Maneje con cuidado hasta mi casa, la lluvia por momentos era muy intensa.

Cuando llegue note que las luces estaban encendidas.

Toque mi bocina como aviso de arribo y a los pocos segundos el portón del garaje se abrió.

Entonces entre con el coche y me dirigí hacia adentro.

-Tadaima- anuncie

-¿Por qué tan tarde?

Kindaichi dejo a un lado el libro que estaba leyendo y se acercó para recibirme.

-Lleve a Hinata a su casa.

-¿Eh?

-Hoy tuve algo de suerte- dije sonriendo.

Yutaro me ayudo a sacarme el saco y la apretada corbata.

Me saque la camisa de dentro del pantalón, junto con el cinturón y pretendí quedarme así hasta la ducha.

-Bueno…veo que no me mientes- artículo mientras observaba las manchas de la camisa.

-Nunca te mentiría.

Aun me sentía embriagado con lo que habia vivido con Hinata. Así que una vez más Kindaichi recibiría todas lo que le quería hacer a Shouyou.

-¿Ya te lo follaste?- pregunto cuando deje de besarlo.

-No… ¿puedo follarte a ti?

Pregunte divertido. Sabiendo de antemano que eso no se preguntaba, lo haría de todas formas. Nunca obtenía una negativa.

Yutaro me dejo solo, y salió para la cocina.

-¡Hey! ¿Este celoso?

-No. Al fin de cuentas me iré el próximo mes.

-¿Es definitivo? ¿Te espera Kunumi?

-Sí.

-¿Le contaras sobre esto?

-¿Es broma? ¿A días de casarme?... y con lo que él te odia. Ni siquiera sabe que estoy parando aquí.

-Eso sería lo peor que podría decirle-

Si quieren les contaré un poco de mi vida. Pero sólo un poco.

Siempre viví en Miyagi.

Sólo en la adolescencia me fui a Tokyo para estudiar. Pero volví una vez finalizado los estudios y empecé a dar clases en la universidad de la academia Shiratorizawa que se especializaba más que nada en lenguas muertas.

Hice mis estudios de escuela media en Kitagawa Daiichi donde conocí a Kindaichi y Kunumi. Y más tarde con ellos termine la preparatoria, Aoba Johsai.

En la adolescencia Kindaichi y yo no nos llevábamos bien gracias a Kunumi. Él siempre le había hablado mal de mí, y alejo a Yutaro.

Cuando se fue a vivir a Tokyo, Kindaichi volvió a ser mi amigo. Y nos volvimos demasiado cercanos.

Luego de un tiempo él también se fue a vivir a Tokyo e hizo pareja con Kunumi.

Tal vez el problema entre Kunumi y yo era el de disputarse la misma persona.

No es que yo amara a Yutaro. Ambos sólo queríamos sexo y nada más.

Y aproximadamente dos meses atrás con la excusa de investigar para terminar una tesis de hace diez años, Kindaichi volvió a Miyagi.

Y volvería a Tokyo antes de la primavera, fecha en la cual se casaría con Kunumi.

No obstante, hablando mal y pronto, lo hospede en mi casa y me lo folle cada noche, ya que prometimos que después del casamiento ya no lo haríamos.

A mí me daba realmente igual. Si algún día venía a verme y quería hacerlo, lo haríamos.

Desde siempre fui una persona muy liberal. Y sin pena por lo que hacía.

No me importaba si estaba con alguien que tiene pareja o no.

Con tal de satisfacer mis ganas, me bastaba.

Así que demás está decir que a pesar que él muy pronto se casaría con Kunumi en Tokyo, nosotros dormíamos en la misma cama.

Bueno dormir no. Más bien coger.

Las cosas por su nombre.

Bueno con eso se pueden hacer una idea de cómo era yo.

Cuando sucedió aquello con Hinata, se lo conté.

Él me conocía demasiado aunque si se sorprendió con la edad de Shouyou. Pero él me entendía. Bueno no es que yo sea un pedófilo. Sólo entendía que cuando se me ponía algo en la cabeza relacionado al sexo, era difícil de controlar.

