Quiera o no, la llamada de Yuutaro me había dado ilusiones realmente desesperantes.

Me encontré con la terrible necesidad de verle ya. De escuchar de inmediato su voz. De que me diga en la cara que me extrañaba.
Y sobre todo, me encontré en la terrible necesidad, en la espantosa ansiedad de decirle que lo amaba. Que no me dejara, que le daría todo lo que quisiera, cada mínimo detalle, cada insignificante cosa, todo y más.

Sólo esperaba encontrar las palabras adecuadas, y que el viniera dispuesto a dialogar. A dejarme ser el hombre que el merecía tener, el hombre que él siempre había querido de mi. A dejarme meterme por completo en su vida.
Quería desordenársela, desequilibrar todo, y que perdiera totalmente la cabeza por mí. Tan así como yo.

Amar, como le había dicho a Shouyou, era una mezcla de crueldad y bienestar. Y no me apetecía lo primero, yo quería ser feliz. Pero no es que no me apetecía por egoísmo. Es que si Yuutaro sentía lo mismo, o más profundo, eso quería decir que el también estaba sufriendo, y que mi había sido nada fácil irse al ver que yo no reaccionaba y no podía darle ese espacio que tanto tiempo pidió en silencio, dándome miles de muestras que yo sólo ignore, ahora que entendía, no podía permitir que él, la persona que yo mas quería, sufriese de ese modo cruel sin sentido.

¿Por qué sufrir, si yo podía darle lo que quería?

Y así con esa lógica un tanto simple y trillada, ambos saldríamos beneficiados.

...

Shouyou era uno de los tantos caprichos sexuales que había tenido en mi vida. Claro, el más ilegal.

Y amantes como él había tenido a montones, Yuutaro los conoció a todos y siempre fue complaciente al aceptarlos, pero a luz de todo esto que ambos sentimos, me gustaría saber que tanto ha sufrido con mis actitudes.

Yo no sufrí, porque él siempre estaba para mí. Al final del día, y con más de diez mil excusas, él encontraba la más convincente para pasar la noche fuera de casa, lejos de Kunimi, para pasar la noche conmigo.

Nunca quise notar ese sacrificio, como jugaba con la otra relación que le daba la estabilidad que tanto anhelaba, para quedarse conmigo, con alguien que no lo valoraba en ese aspecto.

Sólo lo entendí el día que se fue y decidió elegir entre, lo que él creía, un futuro más sólido y convincente.

Me Di cuenta que tanto había perdido. Y hasta esa llamada, en que él estaba dispuesto a tomar un café en casa, creí que de verdad no había vuelta atrás a mi estupidez.

...

Me levanté temprano.

A pesar de mi euforia por Yuu. No podía olvidarme de Hinata.

Tome mi café de cara al árbol de Navidad, que aún no se desarmaba y que tampoco quería hacerlo. Porque sabía que cuando volviera lo quería tener allí.

Me hubiese gustado saber cómo es que había pasado aquella noche y si había reflexionado algo. O incluso... si había llamado a su Senpai.

Por alguna extraña razón, mi estómago se sintió como el día anterior, cuando su padre me contó aquellas cosas.

Tenía la cabeza cargada de pensamientos, conclusiones, teorías, y resultados. Y me estaban matando. Quería que todo volviese a ser como los primeros días.

No, no voy a lavarme las manos y a ser el gran hombre diciendo "Ojalá nunca hubiese pasado", dejemos las cosas en claro, desde un principio se sabía los riesgos de cogerse a un menor, sólo que no sabía la historia detrás de todo esto.
Aún así, con la mente un poco más fría, no me arrepiento de ello. Es Más, esperaba tenerlo en casa nuevamente, para cuidarle como antes y para tener un poco más de sexo. Me gustaba Eso, y lo repetiría hasta cansarme, me gustaba cogerlo, me gustaba su edad, y el hecho de que un niño pudiera y quisiera tener mi pene todo el día adentro de su pequeño culo. Si me gustaba, me encantaba. Me gusta.

