Shouyou me miro serio, y se sentó frente a mí, en uno de los sillones de la sala.

Me sentía más relajado, pero aquella visión aun ardía en mi pecho. Definitivamente sería muy difícil dejar aquel hábito tan adicto que tenia sobre él.

No sabía bien por dónde empezar, no podía conocer aun sus reacciones, tal vez, con anterioridad me había dicho que todo estaría bien, pero esta vez, según sus ánimos e impulsos, las cosas estarían mal.

Mas allá, que tenía pocas cartas a mi favor, es decir, nuestra relación había cambiado un poco, aun no quería, ni podía tocarle, aun me venía a la mente su padre haciendo lo mismo.

-¿Qué sucede Sensei?

A veces no era un hombre de palabras, tal vez nunca.

-Ha vuelto Yuutaro.

Sus manos se aferraron al sillón y su mirada fue desoladora.

-¿Qué va a pasar conmigo?

Suspire – lo que tú quieras que pase. Quiero que vivas conmigo. Con Yuutaro.

-¿el va a volver aquí?

-sí, he estado pensando en nuestra conversación, y tienes razón, lo necesito, lo amo, y quiero que este conmigo. No quiero perderlo Shouyou, creo que es la única persona en este mundo que me quiere de verdad.

-yo también le quiero.

-lo sé, pero él me quiere de una forma diferente.

-¿Cómo?

-de una forma infinita, mágica. Él me ama, me ama por sobre mis defectos, y son demasiados, algunos realmente imperdonables, como estar contigo. Eres tan pequeño, y aun así, no tuve reparos contigo. Y créeme, que me encanta, lo sabes, me encanta estar contigo de esa forma, te lo hecho saber, me atraes, me seduces, realmente me dan ganas de estar contigo todo el día, y eso es tan malo. Y él también lo sabe, y él, esta tan ciego, tan ciego por mí, que no le importa, está dispuesto a esperarme.

-¿a esperar que?

-A que, lo nuestro se termine. Lo tuyo y lo mío.

-¿se terminara?

-me temo que sí. No quiero seguir haciéndole daño, aunque él diga que todo está bien, aunque él quiera prometerme que lo soportara, se que está haciendo un esfuerzo enorme. Quiero darle la oportunidad que se merece ¿entiendes? A pesar de que nosotros lo hemos pasado bien, me di cuenta, que él es todo para mí, me hace muchísima falta, me siento solo la mayoría del tiempo, y créeme que contigo la paso genial, pero nadie más que él puede llenarme. Nadie.

-lo entiendo. Solo que…

-por favor Shouyou, acepta mi propuesta de vivir conmigo, quiero cuidarte, queremos cuidarte, no estarás solo, y veras que Yuu es un buen amigo. Tus padres, no volverán, entiéndelo, no lo harán. Yo quiero estar ahí para ti. Se lo prometí a tu Senpai, pero ya lo te lo dicho, te cuidaría de todos modos. Solo, que ya no podre estar contigo de esa forma. No puedo…

-¿por lo de mi papá?

-Si, y por Yuutaro también, - lleve mis manos al rostro – no creas que es fácil, me muero por tocarte. Eres hermoso y amo cogerte. –

Shouyou se sonrojo ante mis palabras, hacía varios días que le había perdido el rastro a su vergüenza, pero allí estaba- a mí, también me gusta.

-lo sé mi amor, pero creo que es tiempo que, esto se termine, aunque lo malo ya está hecho.

-¿nunca más?

Mordí mi labio inferior, el niño era un imán, me contuve calmo, rogando paciencia. – no lo sé. Tal vez una vez más. Al menos, de mi parte quiero una vez más. Pero tú sabes bien como es esto. Y tú mismo me has hecho dar cuenta de cuánto lo amo. Porque si fuera por mí, no lo hubiese pensado tanto. Soy una persona que muchas veces deja de lado lo que siente porque casi no es la forma fácil. Me gusta que las cosas sean fáciles, pensar no lo es. Me gustan las cosas rápidas y sin complicaciones, pero hace rato vengo tomando decisiones incorrectas, decisiones que me han hecho parar abruptamente y preguntarme qué carajos estaba haciendo.

Me levante y cruce los pocos metros que me separaban de él.

Sentandome a su lado, acaricie su rostro.

