Siquiera me dejó pensar.

Lo tenía abrazado a mi cintura. Acaricie su cabello y me sentí feliz de tenerlo en casa.

Shouyou tenía la mirada roja y no era por el frío. Tal vez estuvo llorando. Yo también lo estaría si mis papás me hubiesen dejado sólo en Navidad.

- Te extrañe- susurro mientras le doy un beso en la mejilla. Me encanta su aroma.

Se suelta de mi agarre y con cuidado y algo de vergüenza abre su mochila. Saca algunos taper de comida y me siento completo.

Claro que cenaré con él. Me volvió el apetito en un segundo.

Armamos la mesa y no prendemos la luz. Shouyou quiere cenar con las luces del árbol. No se percató de los regalos. Pero yo estaba ansioso por dárselos.

Miramos televisión juntos mientras esperábamos la media noche. Me enseñó sus dibujos preferidos y me divertí con ellos, pero lo que más me gustó fue su inocencia y admiración al verlos.

Aunque no era el mismo de siempre. Estaba de a ratos ido. Y un tanto triste.

Lo abracé más a mí y pasó sus manos por detrás de la espalda y siguió mirando televisión.

Mire mi celular y era media noche. Shouyou estaba tan emocionado por decirme feliz Navidad...pero se durmió en mis brazos.

Apague la televisión y aunque moría de ganas de despertarle y darle un beso, no lo hice.

Lo alce en mis brazos y lo lleve hasta la habitación. Iba a llevarlo a la mía...pero recordé lo que había dicho anteriormente.

Así que lo acosté despacio, tan pequeño y frágil... Moría por besarle, morderle y obviamente coger otra vez con él. Sentir como mi pene se ajustaba a su ano, sentir ese calor...y acabar en él. Moría por hacerlo...pero no pasaría.

Y tampoco sé si hubiese querido, mi niño estaba triste.

Así que me acosté con él. Lo tome suavemente y lo hice dormir en mi pecho. Amaba tener su cuerpo encima del mío. A mi pene también le gustaba porque se había endurecido al instante. Pero Shouyou dormía profundamente. Así que sólo pude masturbarme mientras él dormía...sólo eso.

Acabe demasiado rápido y aun así me sentía con más ganas. Era increíble lo que me generaba.

Me dormí inquieto. No sería una buena noche.

Pero tampoco lo fue para él, sollozo parte de la noche pero si sueño era tan profundo que no lograba despertarle.

Cerca de las cuatro de la mañana me despertó su llanto. Lloraba mucho sentado en la cama.

-Shouyou... Mi amor ¿qué ocurre? ¿Pesadilla?

No me respondió y trato se serenarse. Odiaba esos silencios.

-Hey...mi amor- susurre acariciando esos cabellos rebeldes. -¿qué ocurre?

Me miró y expresó la sonrisa más sincera que pudo.

-¡Feliz Navidad Sensei! - exclamó de repente. Y se volvió acostar. Cuando quise reaccionar ya dormía de nuevo.

Me sentí perturbado y triste.

Lo abracé fuerte rogándole al cielo que algún día fuera sincero conmigo y me haga saber sus problemas...Estaba seguro que podía ayudarle y hacerle feliz. Necesitaba hacer eso.

Me dormí profundamente con miles de pensamientos en la cabeza.

Me despertó la luz natural. Sería un hermoso día, frío y hermoso.

Shouyou seguía durmiendo. Eran más de las 8... Tenía mensajes de mamá, algunos amigos y una llamada perdida de su senpai.

Bueno una cosa a la vez... Primero despertarla a mi niño.

Pase mi nariz por todo su rostro. Olía exquisito. Su aroma de mezclaba con él de la cama junto con algún sudor, producto de dormir juntos.

Pase mi boca por su nuca y el olor se su cabello me deje ebrio...amaba olerlo.

Volví a pasar mi nariz por sus mejillas hasta que se movió. Lanzó una risa suave. -Sensei... Pica...- lance una risa al notar que necesitaba afeitarme.

-¡Arriba remolón! ...

-Tengo sueño.

-Ya dormiste mucho.

Se giró y pretendía seguir allí.

Saque todas las trazadas y lo alce en mis hombros.

-Sensei...

-¡Que quejón eres! - contesto divertido. - Es Navidad mi amor y hay regalos esperando.

Escucho su risa y afloja su cuerpo. Lo llevo así hasta el comedor.

Lo dejo a los pies del árbol. No sin antes, besarle castamente en sus labios. Me voy a la cocina, así le preparo su desayuno.

Shouyou queda un momento mirando hacia el árbol. Sigue un poco dormido. Hasta que toma el paquete.

Lo rompe, lo más que puede. Y se queda observando por largo rato. No me quiero perderme la expresión. Pero una vez más me sorprende.

Estira la manga de su remera y lo escucho llorar. ¿No le gusta? O ¿se emocionó? ¿Tal vez quería un juguete?

Me acerco silencioso y Sigue secando sus lágrimas.

