Capitulo especial… dedicado completamente para Gise. Una chica tsundere como Tsukki o tal vez mas… pero que me hizo saber algo que queria hace mucho. Gracia por tu amistad.
….
…
Entiendo a Oikawa. ¿Cómo no hacerlo? a mi también me habia empezado a gustar un niño como Hinata, solo que el mío no eran dócil como el cuervo rojo.
Debía recordar que a Tooru no le gustaba que llamara así a los chicos…pero al fin y al cabo éramos cuervos. Y Kei Tsukishima era un cuervo lunático…un juego de palabras que a él solía irritarle.
En serio no habia conocido antes, a un niño de su edad tan malhumorado.
Aunque conmigo habia cambiado mucho.
-¿Qué te pasa o qué? ¿Por qué tratas así a tus compañeros?
Me miro desafiante y elevo sus hombros dejándome solo.
-Oii niño…te estoy hablando. Respétame.
-¿Respetarte? ¿solo porque eres de ultimo año?
-No…porque soy mucho mayor que tú. Creo que merezco un mejor trato y respeto.
-Gánatelo…gana tu respeto.
Me volvió a mirar duramente y se fue del gimnasio a media práctica.
En ese momento lo odie. Odiaba tratar con niños…le habia dicho a Tooru que no debíamos mezclarnos con ellos. Que sería para problemas, pero lamentablemente el equipo necesitaba miembros.
Aun así, preferiría que fuéramos pocos que tener que lidiar cada día con sus rabietas. Y lo peor es que parecía tener problemas solo conmigo, solía molestar a sus compañeros cuando Tooru no estaba y yo me encontraba a cargo.
Una tarde cuando todos ya se habían ido, lo llame a la sala del club.
-Hoy te has portado como siempre, como un niño mal criado.
Una vez más me hizo el gesto "a mí que me importa" y eso me hizo enfurecer más.
-Soy el co capitán.
-¿y?
-¿y? pues que quiero que me des tu uniforme, ya no eres parte del club.
-¿Qué? No puede hacer eso…senpai Oikawa no lo permitiría.
-¿senpai? ¿a él si lo tratas con respeto? Mira niño, he sido muy considerado contigo y ya no lo soporto. No te preocupes. Oikawa respalda mis decisiones.
-¿Cuál es el motivo? ¿me sacas por que no te digo "senpai"?
-no creas que soy tan egocéntrico…tu sabes bien como te comportas.
Golpee la pared que estaba sobre su perfil derecho y él cerro sus ojos como si yo fuera a golpearle.
-haces todo a propósito. Para llamar la atención. Y que yo este encima de ti, todo el tiempo, regañándote. No voy a tolerarlo más. no tengo hermanos que andar cuidando o soportando. Si tanto te molesta Hinata o los demás, vete. No quiero en mi equipo agitadores como tú.
-No me voy a ir…me gusta el voleibol.
-demuéstralo. Calza tu chaqueta con orgullo y deja a los demás en paz. Pero no seas un malcriado. Tienes 13 años no era un crio del kínder.
Me miro con rudeza sin bajar un momento la mirada.
-¿me odias?- pregunte.
-¿eh?
-escuchaste bien…¿me odias? Porque a Oikawa no les haces esto. y yo debo estar encima de ti, entrenamiento tras entrenamiento. ¿Qué buscas de mí?
-no busco nada.
-entonces te pido por favor que no me provoques, porque hay dos formas de ser un senpai…uno bueno y un hijo de puta, como el que tu sacas de mi interior. No me hagas ser el segundo.
-¿Por qué no?
-por qué no te gustara, lo digo en serio.
-no me importa…y no lo voy a respetar.
Maldito niño, con su expresión y cruel sinceridad.
Lo tome de la barbilla y hundí mis dedos en ella, produciéndole un poco de dolor.
Y se iba a defender cuando con mi otra mano lo inmovilice. Tenía muchas más fuerza que él. Lo empuje con más fuerza contra la pared aprisionándolo con mis piernas.
Me miro aterrado, pero sus ojos en si eran poco expresivos.