Pero... de a poco creo que todo eso debía disolverse.

Quería, como había dicho antes, enseñarle la otra faceta de la vida. La faceta sin sexo. Y Si, tenía esperanzas que Yuu me ayudará con eso.

Pero no voy a ser cínico, quería oler una vez más su aroma a niño, con su aliento dulce mientras me lo cogía bien fuerte.

Tal vez una vez más y ya.

Y No, no lo tomo como un objeto. Pero yo era así, y me gustaba complacer a mi órgano sexual.

Claro que me parecía de lo más descabellado, escandalizarme por lo que había hecho su padre, pero tenía la respuesta perfecta "No somos familia" aun así...el hilo que nos separaba de eso era tan delgado que podía cortarse fácilmente. No éramos familia, pero seguía siendo igual de ilegal... casi igual de manipulador.

Y me había dado cuenta que no podía confiar en el criterio de elección de Hinata, a él le parecía todo bien, incluso coger con él.

No sé quien estaba más enfermo. Si yo o su padre.

...

...

Para las 10 de la mañana fui a comprarle a Shouyou todo lo que necesitaba para hacer sus muffins. Tenía claro que él volvería y eso sería una de las excusas que él utilizaría para estar de nuevo en casa.
Al fin y al cabo, ambos a nuestra manera habíamos marcado la vida del otro. Y más allá del futuro que yo quería planear para él, Más allá de Eso, aunque me costase horrores, quería que viviese conmigo y dejarle ser por completo un adolescente hasta que volviera Oikawa. Es decir, nuevamente, dejar de verlo como algo sexual y preciado que debía cuidar, y sólo verlo como un niño que debía criar. Aunque suene totalmente cínico, verlo como lo más sagrado, como un hijo.

Si ya se... pensamientos de un hijo de puta que quería redimirse. Pero aún No, aun quería un par de noches más... algunas fantasías más. Quería despedirme de su culo como se lo merecía.

A pesar de todos los problemas que golpeaban mi mente, siempre había lugar para el sexo. Siempre.

...

La mañana paso en un abrir y cerrar de ojos.

Tenía también la ansiedad de verlo en clases. Y me preguntaba si iba a ir.

...

No lo buscaría, sino iba a clases, tampoco iría a verle. Y si es que no lo veía ese día, seguramente hasta el viernes no tendría noticias de él. Pero no cedería, quería que entendiese mi punto. Tanto como él me pedía que yo aceptara y entendiese ciertas cosas de mi vida.

...

Y contra todo pronóstico o más bien contra sus ya conocidas decisiones, apareció en clases a horario.

Llevaba la ropa de su club y se lo veía muy cansado.

No participó de la clase, más bien podía verse claramente sus intentos de no quedarse dormido.

A mí tampoco se me pasó volando aquel par de horas. Quería saber si tendríamos un momento a solas o se iría en bien tocase el timbre de salida.

...

En efecto yo ya no me sentía tan enojado como el día anterior, y quería saber cómo estaba.

Hinata quedó rezagado cuando sonó la campana y ninguno de los dos parecía querer irse.

Me senté en el escritorio y me cruce de brazos mirando expectante sus ojos redondos y brillantes.

-¿Dormiste?

-Muy poco.

-¿Por qué?

-No me gusta dormir solo.

-A mí tampoco. ¿Pero solo por eso?

-No... Aún no sé si contarle o no a Senpai...me quedé hasta tarde pensando en eso. Lo siento.

-¿Que sientes?

-Haberle ocultado esas cosas.

-¿sólo eso? ¿Es en serio?

-No me arrepiento lo que paso con papá...

-¿no?

-No... Cómo tampoco me arrepiento de las cosas que he hecho con usted...pero tengo miedo.

-¿de Oikawa?

-El va a dejarme de verdad, no va a querer estar con alguien como yo.

