Despertar al lado de Sho era tan glorioso.

Era ya de día porque me despertó la entrada de la claridad.

Y seguramente no habría nadie en casa.
Mis padres se iban temprano a sus trabajos y no volvían hasta el atardecer.

Tampoco me molestaba si estaban. Ellos me daban total privacidad en mi habitación. Por lo que nunca entraban sin mi permiso. Eran así desde la primera vez que les presente a mi primer novia.

No tenía problemas ahora de decirles que estaba con Sho. Pero no sabría cómo reaccionarían. Por lo que no diría nada.

Aunque Sho me tenía sumamente perdido, por lo que no me importaría cual fuese su posición.

Y no. No era sólo el momento. O sólo una calentura.
Era la primera vez en mi vida que planificaba mi futuro con alguien.
No quería estar con nadie más. Sólo con él.

Si, le tenía mucho afecto desde que le había conocido. Y luego poder acceder a la otra mitad de su vida, había duplicado mi afecto.

No le había mentido a sensei. Me tenía perdido. Y estaba más que seguro que me tenía enamorado.

Por nadie hubiese salido a mitad de la noche. Y menos ir a enfrentarme con otra persona.
Por el amor de Sho, era capaz de compartir. Pero ya lo había dicho, no era capaz de soportar que le hicieran sufrir y Dios mío menos que le hicieran derramar lágrimas sobre ese inocente rostro.

Y también amaba su predisposición. Que fuera tan sumiso y hermoso.

Pero no admitiría otro más para compartir. Y lo haría con sensei hasta un tiempo prudente.

Cuando llegase el día en que yo sea un hombre de verdad. Con un estudio y un buen trabajo, capaz de satisfacer todos y cada uno de los caprichos de mi niño, reclamaría total territorio.

Y estaba dispuesto a todo, con tal de enamorarlo y que me quisiera tanto como yo a él.

...

A mitad de la noche Sho se alejó de mí para dormir.

Y se encontraba a mi lado semi destapado, durmiendo boca abajo.

Me acosté más cerca de él y le acaricie su cabellera, tenía un pelo fino y suave.

Podía sentir su respiración y ese calor que salía de su boca. Su aroma de niño me fascinaba. Él no tenía aún esos olores de un adolescente, era todavía un niño dulce.

Bese su mejilla cálida. Y me sonrió.

-¿Mmmm? ¿Estas despierto?

-Sí, estaba esperando eso.

-¿Qué cosa?

-El beso de buenos días.

-Ahh, pero eso no es un beso de buenos días.

Abrió sus ojos, por primera vez en el día, y me miro confundido.

Me acerqué más y lo bese en la boca.
Bueno, uno podía acostumbrarse a despertar así.

¿Qué me gustaba también de Sho?

Que no era como las típicas niñas que con solo un beso ya gemían buscando algo más.
Sho lo hacía cuando sentía que el beso llegaba a su punto máximo. Cuando sentía que se le iba a parar. Y no podía dejar de besarle hasta sentir ese quejido que me daba a entender que de a poco se iba preparando.

Me moví un poco para ponerme casi encima de él.
Giro su cabeza un poco más. Y no deje de besarlo hasta sentir su respiración pesada y aquel quejido.
Al final lo hizo.

Me incorporé feliz sabiendo que si hacía un poco más lo tenía comiendo de mi mano, pidiendo más.

Sho acomodó de nuevo su cabeza en la almohada.

Baje un poco y me senté sobre sus muslos. Que ha de a poco iban sintiendo el efecto del ejercicio diario.

Levanté un poco su remera para poder acariciar su cola.
Es que no me cansaría de verle jamás. La tenía un tanto respingada y blanda.
Hundí mis pulgares sobre ella y era como una masa suave de masajear.

Me encantaba.

La abrí despacio para ver ese diminuto ano. Lo tenía un poco enrojecido.

-¿Te duele?

Negó con su cabeza.

Sensei había metido mucha mano ahí. Dudo que le doliesen los dedos que podía meter.

Así que lamí dos de los mío y los introducio.
Sho elevo su cola un poco más arqueando su espalda. Una visión. Por demás acabadora. Es decir si me agarra con la guardia baja me podía hacer acabar con solo verlo así.

