de buena, Hinata!- El vaivén de las cadera era frenético conforme ambos se dejaban devorar por el deseo -¡No me importaría follarte todos los días en mi casa!-

- ¡S-Sí!- Gritó a todo pulmón -¡Te amo, te amo, te amo…!- Bajó la cabeza para fundirse en un candente ósculo con su hombre, mientras los cuerpos de ambos aumentaban la intensidad de su frenesí.

Se devoraban descaradamente, con sus lenguas jugando libremente mientras las caderas Hyuga golpeaban contra las Uzumaki, recibiendo hasta lo más profundo de sus entrañas la carne del rubio, gimiendo en medio de su voraz beso que se interrumpía sólo para que los dos gimieran como señal del placer que disfrutaban…

Finalmente, se separaron cuando sintieron necesidad de retomar aire para seguir en su faena, con la ama de casa posando sus manos sobre los pectorales Uzumaki, sin cortarse en su vaivén sexual de arriba abajo, produciendo eróticos sonidos de chapoteo con su encharcada almeja.

- ¡Estas tetotas ahora son mías…!- Dijo mientras amasaba los generosos senos Hyuga con su mano derecha -¡Y estas tremendas nalgotas también!- Las nalgadas que le daba con la mano izquierda resonaban por toda la casa -¡Eres toda mía, zorra!-

- ¡Oh dios, sí!- Replicó la Hyuga con sonrisa demencial y la lengua de fuera -¡Hazme tu zorra!- Se abrazó a sí misma y luego se restregó las manos por el rostro

- ¡De ahora en adelante serás mi puta!- El rubio la sujetó del cuello para levantarle el rostro hacia el techo -¡Y follarás conmigo cuando yo quiera!- Empujó nuevamente con toda la fuerza de su cadera al sentir que se acercaba el clímax

-¡Seré tu puta…!- Exclamó con todas sus fuerzas Hinata, alcanzando un desolador orgasmos con la semilla de Naruto llegando hasta lo más profundo de su interior -¡Seré tu puta siempre que quieras…!-

- Eso… El chico suspiró suavemente -Eso es lo quería oír- Murmuró suavemente mientras una Hinata con sonrisa ida y expresión depravada, dejaba caer la cabeza sobre el hombro izquierdo de su amante.

El rubio apartó a la madre sin sentido con aquella expresión de éxtasis y la dejó a un lado de él, sonriendo suavemente mientras miraba hacia el techo de la casa, pensativo, todavía con la madre de su compañera de equipo ensartada en su verga…

"Insípido, pero necesario por ahora…" Pensó sonriente mientras discretamente orientaba su mirada hacia la ventana.

Sabía que Boruto lo había visto todo y usó su Uzugan izquierdo para ver si el Hyuga seguía de mirón…

Pero ya no estaba…

Seguramente había huido para buscar un lugar donde pudiera llorar como el mocoso fracasado que realmente era mientras le había mostrado esa escena con su esclava. No había sido difícil manipular la mente de su zorra de tez nívea para crearle una personalidad auxiliar que se trataba de una Hinata que no estaba enterada de que era parte del séquito de esclavas sexuales del rubio y que actuaría normalmente como si no hubiera sido recibido el profundo y exhaustivo condicionamiento de años y su mente estuviera libre del dominio del Arma Definitiva, solamente para darle más naturalidad a la caída del inferior Boruto.

- No estuvo tan mal…- Murmuró el chico, mirando a la beldad fuera de sentido a su lado, cuyo cuerpo todavía temblaba levemente -Pero bueno… Ya luego te voy a follar como se debe, hasta que se te salga el cerebro a pollazos, Hinatetas…-

¿Por qué no había entrado a su casa para matar a ese bastardo infeliz?

Hervía de rabia y coraje, queriendo entrar para matar a ese desgraciado, aprovechado desde el momento en que su madre le había hecho esa proposición y su furia llegaba a niveles que ni siquiera sabía que eran posibles. Se refugió en el parque de Konoha, subiendo a un árbol y sentándose en una de las ramas más anchas, para apretar sus puños con toda su fuerza, al punto de lastimarse las palmas de las manos.

Si lo veía de frente, no le iba a importar apuñalarlo con un Kunai, aunque violase las leyes de la aldea atacando a un integrante de la plantilla Ninja y poco le importaba ya su suerte, él quería vengarse por la forma tan brutal para él como había hecho suya a su adorada madre…

Lloraba amargamente, puesto que no podía asimilar el hecho de que su preciosa mami había sido mancillada por ese desgraciado y peor aún, al final había sido era quien lo había aceptado por voluntad propia.