El día que tuve mi primer encuentro con Hinata llegue tan excitado que me desahogue con él. Obviamente no se quejó y disfruto de aquella noche.

A mí me gustaba hacerlo con él. Porque no teníamos una rutina ni horarios.

Lo hacíamos donde nos urgía y en cuanto lugar podíamos.

Era un buen chico, predispuesto a correr para el mismo lado.

Y ahora sabía por la euforia que venía pasando con Shouyou.

Me traía loco su cuerpo, su ternura, su respuesta inmediata, el hecho de que sea virgen... ¡Por Dios! Más que nada eso.

Había estado con muchos así. Pero nunca con un tierno niño de 13 años.

Así que como dije Kindaichi sabía por la fase que estaba pasando y él muy gustosamente me ayudaba a sacarme esas ganas que aún no podía con Hinata.

-¿y el niño?

-¿Qué pasa con él?- pregunte mientras lo tenía semi acorralado contra la mesada. Le desarme divertido, ese peinado horrendo que se hacía desde la preparatoria e intente luego desabrochar los botones de su pantalón.

-¿no se pondrá celoso?

-¡Ojala!... ojala se ponga celoso.

-¿Por qué?

-Pues será prueba que le gusto por demás y querrá hacerlo conmigo. Es mas podría usar sus celos como motivo para follarmelo. Ya sabes… si me quieres, hazme quedarme.

-¿en serio quieres follartelo?

-Si…no todos los días uno encuentra a un menor tan predispuesto.

-¿y si se enamora de ti?

-Que se enamore…

-¿Tú te enamorarías de él?

-Yutaro…hablas del amor como si fuera algo que se compra. Qué se yo…si me enamoro, me enamoro ya fue. Tampoco le tengo miedo. Aunque nunca me paso. Pero dudo que eso ocurra.

-¿Por qué lo dices?

-¡Vamos! En unos días cumpliré 35. Él no va a querer estar toda su vida conmigo ¿no? Cuando tenga 18 y sea legal, yo ya tendré 40. Hasta ahí venimos bien, pero la diferencia de edad se hará cada vez más notable. Lo es ahora mismo. 22 años es mucho.

-¿y entonces? ¿Cuándo te deje que harás?

-No se…seguiré con lo mío.

-¿Seguirás en la pedofilia?- pregunto divertido.

-No. No creo que haya otro igual a él. U otro niño que me genere lo que él puede. Así tan adictivo y fácil de controlar. Pero es un juego muy peligroso. Debo ir con cuidado.

De solo pensar en Hinata y esas cosas, me ponía muy caliente. Y se lo hice saber a Kindaichi apoyándole mi pene endurecido, y acorralándolo más contra la mesada.

-¿Podemos dejar de hablar? quiero cogerte…- susurre.

-¿A mí o al niño?

-Si tuviera suerte a los dos juntos.

-Eso no me gusta…los tríos y menos con un menor.

-Ya te gustara el día que me extrañes… ¿o me vas a decir que Kunumi te coge igual que yo? – le pregunte mientras abría sus nalgas y colaba un dedo lubricado adentro del ano.

Kindaichi no respondió y se tiro sobre la pequeña mesada esperando por más.

No es que fuera egocéntrico. Pero sabía muy bien cómo tratar a un amante. Donde tocar y que hacer o que palabras decir para calentarlo en extremo.

Kindaichi se movió inquieto al notar que más de dos dedos iban y venían dentro de él sin ningún pudor.

Su interior estaba jodidamente caliente y estrecho, pero no tanto como el de Shouyou. Me preguntaba si le entraría toda por esa pequeña cola.

No pude reprimir emitir un gemido y sentir un escalofrió al imaginar a Hinata en esa posición. De contextura muchísimo más chica, de piel blanca, suaves músculos, abdomen plano, un pene rosado y ese trasero virgen. Si…es hermosa colita, que tenía que seguir corrompiendo hasta su totalidad.

