—Ah... C-Castiel...

—¿Qué? —contesto con la voz ronca.

—Estamos en el instituto —suspira Lys.

—Tsk —chasqueo la lengua molesto.

Me separo de Lys unos segundos y le observo. Tiene las mejillas rojas, los labios húmedos y un poco hinchados. Está jodidamente sexy. Le cojo de la cadera y le atraigo hacia mi.

—¿Mirándome así pretendes que te deje ir? —digo de forma sensual.

Le vuelvo a besar, acorralándole contra la pared. Pongo mi pierna entre las suyas para acercarme más. Paso mis manos de su cadera a su cuello. Se que no puedo dejarle marca, pero joder, me vuelve loco. Vuelvo a besarle, esta vez con lengua. Noto que sus manos dejan de hacer presión para separarme y pasan a recorrer mi cuerpo. Primero paran en mi cuello. Empieza a quitarme la chaqueta. En seguida lo deja y pasa las manos por mi torso. La deja en el cinturón, jugando un poco con el. Luego lo desabrocha junto con los pantalones.

Justo oigo el estruendo de la puerta cerrarse. Giro bruscamente la cabeza y me separo rápidamente de Lys.

—Sucrette —rujo a la vez que me bajo la camiseta, dándome cuenta de la situación.

Abre la puerta y echa a correr. La alcanzo, la cojo por la cintura y me la cargo al hombro. Vuelvo a la azotea y la dejo en el suelo. Hago presión en su hombro para que se siente. Me siento entre Lys y Su con los brazos cruzados. Su mueve las manos. Está nerviosa.

—Su, como le digas nada a una sola jodida persona, te juro que... —me paro al notar la manos de Lys en mi brazo.

—Sucrette, confiamos en ti. No queremos que la gente cambie su modo de comportarse con nosotros por esto.

—No, no voy a decir nada —dice sacudiendo la cabeza. Luego nos mira con los ojos brillantes. —¿Puedo haceros una preguntas?

La fulmino con la mirada a la vez que Lys asiente.

—Eres el uke, ¿verdad, Castiel?

Me la quedo mirando. No respondo nada por lo que vuelve a preguntar.

—¿Sabes lo que es?

Sigo sin contestar.

—El de abajo, el que recibe, el muerde-almohadas.

Siento que mi cara arde. Aparto la mirada. De reojo veo que Lys sonríe un poco.

—¿Puedo haceros una foto? —oigo que pregunta.

Noto que siguen hablando pero casi ni les oigo. Cuando ha dicho eso me he acordado de lo que hicimos hace unos días. Estábamos besándonos, como muchas otras veces, pero la cosa se calentó mucho y acabamos haciéndolo. Era de locos. Joder, no podría explicar como se sentía, era jodidamente bueno. Siento un cosquilleo en la entrepierna y dejo de pensar en eso.

Noto como Lys me rodea los hombros con el brazo y me acerca hacia él. Y me planta un beso en todos los morros. Abro los ojos como un jodido búho al recordar que Sucrette está delante. Oigo el sonido de la cámara de su móvil. Lys se separa de mi y yo cojo impulso para saltar sobre Sucrette. Lys me coge de la muñeca de la muñeca y me deja sentado en mi sitio.

—Me ha prometido que no se lo va a enseñar a nadie, por eso la he dejado.

Su pone una sonrisa perversa.

—Mañana os traigo unas cosas —decide intentando poner cara inocente.

—Ni se te ocurra traer nada —niego con la cabeza, poniéndome nervioso.

—Mañana. Aquí. En el recreo —sigue impasible.

Suena la sirena. Su se levanta y hace el gesto de "te estoy vigilando". Resoplo y ruedo los ojos.

Lys se levanta también para acompañarla a clase. Me recuesto en la pared y me quedo dormido.

Revivo momento por momento lo que ocurrió hace unos días. Me despierta la puta sirena. Miro la hora y veo que ya es la hora de ir a casa. Me voy a levantar pero noto que me aprieta el pantalón. Joder, me he empalmao. Respiro hondo y en un ratito se me baja. Voy a por Lys y nos vamos a mi casa.

En cuanto cierro la puerta me asalta los labios.

—Se responsable y termina lo que has empezado.

No juzgueis demasiado porfa, este fanfic lo escribí hace mucho y debería de revisarlo pero me da pereza porque prácticamente lo reescribiria entero.