La huida de Shouyou me dejo un sabor amargo.

Hermosa manera de empezar un lunes.

Al parecer seguía fallando, en lo que yo creía bueno para él.

O las cosas que le quería dar para que se sintiera bien.

No iba a dar con la tecla tan fácil. Y menos si él no me decía abiertamente que era lo que quería.

Yo sabía bien que era lo que buscaba, pero no lo haría como todas las veces, debía decírmelo abiertamente, no con actos o sugerencias. Así no iba a funcionar más.

Y menos cuando él recordaba a su padre conmigo. Al menos antes de hacerlo nuevamente, le gustase o no, eso debía quedar más que claro.

Aprendería a comunicarse quiera o no. Porque con esas actitudes no se entendía. Y no iba a deducir por mi cuenta. Como habia dicho debía decírmelo con palabras exactas que quería sexo, y eso para él, sin estar con la lujuria encima, sería difícil, tanto como cuando hablaba sobre sus padres.

Sin otra cosa que hacer, cerré la puerta y prepare el desayuno.

Lo tomaría con calma. O la que pudiera encontrar, no sería tan fácil.

Me sentía más que irritado. Con Shouyou, y con todos. Con Yutaro también, no me habia vuelto a llamar, sabía que debía estar con él. Pero no quería hablar sobre nosotros, solo necesitaba de un consejo o su amistad. Nada más.

Así que también me sentía enojado por ese lado. Tenía un sabor de abandono total.

Pero no perdería la calma.

A decir verdad, hacía mucho que me habia acostumbrado a estar de ese modo solo.

Pero creí que…

Y dejando a Yuu de lado, el tema de Shouyou no me preocupaba mucho, es decir, no tanto. Él iba a volver, íbamos a arreglar las cosas. A ambos nos gustaba mucho la compañía del otro, y él se habia ido simplemente, porque no le daba las atenciones que quería y no decía. A parte, los dos estábamos solos, y nos conocíamos muy bien, más que nada íntimamente como para dejarlo todo al azar.

Tome un café bien cargado, apto para empezar aquel día.

Después de dos semanas, volvía al trabajo.

Estaba tranquilo, hacía mucho frio, Shouyou tenía un buen equipo para ir a clases, no pasaría penuria.

Solo esperaba que usara la ropa, era un poco obstinado cuando se ofendía. Así que esperaría verle más tarde en clases.

Entre que ordene la casa y termine de preparar las clases del día, el tiempo paso volando.

Me pegue una ducha rápida cerca de las 15 hs.

No podía sacarme de la cabeza al niño. Ni un momento. Y temía que estuviera lo suficientemente enojado, como para que esa noche, no volviera a casa, o siquiera fuera a mi clase.

En efecto, el condenado no fue a mi clase. Siquiera se asomó en el estacionamiento.

Lo vi salir con la ropa de su club. Por lo menos habia ido a la escuela.

Aunque no me gusto lo que vi.

Apreté con fuerza el volante, y mis nudillos se volvieron rojos.

A Hinata lo esperaba una persona fuera del establecimiento.

Y caminaron muy felices.

Ay Dios, odiaba eso. ¿Qué carajo estaba haciendo? ¿Tan rápido habia encontrado nuevo acompañante?... me hervía la sangre. Él era mío y bueno, de Senpai. Pero de nadie más por Dios…no permitiría que alguien más lo viera de la forma que Oikawa y yo lo hacíamos.

Bueno, tal vez, era solo un amigo. Pero a mi igual no me gustaba. A parte, no le conocía, no era de Karasuno.

Encendí el auto y con una marcha lenta, los seguí.

La chaqueta del otro niño, rezaba "Shiratorizawa". Conocía bien esa escuela. Tenía sentido, tenía un buen equipo de voleibol, tal vez solo era una amistad.

El niño, solo lo dejo en su casa. Digo niño, porque aún era un adolescente. Pero en si era muy grande, de estatura.

Hinata entro a su casa, y el otro se fue.

Yo también me fui, manejando despacio y mirando por el espejo retrovisor.

Volví a casa demasiado furioso.

Quien quiera que se acercara demasiado a él…no era fácil contenerse. Lo sabía. Me perdía ante todo él, incluso con su aroma de niño.

Saque mi celular y no pude evitar, sentirme como un adolescente más.

