Se recomienda discreción.

No sé cómo sentirme.

Papá ha venido a casa.

Tenía ese presentimiento, por eso quería estar ahí.

Era sorprendente volver a verlo.

Tenía de nuevo esa Barba que me producía tantas cosquillas.

...

Me sorprendí al escuchar la llave en la puerta. Sensei no tenía una.

Y sólo entró él. Ella no.

Cerró la puerta detrás de él y no pude evitar correr a su encuentro.

Papá me abraza y no me había dado cuenta, cuanto amaba sus brazos.

Papá es muy alto, y sus brazos son grandes. Tan grandes que puede alzarme sin ningún problema. Y lo hace.

Besa mi mejilla sonoramente y repito el gesto. También besa la comisura de mis labios y me siento avergonzado.

No quiero preguntarle nada. Sólo quiero disfrutar ese momento.

Que durará tal vez muy poco. Y que me hará tan mal cuando se vaya. Pero esta vez, tenía a Sensei completo para mí. Y pasaría la noche con él. No estaría tan sólo como antes.

Las manos de papá recorren todo mi cuerpo. Y me susurra que estoy hermoso. Mi corazón late muy fuerte.

Y papá parece estar mucho más lindo que antes. Amo cuando se viste de forma casual y no con esos aburridos trajes. Aunque hacia tanto que no lo veía que no me importaba como eran sus gustos para vestirse.

Sensei y Senpai me han dicho que estaba mal. Y yo también he podido deducir el porqué. Pero... No podía negarme cuando tenía las manos de papá recorriendo mi cuerpo. Era algo muy potente. Y a pesar de todo... Me gustaba mucho.

Y sin saber cómo, papá me había llevado a mi cuarto y me acariciaba fuertemente mientras besaba mi cuello.

Yo me movía inquieto. No sabía qué hacer, una parte decía que estaba mal y la otra pedía a gritos que me tocará como antes.

-Papá... ¿te vas a quedar?

-No. No puedo. Sólo vine a ver como estabas. - acaricio mi mejilla - no contestas mis llamadas.

Desvíe la mirada, no quería hablar.

-Sé que estás enojado. Pero no he dejado de quererte.

- ¿Aún sigues enamorado de mí?

-Por siempre. Pero

-No puedes dejar a mamá.

- ¿Ya tienes que irte?

-En una hora. Vine para ver si necesitabas algo... Pero perdona no puedo controlarme - susurró volviendo a tocar mi cuerpo.

Lancé un gemido cuando sentí sus dedos tocar mi piel.

Beso mi cuello y sentí su lengua recorrerlo. - Te extraño tanto...

- Es mentira. No me extrañas.

- Claro que sí. ¿Tú? ¿No me extrañas?

No respondí.

.

Y aunque no quería ... Me perdí por completo en sus caricias.

Papá me tocaba fuerte como Sensei... Pero nunca habíamos tenido sexo.

Y sin pensarlo me senté en las piernas de papá, quería que me tocará por todas partes, y que también tuviéramos sexo, quería ver como lo hacía papá. Sensei se enojaría tanto, y me aterrorizaba la idea de que no quisiera hacerlo más... Y que le contará a Senpai. Pero papá... Hacia tanto que no lo veía.

- ¿Es cierto que …no vas a volver más?

-Dentro de un mes...no iremos del país. Pero no te faltara nada. Siempre te ayudaré.

Papá dijo eso entre susurros mientras acariciaba mi espalda. No lo vería más...tampoco quería decirme a donde iban.

Papá me besa fuerte en los labios y nunca lo había hecho. Abro mi boca y quiero sentir su lengua. A pesar de todo, amo a papá.

Me muevo, como lo hago con Sensei, así su pene crece.

Papá lanza un suspiro y me dice que debo quedarme quieto.

- ¿Por qué?

-Porque sí. Debes quedarte quieto.

Vuelve a besarme y sus manos buscan entrar en mi pantalón. Quiero que lo haga. Así que levantó mi remera y veo como hurga hasta que llegar a mi pene.

Lo saca y me masturba despacio...yo sigo moviéndome. Me toma de la cintura y me obliga a quedarme quieto.

Papá nunca me ha tocado de más. Yo quiero que me folle antes de irse. Aunque después todo este mal. Quiero hacerlo.

