No era aún media noche cuando decidí que el niño no vaya a la escuela al día siguiente.

Quería seguir disfrutando de esa droga alucinante que enloquecía la existencia... Que tan perdido me sentía al estar con él.

Aún seguía durmiendo. Su respiración era pesada. Como si estuviese sumamente cansado, agotado. Como si una gran fatiga se hubiese posicionado de él.

¿Tan fuerte había sido? ... Shouyou solía cansarse cuando jugábamos intensivamente... Supongo que esta vez, había sido demasiado para él. Teníamos tanta tensión sexual, que al poder sacar lo acumulado, habíamos quedado sin fuerza...bueno por lo menos él.

Yo quería seguir... Aunque sea otra vez para poder dormirme.

...

Recordar lo que había pasado una hora antes... Dios mío... Verlo en esa posición...entregado a mí, gimiendo, gritando, llorando un poco al ser desvirgado... Y ¡su cuerpo! Su hermoso cuerpo... Frágil, dócil, como si fuera la porcelana más fina, siendo sometida hasta el límite de romperse...todo eso, no me alcanzaba...menos recordarlo. Quería otra vez... Otra vez...miles de veces más.

Lo destape queriendo ver de cerca una vez, el producto que me quitaba el sueño y me dejaba ciego de lujuria... Quien hubiera pensado que solo un niño...un niño frágil, pequeño...de grandes ojos, pelo revuelto, piel blanca...pudieran atraerme tanto... Pudieran sacar de adentro ese hambre voraz que solo había visto en preparatoria, y que Yutaro había sido el causante de él.

Si...Yutaro un chico inocente y algo malhumorado... Me había cautivado...y no pare hasta que fue mío...completamente mío. Y hasta que él dependiese tanto de mí, como yo de él... Si, hubo muchos más... Pero el que siempre me esperaba en casa era él. Porque nadie, nadie, podía asemejarse con él. Y ahora con Hinata era lo mismo... Volvía a tener esas ganas insaciables... Locas...perturbadoras... Totalmente dependiente de él... Y del exquisito sabor y placer que su hermosura, combinada con ese ano pequeño...podían llegar a darme.

Me estaba enloqueciendo.

Cogerme a un menor de edad no era un delito...era un paso al manicomio.

Realmente podía volverme loco...sin vueltas atrás, sin cura o tratamiento. Un loco completamente.

...

Tenía infinidad de noches con él. Tenía la libertad de estar todo lo que yo quisiera...y nadie podía decirme nada, porque mi principal acusador, estaba de mi parte. La persona que podía hundirme, era la misma que de forma sumisa se dejaba hacer todo. La misma que suspiraba mi nombre y acababa. La misma que venía a mi casa o me esperaba para hacer algo más que platicar...la misma que por fin había probado el sexo.

La única persona capaz de mandarme a una muerte segura, yacía en mi cama, durmiendo, con mi semen adentro... Después de disfrutar de una noche sexo.

No, no había nada de qué preocuparse.

...

Yutaro tenía razón. Si yo me doblegaba a sus caprichos obtendría lo que quería.

Y amaba cumplir con ellos. Amaba regalarle cosas. Lo haría siempre. Su inocente rostro, me devolvía una sonrisa pura y mágica.

Y me gustaba cuando lo veía feliz. Era muy reconfortante verle de ese modo. Realmente hermoso.

Shouyou era humilde y sumiso. También agradecido. Y tenía un encanto de los mil demonios... Me encantaba.

Sí, yo quería sexo...mucho sexo. Pero también quería verle feliz, por lo que debía procurar que él esté bien. Y a mí me resultaba muy fácil hacerle feliz. Solo debía ser de él, respetar nuestro espacio y relación y (lo mejor) darle todo lo que le apetecía.

...

Toque su suave piel, pase la llama de mi dedo por su espalda, llegando rápidamente a ese par de nalgas redondas y un poco marcadas.

¿Era posible que me ardiera la mano?

Me hice paso entre sus nalgas y metí de lleno mi mano, buscando tocar sus genitales y la tan deliciosa entrada.

Mi niño dio señales de vida y se movió un poco.

Aquel lugar estaba pegajoso debido a mi semen...por fin le había podido terminar adentro. Era tan genial estar dentro de él.

Me incline para besar sus nalguitas. Queriendo recordar el dulce sabor de su piel.

