A modo de disculpas por la tardanza de este capitulo, les dejo algo que todas queriamos leer.

Muy FELIZ NAVIDAD.

.

La noche del martes Shouyou y yo nos acostamos tarde.

Llegamos pasadas las 18:30 y él todo entusiasmado, salió directo al patio.

Y mientras yo me ponía ropa más cómoda, podía oír el pique de la pelota ir y venir.

Me senté un momento en la sala para chequear mis mensajes y mails.

No había nada de Yu. Nada...

Aun no sabía si había llegado bien, si había alcanzado su vuelo, si todo marchaba bien con Kunimi...Y si me extrañaba, como yo a él.

Pero por el momento, no sabía nada. Y en algún punto me estaba afectando demasiado.

...

Disfrutaría de esa noche con Shouyou ya que la del día siguiente él la pasaría en casa de su senpai.

-¡Sensei!...

El grito del niño repercutió en la sala.

-¡Ya voy! ...

Cerré la computadora y me dirigí a jugar con mi él.

Tenía miles de pensamientos rondando todos a la vez.

No sólo pensaba en la falta que me hacía Yutaro. También en las ganas de estar con Hinata y con ello, el tema de su drama familiar.

Si algo había aprendido con las relaciones que había tenido es que no solo estás con la persona sino que también entras en su mundo y empiezas a formar parte de él.

Si yo quería estar completamente con Hinata debía conocer un poco más ese tema que le afectaba tanto y del cual no quería hablar.

Y no me importaba en lo absoluto los dramas que él tuviese, yo estaría allí para ayudarle y si podía para hacerle olvidar que existían.

Senpai no me agradaba en lo absoluto. Pero quería cuidar a Shouyou y yo también. Por lo que no me molestaría hacerme cargo de todos los caprichos que él tuviese. A parte yo también tenía mi recompensa con ello.

Porque no había otra cosa en ese momento, no quería otra cosa más que cogérmelo. Hacerlo feliz de la manera que mejor sabía hacer.

-¿y bien? ¿Qué debo hacer? - pregunte en el patio, esperando instrucciones de juego.

-¿Puede levantarla para mí? ¿Sabe de qué hablo?

Asentí recordando que quería que yo fuese su armador.

Cuando estábamos por empezar, su celular sonó, se excusó un momento para hablar por teléfono. No escuche que decía, pero si escuche cuando saludo a su papá. Aunque la conversación ni siquiera llego al minuto.

Volvió hasta donde estaba yo un tanto más triste.

Mientras jugábamos, él parecía no cansarse, parecía tener energías ilimitadas. O solo tal vez, se podía ver si uno observaba con cuidado como usaba el juego para descargarse. Para alejar esa frustración que callaba tanto.

Cuando saltaba para cada remate, no se lo veía disfrutar- golpeaba la pelota con fuerza y pedía en un sonoro grito "uno más", "otra vez"…

Luego de hablar unos segundos por teléfono con su padre, se habia vuelto un poco más agresivo, y en su afán de alejar, de no enojarse tanto fallaba al golpear algunos pases, eso lo hacía enfurecer, lo hacía perder el equilibrio. Se cayó un par de veces, pero en un abrir y cerrar de ojos se levantaba listo para hacerlo de nuevo, sin mirarme, sin darse cuenta de que a su alrededor la temperatura bajaba cada vez más… sin darse cuenta que algunos de los raspones habia empezado a sangrar, y su cuerpo estaba transpirando por demás.

-¡Uno más!

-No

-¿Por qué no?

-Porque estás cansado.

-¡Quiero seguir jugando! No estoy cansado.

-Si lo estas. Vamos… a la ducha.

-No. Quiero seguir. Otra vez. Una vez más.

-No.

-Pero

-¡He dicho que no! Estas cansado, esa transpiración te hará enfermar y los raspones de tus rodillas no se ven bien.

-Pero

-¡¿PERO QUE?!

No debía extralimitarme así…no quería gritarle, pero quería que me hiciera caso, quería cuidarle.

Shouyou tomo la pelota con las dos manos. Y la apretó contra su pecho.

-…es que, sino practico mamá se podría decepcionar de mi…prometí una vez ser un buen jugador…le prometí que iba hacer bueno en algo.

Me quede sin habla. Mi corazón se encogió.

Definitivamente odiaba a su madre, odiaba ver como controlaba a Shouyou de una manera tan cruel.

Nadie merecía ser tratado así. Ser castigado de esa forma.

Y menos aún, nadie tendría que mendigar amor y aprobación de esa manera.

