"Todos los descubrimientos tienen muchas ganas de encontrarte
Hasta las estrellas usan telescopios pa buscarte"
Se paseó nuevamente de un extremo a otro de la sala de estar y dio un largo respiro, inhalando y exhalando lentamente, intentando calmar su respiración agitada. Se soltó el cabello que llevaba amarrado en una coleta y lo dejó caer hasta los hombros, para luego dar un largo trago a la botella de agua que sostenía.
Había llegado de la escuela y no había visto ni asomo de Levi por ningún lado, así que disfrutando de su libertad salió a correr por las calles de la ciudad hasta que la fatiga fue mayor.
¿Cuanto fue? Se preguntaba, solamente sabía que había comenzado y no se había detenido hasta que sintió que su estomago lloraba por algo de comida. Sentía la humedad del sudor recorrer su piel y se sacó la sudadera, dejándola colgada en una silla del comedor.
Levi, que había llegado hace pocos minutos del trabajo bajó las escaleras al escuchar la puerta abrirse, agotado de la rutina laboral y sin ánimos de lidiar con lo que le pusieran en frente, la vio caminando de un lado a otro, como si de un animal enjaulado se tratara.
—¿Qué haces?
Preguntó Levi sin avisar su presencia, observándola desde unos escalones arriba. Ella se sobresaltó y maldijo en voz baja, no siendo escuchada por el mayor que no quitaba su vista de ella.
—Avisa si estás en casa, casi haces que me da un ataque. —recriminó mientras tomaba otro largo sorbo de agua.
— Tú deberías avisar, es mi casa. — bajó los escalones restantes y pasó por al lado de ella—Estás sudada. — dijo con un poco de asco, pero sus manías por la limpieza no podían permitir que pasara por alto aquello.
Mikasa se sentó en el sillón de cuero frente a la tele, sin importarle la obsesión por el aseo de su familiar. Quedando a su izquierda el gran ventanal que daba vista a toda la ciudad desde lo alto del piso en el que vivían.
—Fui a correr. —explicó, dejando caer la cabeza en el soporte del sillón. Levi silencioso se sentó en el mismo lugar, pero guardando su distancia, mirándola de reojo.
— Afuera está que nieva y tu corriendo. — la regañó. Mikasa al escuchar esas palabras no pudo evitar sentir una calidez en el pecho. Desde que había llegado hace una semana al departamento de Levi había comenzado a tener la sensación de que se estaba comportando más amable, más cálido, más cercano. Levi se preocupaba de ella a su manera
y estos comentarios que soltaba al aire eran los que lo dejaban en evidencia ante la joven.
— Estaba nerviosa. Mañana tengo un partido ¿sabías?
Levi le lanzó una mirada fugaz por el rabillo del ojo y enarcó una ceja, sin sacar la mirada de en frente ¿Qué se supone que estaba viendo? La nada, pues la televisión estaba apagada, no había mucha iluminación, solamente las luces tenues que pegaba el sol que ya caía y se oculta a entre los rascacielos, las luces de la cocina y de la escalera. Los Ackerman tenían el don de crear relaciones basadas en silencios sin sentir incomodidad alguna.
— Mamá no me contó ¿De qué es? — estaba interesado, a pesar de que su rostro no lo demostrara, se podía notar un deje de curiosidad en su voz y la chica podía notarlo, sabía leerlo, sus expresiones, eran familia y lo conocía desde pequeño después de todo, sabía que estaba intentando de que "conectaran" después de tanto tiempo en el que ninguno de los dos se había esforzado en comunicarse de alguna manera con el otro.
— Básquetbol, soy titular. — contestó con simpleza intentando no darle demasiada importancia.
— ¿En el equipo de tu escuela? — continuó la conversación. La verdad, últimamente Levi si estaba intentando inmiscuirse en la vida de ella, enterándose de pequeñas cosas hasta ahora, como cual es su película favorita, color favorito, ¿perro o gato? y otras pequeñeces. Después del encuentro con Eren cada oportunidad que tenía para saber algo sobre ella y sin demostrarse demasiado agresivo se atrevía a preguntar una que otra cosa, sin embargo, la otra razón de su repentino interés no parecía surgir en las conversaciones.
Sí, ese era Eren.