"¡¿Por qué?!" El sufrimiento y la humillación que sentía desde lo más profundo de sus entrañas dolían, dolían realmente "¡¿Por qué te entregaste a ese bastardo?!"

Simplemente no podía entenderlo.

Fue tan humillante que ese infeliz hubiera ido a su casa por invitación de su madre y al final se la hubiera follado como a una ramera cualquiera. Simplemente era algo que iba más allá de su comprensión y lo más doloroso era esa privilegiada virilidad que se había apoderado de Hinata, la cual fácilmente ponía en ridículo a la suya.

¿Era por eso que su amada madre había cedido tan fácilmente? No deseaba saber la respuesta a esa incómoda pregunta…

El corazón le dolía al ver cómo Hinata se había entregado por sí misma a ese desgraciado, era algo tan doloroso, que simplemente no podía asimilarlo. Le reclamaría a todo pulmón el haberse metido con ese imbécil y luego le abriría los ojos a su hermanita para alejarla lo más que pudiera de Naruto.

Y se juró a sí mismo en ese momento, que lo mataría en el Examen Chunin si se presentaba la oportunidad.

- Me las vas a pagar…- Se limpió las lágrimas de su rostro con el dorso de la mano izquierda mientras miraba el atardecer a lo lejos con auténtico odio en su mirada -Y no vas a sobrevivir al Examen Chunin… ¡Lo juro!- Gritó a todo pulmón, asustando a varias aves de los árboles cercanos, que volaron en todas direcciones.

Un nuevo día comenzaba y como siempre, llamaban a la puerta y al abrirla se encontraba con aquella comida saludable consistente en verduras hervidas, carne asada y un vaso enorme de agua.

No lo pensaba demasiado, porque era una niña apenas, pero el lugar donde se encontraba era sumamente cómodo, nada tenía que envidiarle a su habitación en el complejo Hyuga y la elegancia de la alfombra, las cobijas, las cortinas y los muebles era notoria. Tomó la charola con comida y tomó asiento en una mesa cercana a la cama para desayunar, mientras nuevamente la esfera de cristal emitía una nueva aventura de Silver Chocolate, que ya tenía un tiempo luciendo esa moderna imagen de cabello corto y orientado hacia atrás, el cual le daba un aire sexy y llamaba poderosamente su atención…

Hanabi Hyuga hacía tiempo que había perdido la cuenta de cuántos días llevaba en ese lugar. Se había acostumbrado tanto al aparente cautiverio como a su nuevo cuerpo adulto y estaba en excelente forma, sin poder ser consciente del nivel de control ejercido sobre ella, al punto de que si bien los primeros días estaba encerrada, a la puerta ya no le ponían cerrojo y aún sabiendo eso, no había siquiera un amago de escape, como si estuviera consciente de que ese era su lugar.

-¡¿Qué ocurre, jefe?!- Comiendo animosamente, miraba a su heroína favorita dirigirse a Spiral, el líder de su organización, que no era más que una pantalla enorme que mostraba un espiral negro sobre un fondo lavanda -¿Para qué me ha llamado?-

- Bueno, Silver…- Se escuchó la voz de Naruto en esa pantalla, la cual obviamente Hanabi no reconoció -Es hora de darte tu nueva misión…-

El espiral negro comenzó a girar y de inmediato la mirada de Hanabi quedó atrapada por él, mientras sus ojos, surgiendo de la casi imperceptible pupila, comenzaron a manifestar el espiral, dejando caer la cuchara de sus alimentos sobre el plato.

- Obedecerás al Clan Uzumaki- Dijo la voz, con firmeza -Eres sólo una esclava al servicio del Clan Uzumaki

- Obedeceré al Clan Uzumaki… Soy sólo una esclava al servicio del Clan Uzumaki…- Fue la inexpresiva respuesta de la ya hipnotizada castaña

- Naruto Uzumaki es tu amo… No lo conoces, pero sabes que es tu destino serle fiel y estar perdidamente enamorada de él, porque él es el Clan Uzumaki-

- Naruto Uzumaki es mi amo… No lo conozco, pero sé que es mi destino serle fiel y estoy perdidamente enamorada de él, porque él es el Clan Uzumaki…- Repitió al instante la Hyuga, apenas su cerebro interpretó la oración