Sus ojos seguían débiles de brillo, y lamentablemente tristes.

Tenía tanta culpa, en esos momentos, deseaba tener el poder de hacerlo feliz. Increíblemente feliz.

Shouyou quedo unos minutos en silencio. Y no sabía cómo llegaría a reaccionar.

-Debe... Ser lindo ¿No?

-¿Que cosa?

-Que la persona que uno quiera se quede contigo.

Sus bellos y pequeños ojos brillaron tristemente.

-Shouyou, mi amor, ¿No quieres que venga Yuu?

Y aunque Miles de voces me decían que no hiciese esa pregunta, donde no podría manejar su respuesta, la hice igual.
Me quedé aterrado esperando. Sintiéndome tonto. No podía dar marcha atrás. No ahora.

Shouyou negó suavemente. - no. Si hoy viniese Tooru, o incluso mi padre, yo lo elegiría a él. - llevó su ante brazo a su rostro para taparlo - y no me importa lo que piensen. Los amo. Amo a Tooru, amo a mi padre. Y no me importa si mi padre no lo hace. O si Tooru me olvida en Tokio. Yo aún así los amaría, aún así dejaría a todos, dejaría todo.

-Hinata

-Lo sé. Sé que no se debe hacer eso con un padre. Pero no solo lo amo de esa forma, lo amo como todos mis compañeros de clases quieren a sus papás... Mi papá es diferente, hace cosas diferentes, pero aún así... A pesar de que amo a mi padre en ese sentido...también me gustaría que me eligiese como hijo, que se quedase conmigo a cuidarme, como los demás. Lo amo de las dos formas. Pero si debo elegir, me gustaría más como padre, que como con alguien que me hace tener sexo.

Shouyou escondió su rostro detrás de sus pequeñas manos y lloró en silencio. - Odio compartir Sensei. Pero cuando lo veo tan triste. Tan triste cómo estoy yo sin ellos dos. No puedo decirle que no.

Me aferre más a su lado y su rostro recayó sobre mi pecho - lo siento Shouyou, pero lo amo, amo a Yuutaro y lo necesito para hacerle feliz.

-Lo sé.

-Por favor, vive conmigo. ¿Quieres que hable con Senpai?

-¿es necesario decirle?

-¿Quieres ocultarle cosas?

-No...

-Entonces no queda otra mi amor. Debes decirle.

-¿Y qué hare cuando me deje?

-Eso no pasará. Nosotros, ninguno está haciendo las cosas bien. Tal. Vez se enoje. Tal vez te entienda. O tal vez se enoje y después entender los porque. Pero no es bueno que se lo ocultes. Si no le diré yo.

-¡No! Yo, yo le diré. Pero déjeme tranquilo con ese tema. - contesto firme y tajante - lo haré sin presiones. Tengo miedo Sensei. Que la persona que amo, y a parte que me ama a mí, me deje, se enoje, o no quiera hablarme, eso me hará doler el corazón. Y quiero que el miedo se me pase un poco. Mi estómago duele todo el día. Por favor, déjeme en paz unos días.

-Esta bien, hablaremos cuando tú quieras. Pero, mientras más tiempo pase peor será.

-Lo sé.

Sus manos rodearon mi cintura, y por un momento aquel niño que me producía tantas fantasías sexuales, había desaparecido, y solo había una pequeña persona a la cual quería proteger. Tranquilamente yo también podía ser su padre.

Acaricie su revoltoso cabello y sentí como sus dedos se aferraban más contra mi cuerpo. Y sentía ese fuerte dolor cuando uno extraña.
Demasiado. No quería dejarle ir. Nunca.

-¿Cuando regresa el señor Yuutaro?

-Tal vez mañana.

-¿Puedo dormir acá? ¿Solo por hoy?

-Puedes quedarte siempre.

No contesto. Era difícil de convencer. Esperaba que Yuu pudiera ayudarme con eso
No quería que pasase tanto tiempo solo. Estaba yo para hacerle compañía y quererlo.

-Quiero estar en mi casa.

-¿Por qué? Aquí puedes tener un hogar. Te lo prometo.

-Esto, no huele como mi casa. Cuando yo entro allí, cierro los ojos y puedo ver a mi papá sentado para cenar, y a mi madre.

