Para pasadas las 22 las luces habían sido apagadas y Yutaro se encontraba durmiendo.

Me acosté después de él. Terminando de armar mis clases.

Yutaro dormía de mi lado, por lo que lo corrí despacio y no me noto. Realmente estaba cansado.

Así que lo tape bien y me abrace a él.

Amaba dormir así. Aunque esa noche Shouyou estaba más presente que nunca.

De solo pensar que se encontraba sólo en casa me ponía de mil maneras.

Quería también estar con él. Y más con la conversación que habíamos tenido por teléfono.

¿Cómo sería pasar toda una noche con él?

No pude dormir.

Me entre dormía y me despertaba pensando en todas las maneras que quería cogerle. En todos los lugares donde quería estar con él.

Lo loco que me ponía su ternura y las cosas que no sabía. Su edad y el hecho de que estaba más que seguro que era virgen.

Y en ese momento los celos que tenía para con Yutaro.

...

Para las seis de la mañana decidí levantarme y darme una ducha rápida. El agua debía calmarme un poco. Aun no quería cogerle. Quería guardarme para cuando Yutaro se marchase.

Yutaro... Tampoco quería que se marchara. Pero creo que su partida era inminente. Yo no podía ofrecerle lo que estaba buscando.

...

Una vez preparado para irme, me tiré sobre la cama para saludarle.

Aun dormía cuando le bese.

-Yu-chan... Debo irme. Volveré pronto.

Con los ojos aún cerrados se abrazó a mí y aspiro fuerte.

-Mmmm amo ese perfume. Creí que solo lo usabas conmigo.

-¿Que hablamos ayer de esos celos?

Y una vez más se quedó callado.

-Volveré para el mediodía. Quédate durmiendo si estás cansado. No va a pasar nada por un día que te quedes en la cama.

-Debería levantarme igual.

-Procura esperarme aquí. -

Yutaro sonrió entendiendo mis palabras.

-Vale... Me quedaré aquí. Vuelve pronto.

Sonreí disfrutando de esa disponibilidad que siempre me otorgaba.

-Quédate.

-Sí. Ya te dije que te esperaré. Ahora ve, que cuando quieras acordar deberá entrar a clases.

-No me entendiste. Quédate conmigo, no te vayas.

Yutaro suspiro y se incorporó en la cama.

-Tobio. Ya lo hablamos. Tampoco te quedas sólo. Disfruta del niño tanto como quieres. Yo buscare excusas y vendré las veces que quieras.

-Está bien. Pero...si dudas... Puedes quedarte para siempre.

-Lo sé. Ahora no pierdas tiempo.

Me quedé un momento pensando. Mire la hora y eran cerca de las 7 am.

-No pienses tanto - su voz sonó como un regaño. - ve y disfruta del niño que yo te esperaré para sacarte esas ganas.

Su cuerpo totalmente desnudo se abrazó a mi espalda. Y me beso suavemente la nuca.

-No me hagas esperar tanto. -Muévete así vienes pronto y lo hacemos como tanto te gusta.

Sonreí de nuevo.

-Más te vale estar preparado- dije una vez que me disponía a irme.

-Siempre lo estoy.

Lo bese una vez más pensando en él y luego en el niño.

Y Shouyou de repente ocupó toda mi mente una vez más.

Tener mi dosis de él tan temprano creí que me iba a matar.

Profundice el beso, imaginando que tantas cosas podía hacer en su casa a solas con él.

Y escuche un leve quejido de Yu.

-Ya vengo.

-Date prisa...

...

Maneje impaciente hasta su casa. No tarde ni cinco minutos.

Aún era de noche. No amanecería hasta cerca de las 8.

Estacione una cuadra antes y caminé con prisa hasta su casa.

Caminé ese sendero de cemento, y toque el timbre más eufórico que de costumbre.

Hinata abrió la puerta y sus ojos somnolientos me miraron con ternura.

Yo era mucho más alto que él. Y era otra cosa que también me gustaba. A mi lado era muy pequeño.

-Sensei...

-Buen día -

Cerré la puerta detrás de mí, antes de comerme esa boca tan tierna que tenía.

Por supuesto que no tuve ninguna negativa.

