Me quedé observándole y él a mí.
Dios...me temblaba el cuerpo y no podía dejar de verle... ¿Papá? ...¿Había sido un error? No. Lo escuché bien. Había dicho "Papá" y "te amo"...
No sabía qué hacer. Me sentí aterrado. Me levanté con brusquedad y su cuerpo tembló como una hoja.
Por primera vez en mi vida, una situación había colapsado mi mente.
Lo volví a mirar y sus ojos ahora brillaban, buscando llorar.
Se acomodó en el sillón y se hizo bolita. Yo seguía allí sin saber qué carajo tenía que hacer.
Elevó su rostro y su mirada se clavó en mí.
-¡NO! ¡NO ME MIRES ASI!- gritó de repente, sobresaltándome.
-¿Qué?...
-¡NO ME MIRES CON ESA CARA! NO ME ODIES...NO ME MIRES COMO MAMÁ.
Oh Dios... ¿Qué demonios pasaba?
Se levantó de un salto, tomó su ropa y corrió hacia la habitación
Me encontraba aterrado... ¿Qué estaba haciendo? ¿Qué carajo estaba haciendo con un menor? Y no solo eso... Dios no quería pensar, no quería materializar en mi mente lo que sus palabras me daban a entender.
Oh por favor... Tape mi rostro con mis manos... ¿Qué mierda estaba haciendo? No podía aterrarme...no podía ser así de hipócrita. Yo también le hacía cosas que a su edad no debía...pero...
Tenía millones de preguntas.
El estómago me ardía de dolor. Era una situación tan complicada. Y yo odiaba complicarme. Siempre hacia las cosas cuando sabía que podía tener el control. Así no...Así no me hubiese arriesgado.
...
Abroche mi ropa nuevamente y acomode mi cabello revuelto.
Me senté en el sillón, no sabía qué hacer.
Pero no podía dejar de perder tiempo, mientras más silencio había, peor sería.
Salí decidido hacia la habitación.
No golpee. Entre directamente. Aun se encontraba desnudo, sentado a mitad de la cama, estaba agitado de tanto llorar.
Tome su mochila y busque la muda de ropa. Por lo menos me había hecho caso, había un Jean, muy viejo, pero al fin un pantalón largo.
Lo tome junto con lo demás y lo acomode a los pies de la cama.
Shouyou no me miraba. Seguía llorando.
Saque del placar un par de toallas.
-Ven. Vamos a bañarnos.
Lo tome de la muñeca y suavemente lo saque de la cama. Con su mano libre, él limpio su rostro.
Lo lleve y le bañe. Se dejó hacer y por primera vez, fui una persona por demás decente.
Lave cada parte donde le había ensuciado.
Shouyou seguía gimoteando. No sabía que decirle. Me faltaban palabras. Y él parecía haber abierto una puerta difícil de cerrar.
Cuando termine, lo seque despacio y lo alce en mis brazos. Lo lleve hacia la habitación nuevamente.
Se sentó en la cama y aún su pelo estaba muy mojado. Lo seque lo mejor que pude y pase la toalla por su rostro húmedo.
Sus ojos, ya no lloraban. Pero tenían un vacío perturbador.
Trate de sonreírle pero no podía.
Sólo atine a acariciar su mejilla pero él seguía sin vacilar. Agachó su rostro y evitó el contacto visual.
Tome su pequeña cara con ambas manos y lo obligue a verme. Acaricia la zona por debajo de sus ojos y trate en vano de alejar ese rojizo color de su rostro.
Lo mire por escasos segundo, de alguna manera su dolor, llegaba a mí.
Descanse mis labios en su frente y sentí su mano tocar la mía.
Baje por su mejilla, depositando otro beso y luego lo hice en sus labios, de la manera más casta. Apoye su frente con la mía y suspire despacio.
-Te quiero mucho ¿lo sabías? - susurré.
Asintió tan dócil como siempre.
Me puse de pie y busque su ropa.
Lo cambie de a poco. Y cuando termine lo dejé peinarse a su manera.
Yo también me cambié.
Volví a la habitación, con la campera de abrigo y se la coloque.
Había nevado muy poco y el sol matutino casi no dejaba rastro de ello.
