Cerca de las 20:30 llegue con Hinata a su casa.
-¿No te dirán algo por llegar tarde?
-Mis padres llegan cerca de la media noche. Trabajan en las afueras.
-Ah... ¿Y qué haces tan sólo?
-Me cocinó y luego en el patio trasero tengo una mini cancha de voleibol. Práctico hasta que ellos lleguen.
-¿Siempre llegan así de tarde?
-A veces no vienen.
¡Demonios! ¿Cómo podían dejar tan sólo a ese pequeño niño? Cualquiera podría aprovecharse de él. Incluso yo (Aunque ya lo estaba haciendo).
Sonreí al percibir que básicamente no tendría problema alguno para estar con él como quería.
Mi celular sonó ruidosamente cortando todo tipo de pensamiento vulgar que tenía.
-Si Yutaro. No. Sí. Si ya voy. ¿Qué hay de cenar? Ok. No. Vale. Ya te dije que no. Ok. Yo también.
Ohh si usted lector supiera la cara de Shouyou entre no entender y no querer entender.
Corte la comunicación y suspire pesadamente.
-Debo irme.
-Ok.
-Me quedaría más. Pero me esperan.
Hinata asintió sin preguntar. Pero no bajaba del auto.
Desabroche su cinturón de seguridad y acaricie su pelo.
-¿Nos vemos mañana?
-Sí. ¿Cuándo voy a ir a su casa?
Me erguí más en el asiento y apreté el volante con fuerza. Realmente no esperaba esa pregunta. Sí que sabía sorprenderme.
-Pronto.
-¿Pronto?
-Ahora...esta semana no. Tal vez la próxima.
No quería volver a nombrar a Kindaichi.
-Está bien.
-Mañana me esperas en el estacionamiento. ¿Vale? Aunque no deba dar clases iré a buscarte.
Asintió en forma taciturna.
Antes de que se bajara me incline para besarlo.
-A nadie ¿Recuerdas?
-Si sensei.
-Buen chico. Ahora ve a cenar y a descansar.
Hinata se bajó del auto y camino por el sendero de cemento hasta la entrada.
Y una noche más, esperando que sean varias, maneje de su casa hasta la mía.
...
Kindaichi me esperaba con la cena lista. Extrañaría eso también.
Aunque Hinata había dicho que se cocinaba cada noche ¿Lo haría bien? ¿Me cocinaría si se lo pedía?
Y ¿A quién le importaba? ... Lo que menos me interesaba en torno a Hinata era la comida. Hinata era para otras cosas... Es decir lo cuidaría como si fuera de cristal, si me proporcionaba las dosis de sexo que yo quería con él. Que era mucho por cierto.
-Recuerda que solo me queda una semana más. No seas egoísta y ven temprano.
-¿En serio me dices?... No seas egoísta tú. Que te vas y te casas. Yo también quiero estar con alguien. A parte lo lamento. Pero ni aunque tú te opongas dejaré a Hinata. ¿O dejarás a Kunumi?
-No. Ni pensarlo.
-Estamos a mano.
Kindaichi elevó sus hombros restándole importancia a la discusión. Así era él y así era yo. Discutíamos pero al cabo de unos segundos todo era normal.
-¿Cómo te fue hoy?
-Realmente bien. Descubrí que pasa mucho tiempo sólo en lo casa. Tal vez pueda hacerle una visita allí. Ah y tu llamada no le gustó nada.
-¿En serio? ¿Qué dijo?
-No dijo nada, pero se volvió más callado que lo normal y no se atrevió a preguntar.
-¿Y ahora? ¿Qué piensas hacer?
-Por lo pronto iré mañana a buscarlo. -
Cenamos en paz hablando sobre los preparativos para su boda y su inminente partida, si era una plática de lo más bizarra, pero no nos afectaba en lo absoluto. Bueno tal vez un poco. Por mi se podía quedar conmigo. No me molestaba su presencia.
-Deja así...- dije cuando Yutaro se disponía a lavar los platos sucios- vamos a la cama. Mañana los lavo yo.
-¿Como ves el futuro? ¿El niño te hará todo esto?- pregunto divertido.
-Básicamente él no tendría que salir de la cama en sí. No me importa si cocina.
Me lleve a Yutaro a la cama teniendo como hacía un más de un mes la imagen del niño clavada en mí.