Mikasa hasta el momento había mencionado a todos sus amigos, cuyos nombres Levi ya no recordaba simplemente porque no le importaba, ni siquiera se había ordenado a sí mismo aprenderse algún nombre de la corta lista de amistades de Mikasa, pero a pesar de que Eren había declarado que eran mejores amigos ella no había dado ni una pista de un "mocoso infantil de ojos verdes". Le causaba intriga al azabache. ¿Se habrían enojado? pensaba entre las posibilidades del por qué no podía hacer coincidir por "casualidad" aquel nombre en la boca de Mikasa.
— Sí, mañana son las semifinales del campeonato de esta región.
Levi solamente asintió y se levantó de su lugar en silencio con la intención de volver a su habitación para sacarse el peso de la ropa formal y con ella el estrés laboral, darse una una ducha e incluso se podría dar el lujo de dormir temprano aquel día.
— Puedes ir. Si quieres— detuvo a su primo antes de que comenzara a subir por la escalera. El frenó y se dio la vuelta en el mismo lugar para mirarla, aún sentada, con la vista hacia el techo.
— Bien.
Aceptó satisfecho.
— Pero dúchate, apestas. — la regañó mientras daba la vuelta y continuaba su camino.
— Vale, vale.
El silencio volvió a apoderarse del departamento al escuchar la puerta de la habitación de Levi cerrarse y Mikasa no pudo evitar extender una sonrisa en su rostro que expresaba pura felicidad. Se estaba sintiendo como en casa.
Aparcó el auto en el estacionamiento de la escuela, al entrar por las puertas principales chocó con alumnos y algunos padres con las chaquetas del instituto y del equipo contrario, siguió la masa de gente por anchos pasillos e inconcientemente dirigía la mirada a todas direcciones, buscando a alguien. Recordó su época de adolescente y se sintió afortunado de haber terminado esa etapa, demasiado dramática para su gusto, definitivamente no la extrañaba ni un poco.
Llegaron a la cancha de básquetbol techada, las gradas se comenzaron a llenar y el ruido incesante y gritos de pubertos le parecieron molestos.
—¡Levi!
Escuchó la voz de Mikasa a sus espaldas y la vió hacerce paso entre la gente para llegar hasta donde estaba, ya llevaba puesto su uniforme de básquet, una ancha polera y shorts de color rojo y con la mascota escolar en el pecho.
—Llegaste.
—Evidentemente— señaló y guardó sus manos en los bolsillos de su chaqueta.
Mikasa le sonrió y le golpeó el hombro con su puño.
—Solamente deséame suerte.
Se dio la vuelta y caminó fuera de la cancha, pero se dio la vuelta nuevamente.
—Mis amigos están sentados allá— señaló apuntando hacia el centro de las gradas. Levi siguió con la mirada la dirección dada por Mikasa y como lo sospechó, encontró lo que su cerebro en secreto buscaba, un montón de jóvenes que hablaban entre ellos, con los rostros pintados de rojo un cártel que decía "Team Mikasa" y ahí mismo, distraído, riendo y con una bandana roja en la frente, se encontraba él.
—Les dije que no hicieran un cártel— dijo avergonzada — Ve para allá, el juego va a comenzar.
Por otro lado, Levi se había quedado pegado y no escuchó ni una palabra que Mikasa dijo después, se dio cuenta que ya se había ido y caminó hasta las gradas.
—Mierda— soltó y subió las escaleras hasta donde todos se encontraban, con la mirada baja y con nervios inexplicables, tenía ganas de fumar un cigarro en ese mismo instante, maldijo su vicio.
Se dejó caer en el asiento que estaba al lado de unos de los amigos de Mikasa, era un chico de cabello café claro que hablaba con Eren a su lado o más bien lo molestaba, observaba sus movimientos por el rabillo del ojo.
—Hey, Eren. —llamó Jean al castaño, dejando las bromas de lado por un momento, se le acercó al oído al contrario y Eren acortó la distancia para poder escuchar mejor.
—El tipo que está a mi lado, míralo, se me hace muy familiar.
Eren se alejó de Jean y lanzó una mirada discreta al caballero al lado de su amigo.
—Demonios.— maldijo bajo, aún así fue audible para su amigo.
—¿Qué?
— Es el primo de Mikasa. — susurró y se encogió en su asiento, como si esperara no ser visto, fugazmente Levi volvió la vista hacia Eren y sus miradas se cruzaron.
Niño torpe pensó cuando lo vio encogerse, como si fuera a volverse invisible, no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa, lo que en Eren provocó unas mejillas levemente enrojecidas.
