El silencio reino entre ambas ante la negativa respuesta de la guardiana de Urano dejando a la protegida de la luna preocupada.
—Maldición, esto me pasó por descuidada —se regañó mentalmente la rubia —debí tener más cuidado —se repitió lamentándose por lo ocurrido. —Pero Haruka, ni tu ni yo podemos saber cómo reaccionarán si se enteran de esto —refutó la rubia —quizás no lo tomen como tú, quizás piensen que fue algo inaudito lo que he hecho o lo que he ocultado.
—Te aseguro que entenderán cuando se enteren de aquel secreto —le dijo Haruka —y te puedo asegurar que reaccionarán de la misma manera que yo al saber de lo que hacía para curarnos —le recalcó a modo de reproche provocando que la rubia desviara su mirada de ella.
—Vale, ya lo entendí —respondió desganada. —Pero ¿Podrías tú contarles? —Preguntó haciendo un pequeño puchero —no quiero estar presente en el momento justo que se enteren.
—¿Hablas en serio, Serena Tsukino? —Cuestionó Haruka con los brazos cruzados, la joven simplemente asintió haciéndole unos ojos de cachorro que hizo suspirar a la rubia ceniza resignada —yo se los contaré.
—¡Eres la mejor guardiana del mundo! —Exclamó lanzándose a sus brazos abrazándola con fuerza.
—Si sólo te escucharan las otras... —Musitó la guerrera de los vientos con burla acariciando su cabello —debo irme que ya son casi las once y debieron quedar preocupadas las demás.
—Esta bien, hasta mañana —le dijo la rubia —te mandaré un mensaje para enviarte una dirección —le avisó antes de que saliera por la puerta, Haruka simplemente asintió para después salir de la habitación.
—Ya veo que has hablado con una de ellas —la rubia miró de reojo a una esquina de la habitación de donde apareció Luna —ese es un buen paso —le felicitó subiendo a su regazo.
—Si, creo que lo es —le apoyó Serena acariciando su lomo —aunque prácticamente se enteró porque sin querer la sometí sin saber que era ella —comentó con nerviosismo.
—Pero ella no reaccionó del todo mal cuando se lo contaste ¿No? —Serena sonrió ante aquellas palabras.
—Si, tienes razón —suspiró —me alegra que tú siempre hayas entendido este lado de mi, aunque tú te enteraste cuando comencé a retomar los entrenamientos después del enfrentamiento con ese hombre —sonrió ladinamente —aún espero saber cómo es que reaccionarán las demás.
—Pienso que debías hablar con ellas directamente —le reprochó la felina.
—Primero dejo que les llegue el primer impacto por Haruka y después yo remato —dijo Serena a modo de broma provocando que Luna rodará los ojos evitando reírse.
—Eres un caso perdido —musitó la gata para bajarse de sus piernas en dirección a su cojín donde se acomodó —anda, ve a dormir que ya es demasiado tarde.
—Esta bien, mañana de todas formas no iré a la escuela —dijo la rubia apagando las luces —estoy agotada, me levante en la madrugada a entrenar y luego me reuní con las chicas para hacer la fiesta donde termine por salir a las nueve, así que mañana es mi día libre.
—¿No lo he dicho? Caso perdido —musitó la consejera que ironía dejándose vencer por el sueño al igual que su protegida.
La mañana había llegado, sus amigas de inmediato de dieron cuenta que Serena faltaría a las clases debido a su notorio retraso que a pesar de ser habitual está vez había excedido el límite.
—¿Tendrá que ver con lo que Haruka nos escribió en el mensaje de la noche? —Les preguntó Mina a Lita y Amy después de que la clase había terminado y esperaban la continuación a la otra.
—Sólo nos mandó mensaje que debíamos vernos después de que saliéramos de clases porque debía contarnos algo sobre Serena —dijo Amy.
—¿Y si sucedió algo cuando la acompañó a su casa anoche? —Cuestionó Lita preocupada.
—Pero ustedes vieron el mensaje, decía que había llegado bien a casa e incluso charlaron un buen rato —argumentó Mina en un intento de borrar alguna preocupación.
—Entonces debe tener que ver con algo no tan grave, después de todo si lo fuera habría dicho que debíamos reunirnos con urgencia —les dijo Amy con lógica a lo que las otras dos asintieron.
Después de ello continuaron sus clases hasta la hora de salida, en ma entrada se encontraron con Rei y más cuatro juntas se marcharon al departamento de las Outhers donde Michiru las recibió.
Cuando pasaron a la sala, Haruka espero a que todas tomarán asiento, meditó por unos segundos lo que diría y después comenzó a platicarles acerca de lo que Serena le contó la noche anterior obteniendo la completa atención de sus compañeras.
—Y ella al final hizo eso para no ser cazada prácticamente por esa persona de la que huían —finalizó la rubia ceniza con seriedad ante la mirada atónita de las presentes.
—¿Hablas de nuestra Serena? —Cuestionó Lita con sorpresa.
—Nos estas diciendo que ella no es la linda y algo despistada princesa que conocemos, sino una muchacha que fue entrenada desde muy pequeña en defensa personal para salvaguardar su vida de una persona que quería a su familia muerta —dijo Michiru con seriedad haciendo un recuento de aquello.
