Era seguramente la última vez que tenía la oportunidad de salir a comer fuera con Yu. Siempre íbamos a las fueras porque en el pueblo los chismes iban y venían. Y si nos mostrábamos juntos, Kunumi sería el primero en enterarse.
Es por eso, que compre mi casa en el barrio residencial de Miyagi, donde los vecinos estaban ocupados en trabajar y pagar los altos impuestos, en vez de fijarse que es lo que hacia el vecino gay de la esquina.
A parte que la mayoría de ellos, venia de afuera para trabajar en la empresa ferrocarril de la ciudad.
-Así que hoy…lo traes a casa.
-Acepto de buena gana, más que nada para hacerte competencia.
-¿Dormirás con él?
-No. Dormiré contigo.
-¿Eh?...por mi está bien.
-si llego a pasar más de una hora con él en la cama, me lo cogeré a la fuerza. Y está lejos de aguantar mi ritmo. Hoy no podía respirar bien.
-¿Entonces?
-Lo voy a seguir preparando. Tengo algunos días más hasta que te vayas.
-Pero… ¿para que lo traes hoy?
-Está solo en casa y antes de que invite a algunos de sus senpai prefiero tenerlo yo.
-¿Son celos?
-Claro…odio que toquen mis cosas.
-Bueno…yo me voy a casar.
-Te casas porque quieres…a parte tuve que aprender a compartirte. A Hinata no pienso compartirlo. Además le gusta el sexo…y quiero que me escuche contigo esta noche.
-¿Ah? ¿No es demasiado? Me gusta hacerlo en cualquier parte…pero ¿es buena idea?
-¿Por qué lo dices?
-El niño no me quiere. Apuesto que te va a pedir que duermas con él.
-Pasare la noche contigo.
-Eres cabeza dura Kageyama, no te confíes de su disponibilidad. Es un adolescente…y a ellos no les importa sufrir.
-Él no es así.
-No lo conoces.
-Bueno más ayudar o ¿no?...
-Sabes que si…solo te estaba dando una sugerencia.
-Aprovechemos las noches que nos quedan juntos.
-Vale…pero no descuides las noches que te quedan. Haz buena letra para tener la compañía que tu segunda cabeza necesita.
Me quede en silencio tratando de no pensar demasiado. Quería disfrutar ese momento con Yu y planificar lo que sería una buena noche.
-¿Qué harás mañana? – pregunte mientras Yu disfrutaba del postre.
-Este fin de semana iré a saludar a mis padres.
-¿ah? ¿Cuándo pensabas decírmelo?
-Tobio…viven a 5 minutos del pueblo. Debo ir a verlos antes de la boda. Sobrevivirás dos noches sin mí.
-¿Qué día te vas?
-El 22. Debo estar en la víspera de navidad.
-¿Puedo hacerte otra pregunta?
-¿Qué pasa Kageyama? Se va a derretir el helado de tanto hablar.
-¿te casas en marzo?
-En abril.
-¿no puedes quedarte hasta entonces?
-¡Ay! Kageyama…de las 24 horas que tiene el día, 12 hablas del mismo tema. Te voy hacer una pregunta.
-Vale…
-¿me quieres?
-sabes que sí.
-¿me amas?
-Eh…
-¿quieres casarte conmigo? ¿Quieres ser exclusivo para mí?...
No tenía respuesta.
-sé que me quieres…pero Kunumi me da eso que tu no.
-¿tú quieres ser exclusivo?
-Sí y con él lo soy. No importa si yo no le soy así. Pero quiero a alguien que si lo sea para mí. Como tu capricho es cogerte a Hinata, el mío es tener un hombre para mí.
-Buen punto.
-¿puedo comer mi helado?
-Adelante…
-Gracias.
…
Me sonrió y termino de comer su postre.
Aun me costaba entender aquello. Pero cuando se trataba de caprichos, debía entenderle, porque yo muchas veces tenía varios.
No voy a negar que me enoje mucho el día que me entere de su compromiso. Pero es que Kunumi llenaba y cumplía los requisitos que él necesitaba.
Yo le quería, pero no le amaba. No le tenía tanto amor como para conformarme con él solo. Y aunque siempre era mi primera opción, ahora Shouyou habia ganado mucho terreno en mi vida y él mejor que nadie lo sabía.