Así que coloque sus zapatillas comunes.
-Vamos. - articule.
-¿A dónde?
-A caminar.
Prendió su abrigo y metió sus manos en el bolsillo.
Camino lento hasta la salida.
A pesar de que era un día hermoso, el viento helado choco en mi rostro.
Caminamos en silencio varias calles. Hasta un parque cercano.
No había nadie. La mayoría de la gente, tal vez se encontrase almorzando. Muchos se habían ido a las ciudades cercanas.
No fuimos a los juegos.
Nos sentamos en un banco a mitad del parque. Si la Policía preguntaba le diría que era un pariente y que habíamos venido hasta el parque, esperando que el almuerzo estuviese listo. Y si no me creían no sé. No me preocupaba eso realmente.
Aspire el olor del invierno y mire de reojo a mi niño. Se encontraba mirando el piso.
-Creo que es hora de hablar. No te preguntaré nada. Sólo te escucharé. Hazlo cuando estés listo. Pero no nos iremos de aquí, hasta que me expliques porque hoy me dijiste "papá"... Eso no fue un error. Y no estoy aquí para juzgarte. Quiero escucharte.
Agachó su rostro lo más que pudo y el silencio se hizo presente.
Yo tenía la mirada en un punto fijo esperando paciente el momento en que hablase.
Mi corazón latía rápido. Y sentía un enorme malestar en mi estómago.
Nadie se acercaba a aquel parque. El sol apareció de detrás de unas nubes y se posó encima de nosotros. A penas si calentaba un poco.
No sé cuánto tiempo pasó. Pero debía dejarle espacio.
Empecé a sentir el paso del tiempo.
Pero no me iría de allí, hasta no hablar.
Y lo había llevado a un parque, para que no se sintiera tan asfixiante en casa. Sabía que le gustaba salir.
-Mamá...no me quiere- susurró. - pero eso no me importa...bueno si...porque si ella me quisiera estaría en casa. Y... Yo estaría con papá. Mi papá me amaba mucho. Ahora no. Papá estaba enamorado de mí, nos íbamos a vivir solos, porque él me amaba...Pero eligió a mamá y me dejó...
Lo siento. Si yo pudiese describir siquiera un mínimo de cómo se me había enfriado al cuerpo en aquel momento, lo haría. Pero sólo puedo expresarlo.
Shouyou movió los pies sobre la tierra y guardo silencio. Había prometido no preguntar...pero no sé cuánto podía llegar a contenerme.
-Papá...él me hizo amar el voleibol. Una vez me dijo que estaba enamorado de mí. Pero... Después me dejó. Aún sigo jugando voleibol...porque me gusta mucho. Y conocí a Senpai.
Volvió a silenciarse.
Aún tenía la cabeza inclinada. No veía más que el piso.
-Mamá...no me quiere. Porque papá una vez me eligió a mí. Papá me quería mucho... Iba todas las noches a mi habitación.
Se me helo la sangre. Una frase tan inocente convertida en la situación más pervertida y pedófila. No Iba a su habitación por un beso de buenas noches. Iba como iba yo.
-Shouyou... ¿Tú Papá abusaba de ti?- no pude callarme más.
-¿Qué es eso? ...papá me quería.
-Tú papá. ¿Te tocaba? ¿Cómo lo hago yo?
-Sí, era su manera de decirme cuanto me quería.
Dios... ¿Qué había hecho yo?
De repente tenía mucho miedo. Me había metido con el niño equivocado...y joder, tenía muchos sentimientos por él. Principalmente tenía la enorme necesidad de protegerlo.
-Tú papá... ¿Hacia lo que hacemos ahora?...
-¿Hacer el amor?
Oh Dios... Yo nunca había hecho el amor con él. Sólo había tenido sexo. Y él...él creía que hacíamos el amor.
Maldito cerdo insensible que era. Su inocencia era abrumadora. Sólo era dócil para el sexo porque era algo común para él...era común que lo tocarán e hicieran cosas. Por eso nunca se quejó.
-Si...eso.
-No. Él solo... -se sonrojo. - me tocaba. Pero no como tu...solo sacaba el líquido blanco...
-Y tú mamá...