Shouyou enjugo una lágrima.
Baje mis brazos y los deslice hacia mis piernas. Me sentía nervioso y también triste cuando lloraba, no me gustaba que hiciera eso. Pero aún no podía rendirme ante esas cosas.

-No lo sabrás hasta que se lo digas.

-¿se enojara?

-No lo sabemos. Pero me temo que no saltara de alegría.

-Me quedaré solo de verdad.

-Ya sabes que estoy mi casa y yo.

Negó con suavidad y tomo su mochila con fuerza.

-¿no quieres estar conmigo? - pregunté un tanto alarmado. Creí que cedería más fácil.

-Quiero estar en mi casa.

-Entiendo.

-¿puede ir conmigo hoy?

-no.

-¿Puedo abrazarlo?

Mi pecho latió con fuerza. Y sus palabras calaron profundo en mí ser: -¿Por qué no quieres elegirme?

-¿Puedo abrazarlo? - pregunto nuevamente.

-No. Prefiero mantener distancia entonces.

-Sensei... ¿De verdad me quiere?

-Si.

-¿De qué forma?

-Ya te lo he dicho. Es tarde. Llegarás de noche a casa. Mejor apúrate.

-Este bien.

-Quiero cuidarte, pero no me dejas.

-Quiero que las cosas sean fácil.

Lance una risa baja ante le incredulidad de escucharle decir eso. - no puedes pedir eso, cuando se cometen tantos errores. Ya te he dicho, todas las decisiones que tomes tienen consecuencias.

-Creía que esas cosas le pasaban a la gente grande ¿Sabe?

-Es que, en partes, te guste o no, ya eres independiente y has tomado decisiones. Ahora debes aguantar lo que venga. Puedo ayudarte. Puedo darte esa vida libre de despreocupaciones, al menos hasta tus 18. - salte del escritorio y tome mi maletín - puedes vivir estos 5 años como más te guste.

-¿Así de fácil?

-Así de fácil. Solo debes estudiar, mantenerte activo en tu club. Pero si me gustaría que hagas más amigos y salgas con ellos. Eso no quiere decir que te olvides de Oikawa. Es decir, puedes empezar de cero de una vez por todas.

-¿Cómo?

-Lo primero es siendo sincero con tu Senpai y después...

-¿Después que?

-Después viviendo conmigo.

-¿Como siempre?

-No. No como siempre.

-¿Por qué no?

Mire la hora y no faltaba mucho para las 18:30. - debo irme. ¿Qué vas hacer?

-Me voy a mi casa.

-Esta bien. Trata de pensar que es lo que vas hacer y qué quieres para tu futuro. Mañana si quieres hablar te espero en casa por la mañana. Además debo comentarte algo.

-¿Qué cosa?

-Si quieres saberlo ven hoy conmigo.

-No.

-Que pases buena noche entonces.

Tome mi maletín con fuerza y emprendí el camino hacia la salida. No me siguió. Estuve a punto de volverme y llevármelo igual. Pero no podía caer está vez. Debía salir de él. Y al parecer todo estaba más complicado de lo que creía.

Alcance a oír sus pasos en el pasillo y no pude evitar pararme. -Ya está oscureciendo. Te llevo a casa -

Y sin obtener respuesta caminó a una distancia prudente de mí y llegamos por separado al estacionamiento por demás vacío.

Siendo cuidadoso, ambos subimos al auto y emprendimos la marcha en silencio.

-Si la soledad se vuelve abrumadora, y lo piensas bien, puede venir a cualquier hora. Te abriré la puerta aunque fuesen las 3 de la mañana.

-Gracias.

-En serio quiero cuidarte.

Agachó su mirada y se silencio unos momentos.

Llegamos a su casa en un parpadeo. No hicimos esas paradas, tan necesarias un tiempo atrás.

-Sensei... ¿Puedo decirle algo antes de bajar?

-Claro.

-Quiero volver a hacerlo. Extraño eso.

