Camine por un pasillo y no podía dejar de oír gemidos. Sus gemidos.
Me sentía caliente de sólo escucharlos. Sus gritos llenaban cada rincón del lugar. Esos gritos tan sensuales.
Relamí mis labios. Me lo iba a coger. Quería llegar a la habitación donde estaba para cogerlo.
Abrí una puerta que daba a una sala. Y podía observar su rebelde cabellera, asomarse por el respaldo de un sofá.
Camine apurado. Necesitaba llegar con urgencia. Sus gemidos eran fuertes.
Rodee el sofá.
Shouyou se movía sobre Oikawa suavemente con los ojos cerrado, gozando ser penetrado.
Estaba completamente desnudo.
Las manos de Oikawa estaban sobre sus caderas y lo apretaban para que se sentará más fuerte.
Shouyou abrió su mirada y me sonrió llamándome. Me acerqué a él y ahogué sus gemidos metiendo mi pene en su boca.
Tome su cabeza y me folle su boca despacio. Me acople al ritmo de la cogida que le daba Oikawa y los movimientos se sincronizaban.
Después de un rato me aleje para verle seguir. Me masturbe mientras observaba como las penetraciones lo hacían gritar cada vez más.
Tomé cada pierna y las levanté.
Podía ver su ano rojo, y como era penetrado con rapidez. Los gemidos eran incesantes. Me atraían, me llamaban a gritos.
También quería penetrarlo.
Apoye despacio mi pene. Y fui haciendo espacio de a poco. Metiendo el mío también.
El rostro de Shouyou era el más salvaje y lujurioso que había visto.
- ¡Sensei...duele!
Sólo un poquito más...
Quería penetrarlo también. Que tuviera dos adentro y gozará como merecía.
Logre hacerle entrar todo y los gritos y gemidos de Shouyou no cesaban. Me encantaba.
- ¿Te gusta? ... ¿Así querías?
Shouyou me miró y asintió entre sus gemidos.
Oikawa se movió con fuerza y mi pene entró más mucho más adentro.
El espacio era tan reducido que me sofocaba. Quería moverme. Penetrarlo como siempre de forma rápida y brutal.
Me acerqué a su rostro, lo miré fijo y sus ojos me decían que siguiera.
Y cuando iba a empezar a moverme dentro suyo, una luz enceguecedora me dejó completamente ciego.
...
La luz del día hacia su arribo.
Desperté sobresaltado.
Hinata dormía de espaldas a mí.
Mi respiración estaba un poco agitada.
Y estaba con mucho sudor. Sin contar la erección que tenía con el maldito sueño.
Claro que me gustaba el sexo. Había quedado más que claro. Pero no así. Odiaba compartir de esa forma. No me importaba tener uno, dos o tres. Pero de esa forma no.
Me moví despacio y estiré mis piernas y brazos. El calor de su cuerpo llegaba al mío cálidamente.
Me levanté despacio sin otro particular que cerrar las ventanas. Olvidaba hacerlo cada noche. Al menos debía recordarlo los fines de semana.
Habíamos tenido un sábado común, sólo fuimos a hacer las comprar semanales. Y él pasó parte de la tarde comiendo golosinas y jugando en el patio hasta que bajo la noche y hacía frío.
Tal vez el sueño había sido porque no lo habíamos hecho. Había noches donde se dormía rápido. Él solía esperar la noche para el sexo, pero esa vez me demore más organizando mis cosas para la semana que Shouyou se durmió antes.
Pero... También desde que habíamos tenido sexo en el auto...sus palabras no me habían dejado en paz.
Se masturbaba pensando esas cosas...ahí sí que no podía hacer nada. No me gustaba compartir un amante con otro. Y menos con ese niñato. Sólo hablábamos por nuestro niño nada más. Y Dios sabe bien lo que odie compartirlo, lo que odie enterarme que no sólo yo lo tocaba o me lo cogía.
Ahora tener dos amantes en la misma cama, no me molestaría. Pero dudaba que a Shouyou le gustase eso, y nunca tampoco le había preguntado a Yuu si admitía a otro en la misma situación.
Realmente me había perturbado.
Y odiaba esa erección. Si, tenía ganas de despertarlo y cogerlo. Pero esperaría unas horas más donde el sueño no martillara tanto en mi cabeza.
Esperaba que no hubiese calado tanto en mi mente como para molestarme todo el día.
Así que silenciosamente fui hasta el baño para pegarme una ducha rápida y volver a dormir un par de horas más.
