"Stop! In the name of love"

¿Cómo era su vida después de llevar una semana sin ver a Eren? Él pensaba que de los más normales porque si Eren no era mencionado por Mikasa, Erwin o Hanji él simplemente no reparada en la existencia del chico que hace días había visto en el partido de Mikasa. La misma noche antes de caer dormido sentenció que era mera calentura y que no dejaría a su mente desvariar gracias a un adolescente.

La interrupción de Mikasa en su hogar en un principio fue de lo más incómodo por razones obvias, en primer lugar Levi Ackerman tiene cierta manía por tener el control sobre las cosas que tiene dentro de su vida, los cambios no eran lo más agradable para él y perder el control lo volvía irritable, sin embargo, se terminó acostumbrando a su presencia después de todo Mikasa nunca fue odiosa, de pequeña siempre fue callada y distante, debía admitir que la joven le recordaba a sí mismo de más joven y en muchos aspectos. Mantenían conversaciones amenas, cuando se encontraban en el departamento de Levi para cenar compartían cómo les había ido en el día, a veces miraban una película y debía admitir que la compañía de su prima terminó siendo algo bueno y ambos lo sabían, dentro de una familia algo tóxica y distante se habían encontrado.

—¡Que malo que es! — dijo Hanji al leer el mensaje que recién le había llegado, se enredó la bufanda al cuello y tiritó de frío.

—¿Dónde está Erwin?

Levi preguntó y también buscó abrigarse metiendo sus manos en los bolsillos de su chaqueta negra.

Era viernes por la noche y hace poco habían salido del trabajo, el frío en invierno calaba hasta los huesos y escasa nieve caía a ratos.

—Está con Eren y se le olvidó avisar que no vendría.

Levi rodó los ojos con irritación, llevaban veinte minutos esperando a su amigo afuera de su trabajo, así podrían tomar juntos un taxi al bar que frecuentaban tal como lo hacían todos los viernes o jueves. Más encima los había plantado por estar con un mocoso a los ojos de Levi.

—Maldito cabrón, no es la primera vez que nos hace la misma mierda.

—El amor...— Hanji suspiró y puso ojos soñadores, desde que se había enterado de la relación de su amigo con Eren se convirtio en la fan número uno de la pareja, los encontraba de ensueño y cada vez que podía preguntaba cómo le estaba yendo con Eren a Erwin, después de todo Hanji siempre se consideró una fangirl de tomo y lomo. —¡Vamos igual! Es viernes y he estado pensando en una margarita desde temprano — se quejó e hizo pucheros mientras tiraba de la manga de Levi para molestarlo.

—Está bien— cedió y se zafó del agarre de su amiga.

Hanji detuvo un taxi y en poco estuvieron ya sentados en la barra del bar en los únicos asientos libres, la música sonaba fuerte y había más gente que otros días, las mesas de pool ya habían sido ocupadas. Levi siempre prefirió ir los jueves que el ambiente era más calmado. Su cerveza y la Margarita de Hanji fueron puestas frente a ellos al mismo tiempo.

—¡Mi margarita!

—¿Todo el día pensando en un trago? ¿Debería preocuparme de tu aparente alcoholismo?

—Te he visto tomando whisky al desayuno, solo para aclarar quién es el alcohólico aquí. — se defendió Hanji.

—Verdad, sin embargo, eso está fuera de contexto.

Ya después de tres margaritas de Hanji y varias cervezas, ya se sentían desinhibidos y Hanji lideraba la conversación, intentaba planear una reunión con sus amigos más cercanos en el departamento de Levi y él solamente la dejó hablar porque sabía que no permitiría que disturbe su paz en especial sabiendo cómo se ponían sus amigos cuando tomaban de más.

—Ya quiero ir al baño de nuevo ¡Malditas margaritas! — la mujer se levantó tambaleando y Levi no se sorprendió por qué su amiga ya estaba mareada, después de todo estaba tomando puro tequila con limón. Levi le hizo una seña a la camarera y ella se acercó.