Mordí mi labio inferior y no era inmune al sexo, jamás lo sería. Mi voz tembló cuando respondí - yo también. Pero, hay que solucionar estas cosas. Y debo decirte algo importante.

-¿Qué cosa?

Acaricie su pierna queriendo tener el contrato de mi piel con la suya, pero la aparte enseguida. - mañana te espero en casa. A parte debemos hacer esos muffins.

-Pero son para el lunes.

-Haremos algunos para nosotros ¿Vale?

.-Esta bien.

-Procura cenar y dormir temprano.

-Lo extrañare.

-Mañana te espero.

Asintió y sentí como se colgaba de mi hombro para besar mi mejilla y buscar mi boca con resultado positivo. No pude evitar tomarlo de ambos lados de su cadera y besarlo, metiendo mi lengua hasta lo más lejos que podía.
Lo solté segundos después, demasiado embriagado con su sabor. - baja del auto por favor. O terminaré cogiéndote aquí mismo sin haber hablado nada.

-Pero

-mañana hablamos. Por favor.

Se bajó con su batalla pérdida y lo vi entrar.

...

Ir manejando, y verlo.

Sentado en el umbral de casa.

Ya no llevaba ese ridículo peinado, su pelo estaba un poco más corto, y bien arreglado.

Vestía una camisa suelta, y un jean al cuerpo, tenia puesto un sobretodo y una bufanda demasiado fina. Kindaichi, solía disfrutar del invierno a su manera. Nunca se lo veía realmente abrigado.

Llevaba su mochila de viaje, sobre uno de sus hombros, y me sonrió al encontrar mi mirada.

Estacione en la vereda y baje como alma que llevaba el diablo.

Quería hacer y decir tantas cosas, pero solo pude abrazarlo muy fuerte.

No dijo nada, solo hizo lo que yo quería, rodeo sus brazos por mi espalda y me abrazo también.

-No te vayas nunca- susurré.

Rodee su cintura con mi brazo y me sonrió ampliamente.

-Creía que los cafés se tomaban después del almuerzo o tal vez a las 5.

-Los que yo tomo son antes de cenar - contesto aun sonriendo-

-¿Hace mucho esperabas?

-Un rato.

-¿Por qué no llamaste?

-Viendo la hora, suponía que estabas con el niño.

-Lo lleve a su casa. -

Le abrí la puerta y paso adelante de mi y su presencia lleno mi hogar.

Dejo su pequeño bolso en la entrada y se dirigió hacia su lugar del sofá.

Me espero expectante para que hiciera lo mismo.

-Eso fue rápido.

-¿Qué cosa?

-Tu llegada.

-Llegue hoy temprano. Mi madre quería verme. Kunimi sabía que debía venir.

-Ahh.

-No sabía, claro, que venía a pasar la noche acá.

-¿Te quedarás a dormir?

-Sí. Así que espero que ese niño no te haya dejado sin ganas.

Sonreí de lado y suspire- más bien me acaba de dejar bastante caliente. Pero no estoy teniendo relaciones con él, estos días.

-¿Qué?

...

Me levanté y le prepare el café por el cual había venido.
Y mientras lo tomó, le conté todo lo que había pasado ese último tiempo.

Desde mi cumpleaños hasta que él había dormido con su padre.
La historia de Hinata y sus padres y lo que habíamos acordado con su Senpai.

Todos esos días que habían Sido tan pocos pero tan agitados.

-La mayoría de las veces...no sabía bien qué hacer. En serio me hacía falta tu punto de vista.

-Lo siento. ¿Por eso estabas tan molesto ese día?

- Si. - también porque me había dado cuenta que lo quería por demás, pero no le diría eso aún. - me sentía un poco acorralado. Y no tener noticias tuyas, también me estaba matando.

-¿en qué sentido?

-En que te extraño horrores. Realmente te extraño Yuutaro.