Le solté la barbilla y lo bese con rabia y fuerza, queriendo avergonzarlo. Pero el sabor que se produjo al contacto fue un bálsamo para mí, haciéndome flaquear. Aun así trate de no confundirme.
Lo solté por completo cuando me canse.
-¿Qué? No me digas que…¿era tu primer beso? Pues déjame decirte que lo hiciste muy bien.
-¡Baka!
-¡Hey!- volví a dejarlo inmóvil- te dije que me respetaras…sino el beso será algo muy tierno comparado con lo que te puedo hacer. ¿Entiendes?
…
Despues de esa advertencia, Tsukishima me evito durante muchos días. Y el bendito sabor de su boca no se iba de mí. quería volver a sentirlo, una vez más. porque definitivamente no me alcanzaba con recordarlo.
Aunque él, me habia empezado a mirar con odio. Bueno, yo no habia sido considerado. Y le habia robado su primer beso.
…
Lo vi un par de semanas más tarde cuando nos quedamos solos en la sala del club.
-¿quieres almorzar?
-¿contigo? ¿Por qué? Almorzare con mis amigos.
-Por favor. Debo hablar contigo.
No sé cómo hizo para aceptar pero lo hizo.
Y desde ese almuerzo, nuestros días empezaron a cambiar.
Y habíamos empezado a ser más cercanos y pasar más tiempo juntos, aun así, él parecía estar enojado conmigo y los encuentros solían interrumpirse.
Y un día casi volvimos al primer día cuando me escucho hablando con Daichi sobre mi ida a la universidad, él sabía que me iba el año próximo…no dentro de unos días.
-Escúchame...
-¡No quiero!
-Tienes que hacerlo.
-¿Por qué? Si ya se lo que me vas a decir.
-¿Ah sí? A ver dime.
-Que te vas. Te vas a la universidad... Y me quedo solo
Tsukishima refregó sus ojos e intento no llorar.
-Creí que... Me odiabas. Que no te importaba si me iba.
Elevo su mano y golpeo sonoramente mi mejilla. Eso sí que dolía.
-¡Baka Kuroo!- bramó enfurecido- Yo... Yo te quiero mucho.
Tomo su chaqueta y se largó de la sala del club.
Dios...estaba a punto de ir a buscarle cuando entro Tooru.
No podía decirle lo que había ocurrido. Y quería que la conversación fuera corta. Me dolía la mejilla y debía encontrarle. No podía dejar las cosas así.
Por supuesto, me comporte como un idiota ante Tooru, haciéndole creer que podía dominarlo, cuando era él mismo Kei quien me dominaba a mí.
Después de que alardee de mis capacidades frente a Tooru...no sabía que me dolía más si el hecho de que me hubiese pegado...o que le hubiese generado los mismos sentimientos que yo tenía para con él... Es decir, era grandioso que me quisiese... Pero... No teníamos siquiera un mínimo de tiempo para disfrutar aquello.
Y Dios sabía bien que no podía dejar pasar la oportunidad de la universidad.
Yo también tenía fuertes sentimientos. Pero me aferraba a la idea de que él no. Y en un punto me daba fuerzas para irme y tratar de olvidar aquellos sentires a mi parecer pasajeros...pero que en ese momento se habían convertido en uno de los peores karmas.
Me encantaba aquella declaración. Pero me ponía triste. Debía irme sabiendo que me quería. Debía irme sabiendo aquello y no solo intentar seguir adelante. Sino hacerme la idea de que... De que él era joven, que le quedaban aun 5 años más de escuela y que podría olvidarme fácilmente.
Si... Ya habíamos estado juntos. No totalmente... Me dejaba llegar hasta un cierto punto. Pero solía huir cuando las cosas se calentaban lo suficiente.
Por eso entendía a Tooru. Esos niños eran capaz de volarnos la cabeza.
Pero yo no tenía su coraje y convicción... No podía irme y ser egoísta...pedirle que me esperase... ¿Y si yo no lograba hacerlo? ¿Y si rompía su corazón? ¿Cómo seguir?
Lamentablemente haberse confesado de ese modo... Me había hecho la vida mucho más difícil. No quería irme... Quería quedarme a adorarlo... Porque era lo mínimo que merecía... Me había hecho descubrir otro mundo, del cual no quería irme nunca más.