Después de un baño reparador, en todos los sentidos, me asomé a la habitación y le vi seguir durmiendo. Y, a decir verdad, yo también seguía con un poco de sueño.
Así que me acosté a su lado nuevamente, intentando no hacer ruido.
El sol de ese día, estaba inusualmente potente. Porque entraba la claridad a pesar de que había cerrado las persianas.
Mire la hora, eran pasadas las diez de la mañana, un poco tarde. Pero era domingo, y todo valía ese día.
Decidí no dormir, porque después me conocía, y andaría irritado. Y Shouyou no se merecía mis cambios de humor
Así que me quede debajo de las sabanas, escuchando su hermoso respirar.
Acaricie su pelo revuelto y espere a que despertara por su cuenta.
…
…
Ese día salimos a pasear.
Yo fui a tomar un café con unos colegas y él paso la tarde en la sala de juegos que había a un par de calles de allí.
Después de un par de horas ambos nos reencontrarnos en donde había dejado estacionado el auto.
Me sentí emocionado al recordar que esa semana, debía llevar el auto para que le pusieran los vidrios polarizados. Simplemente para cumplir mi capricho de cogérmelo a la salida de la escuela en pleno estacionamiento.
...
Y eran las últimas horas del domingo antes de irnos a dormir.
-Sensei…
- ¿mmm?
-A usted... ¿no le molestaría si paso unos días en mi casa?
Lo mire sorprendido hacía semanas que no iba. - ¿Está todo bien?
-Sí, pero ... Extraño mi casa.
- ¿Hice algo mal?
-No Sensei. En serio. Todo está bien. Pero quiero estar unos días ahí. Limpiar, ventilar y estar con mis cosas. Y con las cosas de ellos.
-Oh... Lo siento. Nunca te he preguntado si los extrañas.
Yo no lo haría. Pero Shouyou era joven. Y no tenía maldad en ese ámbito.
Se sentó al borde de la cama - claro que los extraño. Yo los amo sin importar que.
-No quiero que te quedes sólo. Prometí estar contigo.
-Puede ir a quedarse conmigo. No quiero dormir sólo.
- ¿Cuánto tiempo vas a quedarte?
-No lo sé.
- ¿No quieres venir más acá?
-¡Si! Pero, por favor. Entiéndame.
-Está bien...que te parece si vienes los fines de semana acá.
-Pero, ¿Irá a dormir?
-Sí, pero no puedo dejar sola mi casa todo el día. Eso significa que a la mañana me iré temprano y nos veremos después de clases. ¿Sí? No puedo mudarme a tu casa.
-Está bien.
-Siempre puedes volver, aquí están todas tus cosas.
- ¿No desarmara nada?
-No, tranquilo. Cada que vengas los fines de semana, estará el árbol y el columpio.
-Genial. Entonces ¿Puede llevarme?
- ¿Te vas hoy? Es domingo.
- Quiero ir a mi casa. En serio extraño mis cosas. Y tal vez ellos han llamado al número de ahí, y tenga mensajes.
Me sonrió de una manera devastadora. Sabiendo de ante mano que eso era tener fe en una esperanza imposible.
Porque si lo hubiesen buscado, hubiesen llamado a su móvil.
Entendía que los extrañase, pero, ellos no mostraban indicio de lo mismo. Y me aterraba la idea de que se sintiera demasiado sólo. Aunque él estaba acostumbrado a eso. En ese momento estaba yo, y no tenía por qué sufrir de esa soledad. Tan cruda y Real.
Acaricié su pelo y besé su frente. -Te quiero Shouyou. Y no quiero que te sientas triste o sólo.
Sus ojos brillaron y bajo su rostro para no llorar- no, no lo haré. Usted irá conmigo.
-Déjame buscar algo de ropa
-No. Está noche, déjeme estar solo.
-¿En serio?
-Si por favor. Hace mucho no voy. ¿Puede?
Asentí sin otro particular.
-Claro, te he dicho que tienes libertad de acciones. Sólo que te extrañaré mucho.
-Mañana, mañana lo espero. Le cocinare.
-mañana pasaré temprano para llevarte a clases. Y me quedaré a cenar.
-Y a dormir.
- Claro. Así que ... Te llevo ¿no?
-Si. Por favor.
-Entonces arma tu bolso.
-Ya lo tengo armado.
Sacó su bolso de debajo de la cama y lo apoyó sobre ella.
