Les traigo sábado de gloria. Solo unas pequeñas letras para esperar pascuas como es debido.
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Bueno, no resultó eso de verle masturbar.
Claro, me encantaba hacerlo.
Pero sólo pude controlarme dos días. Al tercero me lo termine cogiendo contra una de las paredes del baño. Y llegamos bastante tarde a nuestras responsabilidades. Pero la satisfacción que tuve de eso, no me lo quita nadie.
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Shouyou se convertía cada día en alguien más sensual, y me decía abiertamente que quería sexo.
Había dejado de preguntar cosas innecesarias y se dedicaba a sus actividades, y a mí. Y yo necesitaba mucha dedicación.
La mayor parte del sexo ocurría en nuestra habitación, donde tenía más libertad de movimiento.
Pero no olvidaba que quería cogérmelo en mi escritorio.
Hacía mucho tiempo que no hacíamos nada allí.
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Las palabras de Shouyou cuando me dijo que él se esforzaría por mi clase, resulto quedar en nada. Obviamente que tenía más que la clase aprobada, pero al menos prometió estudiar para los exámenes, vería que pasaría.
Por ese entonces, ambos teníamos otro pendiente en el salón de clases.
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Y se encontraba completamente desnudo.
Abrí sus piernas despacio y metí mi cabeza entre ellas, lamiendo su ano.
Las luces del aula se encontraban apagadas y los últimos minutos de claridad, entraban escasamente.
Había cerrado con cerrojo, pero no teníamos mucho tiempo. El servicio de limpieza iba a querer entrar en algún momento.
Shouyou estaba inquieto y se movía mientras lamia y abría su ano con mis manos.
El escritorio crujía a la vez que él gemía lo más bajo posible.
Me levanté y atraje su entrepierna junto a la mía. Apoyando mi bulto en la entrada de aquel pequeño culo, que me volvía loco.
Me incline para besar su abdomen, y él acariciaba mi pelo en aquel transcurso.
Llegué a su cuello y me detuve ahí, besándolo y masturbando su pene lentamente.
-No puedes gritar...
-Está bien.
-Te ves jodidamente caliente sobre el escritorio. - dije sonriendo e hice el movimiento de embestirlo.
Acaricie su pelo y me sonrió de una forma especial, la que usaba cuando quería ser cogido.
Bese esas suaves mejillas y un poco de su boca. Jugar con su pene en mis manos, era muy divertido. Podía sacarle gemidos en cualquier forma.
Me levanté, y saqué el cinturón del pantalón. Me miró expectante mientras iba desprendiendo cada uno de los botones.
Mi pene estaba más que duro, para no estarlo, el niño que lo tenía en velo, lo esperaba completamente desnudo y de piernas abiertas, sobre un viejo escritorio.
- ¿Lo quieres? - susurré mientras paseaba la punta sobre sus muslos, llegando a la entrada.
-Si. Por favor Sensei...
Se incorporó un poco y tomándome de la corbata me besó, y mientras hacía eso, separé más sus piernas y lo metí despacio, hasta que me quedé en medio de ellas.
Como siempre su interior estaba caliente y estrecho. A mi pene le encantaba eso.
Emitió un gemido ahogado mientras le metía tanto la lengua como el pene.
Lo tomé de las caderas y lo hundí más.
Shouyou dejó de besarme y me miró divertido- Fuerte... Como le gusta.
Volvió a tirarse sobre el escritorio y espero las embestidas.
Yo me moría por filmarlo en aquel lugar. Y después mostrarle que tan caliente era y que mientras viera eso me pidiera coger más.
Pero no sabía si eso le gustaría.
Tendría que preguntarle.
Tomé sus caderas y sacando mi pene despacio, lo enterré fuerte.
El escritorio se quejó. Y Shouyou ahogaba sus gemidos con su brazo izquierdo.
Elevé sus piernas por encima de mis hombros y lo metí con fuerza una y otra vez.
Se escuchaba fuerte el golpe de mis genitales en su cola y como se movía el escritorio.
La cara de Shouyou estaba roja, extasiada y me provocaba darle más, así que aumente las velocidades de las embestidas, queriendo llegar hasta el fondo. Hacerle gozar como él lo hacía conmigo.
Después de unos minutos, lo cogí de parado mientras se tiraba sobre el escritorio.
Se agarraba de los bordes y lo escuchaba gemir muy silencioso.
Le había abierto las piernas lo más que pude y me encontraba poniéndosela tan fuerte que le hacía temblar todo.
No olvidaba ni por un segundo lo que había dicho una vez. Que la mía era más grande y que por eso gritaba tanto.
Así que recordando eso, le Di con muchísima más brutalidad.
Logrando acabar adentro como siempre.
El piso del aula estaba manchado. Mi niño había terminado por su cuenta.
Me tiré despacio sobre él, besando su espalda. - Me gustó mucho Shouyou...
-A mi también.
Lo sonreí con satisfacción y lo ayudé a cambiarse de forma rápida.
Se colgó para besarme, cuando terminamos. Desprendía un olor a sexo espectacular. -Tienes que ir a bañarte... Deje mucho semen.
-Si Sensei... ¿Vamos a repetirlo cierto?
-Claro mi amor...la veces que quieras. - bese su mejilla y ardía. - amo cogerte.
Me sonrió de esa forma especial y salió primero del aula. Aunque a esa hora ya no quedaba nadie.