Era tremendamente adictivo. Mordí con un poco de desespero, pero suavemente, una de ellas. En serio que quería devorarlo.

Dios... Necesitaba volver a sentir sus gemidos mientras se la ponía... Lo hermoso que en su boca quedaba mi nombre. Quería follarlo... Otra vez sentir en mis manos como su cuerpo se quebraba ante mí.

No aguante más...lo gire para ponerle boca arriba y se despabilo un poco. Abrí sus piernas lo más que pude y me quede perdido viendo lo bello que era. Tan pequeño y solo mío... Mío.

-¿Sensei?... -

Su vocecita inundo la habitación.

Le Sonreí mientras tomaba mi pene para meterlo.

-Te voy a coger mi vida...no aguanto más...¿vale?

Y sin esperar reacción o respuesta...hundí mi pene hacia adentro. Fue tan fácil...mi semen, aun allí, me ayudo a meterme.

Mi niño abrió sus ojos del todo y exhalo un grito un tanto desgarrador.

Lo vi aferrarse a las sabanas mientras la sacaba de a poco.

Respire profundo y volví a meterla, queriendo escuchar sus quejidos.

Lo tome de la cintura y le entre a dar embestidas cortitas pero rápidas...

Su cuerpito se convulsionaba con cada metida. Gemía un poco lloroso...pero no me importaba...los gemidos que alcanzaba a escuchar eran de puro placer...ya se le pasaría el dolor.

Así que apreté más sobre su cintura, clavando mis dedos y dándole lo más duro y rápido que podía.

Bastaron unos minutos para que decidiera calmarme...no quería acabar tan rápido.

Shouyou respiraba pesadamente y parecía querer desmayarse de un momento a otro.

Me tire sobre él para besarlo y gozar de tenerla adentro...su interior no había cambiado aun, seguía igual de asfixiante.

Su boquita me recibió y a penas logro terminar un beso de lengua... Mi niño estaba cansado...¿cómo hacer para que aguantara?... A mí por día me gustaba varias veces, tal vez solo con practica lo conseguiría.

-¿Te gusta? ... ¿Te gusta que te coja?

-Si... Me gusta mucho...

-mm escúchame, mañana no iras a clases...iras más tarde al club...

-¿Por qué?

-Es que...quiero hacértelo otro ratito antes de irte...eres tan lindo que no puedo dejar de estar así- me moví dentro suyo y él se sobresaltó... ¿Sí?

-Si sensei... Ah...me gusta...

-Gracias Shouyou... Fue el mejor cumpleaños.

Me acaricio la mejilla suavemente y nos volvimos a besar, la metí y saque un ratito más.

La saque para sentarme a su lado y recostarme un poco contra el respaldo de la cabecera.

-Ven...siéntate arriba.

Asintió. Paso una pierna al otro lado y se sentó en mi piernas. Antes de penetrarlo nuevamente me dedique a besar su cuello y masturbar su pene erecto.

Lo tome, luego, de sus nalgas y las abrí para meterlo.

Una vez en la entrada, Shouyou se sentó despacio, metiéndola toda adentro.

Se sostuvo de mis hombros y elevo su rostro para gemir sonoramente.

-Mueve la cola...para adelante y para atrás- ordene.

Quería verlo moverse...por cuenta propia y encima de mí.

Su abdomen se contraía en cada movimiento y su pene rosado lo hacía junto a él... Tenía ganas de chupárselo...lo haría después de acabar.

Lo tome de las caderas para impulsar el ritmo. La cara de él era un poema... Solo él y Yutaro me dejaban ver esas expresiones llenas de éxtasis y lujuria. Se movía sensualmente sobre mi pene, enloqueciendo me, entraba y salía tan fácil...

Dejo el vaivén para saltar sobre mí. Me gustaba eso... Podía ver mi pene desaparecer en él.

Cuando sentía esas irremediables ganas de acabar volví a cambiar de posición. Lo tire boca abajo en la cama y se la puse. Las embestidas fueron violentas, rápidos y cortas. Era tan fuertes que apenas si lograba gemir...no tenía tiempo para hacerlo.

Mi pene iba a estallar...y lo hizo. Me vine de nuevo adentro.