-Quédate quieto...

-No quiero.

-Debes hacerlo, sino

- ¿Sino que?

-No me voy a controlar del todo.

Papá besa mi cuello otra vez mientras su mano me masturba. Recordé las palabras de Sensei. Debía ser directo.

- Quiero... Quiero hacerlo.

- ¿Seguro?

- Quiero que me folles.

Papá me miró a los ojos y sonrió - ¿dónde has aprendido eso?

Me avergoncé ante su mirada intensa. Amo el color de sus ojos.

-No sé si estará bien.

-Por favor... Antes de irte papá.

Papá besa mi boca con fuerza y baja mi pantalón de a poco.

Y siento como su pene ha crecido tanto.

- ¿Seguro? Porque quiero cogerte hace mucho. No voy a parar, aunque te duela y me grites que deje de hacerlo.

-Seguro.

Me acostó de nuevo en la cama y dejándome boca abajo, lamio mi ano.

Dejo de hacerlo y metió un dedo adentro. Se acercó a mí y susurro- está muy irritado... ¿Algo que quieras decirme? ¿Tienes novio?

-Si.

-Oh ...eso me pone tan celoso. ¿Te ha cogido? - dijo poniendo más dedos adentro. Los dedos de papá son largó a y grandes.

-Si...

-mmm sabes, cada vez que me cojo a tu madre, pienso en ti y como sería cogerte. Te voy a coger muy fuerte entonces. Por engañarme de esa manera.

No respondí. Gemí al sentir como sus dedos simulaban un pene.

Tenía tantos deseos... .me había olvidado por completo de Sensei y Senpai.

y de repente sentí como papá me penetraba. Y larga un gemido fuerte.

A papá le gustaba.

Lo mete sin parar como Sensei, me agarra de los hombros y no deja de penetrarme.

Me gusta... Me gusta como lo hace papá.

Levanta mi cola y me pone en cuatro. Sus embestidas son duras, con fuerza, y me tiran.

Me gira y abre las piernas lo más que puede. Su rostro está extasiado y feliz. Yo no puedo dejar de gemir y pedirle más.

Me besa fuerte y muerde mi labio. - Te amo tanto Shouyou... Sino fueras mi hijo... Te cogería a diario y serias mío.

Sus palabras acompañadas de una penetración rápida salían de forma agitada y caliente.

A mí me gusta ser su hijo.

Sus penetraciones fueron más lentas hasta que acabó ... Lo había hecho con papá.

Papá beso todo mi rostro y lamio mi pene hasta que yo terminé también.

-Nunca me olvidaré de esto...

Bajo con sus besos y volvió a besar mi cola, mordiéndome. -Dios...que hermoso fue cogerte.

- ¿Te gustó?...

-Tendría que haberlo hecho antes... Cogerte cuando te tenía todas las noches.

- ¿Amas a mamá?

-No. Te amo a ti.

-Y por qué...

-Es difícil... Pero. ¿Puedo pensar en esto cuando lo haga con ella?

Me sentí tan superior en esos momentos. -Si... Papi.

Papá volvió a besarme y yo no quería que se vaya nunca.

En aquellos momentos posteriores a su partida, me desnudo completamente y beso todo mi cuerpo, como nunca antes lo había hecho. Y me lo hizo una vez más. Otra vez, pero más fuerte que la anterior. Me había gustado. Aún no me sentía arrepentido.

Los ojos de papá nunca habían sido tan felices.

- ¿Tienes novio entonces?

-Si...

- ¿Cómo se llama?

-Tooru.

- ¿Te trata bien?

-Si.

- ¿Te quiere?

-Me ama...

Sonrió y beso mi mejilla - mejor entonces.

Papá acomoda su ropa. Ya se va.

-En la semana te depositare el dinero de este mes. ¿la escuela?

-Muy bien...

-Genial.

Se inclina y besa mi boca. Y para hacerlo me toma con fuerza del pelo y el beso de vuelve muy profundo - Te amo cielo.

- ¿Más que a mamá?

-A ella no la amo. Sólo a ti. Recuérdalo.

Sus palabras sonaban a despedida.

Beso mi frente y se marchó.

...