"Te espere hoy. Pero te veías muy bien acompañado. "

"Gracias. Ushijima-san es un buen amigo"

No pude evitar sonreír ante su sarcasmo. Quería ir a casa a buscarlo.

Así que se llama Ushijima.

Dios, me sentí tan celoso.

Pero no le conteste más.

Al día siguiente, no tenía clases con ellos, me sentía muchísimo más irritado que el día anterior.

Le escribí un texto, para saber si habia cenado o siquiera desayunado, pero no recibí nada. Mas enojado me sentía.

Ese martes, fui hasta Karasuno, cerca de las 18.

Tampoco se acercó al estacionamiento, sabiendo muy bien, que los días que no habia clases de literatura, yo le esperaba allí.

Una vez más aquel joven, le esperaba en la puerta. Quedaron unos minutos hablando, y emprendieron el regreso a pie.

Los seguí de nuevo. Pero casi muero cuando, el más grande lo abrazo un momento.

Mi corazón latió con fuerza, ni Senpai toleraría eso.

Senpai…me habia olvidado de él. Si se enteraba que Hinata se habia ido, sería otra discusión más. Aparte le entendía, ningún quería compartirlo con otro.

Pararon frente al umbral y se quedó hablo con ese tal Ushijima, le dio un beso en la mejilla y le hizo ademan de entrar a casa.

Dios, yo no sabía con que intenciones entraba a su casa.

No pude más, no me importaba si era un amigo o no.

Salí del auto, y caminando lo más rápido que pude llegue a su puerta.

Escuche que giraba la llave. Así que no pude entrar como quería.

Toque el timbre de forma incesante. Y odiaba que tardara tanto en atender.

La llave volvió a girar, y no me abrió él. Sino el tal Ushijima.

-¿Dónde está Hinata?

Rogaba que no me llamara Sensei, sino no podría imponer nada. Quedaría al descubierto. El joven tendría unos 17.

Shouyou apareció detrás de él y me sonrió como si nada.

-Kageyama-san. ¿Qué necesita?

Me temblaba el cuerpo. Estaba jugando sucio de una manera que a él no le gustaba en absoluto si se lo hacían.

-¿Quién eres?

-Soy un amigo de Hinata-

Su brazo se aferró a su hombro y odie que lo tocara.

Sólo yo podía hacerlo. No tenía por qué compartirlo con nadie más. Ahora era sólo mío. Y el niño ¿A qué quería jugar? Me iba a volar la mente.

No esperaba que me dieran permiso, entre a la casa realmente ciego.

Tome a Hinata del antebrazo y lo jale hacia mí con fuerza.

Su cuerpo frágil se pegó al mío y sentía como perdía cada vez más ante el tacto con él.

-Vete de aquí niño. - susurre.

-Hinata me invitó a pasar la noche.

-Eso es pasado. Esta noche me quedaré yo con él.

-¿Eres algún familiar?

-Sí. Ahora vete. Y no te acerques más a él.

-Me dijiste que eras su amigo.

-En realidad no te importa quién soy.

Miro a Hinata y le pregunto;-¿lo conoces?-

Shouyou asintió en silencio, no estaba más esa sonrisa burlona del principio.

-¿Puedes irte? No quiero verte cerca de él.

-¿por qué no?

- Porque es mío. Y yo debo cuidarlo.

-Se ve que no...Por algo me llamo.

- Ahora hablaré eso con él... Pero tú - dije empujándolo hacia la calle. Deje a Hinata dentro y cerré la puerta - debes irte de acá, sino quieres que llame a la policía. Búscate otro niño.

-¿eh?

-Se lo que quieres con él. Búscate otro. Este es mío. Y que ni se te ocurra volver por aquí. Porque antes de llamar a la policía, te mato a palos. No te acerques a mis cosas.

No quede como un familiar. Quede como una novia celosa.

Igual me valía. Debía irse, y esperaba que con mis palabras y mi aspecto maduro, pudiera conseguir ese objetivo.

A pesar de ser tan alto e intimidante, se volvió pequeño antes mis palabras y con algo de furia se fue.

Ahh hacia tanto no me enojaba de esa forma.

Las actitudes de ese niño podían cambiar mi humor de maneras extremas.

Volví a entrar a la casa y Shouyou me esperaba expectante.

-¿Haces entrar a cualquiera a tu casa?

-¿Usted entró no?

- Ese chico no quiere ser tu amigo.

-Usted tampoco. - volvió a replicar.

-Él quería acostarse contigo Hinata.