Por lo que pude con facilidad meter mis dos dedos y jugar a la penetración.
Me gustaba que no reprimiese gozo que sentía.

Al cabo de un rato, me fijé si podía entrar un tercero.
Sho se quedó quieto.

-¿duele?

-un poco.

Los saque despacio, pero los metí de una a los tres. Y los gire en su interior. Robándole un grito muy caliente.

-Si quieres follar...deberás soportar un poco más... Esto no es nada mi amor, comparado a lo que te va a entrar. - comenté sin dejar de meter y sacar. Pero Sho no podía responder. Estaba ocupado, disfrutando de a poco aquello.

Sho gemía muy rápido. Yo quería hacerlo acabar cuantas veces pudiese.
Así que los saque lentamente pero cuando los volví a meter lo hice con un toque más de fuerza queriendo llegar hasta los más hondo que pudiese y cuándo lo logré, exhaló fuerte y comprobé que el roce de su cuerpo con la cama, más la penetración de los dedos lo habían hecho acabar.

Respiro con dificultad y cerró los ojos a modo de cansancio.

Bese cada uno de sus glúteos y aunque yo también estaba por demás caliente me levanté.

Tendría tiempo para ocuparme de mi más tarde. Por el momento mi prioridad era él.

-Es sábado. Supongo que podemos desayunar en la cama ¿no? -sugerí.

Hinata asintió y se quedó esperando.

Le hice un poco de chocolate. A mis padres no les gustaba que consumiese café. Por lo que no compraban. Y tampoco le hubiese ofrecido a él. Necesitaba un desayuno más nutritivo que solo una taza de café.

Así que aparte de eso le prepare un poco de comida para que comenzase con energía.

-¿Qué harás hoy?

-tenía planeado ir al club social a practicar voleibol con los adultos. ¿Quieres ir? Digo, para estar solo en casa ven conmigo a practicar. Pronto estarás en segundo año y tienes que aprender más para seguir teniendo la titularidad.

-¿Quién será el nuevo capitán?

-supongo que Daichi. Es el mejor ¿no lo crees?

-Sawa senpai es sorprendente.

-lo es ¿cierto?...

-¿Te vas a Tokyo?

-Sí, puedes ir a visitarme. Pagare tus viajes. Pero te quedas con sensei. Que te cuidara bien.

Hinata asintió tomando su chocolate.

Solo esperaba que fuese cierto. Si el maldito le hacía algo, lo haría sufrir.

-¿Podemos ir a los columpios senpai?

-¿columpios? Bueno, supongo cuando salgamos del gimnasio. Ahora no tenemos mucho tiempo.

-está bien.

-¿Por qué quieres ir ahí?

-Porque me gustan, pero no me gusta ir solo.

-no te preocupes.

Para la tarde, luego de un almuerzo ligero y una ducha rápida.

Caminamos hacia el gimnasio auxiliar de la escuela. Donde ex estudiantes se reunían por la tarde para jugar.

Era una rutina de los sábados. Y aunque estuviese por terminar la escuela, tenía planeado seguir jugando y seguir creciendo en el deporte. Por lo que, me ayudaba mucho las cosas que ellos solían enseñarme.

Así que es día lleve a Hinata conmigo. Quien se adaptó rápidamente al juego de ellos.

La altura de Hinata no lo ayudaba mucho, por lo que yo, como su armador me esforzaba mucho para hacerle rematar exitosamente. Era un jugador brillante, lleno de energía y reflejos. Por lo que no se podía desperdiciar su talento. Así que instruía a mi sucesor de puesto para que pudiese llevarle el ritmo. Y este chico llamado Sugawara, era el indicado para mi lugar, lograba adaptarse a lo que Hinata requería. Así que me iría más que tranquilo a la universidad.

Jugamos hasta tarde y cuando habíamos salido, ya habia oscurecido.

Hinata salió rendido de allí.

Caminamos en silencio hasta que su celular sonó.

Respondió lo que sería un mensaje.

-¿Dónde quedan el parque?

-¿parque?

-para ir a los columpios Sho.

-Ah, no puedo ir. Mis padres llegaron a casa y quieren verme.

-¿quieres ir mañana?

