¡Ey! Capítulo nuevo *suena música triunfal*
Perdón por tardar tanto, aunque no di fechas de actualización. Algunas cosas se complicaron y no podía ponerme con la revisión del capítulo.
Y si, digo revisión porque este fic tecnicamente ya está terminado. En su versión toda caotica y que solo yo entiendo. Pero ya está.
Y eso, queridos lectores, es tener la mitad del trabajo hecho.
Unos brazos robóticos rodearon a Red, se sacudió para sacárselos de encima inútilmente. Giró la cabeza para saber contra que estaba tratando, se encontró con un grotesco robot que simulaba ser un humano.
—Bienvenido a casa hijo —dijo el robot.
No pudo evitar contener una mueca de desagrado ante esa máquina. Una risa retumbó por el lugar haciendo que levantara sus antenas para tratar de localizar al propietario de la voz. No necesito buscarlo mucho ya que éste apareció repentinamente elevado gracias a las patas robóticas de su pak.
—¡Zim!
El pequeño invasor dejó de reírse automáticamente cuando reconoció la voz del otro. Bajó al suelo al instante.
—Mi... ¡Mi alto! ¿¡Cómo!? — Le dio la espalda al alto y sacó un comunicador de su pak— ¡Gir!
Del algún lugar del techo cayó el robot sirviente de Zim, con todo su cuerpo cubierto de una sustancia rosa y pegajosa.
— ¡Ve a arreglar todo, tenemos el honor de recibir a uno de los más altos!— ordenó. Mientras, Red se deshizo del robot que lo tenía apresado atravesándolo con las patas de su pak. Gir no se movió del lugar provocando que Zim volviera a gritarle con impaciencia— ¡Ya Gir!
— ¡Sí! ¡Más visitas! —levantó sus brazos con alegría para luego irse volando dejando todo el lugar lleno de humo.
Zim se sacudió la ropa y giró para ver a su líder con expectación.
— ¿A qué se debe este honor mi alto? ¿Va a evaluar personalmente mi increíble trabajo en esta repulsiva formación rocosa?
— Ehh... más bien es una evaluación para ver el resultado del análisis. — Zim entornó un ojo— ¿No sientes algo distinto?
— Siento la energía suficiente como para destruir a todos los habitantes de este sucio planeta. ¡A todos!
— Mira, ¿qué tal si dejamos por el momento el tema de la destrucción? Solo por un tiempo, preferencialmente hasta que me vaya del planeta. ¿Qué te parece?
— ¡Pero mi alto! Es mi deber como invasor demostrar como ejerzo la soberanía del imperio sobre todo ser vivo y objeto inanimado de este lugar. ¡Es algo muy importante mi alto!
—Cálmate Zim, — ya comenzaba a sentir un dolor en la cabeza— en estos momentos hay cosas de mayor importancia por las que preocuparse aquí.
Zim se sobresaltó.
— ¿¡Qué!? ¿Problemas? ¿¡En la base de Zim!? Eso es ridículo—cruzó los brazos sobre su pecho y comenzó a reírse levemente. Red abrió la boca para hablar pero fue sorprendido por el invasor que dejó de reír y le apuntó con el dedo— ¿¡Quién dijo esas mentiras!?
Red suspiró tratando de calmarse, ignoró las ganas que tenía de quebrar el dedo que lo señalaba irrespetuosamente. Muchos irkens habían sido lanzados al espacio por cosas menores.
—Nadie dijo nada. ¿Por qué no me muestras una parte de tu base que no esté destruida?
El pequeño invasor acepto sin dudarlo y lo guió hasta la parte superior de la base. Donde todo estaba en perfecto orden, comparándolo con el desastre que era la parte inferior. Red inspeccionó el lugar mientras ignoraba lo que le estaba diciendo el invasor. Todo le parecía extraño, atribuía eso a que el lugar simulaba ser un hogar humano, y el olor dulce que había por el lugar lo desconcertaba más.