-Eso no es bueno. Sentirse tan solo.

-¿Por qué? Si puedo sentirme feliz cuando lo hago.

-Tienes que vivir el mundo real. ¿Entiendes?

-¿Usted entiende que quiero ser feliz?

-De esa forma no lo lograrás.

-¿Por qué es tan cruel?

Su cuerpo se distanció del mío y me miró con dureza.

-Solo quiero que no te ilusiones.

-Sensei... Déjeme en paz.

Sus palabras sonaron algo fuertes y decididas. Y temí por perder el control de aquel muchacho. O es que ¿Nunca lo había tenido?

No. Solo era, un adolescente asustado, confundido.

Lo abrace contra su voluntad, hasta que se aflojó ante mí.

Aspire su suave aroma, aquel que me volvía loco, y bese su cuello lentamente al tiempo que sentí como sus piernas se cruzaban por encima de las mías, quedándose encima de mí.

Sus brazos rodearon por detrás de mí torso y se aferraron al encontrarse sus dedos.

Shouyou era tan frágil, tan fácil de destruir, pero no de manipular.

Su aliento cálido se acercó a mi oído y me hacía sucumbir ante cada palabra. - lo extraño... ¿Ya no lo haremos más?

Tome con firmeza su cadera y volví a besar su cuello, de una manera fuerte, tal vez imponente.

-¿Quieres que te coja?

-Si, como siempre.

-No puedo hacer eso.

-¿Por él?

-Si.

-Entiendo.

-Pero si lo haremos una vez. No olvido lo que quiero. Quiero cogerte a la salida de la escuela, en el estacionamiento ¿Recuerdas?

-Si Sensei.

-Mañana, entonces.

-¿Ahora no?

Movió su cuerpo hacia delante, rozando cada parte contra mi pene.

Beso mi mejilla, y las palabras de su padre vinieron a mi mente, ambos sabía lo que daba, y lo que generaba. Querer cogerlo todo el maldito día.

-Sensei

-¿Mmm?

-su novio, no tiene que enterarse. - susurro besando la otra mejilla -

Llevo mis manos hacia su pantalón, he hizo que se lo bajara un tanto suficiente como para dejar a la vista su par de nalgas blancas y tiernas.

-Le contaré, no me gusta mentirle. - conteste mientras desprendía los botones del jean - quiero que te sientes sobre él y te muevas muy rápido ¿Entendido?

Con sus manos termino de desprender cada botón y lo saco. Estaba tan duro. Era increíble cómo me calentaba.

Hizo lo que le pedí, y me relaje viendo cómo su pequeño culo se comía mi pene.

Pero no pude terminar allí.
Lo lleve a la habitación y termine cogiéndolo hasta no aguantar más la inminente venida.
Y no lo deje descansar hasta que no limpio todo mi pene con su boca
Y hasta que acabara en la mía dos veces en aquella noche.

Lo penetre en cada pose, en cada rincón de la habitación, demasiadas veces, demasiado fuerte, lo escuché gemir y también que parará, pero no lo hice, no hasta que mi semen dijera basta.

Me vine dentro de su culo rojo, mientras me volvía a decir entre palabras cortadas, que le gustaba, que la mía era más grande, mucho más.

Me acosté sobre él, y nos dormimos juntos como una especie de despedida.
Una vez más, una maravillosa cogida más y mi tiempo completo y ganas de coger se las dedicaría a Yuu, a nadie más que a él.
Shouyou desde el principio había Sido un capricho empedernido. Lo seguía siendo, no lo amaba, o quería en ese sentido. Solo sexo caliente y duro. Nada más.
Pero si quería cuidarlo, si lo quería. Lo quería de forma diferente. Y eso me aliviaba el corazón.
Porque no solo tendría sexo con él y lo descartaría cómo me había pasado con muchos. Esta vez era diferente, Shouyou lo era. Más allá de toda lujuria que podía generarme también despertaba otros sentimientos de empatía y amor.

Solo que sería tremendamente difícil dejar de llevármelo a la cama.

...

Fue una noche larga y ambos nos despertamos de madrugada con algo de hambre.

