Eran cerca de las 3am del día sábado.

Me encontraba en la sala tratando de terminar de corregir unos exámenes de la Universidad. Odiaba no tener libre los domingos. Así que me esforzaba por hacerlo siempre antes de que llegara la mañana del sábado.

Los días viernes Shouyou, en ese entonces, tenía práctica más dura. Su nuevo capitán no era tan dócil como Oikawa. Así que solían empezar más temprano y el ritmo había cambiado.

Todo era más duro. Shouyou no se quejaba, pero se cansaba más.

Aquel viernes, llegó arrastrando los pies a mi clase, y tuve que llamarle la atención un par de veces para que no se durmiera. Y no es que fuera mi culpa. Si, teníamos sexo todos los días, pero siempre antes o después de cenar y eso era siempre antes de las 9 o 10 de la noche. No quería que se desvelará o durmiera poco.

Aunque los viernes, era nuestro día de "no hacerlo" porque Hinata apenas si llegaba a la cena.

Se dormía en el sillón mirando televisión.

Lo despertaba para que comiera. Porque era feo despertarse a media noche con hambre.

Y ese viernes tampoco tuvimos sexo, no me molestaba. Por un día no me iba a morir, a parte me satisfacía de tal manera las otras veces, que tenía más capacidad de aguantar que antes.

Lo lleve a la cama rendido y ahí quedó.

Yo quería desvelarme para cumplir con mi trabajo, así teníamos el fin de semana para nosotros.

Debíamos ir a hacer compras, y mientras yo hacía eso, él se divertía en la sala de juegos.

Una vez que yo terminaba le enviaba un texto y lo esperaba en el auto.

Así que él esperaba esas salidas con ansias.

No me gustaba que saliera sólo...suficiente pervertido era yo para que se cruzara con otro.

El frío del mes de febrero parecía ser un poco más intenso.

Me alegraba que Shouyou tuviera ropa para afrontarlo.

Por supuesto que habíamos ido a comprar más, esta vez la eligió el completamente. Así que la usaba con más frecuencia porque se sentía más cómodo con ella.

A pesar de eso, cuando estaba en casa, solía usar mi ropa lo que más podía.

Así que mis chaquetas, sweater, poleras y demás, eran asaltados por un niño cada tarde.

A mí me encantaba. No había como el olor que él le dejaba a cada prenda.

...

- ¿Sensei? ¿No quiere dormir?

Su voz sonaba cansada y venía a medio despertar, con los ojos casi cerrados.

-Prometo ir pronto. Ve a la cama que hace frío.

Se giró y volvió por el pasillo.

Pero al cabo de un rato, venía con un sweater mío colocado que le pasaba los muslos fácilmente y arrastraba una manta.

Lo vi divertido sentarse en el sillón, apoyar su cabeza en mis piernas y taparse con la manta. -No quiero dormir sólo. Despiérteme cuando termine.

Era realmente hermoso... Y que decirles, hermoso y follable a más no poder.

Acaricié su pelo revuelto y lo oí dormir. Realmente estaba muy cansado.

Seguí con lo mío como pude con él ahí. No podía pensar mucho, quería sexo cuanto antes, pero eso sería difícil, Shouyou parecía muerto.

Bueno tal vez a la mañana podría hacer algo rápido, él siempre estaba dispuesto.

No es fácil hacer tu trabajo, cuando tienes semejante presencia durmiendo en tus piernas. No podía ser más afortunado.

Me fui a acostar cuando me sentí extremadamente cansado y cuando el frio penetro por toda la sala.

La calefacción al parecer no daba abasto en las noches.

Era bastante crudo aquel invierno.

Cerré la computadora, y me quedé observando como dormía plácidamente, parecía estar muy bien allí, a pesar de que la manta era fría, su cuerpo esta tibio. Igual no era nada bueno dormir ahí, así que me levante con cuidado tratando de que su cabeza no se golpeara.