...
Cuando Tooru se marchó, tome mi chaqueta y salí a buscarle.
Acomode mi pelo, buscando una calma difícil de encontrar.
Tsukishima...él siempre terminaba algo avergonzado o huía de mí, cuando yo quería llegar al nivel más alto.
Nunca lo había hecho con un hombre, pero no creía que fuese mucho la diferencia...además no sería un bruto insensible... Él merecía ser tratado delicadamente. A veces con un poco de rudeza para apaciguar su irritación... Pero más de eso no.
Nuestros encuentros solían darse lugar en la terraza del edificio oeste. Nadie iba por esos lares...y un senpai anterior me había dado la llave de acceso. Por lo que desde hacía ya varios meses era nuestro lugar de almuerzo y algo más.
Siempre era yo quien tomaba la iniciativa de hacer algo más que almorzar. Teníamos una hora para hacerlo, y a veces si demorábamos unos quince minutos. El resto de la hora, me dedicaba a saciar un poco la sed que se posicionaba en mi garganta.
Nunca le habia dicho que le quería. No podía darle forma a mis sentimientos de esa forma. Tal vez si los ocultaba de esa manera, un día no serían tan fuertes y desaparecerían.
Pero sentí fallecer cuando lo escuche. Y tenía emociones encontradas, una euforia exaltante y un miedo inexplicable.
Y me encontraba corriendo entre pasillos para decirle que yo también le quería... Que a pesar del futuro incierto que teníamos lo quería mucho.
...
Siempre me decía que era un idiota o un pervertido. No lo tomaba como un insulto. Menos cuando se me venía en la boca, después de una buena mamada... No podía creerle cuando disfrutaba lo que le hacía. Pero si podía llegar a deducir que me odiaba en algún sentido, o que me usaba para eso.
Porque una vez que le hacía acabar, huía de mí. Y yo era un tonto sin remedio que caía todos los días bajo su red en forma de cara inocente.
A pesar de tener 13 años, tenía una buena altura. Llegaría a la mía muy fácilmente para preparatoria. No sé porque cuento esto...tal vez porque no puedo dejar de pensar en lo glorioso que es en su totalidad, incluyendo su cuerpo desnudo.
Le había visto desnudo un par de veces, cuando nos duchábamos luego de los entrenamientos.
Tuve que dejar de hacerlo, me bañaba antes o más tarde. Porque no Podía controlar las erecciones que me producía ver su par de largas y blancas piernas, sostener esa cola que lograba perturbarme y que quedaba grabada en mi durante todo el día.
Pasaba parte del tiempo que estaba solo, masturbándome y tratando de hacerme la idea de que aquello no era tan fuerte, una calentura y ya.
Pero no era tan simple. Me gustaba. Me gustaba demasiado.
...
-¿Estas llorando?
-¡Vete!- gruño debajo de los árboles de cerezo.
Me senté junto a él, tratando de ver como hacía para que ablandase su actitud.
-No alcanzare a verlos florecer... - susurré viendo los arboles
-En Tokyo hay. Y hay muchos.
-No es lo mismo.
-Los arboles de cerezos son igual en todas partes. Incluido Tokyo.
-Te equivocas. En Tokyo no estarás para verlos conmigo.
Lo deje en silencio. No tenía nada que acotar.
-¿Vamos a la terraza? Debo hablar contigo.
-¿No podemos hacerlo acá?
-Como quieras... ¿También quieres que te bese acá? Yo no tengo problema. Lo sabes. Pero te quería dar privacidad. Sé que te avergüenza. Y quería llevarte a nuestro lugar.
Se levantó despacio y espero a que yo lo hiciera.
Caminamos en silencio hasta la edificio oeste donde subimos las escaleras hasta la terraza.
-¿Ya almorzaste?
-No tengo hambre.
-No es excusa...ya te he dicho que no debes ser caprichoso. Menos con tu alimentación.
Busque mi cartera y conté el dinero. Tenía suficiente para un almuerzo. Al menos que él comiera ese día.