Yuu acarició mis manos y me sonrió - lamento que hayas pasado por todo esto solo. Realmente es increíble la historia de ese niño. No lo dejes solo Tobio.

-Pero, es difícil que piense si estamos juntos.

-Aun así. Tráelo aquí y ayúdale a ver los errores que ha cometido. No lo dejes así. Tan solo en esa casa que le recuerda todo lo malo que ha tenido en la vida.

-No quiere venir.

-Pues ve tú a su casa.

-No puedo ir a esa casa.

-Oh vamos Tobio. Eres un hombre mayor. Deja todo de lado, todo lo que pienses que pueda pasar, o que paso allí, y solo enfócate en cuidarlo. Cuídalo, y ten sexo como tanto te gusta. Seguro que a él también le gusta estar contigo, y se debe sentir doblemente solo. No lo hagas a un lado. No lo dejes ir.

-Es ese un ¿Reproche?

-Digamos que es experiencia. No todos van a volver a ti, aún cuando los has dejado ir tan fácil.

-No es así. Tú y yo

-Lo sé. Sé que me rogaste quedar. Pero no me rogaste como yo quería.

Me sonrió con un dejo de tristeza.

-¿Me amas?

-¿De qué te sirve oír eso?

-Quiero oírlo.

-Sí. Te amo.

Sentí la sensación de calidez por un momento, pero ganó terreno la tristeza y el sentimiento de abandono que pronto tendría, cuando se marchase.

Me acerque más para abrazarlo y sentir como sus manos se tomaban fuerte de mi espalda. Ninguno de los dos quería soltarse.

-¿Me dejas llevarte a la habitación sin cenar?

Yuu río despacio y dulce, y había olvidado que tan lindo era escuchar eso.

Caminamos hasta la habitación y con suma paciencia le saque todas esas prendas que le quedaban tan pero tan bien.

Ver su cuerpo desnudo era un oasis mental.

También me saque mi ropa y nos acostamos.

Pase por encima de él y bese con su cuello, tratando de mí dejarle rastro de mi presencia.

-Tobio, hace tiempo que no lo he hecho.

-¿Mucho?

-Sí.

-¿Por qué?

-No he querido.

-¿y él no dice nada al respecto?

-Hasta ahora no se ha quejado.

Me quedé en silencio tratando de entender, como es que no te importe el hecho de que tu pareja no tenga deseos de acostarse contigo. Nunca me había pasado. Y si pasaba...era indicio que algo estaba mal.

Bese sus labio y le sonreí - no hables ahora de él. Concéntrate en mí.

Yuu me abrazo fuerte.

Y me tapó suavemente con las sábanas.

-¿Cuántas veces fue profanada está cama? -

Sonreí al notar ese dejo sarcástico y celoso. -ninguna vez. Sólo hemos dormido tú y yo. Hinata dice que te pertenece y tiene razón.

Acaricio mi pelo y lo escuché reír. No podía verle, tenía mi rostro entre su hombro y cuello. Y también lo abrazaba.

-¿Quieres que sea cuidadoso?

-Por favor.

Sentí como separó sus piernas y me metí entre ellas.

Lamí un par de dedos y masajee su entrada despacio hasta poder meterlos con lentitud. Sin dejar de besar su cuello.

-Tobio.

-¿Mmm?

-¿No hay nadie más?

-¿Eh?

-Aparte de Hinata. ¿No hay nadie más cierto?

-No. Sólo Hinata. ¿Por qué lo preguntas?

-Sólo puedo compartirte con él ¿entiendes? No me traiciones.

-Lo dice quien se va a casar con otro. ¿Quieres que me quede sólo de por vida o qué?

- Lo siento.

-No lo sientas. Pero si te vas tal vez si este con otros, una vez que Hinata y yo terminemos con esto. Pero... eso no quiere decir que lo quiera, sólo tendría sexo.

-¿En está cama?

-No mi amor. Eres egoísta Yuu.