Quería decirle que su madre…era una verdadera basura. Pero esa palabra de gente grande, nunca la entendería un niño como él. Porque a pesar de todos los desprecios, y de cómo Oikawa me habia contado que se lo trataba, aun así. era su madre y él en algún punto le quería y mucho.

Sus piernas flaqueaban un poco, y escuche ese gimoteo característico de querer llorar pero no hacerlo.

Y soy sincero, si Shouyou se largaba a llorar, creo que yo lo haría detrás de él.

Y antes de que la situación y los recuerdos de sus padres me lo siguieran atosigando, fui hasta él y le proporcione un abrazo reparador…de esos que solía darme Yu cuando a veces las cosas no me salían del todo bien. ahora me tocaba hacerlo a mí.

Soltó la pelota para abrazarme y se aferró a mi polera.

-Shouyou…tu sabes que puedes confiar en mi…

-Senpai dijo lo mismo. Pero yo no quiero hablar. ¡No quiero!

-Está bien. pero esas palabras que se te escapan y que quieres ocultar no te hacen bien. En algún momento quiero que hablemos.

-¿puedo elegir yo cuando hacerlo?

-mmm está bien. pero prométemelo.

-Se lo prometo.

Le sonreí.

-¿comemos pizza?

-¿pizza? ¿es decir pedir pizza?

-Claro…llamaremos.

-Nunca comí una pizza de esas…

-¿en serio? Bueno, ¿Qué esperamos?. Vamos adentro.

Mientras él se dirigió a buscar su bolso, yo encargue las pizzas.

Hinata habia traído ropa como para quedarse por siempre.

Así que antes de bañarse acomodó con cuidado una muda del club limpia para el día siguiente. La que tenía puesta ya no le serviría debido a la transpiración.

Y parecía tener cientos de esos shorts cortos. Que a mí me fascinaban pero en algún punto debía ponerme a pensar que él pasaría frío así.

-¿No tienes frío con esa ropa? - pregunte mientras él dejaba sobre una silla, todas las prendas y útiles que se llevaría al día siguiente.

-No. - contesto fugazmente.

-¿Mañana llevas a la escuela este bolsón con ropa?

-Pensé que... Podía dejarlo aquí.

-¿en serio? ... Me encantaría Shouyou. Deja tú ropa aquí.

-Sensei... Luego de bañarme...¿me daría tiempo de lavar mi ropa?

-¿Eh? Aquí hay lavadora. Dame todo lo que necesites lavar.

-¿En serio? ¿puedo lavar mi ropa en la lavadora?

-Sí, claro... ¿Por qué no?

Demonios... Debía aprender que su madre siempre estaba detrás.

-Mamá dice que no sea inservible y haga esas cosas. Pero a mí a veces me duele los brazos cuando lo hago muy seguido.

Otra vez el fantasma de su madre.

-No te preocupes más por eso. Trae tu ropa aquí que la lavaremos. ¿Entendido?

Me sonrió de una forma inocente y sincera.

-Sensei...

-¿ya te vas a bañar? ¿quieres banditas para los raspones?

Negó suavemente y dijo:

-Eh...Si…voy a usar la ducha. pero olvide mi pijama...Y no me gusta ponerme ropa de escuela después de bañarme.

-¿No trajiste ropa casual?

Negó un poco avergonzado.

Yuu había dejado un par de poleras...Pero eso sería un error.

Así que busque una mía que no usase.

Escogí una color blanca de algodón manga larga para afrontar el leve frío que se podía sentir en la casa.

-No tengo un pantalón que te quede...

-No importa... Esto me quedara suficientemente largo.

Estaba acostumbrado a ver a Yuu con mi ropa así que esperaba con ansias verlo a él, a ese niño pequeño enfundado en ella, seguramente se vería adorable como siempre, pero aparte de eso más follable que de costumbre.

...

En efecto tuve que controlarme cuando lo vi en ella recién bañado.

Se había peinado y su pelo había perdido su volumen característico. Por lo que lo hacía ver más niño aun. La remera le quedaba casi llegando a los muslos y se tuvo que subir un poco las mangas para que no le molestasen.

-¿Estaba bien el agua? - pregunte tratando de desviar mis pensamientos.

-Si sensei. ¿Vamos a cenar?

Asentí. La pizza ya habia llegado. Y opte por comer en la sala, mirando un poco de televisión, hacía mucho que no hacia eso en mi casa. Yuu era de los que comían en el comedor, sin celulares o televisión y también me gustaba por que hablábamos de un montón de cosas.

Shouyou puso un canal donde pasaban dibujos y comió demasiado.

Así que le deje comiendo para bañarme. Estaba tan ensimismado mirando esos dibujos que no habría problema en dejarle solo un par de minutos.