—No sólo eso, debido a la culpa que sentía al no poder usar esas habilidades en las batallas ella lo que hacía era traspasar nuestras heridas a su cuerpo que has notado, aún no sana del todo —murmuró Rei cruzada de brazos.
—Por eso nuestras heridas desaparecían con rapidez —Amy mordió su labio —siempre me pareció inexplicable aquello.
—Asi es —la guardiana de Urano saco su celular donde selecciono un mensaje que le había llegado hacia una media hora —me ha mandado un mensaje con una localización, ella ahora mismo está entrenando —les dijo con seriedad.
—Hay que ir —dijo Mina con determinación —no se ustedes pero yo quiero ver con mis propios ojos ese lado de la persona que creía conocer —sonrió ladinamente —será interesante.
Las demás apoyaron esa idea a lo que se dirigieron al lugar indicado.
Pronto llegaron a un edificio bastante peculiar que creían estaba abandonado pero el interior estaba en perfectas condiciones, ellas se adentraron a un punto donde visualizaron al señor Tsukino quién tenía a unos metros frente de si a sus dos hijos quienes tenían sus ojos vendados a las vez que sostenían unos arcos con una bolsa de flechas a sus espaldas.
—Ya lo conocen, deben estar alertas con el sentido de la audición, cuando escuchen a los muñecos levantarse deberán disparar a sus lados correspondientes —les explicó el hombre quién se quitó sus lentes y miro por el rabillo del ojo a las recién llegadas pero devolvió la mirada a sus hijos —¡Comienzan ahora! —Exclamó presionando un botón en su celular a lo que algunos muñecos comenzaron a levantarse del suelo siendo atravesados por las flechas de ambos hermanos que mantenían sus sentido de la audición al tanto del sonido que hacían aquellos objetos al levantarse —bien hecho, descansen —les indicó dirigiéndose a unas mochilas no sin antes ver a las amigas de la rubia.
Lita fue la primera en avanzar hacia Serena, se acercó por su espalda sigilosamente con el objetivo de sorprenderla, pero Serena en un rápido movimiento la enganchó con su brazo por el cuello haciéndole una especie de llave para terminar derribándola al piso.
—Me has matado —musitó Lita adolorida mientras las demás a excepción de Haruka miraban la escena petrificadas, enseguida Serena se quitó la venda mirando a la guardiana de Júpiter tendida en el suelo.
—¿¡Eh!? —La protegida de la luna se alarmó al ver a su amiga tendida en el suelo —Lita ¡Lo siento! Como lo siento —rápidamente la ayudó a ponerse de pie mientras se quejaba ante el dolor de espalda —en verdad no sentí que eras tú, lo siento.
—Tranquila, no pasa nada —dijo Lita con una sonrisa mientras se agarraba su brazo izquierdo.
—Fue por acto reflejo —dijo Serena riendo nerviosa poniendo a su vez su mano en la nuca.
—¿Ellas saben de esto, Serena? —Le cuestionó Sammy a su hermana mientras se posicionaba a su lado mirando a las presentes con el ceño fruncido.
—Tal parece que si —le respondió la rubia encogiéndose de hombros —aunque creo que debo contestar algunas cosas más —comentó rascando su mejilla a lo que sus amigas suspiraron.
—Eso quiere decir que yo también puedo decírselo a mis amigos —afirmó el joven Tsukino pero su hermana le miró con desaprobación.
—¡No puede ser así, Sammy! —Le exclamó la rubia con el ceño fruncido.
—Tus amigas lo saben ¿Por que mis amigos no podrían saberlo? —Le cuestionó desafiante.
—Porque ellas se enteraron por un descuido mío —refutó la hija mayor de los Tsukino —además no tienes una necesidad de decírselos, mocoso —ante aquel apodo el chico se lanzó sobre su hermana por su espalda intentando tumbarla al suelo pero ésta comenzó a seguirle la corriente —¡Mas vale que te quites de encima, enano! —le advirtió dando algunas vueltas para bajarlo de encima suyo hasta que de pronto fueron tomados del brazo por su padre quien jaló a Sammy separándolo de Serena.
—Mas les vale a los dos que se detengan —les advirtió con notorio fastidio alarmando a sus dos hijos.
—Vale, papá —respondió la rubia por lo bajo sonriendo con nerviosismo.
—Papá, Serena ha hecho que otros se enteren del secreto —le dijo el joven con inocencia provocando que su hermana le fulminará con la mirada.
—¡No fue mi culpa! —Exclamó al sentir la mirada de su padre sobre ella —¡Me descubrió porque creyó que no podría cuidarme sola! —Justificó señalando a Haruka acusadoramente quien desvío su mirada rápidamente —además, no es como si pudiera perder algo —musitó por lo bajo encogiéndose de hombros.
—Terminamos por ahora, puedes irte con ellas —le dijo el hombre con seriedad soltándola del brazo —y tú debes irte a tu club de fútbol —se dirigió a Sammy para después mirar a las amigas de su hija —esta de más que les diga que no deben de hablar con esto de nadie ¿No? —Todas las chicas asintieron rápidamente ante la mirada neutra de aquel hombre que conocieron como alguien sonriente.
—Me cambiaré en un santiamén y les veo afuera —les dijo Serena saliendo de la visibilidad de sus guardianas junto a su padre y hermano.
Después de estar lista, Serena se encontró con las chicas fuera del edificio donde se dirigieron después al Crown.
[...]