—Jean, te cambio de lugar.
—¿Que? No, desde acá se ve mucho mejor.
Eren rodó los ojos — Es lo mismo, muévete ahora— Se paró de su asiento y movió la cabeza señalándole que se corriera un asiento.
—Eres un dolor en el trasero Jaeger— soltó fastidiado, observó al hombre a su lado que al parecer era pariente de Mikasa antes de arrastrarse un puesto, el parecido era obvio, al igual que Mikasa tenía la tez blanca, cabello azabache, rasgos definidos y angulados, hasta la misma mirada, la única diferencia era que su amiga tenía ojos achinados, que delataban su herencia japonesa.
Eren con cuidado se dejó caer al lado del mayor, mientras que Levi fingía demencia y observaba la cancha concentrado, mientras que su mente funcionaba al cien en ese momento.
—Nos vemos de nuevo, señor Levi— dijo Eren, con una voz dulce y amable, incluso algo coqueta, el contrario finalmente lo enfrentó y se vieron directamente a los ojos, automáticamente la misma descarga eléctrica se hizo presente, le recorrió la espalda y se posó en su cuello, le provoco un nudo en la garganta ¿Siempre hablaría así? Se preguntaba ¿Usaba ese tono a propósito? ¿Intentaba de seducirlo? ¿Sólo él se sentía así?.
—El mocoso de Erwin. — aclaró Levi, no para Eren sino que para sí mismo y lo repitió en su mente, esperando que eso se grabara en su mente y así su cuerpo se dejara de sentir de esa manera.
"Mocoso de Erwin"
Eren por su parte también se encontraba bajo los efectos de aquella profunda e intimidante mirada, se limitó a sonreír.
—Eren ¿Verdad? — fingió no saber su nombre, desinteresado, como si no lo hubiera pensado un montón desde que se vieron.
—Así es.— asintió — ¿Cómo ha estado?
—Bien. — contestó seco, su sentido común le decía que seguir conversando con el muchacho podría no ser la mejor de las ideas, pero le preguntó de todos modos —¿Y tú?
—Bien también.
Un silencio algo incómodo se hizo presente.
—Mikasa me contó que está viviendo con usted.
—Ah, si, mientras sus padres están de viaje.
El más joven parecía bastante interesado sobre su vida, le preguntó cómo era su trabajo, si era muy cansador, cuales eran sus hobbies, honestamente comenzó a dudar si alguna pregunta tenía la intención de sacar información sobre Erwin o si el mocoso quería saber más sobre él, de todos modos, el contestaba amable, sin entrar en detalles, se enredó entre palabras en una ocasión por distraerse en los ojos del joven y maldijo en su mente.
—¿Tu vives con tus padres?—ya sabía la respuesta solamente quería comenzar una conversación que fuera más profunda, pero se vio interrumpido por el presentador, justo salieron los equipos a la cancha y vio a Mikasa entrar delante de todas, se notaba que imponía respeto entre las otras jugadoras, todos se pararon a aplaudir y a animar a sus equipos, incluído Eren.
El partido empezó y todos se volvieron a sentar, no había mucho que ver honestamente, no había competencia, el equipo de Mikasa aplastaba a las niñas de la otra secundaria y sin duda Mikasa era la estrella, era la más rápida, la que saltaba más alto, podría conseguir fácilmente una beca deportiva si la necesitara, se veía como una deportista de alto rendimiento, prestaba atención a ratos al partido y a Mikasa que lo había sorprendido, pero no podía evitar desviar la mirada al joven distraído que se encontraba a su lado, que gritaba el nombre de su prima animandola, cada anotación la celebraba y en varias ocasiones pillo a Levi observándole, lo que le provocaba cosquillas en el abdomen que intentaba ignorar y lo lograba a ratos, pero siempre caía nuevamente y para que el ambiente no se volviera incómodo comentaba sobre el partido y sobre lo buena que era Mikasa en los deportes.
Al terminar los dos periodos todos celebraban, Levi se levantó a aplaudir mientras Mikasa abrazaba a sus compañeros de equipo, cuando miró a la barra vio a su primo aplaudiendo y no pudo evitar sentirse agradecida.
Eren le dijo algo a sus amigos que se comenzaron a retirar junto al gentío y luego se giró hacia Levi.