...

Eran pasada la media noche cuando fuimos a la habitación, la misma que le había dado la primera vez que había venido.

-¿No quieres ir a dormir a la cama principal? .

-No.

-Pero es grande y podemos dormir más cómodos- sugerí.

-No. -volvió a repetir.

Lo abrace por detrás y acaricie sin ningún pudor todo lo que más pude de él, haciéndole suspirar de a ratos.

-Quiero dormir en mi cama contigo... De ahora en más será tu cama También. Él ya no vendrá más.

-No le creo... Él vendrá algún día.

-No lo sé... Pero puedo prometerte que no usara esa cama.

-¿En serio?

-En serio Sho... Ven vamos a dormir allí.

-Lo pensare. - contesto - hoy quiero dormir acá.

Y antes que yo replicara me tomo del brazo y me llevo junto con él.

Bueno... Creo que mis caprichos ya no podría cumplirlos tan fácil. Aun así dormir con él era hermoso en cualquier parte.

...

Apagamos la luz y se acostó abrazándome.

-¿Sensei Kageyama...?

-¿Si?

-¿Podemos dormir?

-¿No quieres jugar un ratito?

-tengo mucho sueño...

Yo no tenía para nada sueño... Pero él estaba cansado...

Se acercó más, rozando su cuerpo más contra el mío.

Y me dejo lugar en su cuello. Aun olía a jabón.

Lo bese despacio y lamí cada rincón del que tuve acceso. Su piel tenía un sabor tan dulce que me hacía perder más la razón.

Shouyou suspiro al sentir como me aprovechaba y tocaba todo lo que más podía por encima de su ropa.

Me estaba haciendo un poco dependiente de sus gemidos y de cómo se revolucionaba su cuerpo con mi tacto.

-Anda Sho... Déjame tocarte un poco... ¿Me dejas acariciarte? -pregunte elevando la remera y metiendo mi mano dentro de su ropa interior.

Y me regalo ese bendito sobresalto mezclado con un gemido al sentir como tocaba su pene.

-¿Quieres dormir? - pregunte con un poco de malicia al ver como su pene crecía en mi mano. Y lo saque de dentro de su ropa.

Hinata solo me respondió con gemidos. Y yo lo masturbe hasta que logro acabar.

Casi no me gustaba masturbar a otros. Con Yuu lo hacía muy poco. Pero con Hinata lo haría todo los días. Me encantaba hacerlo.

Era adictivo tocarlo y hacerlo acabar.

Yo también estaba caliente. También quería acabar junto a él. Pero mi niño estaba cansado.

Hinata aun respiraba agitado cuando lo bese.

Y mientras lo hacía, intente tomar todo eso que él me provocaba solo con sus labios y masturbarme yo también.

No era lo mismo, yo necesitaba cogerlo. Acabar en él.

Apure el paso queriendo sentir esa hermosa sensación cuando mi semen salía.

Y lo logre. No podía verle, pero podía asegurar que su boca había quedado un tanto irritada.

-Ahora si puedo dormir...

-¿Eh?- pregunto.

-No sé cómo haces... Pero me haces acumular semen...

No me contesto. Solo me beso el pecho y se acomodó para dormir.

-Buenas noches...

-Hasta mañana Sensei.

...

El miércoles debimos levantarnos un poco más antes para bañarnos, no se me permitió jugar en la ducha, porque mi niño seguía un poco cansado. Por lo que me controle.

Quería desayunar onigiris , así que hice unos cuantos.

Se sentó un poco adormilado en el comedor y empezó a engullir con hambre.

-¿Que pediste para Santa? - pregunte recordando que faltaba poco para navidad.

-Yo ya no creo en eso- respondió.

-Bueno...Pero eres chico aún. ¿no pediste ningún regalo?

-Mamá dice que tengo que ser agradecido con lo que ellos me dan. Que si quiero regalos, no hay dinero para otras cosas...

-¿Otras cosas?

-Sí, si yo pido regalo de cumpleaños o navidad, ella no me dejara dinero por un mes para la comida.

¿Qué problema tenía esa mujer? ¿A caso no le habían dado un curso para aprender a ser madre?

No si yo agradecía eternamente ser gay. Y no tener que lidiar con la histeria y locura que alguna de ellas poseía.

-Pero...yo puedo regalarte lo que quieras. ¿No quieres nada?

-¡¿En serio Sensei?!...

Oh dios, ahí dejaba de ser el niño con el que me divertía por las noches para ser simplemente un chico emocionado y feliz.

-Sí. Pídeme lo que quieras. Y yo te lo regalare para navidad. Pero debes pensarlo hoy antes de irte. Ya que hoy te vas con senpai pienso ir a comprar los regalos navideños.