Si hay algo que me gustaba en demasía, era después de tener sexo, cambiarme a un costado de la cama y mientras observar cómo había quedado.

Solía quedarse boca abajo, sujetando su almohada y le costaba un par de minutos normalizar su respiración.

Lo dejaba hacer, mirando en detalle cada parte exquisita de su cuerpo y recordar con lujuria como lo había poseído minutos antes y como él, se rompía a cada paso, a cada embestida. Simplemente caliente y genial, pero más caliente que nada.

Seguía allí, tratando de respirar bien, está vez, había sido un poco más intenso. No quería que me vaya tan temprano a casa, y sin siquiera entenderlo, o tal vez sí, tenía mi pene adentro y le daba sin parar contra la pared al lado de su cama.

Le sonreí mientras volvía a ajustar mi cinturón. Resulta que yo ya había estado listo para irme una media hora antes.

-Ahora sí. Vamos levántate, quiero un beso. - susurre parándome más cerca de él.

Se incorporó despacio y su, hermoso, cuerpo desnudo se colgó de mi cuello y beso mi mejilla, para terminar en mi boca.

-Eres un amante increíble.

- ¿Tiene que irse?

-Nadie va a recoger el auto si no. ¿Vale? Te veo en casa a la tarde.

-Está bien.

-Lleva la ropa que ensuciamos ayer, la lavare está noche.

-Si Sensei.

- Por favor, come bien y disfruta tu sábado.

- ¿No iremos de compras entonces?

Me miró desahuciado y respondí -en la semana. Te llevaré conmigo - tomé su cintura con ambas manos y besé despacio su cuello- ahora acuéstate que es temprano. Aún no ha amanecido completamente.

Asintió y arrodillándose y posterior sentándose le ayude a cubrirlo con las cobijas hasta quedar por completo debajo de ellas.

Me miró feliz y preguntó - ¿Podemos llamar esta noche a Senpai?

- Claro mi amor. Lo que tú quieras.

Apague la luz de la habitación y serían cerca de las ocho porque recién empezaba a asomarse la claridad de aquel día.

-Abrígate cuando vayas a casa.

Asintió y reí al ver que sólo se veían sus ojos debajo de las colchas.

Besé su frente - te dejaré en la mesa de entrada un juego de llaves. Por si aún no llegue.

- ¿En serio?

-Si.

- ¿No va a estar?

-No sé a qué hora irás. Recuerda que dijiste que debías llevar muffins el lunes para una venta especial. E iré a comprar eso a la tarde. Así mañana los preparamos.

- Gracias Tobio.

Y sin quererlo en lo más mínimo tuve que salir de aquella bendita habitación.

...

Ese sábado, como solíamos hacer, pasamos en mi casa.

Llamo a su senpai, pero esta vez no hable con él y tampoco sé que temas tocaron.

...

Al final, no hicimos los muffins, porque Shouyou Solito se había confundido de fecha y eran para el lunes siguiente.

Mejor así, ese domingo nos dedicamos a estar en casa, y él mientras se entretenía con sus cosas, yo organizaba mi agenda del día siguiente, que sería algo agitada.

...

No se acostumbraba a hacer, pero el gran desinterés de los chicos por cualquier cosa, era sorprendente. Por lo que convoque a una reunión de padres.

No es que yo enseñaba con alto nivel académico. Las cosas más simples no se lograban entender. Y no era de esas personas que me gustaba desaprobar sin dar una oportunidad más. Me pasaba en la Universidad. Solía reunirme a solas con el desafortunado que no llegaba a cubrir su puntaje y se hacía lo mejor que se podía para que aprobase.

Pero acá eran todos menores y realmente no solían prestarme atención ni mucho menos preocuparse por el futuro.

Hinata también era uno de esos. Sólo le importaba su club. Y hacia la tarea porque era un requisito para acceder a ciertas cosas, como ir de compras, mirar televisión, jugar videojuegos o simplemente acceder al sexo de cada noche. Y tenía buenos resultados porque él amaba cada cosa de esas y quitárselas era doloroso para él.

...

El envío de las invitaciones había sido emitido una semana antes, y la mayoría de los padres habían prometido asistir, incluso los de Shouyou.

