La figura de una joven muchacha se encontraba cerca de un bosque que era cubierto por el cielo oscuro azulado, ella sostenía en sus manos un arma mientras a unos metros de ella había varios muñecos.
Ella alzó el arma con firmeza y comenzó a disparar hacia aquellos muñecos con una puntería espeluznante.
Al terminar de disparar al último unos aplausos se escucharon a su espalda a lo que se giró en aquella dirección encontrándose con dos adultos.
—Felicitaciones, hija —le felicitó el hombre quién se encargó de entregarle una toalla.
—Gracias, papá —le respondió la joven tomando la toalla para después sentarse en sobre el pasto.
—Es admirable que sigas con las mismas habilidades —dijo una mujer que se colocó al lado del hombre sonriendole a ella con orgullo.
—También lo creo, mamá —le apoyó la joven limpiando su rostro con la toalla retirando las gotas de sudor —la verdad es que nunca perdí mis habilidades —con ello sonrió ladinamente.
—Han pasado cinco años y aún así sigues siendo demasiado buena —dijo el hombre mirándola. —Pero bueno, será mejor que nos vayamos que son las tres de la mañana y comenzará a aclarar pronto.
—Esta bien, papá —la joven se levantó del suelo colocando la toalla en su nuca y colocándole el seguro al arma que guardo celosamente en la faja de su pantalón.
El día era tranquilo, un grupo tendría una reunión en el templo Hikawa dónde ya se encontraban casi todos reunidos a excepción de una persona.
—¿La princesa no llegaría pronto? —Preguntó Setsuna.
—Seguramente no debe tardar, después de todo ella tiende a llegar tarde —le respondió Rei alzando sus brazos.
—Con eso de que Serena aún no llega... —musitó Mina pensativa ganándose la mirada de las demás —¿Alguien no ha notado algo diferente en ella? —Les preguntó con un poco de duda.
—¿También lo has notado? —Le cuestionó Amy.
—Yo he sentido que ella ha estado como distante —comentó Lita.
—¿Acaso no han hablado con ella? —Les preguntó Hotaru a las chicas.
—Lo hemos hecho pero ella evade el tema o usa algún tipo de excusa para escabullirse —respondió Lita haciendo una leve mueca.
—Quizás tiene algo entre manos... —Musitó Michiru, pero antes de que pudieran decir algo más Serena entró al lugar.
—Perdonen la tardanza —se disculpó —mi mamá me pidió hacer un encargo que me llevo más de lo esperado —se excuso la rubia.
—No te preocupes, cabeza de bombón —le tranquilizó Haruka con una sonrisa.
—Gracias —le dijo la rubia sonriendo despreocupada.
—Bien, la última vez dejamos a la mitad los preparativos para la fiesta —tomó Amy la palabra —así que es buen momento para terminar de una vez.
—¡Bien! —Dijeron las demás al unísono comenzando a charlar acerca de los preparativos faltantes.
Las horas pasaron rápidamente al punto de no darse cuenta que la noche había caído.
—Las horas se pasaron muy rápido —comentó Serena mirando la hora en su celular —necesito irme a casa que debo hacer algo con mi madre.
—Nosotras aún nos quedaremos y nos iremos en un taxi ¿No quieres esperarnos? —Le preguntó Mina.
—No, quiero llegar porque seguro mi madre me reprende —le respondió con una sonrisa.
—Entonces te llevaré, cabeza de bombón —dijo Haruka levantándose de su lugar pero la joven negó con su cabeza.
—No es necesario, puedo irme sola —argumentó Serena guardando su celular en su bolso.
—Pero es peligroso que camines por estas horas tu sola —le reprochó Michiru con intranquilidad.
—Tranquila, estaré bien ya que puedo cuidar de mi misma —le respondió Serena con tranquilidad —en cuanto llegue a casa les mandó un mensaje por el grupo, nos veremos mañana —se despidió saliendo del lugar dejando a las demás un tanto preocupadas pero decidieron seguir con lo último que les quedaba.
Serena caminaba por las solitarias y silenciosas calles.
—Haruka si que es una sobre protectora —murmuró Serena con una sonrisa rodando los ojos —las calles están demasiado silenciosas, no es un hecho que me encante el aspecto tan tranquilo que me da a veces la soledad, pero justo ahora tengo un extraño sentimiento de que me han estado siguiendo los pasos —pensó mirando por el rabillo del ojo escuchando los pasos detrás de ella, no tan cercanos pero tampoco tan alejados, en un rápido movimiento se adentró a un callejón que sabía perfectamente que no tenía salida notando como aquella figura entraba igual entendiendo que le seguía, así que dejó que se acercara lo suficiente para posteriormente interceptarlo, con un rápido movimiento estampó a la figura nada visible debido a la escasa luz contra la pared, estratégicamente sacó una daga de su chaleco la cual colocó en la yugular del desconocido para después alzar su otra mano crispandola por si intentaba hacer alguna imprudencia —Mas vale que contestes sabiamente ¿Quién eres? ¿Qué quieres? Y ¿Por qué me sigues? —Le interrogó con rapidez y en tono amenazante —quizás sea más grande que yo, pero te aseguro que no sería nada difícil dar pelea —pensó mordiendo su labio cuando de pronto las luces de un auto que pasó iluminaron el callejón dejando ver aquella figura que era sometida por Serena quien sintió su sangre helar al notar quién era —Haruka... —Musitó la rubia observando la figura de su amiga.
[...]