—Tráeme una cerveza más y una taza de café, por favor— pensó en Hanji, haría que se bebiera esa taza de café porque no andaba con ánimos de lidiar con su amiga borracha, para ser honestos ni siquiera quería ir al bar, él solamente deseaba descansar para poder tener un fin de semana en paz. Sintió una mano apoyando en sus hombro y se sobresaltó.

—Dos cervezas mejor ¿Tu qué quieres Eren?— Habló Erwin a las espaldas de Levi.

Levi se levantó y se dio la vuelta, miró con el ceño fruncido a su amigo, que lo ignoraba olímpicamente porque estaba concentrado en los ojos de su pareja, de Eren.

—Solo una bebida, por favor. — La mirada de Levi viajó de su amigo a Eren y no pudo evitar relajar su rostro, no andaba con uniforme, se veía casual con jeans, vans y una polera manga larga y una chaqueta demasiado grande como para ser de él, definitivamente no era suya porque las mangas le colgaban más allá de las manos, manos las cuales las tenía unidas a las de Erwin.

—¿Qué hacen acá? —preguntó seco, sin saludar a Eren a pesar de que sus miradas se habían encontrado.

— Eren quiso venir—aclaró Erwin igual de tosco que Levi, estaba acostumbrado a que fuera rudo con él, pero su primer instinto fue saltar cuando sintió la hostilidad que se dirigía hacia Eren.

—No sabía que tenían planes desde antes, quería pasar a saludarlo y a la señorita Hanji también.— La sonrisa de Eren era tan radiante e inocente a los ojos de ambos que podía calmar cualquier tormenta. Se veía extra tierno y extra sexy para ambos usando esa chaqueta que le rosaba los muslos.

—¿Eren, Erwin? ¡Que emoción! Pensé que tenían una cita. —La llegada de Hanji interrumpió la conversación, se acercó con movimientos torpes y abrazó a Eren colgandose de su cuello, el olor que desprendía a alcohol lo podía sentir en todas sus fosas nasales.

— Hola señorita Hanji, la está pasando bien al parecer— Eren rió divertido y Erwin puso su mano en el hombro de Hanji para que dejara de apoyarse en su cita.

—Si, pero Eren tenía ganas de pasar a saludar.

Todos volvieron a tomar asiento y la tensión de un inicio se cortó por completo, sin embargo, Levi aún estaba enojado porque su amigo los había dejado plantados por lo que en su opinión era un "mocoso" ¿Qué tan interesante puede ser? Levi no se podía imaginar ninguna otra razón por la cual Erwin quisiera estar con Eren además del sexo, es decir, solamente había que tener ojos para darse cuenta de que el castaño era joven, era guapo, esbelto, su rostro era angelical. Levi también admitía su belleza, pues él hasta ahora aún cada vez que lo veía no podía evitar quedarse embobado. Deben follar todo el tiempo, Erwin, caliente de mierda pensaba Levi.

Hanji y Eren se pusieron al día sobre la escuela, Eren les contó que hoy habían ido a un museo con sus compañeros, había podido pasar por una exposición de fotografías que estaba temporalmente en la ciudad y Levi se percató cómo sus ojos brillaban más de lo normal cuando hablaba sobre capturar un momento, un instante en su cámara.

— ¿Y tus padres que opinan? — preguntó Levi, con curiosidad, después de todo ambos eran titanes dentro del ámbito de la medicina, ambos con varios logros, reconocidos en la industria farmacéutica, le causaba curiosidad de qué pensarían sobre la decisión de su hijo de tomar un camino completamente diferente y además uno artístico, porque él bien sabe que sus padres no se lo hubieran permitido bajo ninguna circunstancia.

Eren se mostró más cabizbajo. Solamente rió nervioso.

—Bueno, aún no logran hacer paz con eso, fue un largo proceso pero definitivamente ya lo aceptaron.

—Que alegría que tengas todo el apoyo de Carla y Grisha. ¿No es así Levi?