Toma con cuidado el piloto azul. Y lo mira. Luego busca y toma las botas del mismo color y las observa.

Sigue llorando y no sé qué hacer.

-Mamá...mamá tiro mi anterior equipo...no creí que volvería a tener uno- susurro entre el llanto- no me voy a mojar tanto para ir a la escuela.

Me parte el corazón. Pero me hace peor el hecho que largue las cosas de a poco. ¿Por qué no se sincera? La haría muy bien

Tengo el corazón contrito. Y un nudo en el estómago. Hasta que voltea y me muestra su rostro lleno de una felicidad pura.

Recibo un abrazo enorme. Y descansa su cabeza en mi pecho... Dios, estoy empezando a querer demasiado a este niño. Podría pasarme la vida dándole cosas para ver ese rostro.

Obviamente que se prueba su nuevo trabajo y le que espectacular.

-¿Saldremos a pasear?

-Claro...lo haremos esta noche. ¿Quieres?

-¡Sí! ... Ya quiero que sea de noche.

Se cuelga y besa mi mejilla, lo tomo con fuerza y le doy un fuerte beso en la boca, hasta meter mi lengua hasta el fondo y dejarle regulando.

Me mira con esa cara de lujuria total. Pero aún no.

-Desayunamos.

Asiente y me mira -Feliz Navidad Tobio.

-Feliz Navidad mi amor.

Me gustaba escuchar mi nombre de él... Pero el morbo crece cuando dice Sensei...

Le sonrió ampliamente y preparo algo rápido.

Esta aún entusiasmado y no despega la mirada de su regalo.

Cuando termina vuelve a tomar su equipo y lo dobla dejándolo sobre el sofá y las botas a un lado.

Aún sigue un tanto distraído. Debe ser duro que tus padres te dejen así.

Lo vi tomar el control remoto.

-Ah no... Te vas a abrigar e iremos al patio.

-¿eh?

-Mirar televisión no. Anda vístete. Debo mostrarte tu otro regalo.

Sus ojos vuelven a brillar y sale disparado a la habitación. Vuelve enseguida. Sólo se puso un abrigo. Y las zapatillas. Había dormido con su ropa.

Lo tome de la mano y lo lleve a mi patio trasero.

Dios...como explicar el brillo de esos ojos color miel. Como entender esa euforia y alegría que desprendía ese niño al ver el columpio.

Me arrastró hacia el juego y me hizo sentarme en él, se sentó arriba mío y con mucha alegría nos columpiamos un buen rato.

- Sensei... Soy tan feliz. Es genial este regalo... ¿puedo venir a jugar con él no?

-Claro...es para ti. Pretendo que juegues en el siempre.

- Gracias...gracias. Mil gracias Sensei.

Jugamos un rato más, hasta que paramos. Lo abracé y besé su cuello.

Besé despacio su mejilla y estaba algo fría.

Aspiro cada aroma suyo y trato de escuchar su respiración. No hay remedio, mi pene ha vuelto a crecer.

-¿Vamos adentro?

Asiente seguro y para bajar mueve su cola encima de mí. Me vuelve loco.

Camino detrás de él.

Hinata quiere seguir hacia la habitación pero lo desvió hacia el sillón. Dios...no puedo aguantar con él.

Lo desnudo completamente, adentro no hace frío...y si lo tuviera, sabría calentarle en seguida.

Lo beso por demás. Recorriendo casa parte. Su pequeño pene empieza a crecer.

Y me detengo a lamer su ano...tan pequeño y delicioso. Shouyou me empieza a regalar sus gemidos y Dios mío se me pone más dura.

Le abro las piernas y me mira expectante. Con ese rostro tan violable que tiene. Le sonrió y sacó mi pene. Se mueve inquieto cuando me ve que me masturbo.

Se retuerce en el sillón y me divierte.

-¿Qué ocurre?

Niega con la cabeza y sigue moviéndose.

-¿la quieres? ¿La quieres adentro?

-Si Sensei...por favor.

Me vuelvo loco... Completamente loco y la entierro de una. Recordando que la mía es más grande.

Shouyou grita. La metí hasta el fondo. Y aún se escuchaba el retumbe de mis genitales en su culo.

No puedo pensar. Empiezo a embestirlo. Le doy lo más duro que puedo. Él abre sus piernas mucho más. Y me tiro encima de él. Quiero que gima cerca de mí.

-Ah...ah...ah...Sensei... Kageyama Sensei...

-¿Más?... ¿quieres más? -preguntó con voz ronca sin dejar de darle.

Lo aplastó contra el sillón y me vengo brutalmente... De su cola sale mi semen a borbotones.

Hinata luce cansado y adolorido. Sonrió al ver que todavía no se ha venido. Es mi hora de compensarlo.

Lo masturbo fuerte. Lo llamo un poco. Pero hago todo con mis manos.

El niño se aferra a mi camisa y cuando por fin larga su exquisito semen exclama algo que me paraliza.

Algo que me ha dejado sin habla.