Lo alce un poco agarrándome de sus glúteos y él me abrazo para sostenerse a su manera.

Tenía puesto una polera fina color celeste y un pantalón más corto que esos short que usaba a diario y más fino aún, del mismo color.

-¿Va a desayunar?

-¿Es válido quererte desayunar a ti? - pregunté divertido. Lo que menos quería en ese momento era comer. Bueno si... Pero no quería comer comida. Más bien otra cosa.

Shouyou río ante la pregunta.

-¿Tus papás?

-Vienen a la tarde.

-¿Y la escuela?

-Entro a las 8.

-¿Y quieres ir a la escuela?

Hinata negó suavemente.

-Tampoco te hubiese dejado ir hoy. - conteste.

Me regaló una mirada más que iluminada y me beso.

-Antes debemos hablar sobre lo de anoche. - Articule.

-Está bien.

Lo baje y con tranquilidad me guio hasta su habitación.

Era la habitación típica de un adolescente.

Nada extraordinario. Algunos posters de música, otros de voleibol y una cama muy pequeña.

La cama estaba desarmada. Me senté en ella tratando de relajarme y no desnudarlo ahí mismo.

-No puedes besar a tus amigos. Porque eso me enojaría mucho.

-¿Por qué?

-Porque no te quiero compartir... No quiero que otro te toque ni nada.

-Pero... Su amigo

-Yutaro no es mi amigo. Tampoco tú lo eres. Ambos son míos.

Hinata asintió taciturno.

-¿Él es su novio?

-No.

-¿Entonces?

Lo tome de las manos y lo levanté de la cama. Le quite el pantalón corto y también la ropa interior.

Y ambos nos metimos en la cama. Él encima de mí.

Eleve mi cadera para que pudiera sentir lo duro que estaba.

-Yo me acuesto con Yutaro. Me lo follo. Pero no es mi novio. Y estos días me lo he follado más veces ¿sabes por qué?... Porque pienso mucho en ti.

-¿En mí?

-Si... Me gustas tanto que debo hacerlo con él más veces...porque quiero follarte a ti y aun no puedo.

-¿Por qué no? ...

-Aun no... Pero ya lo haremos. ¿Tú quieres?

Hinata me abrazo y se apoyó más en mí. Aproveché para tocar despacio desde su ano hasta donde podía llegar mi mano con su pene.

-No...No quiero que este con él.

-¿No? ... ¿Por qué? Yutaro no es malo - dije divertido. Quería que se sincerara más.

-Porque no.

-Pero Yu me ayuda a sacar ese semen que tú me dejas ¿sabías? ...

Hinata se sonrojo antes tan crudas palabras, dicho por alguien demasiado caliente.

-Yo también puedo...

-¿Estás seguro?

-Sí.

-Follemos entonces... Pero te dolerá mucho.

Su rostro me mostró un poco de miedo.

-Dolerá más que los dedos que te meto...mucho más... Por eso quería prepararte de a poco.

-No... No me importa sensei.

-¿Seguro? Mira que a mí me gusta coger mucho... Incluso más de una vez al día. Te dejaré cansado.

-Si hacemos eso... ¿no lo hará más con su amigo?

Reí antes sus celos.

-Yu se irá la próxima semana. Se casara en Tokyo.

-¿Tiene novio?

-Más bien, prometido.

-Entonces ¿se va? ...

-Sí.

-¿Estaré sólo con usted?

-Más o menos... Vendrá a visitarme de vez en cuando.

-Ah...

-Pero no te dejaré a ti. No te preocupes. Me encantas... Y él se irá pronto. Y estaremos solos la mayor parte del tiempo.

-¿Y cuando venga?

-¿Qué pasa?

-¿Tendrá tiempo para mí?

-He hecho de todo estos días para tener tiempo para ti. Eso no se pregunta.

-Anoche pensé que vendría.

-Yu-chan estaba cansado. Así que no podía dejarle sólo. Aparte si venía... Iba a querer hacerlo.

-Pero hoy vino.

-Es diferente. Me preparé mentalmente para venir... Anoche si hubiese venido...- dije metiendo el primer dedo adentro - te hubiese cogido sin compasión...