Aplaudió emocionado y sin pensarlo dijo.

-Me gustaría que me regalen la camiseta oficial de Japón.

-¿De voleibol no?

-¡Si¡ ¿La ha visto? Es roja con blanco. Y también con negro y...

Su emoción se evaporo y me mostró un rostro un poco turbio.

-¿Qué pasa?

-¿Cuándo es navidad?

-El domingo.

-Creo que ellos estarán ese día.

-Ah... Pero oye, no importa. Yo te comprare igual lo que tú quieras.

-Mejor no.

-¿Por qué no?

-Nunca arme un árbol de navidad. Mamá no cree en esas cosas... Y de verdad quiero armar uno. No quiero la camiseta, ¿puede llevarme el viernes al centro? Armaran un árbol cerca de la alcaldía.

Mis padres tampoco creían en la navidad, pero cuando yo era chico solían dejarme armar un árbol pequeño, me compraban muchos adornos y era yo el encargado de decorarlo. También solíamos comer cosas típicas de la fecha y siempre bajo el árbol reposaba mi regalo.

Conforme fui perdiendo inocencia, algunas cosas no las hice más. Pero si quedo en mi la idea de comer en familia y regalar algo.

Hacía años que no armaba un árbol. Siquiera tenía uno. Pero tal vez era momento de hacerlo de nuevo.

En ese momento entendí a mi mamá... A pesar de que ella me amaba, seguramente se sentía muy feliz de cumplirme esos caprichos inocentes y llenos de emoción.

-Veremos...- conteste.

-Está bien.

-Mañana, ven directo de la escuela. Tu ropa está limpia, no necesitas ir a tu casa. A parte es mi cumpleaños quiero estar contigo.

-Sensei, no tengo nada que regalarle.

-¿Como que no?...voy a pasar la noche contigo... Eso es el mejor regalo que me puedas dar. ¿terminaste ya? - pregunte al ver que no comía más su desayuno.

-Sí.

-Ven aquí conmigo.

Se levantó y rodeo la mesa con lentitud, que me hacía poner más ansioso.

Me moví un poco para atrás y le hice sentar en mis Piernas, tal como sabía bien hacerlo.

Pase un dedo por su cuello y lo hice recorrer suavemente.

Hinata se dejó acariciar.

Me acerque más, y le hable suave al oído.

-Ya sabes lo que quiero de regalo... Solo tú puedes dármelo... Quiero pasar la noche contigo Shouyou - lo tome de sus glúteos, y apretándolos lo traje más hacia mí- quiero hacerte el amor...cogerte, follarte como gustes llamarlo. Pero quiero hacerlo mañana. Y todos los días. Ya no aguanto más.

Shouyou se aferró a mi camisa y me profirió un tierno beso en mi cuello.

-Sensei...yo también quiero eso...

El olor de su piel, su aliento dulce, el hecho de sentir su cola rozar mi pene, ese beso mal intencionado y que me diga aquellas palabras, eran cosas que pretendían desestabilizar me.

-Mañana... No te escaparas. - le susurré. - ahora vamos que te llevo a la escuela.

-¿Puede besarme? - pregunto antes de bajarse.

-No.

-¿Por qué?

-Porque si lo hago en este momento, debo llevarte a la cama. ¿no entiendes que tan calientes me pones? Te besare cuando te deje en la escuela. Ya sabes que en el auto no puedo descontrolarme. - le sonreí con picardía mientras le bajaba de encima mío. Shouyou me abrazo un momento y me sentí querido. Salió en busca de su mochila. Yo lo único que pude hacer fue respirar profundo y tratar de encontrar paciencia.

...

Lo deje en la escuela, no sin antes de besarle como quería.

Perdí la noción del tiempo dentro del auto, y la noción de la realidad. Me estaba arriesgando demasiado.

Así que lo hice bajar y que entrara a clases.

Esa noche la pasaría realmente solo. Por lo que debía ocupar mi mente en otras cosas.

...

Salí hacia el centro del pueblo. A días de Navidad, la mayoría de los locales estaban repletos de gente.

...

La tienda de artículos deportivos estaba vacía, por lo que pude hablar bien con el dependiente para que me vendiese el talle correcto de la remera.

No sabía que jugador le gustaba más, así que decidí imprimir su nombre en ella con el número que solía tener su remera, el número 10.

..

..

Me sentí feliz con aquella compra. Y con esa emoción de querer entregársela de inmediato.

Antes de llegar a casa, para en otra tienda. Si quería hacerlo feliz, debía hacerlo completamente

Así que la noche del miércoles fue para el olvido.