-Mamá no me quiere. Porque dice que intento robarme a papá. Por eso se han ido. Para que papá no me quiera más y se olvidó de mi...
Realmente sentí morir.
Estábamos jugando con un alma muy inocente. Y no podía decir nada...porque yo también era un cerdo como su padre, sólo que no me parecía tan malo, porque no era familia, sólo un hermoso niño que me cautivaba.
Shouyou empezó a llorar y Dios mío. No podía hacer nada, no podía tocarlo. Me sentía en falta si lo hacía.
-Papá...me abandonó. Ya no me quiere. Ya no me ama. Y yo sí. Yo si lo quiero. Pero me dejó por mamá, como me va a dejar Senpai...como me va a dejar usted. Nadie me quiere lo suficiente como para quedarse por siempre. ¿Tan malo soy?- me miró sin dejar de llorar y preguntó entre suspiros - ¿Tan mal niño soy?
Agacho de nuevo su mirada y yo no pude evitar que se me cayeran un par de lágrimas. Me dolía el pecho...quería hacer algo y no sabía que.
-Todas las cosas que papá me ha dado...mamá las ha roto... Y tal vez papá no me quiera más por eso...porque no he sabido cuidar las cosas que me dio... Prometo cuidar sus regalos Sensei...lo prometo.
Asentí tratando de ocultar mis lágrimas. Me sentía el peor bastardo sobre la tierra. Yo también había abusado de él. Y en mis ganas de tener sexo no me había dado cuenta. Era eso...sólo un niño. Un niño que no entendía aún las dimensiones de todo eso. No sabía cuanta mierda había allí. No sabía aún como iba a repercutir todos los sucesos en su vida. Aún no entendía del todo, la magnitud, la inmensa porquería en que su padre y yo lo habíamos metido. Senpai no... O tal vez sí. Pero era tal vez, él que tenía más claro los sentimientos y él que lo había tomado como propio, dándole un nombre a la relación que tenían.
Senpai tenía derecho a ciertas cosas, porque al fin y al cabo era su amigo y su novio.
Pero el despertar homosexual y abusivo había nacido de su padre y yo había seguido con el mismo trato. Al final, debo admitir que yo era peor que su padre. Y él lo recordaba estando conmigo.
Era todo una gran mierda. Pero lo peor es que no quería renunciar a él. Pero tampoco quería seguir corrompiendo su alma.
Yo sólo quería acostarme con él, darle a conocer un placer infinito, el cual a él le gustaba. Pero no de esa forma. No continuando la línea del abuso de su padre. Todo era una gran mierda. Todo se estaba yendo al reverendo carajo.
No sabía qué hacer. No podía abandonarlo.
-Aunque a veces no quiero que vuelvan...porque cuando lo hacen, mamá me pega mucho.
-¿Eh? ¿Te pega? ¿Qué clase de madre tienes por Dios? - solté sin más, conteniendo el vocabulario.
-Papá es el bueno, pero él ya
-Hinata. Tu padre no es bueno. Tu padre es peor que tu madre. Este mal...está muy mal lo que te ha hecho. Tremendamente mal. Por dios, debes saber que es horripilante. Ningún padre puede hacerte eso.
-Usted lo hace.
-Sí, y está mal también. Te lo dije una vez. Pero yo no soy tu padre. Yo soy un desconocido. Incluso por tu edad, senpai también hace las cosas mal.
-No hable de senpai.
-Lo sé. Lo quieres y lo amas. Lo sé. No hablaremos de él. Pero tanto lo que tu padre y yo te hemos hecho.
.Esta para la mierda.
Guardamos silencios.
- Yo no te voy a dejar.
-Sí. Lo hará. Porque usted ama a su amigo. Senpai También me dejara. Se irá lejos. Y me olvidará. Va a conocer a alguien más lindo que yo. Y le dirá que me deje, como hizo mi mamá.
-Senpai no va a dejarte. Tiene que estudiar. Así puede tener un buen empleo y cuidarte. Y yo no te dejaré.
-Lo hará.
-Lo haré. El día que vuelva Senpai te dejaré. Hasta entonces, estarás conmigo. Te cuidaré.
No hablo más. No sé si tenía algo más que decir. Yo ya entendía todo igual. Todo cerraba.