-No lo sé…mañana no trabajan. Así que no sé si me dejaran salir.

-bueno, mejor que estés con ello que solo.

Asintió callado.

Y aunque no lo dijera, sabía muy bien que a él seguro le agradaría poder estar todos los días con su familia y no solo el domingo, por lo que se enojaba por ello.

Shouyou pasaba demasiado tiempo solo. Y eso me entristecía. Y por eso es que necesitaba cuidarlo y protegerle.

Él necesitaba también amor, mucho amor y comprensión.

Tal vez por eso, se habia aferrado tanto a sensei y a mí. Tal vez por eso no quería compartirnos con nadie. No quería perder a los que quería.

-¿vienes a casa a buscar tus cosas?

-Por favor.

Volvimos a caminar mientras se iban encendiendo todas las luces de las calles.

Y por ser invierno, todo parecía un desierto. Nadie salía sino era realmente necesario.

Y Sho tomo mi mano para hacer las cuadras que nos quedaban. Me apretó la mano y le devolví el apretón.

Esperaba que me dijera algo o se quejara de sus padres, pero no lo hizo. Y dudaba que lo hiciera. Al fin y al cabo era muy reservado.

Recogimos sus cosas, y lo acompañe a su casa. Aunque estaba muy cansado, no podía permitirme que caminara solo a esa hora. Sho agradeció el gesto con un hermoso beso como despedida.

-¿nos vemos el lunes?

-¿en el club senpai?

-¿Dónde más?- pregunte sonriente.- cualquier cosa me llamas. No importa la hora.

-gracias.

Bese su frente y recibí una abrazo.

-cuídate.

Me quede hasta que entrara en su casa.

Y camine con sigilo hacia la mía, sintiendo aun el calor de su abrazo.

Tobio Kageyama.

Aquel sábado desperté con la amarga realidad. Sería un fin de semana perturbador.

Yu se iría a pasar ese fin de semana con sus padres, y Hinata se encontraba enojado. Por lo que seguramente no tendría noticias de él. Aun que podía probar si tenía la suerte de que me contestase aunque sea un mensaje. Pero se habia ido tan molesto que lo dudaba.

Me seguía perturbando, o más bien, mortificando la idea de que ese niño revoltoso y adorable habia pasado la noche con ese insolente joven.

Me mordía por dentro el hecho de no saber qué es lo que habia pasado esa noche junto a él.

Habia dado su palabra de no follarlo…pero nunca dijo nada de no tocarlo o hacerle algo con su hermoso cuerpo.

Yu dormía boca abajo, abrazado a su almohada, con esa respiración regular que me decía que no tenía planeado despertarse.

El sol de ese sábado, entraba potente en la habitación por lo que seguramente no era muy temprano.

El celular de Yu comenzó a sonar, y no era la típica melodía de su alarma. Conocía bien ese sonido.

Kindaichi se incorporó con suma paciencia y sumamente dormido, apretó unos botones para apagar la ruidosa música. Lo tomo, y la luz lo cegó por unos momentos. Lo oí chasquear sus labios y dejarlo sobre la mesa de luz nuevamente con un toque de violencia.

-¿Qué ocurre?

-Kunumi. Anoche olvide contestarle unos mensajes y está enojado.

-¿no vas a responderle?

-No. No tiene motivos para enojarse así. Solo porque no le respondí, no le da derecho a mandarme semejante cosa.

-¿eh? ¿Qué te escribió?

-Nada. Déjalo así.

-No. Dime. Quiero saber que te dijo ¿te insultó?

-Deja Kageyama, yo sé cómo debo manejarlo.

-Pero no quiero que te trate mal.

-Lo sé, lo sé. Tranquilo.

-¿Por qué no le respondiste anoche?

-Porque no tenía ganas. Estaba esperando que dejar de discutir con ese niño para acostarme contigo.

Yutaro se acomodó más en la cama, tapándose un poco más.

Lo mire pensativo, nunca habia hecho eso, siempre tenía tiempo para ambos. Nunca le dejaba una conversación en visto o no atenderle una llamada. Era para con los dos igual de atento.