-Espérame aquí. Iré a comprarte algo.
Se sentó en el piso de la terraza y no respondió. Eso era suficiente, me esperaría.
...
Volví a los pocos minutos con una bandeja de curry y algunos onigiris.
-Come. Y que sea la última vez que te salteas el almuerzo.
-No estará para cuidarme...haré lo que quiera.
-No seas así. Tan caprichoso y mal llevado. No seas así conmigo.
-¿Por qué no?
-Porque me duele. Tus actitudes duelen.
-Es mentira... Si fuera así, se quedaría.
-No entiendes. La universidad es un privilegio de pocos. No tengo mamá o papá que cuiden de mí. Debo aprovechar todas las oportunidades. Y tengo una beca que defender.
Comió en silencio el resto de la bandeja.
-¿Usted ya almorzó?
-No te preocupes.
-¿Por qué no?
-¿Déjalo si? ...¿Estaba rico?
-Sí, gracias.
Tome las bandejas de cartón y las abolle para tirarlas.
-Tenemos que hablar Kei.
-¿Sobre qué?
-Sobre lo que me dijiste hoy.
-Era mentira.
-¿En serio? - pregunte divertido.
-Sí. Todo una mentira.
-¡Ahh! Menos mal.
-¿Por qué?
-Porque yo si te quiero mucho. Y te quiero de verdad. A pesar de cómo te comportas. Y no quiero para ti estos sentimientos tan molestos.
-...¿Le molesta quererme?
-Claro... Va a ser difícil quererte y estar lejos. No quiero lo mismo para ti. No tienes porque, siendo tan joven.
-Entonces...¿Me quiere?
-Mucho... Lamentablemente te quiero tanto como tú.
-Yo no...
-¡Vamos Kei! No me mientas. Tampoco te mientas. Ahora dime...¿Qué hacemos?
-¿Con que?
-Con lo que sentimos. ¿Qué hacemos con eso? Yo debo irme...
-Yo podría esperarlo.
-No.
-¿Por qué no?
-Serán cuatros años, tal vez más. Aun te faltan 5 para terminar la escuela. No puedes irte conmigo.
-Ya sé, pero puedo esperar. Déjeme esperar.
-No. Son muchos años. No quiero que nos atemos. ¿Y si se presenta alguien más?
-No habrá nadie más.
-Eso no lo sabemos. No lo sabes y no lo sé. A partir de la semana entrante... Ya no nos veremos.
-¿Por qué...no me lo dijo?
-Porque no sabía cómo hacerlo... Es difícil decirle estas cosas a alguien que quiero... Va a ser difícil no estar contigo.
Tsukishima no contesto. Escondió su rostro entre sus rodillas y mi corazón se quebró al oírlo llorar.
No podía ser tan egoísta... Simplemente no podía pedirle que me espere. Porque... Él era tan joven. Tal vez yo me quedase con su recuerdo y así tal vez pasasen los años... Pero no podía exigirle que a la edad de 13 años me elija a mí y a nadie más... Tenía que conocer más gente...ser feliz y no sufrir por la distancia que nos separaría.
Yo... Yo no le olvidaría. Tampoco le buscaría reemplazo, pero era necesario mentirle. Era necesario que él no se quedase estancado en mí. No valía la pena hacerlo.
-No llores mi amor... Por favor.
-No soy tu amor...no soy nada para ti.
-Eres mucho para mí...tenlo por seguro.
-¿De verdad?...
-No le he dicho a nadie más que le quiero...tampoco le he pagado a alguien el almuerzo cuando no he comido nada desde el desayuno... Si eso no es suficiente... Deberás enseñarme cómo hacerlo. - le trate de sonreír...trate de sonar despreocupado. Pero salió como una oración desesperada. - me gustas. Me gustas mucho. Aun cuando me haces enojar. Me encantas. Me fascinas. Eres perfecto. Amo todo de ti. Y amaría tenerte completamente.
Sin premeditarlo lo tenía encima mío. Abrazándome. Sosteniéndose de mi cuello.
-...no te vayas...