Lo agarre de la nuca y lo obligue a besarme mientras metía dos dedos completos. Shouyou ahogaba los gritos en mi boca.

Lo solté para que pudiese respirar bien sin dejar de hurgar en su interior.

-La semana que viene... Estarás más que listo. ¿Sí? ...

-Si...sensei.

Saque mis dedos.

-Quiero que te pongas como un perrito... En cuatro.

Tímidamente lo hizo mirando al contrario de mí.

Fue la primera vez que veía su ano. Era muy pequeño. Metí un dedo y luego otro. Y no cabían más. Era tan estrecho. De solo imaginar, cómo quedaría apretado mi pene allí... Y si entraba... Era tan pequeño que dudaba.

Me arrodille en la cama y metí mi lengua entre sus nalgas.

Hinata gimió como un perro en celo. El niño sabía hacerme saber que le gustaba. Lo lamí hasta que mi lengua se cansó. Y termine metiendo de nuevo aquellos dos dedos hasta que luego de unos minutos terminó.

Las piernas le temblaban y termino por tirarse boca a abajo.

Aquella era una visión que me producía un morbo extremo. Quería cogerle hasta sin su consentimiento...

Shouyou respiraba pesadamente. Y su pequeño cuerpo se movía tratando de calmarse.

Lo incorpore con cuidado y lo acosté junto a mí.

-¿has notado como quedas con solo un par de dedos?

Hundió su cabeza en mi pecho.

Me imagine durmiendo así alguna noche. Bueno…si lograba dormir con él.

-Lo siento…

-No estás preparado aun.

-¡Pero…

-Shh…tranquilo. No te dejare ir.

-Pero quiero hacerlo…así no tiene que…

-¿Qué?

-que hacerlo con él…

-Ahaja… y yo que los quiero a los dos… a él no le desagradas.

-Es fácil…él vive contigo.

Oh dios…no sabía que podía ser tan celoso.

-Bueno…él es grande. Tú tienes limitaciones. Pero estoy haciendo lo posible para pasar tiempo contigo. Y hacerte cosas que no hago con él. A parte…- dije acariciando su trasero una vez más- ya se ira…y los días que tus papas no vienen a su casa, puedes dormir en la mía o puedo venir a dormir acá.

-¿puedes venir hoy?...estaré solo nuevamente.

-No…no puedo venir. No podría pasar toda la noche contigo sin hacerte todo lo que quiero. Pero…si quieres, puedes venir a mi casa. Hay un cuarto adicional… yo duermo con Yutaro…podría darte el beso de buenas noches y dormir en la habitación de al lado.

-¿en serio?...

Dios…iba a valer madre si aceptaba. Es decir…tener a mis dos amantes en la misma casa…divertirme con Hinata y follarme a Yutaro… podía llegar a enloquecerme.

-Claro- afirme sin duda alguna.

-Entonces iré…

-¿tus padres? ¿No llamaran?...

-Me llaman a mi celular.

El niño estaba más que decidido. Y más que nada, para marcar ese territorio invisible frente a Yutaro. Y a mí eso me divertía. Aunque hiciese los berrinches que hiciese, no dejaría ir tan fácil a Yutaro, tampoco le dejaría de lado. Yo los quería a ambos para mí. Y no me importaba esos caprichos llenos de celos…yo con un solo movimiento, con la alguna palaba o un toque de más, lo tenía comiendo de mi mano.

Shouyou podía tener el temperamento de un adolescente pero era fácil controlarlo. Al niño le gustaba por demás el placer del sexo y yo tenía a montones para él.

-Ve a tus clases de la tarde…y pasare por ti. Trae ropa adicional y devuelve esa chaqueta hoy mismo. – dije recordando ese incidente.

-si sensei…

Lo bese en la mejilla y me costó irme de su lado. Y también incorporarme…tenía una erección que no me dejaba pensar con claridad, ni siquiera caminar bien.

-debo irme… desayuna o almuerza antes de ir a tus clases.

-Está bien. Le abriré la puerta.

-quédate aquí y vístete. Luego cierra la puerta bien.

Shouyou aún se encontraba acostado, cuando me incline para besarlo.

Lo bese castamente, sabiendo que no podía más.

Hinata se quedó con hambre de más…y yo ni hablar.