Lo lleve en brazos hacia la habitación que compartíamos.

No había querido dormir nunca en la cama principal. Y aunque me costase aceptarlo del todo, agradecí que hubiese insistido en eso.

El recuerdo y memoria de Yutaro quedaría guardado allí, hasta que algún día quisiera, yo, volverlo abrir. Por el momento no era posible. O más bien yo mismo no quería que fuese posible.

Nuestra habitación estaba más templada que la del comedor, podríamos dormir bien.

Mire la hora antes de acostarme y ya eran más de las 4 de la madrugada.

Solo esperaba que Shouyou no se despertara tan temprano, sino estaría rendido. Pero dudaba que eso pasara, a él le gustaba dormir mucho, mas sabiendo que era sábado no se levantaría fácilmente.

Shouyou sintió el confort de la cama y abrazándose a la parte de su almohada siguió durmiendo.

Al cabo de unos segundos, con el aroma que él desprendía y con el cuerpo entrado en calor, termine por dormirme también.

Había olvidado por completo cerrar las ventanas, y la claridad empezó a pegarme de lleno, pero Hinata se levantó a los tropiezos, llevándose todo por delante para bajar las persianas. Y automáticamente, se acostó de nuevo sin decir nada.

También volví a dormirme, era al fin y al cabo nuestro fin de semana.

-Sensei… ¿va a desayunar?

Su suave voz me hizo despertar.

Lo tenía enfrente de mí, ya cambiado, y al parecer sin tenerle que decirle nada, se había bañado. Me había dormido completamente.

- ¿Qué hora es?

-Más de las 10.

Me senté despacio para ver que mi dulce huésped había preparado mi taza de café.

Besé su frente y le agradecí por el gesto.

- ¿hace mucho despertarte?

-como a las 9. Me bañe. Usted prometió ir hacer compras.

-sí, lo sé.

- ¿entonces? ¿va a ir?

-sí, no te preocupes iremos. Y si te comprare dulces, solo si…

-sí, lo sé, si hago mi tarea antes de ir.

Se levantó de un salto y tomando sus cosas de la escuela, salió hacia el comedor.

Me tome todo el café, amaba que tuviera esos gestos conmigo. Una vez hecho eso, también me bañe.

El local donde íbamos era muy grande y estaba abierto todo él día, por lo que no tenía prisa en ir.

Shouyou se encontraba concentrado en sus cosas, por lo después de hacer todo lo debido respeto a mi higiene personal, me senté en el sofá para leer las noticias en diarios online. Nada nuevo. Solo que hacía más frio que otros inviernos, que novedad.

-Sensei…

- ¿terminaste?

Se giró en la silla y me miro serio ¿podría llamar a senpai?

- ¿seguro?

-sí, quiero saber cómo esta, solo eso.

-sabes que puedes llamarlo cuando quieras.

-lo sé, pero… ¿si a mí me hace mal a él, tal vez, también no?

Esperaba un sí. Ninguna otra respuesta.

Y aunque ambos en ese punto no eran nada, los sentimientos de Hinata no cambiaban, y seguía hablando de él como si estuviera allí, como si todavía fueran novio. Y eso me tranquilizaba, en ningún momento quería yo suplantarlo, simplemente que no sufriera por la distancia, y los celos. Era difícil de explicar y de entender. Pero hasta ese día, íbamos muy bien.

Y me gustaba que fuera sincero conmigo, que me dijera si quería hablar con él.

-seguro que si- respondí- no es fácil estar lejos de ti- dije sonriente.

-y usted ¿Cuándo hablara con Yutaro-san?

Giré mi visión de nuevo hacia el ordenador y tratando de que la voz no me temblara respondí- si quieres te presto mi móvil para hablar, así no gastas.

-Sensei…

-apúrate, así vamos por tus dulces ¿vale?

-está bien Tobio-san, lo que usted diga.