—Vamos a esperar a Mikasa en el estacionamiento
Todos ya habían bajado y esperaban a Eren haciéndole señas para que se apurara.
Levi lo miró con duda.
—Acompañenos— pidió y lo arrastró del brazo con delicadeza, el corazón de Levi se alertó ante el movimiento tan cercano de parte de Eren y comenzó a latir con más velocidad.
—¿Mikasa irá para allá? — preguntó.
—Si, dijo que iría a buscar sus cosas y que luego saldría.
—¡No tenemos todo el día Jaeger! — gritó Jean.
Todos comenzaron a caminar en grupo junto a la multitud.
—¡Eren!— llamó un chico rubio de ojos azules y de baja estatura, a Levi le pareció chistoso su corte de pelo.
—Pasamos a las finales, estoy seguro que ganarán el próximo partido también.
—Con Mikasa es seguro— añadió otro que tenía todo el rostro pintado de color rojo y la cabeza rapada.
Levi se percató de la mirada de ese chico que estaba a su lado cuando llegó, al que Eren le cambió el asiento, parece haber escuchado que su nombre era Jean, no se inmutó por ser observado descaradamente por el joven de pies a cabeza con clara desconfianza.
Armin se percató de la presencia del mayor en el grupo a penas llegó, caminaba al lado de Eren y conversaban tranquilamente.
—Eren —llamó Armin, haciéndose presente.
—¿El es el primo de Mikasa?
—Si, es Levi — afirmó con una sonrisa.
El rubio con amabilidad extendió su mano a Levi.
—Soy Armin, amigo de Mikasa. — Levi aceptó su mano y la estrechó, se sorprendió con lo educado que era, la mayoría de los niños de su edad no eran así, los encontraba todo lo opuesto, bulliciosos y sin respeto por nada, concentrados en cosas superficiales.
—Levi— reafirmó el azabache.
—¿Primos? con razón su cara se me hacía conocida. —añadió Connie .
—¿Ves? Yo te dije que conocía a ese tipo de algún lado, lo tenía en la punta de la lengua— saltó una chica, llevaba una coleta y al igual que su amigo llevaba toda la cara pintada de rojo, durante todo el partido ellos dos fueron los que más gritaron, a Levi le parecieron en extremo molestos y ella tenía una risa estruendosa que le pareció bastante familiar a la de su amiga, con la misma calidad de risa que llamaba la atención en todos lados.
Ya habían llegado al estacionamiento, estaba lleno de estudiantes celebrando, se juntaban en grupos y partían amontonados en autos, probablemente camino a celebrar.
—¡Eren!— se escuchó Mikasa, llegando hasta donde estaban, Eren corrió a abrazarla igual que el resto de sus amigos, ella abrazó a Eren y a Armin con cariño, con especial cercanía a Eren, mientras que el resto le palmeaba la espalda y la felicitaban. Levi esperó paciente y luego se acercó a ella.
—¿Qué te pareció el partido?
—Me pareció que eres una mocosa presumida— lanzó con una sonrisa en los labios.
Mikasa rió y le empujó con el puño en su hombro.
—Podría ser cierto— aceptó— Te presento a mis amigos.
—Connie, Sasha, Jean, Ymir, Marco, Historia. —señalaba uno por uno y todos saludaban con una sonrisa, excepto por Jean.
—Él es Armin y ...— ahí estaba, sentía que sus ojos bailaban sólo para él, tenían un brillo especial que se posaba entre la mezcla de colores claros de sus ojos. — Eren.
—Ya lo conocen, mi primo Levi.
Levi solamente asintió e ignoró las miradas curiosas de los amigos de su prima.
—Vamos a ir a una cafetería ahora ¿Quieres acompañarnos? —invitó su prima.
Levi devolvió la vista al castaño, se percató de que no había dejado de mirarlo y desvío la mirada intentando de pasar desapercibido. Iba a decir que sí, seguir al chiquillo un rato más y poder conversar con él no le parecía mal, le parecía en extremo atractivo, además pasaría tiempo de calidad con su prima, pero descartó esa opción cuando una alarma sonó en su cabeza, era una mala idea, estar más tiempo del necesario con Eren era malo para él, le hacía sentir bien pero cuando se daba cuenta de que era la pareja de su mejor amigo se sentía culpable y fatal.
—Tengo que hacer algunas cosas en casa, voy a pasar.— mintió e inmediatamente vio a Eren hacer una mueca de decepción. Mocoso atrevido pensó.
