El culo de Yutaro estaba realmente delicioso esa noche y más cuando pensaba que tenía al niño en la habitación de junto.
Todo era doblemente más caliente pensando en Hinata. Y Yuu lo estaba gozando también. Hasta que un demonio pelirrojo apareció.
Nunca antes alguien me había mirado de esa forma.
Entendí la frase que dice, que existían miradas asesinas.
Escuche el golpe seco de la puerta y un suspiro asustadizo de Yutaro quien se avergonzó de su estado e intentó cubrirse con una de las sábanas.
Yo me quedé de pie, así desnudo, aún con la erección. Aun bastante lejos de saciar mi calentura con hambre de una buena cola, que en sí, era la suya seguramente quien me saciaría el apetito.
Lo escuché sollozar y al cabo de un momento se fue de la habitación.
Yutaro se acomodó mejor pero no emitía palabra. Yo me quedé alucinado parado junto a la cama.
-¿Qué carajo?
-¡Te lo dije! ¿O no te lo dije?
-¿Eh?- No entendía lo que Yu decía. Estaba embriagado pensando en otras cosas.
Pero una puntada en el estómago me hizo saber que las cosas no iban bien y no iban a estar bien.
-no entiendes nada Kageyama. Te dije que él no aceptaba esto.
-Pero…sabía como era…
-Pero no significa que te lo acepte. ¿Es que no entiendes?... ¡es un adolescente por dios!...
Yutaro salió de la cama, y busco algo de ropa.
-¿Qué vas hacer?
-Algo…a diferencia tuya. Vístete por lo menos.
Ok…nunca habia visto así de enojado a Yutaro. De repente ambos me mostraban su peor faceta y se volvían en mi contra.
Yu salió de la habitación y fue hasta la de Sho. Pero no tuvo suerte. Habia puesto cerrojo y no le respondía. Y menos a él.
Tuve que hacerle caso a Kindaichi, me vesti a medias y fui a probar suerte.
Golpee varias veces y no obtuve respuesta, solo le escuchaba llorar.
-Vamos Hinata abre…así hablamos. Por favor.
Golpee hasta cansarme, Yu me dejo y aun enojado salió para la cocina. Yo me quede insistiendo.
-Por favor…sal…dime que te molesto, y lo solucionamos. Abre por favor…
Pero no hubo respuesta. Y su llanto apenas audible me partía el corazón. Yo no quería hacerle sufrir…solo era un poco de celos nada más.
-Shouyou…no llores, por favor.
Abrió la puerta un par de minutos después, completamente vestido. Y con su bolso en mano.
-¿Qué…que haces?
-Me voy.
-No puedes, no te dejare-
-No puede obligarme.
Antes de que pasara sobre mí, alcance a tomarle el brazo derecho.
-suéltame. ¡Suéltame ahora!- quiso intimidarme con un grito que no salió como esperaba y su cuerpo lo traiciono al temblar ante mi tacto.
-No…hasta que me digas que carajo te pasa.
-Idiota- bramo
-¿Qué?
-¡Sensei idiota!...eres cruel…me dijiste que no lo harías y lo hiciste…
-Espera… ¿Qué?...
-No repetiré nada. Lo elegiste a él. Quédate entonces con él. Ahora suélteme.
-¡no!...no te iras, te quedaras aquí conmigo y…- el timbre retumbo por todo el lugar.- ¿Quién diablos es a esta hora?
Hinata aprovecho mi descuido y se soltó.
Camino casi al trote hacia la puerta de salida. Pero estaba cerrada con llave.
-Abre- ordeno.
-¡No!
-Abre la maldita puerta.-
Ok... Era la primera vez que un niño me trataba así. Con total falta de respeto. Primero la palabra idiota y luego eso.
Si... Me salieron ganas de educarlo. Pero no de la forma convencional. No claro que no. Sino de una que yo conocía bien. Donde debería tratarme con respeto para obtener lo que quería. Para obtener lo que iba a desear más que nada.
...
Hinata interrumpió mis pensamientos pegándole una patada a la puerta.
No sabía cómo reaccionar ante esa violencia que desbordaba de aquel envase tan chico.
Tuve que controlarme. Pero quería llevarlo a la rastra hasta la habitación y no dejarle salir hasta que se me pasará el enojo y la calentura.
El timbre volvió a sonar insistente. Y temí un poco por quien fuera... ¿Habría llamado a la policía?
No eso no era posible. Él no haría eso ¿o sí?
-¡Abre! ¡Abre! ¡Abre!