Levi solamente lo observó callado, sus largos dedos, el color tostado de su piel, los hoyuelos que se le formaban al sonreír. Estaba siendo obvio, Hanji se daba cuenta, Erwin se daba cuenta, al parecer solamente Eren no se daba cuenta porque él estaba en el mismo trance, sin embargo, no duró. Levi cayó en cuenta cuando el brazo de Erwin se deslizó por sobre los hombros de Eren que se encontraba del lado opuesto de la mesa.

—Si, estamos muy felices. — contestó el rubio y con sus dedos corrió unos mechones de pelo de Eren para así despejar su rostro y depositarle un beso tierno en la frente.

Levi desvió la mirada y Hanji se encargó de crear nuevos temas de conversación que los entretuvieron hasta las una de la madrugada.

Levi llegó a su departamento y se dejó caer con pesadez en el sillón. Las luces de la pieza donde dormía Mikasa estaban prendidas y se escuchaba música de su interior.

Aún tenía ganas de tomar más cerveza o tal vez whisky, después de todo la noche aún era joven y no debía volver al trabajo hasta el lunes. Se levantó hasta la alacena donde guardaba sus botellas de alcohol y se sirvió un vaso.

—¿Estuviste en el bar? —preguntó Mikasa que estaba detrás de él apoyada en el mesón de la cocina, juzgandolo con la mirada.

—¿Se me nota?— dijo con sarcasmo y bebió más del líquido.

—¿Mala noche?—incursionó Mikasa basándose en el tono de voz y humor de su primo.

—Algo así.

El fin de semana pasó como siempre demasiado rápido, al menos Levi puede admitir que se relajó. Desde el viernes por la noche que llegó ebrio durmió lo suficiente como para asegurar que la resaca ya había abandonado su cuerpo. El resto del día fue leer, no prestar atención a sus correos de trabajo y seguir durmiendo y el día domingo fue una repetición, se había asegurado de no tener que ni siquiera cocinar y pedía comida a domicilio almuerzo y cena para él y Mikasa.

Ya estaba sentado en su oficina, con su café en mano y con la silla girada en dirección a su ventana para poder ver cómo las personas circulaban por las calles. Necesitaba un café para comenzar el día y se preguntó el momento en el que la cafeína se había convertido en parte fundamental de su dieta.

Afuera de la oficina se encontraba Hanji, camino a disturbar la paz de su mejor amigo temprano en la mañana, solo por placer.

—Hanji. — llamó una voz grave detrás de ella.

—¡Erwin! Buenos días.

—Buenos días—respondió amable y se acercó.

—Disculpa, pero ¿Sabes si Levi ya llegó? preguntó poniendo los ojos fijados en la oficina del azabache.

—Yo creo que sí, ahora iba a entrar ¡vamos! — iba a abrir la puerta pero Erwin la sujetó.

—¿Puede ser después? Es que debo discutir un tema importante sobre su último caso y es confidencial.— mintió y le sonrió como siempre, cualquier persona pensaría que se encontraba normal por eterno semblante que irradiaba calidez, pero Hanji no era cualquiera ella era su mejor amiga y se podía dar cuenta de que estaba ligeramente tenso así que soltó la perilla de la puerta y actuó como si no le tomara importancia.

Al abrir la puerta y dejar a Hanji del otro lado vio a Levi sentado, leyendo unos documentos. Levantó la vista brevemente y al darse cuenta quien era lo ignoró y siguió con su lectura. Erwin se sentó frente al escritorio y se quedó en silencio y veía a Levi hojear los documentos en sus manos.

—Me molestas.— declaró el azabache y levantó su vista para encararlo.

—Tu también me molestas. — la voz de Erwin ya no sonaba como sonaba cuando estaba con Hanji, después de todo tenía fama de ser amable pero eso no impedía que cuando lo encontrara más conveniente impusiera presencia o intimidar, después de todo no había llegado tan lejos en su campo de especialización sin tener actitud.

—Tu entraste a mi oficina sin tocar y te sentaste frente a mí, tú eres el que me molesta.

—¿Quieres saber qué me molesta a mi?