Me tomo de sorpresa, no creí que le diera importancia en eso. Y podía deducir que sería su papá quien asistiría, por simple lógica.

Así que, por demás nervioso, me encamine ese día hacia Karasuno.

Les había comunicado a mis alumnos que ese día, no se dictará clases.

Shouyou, me esperaría en el estacionamiento.

No le había dicho nada de la reunión

No quería alarmarlo. Tampoco que pensara en su papá.

Así que, tratando de ser cuidadoso, omití todos esos detalles.

Y, a decir verdad, yo sólo quería que terminará el día, para pasar el resto de las horas con él, ya sea en mi casa o en la suya.

No hay como la relajación, de una jornada terminada un día lunes.

...

Reconocí al padre de Hinata en bien entro al aula.

No pude evitar pensar que días atrás lo había hecho con su hijo ahí mismo, en el escritorio, donde él me estrechaba la mano.

El padre de Shouyou, era una versión vieja de mi niño. Tenía el mismo cabello y esa expresión un tanto extrovertida. Aunque vestía de manera formal, como un hombre serio, y no tenía la más mínima idea, de que yo sabía todo.

Se sentó en el banco de su hijo, y escucho con detenimiento, todo lo que tenía para decir.

Parecía un padre preocupado por la educación de su pequeño.

La conversación tuvo fluidez, y los padres entendieron mi punto de vista.

Se comprometieron en ayudar, y tratar de que sus hijos no reprobasen al menos mi asignatura.

Cuando terminó, el señor Hinata quede rezagado atrás, esperando tener un momento conmigo.

Volvió a extender mi mano y hablo- gracias por preocuparse así de mi hijo.

-es mi deber.

-no sé si sabe, pero mi mujer y yo, no estamos viviendo con él. Aun así, me preocupa su educación y que no le haga falta nada.

No pude evitar reír internamente, no solo era un bastardo, sino que se daba alarde de ser un padre activo.

-Shouyou, me comento algo.

- ¿lo llama por el nombre a mi hijo?

Me sentí un tanto alarmado, pero no debía preocuparme, no era nada grave lo que había hecho.

-lo siento, suelo hablar mucho con su hijo.

Me miro unos segundos y prosiguió- ¿Quién es Tooru?

¿de dónde había sacado ese nombre?

-Tooru es un buen amigo de su hijo.

- ¿Es su novio?

Me quede observando, tratando de no creer en aquella pregunta. ¿acaso estaba alucinando?

El señor Hinata me sonrió amablemente.

-Ya veo, usted es cómplice de mi hijo.

- ¿perdón?

-El viernes, fui a ver a mi hijo, y él me comento que tenía novio.

Mi corazón latió muy fuerte. No porque Hinata le haya contado de su novio, sino porque no me había dicho que había visto a su padre.

Quede perplejo. No podía reprimir todas las preguntas que venían a mi mente. Necesitaba de información. Sentía un terror inexplicable.

-Perdón que le pregunte ¿en qué momento se vio con Hinata-kun?

-Después de clases, cerca de las seis de la tarde.

Por dios, me había ido de su casa, al menos media hora antes. Y me había retirado porque tenía clases en la universidad. Sino…él me hubiese encontrado allí.

Palidecí de una forma extraordinaria al grado que él se dio cuenta.

- ¿se siente bien?

-lo lamento, estoy un poco descompuesto. Eso pasa por saltear comidas. - mentí.

Me miro de nuevo, como si supiera todos mis secretos.

- ¿Por qué preguntaba?

-Ah es que, a veces, su club hace campamentos, y pasan la noche fuera de casa…por eso pensé que ese viernes, había pasado lo mismo.

Los ojos del señor Hinata se clavaron en los míos, y sonrió de una manera un tanto particular.

-no, lo encontré en casa. Estaba estudiando. O al menos eso creí.

Asentí sin nada que decir, el estómago me ardía.

-en fin, pase a saludarle. Como le comunique a él y ahora a usted, saldré del país, y temo que no volveré. Así que me fui despedir de mi hijo. –

Volvió a sonreír, como si quisiera ser cómplice conmigo de algo. Y solo pude pensar en una cosa: había estado con él.

Y peor aún, esa misma noche yo también.