-¿Qué quieres hacer?- pregunto sugerente.
-Ya lo sabes...
Y luego de una rápida previa, por mi parte porque aún me encontraba muy sensible desde mi encuentro vespertino con Shouyou, estaba listo para cogerme una vez más a Yutaro.
-Yu-chan... Necesito que me dejes alguna marca en el cuello- dije a media voz recordando mi plan de darle celos a Shouyou.
No alcance a oír su respuesta porque lo penetre en ese momento. Yutaro se aferró a mi boca y me beso largo y tendido. Me gustaban sus besos, pero no se comparaban con los de Hinata.
Luego de algunos segundos me hizo caso y mientras le daba una seguidilla de embestidas, él se dedicó a dejarme las marcas que quería.
Acabe a los pocos minutos. No podía alejar de mí las palabras de Hinata, diciéndome que quería coger.
¡Dios! El chiquillo ocupaba de par en par toda mi mente. Todo mi razonamiento.
Para pasada la medianoche Yutaro dormía en mis brazos. Me acurruque a él y más que cansado me dormí pensando en Shouyou.
...
Había cosas de la vida cotidiana que extrañaría cuando se fuera Yutaro.
Por ejemplo no sólo el hecho de tener sexo, que era algo importante para mí, sino también la compañía diaria. Saber que siempre estaba en casa y me esperaba ya sea con la comida, con un baño, o con solo su presencia.
Y me había acostumbrado a dormir con él. Tenerlo toda la noche en mi cama abrazado a mí. Saber que si tenía ganas a mitad de la noche sólo debía despertarle y ya. O solamente ver cómo se abrazaba a mí para dormir, como si yo fuese todo lo que necesitase para vivir. Me encantaba su compañía.
Claro que yo quería hacer lo mismo con Shouyou. Pero era muy chico para satisfacer todas esas cosas de un adulto. Pero como dije antes... A Shouyou me lo quería coger cuantas veces pudiera. Y el resto no sé. Tal vez con suerte lograría pasar algunas noches con él.
Yutaro se despertó y vio que estaba destapado.
-Tengo frío... ¿Por qué no me tapas?
-Te ves tan adorable así desnudo, que no puedo hacerlo- conteste divertido.
Se acomodó nuevamente y me dio el beso de los buenos días.
-¿Qué ocurre? Tienes ese rostro fruncido tan temprano.
-¿En serio tienes que irte?
-Ya lo hablamos. A parte no te quedas sólo.
-Los quiero a los dos.
-No seas caprichoso Tobio. Sé que puse la regla que una vez casado no pasaría nada más. Pero puedo cambiarla.
-¿Por qué te casas?
-Tobio...sabes bien que lo quiero a Kunumi. No tanto como él a mí. Pero es una forma de pago por todas las cosas que ha hecho por mí. No me importa casarme con él. Ustedes se llevan mal, pero son muy parecidos, no noto la diferencia.
-Vale... Yo no te amo como él, es verdad, pero me acostumbré a ti. ¿Vendrás?
-Todas las veces que quieras.
-¿De qué te sirve casarte entonces?
-¡Ay! ¡Kageyama! Eres un idiota a veces.
Se sentó sobre mí y con una expresión divertida me beso.
-¡Ah! Ya sé porque tanto pensar tan temprano- dijo cuándo apoyo su trasero en mi pene erecto.
-Eso pasa todos los días...
-¿Seguro? A veces no se con qué cabeza piensas más.
-¿Puedes callarte y hacer lo que mejor sabes?
-¿Un oral a esta hora? - pregunto divertido.
Asentí de buena gana.
Me quedé esperando por su boca. Pero en vez de eso hizo un vaivén con su cola.
-¿Estás seguro?
¡Dios! No quería que se vaya nunca.
Y de solo pensar que al atardecer tenía mi dosis del tierno de Hinata, me estaba volviendo loco.
Yo era como una especie de adicto al sexo. Y tenía dos amantes capaces de mantenerme satisfecho todo el día.
Y bueno aquella mitad de semana comenzó así. Entre las dudas de dejar ir a Yutaro, pensando como pasar más tiempo y aprovechar a Hinata. Las ganas de tenerlos a ambos conmigo.
Y cogiéndome a Yutaro tan temprano.
Lo embestí con más fuerza de lo normal. Kindaichi pego esos gritos que a mí me encantaban.