- En cuanto lo conozcas, quedarás cautivada por él, para siempre…-

- En cuanto lo conozca, quedaré cautivada por él, para siempre…- Su inexpresiva solemnidad era señal de que su mente ya estaba totalmente sometida a los designios que sugieran de la esfera de cristal que transmitía Silver Chocolate

- Tu cuerpo, tu mente y tu alma le pertenecen a Naruto Uzumaki…- Dijo la voz, con el tono más firme que había usado hasta el momento

- Mi cuerpo, mi mente y mi alma le pertenecen a Naruto Uzumaki…- Contestó al instante la sometida Princesa Hyuga

- Te sentirás irresistiblemente atraída por tus compañeras esclavas…-

- Me sentiré irresistiblemente atraída por mis compañeras esclavas…-

- En cuanto cuente hasta 3, despertarás y continuarás mirando Silver Chocolate- Dijo la voz de la pantalla, como cada día para terminar con la sesión matutina -1… 2… 3-

Hanabi se sobresaltó ligeramente, recuperando la claridad de su mirada para ver cómo su heroína favorita despachaba con Taijutsu a un grupo de Ninja de Konoha.

Así había sido durante su cautiverio.

Diariamente, por lo menos tres veces, era bombardeada por mensajes hipnóticos provenientes de su programa favorito, permeando paulatinamente hasta en lo más profundo de su mente. Ella creía que todo a lo que había sido condicionada era su propio pensamiento, a pesar de que jamás había habido algún elemento o persona que la incitara a ello, al menos algo de lo que ella estuviera consciente.

El programa acabó con una victoria más de Silver Chocolate, derrotando a los restantes Ninja de la Aldea Ninja de la Nación del Fuego y consiguiendo un artilugio antiguo y poderoso para el Clan Uzumaki, dado que Silver Chocolate era una fervorosa esclava al servicio del Clan del Remolino y lo tenía todo: era genial, era hermosa, era inteligente y era carismática. En resumen, Silver Chocolate, según su programa favorito, era una perfecta esclava Uzumaki…

Atrás habían quedado los traumas producto de su secuestro.

Apenas y podía recordar su vida como la Princesa Byakugan fuera de su amorosa madre y menos aún, de su serio padre. Para ella, prácticamente era como si su historia hubiera comenzando en esa habitación en la que había pasado tanto tiempo.

Terminó de desayunar, luego levantó sus platos y se dirigió al fregadero para lavarlos. Después de secarlos, se dirigió a su cuarto para quitarse el holgado pijama que usaba similar a un kimono y tras contemplar su bello y tonificado cuerpo, se puso su ropa de Yoga consistente en un pantalón de spandex negro a la cadera que se le ceñía al cuerpo de forma tal que su figura destacaba todavía más y un top de tirantes en tono amarillo que dejaba al descubierto su trabajado abdomen.

Una vez que estuvo lista, se dirigió al Tatami ubicado al centro de su habitación para comenzar a practicar primero su Yoga, sentándose en el suelo en posición de loto para pasar sus manos entre las piernas y levantar su cuerpo. Luego, apoyándose en sus manos, abrió sus piernas y girando su cuerpo suavemente, quedó parada de manos, juntando su compás para hacer un Split perfecto en su posición. Lentamente, retomó su posición original tras hacer toda la pirueta a la inversa, con su armonioso cuerpo perfectamente estirado, sin despegar las manos del piso y sonriente por realizar su rutina sin contratiempos.

Convenientemente se le había permitido conservar todo el conocimiento que tenía sobre el Juuken (Puño Suave) de los Hyuga en su manipulada mente y dado que era una prodigio tanto por potencial innato como por facilidad de aprendizaje, por sí misma, durante los ratos libres de su encierro, había logrado avanzar bastante en el control de las capacidades del Byakugan a pesar de estar bastante limitada por el espacio…

Eso era importante, dado que después de su rutina de Yoga para tener su cuerpo en óptimas condiciones, se disponía practicar sobre el control de su Kekkei Genkai, poniéndose de pie al centro del tatami y empezando con el ensayo de los movimientos del Juuken que había aprendido antes de ser secuestrada, para estar preparada para cuando el momento llegara…

El momento para encontrarse con Naruto, la razón de su existencia.

- ¿Todos están bien?-

- No…- Fue la respuesta recibida, llena de pesimismo.

Habían hecho el recuento y era claro que aparte de los heridos, ya faltaba uno de ellos…

La misión poco a poco iba derivando en una desgracia.