-Debo hacerlo. Cuando tengas mi edad sabrás que importante es la universidad. La vida fácil ha terminado para mí. Ahora debo cuidar mi beca y conseguir un empleo. Por favor... Te suplico que entiendas. Es muy difícil dejarte. No tengas duda de ello.
Saco sus lentes y por primera vez, me beso.
No sé cuánto duro... Pero cuando termino había sido muy poco para mí. Yo quería más.
-Kei...
-¿Porque nunca... Me pidió ser su novio?
-Porque no sabía que me querías. Creí que realmente me odiabas. Es decir... Cuando estamos juntos nunca ...nunca quieres seguir , siempre te vas enojado. Y lo hago porque me gusta hacerlo...pero yo quiero más... Y con todas esas actitudes... Creí que no era suficiente para pedirte que seamos algo más.
-Tengo miedo.
-No tienes porque... Sabes que siempre soy gentil contigo... Y que tu satisfacción sea completa. Aunque tu huyas de mí, aun espero cada almuerzo para estar contigo. Y para poder estar contigo de otra forma...haciéndote sentir bien. Y sé que te gusta ¿no?
-Si... Mucho.
Suspire y acaricie su suave cuello con mi nariz...tratando de oler y aspirar su delicado aroma. Lo abrace más fuerte, queriendo sentir esa fragilidad que solo se le notaba en su cuerpo. Porque su rostro siempre mostraba una faceta dura.
-¿Podría ser que antes de irme...estemos juntos?
-¿juntos?
-Si... Me gustaría amanecer contigo alguna vez. Obvio que... Me gustaría poder hacerte el amor...pero si tú quieres solo podemos dormir...yo ...me harías feliz. Muy feliz.
-No sé si me dejaran...
-Pues no sé...miente si quieres. Diles que...no sé... Te quedaras en casa De tu amigo...o lo que quieras. Tu sabes donde vivo. Y sabes que después de clases no voy a ningún lado más. Te espero cualquier día. El que quieras. O si quieres...vámonos juntos de aquí... No se Kei... Es tu decisión. A mí me encantaría. Pero oye...si no quieres está bien. Lo comprendo. Yo solo quiero que...estos últimos días, ya que nos hemos sincerado, sean hermosos y únicos. Que sean un buen recuerdo.
Kei asintió sumiso.
-Creo que es hora de ir al club. Nuestro tiempo se ha terminado.
-¿Tenemos que ir al club?
-Si... Tienes que practicar esos bloqueos.
-No quiero... No servirá de nada...no estará para enseñarme. No quiero jugar más.
-Kei... No digas eso. A ti te encanta jugar. ¿Recuerdas cuando quise sacarte del equipo? Tu no querías... No sé si amas jugar, pero sé que te gusta. Y Daichi será un buen capitán. No le des problema... Él no soy yo.
-No será lo mismo.
-Nada será igual. Lo sé. Y... A veces me enojo por quererte así... O por haberte ilusionado... Y peor aún por haberte hecho quererme... Pero no se puede controlar nada de esto. Solo se puede disfrutar y vivir Intensamente. Nada más.
-Kuroo-san... Te...quiero mucho.
-Yo también...yo también. Vamos... Es tarde.
...
Lo deje en la sala del club y no asistí al entrenamiento.
Me fui a casa temprano, no le Di explicaciones a nadie. Porque no tenía excusa, más que decir que me había enamorado y me sentía triste de irme. Y aún no podía decirle eso a Tooru porque solía mucho. Lo haría cuando no fuera tan fuerte mis sentires.
...
Estaba acostumbrado a una vida solitaria. Pero ahora...necesitaba de Kei y sus berrinches para vivir.
Yo que siempre había procurado no involucrarme con las relaciones que había tenido y sin darme cuenta ya tenía la soga colocada en el cuello.
...
Me preparé para mi trabajo de la tarde. No quería ir...pero ese día me había quedado sin nada de dinero. Y necesitaba comprar varias cosas.
Y mientras guardaba el uniforme en un bolso escuche un débil golpe en mi puerta.
-No fue al entrenamiento. Me dejó sólo.
-Tsukishima ¿qué haces aquí?
-Le mentí a mi mamá...le dije que había un campamento y debía quedarme...