Pero ahora, aunque fuera mínimo, estaba mostrando un posible signo de alejamiento. Tal vez solo era mi idea, tal vez solo eran las ganas de que se quedase conmigo, pero era algo que me ponía un poco bastante feliz.

-Recuerda que siempre habrá lugar para ti.

-no creo que por un mensaje se cancele la boda. Y no debes pensar tanto en mí. Debes arreglar tu situación.

-lo se

-¿puedes llevarme a casa de mamá?

-claro, ¿te llevo ahora o cuando salgo para la universidad?

-cuando vayas para la universidad está bien.

-¿Cuándo vuelves?

-el lunes por la tarde. Así de a poco comienzo a armar todas las maletas.

-¿lunes por la tarde?- pegunte.

-sí, no te preocupes. Tú haz lo que tengas que hacer. Yo volveré en bus.

-¿seguro?

-Sí, si vienes a dormir, te preparare la cena.

-¿Por qué lo dices?

-algo me dice, que de ahora en más, pasaras más tiempo en su casa, que aquí.

-¿eh?

-¡Ay! No entiendes nada. Él no va a querer regresar acá. Y tu como buen amante, le harás caso.

-pero ¿y tú?

-yo estaré aquí. Todo el día, hasta el jueves. Me iré el mismo día de tu cumpleaños, de noche.

-¿Qué? Dijiste que te ibas luego de eso.

-lo sé, perdón. Vi mal el calendario. Vamos no pongas esa cara.

-es que…

-Tobio, no te preocupes. Que no estés de noche, no significa que no te disfrute de día cuando él este en clases.

Me sonrió con total sinceridad.

Lo extrañaría muchísimo.

Habia sido mucho tiempo juntos, para separarnos así.

Sería difícil aceptar el hecho que no lo tendría todo el día para mí.

-¿Por qué tan pensativo?

-Te extrañare.

-Tobio, no empieces.

-Pero es la verdad.

-omitamos hablar de esto de ahora en más. Tampoco es fácil para mí. Y no, no me pidas que me quede. No lo hare. Puedes ser todo lo insistente que quieras, pero no me quedare. Tú sabes bien que es lo que debes hacer para que no me vaya.

-no puedo hacer eso.

-¡y te entiendo!...por eso debo irme. Pero escúchame, te escribiré a diario.

-¿me llamaras?

-mientras pueda sí. Pero escribirte lo puedo hacer, usare ese chip alternativo y Kunumi no lo sabrá. Ya verás que todo estará bien. Y veras que el niño me reemplazara rápidamente.

-No digas eso. Nadie puede reemplazarte.

Volvió a sonreír, pera esta vez note tristeza.

-Preparare el desayuno.

-lo tomare en el comedor. Así organizo mi clase.

-de acuerdo.

Ambos nos pusimos nuestros respectivos pijamas. Y él de consistía en ropa mía. Un pantalón largo y un sweater de algodón color azul. A mí me gustaba como le quedaba.

A veces parecía un poco más alto que yo. Pero era solo por su ridículo peinado, nada más.

-Imagino que una vez que seas todo un hombre casado, te peinaras decentemente.

-hahah que cruel eres. Veremos que dice Kunumi.

-Pss…seguro que le gustara.

-no te creas. Ambos son parecidos para los gustos. En fin… ¡hablemos de otra cosa!...

-¿sobre qué?

-No se… ¿estas mejor? ¿No estás enojado?

-no puedo creer que le haya contado todo.

-yo no puedo creer que tenga novio.

-¿a qué te refieres?

-En como lo tenía oculto. Es un niño adorable, pero creí que lo tenías para ti solo. Ahora deberás compartir.

-A mí no me gusta compartir.

-A él tampoco.

-Es diferente.

-No lo es. Pero bueno, para que tú aceptes algo es difícil. No me voy a poner a discutir contigo. Pero bueno. Ya queda poco para el final de clases. Un mes más y senpai se marchara.

-No quiero hablar de eso. Desayunemos en paz.

Yutaro asintió sonriente, yo era tan cabeza dura, que él disfrutaba cuando me pasaban cosas así, por el simple hecho de que pasabas días enteros advirtiéndome las cosas y yo no reaccionaba.

Tomamos un café caliente con algunas tostadas.