Levi se enderezó y enarcó una ceja, ahora estaba alerta. Se debatió el por qué del enojo de su amigo e inmediatamente llegó a la conclusión más obvia: Eren. El día viernes tuvo que admitir que tuvo un lapsus en donde fue hostil y a pesar de todo el menor lo manejó de la mejor forma, siempre con una sonrisa. El azabache se iba a disculpar, era la decisión adecuada para que Erwin no le quitara más tiempo y estar nuevamente en paz con todos, pero Erwin le encaró antes de que encontrara las palabras adecuadas.

—No te metas con Eren. — ordenó el rubio y Levi dudaba a qué se refirió con "no te metas" no podía saber a qué exactamente darle énfasis. Iba a responderle alterado y a sacarlo a patadas de su oficina, pero después de todo lo más justo era recibir la amenaza porque sí había sido grosero con el novio de su amigo y se reprochó a si mismo por eso ¿Por qué se calentaba tanto la cabeza con Eren? Lo tenía presente y le irritaba, siendo que estuviera o no con él.

—Bueno, me porté mal con Eren creo que te debo una disculpa.

Erwin cambió inmediatamente su semblante y ahora relajó hasta los hombros que se notaban tensos a través de su camisa, honestamente no esperaba que su amigo cediera tan rápido, solo estaba reprochándolo y no sabía otra forma de hacer que Levi le tome en serio a menos que él se pusiera en la misma actitud asesina que él.

—Mira, Levi, no se por qué estás así este último pero quiero poder estar con mis amigos y con él. No me obligues a sacarte de una gran parte de mi vida.

—¿Lo harías si tuvieras que hacerlo?—preguntó Levi más por curiosidad.

—Sin siquiera dudarlo.— contestó Erwin al guiñarle y salir de su oficina

—Imbécil.

El día estaba nublado y gotas se posaban en la ventana de la secundaria en donde estudiaba Eren. Los árboles del patio principal se batían con fuerza y botaban sus hojas. Suspiró y apoyó su cabeza en la mesa. Faltaba solo la clase que cursaba y los minutos no podían pasar más lentos desde su perspectiva.

—Hey. — Jean le llamaba mientras le tiraba pequeños papelitos.

—¿Me vas a seguir molestando con Erwin? — susurró para no ser escuchado pero su fastidio se notaba de todas formas.

—Tranquilo, he decidido no decirle a nadie.

Eren se dignó a dirigirle la mirada a su compañero que desgraciadamente según Eren era su compañero de puesto por todo su último año.

—Eso es muy amable Jean, gracias. — agradeció y le sonrió a su amigo, al parecer el "cabeza de caballo" había aprendido a ser buen amigo. Jean no logró escaparse de la muy famosa y adorable sonrisa de Eren.

—Bueno, lo que sea— rodó los ojos e intentó pasar desapercibido el creciente sonrojo que le subía por el rostro.

—En fin. Hablamos con Mikasa e iremos a su departamento a beber cerveza después de clases ¿Te unes?

—¿Su departamento? ¿Te refieres al departamento de su primo?

—Si, ese mismo, me dijeron que es súper grande, te digo que esa familia está metida en negocios raros, ese hombre está forrado en dinero.

Eren había escuchado muchos rumores pero él creía de corazón la información que le daba su mejor amiga y nunca la pondría en duda.

—¿Conocer a ese hombre? Si se entera que estuvieron ahí los va a asesinar.

—Es por eso que nos iremos temprano.

— No lo sé, creo que pasaré y me quedaré en casa hoy. — No confiaba en nada en el plan de sus amigos, su madre le había enseñado a no jugar con fuego y Eren no pensaba en quemarse.

—No puedes no ir, te lo suplico. Si no vas Mikasa cancelará todo. — pidió con ambas manos juntas Jean.

Eren hubiera dicho que no pero no podía decirle que no después de todo iba a guardar su secreto.

—Está bien. — aceptó y lamentó su decisión porque sabía que podría lamentarlo si Levi los pillaba. "¿Qué estaba pensando Mikasa?" repetía en sus pensamientos.

Al salir se encontraron todos en el estacionamiento. Era el mismo grupo de siempre, el que siempre estaba junto al almuerzo, recreos, cafeterías, vacaciones: Armin, Mikasa, Eren, Jean, Marco, Ymir e Historia.