Luego de tener una base fija en aquél infierno sobre la tierra, antes conocido como Nami, la incursión de Kumo se había encontrado con la desagradable sorpresa de que los Hyuga aumentaban sus fuerzas y aparte de los mercenarios que invadían el lugar desde el comienzo de la desintegración de ese sitio como una aldea civilizada, Ninja de Kiri y varias aldeas pequeñas, así como Shinobi y Kunoichi renegados, habían hecho acto de presencia para obtener su parte del botín…

Su expedición era sólo de cinco Ninja de Kumo, con la idea de que no sería algo muy complicado, pero era todo lo contrario: en una pequeña zona que antes era una aldea civil medianamente poblada, con varias construcciones pequeñas y carente de grandes estructuras, se reunían varias fuerzas y el lugar era propicio para grupos pequeños que se ocultaban en las casas que se mantenían en pie y la fiereza con la que combatía por la plaza era tal que se daban casos desconcertantes, como que llegado el momento, en una construcción de más de una planta, cada piso era ocupado por fuerzas distintas.

Las ganancias territoriales habían pasado de construcciones completas a simples pisos y si bien los Ninja de Kumo no lo hacían dado el escaso número que eran, otras fuerzas como los Hyuga y los mercenarios, combatían a muerte incluso por las escaleras de una edificación, dando como resultado auténticas carnicerías.

Y había un problema que les afectaba a todos por igual…

Buena parte de la población original ya había desaparecido y sus cadáveres estaban sepultados ya fuera entre las ruinas o en improvisadas tumbas en plena calle que no cubrían completamente los restos, mientras que no eran pocos los cuerpos que quedaban pudriéndose al aire libre, por lo que poco a poco la actual Nami se iba llenando de ese desagradable olor dulzón de cuerpos humanos en descomposición.

Y si eso no era suficiente para llevar al límite a las fuerzas que se peleaban ese territorio, lo peor eran los sellos explosivos…

Nadie tenía la certeza de que una edificación recién conquistada no estuviera libre de sellos de activación retardada, cuyo propósito era atraer a una trampa al enemigo. Los primeros que lo usaron fueron precisamente los dirigidos por Ryofu Housen para deshacerse de los numerosos enemigos a su alrededor, pero no pensaron que el truco fuera replicado por las otras fuerzas y eso sólo pasó a terminar de convertir lo que supuestamente era un botín de guerra esperando a ser tomando en una verdadera sucursal del infierno en el Mundo Ninja.

Seguramente al igual que ellos, todos los enemigos llevaban días enteros sin pegar el ojo ni un instante, dado que en un escenario tan siniestramente inimaginable como ese, una distracción tan mundana como descansar significaría perder la vida…

- 'N' no alcanzó a salir del depósito de cereales…- Murmuró con una mezcla perfecta de agotamiento y pesar Plumeria, una vez que se aseguró de que la pequeña casa a medio derrumbe en la que se habían ocultado era segura

- M-Maldición…- Murmuró Ryofu, mientras se vendaba el brazo izquierdo, en el que presentaba un corte considerable en la cara interior "Y no hay respuesta de la aldea…"

La peliverde tenía un sentimiento creciente de rencor contra su líder…

Querí todo eso, pero la verdad confiaba en que luego de la información enviada, llegaría algo similar en cuanto a utilidad y con esa ayuda estratégica, podrían asentarse de forma sólida en ese lugar para solicitar refuerzos y finalmente hacerse con el control de Nami o lo que quedaba de esa aldea para Kumo.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando una edificación al lado de la suya estallaba violentamente y lanzaba una mezcla de material de construcción, ropas y restos humanos al aire en todas direcciones…

Seguramente si el Asura, el infierno de la guerra de aquella vieja religión olvidada en el tiempo existía realmente, sería muy parecido a esa irreal visión que ofrecía lo que quedaba de Nami.

- Oh, Kami…- Murmuró uno de los Ninja de Kumo, al ver cómo a escasos metros de su actual refugio, caían los restos de una mujer civil de la cintura para arriba, aferrada hasta el final al cuerpo chamuscado de un bebé.

Era difícil de creer, pero todavía quedaban civiles en esa réplica a escala del infierno en la tierra, aunque seguramente ya sobrarían los dedos de las manos para contarlos a todos.