Lo vi aferrarse a las sábanas tratando de sostenerse.
Me tiré sobre el para las últimas entradas y salidas.
-¿En serio vas a venir? - susurré agitado sobre su espalda.
-Las veces que quieras...- empuje con fuerza y gimió. Me quedé un momento dentro de él, queriendo aguantar un poco más.
En serio no quería que se fuese.
Por esos momentos yo los quería a ambos.
Si... Era bastante egoísta, pero así me iba bien en realidad.
Saque mi pene despacio y lo metí de nuevo, empezando a acelerar lo más que podía.
Yutaro como buen chico se aferró a la almohada y me dedico unos gritos para hacerme saber cuánto le gustaba.
Termine acabando dentro de él.
-Eres estupendo...
Kindaichi sonrió y me quedé así en esa posición.
-Te voy hacer venir cada semana - susurre- y sino vienes te voy a ir a buscar.
-Claro... Sabes que estoy a tu disposición. Ahora guarda fuerzas para él niño.
-No puedes decirme eso cuando fue tu idea hacerlo.
-Como si tuvieras erecciones limitadas. Con solo pensar en él niño se te para.
-¿Son celos?
-No.
-Mira Kindaichi... Si tú sigues pisando el palito así... Dejándome ver esos celos que aparecen casi a diario, olvídate de Kunumi. No te dejaré ir.
Yutaro no me respondió.
¿Tal vez estaba esperando eso? ... ¿Que yo tomara la decisión? ... ¿Y no que le pida a él que no se vaya? ...
-¿Cuándo te vas? - pregunté mientras me levanté.
-Un día después de tu cumpleaños.
Asentí. Bueno tenía unos días más para ver que hacía con ese tema.
...
Me levanté y me pegue una ducha rápida.
Yutaro se volvió a dormir un rato más.
Así que mientras dormía, lavé los platos de la noche anterior y prepare un desayuno modesto.
Mi casa siempre estaba limpia y ordenada gracias a él.
Kindaichi de día limpiaba y de tarde se dedicaba a su tesis. Que según él estaba a punto de terminar y pronto de recibiría Relacionista Internacional. Aunque podía ejercer aún no lo hacía. Y yo tampoco quería que trabajara estando conmigo. Al igual que Kunumi en Tokyo.
Yutaro decía que nos parecíamos, tal vez sí. Ambos éramos de la idea de que la persona que está con nosotros no tenga la presión de trabajar. Obvio que si quería podía hacerlo. Sólo que yo prefería que no. Y Yutaro me hacía caso en eso.
Mi trabajo y años de ahorro intensivo me proporcionaba una buena vida.
A parte los viernes y sábados por la noche, aún daba clases en la universidad, por lo que tenía una entrada suficiente de dinero para vivir bien.
-¿Que harás hoy? -
-Prepare la clase del viernes y la de la universidad. Y tengo que ir viendo los posibles temas de los exámenes. ¿Tu?
-Iré a la biblioteca y a la oficina del gobierno. ¿Me llevas?
-Claro. Pero no sé si podré pasarte a buscar. Debo ir a recoger a Hinata. Aunque...- tal vez pasar a buscar a Yutaro con Hinata sería una buena estrategia.
Si haría eso. Luego de estar con él.
No le dije a Yutaro de mis planes. Aunque me conocía bien. Sólo le dije que lo pasaría a buscar.
...
Me puse un clásico jean negro, pero luego pensé que es un pantalón muy incómodo para cuando estaba excitado. Por lo que lo deseche.
Termine optando por un pantalón de gimnasia y una polera manga larga con cuello bajo color verde oscuro.
Lleve a Kindaichi hacia sus destinos y volví a casa para ponerme a trabajar.
Demás está decir que las horas se me hicieron más que eternas.
Y que para las 17:30 ya estaba manejando hacia la escuela.
Llegue al complejo y de a poco se dispersaban los alumnos como los profesores.
El último en salir, pareciera apropósito, fue él.
Por un lado mejor, pero por otro, me hacía matar con la ansiedad.
Y llevaba ese bendito short que tanto me gustaba pero que a mi parecer pasaba frío.
Aunque la chaqueta que llevaba puesta le quedaba demasiado grande. Y le cubría la parte baja de las piernas.
-¡Sensei!
Y con esa particular alegría que tenía siempre entró a mi auto.
-¿Cómo te fue?