Se levantó y espero a que yo le entregara el móvil, se lo di, y retuve su mano- entiende, no quiero hablar de eso. Y no quiero menciones de nuevo el tema. Respete tu silencio cuando no querías hablar sobre tus papás.

-lo siento, no quiero que se enoje.

-no me enojo. Solo que…ahora solo somos tu y yo. Y así quiero estar.

-Sensei…el futuro llega rápido. En serio quiero que sea feliz.

-no necesitas de una persona para ser feliz. –

- ¿no?

-no- dije por demás irritado, pero no con él, sino conmigo y Yuu. - ahora ve hablar con él. Y cuando termines quiero hablar yo también.

-está bien.

No sé cuándo tiempo estuvo hablando, pero no era el suficiente para que el enojo se me pasara.

-Sensei, que linda sorpresa.

Me levante del sofá, y Shouyou quedo nuevamente allí en su pequeño escritorio.

Camine hacia la habitación principal y estaba más fría que cualquiera de los otros ambientes.

-me mentiste Oikawa.

- ¿Cuándo?

-te dije que solo te despidieras de él. Y que le dejaras en claro, el tema de la relación.

-Ahhhh eso. Peor le hice caso ¿no?

-no, te acostaste con él.

-bueno, en mi defensa, fue una linda manera de despedirme. Le hice algo que usted no sabe.

- ¿me crees incapaz de hacerlo?

- ¿le hizo el amor?

-no.

-bueno, si le creo incapaz. – lanzo una risa burlona, y prosiguió poniéndose serio- no pasa nada Sensei, él entendió bien. Incluso esta conversación fue hermosa y fácil de hacerla. Obviamente que no estoy feliz de haber roto la relación. Es más fácil, no lo negare. No debo rendir cuentas si un día no escribo o no llamo, pero eso no significa que le soy infiel o que me olvido de él. Cada vez le quiero más, y le extraño mucho más. Más de lo que pueda imaginar. Así que, por favor, siga cuidando de él. Es todo lo que yo quiero.

-lo sé, no te preocupes de eso. Me deja bien en claro que el amor que siente por mí no es el mismo que por ti.

-me alegra saber eso, mas allá de que suene egocéntrico. Pero es la verdad. Aunque imagino que… debe tener un buen tratamiento.

-no hablare eso contigo.

-lo sé, mientras sea solo sexo y él no me olvide, no puedo hacer nada, prefiero que sea así, a que este solo. -lanzo una risa y continuo- dios…quien quiera que escuche esta conversación nos mandaría a matar directamente.

-descuida, que ambos tenemos un lugar en el infierno.

-lo sé, pero me importa poco lo que pase cuando muera, disfrutare esta vida. Y la disfrutare junto a él. Así que no me arrepiento de nada y menos de no hacerle caso aquella vez. Ambos estamos bien, él tal vez mejor que yo. Pero, al fin y al cabo, todo este sacrificio tendrá buenos frutos. Siga cuidando de él. Me conto que ya se van a hacer compras.

-sí, está terminando su tarea sino no puede ir.

-me parece bien, no olvide el chocolate con maní.

-no lo hare.

Colgó al cabo de unos saludos cordiales.

Shouyou seguía con sus deberes.

Me acerque a él y bese su cabellera.

-no estoy enojado, solo quiero estar bien contigo.

-lo sé, tampoco creo que sea necesario que una persona necesite a otra para ser feliz, pero…hay personas que nos hacen muy feliz. Usted, senpai…pero a mí me hizo bien hablar con usted… ¿no quiere contarme nada?

-no.

-está bien.

- ¿te hizo bien llamarlo?

-sí, lo extrañaba mucho.

-me alegro. Lo llamaremos cada quince días ¿vale?

-¿puedo elegir yo la frecuencia? Me parece bien tal vez una vez al mes, o cuando lo necesite.

-está bien, lo que tú quieras amor.

-senpai le dijo… ¿del chocolate?

-sí, sí. No te preocupes.