- ¡Ryofu…!- Replicó el cuarto integrante del equipo, un Ninja de cabello negro y esponjado de forma uniforme, manteniendo la frente despejada con ayuda de su protector -¡¿Qué hacemos?! ¡Esto es una locura! ¡Nosotros cuatro no podremos consolidar este lugar para la aldea!-

- ¡¿Crees que no lo sé?!- Replicó furibunda la Kunoichi -¡Hemos estado enviando mensajes para solicitar indicaciones o en su defecto la libertad de acción, pero no nos contestan! ¡¿Qué diablos quieres que haga?!-

- ¡Ofrécete al Raikage de nuevo!- Contestó con la misma hostilidad el Shinobi -¡Seguro le das el culo como su puta nos saca de aquí! ¡A diferencia de Yoruichi, tú solo sirves para eso!-

Plumeria se mantenía más ecuánime, ya que su agotamiento era menor al ser su estilo de combate del tipo preciso, en contraste con la peliverde y el azabache, que aparte de tener varias noches en vela, el cansancio y por ende, el hambre, los tenía todavía más al límite, dado que con la espantosa situación, era casi imposible conseguir comida en ese lugar y se veían obligados a un racionamiento extremo.

- ¡Dímelo de nuevo, cabrón!- La Housen ya estaba sobre el desdichado Ninja, sentada sobre su vientre, ahorcándolo con su mano derecha y con la izquierda empuñando un Kunai que apuntaba justo entre sus ojos -¡Repítelo si tienes las bolas para hacerlo!-

- Kh…- El Ninja forcejeaba en vano para intentar soltarse, pensando que su líder realmente intentaría matarlo

- ¡Basta!- Exclamó la pelirrosa de mechas amarillas -¡Estamos al límite y si empezamos a pelear entre nosotros, estamos muertos!- La inesperadamente enérgica respuesta de la habitualmente inexpresiva chica calmó a Ryofu -¡Tenemos que mantener la calma! Si tienen tiempo para discusiones estúpidas, lo tienen para pensar en soluciones para nuestros problemas…-

- Y si lo van a hacer, más vale que sea rápido- Agregó el cuarto integrante del grupo, un Ninja de piel clara y cabello rubio de largas rastas a media espalda -Ya casi no tenemos agua tampoco…-

- Bien…- Replicó la peliverde, recobrando la calma -Hay que enviar un último mensaje y si no responden en un par de horas, huiremos de aquí… Con la muerte de N fue suficiente, nos vamos a arriesgarnos más- Se puso de pie y se alejó un poco del grupo para terminar de calmarse

- Puta…- Murmuró el Ninja pelinegro, mientras se sobaba el cuello y se sentaba en posición de loto

- Ya basta, Yorui- Replicó el rubio -Ryofu-san es una Kunoichi capacitada, nadie podría esperar que Nami se convirtiera en este infierno y con todo eso, ha podido mantenernos vivos a nosotros…-

- Suficiente, G- El pelinegro le dio la espalda -No me interesa seguirte oyendo…-

- Plumeria-san…- G volteó a ver a la musculosa Ninja, que terminaba de preparar a una de sus salamandras para enviar otro mensaje -¿Realmente huiremos?-

- Sí…- La pelirrosa asintió -Lo que dijo Ryofu es una realidad, nuestro momento para consolidar una posición firme pasó después de tomar aquél edificio alto… Con los refuerzos necesarios en ese momento, ya tendríamos una base estable y seguramente estaríamos cerca de hacernos con este lugar, pero con las condiciones actuales, ni enviando a Killer B sería posible hacernos de Nami sin destruirla totalmente antes, y lo importante era precisamente aprovechar las construcciones del lugar para establecer una cabeza de puente en el Continente Elemental…- Realizó un sello de manos y la salamandra gris a la que le había atado el pergamino desapareció en una explosión de humo -Quedarnos ahora sería arriesgarnos en vano…-

- Comprendo…- G murmuró resignado ante el desolador escenario frente a ellos.

El breve momento de tranquilidad que se formó luego de ese momento de tensión, no duró mucho, puesto que un par de explosiones de sellos a lo lejos cimbraron por completo el lugar mientras otras dos casas volaban en pedazos, seguido por los sollozos y gritos agonizantes de sus ocupantes…

G suspiró, deseando desde lo más profundo de su corazón que llegara la respuesta del Raikage lo más pronto posible para poder escapar de ese infierno en la tierra.

El líder de Kumo estaba sobre su escritorio, llorando como un niño pequeño…

Aquella visión que había recibido en el último mensaje enviado por el Yondaime Hokage, lo había quebrado por completo.