—Y por eso ese niño perdió su riñón y su perro…
La historia de Zim, que nadie estaba escuchando, fue interrumpida por la voz de la computadora.
—Señor, necesito advertirle sobre...
— ¿Advertirme? ¿¡A mí!? — Miró nervioso al más alto— Tengo todo bajo control en este momento, como siempre.
—Pero señor...
— ¡Computadora! Zim tiene todo, ¡Todo!, bajo control. Así que no...
—Las clases comienzan en 15 minutos.
Zim se agarró la cabeza, alarmado.
— ¡El más reciente plan! —exclamó.
Sin decir nada más, salió corriendo hacia algún lado de la base ante la fastidiada mirada del alto.
Red suspiró al encontrarse por fin solo por un minuto, miró para los costados para asegurarse de este hecho. De su pak salió su comunicador, seleccionó un nombre y por suerte no tuvo que esperar mucho tiempo hasta que le contestaron.
— ¡Ey! ¿Qué tal todo?— preguntó en un tono alegre Purple con bebida en mano.
—No me vengas con eso, me vengaré de esto Purple, y será doloroso, muy doloroso. Recuérdalo. —Amenazó con furia contenida.
—No estés enojado. Luego ordenaré que traigan esos dulces horribles que tanto te gustan ¿sí?
Red resopló, no tenía caso discutir ese tema en ese momento. Decidió ir al punto.
— ¿No hubo cambios en la nave?
Purple sorbió de su bebida antes de contestarle.
—Se dispararon algunos de los cañones laser, pero todo está bastante estable por aquí salvo por algunas sacudidas. Ya puedes admitir que tuve una gran idea.
—No voy a admitir nada hasta que Frank arregle el problema.
—Aah está trabajando en eso, todo se va a solucionar pronto si es que no vuelves a meter la pata.
— ¿¡Ahora yo soy el de los problemas!?
—Solo te aviso, hoy no ha sido tu mejor día. Sé que es difícil pero trata de no alterar a Zim.
— ¿Y qué podría decirle a Zim para que se altere? ¿Revelarle que su misión es una completa mentira? No soy idiota Purple.
—Uuh alguien sigue de mal humor.
Red dejó salir un gruñido y cortó la comunicación guardando el aparato. Consideró ir a ver que el invasor no estuviera haciendo alguna locura pero un ruido arriba suyo hizo que se detuviera. Levantó la vista y vio a un niño cabezón sosteniendo una videocámara en su mano. Antes de que pudiera hacer algo, el niño huyó trepando por los enmarañados cables de la base.
—¡Computadora! ¡Atrapa al intruso!
— ¿De qué manera?— preguntó sin ánimo.
—No lo sé, da igual.
—Se necesita una orden completamente especifica, señor.
Apretó los dientes con fuerza. No estaba de ánimos para esto.
—Solo cierra todas las posibles rutas de escape.
— ¡Entendido!
Se giró para dirigirse a la cocina pero tuvo que frenar sobresaltado al encontrarse a Gir detrás de él. De su cabeza salía una gran masa esponjosa de color rosa que desprendía el olor que había sentido al entrar al lugar. El robot arrancó un pedazo de la masa y se lo ofreció.
Red levantó los brazos y negó con la cabeza con una mueca de asco.
— Mejor se lo dejamos a Zim. —Nombrarlo le hizo recordar que tenía que vigilarlo— Computadora, ¿en qué parte de la base se encuentra Zim?
Trató de alejarse del robot, pero este le seguía con una sonrisa tratando de darle esa masa asquerosa.
—En ninguna.
Red empujó al robot lejos suyo con una mano y le prestó toda su atención a la computadora.
— ¿Cómo que en ninguna?
— Zim fue a la eskuela.
— ¿¡Qué!? ¿En qué momento?
—Hace aproximadamente 15 minutos .