-Ya tenías todo preparado -
Mis palabras sonaron tristes y con una aceptación por demás amarga. No me gustaba la soledad. Había aprendido a estar con él. Me había acostumbrado a su ruidosa vida y era algo necesario para vivir plenamente. Como había pasado con Yuu, odiaba ver las valijas hechas.
Odiaba ser dejado de esa manera. Más bien... Odiaba sentirme tan sólo y triste.
Me sentí igual de desolado que el día que Yuu se marchó. No creí que tenía que pasar tan rápido por los mismos sentimientos una vez más ... No creí que me acostumbraría tanto a Hinata. Y no sólo al sexo, sino a todo él.
Aun no lo conocía plenamente. Pero estaba aprendiendo. Y al parecer se me había escapado el hecho de que él extrañaba y necesitaba tiempo.
Hinata rodeo con sus brazos mi cintura y me abrazó. Una vez más sentí en carne propia, un abrazo de despedida.
-Mañana iré.
- Lo esperaré.
A pesar de que me había dicho que volvería, parecía decidido a no hacerlo.
Claro que nos veríamos. Pero eso no me hacía sentir bien.
Yo lo quería en mi casa, conmigo. Tiempo completo.
Yo era una persona así. Aún lo sigo siendo.
Posesivo. Sólo eso.
Y sabía que no podía dar rienda suelta a mi carácter. Porque el piso era demasiado fino. Y cualquier grieta lo rompería con facilidad.
Hinata tenía su carácter. Y cuando se le ponía algo en mente lo hacía. Como yo.
Y no debía olvidar. No podía olvidar que yo jugaba con fuego. Cualquier cosa forzada o que yo hiciera mal, podían tener consecuencias grandes.
Por eso no debía forzarle a nada. Y aceptar lo que él quería. Aunque yo no quisiera. No podía hacer mi voluntad en esa situación.
Nunca se termina de conocer a nadie. Y no podía no temer que, si yo era demasiado posesivo y autoritario, él se librase de mí, con la policía. Era algo un poco absurdo, más con cómo era él conmigo. Pero aun así... Era mejor prevenir que curar.
Así que no me quedo otra que verle tomar su bolso, sonreírme, besarme en la mejilla y salir por la puerta.
Le seguí por el pasillo hasta la salida que daba al garaje.
Sería difícil volver y estar solo.
Y cuando me senté en el auto, mi celular sonó. Llamada desconocida.
- ¿No va a atender?
-Más tarde. - conteste metiéndolo en el bolsillo.
- Puede ser algo urgente. Puedo esperar.
-No es nada urgente- sólo era Yutaro y no tenía ánimos para lidiar con él. Seguía enojado. Y mis enojos duraban varios días.
La llamada cesó, pero a mitad de camino volvió a sonar. Y así un par de veces más.
- Sensei...
-No pasa nada. Deja que suene.
- ¿es su amigo? No debería dejarle esperando.
-Se lo merece- susurre apretando con fuerza en volante.
- ¡Sensei! No sea un niño. Él lo ama.
-Ahahaha ¿Te parece que soy un niño? Tengo mis motivos Shouyou.
-Aun así.
-Te dije que no quiero hablar de esto.
-lo siento.
Asentí sin mirar otra cosa más que el camino.
El resto lo hicimos en silencio y el celular no sonó más.
Llegamos a su casa ya entrada la noche.
-Mañana vendré por ti. ¿Seguro estas bien?
- ¡Si Sensei! Muchas gracias.
-Prepara tus cosas y procura cenar. ¡Dios! ¿Tienes comida?
-Deje varias cosas congeladas. Usaré el microondas.
- ¿Tienes dinero?
-Si Sensei. Tengo algo acá y después en mi cuenta.
-Vale, mañana te traeré dinero para la semana.
-Yo tengo
-Acordamos que no gastaría eso.
-Está bien.
Me acerqué a él y lo besé castamente en la mejilla. Sin ningún deseo oculto. No quería sexo, quería que Se quedara conmigo.
-Mañana lo espero.
-Aquí estaré.
- ¿Puedo escribirle esta noche?
-Claro, estaré esperando tus mensajes.
Me sonrió y busco sus llaves en la mochila. Me devolvió el beso y antes de bajar preguntó - Aun así ¿los sábados...?
-Los sábados iremos de compras. Eso no cambiará.
- ¡Genial!
Se acercó más y sentí el cálido calor de su cuerpo y aquel aroma dulce que me perdía tanto y beso mis labios. Le respondí más que a gusto.
Bese cada mejilla y su cuello - debes cuidarte. No le abras a nadie.