Pudo ver en dolorosa cercanía como su hermanita y la mujer de su vida, habían sido mancilladas por ese bastardo infeliz, que se regocijó en la impotencia de ambas mujeres, que resistieron todo lo que pudieron, tratando de mostrarse firmes ante su martirio, pero sin poder evitarlo, terminaron rogando por una misericordia que nunca les fue otorgada en los momentos finales.

Atadas firmemente a un potro de tortura con grilletes de manos y piernas, con uno complementario en sus cinturas, bocabajo y con sus intimidades expuestas, el infeliz de Minato las había usado como si fueran meros objetos por todos sus orificios y la simiente Namikaze escurría por todos sus agujeros abundantemente. Las dos mujeres mostraban el sufrimiento de la vejación en sus rostros, los cuales también dejaban ver la culpa puesto que sus cuerpos las habían terminado por traicionar ante el placer carnal que inevitablemente sintieron con un hombre superior a todos los existentes en Kumo…

Y luego de eso…

Luego de eso, las dos fueron azotadas de forma brutal, al punto de que sus nalgas quedaron al vivo y de su lacerada piel escurría la sangre lentamente y poco a poco por sus piernas, como un excesivo castigo por no agradecer en un comienzo ser llenadas por la superior semilla Namikaze en sus úteros, hasta que llevadas al límite entre el dolor, la humillación y el involuntario placer, las dos firmes Ninja rompieron en llanto para declarar lo que quería su captor y de momento, terminar con su martirio perdiendo el sentido.

- Ya verás, A…- La perversa sonrisa de Minato en los momentos finales de ese Jutsu entre Genjutsu y Fuinjutsu, le erizó la piel al líder de Kumo -Tarde o temprano, éstas dos terminaran por ser mis putas personales… Y cuando me aburra de ellas, luego de que den a luz a varios de mis hijos, puede que te las regrese… Pero no aseguro nada-

La estridente carcajada del Yondaime Hokage fue el cierre de aquella visión de locura…

Un sonido que posiblemente nunca olvidaría.

Sollozaba con su cabeza escondida entre sus fornidos brazos, devorado por el remordimiento y la culpa, puesto que su hermanita, aquella niña que de pequeña lo había admirado más que nadie en el mundo, antes de convertirse en esa fiera amazona y pasara a encararlo casi siempre como muestra de su fuerza de voluntad, había protestado por ese plan y nunca se reservó nada para decirle que era un total tontería lo que iban a intentar, pero no le hizo caso.

Él era el culpable de que las mujeres más valiosas en su vida sufrieran de esa manera y esa era la cruda verdad…

- Lo siento…- Murmuraba con la voz entrecortada, negando con la cabeza -Mila, Yoruichi… Lo lamento tanto…- A ratos se calmaba, pero luego estallaba en un emotivo llanto que se escuchaba por toda la Torre Raikage y los alrededores…

En la planta baja, R, el actual secretario del Raikage, escuchaba diariamente todo y no podía evitar sentirse empático con A como hombre, por lo que estaba viviendo y porque no había forma de que pudiera probar que Konoha tenía capturadas a las dos Kunoichi, puesto que esos pergaminos se sellaban luego de ser vistos por su líder y al menor intento de liberar nuevamente su contenido, estallaban en llamas y terminaban convertidos en cenizas segundos después…

- Buenos días- Al lugar ingresó la bella Mabui Yotsuki, ataviada con aquél vestido gris en un tono más oscuro que su cabello que siempre usó durante su vida como Kunoichi activa en la plantilla de Kumo

- Buenos días- Replicó el secretario del Raikage -¿Qué se te ofrece?-

- Vengo a reportar que he vuelto del permiso que pedí hace un par de meses para salir de la aldea en un crucero vacacional- La mujer de look moderno sonrió discretamente

- Nombre por favor- Dijo R, mientras sacaba la gruesa carpeta con los permisos emitidos de un año a la fecha

- Mabui Yotsuki- Contestó la sexy morena

- Mabui, Mabui…- El secretario rápidamente revisó la carpeta y pronto dio con el nombre de la Kunoichi -Aquí está…- Comenzó a revisar el documento -Vaya, volviste un par de semanas antes…-

- Sí…- Suspiró -Una inesperada tormenta obligó a volver antes al barco…-

- Bueno- R extendió el documento y le ofreció un bolígrafo a la chica -Firma aquí, las razones de tu retorno prematuro aquí y la fecha de retorno aquí- Le señaló cada uno de los espacios en el documento conforme requería cada dato