—¿Estás seguro?
—Si, te veré más tarde. — se despidió con un ademán con solo una mano, igual que el resto de los amigos, se dio la vuelta camino a su auto y no sin antes echar una mirada a Eren, nuevamente como si estuvieran conectados sus vistas se encontraron.
Choques estelares
Eren se pasó la mano por el rostro y parpadeó para despavilarse. Levi no era el único con mariposas en el estómago.
Mikasa se encogió de hombros solamente
—Vamos.
Levi al llegar al auto se encerró en él y posó su frente contra el volante, intentando calmar su agitado corazón, respiró profundo.
Comenzó a conducir, de pensamiento en pensamiento llegó a la conclusión de que le estaba dando demasiadas vueltas al asunto y admitió varias cosas y otras cosas inconcientes que no pasaron por su mente en ese momento.
Primero, el mocoso le calentaba.
Segundo, disfrutaba demasiado conversar con el mocoso.
Tercero, concluyó que como todo el resto de sus andanzas en el pasado, se acabaría el interés por Eren aunque a diferencia del resto de las veces anteriores: no podía hacer nada al respecto.
Ya en su departamento, sentado en su sillón con la vista nocturna de la ciudad dándole de frente encendió un cigarrillo y dejó sus músculos tensos descansar.
Tiempo y distancia parecían ser sus mejores amigos.
—Sasha, para de comer tanto, no te va a alcanzar el dinero y esta vez yo no pagaré tu parte— regañó Connie a su amiga que estaba a punto de pedir otro pastel para acompañar su segunda malteada.
—Te lo pagaré todo Connie ¡Lo prometo! Uno más ¿Sí?
Sus amigos rieron, la misma cómoda rutina de siempre, eran un grupo unido, todos iban en la misma clase, desde que entraron a la secundaria que son amigos, excepto por Armin, Mikasa y Eren que ya tenían un pasado juntos, era su último año y luego irían a la universidad, cada vez que lo recordaban les entraba nostalgia colectiva.
—Eren — llamó Mikasa.
—Estas muy callado ¿Te sientes bien?— Eren despertó de su trance y levantó la cabeza.
—Solo estoy un poco cansado.
—¿Estás durmiendo mal? — preguntó Armin con duda, conocía a su amigo, sabía todas sus facetas.
— Si, más o menos. — mintió, pero no del todo, pues existía un par de razones que le quitaban el sueño de vez en cuando.
—Iré a refrescarme para despertar.
—Te acompaño— dijo Jean, se paró después de él y caminaron en silencio hacia el baño.
—Esos dos están raros— dijo Historia— ¿Sabes qué tiene Jean? — le preguntó a Marco que era el más cercano a Jean en ese grupo.
—No, no creo que sea nada importante en todo caso — se encogió de hombros y bebido de su malteada, se tenían confianza, si algo le pasara Jean se lo haría saber.
—Yo creo que pelearon, se ofendieron de más y ahora se sienten mal—asumió Historia.
—Es lo que siempre hacen, esos dos idiotas tienen una seria relación de amor-odio— se burló Ymir y rodeó con su brazo la espalda de Historia.
Eren se estaba secando el rostro tranquilo, más despierto. Jean estaba apoyado en la pared del baño, no se había movido desde que llegaron y lo observaba demasiado como si examinara sus movimientos.
—Deja de mirarme, cara de caballo, me pones los pelos de punta.
—¿Quien es Erwin, mocoso ?
Eren se tensó.
—¿Qué hablas? —preguntó fingiendo demencia, el nerviosismo se notaba en su voz y sus orejas se pusieron rojas.
— Hace una semana te vi subir en un auto con un hombre.
Eren se mordió el labio e intentó abrir la puerta del baño, pero Jean puso su mano en la puerta y lo acorraló.
—¿Eres gay, Jaeger?
—No— negó cortante. Jean enarcó una ceja y con la mano que tenía sobre la puerta la dirigió hasta el cabello de Eren y le corrió los mechones que tapaban su oreja.
—Tus orejas están rojas.
Eren corrió de un manotazo la mano de Jean y lo empujó.
— Si, soy gay y qué te importa cara de caballo.
Jean retrocedió dos pasos.
— Asumo que Erwin es mayor que tú.
—¿Acaso ahora eres detective, idiota?— soltó Eren irritado.
—Eres todo un personaje, Jaeger.