-Bien. Hoy salí temprano del club.
-¿Por qué usas esos short? ¿No tienes frío?
El invierno aún no había comenzado oficialmente pero hacía frío invernal desde los primeros días de otoño.
-A mí me gustan. Y con el ejercicio no pasó frío.
-¿Y esa chaqueta? La tuya no te queda así.
-Olvide la mía. Y un senpai me la prestó.
-¿Senpai?
-Si...el capitán.
-¿Tu capitán te presto su chaqueta?
-Si ¿Por qué?
-Por nada.
Apreté el volante con fuerza y empecé a manejar despacio, calles a bajo.
Era sólo un buen gesto entre compañeros de un mismo club, ¿porque era yo el que se estaba poniendo celoso?
-¿Son buenos tus senpais?
-¡Sí! Tengo 8 senpais en el equipo.
-¿Qué edad tienen?
-16 y 17.
-¿Y el resto?
-13 como yo.
-¿No hay de 14 o 15?
-No. El club el año pasado no tuvo nuevos jugadores.
-Hasta el año pasado Karasuno sólo era preparatoria. Ahora es también escuela media y combina sus clubes. Tienes suerte de haber podido entrar allí- comenté.
-Sí.
-Entonces...tu capitán te presto su chaqueta.
-Si Sensei.
-mmm...
Medite un momento mientras seguía alejándome del pueblo, llegando a las afueras. No podía ponerme en ese estado solo por un acto de compañerismo.
De pronto sentí su pequeña mano acariciar mi cuello.
El frío tan reconocido invadió mi espina dorsal. Amaba ser tocado por él.
-¿se lastimo? - pregunto mientras acariciaba despacio.
-Ah... ¿eso? ... Fue Yutaro anoche. - dije sin más, esperando su reacción.
-¿Quién es Yutaro?
-Un amigo.
Hinata asintió.
Era adorable ver esa confusión en su rostro. Sus grandes ojos se habían dilatado y miraban más allá del camino.
Detuve el auto a la orilla de una ruta poco transitable.
-¿Hoy no me vas a dar ningún beso? - pregunté con falsa angustia.
Y sin pedirlo, solito se sentó en mis piernas esta vez.
Lo tome del rostro y fui yo quien comenzó con el beso. Habían pasado casi 24 horas del último.
Y mientras estábamos en eso. Le saque la maldita chaqueta.
-No vuelvas a pedir una chaqueta prestada.
-¿Por qué?
-Porque no quiero. ¿Entiendes?
-No... No entiendo.
Suspire ante esa dulzura de querer saber todo.
-No me gusta. Si te has olvidado algo me llamas y veré cómo solucionar el problema.
-No sabía... A parte no tengo su número.
-Luego te lo pasaré... Espera... No te muevas tanto - Hinata no lograba sentarse bien y a mí me estaban matando sus revueltas. - Abre más las piernas.
Y al hacer, encajó perfecto entre mi pene y su cola.
-Está muy duro- susurro.
¡Demonios! Para no estarlo con esa lindura sentada encima de mí.
-Es que le gustas mucho.
-¿Es por eso?
-Claro... Le encanta que te sientes encima.
-Entonces... Al mío también le gusta ¿no?
-Si... Y mucho. Y a mí me gusta el tuyo. Quiero tocarlo.
Dije con una voz demasiado hambrienta.
Hinata se tira para otras sosteniéndose con el volante y me dejo hurgar dentro de su pequeño pantalón.
Su pene estaba empezando a crecer de a poco. Así que mientras el miraba lo masturbe.
No había visto aún el rostro de Shouyou mientras era masturbado, y era realmente encantador y excitante.
Su cara se ponía roja y parecía que podía llegar a desmayarse de un momento a otro. Amaba esa expresión de lujuria.
-Quiero que toques el mío. -
Y con un poco de temblor poso su mano por encima de mi pantalón.
-Ah...- Dios creí que me correría.
Lo saque de adentro para que lo toque mejor.
-Es...es grande-
-Si... Ven siéntate. -
No pude evitarlo. Le saque por completo el pantalón y su ropa interior. Y así desnudo lo senté.
-Ahora... Quiero que te muevas como recién. De adelante hacia atrás.
Abrí sus nalgas y mi pene encajó en ellas. Era tan pero tan caliente sentirlo así que mi cuerpo estaba convulsionado.