- Sí…- Rápidamente llenó el documento con su bella letra -Listo-

- Muy bien, es todo…- El Ninja le regaló una sonrisa suave -Bienvenida-

- Gracias- Asintió suavemente la peligris -Con permiso-

- Hasta luego- Se despidió el secretario al ver que la chica se dirigía hacia la salida

"Bueno, ya estamos aquí…" Sonrió suavemente "Es hora de que Silver Chocolate sea conocida en mi tierra natal…" Abrió la puerta de cristal, mirando la pletórica vista de la aldea de Kumo rebosante de actividad…

Sarada regresaba de un día de entrenamiento con Himawari y con la esclava particular de ambas…

Kurenai estaba convertida plenamente en una sumisa hambrienta de coños jóvenes, como la había educado desde la misión a Nami, ansiosa por complacer a las dos perversas Genin solamente por el placer de obedecer y con el anhelo de ser reclamada por su futuro dueño y amo de las tres.

- ¡Ya vine!-

Ya con la Jounin lista para ser entregada y sólo esperando por ese momento, las dos chicas podían dedicarse a otras cosas. En el caso de la Uchiha, ella tenía ciertos planes en ese momento. Entró a su casa y discretamente tomó un puño de varillas de incienso de la porta Kunai de su muslo izquierdo, las cuales encendió discretamente y colocó de forma estratégica por su casa, en cada una de las habitaciones y espacios.

Subió a la planta alta y luego de hacer lo propio en esa área, rápidamente revisó los cajones de ropa de su madre, para terminar por encontrarse un mechón de cabello con un tono diferente al suyo atado con un listón rosado, el cual guardó en su bolsillo. Entonces se dirigió a la sala, para encontrarse con la típica escena de su madre y su abuela platicando sobre las peripecias de su día, Sakura Haruno en el hospital de Konoha y Mebuki Haruno en casa.

- Hola- Saludó la azabache alzando la mano suavemente

- Bienvenida, Sarada-chan- Sakura le sonrió dulcemente a su adorada hija -¿Ya comiste?-

- En realidad no, tengo hambre- Dijo sonriente la Uchiha

- Bueno, entonces iré a calentarte algo…- La rubia hizo por levantarse, pero la azabache la detuvo posando su mano derecha delante de ella

- Perdón, abuela- Sarada se ajustó los lentes -Pero antes que otra cosa, me gustaría platicar con ustedes sobre algo importante- Dijo colocándose frente a las dos mujeres, que permanecieron sentadas para mirarla hacia arriba

- ¿Qué ocurre, corazón?- Preguntó con naciente preocupación la pelirrosa

- No te preocupes, mamá, no es nada malo- Sarada sonrió suavemente -Lo que pasa es que mi equipo y yo queremos entrenar en el máximo secreto posible para no ser espiados, pero el jardín de Naruto-kun no es muy amplio, mientras que en el departamento de Himawari ni siquiera hay patio disponible y bueno, nuestro patio es bastante amplio para eso… Básicamente quiero pedirles permiso para que entrenemos en el patio trasero hasta que empiece el Examen Chunin-

- Claro Sarada, no te preocupes- Dijo la Haruno mayor, sonriente -Ni siquiera tienes que pedir permiso, sólo avísanos cuando comiences-

- Gracias, abuela…- Una amplia sonrisa se dibujó en el rostro de la Genin -Una cosa más…-

- ¿Qué sucede…?-

La rubia no tuvo oportunidad de terminar bien su pregunta…

"¿S-Sharingan de tres aspas…?" Pensó fugazmente la pelirrosa.

Con el poder ocular de su sangre, Sarada aplicó lo aprendido con su tía Mikoto y con su heroína Touka para introducir a su madre y a su abuela en un poderoso Genjutsu, el cual reflejaron ambas en sus miradas, las cuales perdieron el brillo para quedarse opacas y con sus mentes abiertas para la manipulación de su esclavizada hija…