Así que le prepare una chocolatada que acompaño con uno de sus muffins, yo los acompañe con un té.
Shouyou cocinaba muy bien, y me alegró pensar que a pesar de todo, seguramente tendría un buen futuro y sabría mimar a su Senpai en ese ámbito.
Bien solía decirse, que al corazón de un hombre se llegaba también por el estómago.
También pensé en Yuu, y en lo bien que se le daba la cocina, a mi también, pero era tal vez un poco más perezoso.

-¿Cuando regresa el señor Yuutaro?

-Espero que hoy o mañana. Debía ir a buscar sus cosas a Tokio.

-¿Entonces puede llevarme a mi casa antes?

-Creía que te ibas a quedar.

-Quiero estar en mi casa. Ya se lo dije. Y no me gusta compartir. Pero se cuanto lo quiere. Entonces

-¿Entonces piensas quedarte solo allí por no compartir una casa?

-¿Una casa? No me gusta compartir a Sensei. Sensei no dormirá más conmigo, lo hará con él. Y eso... Lo voy a extrañar. Prefiero estar solo. -

Engullí un muffins más con un poco de té. - creo que estás demasiado negativo mi amor - conteste calmadamente - te dejare hacer lo que quieras, durante estos días que estaré ocupado con la vuelta de Kindaichi. Pero en bien nos acomodemos, espero se te haya pasado el mal humor para hacer tus maletas y mudarte aquí.

-Pero

-¡Nada! Vivirás con nosotros. Y serás un adolescente más, vivirás sin preocupaciones. ¿No quieres eso? ¿No quieres ser feliz de otra manera? No es sólo una. Y no tienes que martirizarte por amor a tu edad. Solo disfruta Sho. Disfruta el sexo y la vida. El amor ya lo tienes, espéralo. El amor de tu padre no es una opción. Tienes solo 13 años. Claro que somos diferentes, pero a tu edad, a mí solo me preocupaba tener buenas notas, para poder salir con mis amigos, para poder ver a Yuu todos los días y tener algo de sexo con él. Nunca me pare a preguntarme sobre el amor. Y tal vez a mis 35 me pego de repente en la cara y me es necesario para vivir, y para demostrarle a él que me es imprescindible en mi vida. Pero ahora. No a mis 13. Disfruta tanto como quieras. No te digo de tener sexo con alguien más, porque, no sé qué arreglos hicieron ustedes. Y supongo que él, por como ha sido contigo, no es de eso que se acuestan con cualquiera. Pero puedes tener amigos. Puedes divertirte de mil maneras.

-Usted me dijo, que una vez que se amaba no quería ser tocado por otro.

-Lo sé. Supongo que una vez que Yuutaro esté aquí, solo tendré deseos de complacerle a él. No me veo teniendo sexo contigo, es la verdad. Ahora sí, estamos solos. Pero una vez que él entre y llene mi casa con su presencia las cosas cambian, te lo puedo asegurar. ¿Tú quieres acostarte con otra persona que no sea Senpai o yo?

-¿Con mi padre?

Lo miré con dureza. No sabía si era una broma de mal gusto o si de verdad estaba diciendo aquella barbaridad.

-Lo siento - susurró bajando su rostro - Senpai.

-Shouyou ¿Te gustó tener sexo con tu padre?

-Si- respondió sin vacilar.

-¿Más que con Senpai?

-Es diferente. A parte, quería darle razones a mi papá para que se quede. No tengo que hacer eso con Tooru. Aunque lo extraño tanto.

-¿A quién?

-A Tooru.

-Creí que dirías a tu padre.

-Me acostumbre a que no esté. Pero... Eso no significa que no sienta nada por él.

Lo miré en silencio, queriendo comprender la terrible magnitud de esas palabras.
Me daba terror pensar que tal vez, la sombra del hombre que más necesito en su vida y que tan mal se posicionó en ella, no lo dejase tener una vida decente en un futuro.

Afirmaba amar a su Senpai mucho más que a su padre. Pero con sus palabras, solo parecía que los dividía una delgada línea.

Solo había que esperar, a ver qué acontecía en un futuro.

Lo lleve de nuevo a la habitación y poniendo una frazada de más, espere hasta que se durmiese para hacerlo yo también.

Como si se tratase de un hijo, acariciando su hermoso cabello hasta que lo oí respirar de forma regular.

Cálido y reconfortante.

...

...

Shouyou…

De alguna manera, siempre se de lo que quiere hablar sensei.