Lo saque y lo gire para ver cómo estaba el suyo...en las ultimas embestidas había acabado, mi niño estaba todo manchado. Lo Lamí despacio, limpiando cada rincón como recompensa recibí cariños de su parte.

Shouyou hizo lo mismo con él mío...hasta que me canse de verle usando su lengua en mi pene y no en mi boca por lo que lo saque para acostarme y besarle.

Ah dios mío...

Ya me sentía más relajado... Ya podía dormir.

-Eres hermoso... Quiero cogerte siempre... Mañana...quiero chupártela...que acaba es en mi boca.

-Pero... ¿Después vamos a hacerlo no?

-Claro mi amor...luego de esa recompensa... Voy a cogerte en mi cama.

-¿Eh?

-Necesito cogerte ahí...que duermas ahí...estás conmigo ahora. No hay nadie más...eres el único Shouyou...

-¿En serio?

-Si mi amor...por favor hagámoslo en mi cama...

-Está bien.

Bese su frente y apague la luz del velador.

-Cosita linda...mañana te llego para allá...

-¿Sensei?

-¿mmm?

-Tengo frío... ¿Me presta su ropa?

Me levante y le alcance la camisa que había utilizado ese día.

-Pero...está limpia ¿no le molesta?

-Para nada mi amor. Usa todo lo que quieras.

Se la coloco y morí de ternura al ver cómo le quedaba. Se acostó a mi lado y yo le abrace para dormirme. Era tan pequeño que pude rodearlo con mis brazos, como si de un peluche se tratase, si... Un peluche que desprendía un olor a sexo sumamente embriagador.

...

Caí rendido. Me dormí como hacía mucho que no lo hacía. Es decir, logre descansar. Desde que Yuu se había ido, descansar o dormir bien, no había podido ser posible. Y solo

Habían pasado un par de días.

Me desperté cuando el sol entraba de lleno en la habitación. Habíamos olvidado cerrarla la noche anterior.

Me sentía relajado en parte. El cuerpo descansado pero mi mente no. Había soñado con Yuu, y parecía de esos sueños que te acompañan todo el día, hasta que logras olvidarlos. No era bueno eso... Lo extrañaba mucho. Y era un poco desolador no tener noticias de él.

Shouyou no se encontraba en la cama. Y llego a mi nariz, el olor delicioso del café recién hecho.

Si es que me había preparado el desayuno, mi corazón se reconfortaría enormemente. Yuu hacia eso también. Aunque era a mí a quien le gustaba preparar los desayunos de las personas que pasaban la noche conmigo, esta vez me habían ganado.

Me levante, y busque aunque sea mi pantalón. La camisa la tenía él. Así que me coloque un sweater viejo.

No me desperté para Nada, así que no sabía hace cuanto él se había levantado.

Camine por la sala, y observe que había prendido las luces del árbol de Navidad. Y también había puesto debajo de él, la camiseta que le había regalado.

El olor a fritura y café se hizo más fuerte. Me di cuenta que tenía mucho hambre.

Lo encontré en la cocina poniendo la mesa para desayunar. Aun llevaba puesta mi camisa y le quedaba bastante grande. Había remangado las mangas, le quedaba holgada y muy larga. Le quedaba hermosa.

-¡Sensei! ... Perdón...¿No le molesta que haya hecho el desayuno?

Sonreí de manera confortante.

-¡Me encanta! ¿qué hora es?

-Cerca de las 9...

-¿Tan tarde? Sera mejor desayunar. ¿A qué hora tienes actividad del club?

-Después del almuerzo.

-¿Quieres que le avise a tu senpai que te llevare a esa hora?

-Si sensei...

Me sirvió el desayuno y no puede evitar rodear su cintura y reclamar un beso mañanero.

Descanse un momento mi cabeza en su pecho y su aroma era el de siempre, aunque más embriagador.

-Sensei... ¿le gusta lo que le prepare?

-Sí, me encanta el café y los huevos revueltos. Gracias por esto.

-Me gusta hacer el desayuno. ¿puedo hacerlo siempre?

-¡Claro mi amor! Me encantaría. Ahora siéntate y desayuna tú también. Debes tener hambre.

Antes de hacerlo me entrego un sobre.

-Llego hoy a la mañana. ¿Puedo prender la televisión para desayunar?

Asentí sin dejar de ver el sobre.

Shouyou se sentó a desayunar y se olvidó un momento de mí, perdido en sus dibujitos.