Mientras yo seguía armando mis clases, Yu ordeno las habitaciones, puso las sabanas a lavar. Más tarde lo oí entrar al baño.

Cuando entre a la habitación, se sabía que habia estado él ordenando. No habia registro de los olores que suele dejar una noche de sexo. Estaba fresca y olía a limón.

Busque mi ropa en el armario y me dirigí al baño al momento que él salía.

-Me tomo una ducha y te llevo.

-genial. – me regalo un beso en la mejilla y se alejó hacia el comedor.

Una vez listo, Yu me esperaba cerca de la entrada con su maleta.

Era una imagen para el olvido.

No, no, no quería que se vaya.

-Al menos hubieses llevado esa maleta al auto. No es agradable verte con ella.

-No exageres. Vamos que es tarde.

Asentí tomando las llaves del auto y cuando pase por su lado le robe un beso en los labios.

-Uno de los últimos ¿eh?

-¿Qué dices? Quedan muchos más. – me beso de forma más pasional colgándose de mí nunca.-

Y el beso se pareció al primero que nos dimos en nuestros años de secundaria, 20 años atrás.

-No lo hagas tan difícil, por favor. Por mí.

-Está bien. –

Creo que no quedaba otra, que aceptar que no habia marcha atrás.

Se iría, sabía qué hacer para que se quedara, pero no podía hacerlo. Se me impedía horriblemente cumplir con esos requisitos.

Se colgó de mi brazo y caminamos así hasta el garaje a buscar el auto.

Deje a Yu en la casa de sus padres y partí hacia la universidad a dar mis clases de ese día.

No pude no recordar a mi niño.

Me sentía mal cuando recordaba como habia llorado y lo enojado que se habia ido.

Le mande un par de mensajes ese día pero no obtuve respuesta. Y algo me decía que no las tendría hasta el día lunes.

Así que ese sábado fue para el olvido. Por primera vez en mucho tiempo, lo pase y dormí solo. Y aun restaba el domingo.

Si el sábado se habia hecho eterno, ni quería pensar lo que sería al día siguiente.

En otros tiempos, hubiese salido a buscar con quien estar. Pero esta vez era Yu o Hinata, sino ninguno.

Bueno que decir del domingo.

Los únicos momentos donde las horas se me pasaron fue cuando arme mis clases para la semana.

Y porque sentí un poco de adrenalina al pensar que hacer cuando volviera a ver a Shouyou.

Yu se comunicó conmigo para contarme que pasaría el día en el campo familiar, con otros familiares. Que Kunumi seguía un poco enojado, pero que habían arreglado las cosas.

Yu sonaba contento, feliz, de estar todo ese día con su familia. Así que la conversación fue corta, ya que sería aburrido que hablase conmigo y no disfrutase el día.

Y no pasó más que eso.

Me prepare una cena ligera y me dormí temprano. No valía la pena quedarse despierto. Hinata aún no respondía mis mensajes. Por lo que dos cosas: o la estaba pasando muy bien con su senpai, o seguía enojado

Así que antes de seguir mortificándome, les mande a ambos un mensaje de buenas noches, pero solo Yu respondió.

No me sorprendió que no viniese a mi clase de lunes.
Estaba empezando a entender sus actitudes. Así que básicamente ese lunes fui con la idea de que no aparecería. Pero aun así tranquilo.

En efecto no se asomó ni siquiera al final de las dos horas.
Y lo estaba haciendo a propósito. Esta vez no tenía excusa alguna para faltar.

Para las cinco no pude aguantar y le envié un texto.

-¿Dónde estás?-

No pensé obtener contestación pero su respuesta no se hizo esperar.

-¿Por qué?

-Porque si sigues faltando así te desaprobare.

-No me importa. Usted dijo que no me reprobaría.

Jodido niño...jodido y hermoso niño.

-¿No te importa? ¿Tampoco te importa que tu sensei te extrañe?

-¿En serio?

-Te extraño mucho.

-¿no está enojado?

-No. Quiero verte y demostrarte cuanto te extraño.

-Yo también lo extraño.

Ay señor. Me encanta. Me fascina. Me ponía tan loco.

-¿Si?... te espero a las 18 en el estacionamiento.

