-Bueno parece que hoy tampoco hay nada- dijo Raph, bostezando
Mikey miró la carretera, sin saber muy bien porque, tenía un presentimiento ¿Qué esperaba encontrar? No lo sabía, pero miró la carretera, aunque no era como si hubiese algo más que hacer.
Fue en ese momento, cuando estaba por mirar hacia otro lado que vio una camioneta negra ir como si estuviera siendo perseguido por el mismo diablo.
-Sí que tiene prisa- dijo Donnie mirando la camioneta- Tenemos que pararlo antes de que alguien salga lastimado.
Los cuatro chicos comenzaron la carrera para alcanzar la camioneta.
Jess saltó de la ventana.
Utilizó su magia para alzarse en el aire, se alzó en un pequeño vuelo y aterrizó en la azotea del edificio, a tiempo de ver a la camioneta arrancar, como si estuvieran en una carrera.
Aun si ella no podía ser vista por otras personas, los autos todavía podían chocarla, ser invisible no era ser intangible.
Ella corrió siguiendo la camioneta, la camioneta hizo una maniobra errónea y eso le dio la oportunidad a Jess, corrió a toda velocidad hacia el fin de la azotea y saltó.
Jess estaba acostumbrada a saltar de grandes alturas por lo que no sintió nada más que adrenalina corriendo por sus venas. Se impulsó en el aire, usando su magia para controlar el aire y hacer que volara.
Aterrizo con gracia sobre la camioneta andante. Tenía dos opciones, los conductores o los niños.
Los niños eran su prioridad.
Equilibro su cuerpo, Jess sacó el horrible movimiento que la camioneta producía y fue hasta la parte trasera, se aferró a la camioneta, su cuerpo quedó colgando, por una ventana pudo ver a dos niños amarrados.
No esperó más, se balanceo y utilizó sus piernas para abrir las puertas. Las dos puertas se abrieron, Jess había usado tanta fuerza que había dejado un agujero en ellas.
Ni bien el agujero apareció, Jess se deslizó dentro.
El interior era un desorden de cajas y aglo que Jess supo no quería saber. Los dos niños estaban temblando y llorando, sus ojos eran de lobo, de seguro apenas si controlaban su fuerza. Jess se acercó con cuidado y los desató.
-No se preocupen soy cazadora, su madre me ha enviado- les murmuró, una vez que terminó de desatarlos, la camioneta se detuvo. Jess sacó su cuchillo y se llevó un dedo a la boca.
Amanda abrazó a su hermano, enterrando su cara contra su pecho para protegerlo y asintió.
Jess escuchó como alguien bajaba se puso a un lado de la puerta y esperó.
Entraron dos hombres, ambos vestidos como ninjas, haciendo ruidos extraños, Jess vio que no sentía su respiración, ni ojos. Nada solo…Metal.
No se detuvo a pensar con movimientos rápidos cortó los cuerpos metálicos de ambos robots, fue hacia Amanda y le hablo.
-Amanda lleva a tu hermano afuera y ocúltense detrás del bote de la basura del callejón, si alguien viene grita ¿Esta bien?
Amanda asintió, Jess la vio por la luz de la calle que su cabello era negro y sus ojos eran color ámbar. Tomó en brazos a su hermano y salió de la camioneta.
Jess salió con ella pero no la acompañó, la observó irse y ocultarse y luego cuando ya no vio a los niños licántropos, fue hacia la puerta del conductor, el conductor era una clase de hombre pez con cosas extrañas alrededor del cuerpo. Jess se acercó a la ventana, dejando de lado la invisibilidad del hechizo, y se acercó a la ventana abierta
-Disculpa ¿Nunca aprendiste que el secuestro es malo?- dijo fríamente, el hombre se volvió sorprendido, estaba por moverse pero Jess ya lo había tomado por el hombro y lo sacó de la camioneta y estampo contra el suelo.
Si había algo que Jess odiaba eran las personas que lastimaban a niños.
Ella avanzó sin inmutarse el hombre retrocedió en el suelo, se incorporó rápidamente y trato de atacarla, pero Jess esquivó el ataque, lo tomo por el brazo y lo estampo contra la camioneta, mantuvo su brazo en su espalda y apretó su cabeza contra la camioneta.
-¿Quién te envía?
-No lo diré
-Si no lo haces no me importara cortarte en pedazos para dárselos a los gatos- gruñó Jess-Dime ¿Por qué tomaste a los niños?
-Podrían haber sido de utilidad para mi maestro,
-Dile a tu maestro que si vuelve a inténtalo vamos a tener una charla- Jess escuchó a la lejanía voces, se acercó un poco más- Y si vuelvo a verte la próxima vez no será tan agradable.