Aun así con el egoísmo que me caracterizaba, no quería dejarle ir. Si bien hacía tiempo que lo compartía con Kunumi, ahora sería más difícil estar con él. Porque de ese momento en más, nuestros encuentros serian limitados y más apresurados.
No íbamos a tener tanta libertad como antes.
-Hoy concluí la tesis, por eso debo irme también. Ya no hay excusas.
-Encontraremos otras...
-Claro, no te preocupes en enero nos veremos.
Terminado su postre, pedimos la cuenta y nos marchamos de allí. Eran pasados las 15 hs cuando salimos para mi casa.
-No bajare…hazme el favor y alcánzame el maletín- le pedí llegando a casa.
Cuando llegamos bajo rápidamente y lo trajo.
-¿A qué hora vienes?
-cerca de las 19. Vendremos directo.
-¿Preparo la cena temprano?
-si por favor, dudo que hoy haya comido.
-Pues yo creo que si lo dejas como me dejas a mí, esa criatura tendrá hambre todo el día.
Sonrió de lado a lado.
-Nos vemos más tarde.
-Cuídate y maneja con cuidado.
…
Llegue a Karasuno rozando las 16hs.
Y con el último timbre, aparecieron mis alumnos.
Y entre todos ellos, apareció mi pelirrojo favorito con su uniforme de juego.
Eran 25, pero para mí habia uno solo.
Me dedico una tierna sonrisa que me enloqueció y se dispuso a escuchar mi clase.
…
Luego de una espera razonable, para que el estacionamiento se despejara, vi a Shouyou aproximarse a mi auto.
Ya estaba oscureciendo cuando entro al coche.
Ahora ya no usaba su uniforme, más bien la ropa del club. Con su habitual shortcito negro, que me dejaba ver sus suaves y blancas piernas, eran tan puras y hermosas que me daban ganas de lamerlas muy suavemente. Todo en Shouyou era comestible.
Depósito su bolso de ropa en el asiento de atrás. Y me incline para abrocharle el cinturón de seguridad.
Cuando termine de hacerlo, me quedé prendado de su boca. Y él la abrió para mí y me dejo meter la lengua hasta el fondo. No pude evitar tocar por demás ese pequeño cuerpo y sus blancas piernas.
De modo instintivo Shouyou abrió sus piernas dejándome hurgar un poco, cuando recordé que aún estábamos en el estacionamiento y que éramos blanco fácil.
-Creo que debemos parar.
-Si sensei.
Me incorporé un poco y le comenté al oído: -¿Qué te parece unos vidrios polarizados en el auto?
-¿Para?
Lamí aquel cuello tan suave y respondí: -Pues... Te podría follar aquí mismo y nadie lo sabría...- Shouyou gimió involuntariamente y me hizo saber cuánto le agradaba la idea aquella.
Sonreí mientras Hinata con su actitud me daba el visto bueno.
Con Yu me gustaba hacerlo y pasar todo el día con él. Con Hinata tenía una obsesión de querer tocar cada parte a cada instante. Cada vez que estaba cerca suyo no podía pensar en otra cosa que no fuera sexo. No podía siquiera mantener una conversación porque terminaba encima de él. Tal vez eran las ganas de follarlo. O tal vez era lo que siempre me produciría. No todas las personas tenían el mismo efecto.
El rostro de Shouyou estaba un poco rojizo y su pequeña boca ya no se irritaba como antes, ahora aguantaba un poco más, mis ganas eufóricas de devorarla. .
-¿A dónde vamos?
-A mi casa...
-Ah... creí que nos detendríamos.
-No. Prometí llegar temprano. Yu está preparando la cena.
-Ah... Cierto que está él.
Quise reírme ante esa sinceridad que afloraba. Amaba ser celado por él.
-¿Tu querías parar?
-Si sensei. Quiero parar.
Maldición...apreté con fuerza el volante, tratando de no dejarme llevar por sus caprichos con voz dulce.
-¿Para qué?
-Para abrazarlo sensei.
Jodido niño... Las únicas veces que se abrazaba a mí era porque le estaba poniendo los dedos adentro. ¿Era eso lo que quería?