-¿vienes...vienes a quedarte?
-si...¿puedo hacerlo verdad?
-Por Dios...claro que sí. Pasa.
Se aferró a su mochila y paso despacio hacia el pequeño comedor.
-Yo debo irme a trabajar... Pero volveré en cuatro horas...¿puedes esperarme? Aquí es muy tranquilo. Te dejaré la llave si quieres, pero sólo para una urgencia, no salgas sólo de noche ¿entendido?
-¿trabajo? ¿puedo ir?
-es un bar y no te dejarán entrar. No me demorará mucho. Para las 20 estaré aquí ¿vale?
-está bien...
-traeré la cena.
Tome mi bolso y besé su frente antes de irme.
Escuche como Kei, cerraba con llave...y me fui sin poder creer que se esa noche... Estaría con él...de la forma que él eligiera...pero estaría junto a él.
...
Cuando regrese, él estaba haciendo su tarea.
Cenamos en el sillón de la sala mirando un poco de televisión.
Cuando terminamos, ordene así no más...no había tiempo...
A Kei le costó entrar en mi habitación. Le daba mucha vergüenza hacerlo. Así que lo tome de su mano y lo lleve hasta mi cama.
Me tiré sobre ella, arrastrándolo hasta quedar a la par.
Kei se acomodó a mi lado y no pude evitar besarlo.
Abrió en totalidad su boca y me dejo explorarla a mi gusto.
Y escuche algo que no me dejaba oír en la escuela...un bello gemido.
Sentí un tirón en mi pene...eso podía ponerme a mil por hora. Porque estaba tan frágil y facil de corromper que me hacía alucinar.
-Kei... ¿me dejas? - susurré bajando de a poco su pantalón.
-Pero... ¿sus papás?
-Vivo solo mi amor... Podemos hacer lo que tú quieras.
Le Sonreí de la única forma que podía debido al grado de calentura que tenía.
Volví a besarlo bajando por completo su pantalón, dejándolo a la altura de los muslos.
-¿Eh? ...¿qué dices? Déjame hacértelo... Te gustara mucho.
-¿cómo lo sabe?
-Se siente bien hacerlo...vamos Kei... Déjame tocarte, besarte...cogerte... Por favor.
-¿Por qué?
-¿Por qué? Porque te quiero y por dios... Eres tremendamente sexy y atractivo... No solo quiero tocarte hoy. Necesito más... Voy a morir sino.
-Está bien...
Dios... No alcance a escuchar su luz verde cuando había mandado a volar su chaqueta y remera.
Era tan blanco que donde ponía un dedo quedaba marcado... Y pretendía marcar cada rincón. Que viera al día siguiente, que yo había estado en cada parte suya.
Se sentó cómodamente encima de mi pene, sin notar que aquello podía hacerme enloquecer... Y no tener control.
También me saque mis prendas de arriba y mientras lo besaba, desabroche los botones de mi pantalón...sin poder evitar tocar su pene, que rozaba mi vientre a cada instante.
-Quiero oírte...¿entiendes?... Acá no es la escuela...déjame oír todo.
Asintió sumiso aferrándose a mis hombros.
Lo tome de la nuca y volví a hacerme paso en su boca. Respiraba agitadamente y sus labios soltaron los míos cuando sintió un dedo adentro.
-mm hacia mucho no hacíamos esto... ¿duele?
Negó y entonces metí otro...sus dedos se clavaron un poco pero no se inmuto, lo mire a los ojos e intente meter tres.
Lanzo un gemido de puta madre y me la termino de parar por completo.
-Kuroo-san...duele...
-Iré despacio... - deje los tres dedos adentro, inmóvil y acaricie su pene delicadamente. Subiendo y bajando...que olvidara lo otro. Se relajó al instante y probé moverlos un poco. Kei se movió conmigo y gemía despacio.
-La última vez de esto... Estabas muy avergonzado...ahora te gusta ¿no? - me olvidaba de cómo era en realidad y me ponía en modo pervertido, queriendo que me dijera cuanto le gustaba ser tocado-¿Te gusta? Volví a preguntar.