Alzó sus hombros y respondió - me hubiese gustado. Al menos él quería.

-¿A qué juegas?

-A nada. Yo sólo quería estar...

-¿Querías estar con él? ¿Querías tener sexo con él? Creí que Senpai era importante para ti. No creí que a la semana le estuvieras buscando reemplazo.

-¡No quiero reemplazar a Senpai!

-¿Entonces? Porque parecía eso.

- Quiero reemplazarlo a usted.

-¿A mí? ¿Porque a mí?

- Porque yo no quiero todas las cosas que me da...¡No quiero!...

Su rostro se ruborizo y bajo la mirada.

-¿Qué quieres? Dímelo y te lo doy. Pero tienes que quedarte conmigo. Puedo darte lo que quieras.

-¡Quiero dormir con usted! Y Usted No quiere...No me quiere. Es igual a

-¡No! No me confundas con tu maldito padre.

Bajo Su rostro aún más y comenzó a llorar. - Entonces no me deje. Quiérame. - limpio sus lágrimas con una de sus mangas- yo no quería estar con Ushijima-San...yo sólo quería ver si usted podía sentir celos de mí.

-¿Y si eso no pasaba? ¿Cómo ibas a deshacerte de él?

Alzó sus hombros nuevamente- ¿Por qué no quiere dormir conmigo?

-¡Me muero por dormir contigo! ¡Estoy muriendo por no poder cogerte demonios! Pero... No puedo hacerlo.

-¿Por qué? ¿Acaso... Ya no me quiere? ...

-No es eso. Te quiero y mucho. Quiero cuidarte y darte cosas bonitas. Pero no quiero tener sexo así.

-¿Así?

-Tu confundiéndome con tu padre. No puedo.

-¿Es por eso?

-Sí. Yo... Lo siento quería hacerte sentir bien y especial.

-Sensei...no pudo haberse parecido más a él. Papá también me da cosas...pero yo no quiero eso. Quiero que me haga sentir especial. Como sólo usted y Senpai saben hacer.

-Me sentí muy celoso. Sólo yo quiero poder tocarte ahora.

-No me desprecie entonces.

-Pero...que yo o Senpai hagamos eso, ¿no te recuerda a lo que hacía tu padre?

-No quiero hablar de eso.

-Necesito saberlo. Sino no puedo.

-¿Por qué no?

-Porque no quiero que pienses en él mientras hacemos eso. No es normal.

-¿normal?

-Tampoco lo es que alguien como yo...este contigo. Pero es diferente no soy tu familia.

-Aun así está mal... ¿no?

-Bien lo sabes...tengo 22 años más.

-Me gusta su edad. Me gusta Sensei.

Creí perderme ante su voz tan dulce. Pero...no.

Me mantuve firme- no desvíes el tema. ¿Piensas en tu padre cuanto tenemos sexo?

-No.

-¿En serio?

-Sí.

-No te creo.

-Es verdad. En Navidad... Me sentía triste. Lo extrañaba. Sólo fue eso.

-¿Extrañas que tu papá te haga eso?

-No. Yo extraño a todo mi papá.

-Pero

-Sensei. Lo sé, sé que está mal. Pero yo lo amo. No de la misma forma que amo a Senpai.

-Me vas a odiar cuando seas grande- Rei con cansancio.

-¿Por qué?

-Porque me vale tu padre y Senpai. Quiero tenerte para mí. Y la edad que tengo no sirve para estar contigo. Y te hago confundir con que puedes estar conmigo y esperar por Senpai. Cuando crezcas entenderás, que si de verdad amas a una persona no vas a querer ser tocado por otro y tampoco vas a querer que otros toquen lo tuyo.

Quede en silencio. Mis propias palabras me condenaban. Yo sabía porque.

Si era tan así, como yo lo decía... Entonces no amaba a Yutaro ¿no?

Dios mi cabeza iba a explotar.

En ese momento, sólo quería llevarme a Hinata a casa. Nada más. Quería estar con él. Con nadie más.

Quedó en silencio y me miró pensativo.

Bajo su mirada nuevamente y hablo. - A mí nadie me obliga hacer esto. Me gusta estar con usted. Senpai lo sabe. No le estoy haciendo daño. Déjeme estar a su lado hasta que él o su amigo regresen, lo que ocurra primero.