El alto se llevó las manos a la cabeza en pánico. Mil situaciones pasaron por su cabeza de lo que podría ocurrir con el pequeño invasor suelto y sin control. Todas finalizaban con la imagen de la Inmensa explotando y con él teniendo que cargar la culpa de todo mientras Purple comía donas tranquilamente. Ante ese pensamiento sintió renovada su fuerza, no iba a dejar que esta situación manchara su imagen.
Inevitablemente, lo único que podía hacer en ese momento era ir a buscar al invasor y traerlo a la base, a la fuerza si era necesario. Con esto decidido, se acercó a una de las ventanas que daba a la calle.
—No puedo salir así — comentó pensativamente mientras miraba al exterior. —Necesito un disfraz.
—Palabra clave: Disfraz. Activando protocolo. —Exclamó la computadora.
Antes de que pudiera decir, o entender algo, quedó atrapado dentro de una maquinaria. De esta salieron luces coloridas acompañadas de los gritos de dolor del cautivo. Fue liberado a los segundos con un traje humano que consistía de una gran peluca esponjosa, un vestido y lentes de contacto.
—Completado con éxito. —dijo orgullosamente la computadora.
Red miró las ropas extrañas que tenía puestas y deseó que todo acabara pronto. Le ordenó a Gir que lo siguiera, este se puso su traje de perro con emoción mientras gritaba. Fueron hacia la puerta y Red se detuvo antes de salir para hablarle a la computadora.
—No dejes que nada salga de este lugar. Todavía hay que atrapar al intruso.
Salió sin esperar respuesta dando un portazo. Miró alrededor cautelosamente, el ambiente estaba tranquilo y no había muchas personas por el lugar.
— Muy bien, Gir, llévame hacia esta "eskuela" donde esta Zim.
—¡ Sipi!
Gir comenzó a correr riendo, Red lo siguió con desgana.
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— ¡Éste es mi lugar de comida favorito! — Exclamó Gir corriendo hacia un local de comida rápida, antes de llegar se desvió hacia la tienda de mascotas de al lado— ¡No, éste es! — A través del reflejo en la vidriera vio a un vendedor de helado enfrente y fue corriendo hacia él — ¡Éste es mi favorito!
Red podía sentir como le latía un ojo.
—Te lo dije en los otros 20 lugares pero te lo voy a volver a repetir: ¡No me interesa dónde te gusta comer! Ahora, dime donde está la eskuela antes de que te transforme en basura inservible.
—Oooh—Exclamó Gir mirando del alto hacia el helado y viceversa hasta que soltó una risita—Esta bien— levantó uno de sus pequeños brazos y señaló detrás del otro.
Red se dio la vuelta y vio un enorme edificio rojo con un cartel que decía "Eskuela". Sin decir nada se dirigió al lugar masajeándose la frente. A su espalda escuchó a Gir despidiéndose.
Al llegar tuvo que esquivar a unos niños que pasaron corriendo. Mostró los dientes en desagrado y se apresuró a entrar cuando un brazo se interpuso en su camino. Para su sorpresa, el brazo pertenecía a un hombre de casi su misma altura.
— ¡Soy el guardia!— exclamó con voz firme. — ¿A dónde cree que va?
Otro hombre alto pareció en el lugar. Red, instintivamente, se enderezó en un intento de demostrar su altura. El recién llegado lo miró de arriba abajo y le dedicó un saludo con una sonrisa nerviosa antes de girarse para hablarle al otro.
— ¿¡No tienes modales!? ¿Cómo vas a hablarle así a una dama? —le recriminó. Luego se giró otra vez hacia Red—Disculpe a mi compañero, ¿qué podemos hacer por usted señorita?
—Estoy buscando a un niño humano llamado Zim, —dijo Red lentamente mientras los analizaba,— necesito llevármelo.
El primer hombre llevó una mano a su barbilla y lo miró de forma sospechosa.
—Y dígame, ¿usted es la madre o tutora?
— ¿Podría ser más específico?
— ¿Es la persona que lidia con los problemas que ocasiona Zim?
Red lo pensó por unos segundos.
— Lamentablemente, si...
El hombre pareció satisfecho con esa respuesta.