Bueno ¡basta! Me había irritado en serio. No quería que fuese así. Y menos que se fuera. Era mío. Se debía quedar conmigo. Y antes de follarmelo que me explicase que mierda le pasaba.
Lo iba a tomar del brazo cuando me sentí empujado.
-Basta Kageyama. -
Yuu se veía realmente molesto.
-Basta. Si se quiere ir que se vaya. No lo empeores.
Su mirada desafiante se alzó detrás de Yuu. Y este le abrió la puerta.
Detrás de ella no estaba la policía...algo tal vez peor.
-¡Senpai! -
Momento... ¿no era sólo a mí a quien le ponía esa voz malditamente angelical?
Levanté la vista para encontrarme con un chico sólo un poco más bajo que yo. Pero efectivamente más joven. Con cabello revuelto color castaño y una sonrisa por demás irónica.
Hinata se abrazó a aquel niñato y él lo tomo de sus hombros y lo aferro más mirándome desafiante.
Los cuatro nos quedamos en el umbral y no me importaba el frío que me calaba. Tenía de todo menos frío.
El joven me sonrió de manera burlona y extendió su mano libre.
-Oikawa Tooru.
No le devolví el gesto. Y aún sonriente bajó su mano, como sabiendo de antemano cual sería mi actitud.
-¿Usted es el Sensei, verdad?
-Si- respondió Yutaro.- ¿Cómo es que sabes dónde vivimos?
-Sho-kun. Él me ha contado todo. Y bueno ahora me pidió que lo viniese a recoger. Parece que la pasó un poco mal. Así que... ¿Qué mejor que el senpai venga a rescatarlo? - volvió a sonreír de manera irónica, y lo acarició delante de mi sin bajarme la mirada un segundo.
Aún no había procesado por completo el hecho de que Hinata le hubiese contado todo, lo que más me molestaba era que se veía a simple vista que no sólo eran compañeros de club. La forma en que lo tocaba y él niño se dejaba me hacía enfurecer. Creía que solo yo tenía acceso a su cuerpo.
¿Y si ya se lo había follado?
No. No. No. Yo tenía que ser el primero. Y si no era así...
-Sensei... ¿No le molesta que está noche Sho-kun duerma conmigo, no?
-¿¡Que!?
-Tranquilo...en el buen sentido de la palabra. - miró a Hinata y le tocó la barbilla, como si eso no fuera poco, le dio un beso en la mejilla y le dijo -¿Puedes esperarme en la esquina?... Debo hablar un poco con Sensei...
Sentí como Yutaro apoyaba una de sus manos en mi hombro, buscando que me tranquilizara. ¡Pero no podía! ¡¿Cómo demonios se atrevía a tocarlo y besarlo de esa forma!?
-Yu... Ve adentro.
Tanto él como Hinata se alejaron.
-Entonces... ¿No le molesta que me lo lleve, eh? Ha pasado una noche mala. Sólo quiero que duerma bien.
-Me molesta y mucho. Ese niño es mío.
-¿En serio? ... Sho-chan es tan dulce que puede ser de cualquiera. De cualquiera que él elija ¿no? ... Hoy me eligió a mí.
-Por qué no me dices de una buena vez que pasa entre él y tú.
-Digamos que Sho es mío también. Sí, mi pequeño y hermoso novio.
No, no, no, no, no...No me esperaba eso. La respiración se había vuelto pesada. Y me entraron ganas de matarlo.
-Tranquilo Sensei... A mí no me molesta que la pase bien con usted. - me sonrió de nuevo con una falsedad que nunca habia visto pero su mirada se volvió turbia y su actitud tenía un aire taciturno. - pero... Debe saber que yo le quiero mucho. Se podría decir que estoy enamorado de él. Así que... Esto es solo una advertencia. La próxima vez, no vendré yo a buscarlo. Sino la policía.
-¡Hijo de
-Shh...No escatime esfuerzos. Y agradézcame que hable con él para que razone.
-Eres un maldito niño...
Volvió a sonreír y obvio mi insulto por completo.
-Sé muy bien cuantas ganas tiene de cogérselo. Pero...Yo también tengo ganas. Así que...si quiere ser el primero, haga buena letra. Sho es caprichoso. Y debo confesarle que no tengo ninguna otra debilidad que cumplir con los caprichos de él. En resumen: si usted no hace buena letra y le da lo que quiere, todo lo que quiere, yo me encargaré de borrarlo por completo.
Aquellas palabras salieron sinceras y amenazantes.
¿Podía compartir? ...