—Mikasa, me dijeron que iríamos al departamento de tu primo.

—Si, lo sé. — contestó calmada.

—¿Y estás de acuerdo? ¿No te meterá en problemas con tu primo?

Mikasa pareció pensarlo un momento.

—Es nuestro último año, disfruta un poco, además si no se entera no hay problema.

Eren no quiso seguir preguntando para que sus amigos no lo molestaran por ser cobarde.

—Esas cervezas no se compraran solas— animó Sasha y tomó a Connie del brazo para que la siguiera.

—¿Estás bien, Eren?— preguntó Armin a Eren que estaba ensimismado en sus pensamientos.

—Si, no es nada— se sacudió de su trance, caminó con Mikasa y Armin detrás del grupo de amigos.

—No te preocupes Eren. — Mikasa intentó calmar los nervios del castaño.

—Además nos portaremos bien ¿Cierto? — añadió Armin al discurso de Mikasa.

—Cierto. — afirmó Eren, pensando en que nada podría salir mal.

Resultó ser que Eren no pudo estar más equivocado, porque no contaba que se vería bajo los efectos de alcohol, no una cerveza o dos, ya llevaba muchas rondas de cerveza. Todo había comenzado como un juego de verdad o reto, cada vez que Eren se negaba a realizar un reto o decir una verdad Jean le molestaba y así fue cómo Eren perdió y perdió y perdió. La situación de sus amigos no era lejana a la de él. Christa e Ymir habían ido a la habitación de Mikasa desde poco después que llegaron, mientras Connie y Sasha cocinaban fideos en la cocina. Armin se reía de Eren y Jean, que se encontraban en una discusión sobre qué película de Tarantino es mejor.

Por otro lado, Mikasa se acaba de dar cuenta de la hora, que su primo llegaría a las nueve en punto como todos los días, además era lunes así que era casi imposible que fuera al bar. Todo parecía ir en su contra, de la nada se le aclaró la cabeza y dejó de sentir los efectos del alcohol, ahora una motivación mayor la movía y era que Levi no se enterara de nada.

—¡Chicos! Ya son las ocho, deben irse. — llamó Mikasa y todos revisaron sus celulares para ver la hora.

—¡Que rápido se pasó el tiempo!— señaló Sasha mientras terminaba de comer fideos de un bowl profundo.

—Te pusiste a hacer fideos, debe ser eso.

—Mikasa, te ayudaremos a ordenar y luego nos vamos ¿okay?— Armin se levantó y comenzó a recoger las latas de cerveza.

—Traeré a las chicas — avisó Marco y fue a buscar a Historia e Ymir con la esperanza de que tuvieran ropa puesta.

Todos se levantaron a ayudar, ordenaron y limpiaron bien cada rincón que habían usado según las instrucciones de Mikasa todo de forma que Levi nunca se entere que un alma estuvo en el departamento.

—Gracias por ayudarme, ojalá lleguen al último bus. — Mikasa se despedía de todos en la puerta.

Eren que no había dicho ni pío hasta el momento estaba en crísis interna, pánico en su mente y estómago. Se sentía mareado y asqueado, pocas veces bebía.

— Eren ¿te sientes bien? —preguntó Mikasa al ver a su amigo pálido y con mal porte

— Creo que voy a vomitar.

Todos sus amigos le gritaban que corriera al baño y Mikasa lo guió, pudo haber terminado en tragedia pero Eren alcanzó llegar al baño y vomitó por ebrio por primera vez.

—¿Eren, quieres que te esperemos con Ymir y Armin? los otros tenían cosas que hacer y ya partieron.

Eren no le prestó atención, estaba demasiado ocupado vomitando todo el líquido que le envenenaba el estómago.

—Si, vayan, yo después acompañaré a Eren a tomar el bus.

Historia revisó a Eren por última vez y se despidió de Mikasa intentando de ignorar las arcadas de su amigo.

—Me siento mal, Mikasa. — Eren gimoteaba y hacía pucheros como un niño pequeño.