— ¡Correcto!, espere un momento por favor.
Sin más, el hombre se retiró del lugar. Red suspiró aliviado, pronto podría regresar a la base y quitarse el disfraz que traía encima. La peluca ya le estaba dando comezón al igual que los lentes de contacto. Levantó un brazo para frotarse un ojo pero se detuvo al notar que tenía a su lado al otro humano. Este le miraba fijamente con una sonrisa extraña en el rostro.
—Y dime, ¿de dónde eres?
Red se tensó ante la pregunta, se alejó un poco cautelosamente.
—No sé de que hablas…
— Ya sé que no eres de por aquí, no tienes por qué decírmelo ahora. ¿Qué tal si vienes conmigo a tomar algo? Conozco muchos lugares buenos en la ciudad.
La situación no le gustaba nada a Red, ese hombre parecía sospechar algo. Y él no iba a caer tan fácilmente en ninguna trampa. Lentamente comenzó a sacar un brazo robótico de su pak, estaba seguro que no necesitaría mucho para eliminar la amenaza.
Antes de que pudiera actuar, Zim entró corriendo en el lugar. Tenía una cara de confusión al principio pero rápidamente cambio a una de asombro al ver a su líder.
—¡Mi Al-— Red le tapó la boca de forma brusca y se acercó intimidante.
—Tenemos que volver a la... casa, en este momento ¿entendido? —Zim asintió con la cabeza ya que el otro seguía tapándole la boca, —Bien, vamos.
—Espere, tiene que firmar aquí antes de retirarse—gritó el guardia que había vuelto con un papel en la mano.
Red escribió de forma rápida en la hoja que le tendieron y se apresuró a retirarse empujando al invasor.
Luego de ver como se alejaban, el guardia miró la hoja.
—Que letra extraña—comentó mientras intentaba descifrar los símbolos que estaban en el papel.
—Recuérdame que le pida su número a ese niño Zim.
—Debes dejar ese fetiche por las extranjeras.
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Zim lo guió hacia la base como le había ordenado sin ningún contratiempo. Por supuesto que en todo el camino no había dejado de hablar de sus logros y de lo horrible que era tener que soportar a esos ruidosos niños. Más que entretener a su líder, estaba provocando que éste quisiera arrancarse las antenas, o arrancarle la lengua al invasor. Lo que sea mientras pudiera tener un poco de tranquilidad.
— ¡Y así logré arrebatarle a esa niña fea su manual de comportamiento terrícola! ¡La fase uno del plan esta completa!—exclamó cuando llegaron a la puerta.
Red, que no había estado prestando atención, se preocupó. Necesitaba que Zim se quedara tranquilo hasta que arreglaran todo, no podía dejar que planeara nada. Comenzó a pensar en formas de detenerlo pero eso quedó atrás cuando abrieron la puerta.
— ¿¡Que está pasando en este lugar!? —exigió al ver como la sala estaba llena de animales corriendo por todos lados.
— ¡Es una fiesta! — gritó Gir saltando entre medio de los animales.
— ¡Gir! Te dije que no traigas estas sucias bestias a mi base—Atravesó el lugar hasta llegar a la entrada de la cocina— ¿¡Cómo voy a trabajar en mi nuevo plan con todo este ruido!?
— ¡Basta! —Ordenó Red, señaló al robot con un dedo— ¡Tú saca a estas criaturas de aquí!
Gir llevó la mano a su frente y sus ojos se pusieron rojos por unos segundos, luego volvieron a su color normal. Sacó un silbato de su cabeza y lo hizo sonar llamando la atención de los animales, luego comenzó a caminar hacia el exterior siendo seguido por estos. Red señalo a Zim.
— ¡Y tú no vas a planear nada porque va a terminar en desastre! —mientras hablaba se apartó del paso de los animales para no entrar en contacto con ellos.
— ¿¡Desastre para los humanos!?—preguntó con emoción el invasor.
— ¡No, Zim, tu plan no funcionará!