Aun no habia noticias de Yuu, y Hinata solo me envió un mensaje de buenas noches cerca de las 22.

Me acosté temprano queriendo olvidar la soledad que habia en mi casa.

Hinata podía llenarla con su presencia tanto como lo hacía Yuu días atrás.

El jueves me desperté con un sonoro WhatsApp de parte de Shouyou. Habia utilizado el mensaje de audio y en él me felicitaba ruidosamente por mi cumpleaños.

No pude evitar escucharlo más de una vez, me encantaba el hecho de que se hubiera acordado tan temprano.

Cerca del mediodía, a pesar de mis luchas internas, tuve que comunicarme con su senpai

-1Ohaio sensei!

-Buenos días.

-¿Qué ocurre? ¿extraño a mi Kouhai? Tranquilo…hoy estará con usted. por cierto Omedetōgozaimasu

-Gracias… solo llamo para pedirte un favor. Quiero comprarle a Shouyou un regalo. ¿sabes lo que calza? ¿su número de zapatos?

-mmm pues le podría decir su talle de ropa interior, ese si lo sé.

Maldito adolescente, dudaba si alguna vez fui así de tonto.

-es una broma sensei…déjeme averiguar bien y le escribo un mensaje. Estoy por ir al club.

-pero no le digas a él.

-no se preocupe. En minutos le contesto.

Y con su voz cantarina y burlona dijo un "adiós" y corto.

En efecto, al cabo de unos minutos, me llego su mensaje.

Así que con esos datos fui a comprarle un equipo de lluvia color azul. Y junto con ello, un par de botas para que pudiera usarla y jugar con ellas.

Pero ese regalo junto con otro, se lo daría el día de Navidad.

Estuve ansioso todo el maldito día.

Por Facebook varios colegas y amigos me habían saludado, pero a decir verdad me valía. Yo quería estar con Shouyou.

Quería que llegase y pasar mi primer noche con él como se debía.

Tuve que dormir una pequeña siesta, porque la ansiedad me estaba aniquilando.

Quería que llegase por muchos motivos, porque principalmente lo extrañaba, quería darle sus regalos y luego quería acostarme con él…tantas cosas sin saber a ciencia cierta o no, si mi corazón las aguantaría o si él suyo lo haría.

Le envía un mensaje, diciéndole que le iría a buscar, que me esperase. La desesperación estaba haciendo estragos en mí.

-¡Sensei! – me abrazo y recibí un tierno beso en los labios- feliz cumpleaños. –sonaba hermoso cuando salía de su boca.

Le di otro beso más, tratando de no perder el poco control que me quedaba para con él.

Así que cuando salió, vinimos directo hacia mi casa.

Bajamos juntos del auto y entramos por la entrada de atrás.

Aun no le habia dicho de los regalos, por lo que él salió en busca de su pelota de voleibol para jugar un momento.

-¿A dónde vas?

-Al patio sensei…no es necesario que venga conmigo. Jugare solo igual.

-¿no piensas abrir los regalos que te deje en el sillón?- pregunte divertido.

Dejo caer la pelota y corrió con emoción hacia la sala.

Habia dos paquetes, uno muy pequeño en una bolsa y otro mucho grande en una caja.

-¿son para mí?

-Claro, son tus regalos de navidad.

Primero tomo la bolsa pequeña y con nerviosismo la abrió.

Su cara se ilumino al ver la camiseta oficial del club de voleibol.

-¡Waaahh tiene mi nombre sensei! ¡tiene mi nombre!- exclamo.

Y sin perder el tiempo se la coloco. Le quedaba solo un poco holgada, pero lo hacía lucir muy bien.

Corrió hacia el espejo que habia en el pasillo y allí se observó.

-Increíble…¡me queda increíble!- bramo mirándose.

Iba y venía por el pasillo, pasando por delante del espejo. Se sentía tan feliz que me lo transmitía a mí.

Y se acordó que habia otro regalo más. así que se dirigió hacia la caja grande y la abrió tratando de no romper nada.

Cuando la abrió, se quedó mudo mirando su contenido.

-Ya que mañana tal vez no pueda acompañarte al centro…¿Qué tal si lo armamos en casa? – dije mostrándole una bolsa con adornos para él árbol.

Se sentó en el suelo y sin verlo venir se largó a llorar.

-¡Sho-chan…¿Por qué lloras?...¿no quieres armarlo?

-Sensei…es el mejor regalo que he recibido. ¿en serio es para mí? ¿en serio?

Hablaba con la congoja de las lágrimas, tratando de no llorar y reír. Pero se le juntaba todo y apenas se le entendía el habla.