"Mami, abuelita…" La azabache se acercó a las sometidas mujeres para observarlas maravillada, tanto por su belleza como por su propia habilidad para dejarlas en ese estado influenciable "Chouchou-sama me educó durante años para servirle de todo corazón al amo, pero en su caso, quiero que caigan en las garras de Naruto-sama de forma más natural, para que disfruten todavía más que yo el placer de someterse a nuestro dueño y al Clan Uzumaki, así que las guiaré poco a poco para que sea más natural para ustedes…" Acarició suavemente las barbillas de ambas mujeres con el fin de levantar un poco sus rostros para que los orbes enturbiados de abuela y madre se encontraran con el Dojutsu de la nieta -Muy bien, escuchen con atención…- Sarada se mostró fría -Hasta el comienzo del Examen Chunin, ustedes no saldrán de la casa bajo ninguna circunstancia que no ponga en riesgo sus vidas… A su vez, estarán dispuestas a abrirse de nuevo al amor, puesto que ha pasado mucho tiempo de sus pérdidas y tienen derecho a amar a algún hombre que las haga sentirse bellas y amadas… Yo haré todas las compras de suministros de la casa y no será nada raro para ustedes, porque es normal que las nietas tomen esa responsabilidad mientras las madres e hijas se reencuentran como mujeres de nuevo…- Entrecerró los ojos -El olor herbal que reinará en casa a partir de hoy no tendrá nada de extraño y será absolutamente normal para ustedes, así como todo lo que hagamos en equipo, cualquier cosa… Toda actividad sexual que vean dentro de la casa será excitante y las excitará libremente, sin tabúes o complejos, sólo les interesará mirar y disfrutar, cuando no sean protagonistas…-

Conforme instruía los abiertos cerebros de las dos mujeres, Sarada se aseguraba de que todo saliera bien para ofrecer a su propia familia como una sensual ofrenda para su amado y adorado amo, Naruto-sama, con el fin de que al igual que a su privilegiadas compañeras que ya habían sido reclamadas por el Arma Definitiva, finalmente pudiera ser digna de cumplir su principal propósito en la vida de ser propiedad de Naruto en cuerpo, mente, alma y corazón, por siempre…

Notas

Todavía falta un poco para llegar a los Exámenes Chunin, mientras tanto quiero ir empezando a cerrar una cosas que había dejado abiertas en la historia y a la vez, aprovechar esos momentos para empezar nuevas tramas para mantener el flujo de la historia.

Primero, la idea es manejar el Examen Chunin de forma diferente al canon y tengo ya la idea al limitar bastante el número de participantes con relación al original, así como mostrar un poco del sentir de Sarutobi en una posición que no eligió realmente y como se sabe, terminó en ella por la influencia de Mito.

Sobre el Naruhina, lo mostrado en este capítulo es más que nada para empezar la tortura psicológica de Boruto, la cual irá aumentando en crueldad y en detalle, por lo que ahora hice un lemon bastante escaso y ligero para que el niño rata no notara algo anormal en ese momento en el contexto de una situación así, que será el comienzo de su caída libre en el sufrimiento y el dolor.

Reaparece Hanabi, mostrando una nueva faceta en el dominio de su mente, casi totalmente condicionada como una esclava Uzumaki, con el plus de que su sometimiento es producto en su totalidad del trabajo de Mabui como Silver Chocolate como un recurso más tanto para reforzar el control sobre viejas esclavas como para tener acceso a más mujeres para Naruto, aunque no sobreexplotaré el recurso.

En Nami las cosas pintan realmente mal para todos y esa era la idea original de Naruto: una tierra tentadora prácticamente para cualquiera, pero realmente accesible para nadie por las características únicas de ese campo de batalla entre las pequeñas y sangrientas escaramuzas, la amenaza de los sellos explosivos, la dificultad para que cualquier bando obtenga una posición ventajosa y la destrucción de la aldea, que sólo favorece los combates más y más fragmentados, en un escenario donde el simple hecho de dormir adecuadamente significaría la muerte. En esta parte me base en la descripción que se hace a rasgos generales de la Batalla de Stalingrado: un infierno en la tierra que lleva al límite el sufrimiento humano.

También comienza la espiral auto destructiva para el Raikage, puesto que lo que vea a través de los pergaminos especiales enviados por Naruto será cada vez más y más brutal, así como la degeneración que verá de Yoruichi y Mila conforme se vayan rompiendo emocionalmente en esa ficción, mientras que las verdaderas, participarán paulatinamente en la destrucción gradual de Kumo. Mabui tendrá un papel importante en eso también, dado lo que se ha mostrado con el efecto de su idea en la manipulable mente de Hanabi y cómo fue reconstruida.

Y con el cierre del capítulo, empieza la caída de una de las chicas más pedidas: Sakura. Su entrega, como menciona Sarada, será algo más natural que el control mental y el lavado de cerebro que han sufrido otras esclavas, siendo algo así como una guía sutil que terminará devorando a Mebuki y a Sakura mientras se afinan detalles para el comienzo del Examen Chunin al mismo tiempo.

Bien, de momento que no hay nada más que decir.