- Lo sé.
Recibí otro beso en la mejilla, más fuerte.
Bajo sus cosas sin problema alguno. Y las llevo hacia la puerta de entrada. Me saludó desde el umbral y entró dejándome atrás.
...
Obviamente que fue una noche difícil.
A mitad de camino decidí atender la llamada.
- ¿Qué pasa?
-Tobio ¿Estas bien?
-Yuu te atendí solamente porque no quiero tener cargo de consciencia si algo te pasará. ¿Estás bien?
Titubeo un momento y respondió -Eh...sisi yo quería hablar
-Genial. Me alegro que estés bien. Ahora debo colgar.
Lo oí gritar mi nombre, pero ya había apretado el botón. No quería hablar con él. No quería pensar demasiado.
Porque pensar significaba complicarme la vida y resulta que esa noche estaba bastante complicada ya de por sí.
Aun no podía olvidar, el dolor que me producía toda la situación entorno a Yuu y la desesperación en ese momento entorno a Hinata.
Así que esa noche me acosté temprano. Esperé los mensajes de Shouyou y me dormí después de responderle.
…
El sueño había dejado de perturbarme como al segundo día. No le había dicho nada a Hinata. No quería.
…
A pesar de todo, la semana paso volando.
Excepto ese domingo, el resto de los días los pasamos juntos.
Shouyou estaba tal vez un poco más feliz. Aunque no tenía noticias de sus padres ni por asomo, decía que le hacía bien estar entre sus cosas y demás recuerdos.
Pensé que sería más difícil, pero al menos se me permitía dormir con él cada noche, como solíamos hacerlo.
Aunque obviamente, eso no me contentaba del todo. A mí me gustaban las cosas a mi manera, y me costaba adaptarme a requisitos ajenos.
Pero había hecho una promesa y a mí me encantaba pasar tiempo con él.
Por ende, no me quedo otra que aceptar todo callado la boca.
El fin de semana, lo lleve a casa. Tuvimos que caminar porque el viernes por la tarde había dejado mi auto en el taller. El lunes siguiente tendría los vidrios que tanto quería.
Y como no podíamos ir muy lejos a pasear ese domingo, le propuse ir al cine. No estaba tan lejos de mi casa y era nuestra opción para no quedarnos dentro aquel día de descanso.
Shouyou estaba emocionado.
- ¡Tobio-san! Hace tanto que no voy al cine.
Le sonreí ampliamente. Me hacía realmente bien verle así.
Esperaba que saliera todo bien, y nadie me preguntará nada al entrar el cine.
Iríamos cerca de las dos o tres de la tarde.
Aunque aún no sabíamos ver bien que ver.
Pues fue una decepción. Llegamos y no había nada bueno.
A Shouyou no le interesaba ninguna película. Y francamente dudaba que lo dejarán entrar en alguna de esas funciones.
Elegimos una que realmente no me acuerdo como se llamaba. Y la cara de Hinata era un poema de tragedia y decepción.
- ¿Quieres hacer otra cosa?
-No.…yo quería venir al cine.
- ¿Compro las entradas?
-La película es horrible.
-Entonces nos vamos.
-No.…no quiero irme.
Le sonreí al vendedor de la entrada y nos apartamos de allí, dejándole el lugar a otras personas.
- ¿Quieres o no? Gastemos dinero en algo que disfrutes sino no.
-Es que... La película es un asco. Pero no quiero irme.
- ¿Cómo sabes eso? Aún no la viste. A parte en el cine todo es mejor. Verás que te terminará gustando.
- ¿Sí?
Lo lleve hasta un apartado y le susurre: -Y si de verdad te aburres. Se cómo entretenerte.
Lo vi sobresaltarse y se sonrojo - ¿en serio?
-Nos sentaremos atrás del todo. ¿no quieres?
-Pero... ¿eso significa que
-Descuida mi amor, si a la noche tienes ganas, te lo haré antes de dormir. Pero temprano que mañana hay clases.
Dios. Amaba tanto que le gustará así el sexo.
No me insinuaba más, me pedía abiertamente cuando quería hacerlo.
Y eso ocurría todas las noches.
Me tomo del brazo y me arrastró hacia la venta de entradas.
-Tobio - San... ¿cómo se supone que lo haremos?
-Déjame a mí. - susurre mientras caminábamos hacia el pasillo que nos llevaba a la sala 1.
- ¿En serio no quieres palomitas?
- ¿Me compra después para llevar a casa?
-Está bien. A la salida entonces.