Y no sé a quién odiaba más
Si a su madre por no sacarlo de ese abuso
O a su padre por abusar de él y luego no defenderlo de la mujer. Los dos eran tal para cual. No tenían madera de padres. Y él era un cerdo. Porque a mí también me gustan los hombres y está vez uno menor...pero no le haría eso a mi hijo. Es más, mataría a cualquiera que se le acercase a mi niño.
-Debemos volver. Senpai quería ir a saludarte.
- Tengo hambre...
-Te preparare algo.
-¿Sensei, puedo quedarme a dormir verdad?
- Claro.
-¿Dormirá conmigo?
Y aunque no conocía a su padre, vino a mi mente la imagen funesta de un hombre como yo aprovechándose de la tierna y hermosa inocencia de un niño.
-Vamos a casa - susurre.
-¿No va a dormir conmigo? ¿Me va a dejar?
- Claro que no. Descuida. Dormiremos juntos.
Ya no tenía control sobre nada. Ya no sabía cómo cambiaría. De ahí en más serían pasos en falso. Cualquier error sería muy grave.
...
Caminamos despacio hasta la casa.
No hablo más, y mientras le preparaba un almuerzo ligero miró dibujitos.
Yo no pude almorzar. Aun así me senté junto a él y lo acompañe.
Teclee un mensaje rápido avisándole a su senpai que podía venir a saludarlo. Y cuando termine de hacerlo mi móvil sonó.
Sólo podía ser una persona de un número desconocido.
-Yuu.
-¡Feliz Navidad Tobio!
-Feliz Navidad. ¿Cómo estás?
-Bien. Pude escaparme 5 minutos y llamarte. Te extraño.
- Yo también.
-¿Todo bien?
-Sí. Genial.
-¿Estas con él?
-Sí.
-Oh... ¿Quieres que llame en otro momento?
Dios. No quería dejar a Yuu plantado así. Pero Hinata... No estaba bien.
Me levanté de la mesa y camine a mi habitación
-Ha ocurrido algo malo.
-¿La regaste de nuevo?
-No. Para nada. Pero... No puedo hablarte ahora. Porque estoy esperando a su senpai. Debo hablar con él.
-Tobio. ¿Todo está bien? ¿El niño está bien?
-Sí. Esta almorzando. ¿Crees que puedes llamarme más tarde? ¿A la madrugada?
-¿Madrugada? No lo sé...veré si puedo.
-Por favor.
-Está bien. Entonces... Te llamo.
-Espera Yuu no cuelgues.
-¿Qué pasa?
-Te extraño mucho. Me haces mucha falta.
-Tobio...por favor.
-Sólo quería decírtelo. Debes saberlo
-Buenas noches, Tobio. Te quiero.
- Te quiero Yuu.
Se escuchó el sonido de colgado y me quedo otro vacío existencial más. Lo extrañaba mucho y escuchar su voz no ayudaba. Lo quería conmigo. Quería abrazarlo, besarle, contarle mis problemas, que me escuchara, que me aconsejara, que me ayudase a resolver las cosas. Que estuviese para mí. Ahora más que nunca lo necesitaba.
Volví al comedor minutos después. Ya había lavado su plato y se encontraba tirado en el sillón, mirando televisión.
Yo me encargué de terminar de limpiar la cocina. Recordé que tenía helado, así que le ofrecí un poco. Le gustó la idea. Pero sus ojos no brillaban.
Shouyou se quedó largo rato mirando mientras yo, sin querer pensar demasiado me senté con mi computador para empezar a darle forma a los exámenes.
Me quedé absorto hasta que escuché el timbre.
Oikawa entró con su habitual inmadurez pavoneándose por mi casa. El niño pego un salto al verlo y le propinó un beso demasiado envidiable. Después de Todo, era su novio.
Senpai le regaló un álbum de fotografías. Lleno de fotos de ellos y el club desde que Shouyou había incoado. Respire con tranquilidad cuando le vi sonreír como siempre. Aunque eso no quería decir que estuviese bien. Pero por los menos su mirada no estaba tan vacía.
Pasaron más de quince minutos, sentados muy pegados el uno al otro mirando y recordando cada imagen tomada.
Shouyou volvió a la primera fotografía y las empezó a pasar de nuevo.