-Está bien.

Guarde mi celular con esa euforia y calentura característica que solo él me producía.

Tanto él como Yu lograban darme una satisfacción sexual muy diferente. Y aunque Yu siempre estaba dispuesto, yo estaría necesitando follarme a Hinata. Porque desde que lo conocí no habia forma de saciarme. Y eso solo se arreglaría cuando probase esa cola tan pequeña.

Me lo imaginaba en tantas poses con mi pene adentro que a veces acababa sin siquiera tocarme o varias veces si lo pensaba mientras me cogía a Yu, no aguantaba y me corría a las pocas movidas.

Pero aun así, es como si quedase igual duro o caliente. Aunque me corriese las veces que lo hiciese, no me sentía satisfecho.

...

La hora no pasaba.
Aquel lunes se estaba haciendo interminable y recordé que era mi último lunes con Yu. Aunque tenía mis dudas sobre las condiciones que Sho impondría.

Pero no me preocupaba por eso. Ya vería como salirme con la mía.

Para las 18 salí casi al trote para donde se encontraba mi auto.

Espere con impaciencia el momento en que lo viese llegar.

Y doblando por uno de los laterales del edificio lo vi surgir. Su pelo estaba más revuelto que lo habitual y venía con s ropa habitual del club.

Abrió la puerta y se sentó como siempre.

-Buenas tardes sensei…- susurro mientras el mismo abrochaba su cinturón.

-Buenas tardes Shouyou.

-¿está enojado?

-no. ¿Y tú?

-sí.

-¿en serio?

-sí.

-lo siento. No quise hacerlo, bueno sí. Pero no era mi intención hacerte enojar. Pero no deberías enojarte.

-¿Por qué?

-Porque tú también hiciste cosas. Le contaste a tu senpai. Y lo peor es que no me dijiste que tenías novio.

-usted también tiene novio.

-Yu no es mi novio.

-¡no me mienta!

-ok… creo que debemos calmarnos. Yu no es mi novio. Solo alguien a quien quiero. Pero tu senpai sí. ¿Cómo hacemos?

-¿con que?

-Yo tampoco quiero compartirte. No quiero que estés con él.

-Yo lo quiero a senpai. Y también a usted.

-es lo mismo que pasa con Yu. Pero no entiendes.

-No. Yo no quiero que este con él.

-Yu se va el jueves.

-Entonces nos vemos el viernes.

-espera ¿Qué?

-No pienso ir a su casa mientras este él. Es lo mismo que yo lo invite a la mía y este senpai. A ninguno le gustara.

-Déjame ver si entendí. ¿No te importa si esta Yu, mientras estemos solos?

Movió su cabeza afirmando.

-No quiero compartir de esa forma.

-Está bien entendí.

-¿puede venir a mi casa a dormir? Si no quiere dormir conmigo hay más habitaciones. Pero si se va para dormir con él, yo llamare a

-¡no! Está bien. Lo haremos a tu manera. ¿Cuándo se vaya Yu si vendrás a mi casa?

-No.

-¿eh?

-¿usted dormiría en la misma cama, donde yo me acosté con senpai?

Ok…buen punto. No lo haría jamás.

Me imaginaba la risa de Yu, disfrutando como un niño 20 años menor fuese más inteligente, y tuviese más códigos que yo.

-Tienes razón. ¿Senpai ha ido a tu casa?

-no. Yo he ido a la suya.

-pero también quiero que pases noches en la mía.

-podría hacerlo, pero no donde ha tenido cosas con él.

-está bien. Donde tú casi te quedas a dormir…ahí no pasó nada.

-está bien.

-¿puedo besarte?

-no…

-¿eh? ¿Por qué?

-porque sigo molesto.

-a ver…dime que más. Estoy para escucharte y pedirte disculpas.

-Me dijo que no iba a tener sexo con él…yo se lo pedí y usted me dijo que no lo haría. Fue y lo hizo. Si…si tantas ganas tenia, lo hubiese hecho conmigo.

Bajo su mirada avergonzada y junto sus manos.

Dios mío, es que me quería matar ese niño.

No tenía nada que decir, tenía razón.

-lo siento. Sé que me lo pediste. No te tome en serio. No volverá a pasar.