Al ser cerca de las 16 había muy poca gente. Y la película que habíamos elegido parecía ser muy mala.
Vi con suerte a diez personas.
Nos sentamos atrás del todo y rogué que nadie más eligiera esa fila.
Después de unos anuncios las luces se apagaron por completo. Y nadie había elegido los lugares cercanos para sentarse.
Shouyou ansioso me tomo de la mano y entrelazo sus dedos con fuerza.
Y yo que también quería cogérmelo me acerqué a su oído. - ¿Quieres sentarte en mis piernas? - susurré y besé su cuello.
Se levantó despacio y se sentó sobre mí.
Lo tiré contra mi pecho y su rostro giro para besarme. El sonido era tan alto que pasaríamos desapercibidos.
Metí mi lengua en su pequeña boca y la exploré lo más que pude. Mis manos se encontraban desprendiendo los botones de su pantalón.
-Miraras la película mientras te masturbo. Cuando acabes cogemos ¿Quieres?
Asintió y tirándose más contra mi pecho y me ayudó a sacar su pene.
Sentí como sus manos se aferraban a mis rodillas y empezaba a disfrutar.
Abría las piernas y se movía inquieto cuando mi mano subía y bajaba con rapidez.
Tenía la mirada puesta en la pantalla, pero no veía nada. Estaba ensimismado disfrutando de la masturbación. Lo malo es que casi no podía oírle gemir. Pero ya lo haría cuando lo cogiera.
Lo masturbe lentamente, que disfrutará las atenciones. Me gustaba hacerlo. Más si lo tenía sentado así. Sin darse cuenta, sus movimientos también me masturbaban a mí.
Apure el paso cuando sentí que sus manos apretaban más mis rodillas y cuando las soltó sentí el semen en cada uno de mis dedos.
Me acerqué más y besé su cuello, satisfecho de haberle hecho acabar y con una calentura extrema. Hacía mucho me lo quería coger así en público. Y esta oportunidad no la desaprovecharía.
Baje el cierre de mi pantalón y saque ahora mi pene.
Llevé su mano e hice que me lo tocará.
- ¿lo quieres?
Asintió sin dejar de tocar o alejar la mirada de la pantalla.
Me acerqué a su oído y hablé - cuando este por venirme, me la chuparas y te tragaras todo ¿entendido? No podemos dejar nada.
Me miró y asintió al instante. No había nada mejor que un amante obediente como él.
Despacio tuve que sacar por completo su pantalón y sentarlo de frente a mí, eleve sus piernas a cada lado de mi asiento y lo penetre sin preparación.
Se aferró a mi ropa y escuché el primer gemido.
Mis manos se posaron en casa nalga y abriéndolas lo más que pude lo penetré sin sacar la mirada de la pantalla o de las puertas laterales.
Shouyou también saltaba a su ritmo y yo tenía ganas de que toda la sala escuchara sus malditos gemidos
A mitad de camino Hinata quería cambiar de posición. A la misma que había usado para masturbarle. Así que apoyé cada pierna en los apoya brazos y así de piernas abiertas hacia la pantalla volví a ponérsela.
No puedo describir más a fondo que tan bello era coger ese culo tan insaciable como mi pene.
Shouyou cerró las piernas y se movió por su cuenta agarrándose del asiento de adelante.
Podía ver su delgadez sentados sobre mi pene y moviéndose lo más rápido que podía.
Lo tomé de las caderas y me levanté un poco de mi asiento dándole contra el de adelante. Rompiendo todo a mi paso sin importar si iba muy rápido o bruto.
Y sentía la inminente corrida.
Así que me senté nuevamente y haciéndolo arrodillarse ante mí, me folle su boca un par de segundos hasta que acabe ahí.
Espere a que se tragara todo y sólo ahí Se lo saque. Shouyou Se quede un momento más limpiando mi pene de todo rastro de semen. Y yo hice lo mismo con el de él mientras lo ayudé a cambiarse.
Me sentía tan relajado.
Mientras me acomodaba mi ropa y metía mi pene dentro, lo tenía colgado de mi besando mi boca una y otra vez. Estaba tan feliz como yo.
- ¿te gustó?
-Mucho...
No nos quedamos a ver el resto. Siquiera llegamos a la mitad de la función.
Salimos y le compre las palomitas con una soda, que devoró camino a casa.
…
Rinachi, lamento la demora. Espero te guste. Y les guste a todos los que se dan una vuelta. Siempre leo sus reviews, me hacen feliz. Gracias.