-Tendremos tiempo para eso después de la cena. ¿Vale? ...
-¿Dormirá conmigo?
-No...Ya lo hablamos...no me tientes. Y dime ¿devolviste la chaqueta? - pregunte desviando la conversación.
-Si sensei.
-¿De quién era?
-De Oikawa Senpai.
-¿El capitán?
Hinata asintió.
-¿Y es bueno contigo?
- Él es maravilloso. - comento. - me ha enseñado muchas cosas...
-¿Qué tipo de cosas? - inquirí molesto al ver que le confería más respeto y admiración que lo normal.
-Cosas de voleibol...
-¿Qué edad tiene?
-17.
-¿Tiene novia?
-No... Que yo sepa no.
-¿Y tú tienes que saberlo? - pregunté divertido.
-Él me cuenta todo. Y yo a él.
Lo mire de reojo.
-Lo nuestro no ¿verdad? ...
-No sensei... Usted dijo que esto no se lo debía decir a nadie.
Asentí más tranquilo por esa parte. Pero no por la de su capitán. No me gustaba esa amistad entre un senpai y su kouhai. Hinata era muy accesible y dócil para satisfacer los deseos ajenos.
El resto del camino lo hicimos en silencio hasta llegar.
A medida que nos acercábamos, Hinata se revolvió en su asiento y parecía raro.
...
-Adelántate. Yo entraré el auto. Yu te abrirá.
-No. Quiero entrar contigo. -contesto.
-Vale- atine a contestar. No quería pensar por demás. Pero Hinata parecía un tanto enojado.
Bueno, ya sabría qué hacer para cambiar ese humor.
Entramos juntos por la puerta trasera y Yutaro nos esperaba en la cocina.
-¿Con ganas de cenar Hinata-kun?
Shouyou no respondió. Se limitó a mirarme y a preguntar dónde estaba su habitación. Se la enseñe y lo dejaría solo hasta la cena.
-¿Y si le enseñas modales antes?- pregunto Yutaro divertido.
-Lo siento - susurré un poco avergonzado. No sabía que el niño podía ser así.
-No te preocupes. A mí tampoco a su edad me gustaría compartirte.
-Pero ahora si ¿no?...
-Ahora estas viejo Tobio.
-Tenemos la misma edad...
-Eh...tu esta más... ¿cómo decirlo? La vida te pasó por encima.
-Pss...Vamos a ver si hoy a la noche dices lo mismo.
-Ah no para eso no estás viejo.
-Tú más que nadie lo sabes.
Yutaro rio mientras seguía cocinando.
-Kindaichi odio tu peinado- dije desarmándolo.
-¡Hey! A mí me gusta...
-Ya no eres adolescente.
-Antes te gustaba...
Dejo de cocinar para darme el beso de bienvenida.
-¿Cómo estuvo todo?
-¿Quieres saberlo? - pregunté presionando contra la mesada mi erección en su entrepierna.
-Tobio... Esta el niño...
-¿Y?... - pregunté antes de volver a besarlo.
Pero fui interrumpido por nuestro pequeño invitado.
-¿Sensei?
Yutaro se paró derecho y le sonrió. A lo que yo carraspee un poco.
-¿Que ocurre Hinata?
-¿Donde está el baño?-
Se lo señalé y sin cambiar su actitud camino hasta él.
Sin poder contenerme lance una risa silenciosa.
-Tobio... No juegues tanto con sus sentimientos. - me reprendió Yu.
-Bueno...creo que él sabe cómo funciona.
-Pues...que lo sepa no significa que lo acepte.
Eleve mis hombros restándole importancia. Tenía a mis dos amantes en la misma casa. No podía pedir más.
...
Cuando la cena estuvo lista, Hinata se negó a comer.
Así que Yu me dijo que no me preocupara por él, y que le llevara la comida a la habitación. Que lo mimara.
Así lo hice
-¿Sabes? Yu estaba pensando desde temprano que comida te gustaría. No debiste hacer eso.
Hinata elevó sus hombros sin importarle mi regaño. Y comió sólo un poco.
Me iba a disponer a llevarme el plato pero un niño demasiado celoso no me dejo.