...

...

"Desnúdate" susurra papá en medio de la noche y le hago caso.

Viene todas las noches a mi cuarto y se queda hasta que me duerma.

Me saco la ropa y besa mi estómago. Su barba pica un poco y se lo hago saber. Promete afeitarse para el día siguiente. Si...me gusta más afeitado es mucho más bonito.

Me toma despacio y me acuesta. El hace lo mismo.

"¿dormirás conmigo Papá? " pregunto ilusionado.

"No puedo... Pero sabes que me encantaría hacerlo"

Besa mi frente y me siento conforme.

Papá empieza a tocar mi cuerpo de nuevo. Hace días que lo hace, y a mí me gusta mucho.

Desliza sus dedos por mi vientre y me hace cosquillas, el ríe conmigo y sigue tocando.

Me gusta cuando me toca más abajo, se siente bien.

Se acerca a mí y besa mi cuello, mientras va llegando a lo que yo quiero.

Me gusta los besos que me da ahí, son húmedos...su barba me hace reír hasta que siento que su mano está ahí. Me gusta, me gusta mucho.

Susurro " papi " un par de veces y el me acaricia más fuerte.

Me sonríe de cerca cuando aquel líquido sale. Yo me siento cansado. Él sigue besándome.

Papá se mueve raro y se toca mientras me besa. Me susurra que me ama, yo también lo amo. Me cuelgo de sus hombros y me siento encima de papá, me gusta. Me besa y me acaricia despacio.

Papá lanzó un suspiro fuerte y dejó de tocarse. Se levanta y me acuesta.

Me abraza fuerte. Su voz es grave. Acaricia mi frente con su mano y me mira. Tiene unos hermosos ojos color miel que me mira con mucho amor.

Besa mi frente y me susurra al oído que me quiere mucho. Le digo que yo también. Me besa mi cuello por última vez, y se va a su cuarto. Pero promete levantarme temprano y ayudarme a bañar. Luego me llevará a la escuela. No puedo ser más feliz. Empezaré mi día temprano junto a él.

Aunque me gustaría dormir con papá. Pero sé que mamá también quiere dormir con él.

Una vez más los escucho discutir. Al parecer papá no quiere hacer algo. Y mamá le pregunta por qué. Y no escucho respuesta.

No me gusta, mamá la grita mucho y es por eso que él tiene esa mirada tan triste. Le hace mal a mi papá.

Y me acurruco y me duermo pensando en él. En lo mucho que lo amo. Amo a mi papá...

...

...

Papá me ha invitado a pescar para celebrar mis vacaciones de verano. Y lleva un gran pastel a la ribera para festejar mi 12 cumpleaños.

Pregunto por mamá, pero me dice que está ocupada. No importa. Papá y yo armamos una carpa y acampamos ahí. Estoy súper feliz. Porque papá pasará dos noches enteras conmigo. Dormirá conmigo y me hará muchos cariños.

Soy tan feliz. Papá me confiesa miles de veces que me ama. Y sé que es verdad. Me duermo diciéndole cada noche que yo también.

...

Estoy tan sonrojado...papá me dijo que está enamorado de mí, eso debe ser algo muy grande. Porque me dijo que nunca se había enamorado de mamá.

Le pregunte que significaba eso y respondió que eso era quererme y amarme, escaparse conmigo y vivir los dos solos por siempre. No puedo dejar de sonreír... Me encanta, quiero irme con papá.

Pero...

Papá me ha olvidado.

...

...

Jugué en el columpio con Sensei... Me senté en sus piernas y me divertí mucho.

Las manos de Sensei rodean mi estómago y me aprieta. Besa mi cuello y eso me da cosquillas.

Sensei me besa despacio y siento como su entrepierna crece. Se lo que hará. Iremos adentro para hacer el amor. De sólo pensarlo me pongo feliz.

Sensei lo hizo muy rápido. Y a mí no me salió el líquido como a él. Me toca despacio ahí y sonríe, le da un beso y me sobresalto, la lengua de Sensei me hace bien.

Sensei me besa y su lengua recorre todo mi interior. Me gusta. Se lo que va a pasar. Me va hacer eso. Y estoy ansioso. Quiero que lo haga. Quiero sentirme bien.

Me besa el cuello y juega conmigo. Su mano recorre mi entrepierna y se detiene ahí, donde papá me acariciaba cada noche. Me encanta.

Quiero que me acaricie más. Quiero que me salga el líquido blanco. Su masaje se hace más intenso. Me agarro de su camisa y él lo hace más fuerte. Se siente bien, se siente realmente bien. ..

Besa mi cuello y lo muerde, me hace acordar a papá...

Estoy respirando de forma brusca... Mi cuerpo se convulsiona y sólo me acuerdo de papá, de nadie más.

Largo ese líquido blanco y descanso en sus hombros "Te amo papá..." susurro cansado y me tiro hacia atrás. Pero no es papá quien está haciendo eso, es Kageyama Sensei y me mira raro.