—Debí haberte vigilado más, ¿cómo lo haces para emborracharte tanto con tan poco?

Mikasa le sobaba la espalda de arriba a abajo para calmar la respiración de su amigo.

Eren se lavó la cara y los dientes, ya parecía más vivo y vaciar todo el alcohol de su estómago lo habían dejado como nuevo.

—Bebe esto. —ordenó Mikasa y le extendió un vaso de agua con una aspirina al lado.

—Gracias, pero ya me siento mucho mejor, creo que vomitar me hizo bien. —Eren rió y Mikasa fue contagiada por su risa y la situación, era una historia que recordarán como parte de su último año "cuando Eren vomitó donde el primo de Mikasa". Mikasa estaba agradecida de que todo iba de acuerdo a su plan y que su primo no tendría por qué darse cuenta.

Se escuchó la puerta principal abrirse y cerrarse, ambos adolescentes cayeron en cuenta que ya había pasado más de una hora desde que Eren había vomitado y que Levi era la persona que llegaba. Eren se tensó porque tendría que enfrentar a su anfitrión que no sabía que lo era en primer lugar.

—Oye, relájate. — ordenó Mikasa y comenzó a comentarle sobre una tarea de matemáticas para sonar más casual. La puerta de vaivén que daba a la cocina se abrió a las espaldas de Eren.

Levi escuchó al llegar la voz de Mikasa y se extrañó al pensar que estaba hablando sola. Pero mayor fue la sorpresa de que cuando abrió la puerta de la cocina vio las espaldas de el chico que le había causado problemas temprano. Eren se dio la vuelta y sus nervios fueron notados por Levi, después de todo el menor si estaba ahí era como "amigo de su prima" no como se lo había encontrado en otras ocasiones.

—Hola, él es Eren, lo conociste el día del partido ¿te acuerdas?— se apresuró Mikasa a presentarlo.

Levi volvió a analizarlo con la mirada, de pies a cabeza y finalmente chocando con la mirada de color verde del castaño. Levi pudo sentir cómo su estómago se volvió vacío.

—Si, recuerdo a Eren. — se acercó a él y le extendió la mano que fue recibida con duda por Eren, pero agradecido por su discreción.

—Que bueno verlo de nuevo, señor Levi. — dijo Eren entregandole una sonrisa al opuesto. El mayor no podía entender cómo podía andar entregando sonrisas a todo el mundo, sonrisas hermosas que no merecían ser vistas por todos, menos por él.

—Estábamos haciendo un informe de historia y acabamos de terminar.

—Si, en realidad ya nos estábamos despidiendo así que me retiro, disculpe por las molestias, señor Levi. —se disculpó Eren y con una seña se despidió de Mikasa.

—¿En qué piensas irte? —la voz de Levi detuvo a Eren en el marco de la puerta.

—En bus, ya son los últimos recorridos.

—Son las diez ya, es bastante tarde— replicó Levi revisando un elegante reloj que traía en la muñeca. Eren se sorprendía de la clase, elegancia y masculinidad que desbordaba en aquel hombre porque si debía ser honesto consigo mismo e ignorar que el azabache es el mejor amigo de su novio él le daría un diez de diez, se regañó a sí mismo por pensar de forma tan atrevida y le echó la culpa al alcohol.

—Lo acompañaré hasta que pase el bus. — Mikasa se acercó al perchero del que colgaba su abrigo para salir a acompañar a su amigo pero justo antes de que pusiera sus manos en él fue arrebatado por Levi.

—No, no lo harás. — Mikasa ante el gesto de su primo frunció el ceño y se estiró para agarrar la chaqueta que Levi le había quitado a lo que el contrario respondió con la misma acción de alejarlo más de ella.

—Mañana tienes clases, yo pasaré a dejar a tu amigo.

Eren que había escuchado hasta ahora en silencio respingo al escuchar aquella oración.

—Iré con ustedes— Mikasa aclaró.