La caligrafía del remitente era muy conocida.

No había dudas. Era de Yutaro.

Solo habían pasado 4 días. Pero para mí, había sido mucho más.

"¡Tobio! Feliz cumpleaños.

Llegue bien a la ciudad. Aunque el vuelo se demoró más de la cuenta.

Pude persuadir a Kunimi. Todo marcha bien hasta ahora.

Aún no sabemos la fecha. Pero si te interesa te lo haré saber.

No respondas esto. En estos días activare el otro celular y me comunicare contigo.

Todo está bien. Aun así, te extraño mucho. Perdón, no es que quiera decir algo con esto, pero quiero que sepas que tenías razón. Nada es lo mismo. Nada.

¿Cómo van las cosas con él? Espero que ambos se estén tratando bien. Ya sabes que debes hacer buena Letra, para obtener lo que quieres. Te quiero un montón.

Pd: haré todos mis esfuerzos para llamarte en Navidad. Estate atento.

Te quiero Tobio.

Yutaro. "

Tal vez la carta más corta y concisa. Pero que me hizo tan bien al alma.

Lo extrañaba mucho.

Extrañaba su presencia en mi casa, su compañía, y su compresión. No había persona que me entendiese mejor.

Aún conservaba el mismo pensamiento, no quería que se casara. Pero no podía darle esa estabilidad emocional que quería. Porque estaba Shouyou, y no le dejaría. Porque me hacía sentir bien.

Me satisfacía estar con Hinata en todos los sentidos. Su presencia en casa, era igual de reconfortante. No solo amaba tener sexo y dormir con él. También amaba darle y regalarle cosas que le hagan feliz.

Entonces... No podía ofrecerle nada a Yuu, nada que no sintiera. Porque me faltaban sentimientos para decirle que le dejara y se venga conmigo. Y él no se merecía mentiras de mi parte.

...

Guarde la carta en bien termine de leerla.

Mi desayuno no se había enfriado. Así que comí antes que lo haga.

El café tenía un aroma tentador t exquisito. Y su gusto aún más.

-Gracias por el desayuno.

Desvío la mirada del televisor para sonreírme tiernamente.

-Ya que vas a estar aquí... Si quieres puedes decirme que hace falta y Lo comprare.

-¿Yo?

-Sí, es que de eso se encargaba

-¿Su amigo?

-Si...así que si deseas, puedes ayudarme en eso.

-Está bien. ¿Sabe? Puedo cocinarle también. Me gustaría prepararle la cena algún día.

-Hoy puedes hacerlo.- conteste divertido. Amaba ser mimado por mis chicos.

-¿Hoy? Quería ir un momento a casa.

-Oh... Está bien. Lo siento, olvido fácilmente que no vives conmigo.

-Pero...¿Le gustaría ir a mi casa?

-¿Pasar la noche ahí?

-Sí. No...no quiero dormir solo.

Me mordí, no podía decirme aquello tan tiernamente sin esperar que no reaccione. Mierda... Me hacía perder la cabeza solo con una mirada y palabras simples.

-Shouyou... Mientras estés conmigo, no dormirás mas solo. No estarás solo. Te cuidare ¿Entiendes?

-Si sensei...gracias.

-Ven, vamos al sillón. Quiero hablar contigo.

Hinata rodeo la mesa para tomarse de mi mano y caminar hasta el sillón.

Apague la televisión. Y le senté en mi piernas.

-Oi... ¿No traes ropa interior? -

La camisa se había elevado, dejándome ver su hermosura.

Me sonrió divertido y negó suavemente.

-No sé dónde estará...cuando desperté no quería hacer ruido.

-Shouyou... No puedo conversar teniéndote así... En serio es difícil.

Se río despacio y el tintineo lleno la habitación.

Acaricie su espalda deseando que esta vez, él me mostrara un indicio para hacerlo.

-¿Te gusto?

-Sí.

-¿Si?

-Sí, mucho sensei... En serio.

-¿Te duele?

-Ahora no.

-¿Quieres que te compre algo?

-¿caramelos?

-Ahahaha ¿quieres golosinas? Vale te comprare camino a la escuela. Yo decía de comprarte algo para el dolor.

-¡Ah! No. Estoy bien.