Metí despacio mi pene y me costó hacerme paso. Como si fuera Virgen. Y eso que teníamos tanto sexo.

-En serio... ¿cuánto hace que no...?

-Bastante.

Yuu se tomó de mis brazos y los apretó con fuerza.

-No quiero que estés con nadie más Tobio.

Me moví despacio empezando el vaivén. - No me pidas eso. Me gusta el sexo. Y lo sabes. - le di una pequeña embestida fuerte y gimió bajo de mi.

- Pero...

Dejo de hablar para dejarme atenderlo como se lo merecía.

Subió sus piernas a mi espalda y pude penetrarlo mejor.
No me olvidaba de cuanto me gustaba tener sexo con él.
Me hundí más en su abrazó y bese su lóbulo izquierdo.
Yuu me regalaba unos gemidos que hacían volver la vida a nuestra habitación.

-Te extraño tanto Yuu.

-Yo también.

Gruñí al sentir eso y lo penetre con un poco más de fuerza. Haciéndolo temblar bajo de mí.

Después de una seguidilla de embestidas fuertes, bajé el ritmo queriendo alargarlo.

Yuu bajo sus piernas y me dediqué a besar su cuello por enésima vez y posteriormente su boca, sus brazos recorrían toda mis espalda, y recibía caricias olvidadas.

-Tal vez este con otros después de Hinata.

Me miro sin expresión alguna.

-Lo sé. Es muy caprichoso de mi parte pedir eso.

-Deja a Kunimi. Vive conmigo. No te trata como lo mereces.

-No se...

-¿Estás dudando? Eso es un buen indicio.

Yuu sonrió moviéndose inquieto.

-Me encanta tu risa. ¿Seguimos?

Asintió de inmediato.

Empecé de nuevo a moverme hasta tomar fuerza y velocidad.

Yuu gemía y disfrutaba de un sexo demasiado suave o tal convencional a lo que yo no estaba acostumbrado. Pero me gustaba que lo goce así.

Aspire su suave perfume mezclado con olor a sexo y la cama se quejó de las últimas embestidas, las más fuerte. Sólo se escuchaba el ruido de mis genitales y los gritos de Yuu.

Lo abrace con fuerza antes de acabar.

-Quédate conmigo. No vuelvas con él.

-¿Y Hinata?

Me moví una vez más y aun el semen no salía.

-De eso me encargo yo. Él ya sabe

-¿Qué sabe?

Yuu acabo antes que yo. Y su cuerpo se relajó mientras yo seguí un poco más. Un par de embestidas más, hasta que sentí como mi semen llenaba todo su interior.

Respire agitado y me encontré con su mirada pidiendo respuesta

-Sabe que quiero estar contigo.

-¿En serio?

-Sí Quédate conmigo. Sabes que no puedo darte YA lo que quieres. Pero te lo daré pronto. Déjame arreglar las cosas con Hinata.

-No se...

-No seas así. No vivas con alguien que no te quiere.

-Él

-Yuu, si te quiere ¿cómo es posible que no te toque en tanto tiempo? Hemos hablado un par de horas y ya terminamos en la cama. Y sabes que aunque estaba Hinata antes, no te dejaba.

-No quiero compartirte.

-Déjame arreglar las cosas, pero no te vayas.

-¿Seguirás durmiendo con ese niño?

-No voy a mentirte... Me gusta cogérmelo.

-¿Cuánto tengo que esperar? Todos esos años hasta que vuelva su Senpai?

-No. A ver... Me gusta hacerlo con él. Pero no seguiré con eso. Me gustaría, criarlo con nosotros. Tal vez tú también puedas enseñarle algo del amor.

-¿Yo?

-Si,

-¿En qué sentido?

-No, no hablo de sexo. Hablo de la vida cotidiana. Quiero que me ayudes a reparar un poco el desastre que hizo su familia y yo.

-Entiendo. ¿Pero seguirás manteniendo relaciones?

-No. Me gusta. Tal vez una vez más...