Shouyou hablaba poco, casi nada. Y escucharle así, como si él entendiera todo... Me hacía pensar que era más grande. Pero no, sólo intentaba obtener lo que quería.

-Aun así. Quiero cuidarte. Vive conmigo. Te haré sentir de la forma que quieras. Pero no te alejes de mí.

-¿Por qué no?

-Porque nadie más tienes que probarte. Ya somos muchos. Y no permitiré compartirte con nadie más. Menos ahora que Senpai se ha ido. Y te quiero.

-¿Me ama?

Lo mire a los ojos. Quería muchas cosas con él, por calentura y amor. Pero no tanto como para amar.

Podía darle todo lo que quisiera con tal de verle feliz y que no recuerde de dónde provenía. O las carencias que le hacían doler su corazón. Pero amar era muy diferente de querer. Para mí sí.

Se rio con sinceridad y volvió hablar - es una broma Sensei. Sé que no me ama. Pero me gusta que me quiera así. Yo amo a Senpai y usted a

-Dejémoslo ahí.

-¿Por qué?

- Porque no quiero hablar o escuchar de eso.

-Está bien. Lo entiendo.

Asentí alejando mis pensamientos nuevamente y también le sonreí. Me sentí relajado.

Se colgó de mí para besar mi mejilla, pero lo hizo cerca del lóbulo, largando ese aliento tibio en mi oído. -¿se queda a dormir?

-No.

-¿No?

-No. Ven, vamos a casa. Allí tenemos más libertad. ¿Quieres?

-Esta mi...columpio ¿verdad?

-¿Me creías capaz de desarmarlo? Solo pasaron dos días aparte.

Negó con vergüenza. -¿Y mi árbol?

-Todo está allí Shouyou. Como lo dejaste.

Me sonrió feliz y me dejó sólo en aquel Hall de entrada.

Fue en busca de su bolso.

...

Sólo había pasado casi dos dias de su huida. A mí me parecían siglos.

Lo quería en casa. Me había acostumbrado a su vida en ese escaso tiempo. A la televisión fuerte, el desorden del escritorio donde tenía sus útiles escolares, a la comida chatarra que me hacía comprarle y a su bello aroma a niño.

Entró a casa como alma que lleva el diablo para verificar que todo estaba allí.

Prendió las luces del árbol y asomó la cabeza por la ventana para ver sino había mentido con respecto al columpio.

Mientras hacía todo eso, lleve su ropa al cuarto donde dormíamos y la acomode en el placar que había habilitado para él.

Toda la ropa nueva estaba allí. Aún no había usado todo.

...

Entró corriendo hacia la habitación y se abrazó a mi espalda. Sus manos apretaron mi abdomen y esa clase de contacto, me dejaba volando.

- Gracias Sensei. Todo está aquí.

-Sí, te lo dije antes. Pero no me creíste.

- Lo siento.

-¿Vas a bañarte? - pregunte mirando la hora, era un poco tarde- aún resta cenar.

-¿Puedo bañarme mañana? ¿Antes de clases?

-Emmm está bien. ¿Qué vas a cenar?

-Sensei. No quiero cenar.

Me miró con seguridad y se sentó en la cama.

- Yo tampoco. Pero debes hacerlo ¿Vale?

-¿Puede ser después?

Lo mire dudoso. Aún no se iba tan fácil ese recuerdo.

-¿no quiere? - preguntó bajando el tono de su voz.

- Me muero por hacerlo- conteste.

Se levantó y me busco. Tomó la iniciativa.

Después de varios días, lo besé como quería. De la forma más voraz que podía. Y sentía que iba a acabar con sólo jugar con su lengua.

Lo alce a horcajadas y traspaso con agilidad sus piernas detrás de mí.

Me recosté contra una de las paredes y nos quedamos varios segundos o minutos basándonos de esa forma.

Las manos de Shouyou recorrían toda mi nuca y pelo. Las mías apretaban con fuerza cada una de esas redondas nalgas que tenía.

-¿cómo quieres?

-¿el qué?

-¿Sexo o amor?

Relamió sus labios y me miró sonriente. -Amor es eso... ¿Qué se tarda mucho? Senpai hizo eso la última vez. Me gustó.

-¿Senpai lo hizo? - maldito niño me había dicho que no. Pero bueno ya era tarde para enojarme.

-Sí.

-¿Te gustó? ¿Quieres hacer eso?

-Sí, me gustó mucho. Pero ahora no quiero. Me gusta así. Senpai con su forma y Sensei con la de él.