Zim jadeó impactado y se llevó las manos al pecho. Para sorpresa del alto, se fue hacia la cocina y bajó a la parte inferior de la base mientras murmuraba cosas.
—Computadora, ¿no di una orden antes de irme? —Preguntó Red mientras miraba el desorden que había quedado y se quitaba el disfraz.
—Las órdenes eran que nada saliera de la base, nunca se dijo nada sobre entrar a la base. —contestó con voz monótona la computadora.
Se frotó la frente con sus dos dedos en un intento de guardar la calma, en ese lugar nada parecía funcionar bien. Algo, que estaba seguro que no era un animal, llamó su atención. Velozmente metió la mano entre el grupo de criaturas terrestres para agarrarlo. Sonrió con malicia cuando lo levantó y notó que se trataba del niño cabezón que no había podido atrapar antes.
— ¡Déjame ir monstruo espacial! No sabes con quien te estás metiendo ¡Soy el defensor de este planeta y no permitiré que lo destruyan!
El irken lo alejó lo más que pudo sin soltarlo, mientras lo analizaba. Recordó haber visto a ese humano varias veces en los informes de Zim, al parecer era el responsable de que muchos de los planes del invasor fracasaran. O al menos de los que no fracasaban por obra propia de la estupidez de invasor.
—Computadora, ponle un collar localizador a este humano… y enlázalo con el pak de Zim.
—Ey, me llamo Dib.
— No me importa— respondió aburrido Red.
— ¡En progreso! —exclamó la computadora.
Un brazo robótico bajó del techo y colocó un dispositivo circular alrededor del cuello de Dib. Al instante Dib sintió una descarga por todo su cuerpo que duró un segundo. En el dispositivo se prendió una pequeña luz verde seguida de una pequeña melodía.
— ¡Solicitud completada!
— ¿¡Qué es esto!? —exclamó Dib llevándose las manos al cuello.
Red estaba por contestarle cuando el sonido de su comunicador lo interrumpió. Dejó salir un suspiro mientras aceptaba la conexión.
En la pantalla apareció la cara alarmada de Purple.
— ¡Tenemos un problema!
— ¿Qué sucede?
— Llegó la nave con los nachos pero la Inmensa dejó de funcionar. ¡Haz algo!
La comunicación se cortó y Red gruñó con desagrado. Estaba obligado a ir a ver al invasor. Su atención volvió al humano.
—Tú, niño Dab…
—Dib—le corrigió.
—Como sea, no me importa. Esa cosa—dijo señalando el dispositivo— estallará si te alejas del lugar, así que no seas idiota y quédate quieto por unos minutos. ¡Computadora! Llévame al piso inferior y vigila que Deb no haga nada estúpido.
—Si si, todo yo—gruñó la computadora.
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Unos momentos después, a millones de kilómetros de distancia de la tierra, la imponente nave roja insignia del temido imperio irken disparó sus poderosos cañones laser destruyendo una pequeña nave repartidora que tenía enfrente.
Todo bajo la impactada vista del Más Alto Purple.
Quedó inmóvil mirando hacia los restos destruidos de la nave. Los demás miembros de la tripulación esperaron nerviosos.
Finalmente Purple se movió.
— ¡Es todo! —exclamó indignado.
Avanzó sin titubear entre los demás irkens hacia la máquina tele transportadora.
Le quitó de la mano a un tembloroso irken el aparato para poder volver.
Se detuvo frente a la máquina, sintió todas las miradas sobre él.
—Cuento con que arreglen pronto el problema y consigan más nachos.
— ¡Si señor! —gritaron los demás.
Satisfecho, Purple se despidió vagamente con una mano y entró en la máquina.
Hasta aquí el capítulo.
Espero que les gustara y disfrutaran tanto como yo lo hice al escribirlo.
No teman en mandar reviews con sus opiniones.
Aah, y por si alguien se lo estaba preguntando, el disfraz de Red es como el que usa Zim en el episodio "Caminen/corran por sus vidas".
Sin más que decir, adiós.