-Oikawa-kun necesito hablar contigo.
Shouyou levantó la vista antes que él y me miró expectante.
-¿Quieres jugar en el columpio? Le cuento algo a Senpai y él jugaría contigo. ¿Vale?
….
Oikawa llevo al niño hacia afuera y se sorprendió igual que él al ver el columpio.
Hinata se sentó en él y le pidió que lo empujara. Me gustaba lo que veía. Ambos reían con mucha sinceridad. Sabía muy bien que Hinata lo quería mucho y al parecer Oikawa también lo hacía. Al fin y al cabo eran adolescentes, y en esa edad, las emociones valen mucho más.
Recordé por qué debía hablar con él y lo mire expectante queriendo que también elevase la mirada. Lo hizo y le hice una señal para que entrara.
-Ahora vengo Sho. Me encanta tu columpio. – acaricio su cabello y le beso la mejilla. Vi cerrar los ojos de Shouyou y disfrutar aquello. Me sentí un poco en paz, respecto a toda la situación mala que habia en el ambiente.
Oikawa entro y me siguió hasta la cocina.
-¿Qué ocurre sensei?- pregunto por primera vez de la forma más seria.
Me senté y él hizo lo mismo.
-Es sobre Hinata.
-¿Qué pasa?
-Mira, en serio no es como decirlo.
-Sensei, habia hecho un acuerdo, usted lo cuidaría hasta que yo regrese.
-No es eso. Yo me hare cargo, pero no sé cómo.
-¿Qué? ¿Por qué?
-Porque ahora es todo más difícil Oikawa.
-No entiendo.
-Lo sé, no te he explicado nada. Ya sé, porque el maltrato de su madre.
-¿le conto? Eso es genial.
-No lo es. En absoluto. Su madre lo odia, porque su padre…abusaba sexualmente de Shouyou.
Oikawa hizo tal vez, la misma cara que yo, cuando me entere.
-No puede ser…
-Hoy, en un momento…lo soltó. Se equivocó. Me dijo "papá"… Shouyou es muy inocente. Su padre le habia hecho creer, que estaba enamorado de él y con ese pretexto, abusaba cada noche. Cuando su madre se enteró…ella…lo ha golpeado, y le ha pedido a su marido irse. Shouyou dice que se fueron, porque él se iba a robar a su papá…dios, es tan descabellado.
Oikawa hablo y su voz temblaba.
-Son unos hijos de puta. En especial ella.
-ambos, ella no lo defiende del abuso y él…lo corrompe de esa manera y…luego lo deja. No lo defiende de los abusos físicos de su madre.
-No…no puedo creerlo. Por dios, mi amor.
Elevo la mirada y estaba aterrorizado –nosotros…hacemos lo mismo que su papá.
No sabía que responderle. Porque no sabía si al fin y al cabo era un abuso o no. Aunque tal vez sí, porque Shouyou aún no entendía bien, que era lo que hacíamos.
-No sé qué hacer- susurre- no puedo seguir con esto.
-¿Qué? No puedes dejarlo solo. Yo debo irme, no puede quedar otra vez a merced de esa familia de porquería.
-él…dice que nosotros lo dejaremos también. Me partió el alma, cuando me pregunto, si era un mal niño, si hacia algo malo para que nadie lo quisiese lo suficiente- recordar sus palabras, me hizo sentir otra vez una tristeza muy honda. Una vez más el estómago me dolía. Porque no sabía cómo resolver aquello.
-¿Nosotros también le hacemos mal?...yo no lo dejare. Yo amo a ese niño…y quiero…quiero volver para vivir con él. Incluso…incluso se lo presente a mi madre. No quiero que cuando sea grande, vea en que lo hemos convertido. Y nos odie. Yo necesito estar con él. Lo amo. Odio que pase noches con usted. Pero es la única forma en que no esté en esa asquerosa casa. Y sé que aunque usted también quiere tener sexo con él…sabe cuidarlo y darle cosas que le gustan…no quiero que me odie. Cuando yo vuelva, será casi un adulto, poco quedara de la inocencia que tiene. Y me odiara.
Quede en silencio. Porque no podía decirle que eso no pasaría. No sabía que podía llegar a suceder. Ambos, o tal vez yo, éramos igual que el padre.