Pero para eso tenía a Yutaro esperándome.

En ese momento podía darme esos lujos.

-Nos vemos más tarde.

-Si sensei.

Pase primero por el cuarto de baño y lave mi cara con abundante agua. Aguantándome las ganas de masturbarme. Pero sería ilógico hacerlo con el niño que me provocaba aquello en el cuarto continuo.

Debía llegar rápido a casa y despertar o ver a Yu.

Quería coger de una maldita vez.

Encontré a Yutaro a medio vestir en la sala de la casa.

-¿Qué haces levantado?- dije acercándome hacia el sofá para sentarme junto a él.

-Estaba contestando un mail de Kunumi.

-¿Y que decía?- pregunté mientras empecé a lamer de a poco su esbelto cuello. En realidad no me interesaba lo que quería Kunumi, pero si sabía que le llamaba a diario y le escribía seguido.

Yutaro apago la notebook y pregunto -¿en serio quieres saber?

-Me importa un comino... - respondí.

Yu emitió una risa un tanto coqueta mientras se bajaba un poco el bóxer para que yo pueda jugar con él.

-Siéntate rápido - articule con voz entrecortada.

Desprendí mi camisa mientras Yutaro hacia el trabajo de sacarlo y penetrarse el mismo.

Tiré la cabeza hacia atrás disfrutando de cada salto de Yutaro sobre mí.

Era una locura tenerlo así, pesar en Hinata, y disfrutar del cuerpo de Yu. Realmente estaba perdiendo la razón.

Yutaro era genial y sabía cómo hacerlo. Pero también amaba la idea de enseñarle todo a Hinata. Enseñarle como debía hacer cada cosa.

Yutaro me beso y vino a mi mente la imagen de Hinata en cuatro luego de acabar. No podía sacar de mi mente esa pequeña cola colorada e irritada.

Quería hacer lo mismo con Yu... Pero no lo lograría tal vez a la noche... Si cogerme a Yutaro mientras tenía en el cuarto de al lado a Hinata. Hacerle gritar y gemir a Yu para que el también desease más ser cogido por mí.

Sin siquiera notarlo me vine dentro de Kindaichi.

-Quédate así- ordene teniéndolo aún dentro de mí. Lo masturbe con mi pene adentro y Yu no tardó en correrse.

Se tiró sobre mí y no pude evitar abrazarlo.

-¿Por qué te vas antes de Navidad? - pregunté sin más.

-No empieces. No estarás solo esta Navidad. Tampoco en tu cumpleaños. Disfrutemos este tiempo.

-Quiero verte en año nuevo.

-¡Sabes que no podemos! Iré con Kunumi a casa de sus padres.

Me beso a modo de conformarme. Como si se tratara de un niño. Como cuando yo manipulaba a Hinata a mi antojo y él caía.

La diferencia es que yo era mayor y me daba cuenta.

-Si te amara tanto como él... ¿Te quedarías?

-El amor no es algo que se obtiene así sin más. Lo dijiste días atrás.

-No entiendo porque te vas, si igual vas a seguir estando conmigo.

-Tobio... Verás que todo es más fácil una vez que me haya ido. No tengas miedos a los cambios. Vendré en enero. Y espero no me hagas a un lado...ya para ese entonces te habrás pasado al niño ¿Cierto?

-Como ya te dije y le digo a Hinata... Los quiero a los dos. Conmigo.

-Me tendrás siempre. Pero como ese capricho que tú tienes de cogerte al niño yo lo tengo también: casarme.

Al parecer no podía hacerle cambiar de opinión. No había forma de que se quedará conmigo.

-Vale... Aun así seguiré insistiendo.

-No serias Tobio Kageyama sino lo hicieras -

Reí al ver que tanto me conocía.

-¿Vamos a comer fuera? ... Debo contarte algo.

...

Y lo puse al tanto de lo que pasaría esa noche. Y como buen amante que era, acepto sin pero alguno.

Ay si supieran de la manera que quiero terminar el fic…más de una me va a colgar ja Jajaja…pero falta para eso… ¿les gusta cómo va la historia?...

Espero sugerencias n.n aunque tengo la perversidad a mil…y no creo que pueda hacerles mucho caso Jajaja.