-A Sho tampoco le gusta compartir. ¿Por qué no le ha hecho caso?... Ya ve, yo estoy disponible para él. Y gracias a eso hoy fui su primera opción. Él odia compartir. Y aun así sabiéndolo le hace lo de esta noche. Muy mal de su parte. Pero en fin, no todos somos igual de inteligentes.
Cerré mi puño con fuerza y estaba listo para pegarle. No me importaba su edad.
-Debería cuidarlo mas- siguió hablando.- el año que viene me marcharé a Tokyo y confío en que usted me lo cuide hasta que termine la escuela media y preparatoria. Creo que ninguno de los dos quiere compartirlo con alguien más.
-Tampoco quiero compartir contigo.
-Ah...eso es inevitable. Pero si podemos evitar que haya un tercero. ¿Qué le parece? Ahora debo irme. Quiero que duerma. Razonare con él. Pero usted debe hacer buena letra ¿eh? ...No me haga enojar.
-¿Por qué?
-Porque primero que nada me lo follaria antes que usted. Y segundo lo manipularía de tal forma que le haría odiarlo. Y puedo hacerlo.
-Que insolente eres...
-Ambos lo somos.
-Y qué me dice que hoy no te lo follaras.
-Ah...No se preocupe soy un hombre de palabra. Y entiendo a la perfección que usted tiene más experiencia. Por eso le dije que esperaría. Pero...si hace otra vez algo parecido o siquiera le hace caer una pequeña lágrima de nuevo...olvídese de él.
Volvió a expresar una gran sonrisa y ondeo su mano.
-¡Bye Bye Sensei!
Lo vi al maldito alejarse al trote, cuando llegó a Hinata lo tomo de la mano y se fue así caminando.
Yutaro abrió la puerta y lanzó una carcajada.
-¡Ay! Debes ver tu cara. Nunca te había visto derrotado.
-Pss...No me ha ganado.
-Bueno... Pero que lleva la delantera, la lleva. ¿Hubieras imaginado que el niño tenía novio? -Hahah ¿Que pasó Sensei? Te ganaron de mano.
-Cállate, no estoy de humor.
-¡Vamos! Déjame disfrutar un poco de las advertencias en vano que te di. Quiero que aceptes que te equivocaste. Yo tenía razón.
Cerré la puerta de un golpe.
Estaba furioso. Me enloquecía pensar en todo eso.
En Hinata, su Senpai, sus mentiras, mis celos y las ganas de ir a buscarlo y cogerle por mentiroso y traidor.
Aun así, a pesar de todo eso, me veía incapaz de enojarme con él cuando volviera a verle.
Hinata tenía la capacidad de hacerme flaquear y olvidarme de todo con tal de saborear su cuerpo.
Yu se colgó de mi nuca mientras caminaba hacia la habitación.
-Oii... Calmate. Ya verás que mañana todo estará bien. El lunes puedes verlo en clases.
-No quiero hablar de eso.
-Entonces sigamos con lo que estábamos haciendo.
-¿Eh? ¿En serio?
Pare mi caminar para escucharle lo que me quería decir al oído.
-Si... Me gusta cuando estás enojado. Porque me coges con más fuerza.
Me beso el cuello y tomo mi mano.
-Creí que estabas enojado.
-Lo estaba... Pero me parece bien lo que sucedió.
-¿Ah?
-A ver si con esto aprendes la lección. Y me haces un poco de caso.
Yu me miro con seriedad.
-No olvides que el jueves me voy. No hagas un desastre. Confió en que Sho te hará mucha compañía. Todaaaaa la que necesitas. Así que no lo estropees.
Ahh Dios. Con tan pocas y escuetas palabras lograba hacerme bien y olvidar un poco la frustración que sentía.
-Yu ¿No quieres casarte conmigo?
-Claro.
-¿En serio?
-Sí, el día que me ames y me des total atención dejaré a Kunumi y me casaré contigo.
Tal vez nunca pasaría.
Y por esas respuestas tan hermosas era que tenía miedo de preguntarle si me amaba. ¿Cómo preguntar algo a lo que no sabría qué hacer con la respuesta?
Aun así, sentí de nuevo ese sentimiento egoísta de hacer lo imposible por que se quedara.
Caminamos en silencio el corto tramo hacia la habitación.
No podía en ese momento ser exclusivo de Shouyou.
En ese momento me dedicaría a Yu. Y el resto de la semana vería que debería hacer con Hinata.
...
A pesar de todo, me bastaron unas lamidas de Yutaro para ponerme en marcha.
Aún seguía muy caliente, y su culo insaciable me hizo la noche.