-Si... - asentí y sin quitarle la vista los saque y los metí con fuerza.
Kei cerro sus ojos y me araño cada hombro.
Los volví a dejar adentro y bese lo que pude de su torso.
Me detuve en sus tetillas, dejándolas coloradas, al rojo vivo.
Kei tenía los ojos cerrados y esa expresión encantadora que me mostraba de vez en cuando en la terraza.
Saque los dedos con cuidado y sentí como se aflojaba cada parte de él.
Lo acosté con cuidado en la cama y saque del todo su pantalón junto a su ropa interior.
Abrí sus largas piernas y las bese enteras. Aspire su aroma, llegando con mi nariz hasta su pequeño ano. Kei río como si tuvieras cosquillas pero dejo de hacerlo cuando metí mi lengua.
-¡Ah...Kuroo-san!
-¿Te gusta?...nunca me habías dejado hacerlo. - nunca me dejaba lamer su ano, siempre cerraba sus piernas y se negaba pero ese día...era el día.
Se revolvió en la cama, sacando las sabanas de lugar. Y flexiono las piernas, abriéndolas más.
Mientras lo preparaba, la euforia me hacía masturbarme. Quería ponerla adentro cuanto antes.
Me levante para besarlo...y oh dios mío, pasos sus piernas por detrás y me abrazo con ellas.
-¿Te gusta?
-mucho...
Baje por su cuello y los bese con furia bajando por las tetillas y deteniéndome en ese vientre plano.
Kei se irguió un poco dejándome ver su pene erecto. Lo Lamí lo suficiente para escuchar esos gemidos que ya no ahogaba como antes.
Volví a abrir sus piernas y tome mi pene.
Jugué con el moviéndolo despacio en la entrada de su ano y aunque me miraba un poco asustado, se movía de forma provocativa, queriendo que lo pusiera.
-¿lo hacemos? - pregunte
-si...
-No tengas miedo...te gustara como todas las otras cosas.
-está bien.
Baje un poco más mi pantalón, y sin quitarnos la mirada, lo penetre lentamente.
Le costaba mucho entrar, por lo que lo saque y me puse un poco de loción. También le pase suavemente a su ano, metiendo un par de dedos a adentro.
Volví a ponerlo y estaba vez iba un poco más fácil.
Me acerque más a su rostro casi pegando nuestras frentes.
-Te quiero- susurré mientras entraba completamente.
Kei cerro de nuevo sus ojos y lanzo un gemido hermoso.
Bese su frente, tratando de calmarlo y paso sus manos detrás de mi nuca.
Mi pene no lograba adaptarse, era muy estrecho y me moría por acabar ya.
Me quede un momento besando todo su cuello, sin importar dejar marcas,
-Kuroo-san...
-¿mmm?
-Ya está...
-¿Si? ¿ya paso?
Asintió en silencio. Y mientras me comía su boca empecé con el vaivén. Su cuerpo se movía conmigo y me volvía loco de remate.
Sus piernas parecían abrirse mucho más, para mí, solo para mí. Me incorpore para tomarlo de las caderas y darle unas embestidas veloces y ver como gritaba con aquello.
No me defraudo, cuando le di más duro mi habitación se inundó de sus gritos y me importaba un carajo si los vecinos escuchaban... Estaba haciendo algo que quería hace mucho...
Kei se había aferrado más a las sabanas y las había sacado completamente del lugar. Yo solo podía ver su cuerpo un poco rojo moviéndose atrás y adelante.
Lo tome de sus piernas y las eleve un poco. Sosteniéndome de ellas pude darle más duro. Mi pene ahora entraba con más facilidad y Kei ya gemía con gusto.
Después de varias duras embestidas y de ver mi pene danzar en su ano, baje sus piernas con cuidado y me tiré despacio sobre él.
Me quedaba poco, estaba extasiado... Mi pene quería acabar ya.
Lo metí suavemente y de forma lenta, queriendo oír sus últimos gemidos.
Y cuando noté que estaba a punto de venirme, empecé de nuevo a darle duro y rápido , pero esta vez abrazándolo fuertemente, y él volvía a gritar para mí.