-No sé qué voy hacer- susurre.- no puedo seguir con esto.
-Por favor sensei, le pido que lo cuide.
-Pero…es difícil. Él me ve como su padre. Y no quiero que me vea de esa forma. No quiero que al tener sexo conmigo, recuerde a ese cerdo. Yo no puedo…no sé si voy a poder seguir manteniendo esto. Lo adoro y lo quiero. Quiero que sea feliz, como debe ser un niño de su edad. Pero…no así. Sabes bien, que él es especial. Tú también has podido estar con él de esa forma, y juro por dios, que es un encanto. Pero…no puedo. No así. No lo dejare solo, pero no creo que pueda más, darle lo que él está acostumbrado a tener de mi o de ti. Él es sumiso por eso, porque su padre lo hacía constantemente. Aunque me dijo que solo le habia tocado, aun así…él aprendió. Y le gusta…y espera eso de nosotros. Porque piensa que el amor es eso. Él piensa que el amor es tener sexo. Y nos demuestra cuanto nos quiere siendo sumiso y dejándose hacer esas cosas. Y no puede estar más equivocado. Él cree, que tener sexo es hacer el amor. Y que es la única forma de expresar los sentimientos.
-Es…no sé qué decir.
Oikawa se tomó con ambas manos el estómago.
-Me siento mal. Muy mal… ¿Qué hago sensei? ¿Debería quedarme? Mi madre me mataría. Pero no tengo otra opción. Debo hacer algo para que él…no esté tan desvalido.
-No, tú ve a la universidad. Yo…tratare de empezar de cero con él, enseñarle no el sexo. Otras cosas. No sé bien, que es amar tanto, pero puedo enseñarle la diferencia.
-¿eso no hará que me olvide? ¿Y me vea como su padre?
-No lo sé la verdad. Pero no puedo dejar que crezca con esos pensamientos… él no te olvidara tan fácil. Vive hablando de ti. Incluso me ha confesado que te ama, aunque dudo que sepa bien qué tipo de amor tiene para ti. Pero él piensa diferente de ti. Y aunque se confunda con respecto a su padre, y nos quiera libre para no tener que compartir y ver como una persona como su madre se queda con lo que él quiere, quiero confiar en que ha diferenciado sus sentimientos contigo. Yo me hare cargo de que él supere esos abusos y que no nos vea como su padre. Pero no puedo confiar en que lo lograre.
-¿Qué hicimos?... ¿que hemos hecho?
Oikawa lloro un momento y se sentía igual de aterrado que yo horas antes, aterrado por todas esas cosas que no podíamos manejar, en la que nos habíamos metido y la habíamos regado aún más. Solo habíamos alimentado el fantasma de su padre, él problema era como hacer para alejar eso y que nos viera como personas, que no le dejaríamos. Y especialmente que sepa que su senpai, lo quería de verdad.
Dios…obviamente que ambos queríamos tener sexo con él. Porque quien quiera que estuviera con él, podía saber a qué nos referíamos. El gusto que nos daba. Pero nada era…nada era excusa para obviar el problema.
Hablamos un poco más, pero él quería pasar tiempo con Shouyou. Así que los deje un rato largo en el jardín, mientras ambos jugaban, cuando el sol empezó a caer, decidieron salir a pasear y Shouyou emocionado le mostro su equipo nuevo. Y a pesar que él día no era feo, lo uso por primera vez para salir aquel anochecer.
Me quede solo tratando de calmar todos mis pensares.
Obviamente que después de aquel día agitado, senpai se quedó a cenar.
Se fue entrada la noche y Shouyou se bañó mientras yo ordenaba la cama para dormir.
Le di un sweater largo mío y se lo coloco para acostarse.
Me acosté con él. Lo abrace y pretendí dormir, cuando mi niño me regalo no un beso cualquiera, esos besos que yo le daba para empezar algo más.
-Es hora de dormir- susurre- debes estar cansado-
Se acomodó y me abrazo – está bien.
No podía tener sexo con él…no en esa situación.
Tenía que averiguar cómo hacer para que lo que hacíamos no lo viera como si yo fuera su maldito padre.
…