Me acosté y él hizo todo el trabajo. Me encantaba la facilidad que tenía para saltar sobre mí y esas expresión tan lujuriosas que hacía. De solo verlo así y gemir me daban ganas de decirle cosas que no sentía.
Se tiró sobre mí y me dejo darle a mi gusto las últimas embestidas.
Sentí un gemido más prolongado y posterior su semen sobre mi estómago.
-¿Donde la quieres?- gruñí cerca de acabar.
-Adentro...como siempre.
No alcanzó a decirlo que me relaje y termine dentro de él.
Me beso con una sonrisa sincera.
-Tienes razón... Extrañare horrores esto. Te quiero.
-Siempre tienes la posibilidad de quedarte. Si, ya se, ya lo hablamos.
Yu se bajó y se acostó.
-¿No quieres bañarte?- pregunté.
-No...Sabes que me gusta dormir así.
Yu se durmió.
Pero yo no pude, me sentía más relajado. Pero... No podía evitar pensar que estaría haciendo él en la casa de su senpai toda la maldita noche.
...
Oikawa Tooru.
Escucharle llorar me hizo muy mal.
Yo lo quería mucho y aunque por el momento no tenía problemas para compartir, no permitiría que me lo tratasen mal. Sho era realmente tierno- y hermoso no merecía ser tratado mal. Él merecía amor.
-Dime la dirección, e iré en seguida.
-No la sé, no se cual es Senpai...
-Ok, activa tu GPS que yo te rastreare. Y ya voy, no llores Sho.
Colgué y gracias a la tecnología logre ubicarle. Me sorprendió, su sensei vivía a solo diez cuadras de mi casa. Por lo que me puse en marcha y salí lo más rápido que mis piernas me lo permitieron.
No sabía con qué panorama me iba a encontrar. Pero asumía que Sensei le habia hecho algo a Sho que no le gustó para nada. Y eso seguramente era debido a la otra persona.
A Sho no le gustaba esa persona y se sentía celoso todo el tiempo.
Por lo que no hay que ser muy inteligente para saber qué había pasado.
Seguramente al final no habia pasado como Sho esperaba. No lo había elegido como prioridad.
No me asustaba enfrentarme a su profesor. Yo tenía las de ganar. Sabía que decir o que hacer.
Tampoco era mi intención alejarlo de Sho. Pero no permitiría ningún daño. Ni físico o emocional.
Sho no se merecía nada de eso. Suficiente con la vida solitaria que tenía y que yo trataba de que no lo notase haciéndome presente a diario.
...
Salí más que ganador del enfrentamiento con Sensei. Y me sentí un hermoso bastardo con Gloria.
-¿Vamos?
-¿A dónde Senpai?
-A mi casa. Mañana si quieres puedes ir a la tuya. ¿Mejor?
Pare de caminar para secar todo rastro de lágrimas de su hermoso rostro. A veces se me antojaba como un bebé al que debía cuidar muy celosamente. Lo bese en los labios y amaba ver cómo abría su boca enseguida para recibir mi lengua.
Que me importaba si estábamos a mitad de calle. No me importaba en lo absoluto ser visto con él de esa forma. Tenía planeado estar con él mucho tiempo, tal vez toda mi vida así que debía empezar por lo básico.
-Sí, gracias por venir.
-¿Qué ocurrió?
- Él...me dijo que no lo iba hacer con el otro... Y me mintió, los escuchaba bien claro desde mi habitación. ¿Por qué no me eligió?
-Oh Sho...eres irresistible puedo asegurártelo. Deberías preguntarle el lunes el motivo.
-No quiero verlo más...
-¿En serio? Creo que es sólo enojo. A ti te gusta mucho él.
-tú me gustas...
-Ya lo sé mi amor. Pero en serio no me molesta que estés con él. Él también te debe querer ¿no?...sólo que bueno tiene a alguien más.
-No quiero compartir... No quiero.
-Mmmm ¿Le has dicho?
-Sí.
-¿Le has dicho así tan directo? Debes ser claro para que te entiendan. El lunes cuando lo veas, se amable pero dile tus requisitos.
-¿Tengo que verlo?
-Yo sé que quieres. Sé que te gusta. No hubieses ido a su casa sino. Asumo que si no lo haces, estarás triste. ¿No es así? Ahora estás enojado. Verás que cuando llegue el lunes, esperarás ansioso el término de clases para verle.
-¿Que hablaste con Sensei?
-Le dije que debía cuidarte más o sino iba a sufrir. También le dije que tú eras mi novio.
Sho me miro sorprendido y me tomo más fuerte de mi mano y caminamos en silencio hasta mi casa.