-Ah...Kuroo...Kuroo senpai...
Me detuve bruscamente
-¿Qué dijiste?
- Kuroo...
-No...dilo de nuevo...
- Senpai...
Dios...escucharlo de su boca era tan especial.
Metí mi pene con fuerza y se revolcó...
-dilo de nuevo- gruñí.
-ah... Senpai...Kuroo-Senpai
Lo volví a meter con fuerza y se lo hice repetir hasta que acabe.
Me desplome sobre él, sintiendo la agitación de un vientre húmedo.
-Te amo Kei... Te amo mucho
-Senpai...- susurro y sentí la caricias que le propinaba a mi pelo.
Kei había acabado minutos antes ... Lo noté cuando había elevado sus piernas, su cuerpo había entrado en una especie de convulsión y se había aflojado.
Lamí despacio su vientre en busca de su semen.
-buen chico...- susurre
Acaricie con cuidado todo su cuerpo, y masajee con delicadeza su cola.
-¿te gustó?
-Si...tengo sueño Kuroo-san...
-lo sé mi amor...
-¿Kuroo-san?
-¿sí?
-siempre...será mi Senpai...aunque no lo diga... Lo quiero mucho...
Sonreí satisfecho... No pretendía que me dijera te amo...no sabía si él sentís eso...o si sabía que era amar completamente. Aún era muy joven. Y sus te quiero, valían millones de "te amo"...
-duerme...
-En serio...en serio no quiero que se vaya...por favor...no me deje por favor.
-Kei...Dios mío, no llores por favor mi amor. Estaremos juntos hasta que me vaya ¿vale?...quédate el resto de estos días conmigo...¿quieres que le diga a tu mamá que hay un campo de entrenamiento?...y cuidare de ti estos días...pero no me pidas eso. Ya te he explicado. No me voy porque quiero. Te quiero Kei y también me duele irme...más con lo que acaba de pasar...quiero hacerte el amor todos los días, e irme será una tortura.
Se incorporó despacio para quedarse a mi lado.
-me quedaré...hasta que se vaya.
-gracias...
...
La última noche juntos, estuvo llena de euforia, pasión y nostalgia. Sin contar la tristeza que aun sentíamos. No sé quién más...si él por quedarse o yo por irme.
Cuando terminamos de armar mi maleta, y antes de acostarnos para pasar la última noche le propuse algo.
-Te prometo algo.
-¿Qué?
-Si el día que vuelvo...ambos nos seguimos queriendo así y estamos solos... Te prometo que nos quedaremos juntos.
-¿Si lo sigo queriendo y si estoy solo?
-Si...lo mismo para mí. Pero ojo...no quiero que por mi te pierdas otras oportunidades. Tu ve y haz tu vida. Conoce gente, sal con quien quieras. Yo tal Vez haga lo mismo. No te quedes esperando y desperdiciando tiempo. El tiempo no vuelve Kei y cuando quieres acordar tienes cientos de responsabilidades sobre tu Cabeza. Aprovecha al máximo todo.
-Pero...si estoy solo y lo quiero y usted también...¿Se quedara conmigo?
-Si...no lo dudes. Nos quedaremos juntos...como se merece. Como nos merecemos ahora.
Yo estaba tan metido que dudaba si había otra persona en el mundo capaz de hacerme voltear la cabeza a observarle, sólo Kei...sólo él tenía completo dominio de mí. No sabía lo que me deparase el resto de los años... Pero no sería tan fácil de olvidar.
-¿Por qué debo salir con otras personas?
-Porque... Sólo así, te darás cuenta a quien quieres de verdad. Quien vale la pena y quién no.
-Yo lo quiero... Yo quiero a Kuroo-san...
-Algún día lo sabrás completamente. Hoy no. Lo sabrás estos años...y cuando vuelva, espero encontrarte. Y que me digas...y que nos digamos que ha sido de nosotros. Y ver si esto es tan fuerte como para quedarnos juntos.
-Está bien...haré eso... Pero estaré esperando su regreso.
-Y yo estaré esperando volver...no lo dudes.
-Te quiero.
-Y yo te amo. Te amo mucho.
...
...
...