Yuu río- Incansable del sexo.

-Es que...

-Hahaha te calienta ¿tanto?

-Es sólo sexo. Contigo es diferente.

-Oh... ahí vamos con tu palabrería.

-que conversación tan descabellada. Pero, déjame una vez más. Quiero cumplir una fantasía que Tengo con el niño. Y ya hablaré del tema con él. Entenderá, ya hemos hablado de eso. El mismo ha sacado el tema. Le diré que te quedarás.

-Espera

-No. Te quedarás. Y es una orden.

-Tobio no

-Yuutaro. Quédate conmigo.

-¿Si? ¿Por qué?

-Porque me amas. No te vayas con otro. Puedes elegir quedarte con Kunimi que siquiera te toca, siendo lo más hermoso que hay para hacer el amor o puedes quedarte conmigo, con la persona que amas.

-No se...

-Puedes quedarte conmigo. No soy como Kunimi. Yo si te amo.

Yuu se incorporó en la cama -No digas esas cosas sin sentirlo.

-No estoy mintiendo. No quería decírtelo como último recurso para que te quedaras. Te lo quería decir de otra forma, no después del sexo. Tal vez en una cena o en otro lugar. Pero quédate conmigo. Porque te amo. Y me encanta hacerlo. Pero es más bonito sentirlo teniéndote conmigo. He sufrido bastante sintiendo esto sin tener noticias tuyas. Así que... te quedarás conmigo. Porque sé que sientes lo mismo que yo. Y sé que en estos momentos, ambos somos muy felices. No quiero volver a sentir esa tristeza y tú tampoco lo harás. Te quedarás conmigo. Prometo darte todo lo que quieras. Dame un poco de tiempo. Sólo eso.

-Dejé toda mi ropa allá...

-Que excusa tan pobre.

Me beso de manera suave en los labios y yo intensifique un poco más.

-¿De verdad me amas?

-Creo que te amo desde que te robaba algunas noches cuando Kunimi estaba acá. Cuando podía pasar la noche con cualquiera. Yo Sólo quería estar contigo.

-Hahaha que declaración más romántica.

-Es la verdad. No diré sandeces.

-Yo si siempre te quise. Pero nunca me dabas el lugar que yo quería.

-Lo siento. Como siempre estabas acá, no lo veía necesario y por eso no me daba el tiempo de pensarlo o admitirlo. Pero no te vas más. No soporto tenerte tan lejos y menos con alguien que no te considera. Te haré feliz de la manera que tú quieras.

-Me haces feliz ahora.

-Que fácil fue entonces

-Idiota.

Me lancé sobre él y por primera vez en mucho tiempo, mi cuerpo se relajó. - Que bien se siente haber ganado esta batalla.

Yuutaro se movió despacio y se acomodó de nuevo en la cama. - ¿Quieres dormir?

-Un poco. Pero no te muevas. Déjame dormir así.

Yuutaro tapó mi espalda y me dormí.

...

Despertamos tal vez una hora después.
Pedimos algo para cenar y lo hicimos en la cama mirando algo en la televisión.

-Mañana viene Shouyou para hablar sobre este tema.

-Entiendo. Yo mañana igual me voy a Tokio.

-¿Que?

-Si. Tranquilo. Tú habla con Hinata y yo hablaré con Kunimi. De todas formas había hablado con mis padres. No quería casarme.

-¿cuando me lo ibas a decir?

-No te lo iba a decir. Si te lo decía ibas a querer que me quedara aquí. Pero ahora es diferente. ¿es diferente cierto?

Asentí.

-Lo siento. ¿Cuánto tiempo

-Vuelvo el viernes temprano. ¿Te espero en la estación de buses?

-Claro. Y ¿Vienes a vivir acá?

-Sí. Pero si te molesta por el niño yo

-No. Tú te quedas aquí. Eres mío. Y no debes andar en otra casa que no sea la de tu novio.