-Quiero mi abrazo- demandó.
Estábamos sentados al borde de la cama y de repente lo tenía encima de mí.
Yo jamás me negaría a tal predisposición. Me encantaba el hecho que tomase la iniciativa.
El abrazo de Shouyou, consistía como habia dicho antes, en meterle los dedos.
Él solito se bajó un poco el short para que yo jugase con él.
Y me beso mientras yo ponía el primer dedo adentro.
El niño creo que estaba mucho más caliente que yo. Sus hormonas adolescentes estaban a flor de piel.
-Quiero dormir hoy con usted…
-Ya saber que no puedo… antes de dormir me gusta follar duro.
Metí los dos únicos dedos que por ahora su ano me dejaba. Y Hinata gimió como a la mañana temprano, como un perro en celo.
Y parecía que gritara más fuerte que otras veces.
-Sensei…quiero que me folle…- dijo en un susurro que me aniquilo.
-no…no podemos, te dolerá.
-No quiero que lo haga con él…- suplico en un abrazo prolongado haciendo rozar su pene en mi vientre.
Saque mi pene.
-Si no quieres que lo haga con él…puedo follarte la boca- susurre.
Hinata me miro confundido.
-Arrodíllate en la cama- ordene.
Lo hizo y yo me puse de pie.
Introduje mi pene en su boca estrecha y Hinata abrió sus ojos por demás confundido.
-Te follare la boca mi niño.
Lo agarre de sus cabellos y como si fueran un par de glúteos me sostuve fuerte para embestirlo. Cerré los ojos imaginando que era su pequeña cola y le di hasta llegar lo más que pude a su garganta.
No me importaba si se ahogaba…quería acabar en su boca.
Por lo que las embestidas fueron aumentando de velocidad hasta que me vine adentro.
Shouyou tocio un par de veces, pero se tragó todo el semen.
Limpie de su boca algún rastro del líquido y lo bese, respiraba agitado pero no quería soltarme.
-La semana que viene…voy a follarte ese culito virgen…cada día…y cada noche. ¿Entiendes?... te voy hacer gritar mucho más… -
Shouyou asintió tirándose sobre la cama y a modo de recompensa, le hice acabar mamándosela. Era hermoso ver como abría sus piernas en busca de algo más.
Luego de que acabara bese cada una de esas blancas piernas.
-quiero acabar sobre ellas…-susurre- quiero acabar sobre todo tu cuerpo.
Estuve un rato mimándolo y hablando necedades. Cuando le sugerí bañarnos juntos.
-¿él no se molestara?- pregunto sin una pizca de importancia.
-A Yu no le molestas para nada.
Iba a replicar pero en vez de eso, se dispuso a buscar una toalla en su bolso.
…
Obviamente que nuestra ducha se convirtió en un descubrimiento del cuerpo de ambos, ni él ni yo pudimos dejar de tocarnos por demás. Amaba eso, que no fuera tímido.
Lo deje en su habitación demasiado cansado y me dirigí a la mía. Donde Yutaro me esperaba despierto.
-¿y luego dices que me vas a extrañar?-
-Claro…los quiero a ambos. Recuérdalo.
-Quiero hacerlo… ¿tienes capacidad?
-No se…averígualo- respondí.
Yutaro se metió bajo las sabanas y en diferencia a lo que hice con Sho, me lamio despacio el pene para pararlo.
Lo hacía jodidamente bien. Así que me limite a tranquilizarme y disfrutar de aquello para tener una erección.
Al cabo de unos minutos lo consiguió.
-Quiero cogerte en cuatro. – quería lo mismo que habia hecho con Hinata a la mañana. Pero esta vez no solo vería sino que también podría meterla.
Yutaro se posiciono y me para al lado de la cama.
Lo embestí sin piedad alguna, más al saber que tenía compañía en la habitación continua.
Yutaro se aferró a la sabana y gimió fuerte. Pero él era así, le gustaba gritar mientras lo hacía. Porque lo sentía y sabía cuanto me gustaba.
Y cuando estaba en la mejor parte, a punto de venirme y llenarle de semen su hermoso ano, la puerta se abrió de golpe.
Y vi a un Hinata Shouyou demasiado furioso.
…