De solo imaginarme que muy pronto lo tendría así, sobre la mesada o incluso en mi auto, follándomelo de la forma más fuerte, para hacerle sentir de todo, de solo pensar así, casi me corro sin siquiera penetrar a Kindaichi.

El interior de Yutaro, ya estaba más que acostumbrado a mí. Lo penetre de una, pero tuve que hacer una pausa antes de empezar las embestidas.

-¿Qué pasa?

-Espérame un momento.

-¿tan caliente te dejo?

-No te das una idea…

Cuando logre reponerme, pude cogerle como siempre. Solo que como venía sucediendo, no pensaba en otra cosa más que en Shouyou.

Cuando terminamos ambos tomamos una ducha. Y como casi todas las noches, Yutaro me hacía un buen sexo oral antes de dormir.

-Extrañare eso de ti- comente luego de acabar otra vez.

-Bueno…deberías enseñarle eso al niño.

Comento mientras se dirigía a mi cama.

Si… ya habia planeado enseñarle eso a Hinata.

Al día siguiente sumamente relajado pero con la misma emoción y ganas de verle, fui a dar mis clases en Karasuno.

A medida que pasaban los minutos y Hinata no aparecía me iba poniendo demasiado impaciente. Y algo deprimido. Quería verle otra vez.

Cuando se hicieron las 17:30 tuve que asumir que no vendría.

Me preocupaba un poco su inasistencia total. Siempre llegaba tarde pero jamás faltaba.

Para las 18 al sonar el último timbre, todos los alumnos se fueron rápidamente.

Me quedé por espacio de media hora en mi escritorio meditando donde podría estar o porque había faltado. ¿Estaría enfermo? ... ¿O ya no quería verme?

Bueno... La noche anterior había dicho que sí, así que eso no me preocupaba demasiado.

No quería admitir o aceptar que debía volver a casa sin poder siquiera verle.

Para las 18:45 tome mi maletín y caminé tranquilo hacia el estacionamiento. Sólo quedaban dos autos. Todos se habían ido ya.

Ya había oscurecido completamente.

Y cuándo llegue a la puerta de mi auto, tuve una visión. Shouyou me esperaba sentado en el piso.

-¿Hinata? ¡Por Dios! ¿Qué haces con este frío sentado en el asfalto?

-Lo estaba esperando sensei. Anoche dijo que no debía volver en tren.

-Lo siento. Creí que no habías venido. Como no fuiste a mi clase.

-Es que tenía un poco de vergüenza.

-¿Vergüenza?

-Si... Me da un poco de vergüenza verle después de lo que hacemos.

-¿Por eso no has venido a los días siguientes?

Asintió con una ternura tan pura que me quemaba el alma.

-¿Y qué haces aquí entonces?

-No me da pena verle a solas. Sino con mis compañeros. Por eso vine ahora.

-Sube al auto. - ordene.

Les saque el seguro a las puertas y Shouyou se sentó. También lo hice yo.

Maneje calles abajo, alejándome de la zona y entrando por el camino de los parques.

-No debes faltar a clases. No te pondré falta. Pero al menos ve. No es necesario que estudies. Yo te aprobare igual.

-Yo quiero estudiar por mi cuenta.

-Perfecto... Pero no faltes por esos motivos tan tontos. Yo nunca haría nada para avergonzarte frente a tus compañeros.

Aunque me muriese de ganas, en ese sentido sabía plantear un límite.

Para el auto y apague las luces en las cercanías de un bosque.

No pasaban autos por allí, a menos que quisiese alguien usar la ruta. Y como la iluminación era pésima, tomaban la otra carretera.

Quería mi dosis de Hinata. La quería cuanto antes.

-Ven. - ordene y le señalé mis piernas.

Corrí el asiento para atrás y Hinata se posicionó entre el volante y yo.

-Abre las piernas y siéntate bien.

Y así lo hizo.

Tome aire y eleve mi cabeza tratando de controlarme. Amaba sentirlo así tan junto a mi cuando se sentaba sobre mi pene.