-Claro mi niño…de ahora en más es tuyo. Todos los años puedes amarlo. Ven , te ayudare.

Así que mientras él se recuperaba de la emoción, sacamos con cuidado las partes del árbol y lo armamos juntos.

Le deje poner los adornos como más le gustase, así que mientras yo cocinaba algo ligero, él se encargó de decorarlo.

Cuando termino, le ayude a poner las luces.

Habia comprado unas muy bonitas de muchos colores, que tenían distintos tipos de prendido y apagado.

Por supuesto que comimos a oscuras, y solo nos alumbraba la luz del árbol.

Shouyou no podía dejar de mirarlo y de agradecerme por ello.

Obviamente que antes de cenar, se sacó la remera que le regale y la volvió a guardar en la bolsa.

Cuando termino de cenar se levantó de la mesa y la rodeo llegando a mí.

-Sensei...

-¿mmm?

-¿Puedo sentarme? - pregunto tocando con suavidad mi rodilla.

Suspire un momento, buscando paciencia.

-Claro. - me corrí un poco para atrás, y le di el espacio necesario.

Se sentó con total comodidad y apoyo la cabeza en mi pecho.

-Gracias por los regalos... Me hacen muy feliz.

-Te los mereces. A todos. Y aun me resta dos más que te daré en navidad... Si tus papás no vienen, puedes venir aquí a almorzar. Yo también estaré solo en navidad.

Sus manos se cerraron sobre mi camisa apretándolas.

Acaricie su espalda mientras él seguía allí.

-¿Que vamos hacer Sensei? - lo oí preguntar aún escondido en mi pecho.

Baje mis manos hasta lo que era su pequeña cola y las dejé ahí, empezando a tocarla suavemente.

-¿Ya te he dicho que me gusta cómo te vistes?

-Pero sólo es la ropa del club...

-Pero este short te queda magnífico. Me encanta...- lo tome con cuidado y lo fui metiendo de a poco, todo lo que más pude, entre sus glúteos. Cuando logre unir las dos partes del pantalón, tire para arriba intentando escuchar la reacción de Shouyou.

Sentí como cerraba más sus puños y se quedaba inmóvil.

Volví a tirar para arriba, está vez con un poco más de fuerza.

Hinata gimió bajito.

-¿Te duele el pene? -

-No...

-Te lo haría más...Pero en algún momento te va a doler... - dije tratando de no ser tan rudo con ese pequeño cuerpo.

Hinata saco su cabeza del escondite y beso con suavidad mi cuello.

Lo dejé actuar. Aunque moría por partirle la boca, dejé que siguiera.

Sentí su lengua hacer un pequeño recorrido por ahí.

-mmm Shouyou me gusta mucho...

-A mí me gusta cuando me lo hace... supongo que a usted también.

-me encanta mi amor.

-¿Puedo hacerlo otra vez?- pregunto.

Asentí mientras de a poco metía una de mis manos dentro de aquel short.

Se movió incomodo al sentir mis manos recorrer lo más que podía .

-Tienes que darme mi regalo de cumpleaños - dije con voz ronca. Quería llevarlo a la cama y cogerlo.

-Si Sensei...

-Ha pasado mucho tiempo ¿no? Quiero cogerte - dije metiendo dos dedos en su cola. Y entraron con un poco de dificultad.

Sentí que sus manos me pellizcaban un poco.

Lo levante de allí. -Vamos a la cama.

-¿A cuál?

-A la que tú quieras. Pero vamos ya...

-Sensei... ¿a mi habitación?

-Da lo mismo- dije impaciente. Me ardía el cuerpo literalmente.

Shouyou me tomo de la mano y me llevo hacia la habitación que yo le había dado a él. Al parecer no iba a tener suerte de dormir en mi cama esa noche tampoco.

No alcance a pasar el umbral de la puerta que me ataco mi hambre voraz de él.

Lo pare con brusquedad para besar su cuello, Shouyou trataba de no perder el equilibrio mientras mis manos iba y venían por todo su cuerpo.

-¿Quieres hacerlo cierto?...-

-Si Sensei... Desde hace mucho - confeso, agregándole un poco más de locura a mi mente.

De solo pensar que esa noche pasaría, ya me encontraba al límite. Mi pene había crecido en el corto camino a la habitación. Me quemaba, me ardía.

Le saque todas sus prendas ahí mismo, sin dejarle acostar. Quería verlo completamente desnudo para mí.

Su espalda y torso eran pequeños, y aunque fuera de baja estatura sus piernas eran largas. Tenía la cola pequeña y parada. Y pensaba trabajar mucho en ella para que siguiera igual de apetitosa.