-Ok... Shouyou, debes saber que me gustaría hacerlo todos los días. Y a veces como anoche más de una vez. Debes decirme cuando estés cansado y quieras dormir.

-Está bien.

-Entonces, jugaremos a otra cosa... Como hacíamos siempre. Aunque...eres tan lindo que quiero hacerlo siempre. Pero me contendré algún día que tu no quieras. Eso sí... De todas formas estaré contigo.

-A mi gusta sensei...no me cansare.

-Eso espero. Y dime... ¿Hoy tendré el privilegio de hacértelo en tu cama?

Rodeo sus brazos por detrás de mi nuca y Beso sonoramente mi mejilla.

-¿no le molesta? - susurro en mis oídos.

Sentí un tirón en todo el cuerpo. Y en especial ahí abajo.

-Estoy deseando que llegue la hora.

Me beso en los labios y con gusto abrí mi boca queriendo jugar con su lengua.

-Anoche... Dijiste que dormirías en mi cama.

-Pero...cambie de opinión.

-¿Eh?

-No voy hacerlo.

-¿Por qué?

-Usted sabe porque.

-Oye...te he dicho que

-Usted lo quiere mucho. Y cuando vuelva, seria lindo que él piense que ha respetado ese lugar.

-No sé si vuelva...

-Por eso mismo, no lo sabe.

A pesar de su corta edad, él sabía muy bien ciertas cosas. Y a pesar de que no le caía bien Yutaro, pensaba en él y me hacía actuar bien a mí.

-¿Se enamoró alguna vez sensei?

-No, creo que no. ¿ y tú?

-¿No está enamorado de su amigo? Aun así lo espera y lo quiere. Y... Lo extraña mucho.

-¿Cómo sabes eso?

-Bueno... Me gusta observarle. Cada vez que llega prende su laptop o celular esperando algo.

-Podría ser cualquier cosa.

-Pues así soy yo esperando mensajes de Senpai...así que supongo que...

-¿Estás enamorado de tu senpai?

-No lo sé señor...

-Aun tienes tiempo de averiguarlo. Pero... No hables de él. Me puedo poner muy celoso... Ya sé que lo quieras más que a mí.

Hinata no me respondió. Y yo solo se lo decía para divertirme. Sabía que quería mucho a su senpai. No sabía si me quería a mí. Pero era un niño aun, esas cosas podían confundirle.

-¿Entonces en mi cama no?

-No sensei...

-y ¿Acá? ¿Ahora?

-¿Ahora?

-Si... Así después almorzamos y te llevo a clases. ¿Quieres?

Sin responder empezó a desabrochar los botones de la camisa. Esos eran mis amantes favoritos. Quien podían seguirme el ritmo.

-No te la saques- dije volviendo a abrochar cada botón. - me gusta cómo te queda...te cogeré con ella.

Su rostro se ruborizó por completo dejándome tonto al mirarle.

Escondió su rostro entre mi cuello y hombro y sentí el calor de su aliento.

-Quédate así... Quiero masturbarte.

Quería primero darle placer a él, como agradecimiento de lo complaciente que había sido la noche anterior.

Así que eleve su camisa y mientras se aferraba con sus pequeñas manos a mi cuello lo masturbe con ganas y algo de brutalidad. Shouyou respiraba de esa forma agitada que tanto me gustaba oír.

Cuando apretaba con fuerza, podía sentir sus labios mordiéndome. Era como si no pudiera contenerse.

Cuando estuvo duro y caliente. Lo senté con cuidado en el sillón y abrí sus piernas. Me arrodille ante él y me metí entre ellas.

Quería mamársela como le había prometido. Tenía hambre de eso. De esa Cosita hermosa que me hacía saber cuánto le gustaba ser cogido. Que acabo con solo follarle. Merecía su premio.

Así que me lo metí en la boca y su saber inundo el interior. Era tan rico como todo él.

Shouyou acaricio mi cabello mientras lo hacía.

Lamí despacio cada rincón, hasta sus genitales. Luego la volví a meter en mi boca y la mame hasta que Hinata termino en mi boca. Trague fuerte llevándome su exquisito semen conmigo.

Limpie mi boca extasiado queriendo hacer eso mil veces. Para ver el cuadro en el que quedaba. Lo mire , tenía la cara roja y el pelo revuelto de moverse contra el sillón. La camisa un poco levantada y sus pequeñas piernas abierta lo más que podía.