-No nos veremos hasta el viernes. - anuncie.

-Lo sé.

-Bueno... No tendremos clases hasta el viernes. Aun así, quiero llevarte a casa cada noche.

-Sí.

-Y podemos hacer lo que quieras ¿Si? - pregunté mientras acariciaba ese vientre plano que nunca habia tocado.

-¿Qué cosas?

-Como estas... Como las que hemos hecho. U otras...

-¿Otras?

-Sí.

Su aliento dulce me volvió a embriagar. Y lo bese sin poder contenerme.

Hinata abrió su boca para mí, y mi lengua se metió hasta el fondo queriendo satisfacerme de una forma que jamás lograría.

Lo solté, y el rostro de Shouyou estaba por demás rojo y su boca mojada.

-Quiero... Llevarte una tarde a mi casa. - le susurré mientras bajaba ese short tan corto y fino para la época.

-¿A su casa?

-Si... - lamí un dedo y lo trate de meter en su ano.

Hinata se aferró a mí esperando la penetración del dedo.

-Quiero que vengas a casa... Y ahí haremos otras cosas.

-¿Qué cosas?

Su interior era tan estrecho que apretaba mi dedo. No obstante hice lugar y metí otro.

Shouyou lanzó un gemido fuerte. Y tapo su rostro.

-Aquí puedes gritar... Nadie te escuchara. Déjame escuchar esos gemidos.

Metí y saque suavemente los dedos una y otra vez.

-¿Te gusta?

-Si Sensei...

-¿Entonces algún día quieres ir a mi casa?

-Pero no me dijo para que...

Sonreí al pensar lo vivaz que podía ser.

-Para follarte... ¿Sabes lo que es eso no?

Pregunté mientras lograba llegar hasta el fondo con mis dos dedos.

Hinata se aferró más a mí, apretando con fuerza mis hombros.

-Si... Se lo que es.

-¿Quieres que te folle?

No me contestó... Estaba muy ocupado gimiendo a viva voz mientras los metía una y mil veces con más fuerza.

Y antes de que se viniera, saque su pene dentro de su ropa.

Con solo rozarlo con mi mano, Hinata se vino sobre mí.

Saque los dedos despacio y con cada mano sobe y apreté sus nalgas.

-No me respondiste -articule cuando se tiró sobre mis hombros para descansar.

-¿Qué cosa?

-¿Quieres que te folle algún día?

Hinata me sorprendió con un beso de lengua, haciéndome calentar muchísimo más.

-Si... Quiero.

-Pero no debes decirle a nadie ¿Vale?

Asintió con ternura y me volví más loco.

Me quedé por un largo rato allí con él besándole por todas partes, hasta que irremediablemente, de tanto tenerle encima me vine.

Y era la primera vez que me venía pensando en él y junto a él.

...

Si…quería llevarlo a casa y follarmelo una vez que Kindaichi se haya ido…pero primero quería saber si Shouyou podía celarme, como dijo Yutaro…creo que eso me pondría más al límite. Así que tenía planeado hacer pequeñas cosas para que Hinata me celase aunque sea un poco y ver si podía lograr, que saliera de él la propuesta de hacerlo.

Tenía toda una semana para averiguarlo…

Y por lo pronto tenía planeado seguir divirtiéndome con él, tanto como él se divertía conmigo.

Gomen…no puedo dejar de pensar xD Jajaja y aunque sea poco me urge compartir con ustedes a mi Kags pervertido.

Pss… quiero que Hinata conozca a Kindaichi ahhhhhhh

Con respecto a tu review Rinachi…ni idea cual será la trama jajajajaja por ahora se va armando conforme pasan estos escasos capítulos. Tengo algo en mente, pero no sé bien.

Tal vez terminen juntos, tal vez no. Tal vez se enamoren o tal vez no. Veré…veré que hago. Por ahora no lo sé.

Gracias por todos los followers y favoritos y por los reviews obvioooooo