-¿novio? - Yuu río con ganas y felicidad.

-Claro. La forma más sutil de decir que eres mío.

-Vale...

...

..

Shouyou se encontraba entretenido poniéndole crema a unos de los muffins cuando me asomé por detrás de él.

Apoye despacio mi cuerpo e intente oler su aroma a niño, el cual se iba cada vez que cogíamos.

Hinata estaba parado en un pequeño banco de madera, porque no llegaba a la mesada.

Pase mis brazos rodeando su abdomen y allí me dejó besar su cuello y nuca.

Cerré los ojos para sentir lo hermoso de su piel.

Me dejó tocar su abdomen por debajo de la ropa y también meter un dedo de a poco debajo de su pantalón.

Lo apoye más contra mí para que pudiera sentir mi erección.

- Te ves tan adorable cocinando.

- Gracias Sensei...

Amaba que me dejara cogerlo cuando se me venía en ganas. Nunca se quejaba y es más colaboraba.

Metí más mi mano dentro de su pantalón y sobe despacio su pene por encima de la ropa interior.

Hinata se movió inquieto, tratando de seguir decorando los muffins que quedaban. Pero su pene empezó a crecer y él empezó a respirar de forma un poco agitada.

- Sensei...

-Shh...Tú sigue. Yo haré lo mío - susurre tocando, ahora si del todo su miembro.

Saque mi mano y baje su pantalón sólo un poco, quedando sostenido por sus muslos.

Había dejado de decorar y sus manos de encontraban sosteniéndose de la mesada, mientras yo, abría su cola para meter mi lengua en su ano.

Masajee cada nalga mientras lamia cada parte de su interior. Hacia tanto que no me comía su ano de aquella forma, y al él le gustaba tanto mi lengua. Podía oír como gemía. Como mi zorra personal, dispuesto a complacerme siempre.

Los muffins habían quedado en segundo plano. Yo me lo quería coger y él quería disfrutar.

Seguí allí, recorriendo con mi lengua cada parte que podía y jugando a meter hasta cuatro dedos en ese pequeño agujero que se abría más y más.

Su pantalón y ropa interior se habían caído a sus tobillos y sus piernas temblaban cuando deje de chupar su culo.

Me levanté despacio admirando esa belleza. Había elevado su remera y podía ver un poco de su espalda. Y su cadera lista para que yo la tomase.

Baje mi pantalón por completo con mi ropa interior y me masturbe mirando lo que me iba a coger. Lo que nunca me cansaba de coger.

Shouyou se agarró más fuerte de la mesada cuando escucho mi respiración cerca de su oído.

Lo tome de la cadera con mi mano derecha y con la otra metí el pene con fuerza.

Ahh sentir una vez más ahí adentro, era la gloria. No me cansaba.

Lo penetre despacio intentado no acabar tan rápido. Pero ya quería sentir ese placer de acabar y dejarle todo el semen adentro.

Gemía despacito y algo quejoso.

-¿Quieres ir a la cama? - pregunte metiéndola nuevamente, haciendo que recaiga contra la mesada.

-No.

Asentí volviendo a penetrar.

Y su cuerpo se golpeaba con fuerza contra la mesada, provocándole dolor.

-¡Sensei!

Mis ojos dejaron de estar perdidos entre la cocina y él y volví a la realidad con una erección

-¿Qué?

-Que los muffins ya están listos. Los dejo enfriar un poco más y luego los decoro ¿Si?

-Eh sí.

-¿Ahora sí podemos hablar?

Me levanté del sofá algo perturbado con la locura de mi imaginación y asentí.

-Ahora vuelvo.

Me dirigí al baño sin otro particular que masturbarme rápido. Sin dejar de pensar en cómo hubiese terminado mi imaginación.

Sería tan difícil emprender eso que quería con Yuu.

Pero lo haría.

Definitivamente lo haría.

Perdón andaba de floja y con mucho trabajo.

Espero les fuste.