Me quede allí, entre sus piernas jugando con su ano. Penetrándole con los dedos y ver esa bendita reacción de placer.

Mi niño arañaba los almohadones del sillón como si de un gato se tratase. Un pequeño y travieso garito.

Desprendí el botón de mi pantalón y baje el cierre.

Shouyou me miro expectante cuando saque mi pene de adentro.

Sin yo decirlo, abrió más sus piernas y elevo su cadera, dejando más al descubierto el objeto de mi locura y deseo.

Me masturbe un momento queriendo calmar mi ansiedad. A pesar de ya haberlo hecho, esta volvía cada vez que yo estaba en la misma situación.

Lo tome de sus caderas y alejando partes de la camisa, me dispuse a cogerlo nuevamente.

Bese su vientre antes de hacerlo y le provoque unas pequeñas cosquillas. Era tan hermoso.

Metí mi pene sin pensarlo mucho. Y entro con una facilidad increíble.

Shouyou se tiro más contra el sillón y se aferró a mí. Por lo que me tire sobre él. Pase mis manos por detrás suyo y lo abrace, haciendo que mi pene entrara hasta el fondo.

Escuche dos cosas, su grito y el golpe de mis testículos en él.

No podía contenerme o ser gentil. Necesitaba cogerle rápido. Así que manteniéndolo abrazado le di lo más duro que podía. A lo que yo quería que se acostumbrase.

Shouyou gritaba sin pudor y gemía como me gustaba. T amaba que fuera tan expresivo.

Sentí esos arañazos en mi espalda y joder...me ponían más caliente. Quería darle más duro, más rápido. Darle todo de mí.

El cuerpo de Hinata se movía a mi par, era tan manejable que resultaba fácil cogerle.

No aguantaba el calor que sentía. Mi pene ardía adentro de él. Aminore la marcha y le di despacio pero con fuerza. Shouyou se sobre saltaba y gemía en cada embestida. Era un amante muy complaciente. Y era en eso mineros donde quería darle con más fuerza, quebrarlo, hacerle trizas mientras me lo cogía, dejarle tonto, que me deseara y pidiera más.

Sentí que me venía. Así que volví a meterla rápido, con embestidas cortitas pero profundas.

Gruño desesperado queriendo acabar y lo logre. Sentí como si interior se llenaba nuevamente de mi semen.

-Sensei... Esta caliente - me susurro al oído.

Reí con gusto y bese su cuello.

-Es por ti mi amor.

Me abrazo con amor no con lujuria y descanse en ese abrazo.

-¿Y si nos bañamos? debemos limpiar bien esa colita ¿vale?

-Si sensei...

-Anoche me gusto cuando me llamaste por mi nombre.

-¿Tobio?

-Sí, ¿Podrías llamarme así?

-Está bien.

Lo alce del sillón y lo lleve así hasta el baño.

Mi niño iba cansado por lo que yo debía ser capaz de controlarme mientras le lavase el cuerpo.

...

Amaba pasar tiempo con él y me emocionaba cumplir con sus caprichos como había dicho antes. Pero también recordaba a Yuu. Y las palabras de mi pequeño no las había pasado por alto.

Al parecer él estaba enamorado de su senpai. ¿Sería que yo también me hubiese enamorado de Yuu?

Me gustaba estar con Hinata y hacerle todo lo que quería. También le quería. Sino no me hubiese molestado en comprarle todo aquello.

La pregunta en si era, a pesar de todo... ¿Que sentía por mi Yuu?

Por el momento quería ser feliz con Hinata, quien me hacía feliz. Y a quien quería hacer feliz, procurando que se acercara más a mí y a su senpai y no tanto a su familia o casa.

...

Hinata Shouyou solo tenía 13 años. Y a esa edad un niño solo quiere vivir sin preocupaciones y ser feliz.

Y estaba yo para complacer todo eso.

lo siento chicas…no logro hacer un pov de Hinata. Saben que a mi me gusta hacer lo que piden, pero…esta vez no logro hacerlo. y no quiero darle algo de lo que yo este inconforme, porque cuando es así, siento que he fallado.

Denle una oportunidad a Sensei o Senpai. O al menos a Sensei hasta que descubra q quien quiere de verdad. No le hara nada a mi solecito. No lo permitiría.

Gise…gracias.