Pero Shouyou no me dejo saber, siquiera con ninguna expresión que había sucedido aquel evento.

No sabía, si seguir sintiendo aquel terror, o enojarme.

Debía, primeramente, ver que me decía aquel niño. Cuál era la excusa, y saber que había hecho el cerdo de su padre con él. Si ya sé, no podía decir o hacer nada, yo era igual asquerosamente igual. Pero, había algo diferente, por lo menos yo no era familia.

- ¿Es un buen chico? ¿Tooru?

-Oh si, se ha ido, hace tal vez un mes o más. Está en la universidad, en Tokio.

- ¿un mes?

-si.

Metió las manos en su bolsillo y miro alrededor del aula.

-Entonces, dígame señor Kageyama, ¿Quién ha estado con mi hijo?

- ¿Perdón?

- ¿Qué si tiene otro novio?

- ¿Qué?

Dios, las últimas palabras, salieron de una manera fuerte y exagerada. Me sentía fallecer. Y el cuerpo me temblaba. Quería salir corriendo, ir a buscar a Hinata y pedir explicaciones.

El señor Hinata volvió a sonreír.

-Linda corbata.

Mire hacia abajo, una corbata común, color negro.

-Gracias

-Mi hijo, tenía una igual en el respaldo de su cama. Lo vi cuando fui a su habitación.

Y no solo corbatas, había infinidad de ropa mía en su habitación.

-Kageyama Sensei, tengo algunos años más. Y también me he dejado llevar por las cualidades de mi hijo.

-No entiendo. No sé de qué está hablando.

-Vera, él me dijo, que tenía novio. Ahora ¿Cómo es posible que, con esa ausencia tan prolongada, mi pequeño este… ¿Cómo decirlo? Tan bien acostumbrado.

Creí que me tragaría el infierno.

- ¿usted…usted – no me salía en palabras, lo que mi mente imaginaba.

-Pues la única forma de saber que tan acostumbrado esta mi pequeño, es haciendo eso.

Me sonrió de lado a lado.

-Es…un hijo de puta.

- ¿lo soy?... creo que no está en su derecho de decirme nada.

- ¿se acostó con él?

-Sí, aunque no tanto como imagino que tú lo haces. Por toda la ropa que hay desparramada en mi casa, imagino que vas seguido. Y tu preocupación con mi aparición es que, seguramente habías estado ese mismo día.

No podía emitir nada, tal vez, hasta había dejado de respirar.

Estaba tan asustado, y tan enojado.

¿Cómo era posible que Shouyou, hubiera hecho eso?

-Descuide, Kageyama Sensei, no me voy a escandalizar porque se acueste con mi hijo. Se lo que da, y se los motivos, por los cuales un hombre como usted lo desea. Yo mismo en estos momentos, quisiera estar cogiéndomelo. Oh vamos, no ponga esa cara. No es como si usted no quisiera estar con él. Y no me venga con la excusa que soy familia. Soy un hombre, ante todo. – miro su reloj, y sumamente relajado, como si estuviésemos charlando de deportes, articulo- debo irme. Mi mujer espera. Me voy tranquilo ¿está en buenas manos no? Mas allá del sexo, imagino que cuida de él.

-si…

Me tendió la mano nuevamente y se despidió, dejándome aniquilado.

Guardé las cosas como pude, mi cuerpo no dejaba de temblar.

Estire mi ropa y desanude un poco mi corbata.

Tenía tanto calor. Mis mejillas ardían.

Tome firmemente mi maletín, y sabía que seguramente, el, estaría esperando por mí en el estacionamiento.

Ya tenía el auto, con aquellos vidrios que yo fantaseaba desde que lo había subido por primera vez. Pero, no me sentía capaz de hacer nada.

Teníamos que hablar seriamente.

Estaba enojado. Me había ocultado eso, y se había acostado con su padre.

Dios, mis manos temblaban tanto.

Me encamine hacia el baño y moje mi rostro.

¿Cómo abordar la situación? ¿Cómo hablarlo?

¿había sido forzado?

Pero Shouyou, amaba a su padre, y le costaba diferenciar las cosas. ¿o eso me parecía?

Volví a tomar mi maletín con fuerza. Y camine hasta el estacionamiento.

Debía hablarlo en seguida.