...
Acosté a Sho en mi cama.
Mis padres dormían en la habitación de arriba por lo que no se enterarían ni de su presencia.
Se encontraba mucho mejor que cuando me llamo por teléfono.
Y la caminata le había ayudado a despejar la mente.
Me acosté a su lado saboreando aquel momento.
-¿Es necesario que te pongas la pijama?
-¿Por qué Senpai?
-Quiero que duermas sin ella. O por lo menos sin la parte de abajo. -
Sho era tan lindo. Me tiré sobre él para besarlo. Y mientras lo hice saque su short.
-Así está mejor. -
Me sonrió de manera tierna y a mí me hizo volar.
Varias chicas habían pasado por esa misma cama, pero Dios Santo. De ese momento en más sólo quería que estuviese él ahí.
-No me sonrías así... Podría terminar cogiéndote. - susurré con malicia.
-¿No lo va hacer?
-No... Si tú quieres sensei será primero.
-No quiero hacerlo con él.
-No seas enojón Sho. Ya verás que si quieres.
-¿No te molesta en serio?
-En lo absoluto. Mientras tengas tiempo para mí no me enojare.
-Gracias por irme a buscar. - dijo otra vez.
-No soporto verte ni escucharte llorar Sho. - baje la mirada para encontrarme que su respiración cambiaba de a poco, estaba presionando mucho su entrepierna - te quiero tanto- termine de decir antes de morder su cuello.
-Senpai... ¿Es verdad eso?
-¿Qué cosa?
-¿Que somos novios?
-Claro... Soy tu novio Sho. De nadie más.
Me volvió a sonreír de la misma forma.
Lo bese mientras me masturbaba, el niño me ponía tan caliente.
-Dime... ¿Hoy te hizo algo? ¿Acabaste?
-Si...
-¿Y no tienes ganas de acabar de nuevo? Porque no puedo dormir contigo sin hacer nada.
La respuesta de Sho, fue abrir sus piernas.
Me iba a matar. Me iba a matar... ¿cómo contenerme?
Me abrazo con fuerza y me susurro que me quería.
Si me hablaba así, no iba a necesitar tocarme... Sólo con esa dulce voz y el aliento dulce bastaban para correrme.
Me devore literalmente su ano. Ese pequeño orificio que estaba rojo recibió sin problema mis dedos. Así que de a poco lo penetraba así y de momentos me lo comía. A Sho le gustaba porque movía sus caderas de acá a allá, y me causaban sus quejiditos. No podía enfatizar mucho por mis padres.
Era tan lindo tenerlo así.
Así que mientras yo hacía eso, él se empezó a masturbar sólo.
Y lo seguí penetrando con los dedos hasta que acabo.
-¡Que hermoso es verte así! ¡Por Dios!...- dije un tanto agitado.
Yo acabe sobre su vientre plano, su cara de placer me basto para masturbarme.
Me tiré a su lado.
-Es mucho mejor hacerlo mirándote. Cuando tengo que imaginarte no es lo mismo. -
No podía evitar no estar encima de él. Bese su mejilla antes de acostarme.
-Senpai...
-¿mmm?
-Perdón por molestar.
-Es un placer Sho. Sólo dale otra oportunidad. Ya verás que te elegirá.
-¿Habla de Sensei?
-Si... Sé muy bien que te gusta estar con él...Y a mí me gusta estar contigo. Pero no quiero compartirte con otro más.
-Yo no quiero compartirlos con nadie.
-Lo se bebé, pero por mí no te preocupes. A mí me tienes de la cabeza.
-Tú eres mi novio.
-Claro, de nadie más.
-¿Puedo dormir arriba tuyo?
-¡Ni más faltaba!
El cuerpo de Sho era pequeño y se acostó cómodamente. Me abrazo así con esa desnudez y se durmió.
Al poco tiempo yo también me dormí. Sintiéndome más que feliz al pensar que tan histérico estaría su profesor. Y al saber que no faltaría mucho para poder probar por completo todo su cuerpo.
La próxima vez que viniese a mi casa, seguramente me lo cogería por primera vez.
...
Gomen por la demora. Es que me habia enojado con el fic.
No quiero hacer un hinata tsundere ni yandere…hinata es hinata mi ukecito por elección, el que se deja hacer todo y demás. Y en mis fantasia él es sumiso , así que me coso hacerle enojado.
Se que Sho merece un pov, pero no logro hacerlo, no logro caracterizarlo como un niño. Así que deberán esperar por eso.
Gracias a todas. Y nos vemos prontito.
Day G.