Antes de que el hombre hiciese nada, Jess lo golpeo en un punto clave y el hombre quedó inconsciente, Jess tenía otras cosas importantes que ocultar a esa cosa así que caminó hacia donde les había dicho a los niños que se ocultasen y allí los encontró. Dormidos.
Jess volvió a ponerse el hechizo, se agacho para ver mejor a los niños, sus ropas estaban desgarradas y sangre seca manchaba la ropa que quedaba.
-Jess- dijo una voz detrás de ella, Jess se volteó rápidamente, incorporándose de un salto. Soltó un suspiro.
-Maldita sea Castiel no hagas eso- gruño Jess-¿Podrías ayudarme a llevar a estos niños?
Castiel se acercó a los niños y los alzó a ambos, se volvió hacia Jess.
-Su madre esta terriblemente preocupada- dijo mirándola-Nos vemos en el edificio.
Dicho esto Castiel desapareció. Jess terminaría por hartarse y acabaría de encadenarle una campana al cuerpo.
Suspiró y subió a la azotea, miró hacia la calle. Habían llegado las tortugas, miró al chico que había salvado. Parecía que ya estaba recuperado.
Vio como miraban al hombre, llamándolo Cara de pez y diciendo cosas que sinceramente le alagaban.
-Mikey vigila a Cara de Pez- dijo el de azul. Él de bandana naranja camino hacia Cara de pez. Al parecer su nombre era Mikey.
-Muy bien Leo- respondió Mikey, se apoyó en la camioneta, miró hacia arriba y las miradas de Jess y Mikey se encontraron.
El chico abrió los ojos, Jess retrocedió por instinto ¿La podía ver? Ninguno de los dos dejo de mirar al otro.
-Mikey ¿Sigues aquí?-preguntó el de violeta. Mikey se volvió para verlo y Jess se alejó de ellos, se volvió. Debía volver con los demás.
Se alejó pensando que había encontrado algo interesante.
Mikey P.O.V
Cuando por fin llegamos a donde la camioneta, nos dimos cuenta de que ya se había detenido. Nos acercamos para ver si había alguien herido, cuando Raph hablo.
-Vaya miren lo que trajo la marea- Todos nos acercamos, Cara de pez estaba inconsciente en el suelo. Parecía que alguien le había dado una buena paliza.
-¿Qué hace Cara de Pez aquí?-preguntó Leo a nadie en particular
Donnie se acercó a él, le tomó el pulso.
-Sigue vivo pero lo que sea que lo atacó. Sabía lo que hacía- dijo volviéndose hacia nosotros- Le dio en un punto exacto.
-Chicos vengan a ver esto- llamó Raph, fuimos a ver lo que decía.
En las puertas traseras de la camioneta había un gran agujero entre ambas puertas, dentro había dos cuerpos de soldados de Destructor completamente destrozados.
-¿Qué diablos sucedió?-escuche que murmuró Leo.
-Mikey vigila a Cara de pez- me ordenó Leo. Ya estaba caminando cuando respondí
-Muy bien Leo- Me apoyé en la camioneta, miré por unos segundos a Cara de pez y volví a sentir la sensación extraña.
No supe porque, no sé si fue instinto o si era algo que estaba acostumbrado a hacer pero miré hacia la azotea del edificio del enfrente.
Me quedé asombrado.
Había una chica de cabello rojo, mirándolos, nuestras miradas se encontraron, ella se incorporó y retrocedió un poco, su corto cabello floto desordenado.
Nos miramos, había algo en ella que no era normal, algo mágico…
-Mikey ¿Sigues aquí?- escuche a Donnie preguntarme. Lo miré, no sabía que hacer-¿Qué estas mirando?
Siguió mi mirada en la azotea, no había nadie ¿Lo habría imaginado? Sacudí la cabeza, no podía decirle a Donnie.
No podía decírselo a nadie.
-Ah nada hermano solo me pareció ver un paloma-mentí.
Jess llego al edificio por una ventana.
-Te tomaste tu tiempo- dijo Becca viéndola-Cass ya llevó a la mujer y a los niños a un lugar seguro.
-Bien ¿Encontraron algo más?-preguntó mirando el lugar.
-No- dijo Bella-Solo un montón de armas ya inservibles.
Jess la miro, Bella era una chica de 19 años, su cabello era castaño y sus ojos grises, a pesar de su edad era muy menuda, casi parecía una muñeca.
A su lado estaba Anna, una chica de 16 años de cabello rubio y ojos ámbar.
-¿Por qué tardaste de todos modos Jess?-preguntó Anna.
-Me encontré con algo muy interesante.