Lo apreté contra mí, queriendo sentir su cuerpito pegado al mío. El calor que desprendía era peor que el mío. Él también quería hacerlo.

-¿Tienes miedo? -le pregunte al oído- seré gentil... Te gustara mucho.

Asintió sumiso dejándome tocar su cola, abriendo sus piernas.

-Dios... Quiero cogerte Shouyou... Hacerte sentir feliz...

Lo lleve a la cama y lo hice poner en cuatro.

Dejo al descubierto su culo perfecto. Ese pequeño agujero que tenía que dilatar.

Me arrodille para lamerlo. Sabia tan bien como todo su maldito.

cuerpo.

El niño estaba tan caliente como yo, lo había sentido y ahora veía, su pene se había puesto muy duro.

Yo en si era el que tenía más hambre de sexo, porque sabía lo bien que se sentía y sabia gozarlo. Y ahora lo haría participe de ese mundo al cual le había introducido lentamente.

Metí de a poco los dedos y él me dejaba escuchar cuanto placer le hacía sentir.

Ya había comprobado que podía meter cuatro. Así que una vez hecho lo penetre con ellos.

Solo lo hice un poco a modo de dilatación, quería meter mi pene. Que sintiera ese trozo caliente recorriendo su interior.

Me desabroche el cinturón del pantalón mientras acariciaba sus glúteos, que se habían puesto rojos por mi tacto.

Saque con cuidado mi pene. No quería usar preservativo. Quería sentirlo como se debía.

-Shouyou... Chúpalo un poco. -

Me acerque a él, sin quererlo sacar de esa posición en la cual me lo cogería. Había soñado infinidad de noche, que la primera vez seria así.

Shouyou abrió su boca y se lo trago. Me hizo vibrar con ella. Había aprendido bastante bien. Y a mí encantaba acabar cuando él me la mamaba. Pero esa vez no sería así.

Lo tome de sus cabellos e inste a que chupara más rápido.

Cuando sentí que era suficiente lo saque de su boca.

-Perfecto...eres perfecto.

Me incline para besar sus labios.

-No pienso parar... Así que dime ahora si no quieres hacerlo.

-Quiero hacerlo sensei...

Me desprendí la camisa. Y camine hacia su parte trasera. Eleve un poco su cadera verificando tener una buena altura.

Volví a lamer su cola y metí de nuevo un par de dedos.

Busque un poco de loción y la esparcí por su ano.

También me puse un poco yo.

Tuve que arrodillarme en la cama, así sería más fácil.

-¿Listo?

Respondió que sí.

Y a mí se me hizo agua la boca cuando tome mi pene para introducirlo.

Primero lo pase por entre sus glúteos, Shouyou se movió inquieto.

Sabía lo que le pasaba. Yo no había tocado su pene para nada. Él también necesitaba sentir placer.

Coloque la cabeza en la entrada del ano.

Y parecía que no iba a ceder tan fácil. Su culo era tan lindo y pequeño.

Pero lo forcé y logre meter un poco.

Shouyou gimió fuerte.

Lo tome de sus caderas y trate de introducir un poco más.

Solo cedió lo suficiente para uno o dos centímetros.

La parte que habia logrado meter, estaba siendo asfixiada.

Con mis manos trate de abrir más sus glúteos.

Pero no logre aguantar más y lo metí a la fuerza de un envión

Shouyou perdió el equilibrio y cayó sobre las almohadas.

Lanzo un gemido doloroso y un sollozo ahogado.

Yo me sentía morir. Su interior era muy estrecho. Me apretaba, me asfixiaba. Me hacía perder la razón.

Quería volver hacerlo. Sacarlo y meterlo. Pero primero era Shouyou.

Me tire sobre él y se aferraba a las sabanas con los ojos cerrados.

-¿Duele?

Asintió un poco lloroso.

Bese su cuello y espalda tratando de calmarlo.

-Ya pasara... Relájate.

Le dije que sería gentil...pero ¿cómo serlo? Si era muy apetitoso. No podía controlarme.

-Mastúrbate- ordene- ya verás que pasara.

Bajo su mano y elevo un poco su cadera para hacerlo, ese movimiento de cola era peligroso.

Pude sentir como se relajaba y daba paso al placer.

-¿Mejor? - yo estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano. Su cola me estaba matando, tenía mucho calor ahí adentro.

-Si sensei...

Me levante tratando de no sacar mi pene de dentro y lo erguí también a él.

-¿Listo? -dije tomándolo de sus caderas.

-Si sensei...

Lo Saque de a poco viendo que había logrado meterlo todo en un lugar tan pequeño. Tome aire y cuando estaba a punto de salir lo embestí.