Dios con sólo escuchar con la inocencia y perversidad que hablaba a la vez, sin darse cuenta, mi pene se había puesto muy duro.

-Quiero cogerte Shouyou...

Lanzó una risa y me abrazo satisfecho, como si hubiese ganado una discusión. Y en efecto así era.

Lo lleve hasta la cama y baje su ropa. Saque por completo su pantalón y ropa interior

Me habían parecido siglos desde que había visto de esa forma su perfecto ano.

No quería tocarlo ni lamerlo. Sólo ponerme mi pene bien adentro y descargarme.

El de Hinata crecía despacio. Abrí sus piernas y Shouyou miraba con ganas de empezar.

Así que baje mi pantalón con una rapidez jamás antes vista y mi pene estaba más que listo. Últimamente siempre lo estaba.

Deje el trasero de Hinata a la orilla de la cama y levanté sus piernas.

Shouyou había empezado a masturbarse sólo. -¿Lo haces seguido? - pregunte.

-Sí. Desde que usted no quería.

Me mordí el labio imaginando que acababa pensando en mí. Punto para mí.

Me incline para besar sus labios una vez más y escuchar de cerca los gemiditos que emitía al tocarse. -¿Listo? Quiero oírte ¿vale?

-Si Sensei.

Acomode mi pene en su entrada y lo metí despacio. Haciéndome lugar.

Su interior parecía Virgen de nuevo. No entraba con facilidad.

Shouyou había dejado de tocarse y se aferraba a mis brazos.

Me abrace a él y aún con medio pene afuera lo atraje hacia mí y lo metí con fuerza. Que entrará de una vez. Hinata se soltó de mí y exhalo fuerte. Yo no acabe de suerte.

Tener todo mi pene dentro de él era glorioso.

-¿Todo bien?

Entre gemidos y respiración agitada, artículo un sí que me llenó más aún de calentura.

Me gustaba estar así, encima de él, pudiendo tener todo su cuerpo entre mis brazos. Había extrañado horrores tenerlo así, todo para mí.

Me moví con fuerza. La cama se movía duramente contra la pared y yo temía quebrarlo en dos, pero gemía tan fuerte que sabía que le gustaba.

Me encantaba. Quería cogérmelo una y mil veces.

Shouyou apretó mis brazos con las embestidas. Y parecía que iba a desaparecer en la cama.

Había extrañado mucho su cuerpo y la satisfacción que este me daba.

Me perdí, mi cabeza voló. Sólo quería darle lo que tenía, a la velocidad más rápida. Entregarle todo.

Lo puse boca abajo, porque su cuerpo temblaba, no podía mantenerse en cuatro.

Su culo redondo estaba colorado y su pecho iba y venía. Estaba súper agitado.

Pase mis piernas al lado de las suya y abriendo sus nalgas volví a meterlo con fuerza.

Las manos de Hinata apretaban los límites del colchón y así se mantenía firme.

Me senté prácticamente sobre su hermoso culo y lo cabalgue hasta que me cansé, amaba tocar su trasero, sus nalgas eran suaves y manejables.

Me apoye a cada lado de su torso y le di las últimas embestidas, las que pude. Hinata levantó la cola y pude meterla más adentro.

Acabe dentro, como más me gustaba.

Me quedé sobre él aun con ganas de más. De Seguir, de besar cada parte y cogerlo hasta el día siguiente.

-¿Acabaste? - pregunte

-Si Sensei.

- Lo siento no te note.

- Lo hice cuando me giro.

-¿Estas bien?

Asintió y queriéndose incorporar se tiro encima de mí. Su hermosa desnudez se posó en mí. - gracias Sensei...quería hacerlo.

Lo besé, no podía hacer otra cosa.

- Lo haremos las veces que quieras. Pero sólo conmigo. Y…debes decírmelo.

-Sólo con usted. Ahora si tengo hambre.

-Te cocinare. ¿Estás cansado?

-No. ¿Por qué?

- Porque después de cenar, podemos hacerlo de vuelta. Nos acostamos y te lo hago de vuelta. ¿Vale? - lo sé, no podía sonar más pervertido y necesitado. Pero me generaba eso.

-Sí, quiero más.- susurro divertido.

….

Ayer tuve un día así como ajisbajflhasSKAASD y se me paso imaginando como se follaban a Shouyou. Espero lo disfruten.