Shouyou no me respondió. Y supuse que seguía enojado.

Así que encendí el auto y empecé a manejar despacio hacia su casa.

-¿va a dormir conmigo?

-Si Shouyou. Pero…solo dormir ¿vale?...bueno podemos hacer algo…pero no eso. Aún no.

-¿Cuándo?

-mmm el jueves.

-¿Cuándo se vaya él?

Negué divertido viéndolo celoso.

-Es mi cumpleaños…quiero hacértelo para mi cumpleaños.

-¿en serio?

-Si… ¿podrás esa noche dormir en mi casa?

-Si…seguro que mis padres no estarán.

-nunca están ¿o qué?

-trabajan- dijo cortante.

-¿pero qué trabajo hacen?

Hinata elevo sus hombros quitándole importancia a la pregunta y no respondió.

-¿no me lleva a los columpios?

-¿eh?

-ahora…quiero ir a los columpios.

-no Sho. No podemos. La policía podría estar cerca. Pídeselo a tu senpai…- comente divertido

-Ya lo hice y no pudimos. Tuve que volver a casa.

Morí de rabia. No habia sido la primera opción. Habia sido el descarte.

Apreté con fuerza el volante y aumente la velocidad.

-¿A dónde vamos? – pregunto al ver que pasábamos de largo de su casa.

-Al parque a donde más. A ver si para la próxima aprendes a pedirme a mi primero y no al senpai que te deja plantado.

-No fue así. Yo debí volver. Si no me hubiese llevado. Él nunca me dice que no.

Dios. Estaba perdiendo puntos ante un niñato sin experiencia.

Pare en el parque más cercano. Y un par de farolas iluminaban unos columpios vacíos.

-ve…yo te vigilare de aquí.

-¿eh?

-Hinata…la policía puede vernos. Es arriesgado.

-Senpai se hubiese sentado conmigo. No quiero hacerlo solo. Mejor lléveme a mi casa. Quiero dormir.

Ay dios. Mi niño era caprichoso en todos los sentidos. Un caprichoso sumamente adorable.

Tenía ganas de abrazarlo.

-Ok…bajare contigo. Pero solo unos minutos.

No alcance a decir eso, que ya se habia desprendido el cinturón y salió de un salto al lugar.

Se hamaco un par de segundos. Y no era el mismo niño lujurioso que era cuando estaba conmigo. Era un niño en todo su ser. Y su mirada brillaba en esa fría noche.

-sensei…siéntese – dijo señalando el columpio de al lado.

Negué con nerviosismo mirando el lugar.

-ya estoy grande para eso- dije sonriendo.

-ohh…vamos.

-no. Aparte me debes un beso y un abrazo. Ya estamos a mano.

-¡por favor! ¡Por favor!

Se bajó de allí y me tomo con sus pequeñas manos. Y no pude evitar ser guiado hasta el columpio. No tuve opción y me senté en él.

Hinata me sonrió con una inocencia hermosa y se sentó en mis piernas.

Creo que ya no me importaba en lo absoluto la maldita policía. Quería disfrutarlo.

-¿Qué haces Sho? Debemos tener cuidado. – dije sin el menor ánimo para que se marchase.

Me volvió a sonreír y sus manitos tomaron mis mejillas.

Entonces me beso. Abrí mi boca para poder gozar de eso que habia extraño todo el fin de semana.

Se acomodó más encima de mí y lo tome de sus caderas para poder sentir todo su cuerpo.

Me tenía totalmente perdido.

-Sensei…

-¿mmmm?

-Ya no estoy enojado.

-Menos mal- susurre para volver a besarlo y sentir de nuevo esas erecciones que solo él podía producirme.

Después de aquello me abrazo fuerte y apoyo su cabeza en mi hombro.

-¿Qué tal si nos vamos? Quiero darte buenos motivos para que disfrutes de tu "no enojo"…

Me sonrió y como me guio hasta el columpio fui guiado hasta mi auto.

Mmmm ¿yo también podía enamorarme como el senpai?...

Creo que no sería nada difícil hacerlo.

Gise lo pides y lo tienes. Espero te guste.

Gracias a todas las que escriben, nos vemos en la semana.