Cuando de verdad se interesa por hablar, es cuando el tema es importante, como suele decirlo. Sino no lo haría.

Sensei no es de esas personas que les gusta comunicarse. Le gusta hacer y deshacer y después ver qué sucede con eso.

Y sus ojos son tan tristes.

Lo sé, porque cuando me levanto a la mañana y lavo mi cara, tenemos el mismo rostro.
Su mirada es la misma que me da el espejo. Igual de fea y aterradora.

Pero, cuando lo menciona, todo cambia. Se siente tan feliz. Y de seguro es la misma felicidad que sentía cada vez que senpai me abrazaba. Cada vez que me decía cuánto me quería.

Y odio tanto compartir. A pesar de que ninguno de los dos nos queramos mucho, de esa forma que él lo hace con Kindaichi-san y yo con Tooru, a pesar de eso, me gusta la atención que se me daba. Me gusta ser de esa forma exclusivo.

No puedo ser tan malo. Decirle que no. A mi también me preocupaba que se quedará solo.

La soledad, es tan mala, a mí me duele. La soledad me duele.

Solo quiero ser un poco feliz, nada más.

Llegar a casa, cerrar los ojos y aspirar el aroma.
Tomar recuerdos y recrearlos en mi mente.
Abrir los ojos y sentir aún la calidad de aquello.

Sensei no me entiende. A él no le gusta pensar tanto.

Porque si piensa, todo estaría mal.
Y lo sabe.

Pero nada es tan sencillo como él no quiere hacer.

Yo pienso en mi padre, de la forma que sea, pero lo pienso. Y quiero estar en mi casa, a mi modo, para no olvidarlo.

A veces siento que no recuerdo cómo es su voz. O me olvidó cuando me trataba como el padre que es.

Papá no todo el tiempo me hacía esas cosas, no. Tenía sus tiempos de padre. De día y tarde era un hombre trabajador y solía comportarse como la persona más correcta del mundo. De noche me daba la atención que me creía merecer. Que creía que estaba bien y que tanto necesitaba para dormir en paz.

Aunque, temo que nunca me tuvo paciencia o querer de verdad.

Tal vez Sensei tenga razón. Tal vez no me quiera. No me ame. Pero eso no significa que yo no pueda hacerlo o sentirlo.

Papá viene cada noche a mi mente.
Y no logro estar tranquilo.
No puedo.

Porque cuando papá se va de mis pensamientos, llega Senpai con todas las posibles reacciones que tendrá al enterarse.

Sensei tiene razón, como siempre, mientras más tarde peor será. Y tengo tanto miedo.

Mi estómago cruje y no es por hambre. Me despierto a la madrugada y no es por insomnio. Son esos problemas
Esos pensamientos tan fuertes, que me hacen enfermar. Que me hacen infeliz.

...

Sensei dice las cosas de manera tan cruel y directa.

Me abraza contra su pecho y me lleva de nuevo a la habitación.

Está vez, solo nos acomodamos y dormimos.

Hace tanto frio, pero las manos grandes de Tobio rodean mi estómago y este ya no duele tanto.

Me siento un poco más reconfortado. Y duermo el resto de la noche.

Pero, los problemas no se irán. Sino los enfrentó, no se desaparecerán. Me harán enfermar más.

Y también, parte de mí, le gustaría sentirse asqueado con la idea de desear a mi padre de esa forma, pero no puedo.

No puedo, es más me gusta. No sé lo digo a Sensei, podría escandalizarse. Pero tal vez me guste tanto como cuando estaba con Tooru. Aunque no hay margen de discusión, Tooru es mejor, en todo sentido y lo extraño todo el tiempo.

Reprimo cada día el intento de llamarlo y pedirle por favor que regrese y se quede conmigo.

Pero... No me atrevo a pedirle eso.
Si ni siquiera mi padre me ha elegido, él...

Sacudo mi cabeza
Tooru no es mi padre. Es mejor, mucho mejor. Y lo amo tanto que también duele.

Por eso, si perder a mi padre de esa forma, me destrozó y aún me hiere el alma
¿Que haré cuanto Tooru se enoje tanto por esto que le he ocultado? ¿Esto, según todos, tan malo y aberrante?

¿Que haré?

Me moriría.

...