-¡MIKEY DESPIERTA!- grito Raph- YA ES HORA DEL DESAYUNO.
Mikey se despertó sobresaltado, ¿Había sido un sueño? Sacudió la cabeza para salir de su aturdimiento.
Se dio cuenta de que estaba en su habitación, últimamente había mantenido un poco más de orden, cuando se encontró con un nido de cucarachas debajo de su cama.
Tomo su t-phone que estaba al lado de su cama y vio horrorizado que pasaban de las nueve de la mañana. Se levantó y tomó su bandana.
Ese sueño ya era el quinto en la semana, había empezado a tener sueños sin sentidos, sueños de alguien cantando, de sonidos apagados y una figura de una persona.
Esa no era la primera vez que soñaba con aquel callejón en realidad el primer sueño extraño que había tenido había sido sobre ese mismo callejón pero no había sido más de sentir dolor y frio.
Entró en la cocina y se sorprendió al ver que no estaba patas arriba o convertida en carbón, sus hermanos ya estaban en la cocina con tazones de cereales.
-Voy que hoy no intentaron destrozar la cocina- dijo Mikey mientras se acercaba con una sonrisa.
Raph lo miró echando chispas pero Mikey creía que esa expresión ya era natural.
-¡No destrozamos la cocina!-exclamó Raph mientras Mikey se servía el desayuno, le dio una mirada que decía "¿En serio?" antes de sentarse, por seguridad, cerca de Leo.
-Claro por eso saltó la alarma de incendios, Donnie gritaba como nena y el pan parecía una cosa negra quemada y dura- replico Mikey mientras se llevaba una cuchara del cereal a la boca.
En realidad no tenía hambre, no sabía por qué pero últimamente sentía una extraña sensación en el cuerpo y el estómago. ¿Se estaría enfermando? Sin embargo últimamente había mejorado considerablemente en el entrenamiento, además de que se sentía mejor que nunca, incluso después de aquel accidente del cual casi no recordaba nada.
La mañana pasó para Mikey como una nebulosa, su mente estaba años luz de concentrarse, estaba perdido en sus pensamientos y en la extraña sensación que sentía.
Ahora estaba por irse a su habitación cuando Splinter le habló.
-Miguel Ángel ¿Puedo hablarte un segundo?-preguntó poniendo una mano en su hombro.
-Si sensei ¿Qué pasa?-respondió Mikey.
-Hijo mio he notado que no has estado concentrado todo el día ¿Ocurre algo malo?
Mikey bajo la mirada, sin saber si debía decirle lo de sus sueños y su extraña sensación, después de todo no ceía que fueran más que tonterías pero….
-¿Miguel Ángel?-repitio Splinter, quizás se lo mejor sería decírselo, después de todo no era la gran cosa.
-Lo que pasa sensei es que…He estado teniendo sueños raros y tengo una sensación….rara- explico Mikey antes de arrepentirse. Splinter pareció pensativo por un momento hasta que habló.
-¿De qué se tratan estos sueños Miguel Ángel?- preguntó Splinter.
-No son nada en concreto, a veces me encuentro en una casa y escucho sonidos apagados o en un callejón con frío….MUCHO frío- respondió Mikey
-¿Y has soñado eso hoy?
-Si, pero esta vez….algo cambio- dijo Mikey inseguro
-¿Qué fue…?-preguntó Splinter curioso
-Es sobre el sueño del callejón, cada que sueño con el callejón solo siento frio pero…hoy había algo….Mas- Mikey pensó un momento- Ahora apareció una figura….o más bien un contorno…no tenía una forma definida y no parecía humana, comenzó a acercarse a mi cuando desperté.
Splinter pensó un momento, estaba a punto de hablar cuando la voz Raph le llego desde la sala.
-Mikey ya nos vamos. Apurate se no quieres que te dejemos- gritó Raph. Mikey miró a Splinter esperando su aprobación para contestar.
-Ve hijo mío, hablaremos cuando vuelan- dijo Splinter mientras se retiraba.
Mikey se quedó un momento, con la sensación creciendo dentro de él, no sabía si era buena o mala solo aterradora, era como la aterradora calma antes de una tormenta que sabía que iba a llegar.
-¡Mikey vámonos!- gritó Leo sacándolo de sus pensamientos, vaciló por un instante antes de responder.
-¡Ya voy!- grito en respuesta.
Había algo en el aire.
Mikey no podía ponerle nombre a lo que sentía, era una sensación que le cerraba la respiración y sentía un olor aun peor que el de la basura y contaminación de la ciudad.
El viento no hacía más que empeorarlo todo, no sabía por qué pero sentía un olor igual al azufre, como si algo los estuviera asechando pero mirara por donde mirara no podía ver nada.
-Parece que hoy no hacen nada interesante- dijo una voz de chica sacándolo de sus pensamientos, todos se volvieron hacia la voz.
Shinigami estaba de pie en un contenedor de agua, su cabello negro flotaba por el viento, vestía de la misma manera rara que siempre.
-¿Te ha enviado Karai Shinigami?-inquirió Leo mientras la chica bajaba del tanque de agua.
-No me ha enviado a patrullar y los he visto de casualidad- respondió Shinigami, en otro momento Mikey hubiera estado completamente feliz de verla, Shinigami era hermosa, eso no podía discutirse pero eso día había algo completamente mal.
Y Mikey podía sentirlo.
Jess cortó a la mitad al demonio, el cual desapareció al instante.
Sintió el sonido de un demonio desapareciendo detrás de ella, se dio vuelta para ver a Becca luchando con otro Bilis mientras la miraba con una media sonrisa, Jess lanzó un hechizo azul y el demonio delante de ella desapareció.
Becca y ella se miraron, y luego miraron el desastre delante de ellas, icor demoníaco combinado con sangre, había Damballas y cambiantes por doquier.
-Ust…Ustedes- dijo una voz débil, ambas cazadoras se dieron vuelta con un cuchillo serafín en las manos, cerca había una mujer, sus ropa estaba desgarrada y ella estaba cubierta de sangre-¿Son…cazadoras…verdad?
-Si lo somos- respondió Jess- ¿Quién eres?
La mujer se mantuvo aferrada a la pared, parecía asustada y herida. Se cayó hacia adelante Becca estaba más cerca por lo que la atrapó antes de que cayera completamente
-Ellos se llevaron….a mis hijos en una camioneta….Hombres disfrazados de ninjas- dijo la mujer.
-Muy bien ¿Cuál es tu nombre, el nombre de tus hijos y el tipo de camioneta?-preguntó Jess mientras sacaba su teléfono y envió un mensaje .
-Casandra…Mi…hija…mayor…Amanda…siete…..años…mi….hijo menor…Tomas…cuatro años…la camioneta era de color…negro…somos licántropos- respondió Casandra, estaba débil. Jess miró a Becca
-Beck tu cuídala las demás ya están viniendo. Yo voy tras la camioneta, trataré de hablar con Castiel- dijo Jess mientras guardaba su cuchillo en su cinturón, Becca asintió y Jess no perdió más tiempo.
Corrió hacia la ventana más cercana y la abrió, miró hacia abajo, el edificio no era demasiado alto pero nadie la vería.
Y saltó.