Eren se discutía quién ganaría en un concurso de dar órdenes e imponer presencia. Le causaba temor el aura que se creaba entre los Ackerman y se preguntaba cómo era posible que existiera una familia en la que cada uno de sus integrantes tenga la capacidad de hacerte sentir diminuto con una sola mirada.

Mientras, Levi tenía un motivo detrás de su actuar, quería cumplir con aquello y Mikasa solo le hacía más complicado el trabajo.

—Mi departamento, mis reglas.

Y con eso dio por cerrada la conversación y Mikasa prefirió no tener un pleito con su primo aunque le pareciera estúpido el motivo.

Levi tomó las llaves que había dejado caer en un mueble cercano y luego le devolvió la chaqueta a su prima tirándola hacia su pecho y con un sentimiento de satisfacción presente. La naturaleza de los Ackermans era constantemente de demostrar que estaban a cargo y ahora tenía una interrogante mayor ¿Habrá una persona dentro de esa familia que sea más aterrador que Levi? La verdad es que no quería saberlo pero sin duda le causaba atracción aquella actitud demandante.

—Hasta luego Mikasa...—Eren se despidió y Mikasa no le dio más vueltas al asunto.

Levi solo miró a Eren de reojo y luego cerró la puerta detrás de ellos.

—Vamos. — el mayor caminó por el pasillo hasta el ascensor y Eren le siguió desde cerca.

Cuando ya estaban dentro del ascensor el menor rompió el silencio que se había creado en un ambiente en donde ambos morían por decir algo.

—Lamento que se tenga que tomar la molestia de irme a dejar, en realidad no es necesario.

Levi lo miró de soslayo y se dio cuenta que el joven enterraba levemente sus uñas en sus palmas al formar las manos puños por los nervios y ansiedad.

—Erwin se enojaría si te dejo ir solo— se excusó el de pelo azabache.

—Es un buen amigo, aunque creo que es una exageración ¡tan solo son las 10!

Levi se giró para decirle a Eren todas las razones por las cuales era irresponsable pensar de esa forma en especial cuando tenía el físico de un mocoso y un rostro que demuestra ingenuidad, pero en ese momento sintió un ligero aroma a alcohol que desprendía la boca del castaño. ¿Será mi olor? se cuestionó por un segundo y para confirmar sus sospechas se inclinó hacia el rostro del menor hasta que su nariz casi choca con la del contrario.

—¡¿Qué cree que hace?!— Eren se sobresaltó pero en ningún momento intentó alejar al mayor solamente el rubor llenó sus mejillas al ver los ojos y la boca de Levi tan cerca de él, casi podía jurar que sentía el calor que él emanaba.

—¿Estuvieron bebiendo?

Eren juntó los labios con fuerza y negó moviendo la cabeza.

—Abre la boca, Eren— el ceño de Levi se frunció y miró a Eren con severidad manteniendo aquella cercanía. El castaño nuevamente negó moviendo ligeramente la cabeza y sin abrir los labios pero embobado por el embriagante aroma que emitía el azabache.

—¡Que abras la boca!

Eren de forma infantil se llevó ambas manos a la boca desafiando a Levi que ya al sentirse sobrepasado por la actitud infantil —pero aún así encantadora— del menor le empujó hasta los espejos del espacioso ascensor y le quitó ambas manos de la boca sujetandolas por sobre la cabeza del castaño con solo una de sus manos y con la otra llevó su pulgar a sus labio inferior y lo tiró hacia abajo para poder sentir su aliento.

Eren que al principio se removió e intentó deshacerse del agarre sin abrir aún la boca comenzó a relajarse, el suave tacto de la yema de los dedos de Rivaille por su labio lo hizo entrar en un trance.

De un momento a otro ambos habían olvidado qué razón los había llevado a estar tan cerca, solamente sabían que se sentía bien, que se sentía correcto. Ninguno decía nada, el tacto de Levi dejó de ser amenazante y pasó a ser gentil incluso la forma en que su pulgar rozó el labio de Eren era erótico, mientras que Eren solo se derretía bajo la mirada del contrario.

La burbuja en la que se encontraban se reventó en el momento que las puertas del ascensor se abrieron y ambos cayeron nuevamente en la realidad.