Fuimos cerca del mediodía, y entre las compras, y los juegos de Shouyou, nos demoramos mucho.

Hasta almorzamos allí, en aquella especie de Shopping.

Entre el auto al garaje y el portón se cerró automáticamente.

Debíamos bajar las bolsas, y él era siempre quien estaba más apurado por hacerlo, claro para ver que golosinas le había comprado esa vez.

Espere a que lo hiciera, pero en vez de bajarse, se colgó de mi brazo y beso mi mejilla y luego mi cuello.

Con las ganas que tenía yo, desde la madrugada, no pude evitar tomarle de la cintura y ayudarle a sentar en mis piernas.

Me sonrió y articuló- quería eso...

- ¿Qué cosa?

-Sentarme así.

Tiré el asiento hacia atrás antes de comer con desespero su boca.

Hinata respiro ahogado y comenzó a moverse despacio rozando mi pene cientos de veces.

-Sensei quiero hacerlo.

Sonreí - Ya lo noté. ¿Vamos a nuestra cama? - pregunté mientras se me daba acceso para tocar libremente su hermosa cola.

-Acá. En el auto.

- ¿Seguro?

-Si...siempre dice que quiere hacerlo acá.

-Cierto...pero me gustaría hacértelo en el estacionamiento de la escuela...hacerlo mientras pase gente y nadie pueda vernos.

Dios, si ya se estaba desquiciado. Si fuera por mí me lo hubiese cogido también en el lugar donde fuimos hacer las compras.

Es que tenía que ser cogido en todos lados.

-Quiero hacer eso también... Y en el salón, después de clases.

Si me seguía diciendo donde más quería, temía acabar allí mismo, mi hermosa mente pervertida se lo imaginaba en todos lados.

-Bueno- contesté- yo quiero en el estacionamiento y tú ¿en el aula?

-Si.

-Podría arreglarse... Pero te quiero completamente desnudo sobre mi escritorio.

-Si quiero - contestó con rapidez.

Baje su pantalón a la altura de los muslos y su pene estaba duro.

-Quiero verte masturbar. - ordene- sé que lo haces a la mañana en el baño. Quiero verte.

Cuando su rostro se ruborizo debido al pedido volví a besarlo metiendo mi lengua hasta el fondo. - ¿En quién piensas cuando lo haces? - era una pregunta tramposa... Pero quería oír su respuesta. Él siempre era sincero.

- En los dos.

- ¿Los dos?

-Si.

Y me susurro algo al oído que me volvió loco. Y no, por el momento no pienso decir que me dijo. Sólo lo dejo a su imaginación.

- ¿Siempre piensas en eso?

-Si.

- ¿Te gustaría?

Empezó a masturbarse delante de mí y respondió - sí.

Mordí no labio inferior. Mi cabeza volaba imaginando eso.

Shouyou volvió a avergonzarse y bajo su rostro.

Se masturbo varios minutos, y me gustaba ver eso.

Sabía que todas las mañanas se levantaba con una erección y cuando se bañaba lo oía masturbarse. Lo dejaba hacer. Me parecía una actitud muy sana que lo hiciera.

Pero verlo era mucho mejor. Una de sus manos elevaba su polerita y la otra, subía y bajaba de aquel pene erecto.

Tome con ambas manos sus nalgas y apoye su cola encima del bulto. - Muévete - ordene- como si la tuvieras adentro y masturbarte.

Asintió despacio y Se movió como la vez en la tina.

Me tiré un poco más hacia atrás y disfruté aquella vista.

Tan pequeño en todos los sentidos y todo mío.

Su masturbación iba a avanzada. Quería verlo venirse.

Desprendí de a poco los botones de mi Jean y él mismo se encargó de sacar mi pene.

-Masturba ambos - ordene.

Tomo también el mío y lo unió al suyo.

Y así con sus pequeñas manos masturbo ambos.

Quería cogerlo, pero antes lo vería acabar.