Esta vez no perdió el equilibrio, se sostuvo de las sabanas

Yo era quien casi enloquece al ver y sentir como entraba sin dificultad. Ver como se perdía en ese culo perfecto y chico.

Lo metí hasta que mis genitales chocaran con sus muslos.

No pude evitar gritar. Se sentía gádidamente bien cogerlo. Había esperado tanto para saborear aquello.

Aplaste mis dedos en sus caderas y empecé a meterla y sacarla.

Shouyou se movía junto conmigo y había empezado a disfrutar.

Tomaba largos impulsos y lo metía con todo, queriendo escuchar el ruido que se producía.

Shouyou se sacudía al ritmo de mis embestidas y gritaba más que otras veces. Gemía como un perro en celo y eso me hacía perder.

Le di las embestidas más fuerte que logre. Quería transmitirle ese hambre que me daba estar con él. Que sintiera las ganas de poseerlo. Que fuera mío completamente en ese instante.

-Ahh Ahh Kageyama sensei... Me vengo.

Buen niño... Eso quería yo, que se viniera con solo cogerle, que le provocase tal placer que no necesitase más.

Yo no quería acabar aun. Aunque lograrlo me estaba llevando mucho control mental.

No lo sacaba tanto, quería darle más rápido. Así que las embestidas eran cortas pero veloces. Y Shouyou se convulsionaba con ellas, hasta que sentí que se venía cuando se tiro de nuevo sobre las almohadas.

Entonces yo me tire sobre él, dejándole descansar un poco.

-Sensei...¿puedo quedarme así? - dijo con voz exhausta.

Lo cogería igual, cualquiera fuese la posición.

Bese su nuca y le respondí que sí. El olor que desprendía su pelo me reactivo nuevamente.

Así que seguí cogiéndolo, esta vez contra el colchón.

A Shouyou le seguía gustando, seguía gimiendo y gritando.

Lo abrace mientras le daba rápido. Me gustaba la sensación de calor extremo que su culo le daba a mi pene.

Cerré los ojos, disfrutando de ese momento.

Su cuerpo estaba rojo en partes donde yo había clavado mis manos al penetrarle.

Me moví con un poco más de lentitud al notar que no aguantaría mucho más.

Lo saque casi completo y lo metí con toda la fuerza que pude.

El cuerpo de Shouyou parecía romperse a cada minuto.

Y a mí me encantaba destrozarlo así.

Quería acabar, ver que se sentía dejar mi semen adentro, ver como se rebalsaría de él, ver como de su ano luego saliese. Quería marcar a Shouyou en todas partes.

Me aferre más a él pasando mis manos sobre su pecho y sentí sus dedos aferrarse con fuerza a los míos.

-Te voy acabar adentro -gruñí

Gimió más fuerte al sentir que empezaba de nuevo a hacerlo rápido.

Mi pene entraba y salía con una facilidad increíble.

La cama crujía y Shouyou me ayudaba moviendo su cola.

-Ahh Sensei... - me enloquecía ... Escucharle gemir así era mi perdición y me estaba por venir cuando le oí decir - ¡Ah... Tobio Sensei...más rápido!

No pude más rápido... Me hizo acabar diciendo mi nombre de esa manera.

El jodido pequeño me hizo acabar como nadie había podido.

El semen salió caliente y a montones.

-No...no sabía que recordabas mi nombre - dije entre bocanadas de aire, me había dejado en ruinas.

-Es que...es muy bonito

-susurro.

Pero no pude hablar mas

Se durmió después de decir aquellas palabras.

Pensé que le había hecho desmayar, hasta que oí un leve ronquido.

Ni siquiera había esperado a que yo sacase mi pene, así que lo saque con lentitud y me acosté a su lado. No quería bañarme solo, lo esperaría a él para hacerlo.

Me quede un momento reflexionando. Queriendo entender que por fin lo había logrado. Por fin me lo había cogido. Me había llevado su preciosa virginidad...su hermosa inocencia.

Dios quería despertarlo y volver a cogerlo, había sido tan genial hacerlo. Definitivamente tenía que hacerlo de nuevo, mi pene y yo queríamos otra vez...otra vez de ese culo rico, otra vez escuchar esos gemidos y sentir como su cuerpo se rompía con cada metida.

Definitivamente en bien despertase, lo volvería a coger.

….

Bueno sé que me demore…perdón, al parecer la musa no visita a personas que tienen una mala semana u.u este capítulo quería subirlo el día de cumple de mi amado Kags…pero ni modo.

Gise, gracias por aguantarme. Te quiero.