-Muévete rápido.
Y el niño se agarró de mi hombro y así lo hizo. Disfrute un rato largo de sentir su cola así. Cuando recordé que él también quería acabar. Por lo que mientras él me masturbaba a ese modo yo lo hacía del otro.
Apreté con brusquedad queriendo escucharle gemir.
Shouyou me regaló sus hermosos gritos.
Hinata acabo más rápido que yo.
Por lo que le pedí que siguiera con su movimiento.
Lo tome de cada nalga y lo abrí más.
Su piel era tan suave que mi dedos su hundían con facilidad.
-Dios...que niño hermoso eres... - lo moví más rápido, lo más que pude. Hasta poder acabar.
Hinata se abrazó mientras yo disfrutaba como salia aquel semen.
-¿Le gusto? - pregunto.
-Tú me gustas.
Y si como era de esperarse recibí un tierno beso de su parte.
-Debes cambiarte. Así te llevó a tu casa.
Una vez que nos repusimos, emprendimos el regreso.
Mientras manejaba más que contento, le pase mi número de teléfono.
-Escríbeme cuando quieras. Y pídeme cualquier cosa.
-Si sensei.
-¿puedes sentarte atrás? Debo buscar a otra persona.
Su cara volvió a cambiar a lo que a mí me parecían eran celos. Sonreí internamente.
Me dirigí hacia donde estaba Yutaro.
Este se subió y como era la costumbre me beso. Y le respondí. No me molestaba en lo absoluto.
-Hinata...-dije mirando por el vidrio retrovisor- él es Yutaro un amigo de la infancia.
El viaje fue ameno para Kindaichi quien habló sobre todas las cosas que había hecho. Mi pobre niño atrás viajó en silencio hacia su casa.
-Mañana nos vemos ¿vale?
-Si sensei.
-Escríbeme y que duermas bien.
Hinata bajo del auto sin saludar a Kindaichi. Y ambos no pudimos evitar sonreír mientras caminaba.
-Es realmente tierno- artículo Yutaro.
-No tienes idea. Espero me escriba.
-Tobio estoy muy cansado. ¿Podríamos dormir hoy?
-Mientras lo hagas en mi cama...
Yutaro sonrió y maneje en silencio hasta nuestra casa.
Cuando llegamos Kindaichi se bajó y entro por la puerta principal, abriéndome el garaje.
….
Mientras Yutaro se metió en la cocina para hacer algo ligero antes de dormir, iba a ducharme pero mi celular sonó.
"Soy Hinata. ¿Llego bien a su casa?"
Si, ambos llegamos bien. Procura comer temprano. Guardare tu número. Mañana nos vemos.
"¿Su amigo se queda en tu casa?"
La ducha paso a segundo plano. Me senté en el sofá divertido con sus celos.
Si…mi amigo vive conmigo.
"¿Por qué besa a su amigo en la boca?"
Hahah en serio eso mensajes tan directos solo podían ser escritos por una persona inocente.
No es tema para hablarlo por mensaje.
"¿yo también puedo besar a mis amigos así?
No. No. No. Mañana hablamos.
"y ¿Por qué tu si?"
Hinata es hora de que cenes. No me hagas ir a tu casa a hacerte dormir. Mañana hablamos. Tus celos son encantadores, pero no hagas tonterías.
"¿celos?...esta noche también estaré solo."
Suena tentador. Pero esta noche debo estar con Yutaro. Está cansado. Pero si quieres paso a desayunar ¿te apetece la idea? ¿Y hablamos?
"bueno…suena genial. Que duerma bien. "
Espero que tú también duermas bien. Come y duerme temprano. Así el mañana llega rápido para vernos.
Me respondió con un emoticón. Y yo solo esperaba que no pudiese dormir pensando en mí.
Aprovecharía la idea de Yutaro de solo dormir para levantarme con esa conocida euforia y adrenalina que me provocaba verlo.
...
Iría y conocería su casa…si…y seguramente su cuarto…
Miles de ideas iban y venían por toda mi mente.
Creo que era yo quien no dormiría esa noche.
…
Kyaa feliz sábado lectorcitas.
Gracias a la chica que se creó la cuenta en ff por mi xD me sentí importante Jajaja gracias… hago esto porque me gusta y porque sé que les gusta.
Cuídense y no vemos.
Gracias Gise. Por todo. Te quiero.