Arqueo su espalda y gimió un poco más fuerte. Acabó y todo su semen cayó encima del mío.

Acaricie sus nalgas extasiado.

Shouyou respiraba agitado y cansado.

Pase mi lengua por todo el largo de su cuello. - ¿Quieres que te coja cierto?

-Si.

Se levantó suavemente e introduje mi pene en aquel pequeño orificio que ya no requería tanta preparación.

Lo tomé de las caderas y lo senté bien fuerte. Se escuchó el sonido de ambos cuerpos y el grito de Shouyou.

- Sensei

El rostro del niño estaba rojo y tenía una cara de lujuria de los mil demonios.

- ¿Qué pasa?

-Esto significa que... ¿no lo haremos esta noche antes de dormir?

Lo agarré fuerte entre mis brazos y lo penetré varias veces antes de contestar. Su cuerpo claramente se volvió más frágil y fácil de manipular con cada embestida.

Hacerlo en el auto era tan bueno como lo había pensado.

Aunque imaginarlo en mi escritorio esperándome desnudo y con las piernas abiertas podía volverme completamente loco.

- ¿Quieres hacerlo esta noche?

Asintió para luego besarme. Yo hundí cada dedo en sus nalgas y lo penetré de forma rápida, algo bruta.

Separó sus labios de los míos para gritar como tanto me gustaba.

Y mientras lo oía gemir mi nombre repetidas veces lo seguí penetrando una y otra vez hasta que mi pene dijo basta y acabé dentro como todas las veces.

Shouyou terminó con toda su ropa arrugada, la cara roja, los labios hinchados y el pelo revuelto. Amaba dejarlo así.

Lo acomode despacio mientras acariciaba y besaba su cuerpo.

- Me gustó verte haciendo eso- susurre mientras subía de a poco su pantalón. - Me gustaría verte cada mañana

-A mí no me molestaría...

-Probaremos.

- ¿Qué cosa?

-Verte así y no cogerte. Sabes que de mañana no lo hacemos. Porque debes ir a clases.

- ¿Que pasa sino funciona?

-Si no funciona, te veré hacer eso...y te cogeré bien duro ¿entiendes? Pero no lo haré más. Sólo de noche.

Me sonrió exaltado - Me gusta...

-A mí me gustas tú mi amor. Entremos.

Pero nos demoramos un par de minutos en hacerlo. Porque Shouyou estaba necesitado de besos y yo no podía negarme a meter mi lengua hasta el fondo de su boca.

-Gracias al cielo mañana es domingo - susurre a su oído.

- ¿Por qué?

-Porque quiero desvelarme besando cada parte y ver esa cara que pones mientras la tienes metida hasta el fondo.

Me abrazo más fuerte y sin quererlo me gimió despacio en el oído como si sintiera en carne propia mis últimas palabras.

Después de cenar, nos acostamos un rato en el sofá, y nos quedamos en silencio, Shouyou no quería mirar televisión, solo observar su árbol de navidad, que seguía resistiendo a ser desarmado.

-Tobio-san… ¿se acuerda cuando hablamos del amor?

-si.

-ese día…lo vi enojado.

-no estaba enojado contigo.

-lo sé, pero no quiso contarme sobre eso.

-no quiero hablar sobre eso.

- ¿ha tenido noticias de él?

-si.

- ¿y?

-lo que te dije. No puedo darle lo que necesito.

- ¿él nunca va a volver?

-no lo sé.

- ¿quiere que vuelve algún día?

-no se.

- ¿no puede decidir entre sí y no?

-no, porque cada decisión trae consecuencias que no quiero.

No quería decir que sí, porque no había nada más para ofrecerle, y tampoco decir que no, cuando me resistía a soltarle directamente.

Porque a pesar de todo, Shouyou tenía razón, había personas que podían hacerte muy feliz.

Ahora Shouyou me hacía sentir así. Pero…no solo él.